RSS

Ciencia, vida y mente

Por Bertrand Wong

¿Que es la verdad? Siempre estamos preocupados por la verdad. Para muchos es sólo conocimiento o hechos. Por ejemplo, la rotación de la tierra alrededor del sol es un hecho. ¿Como lo sabemos? Los libros de texto lo dicen. ¿Hemos visto la rotación de la tierra alrededor del sol con nuestros propios ojos? No. Algunos podrían haber visto fotografías de tierra yuxtapuestas contra el sol. ¿No se podrían falsificar estas fotografías? Si. Y así podríamos estar eternamente cuestionando.

Solemos tomar hechos que dicen ser ciertos dándolos por sentado. Muchas cosas no deberían ser consideradas como verdades por la sencilla razón de que no las hemos visto físicamente. Por supuesto, lo que hemos visto físicamente estaríamos seguros de considerarlas como verdades. La verdad es una cuestión de juicio, intuición, interpretación, pero no es absoluta. Diferentes personas pueden ver o presenciar lo mismo, pero sus interpretaciones pueden variar. En el mismo sentido, la ciencia tiende a ser el resultado de diversas interpretaciones que dan lugar a diferentes teorías sobre un tema similar. Para la así llamada verdad aceptable, un cierto consenso sobre las diferentes teorías es necesario. Esto indica que la verdad es subjetiva y por lo general no sólida. Siendo básicamente una interpretación de lo que se ha observado y las interpretaciones varían de persona a persona.

¿Qué es moralmente correcto o moralmente incorrecto? ¿No está la moral basada en valores personales como la bondad, la imparcialidad y la honestidad, que varían de persona a persona? Esta es otra área subjetiva y controvertida. Matamos a los animales por comida e incluso por diversión como en caza mayor, matamos insectos como mosquitos y cucarachas ya que son plagas para nosotros. Todo esto es aceptable para nosotros. Pero cuando alguien mata a otra persona a quien considera como una plaga (o lo come como alimento después de matarlo) se le denomina un asesino inmoral, un criminal. ¿No es este doble rasero y prejuicio hacia otras formas de vida?

¿La vida inteligente sólo se limita a la tierra? ¿Hay vida inteligente en otros planetas o universos? Hasta ahora no se ha encontrado ninguna vida inteligente fuera de la tierra. No hay signo de vida inteligente en el espacio exterior; Pero que no podamos ver ninguno (aunque ha habido reportes de avistamientos de OVNIs y contactos de alienígenas, sin fundamentos sólidos) no certifica el haber vida inteligente ahí fuera, pero que tal vez no podamos verla. La vida inteligente por ahí puede ser tan diferente en la forma que no podamos reconocerla. Muchos creen en una conciencia independiente del cuerpo/materia, como es el polémico caso de los espíritus o fantasmas -de aspecto generalmente invisible. Algunas formas de materia tales como aire o vapores son invisibles, las partículas cuánticas que aparentemente tienen una vida propia son invisibles también para el ojo humano, Bacterias y virus, que son formas de vida, también lo son. ¿Debe la vida inteligente en el espacio exterior tener visibilidad?

La conciencia puede incluso ser poseída por las plantas (los experimentos habían demostrado que las plantas responden a los estímulos); El problema es que las plantas no son capaces de comunicarse con los seres humanos para ver si tienen conciencia de un modo evidente.

¿Es la naturaleza y la vida la creación de un Dios supremamente poderoso? Este es un tema polémico. Hay creyentes en Dios, es decir, teístas, y no creyentes, los ateos. También hay quienes están ajemos respecto a este asunto pudiendo ser llamados librepensadores. Muchos, probablemente la mayoría de los teístas, creen en un Dios benevolente. Nadie tiene ninguna base tangible para atestiguar físicamente que existe Dios, aunque muchos tienen gran fe y confianza en Él y Su benevolencia. Por otro lado, pueden existir conocidos de carne y hueso que dispongan de una evidente gran  bondad, pero sin embargo, tengan dificultades para ganarse la confianza de sus semejantes. Esto es una anomalía. ¿Alguna idea de cómo explicar esta anomalía?

¿Qué es la lógica o la razón? ¿No es la explicación o causa y efecto de algo que sucede? En el razonamiento, llegamos a conclusiones con premisas o hechos, encontrando los lazos entre ellos. Se cree que cuanto más inteligente es una persona, más capaz es de razonar. En matemáticas, por ejemplo, que se considera una ciencia exacta en lo que respecta a la lógica o al razonamiento, es necesario convencer a otros de que una afirmación matemática es verdadera o válida mediante la utilización de otros enunciados probados (lemas) o suposiciones evidentes (axiomas) El proceso de razonamiento puede llevarnos a rellenar cientos de páginas. El razonamiento y la explicación tienen que ser herméticos para que la declaración sea aceptada como un teorema, un hecho probado. Todo el proceso de razonamiento o prueba (como se le llama en términos matemáticos) debe hacer que la verdad o validez de la declaración matemática sea evidente u obvia para todos, es decir, la explicación tiene que ser clara y convincente, no dejando lugar a dudas o incertidumbre. Una manera tan laboriosa para lograr la certeza de una afirmación matemática que sólo puede requerir una frase para describirla refleja la limitación del intelecto humano, es decir, el cerebro humano es ineficiente. Una raza alienígena súper inteligente puede captar la verdad o la validez de una declaración matemática (o cualquier otra declaración) de inmediato sin necesidad de razonamiento o prueba quizás debido a una intuición superlativa, sin olvidar que la lógica o el razonamiento mismo depende de la intuición, Sentimiento de corrección, de certeza.

