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Experimento de afinidades en grupo

Por Mª José Pérez.

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“Un grupo que no necesita decirse nada para actuar, es el grupo perfecto para realizar cualquier cosa.”

A menudo en nuestra vida nos unimos y sentimos afinidad a otras personas que vamos encontrando en nuestro camino. Claramente no todas las personas con las que tenemos alguna relación nos caen bien y, claramente, no con todas sentimos algún tipo de afinidad.
Tenemos familia, amigos y conocidos, pero no con todos ellos nos sentimos identificados o… atraídos especialmente, ni tan siquiera sobre círculos comunes, dentro de una misma afición o en un mismo trabajo. Solemos sentimos atraídos por unas personas en concreto y dejando a otras de lado, tratándolas lo justo, o incluso, llegando a tener animadversión frente a estas.

Quiero dejar muy claro por dónde “van los tiros” y lo que se pretende estudiar y por eso voy a dar unos ejemplos:

“Todos tenemos amigos, pero no todos ellos comparten nuestras mismas ideas o aficiones, y no obstante, no dejan de ser nuestros amigos. Ya en el colegio tenemos en la misma clase muchos compañeros con los que compartimos gran parte del día, estaremos sentados al lado de un compañero en concreto pero, muchas veces ese compañero, aunque este a nuestro continuamente, no es nuestro amigo. Nuestro amigo lo vamos a buscar en otra zona del aula, o incluso, en otra clase y nos vemos con el exclusivamente a la hora del recreo o entre materias. Sin embargo, por alguna razón que desconocemos esa persona en concreto nos atrae y de igual modo nosotros a ella.”

“Dentro de un mismo ámbito social, por ejemplo en el trabajo, todos forman un grupo de que comparten una misma labor, unos conocimientos, etc… lo ideal es formar un grupo lo suficientemente afín para que el trabajo se coordine lo mejor posible y no haya problemas, pero aún así, en ese grupo siempre habrá algunos con los que nos avengamos mejor que con otros, y seguramente, este grupo de personas fuera de este ámbito no se relacionen entre si, por muy bien que se coordinen dentro de él.”

Llegados a este punto podemos decir: Claro!!  el trabajo y el estudio nos vienen obligados y las personas que en ellos encontramos, nos gusten o no, también nos vienen impuestas.

Los partícipes que salen en este trabajo nos conocimos en un grupo con una cantidad numerosa de gente. Este grupo aunaba personas con unas inquietudes comunes hacia un mismo tema: El Misterio. Grupos como en el que estábamos habían muchos y personas con gustos similares a los nuestros aún mas, pero fue en ese círculo en cuestión donde nosotros hicimos una especie de sub-grupo. ¿Cuál es el motivo?

Por separado cada uno de nosotros habla y se relaciona con otras personas y tiene grandes amigos que, no necesariamente, comparten estos temas, sin embargo estos grandes amigos, compartan o no esta temática, no están incluidos en este mini grupo. Ni pueden estarlo. Por qué?

La primera pregunta que nos vino a la mente, observando esto, fue: ¿Por qué fulanito y no menganito? ¿Qué tiene uno que no tenga el otro? Si todos tienen las mismas ideas, participan y hablan por igual y la temática es la misma ¿ Por qué nos avenimos con uno y no con el otro? Y sobretodo, ¿Por qué a una primera impresión, sin un conocimiento previo, sin saber nada los unos de los otros, nuestras preferencias se unen a estas otras personas hasta el punto de acabar todos unidos, como si fuéramos uno solo, y nos encontremos todos en los mismos lugares, sin decirnos nada, o coincidamos en las mismas ideas sin haber hablado antes de ello.?

Algo debía unirnos, algo más fuerte que una simple afición o unos mismos gustos. Es más, podemos pensar que esos gustos o aficiones son una consecuencia de lo que nos une, y no al revés.
Bien, todos partimos de un grupo de facebook vinculado a temas parapsicológicos para pasar posteriormente a otro, de este segundo se formo un otro con 14 personas. Ahí fue donde nos dimos cuenta que aún estando en un grupo cerrado de facebook, del que salíamos y eramos partícipes de otros en la red social, siempre volvíamos para comentar cualquier materia, y curiosamente, todos compartíamos y veíamos fuera de nuestro grupo exactamente lo mismo. Aunque fuéramos libres de elegir (que lo somos) dentro del  gran abanico de noticias, artículos, vídeos etc etc..volvíamos a nuetra pequeña comunidad en red para compartir las mismas cosas.

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En el grupo se tomaron datos de todo tipo como: Fecha de nacimiento y luna ese día, gustos musicales, horóscopo (y su ascendente) color favorito, localidad, franja de nacimiento……..

A partir de ahí se gestó el hacer un grupo de investigación, y todo se lió un poco. Nuestra idea, por lo que habíamos observado Juankar y yo era investigar entre nosotros, veíamos que nuestra afinidad era perfecta para poder hacer cosas aunque primero debíamos saber o al menos intentar buscar cual era ese nexo o raíz común, ese algo que une a las personas sin siquiera conocerse.
Se decidió que el grupo fuera cerrado, solo para los que ya sabíamos que de alguna manera funcionábamos, los mismos 14 que estábamos en el otro grupo anterior. De todas formas accedimos a ampliarlo agregando a otros, siempre y cuando se tuviera consenso entre todos y hubiese un mutuo acuerdo. Esto no se entendió muy bien: ¿Por qué un grupo tan cerrado? ¿Por qué no abrirlo a todo el mundo y de este modo conocer más gente que pueda aportar más ideas?

Cuando se pactó el agregar gente sin un criterio definido se pudo ver que:

La gente que entró por su propio pie no entendía nada de lo que los demás pretendíamos, se quejaba, y no se integraba bien. Los que entraron por ser amigos “especiales” de los que ya estábamos, demostraron que “mis amigos no son necesariamente los amigos de mis amigos” y no participaron nunca voluntariamente, no se adaptaron al grupo y solo participaban si la persona que los había incluido les pedía algo en privado. Las personas que entraron bajo votación democrática, conocidos previamente por los 14 iniciales, demostraron afinidad y buena voluntad para con el grupo, integrándose bien en el.
Las pruebas se iniciaron con todas las personas que integraban este grupo, tanto las 14 iniciales como las que se añadieron solas, sin consentimiento o por votación. De todas estas personas que en un principio eran 26 ahora quedaron 20, es decir, nos quedamos los iniciales y los que entraron por votación.

Las pruebas y preguntas que se han ido haciendo en el grupo solo tienen como motivo el hallar las coincidencias que puedan darse entre nosotros, las pruebas de clarividencia no pretendieron encontrar ningún tipo de “poder” oculto ni buscar personas más especiales que otras, solo tuvieron como finalidad ver si en las respuestas hay algún tipo de sincronicidad o coincidencia entre los participantes.

Creo que si encontramos personas muy afines, se podrían dar buenos resultados en el tema telepatía, al igual que con los sueños, podría ser que de alguna manera nos “comunicáramos” entre nosotros. Por otra parte, el hacer pruebas graduales es una buena forma de ir incrementando nuestras facultades psi, a modo de entrenamiento. También se realizó el test de Rorschach que aunque es un test utilizado en psicología, nosotros solo lo usamos para ver, al igual que en los otros, las coincidencias en las respuestas.

Si bien los resultados no son válidos frente a la ciencia, no dejan de ser curiosas las coincidencias obtenidas en experiencias de este tipo.

 
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Publicado por en enero 21, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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Psicofonías ¿entendemos lo que oímos?

Por Juankar Moreno

“El camino mas corto entre dos puntos es la línea recta”  Aristóteles

Dentro del complejo y hasta ahora incomprendido fenómeno psicofónico se da una cuestión altamente discutida, esta es la interpretación del mensaje. Hay miles de audios que dicen contener un mensaje comprensible indistintamente de donde provenga su origen ( dimensiones, fallecidos, extraterrestres…).

Como ya dejé referido en el artículo “Psicofonías, interpretación y audición” la interpretación de una supuesta “inclusión” es implícitamente personal, dándose una cierta similitud con la prueba de lateralidad de la bailarina (la cual gira a derecha o izquierda), en esta bajo entreno podemos dirigir a conveniencia el giro de la danzante. En esta explicación me voy a basar exclusivamente sobre los supuestos mensajes o respuestas cortas, las cuales suman casi el total de las exposiciones atribuidas al fenómeno.

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Realmente la bailarina no gira, es una ilusión óptica

Generalmente damos por hecho que la recepción de un mensaje y su interpretación es relativamente sencilla, aunque realmente no lo es. Un mensaje oral la mayoría de las veces es comprensible mediante el contexto que rodea a toda una frase, o como poco, al saber de lo que estamos hablando. Si cogiésemos un término corto al azar, una letra, un nombre o una expresión siempre caeríamos en el error de una mala interpretación. Muchos pueden pensar que es meramente imposible caer en fallos de este tipo, pero la realidad está muy alejada de lo que pensemos “a priori”. Por mi función laboral estoy diariamente trabajando con muchas referencias alfanuméricas y, aunque hoy en día casi todos los datos se mandan mediante Internet o Intranet todavía quedan excepciones, las cuales se efectúan por vía telefónica (oral).

Un ejemplo de lo que quiero dar a entender es el siguiente :

He recibido una llamada telefónica y me han aportado la referencia 123BFTJ,  los números son prácticamente imposible que nos lleven a la confusión  pero ¿Y las letras?

En esta secuencia en la primera letra me dicen B, pero se da frecuentemente (y no solamente a mi) que entiendes D, T o incluso P, de ahí el hecho de tener que recurrir de forma automática a matizar “B de Barcelona” (por poner un ejemplo). Dicho esto vamos a analizar de una manera simple los puntos emisor/receptor de este ejemplo. El emisor lanza un mensaje correcto y comprensible, todos entendemos lo que nos hablan por teléfono, al oír la radio o ver la Tv, pero sin embargo en la recepción, lo obtenido, ha sido dudoso ¿Que ha ocurrido?

Lo que ha pasado es que no tenemos una pista con que asociarlo (aún sabiendo que es una letra), el mensaje nos pilla de improviso y el cerebro lo empareja en su banco de datos a letras con características acústicas similares escogiendo una al azar (entendiendo que es la más aproximada o correcta).

Ahora tomemos esta situación y la llevamos al fenómeno psicofónico con mensajes cortos. Aunque se me tilde de escéptico todo lo que pasa por mis manos asociado a las llamadas psicofonías me gusta escucharlo, y si puedo, analizarlo. Donde he prestado una especial atención ha sido a todos esos audios  tomados con la novedosa Spirit Vox o similares.

El método a seguir en TCI suele ser siempre el mismo indistintamente de los equipos electrónicos a utilizar. De forma similar al espiritismo e incluso a la magia tradicional se invoca a un supuesto contacto en un mas que discutible “otro lado”. Menciono el término invocar y creo que de forma correcta al solicitar una respuesta de algo o alguien etéreo o no-material, esta invocación suele ser ejecutada con preguntas al aire y por lo general de carácter  banal, tipo: ¿Hay alguien ahí? ¿Como te llamas? ¿Me oyes? etc.

Al igual que en el ejemplo de las referencias alfanuméricas, con numerosos cortes psicofónicos se dan ciertos paralelismos aunque con unas diferencias concretas. Pongamos un ejemplo:

He escuchado una psicofonía corta que pregunta ¿Como te llamas? y se da una supuesta respuesta en la que el operador interpreta: Eva. Por mi lado también puedo entender Emma o incluso Elsa si nos ceñimos a nombres propios, pues hay que recordar que se ha solicitado uno (predisposición a la respuesta) y es de mujer (contaminación de respuesta mediante el operador). Aunque si anulamos la pregunta y toda la parafernalia que rodea al método, del corte de audio pueden resultar una gran variedad de vocablos casi a voluntad, curiosamente como el efecto de lateralidad de la bailarina.

En el tema psicofónico se da por válido que, cualquier sonido captado por una máquina tiene una fiabilidad casi total, aunque dejamos al margen que quien dictamina el resultado somos nosotros mismos, que entendemos cosas que no oímos y viceversa, y que aunque el cántabro Germán de Argumosa repitiera incesantemente que en estas cuestiones “había que tener el oído entrenado”, realmente lo que entrenamos es el cerebro (sin querer entrar en el tema de las pareidolias)

 
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Publicado por en enero 14, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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Sistemas emergentes. O qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software.

Por Arturo Orellana

El principio de los sistemas emergentes

Inspirado en un regalo de cumpleaños, un Atlas con mapas del siglo XIX donde la morfología de Hamburgo se parecía notablemente al perfil de un cerebro humano, Steven Johnson, profesor de la Universidad de Nueva York, presenta un libro donde intenta probar que existen patrones comunes de interacción organizacional entre las hormigas granívoras de Arizona, las neuronas, los software y las ciudades. La existencia de estos patrones permitiría reafirmar la validez y presencia significativa de lo que él denomina sistemas emergentes {emergency), no solo como objeto de estudio, sino sobretodo como una realidad que ha estado presente en forma permanente en el desarrollo de la vida.

Lo fundamental de los sistemas emergentes que nos plantea el autor, está en que son un tipo de organismo que sostiene una gran capacidad para generar conductas o procesos innovadores, pudiéndose adaptar a los cambios bruscos de mejor forma que los modelos jerárquicos o más rígidos.

Tanto el trabajo pionero del célebre Alan Turing, Morfogénesis, que permitió inspirar el diseño físico de las computadoras, como, posteriormente, los aportes a la investigación de los científicos Shannon y Weaver sobre la teoría matemática de comunicación, sentaron las bases de la teoría de la complejidad, clave para que el estudio de sistemas complejos se empezara a pensar en un campo unificado, resultando una herramienta importante en el área de la física, la biología molecular, la genética, la ciencia informática y de la comunicación.

Esta nueva teoría ofrecía un cambio de paradigma importante, ya que ahora era posible entender sistemas complejos donde aparentemente existe una complejidad desorganizada: sistemas que envuelven simultáneamente un número considerable de factores inter-relacionados en un todo orgánico. Esta constatación en el medio científico de la cual proviene el autor -donde sus reflexiones entrelazan ciertos patrones comunes entre el mundo de Internet y desarrollo de software (como SimCity) con el estudio de las colonias de hormigas granívoras en Arizona y la estructura neuronal del cerebro- también dan cuenta que el comportamiento individual puede dar origen a un comportamiento colectivo.
Luego, sin que necesariamente esté presente lo que él define como un adaptador, es decir, la existencia de lo que podría ser una célula madre o un programa pionero o el mito de la hormiga reina que explicara el resultado de una conducta rectora que guiara preconcebidamente el comportamiento individual, emerge una respuesta colectiva no planificada, coherente y consistente, propia de un sistema autoorganizado.

La cuestión urbana

Basado en la teoría de la complejidad “organizada”, a juicio del autor, los sistemas emergentes se revelan también como un modo constructivo de pensar la vida urbana, donde de algún modo en la ciudad la ciencia alcanza cierta complicidad con la teoría social para explicar cómo se expresan los sistemas emergentes {bottom-up system). Éste afirma que la gran mayoría de las ciudades no son el resultado de un proceso planificado, simplemente ocurrieron. Así, Manchester, Florencia, Estambul y el centro de Manhattan son fruto de una conducta colectiva no dirigida ni planificada, sin perjuicio de que podamos aceptar que también existen Brasilia, San Petersburgo o París del Barón Haussmann, donde predominó un agente adaptador.

En lo estrictamente ligado a la comprensión de la ciudad, como un organismo que responde a lo que él denomina sistemas emergentes, el autor encuentra en el libro de Jane Jacobs “Muerte y vida en la grandes ciudades americanas”, correlato social asu mirada de científico de Internet. Es así como cita textualmente unos de los párrafos más decidores de la concepción que fundó los principios de Jacobs para su defensa de la comunidad de West Village en Nueva York, frente a la presión del capital por un nuevo desarrollo inmobiliario, en virtud del estado de deterioro que presentaba el barrio, bajo una modernidad mal entendida, argumentando y rescatando que:

“Bajo el aparente desorden de la ciudad vieja, en los sitios en que la ciudad vieja funciona bien, hay un orden maravilloso que mantiene la seguridad en las calles y la libertad de la ciudad. Es un orden complejo. Su esencia es un uso íntimo de las aceras acompañado de una constante sucesión de miradas. Este orden está compuesto de movimiento y cambio, y aunque es vida y no arte, bien podríamos llamarlo el arte de la ciudad y emparentaría con la danza, no con una danza simple y exacta donde todos levantan las piernas al mismo tiempo, giran al unísono y saludan en masa, sino con un ballet intrincado donde los primeros bailarines y el resto del ballet tienen partes diferenciadas que se refuerzan milagrosamente unas a las otras y forman un todo ordenado”

                                                      (Jacobs, 1965)

El valor del intercambio social que promueve Jacobs como un activo de la ciudad cobra su mayor importancia en las calles, cuestión que para Johnson viene a ser equivalente a lo que son las carreteras y los sistemas informáticos, donde se encuentran, comparten información y se interrelacionan los individuos y los bytes, respectivamente. Así, desde el campo de sus investigaciones con las hormigas granívoras, Gordon advierte que también a través del reconocimiento de patrones en el rastro de feromona se coordina todo el comportamiento de la colonia. El simple principio de la casualidad que domina el sentido del encuentro entre las hormigas de Gordon y que construye colonia, se expresa en la ciudad en los cotidianos encuentros en las aceras, plazas y mercados de barrio, lo que contrasta severamente con la ciudad de las grandes autopistas, los malí, los barrios sin aceras como Beverly Hills y, de algún modo, hoy en día, con la comunidad virtual de Internet.
De alguna forma, las reflexiones derivadas de las investigaciones de Jacobs daban cuenta de que la ciudad era una máquina de aprender, capaz de reconocer patrones, transitar del bien al mal, capaz de reconstruirse y remodelarse una y otra vez, como todo sistema complejo organizado. Critica con severidad la Mallifcation, las comunidades dispersas, los edge city, los procesos de segregación y gentrificiación urbana. El rescate de la diversidad y la autoorganización constituyen desde este punto de vista la esencia de lo que distingue la ciudad de lo urbano.

Una prueba más de que la ciudad constituye en gran medida un sistema emergente para Johnson, se encuentra en el relato que hacía DeTocqueville en su visita a Lancashire en 1835, donde con pasión y sentido poético trataba de plasmar en sus escritos su encuentro con la Inglaterra industrial:

“Desde esta alcantarilla infecta fluye la gran corriente de la industria humana que fertiliza el mundo entero. De esta sucia cloaca fluye el oro puro. Aquí la humanidad alcanza su más complejo y brutal desarrollo; aquí la civilización forja sus milagros y el hombre civilizado se vuelve casi un salvaje”

                                                  (DeTocqueville, 1835)

La reflexión de De Tocqueville no solo constata la naturaleza emergente de los procesos que construyen y hacen la ciudad, sino también muestra en todo su esplendor que los procesos de vida de los individuos y de los colectivos sociales encuentran gran disparidad en términos de sus riquezas y sus miserias. Son aquellas ciudades que han sido dominadas por un desarrollo donde resulta de menor trascendencia el papel del pla-nificador urbano o el ingeniero militar de otrora; aquellas que aún mantienen la esencia de lo que es, en definitiva, la ciudad donde prima la civitas por sobre la urbe. Como señala Johnson, son aquellas que están dotadas de una fuerza de oposición que mantiene a raya los tumultuosos cambios de la historia, una especie de anzuelo autoorganizado que permite que los hiladores de seda de Florencia sobre el Ponte Vecchio se mantengan unidos en la misma calle durante mil años, mientras que el resto del mundo se reinventa a sí mismo una y otra vez.

Reflexión y juicio final

A partir de la revisión de los planteamientos del autor, fundamentalmente en el ámbito de las implicancias de los sistemas emergentes en los procesos de construcción y desarrollo de las ciudades, la aproximación del libro resulta sugerente y provocativa. El reconocimiento explícito que hace de la importancia de la dimensión social por sobre la dimensión espacial y física, valoriza la preponderancia de la comunidad y el proceso que subyace a su constitución desde el actuar individual de cada sujeto, como ocurre con la hormiga, una neurona y un byte de información.
Sin embargo, la bondad en la simplificación del proceso que explica la autoorganiza-ción como característica de un sistema emergente, que resulta válido para la colonia de hormigas, la aplicación de sof wares como SimCity y el cerebro, resulta más cuestionable para la ciudad. Si bien se reconoce que el principio de la presencia de un adaptador no constituye en sí un requisito para que una comunidad de individuos, desde su accionar individual no concertado o autoorganizado, estructure morfológicamente una ciudad desde el punto de vista económico, social y cultural; lo cierto es que difícilmente ello puede ocurrir sin reconocer que el principio de interacción entre individuos condiciona y modifica constantemente el accionar de otros en forma más compleja que en otros sistemas orgánicos.

Desde este punto de vista, se puede afirmar que en el accionar de cada individuo existe una aproximación dispar respecto al fin colectivo, no necesariamente explícito, sobre la ciudad que queremos y finalmente deseamos construir. Los niveles de información, disponibilidad de recursos y nivel de empodera-miento social y territorial no solo son esenciales, sino que en el proceso pueden modificar y alterar las expectativas y el dominio sobre los patrones que dan vida y finalmente construyen la ciudad. En tal sentido, resulta sugerente citar a Park (1967), cuando señala:

“Es en el entorno urbano -en un mundo que el propio hombre ha creado- donde la humanidad alcanzó primero una vida intelectual y adquirió esas características que más la distinguen de los animales inferiores y del hombre primitivo. Porque la ciudad y el entorno urbano representan el intento más coherente y, en conjunto, más fructífero del hombre por hacer el mundo en que vive más acorde con los deseos de su corazón. Pero si la ciudad es el mundo que el hombre ha creado, también es aquel en el que a partir de entonces esta condenado a vivir. Así, indirectamente, y sin una sensación clara de la naturaleza de su tarea, al hacer ciudad se ha rehecho a sí mismo”.

Por último, más allá de los cuestionamientos que nos permitamos para aplacar con cierto fundamento el patrón de relación que existe entre las hormigas, las neuronas, los software y la ciudad propuesto por Johnson, lo cierto es que la idea de aproximarse a la comprensión de los fenómenos urbanos y territoriales desde las tesis de los sistemas emergentes, constituye una contribución que se enmarca en otros intentos no suficientemente valorados, como el de la teoría de catástrofes del matemático Thom en los años sesenta. La necesidad de avanzar interdisciplinariamente en el conocimiento de la ciudad, debe llevarnos a los planificadores y gestores urbanos a identificar y analizar patrones conductuales que nos permitan entender de mejor modo los procesos que inducen los cambios en ella, fundamentalmente cuando sus efectos van en el sentido negativo. En dicho propósito, el libro de Johnson aporta un buen ejercicio intelectual a esta misión.

Fuente.

 
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Publicado por en enero 9, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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Experimento de grabación remota.

Por Juankar Moreno

Muchas son las personas que opinan que las redes sociales tan sólo son un divertimento y no pueden aportar absolutamente nada, asimismo, también los hay quienes teniendo afinidades con lo paranormal o parapsicológico tienden a pensar que hay que ser un erudito de laboratorio o, en el peor de los casos, hay que recurrir a lugares en abandono para obtener ciertos resultados.

Entre los años 2011 y 2012 en un grupo de Facebook “capitaneado” por José Luís Tajada y llamado Detectives de lo Insólito (DDI) se realizaron pruebas y experimentos en el marco de lo paranormal (Sueños coincidentesExperimento Psicofónico subacuático, alteración en el crecimiento de plantas (mediante música), Experimento del arroz (Matsaru Emoto)…). Los integrantes del grupo presentaban un alto grado de cohesión  y afinidad resultando ideal para este tipo de experiencias.

Lo que a continuación se muestra es el método utilizado para un Experimento de grabación remota (“psicófonica”) realizado en Noviembre de 2011.

EXPERIENCIA Nº1.

Hora de Inicio: 22:00 Hora de Madrid. Reloj de Sincronización: Pulsar

Participantes: Cualquiera que lo desee.

Procedimiento: Sobre una grabadora ubicada en entorno controlado, se pretende grabar parafonía mediante la participación a distancia de los participantes.

A las 22:00 del día 23 de Noviembre (Hora de Madrid) se iniciará durante 2 minutos la grabación con micrófono estéreo interno de alta sensibilidad. Como ruido de fondo se empleara un loop caótico de sonido de 13 segundos procedente de la web, dicho sonido forma parte de las recepciones de la sonda espacial Cassini en las inmediaciones de Saturno, dicho sonido se repetirá ciclicamente como generador de ruido.

Se intentará, mediante la participación de los voluntarios el registro a distancia de la palabra “COLAPSO”. Para ello los participantes deberán intentar concentrarse en esta palabra para que quede plasmada en la grabadora.

Una vez efectuado el registro se incluirá en link para poder descargar la grabación, y que los participantes puedan analizarla.

OBJETIVOS: Comprobar la capacidad el ser humano para interferir la realidad circundante para poder plasmar un cambio no-natural en el entorno. Se trata de “colapsar el caos” para obtener un resultado coherente (Teoría del Colapso de Francisco Máñez).

EXPERIENCIA Nº2.

Hora de Inicio: 22:30 Hora de Madrid. (Reloj de Sincronización: Pulsar

Participantes: Cualquiera que lo desee que tenga a mano una grabadora (cualquiera de cualquier tipo).

Procedimiento: Sobre las grabadoras de los participantes, otros miembros del experimento tratarán de dejar sus nombres. Para ello las personas que lo deseen podrán pensar en uno de los miembros e intentar dejar plasmado su mensaje de UNA SOLA PALABRA. Para aquellos que no tengan grabadora pero deseen participar, podrán hacerlo en la grabadora empleada en la EXPERIENCIA 1.

OBJETIVOS: Comprobar la capacidad el ser humano para interferir la realidad circundante para poder plasmar un cambio no-natural en el entorno. Se trata de “colapsar el caos” para obtener un resultado coherente (Teoría del Colapso de Francisco Máñez).

DATOS DE INTERÉS.

Para aquellas personas que desearon participar en la experiencia, se adjuntó un vídeo del entorno donde se encontraba la grabadora.

En la EXPERIENCIA 1, era en la grabadora en la que se debían concentrar.

 
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Publicado por en enero 8, 2017 en Casuística

 

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