El siguiente ejemplo debe aclarar este punto. Los estudiantes muy inteligentes toman las cosas muy rápidamente sin la necesidad de que el profesor explique mucho. Para los estudiantes más negados el maestro tiene que ir más despacio, explicar muchas veces, usar muchos ejemplos o analogías, y sin embargo estos estudiantes pueden no entender al profesor.

 

 
Deja un comentario

Publicado por en noviembre 26, 2016 en Artículos, parapsicologia

 

Etiquetas: , , ,

Carl Gustav Jung, la física cuántica y la mente espiritual: una visión mística del siglo XXI.

 

Por Diogo Valadas Ponte y Lothar Schäfer

 

Cuando René Descartes declaró que el mundo consistía en dos clases de materia, es decir, la sustancia pensante y la sustancia extendida, y cuando Isaac Newton declaró que “Dios en el principio formó la Materia en partículas sólidas, masivas, duras e impenetrables partículas móviles”, la ciencia occidental entonces se convirtió en una forma de materialismo, y cualquier cosa que no era materia no importó. Cuando Darwin introdujo el materialismo de Newton en la biología, el tener o no tener cosas se convirtió en la esencia de la vida, y la codicia y la agresión se convirtieron en las virtudes naturales de nuestra sociedad, segregando un individuo del siguiente, un país del otro y una especie de la continuadora. De esta manera, el mundo clásico era un mundo segregativo, y todos los aspectos de la vida se veían afectados: las ciencias físicas no tenían nada que ver con la ética, la filosofía no tenía nada que ver con las artes y el orden del universo no tenía nada que ver con la forma en que debemos vivir. Como lo describió Jacques Monod:

“El hombre debe despertar de su sueño milenario y descubrir su total soledad, su aislamiento fundamental. Debe darse cuenta de que, como un gitano, vive en el límite de un mundo extraño; Un mundo que es sordo a su música, y tan indiferente a sus esperanzas como a su sufrimiento o sus crímenes”.

En este ambiente totalitario materialista, Carl Gustav Jung tuvo el coraje de proponer que nuestra mente está guiada por un sistema de formas, los arquetipos, que son poderosos, aunque no llevan ninguna masa o energía, y que son reales aún siendo invisibles. Los arquetipos existen, como lo describió Jung, es un “sistema psíquico de naturaleza colectiva, universal e impersonal”. Fuera de este sistema, las formas invisibles pueden aparecer en nuestra mente y guiar “nuestra imaginación, percepción y pensamiento”.

Como resulta, las ideas revolucionarias de Carl Gustav Jung sobre la mente humana están en perfecto acuerdo con los descubrimientos de la Física Cuántica, que durante el siglo pasado también fue un shock, porque revelaron los errores fundamentales de la Física Clásica y condujeron a un cambio radical en la visión occidental del mundo. Los fenómenos cuánticos nos obligan ahora a pensar que la base del mundo material no es material y que hay un reino del mundo que no podemos ver, porque no consiste en cosas materiales, sino en cosas y formas no-materiales. Estas formas son reales, aunque invisibles, porque tienen el potencial de aparecer en el mundo empírico y de actuar sobre nosotros. Forman un reino de potencialidad en la realidad física, y todas las cosas empíricas son emanaciones de este reino. Hay indicios de que las formas en la potencialidad cósmica que son patrones de información son como los pensamientos en nuestra mente. En consecuencia, el mundo ahora nos aparece como una totalidad indivisible, en la cual, todas las cosas y personas están interconectadas y la conciencia es una propiedad cósmica.

En este ensayo, describiremos las similitudes entre la psicología de Carl Gustav Jung y la ontología cuántica. Nuestra descripción mostrará que la enseñanza de Jung es más que la psicología: es una forma de espiritualidad. Por “espiritualidad”, nos referimos a una visión del mundo que acepta lo numinoso en el fundamento del orden cósmico. De la misma manera, la Física Cuántica es más que la física: es una nueva forma de misticismo, que sugiere la interconexión de todas las cosas y seres y la conexión de nuestras mentes con una mente cósmica.

La Física Cuántica y la Fundación Espiritual del Mundo Empírico

Si queremos caracterizar la psicología de Carl Gustav Jung en una sola frase, podemos decir que la Psicología Analítica, encarnada en la estructura del arquetipo, nos lleva a la visión de que hay una parte del mundo que no podemos ver, un reino de Realidad que no consiste en cosas materiales sino en formas no materiales. Estas formas son reales a pesar de que son invisibles, porque tienen el potencial de aparecer en nuestra mente y actuar en ella. En las siguientes secciones, mostraremos que esta visión del mundo es idéntica a la ontología de la Física Cuántica. Nuestra descripción es necesariamente corta, pero el lector interesado encontrará muchos detalles y referencias en otras obras; Particularmente, en el libro, “Infinite Potential: What Quantum Physics Reveals About How We Should Live”

La base del mundo material es no-material

El primer aspecto del mundo cuántico que tenemos que considerar se refiere al hecho de que la base de las cosas materiales es no-material. Esta visión está en completo contraste con nuestra experiencia del mundo, pero es continuadora de la mecánica cuántica de Schrödinger, que es actualmente la única teoría que nos permite comprender las propiedades de los átomos y las moléculas. En esta teoría, los electrones en átomos y moléculas no son pequeñas partículas materiales, pequeñas bolas de materia, sino ondas o formas permanentes.

Todos los átomos consisten en un núcleo cargado positivamente, que contiene la mayor parte de la masa de un átomo, y de electrones, que están de alguna manera dispuestos en el espacio que rodea al núcleo. Los electrones son pequeñas partículas elementales: tienen una masa definida y, cuando la vemos, aparece como un pequeño punto: por ejemplo, como un destello en la pantalla de un televisor o una pequeña marca en una película fotográfica.

En contraste con sus apariencias, los electrones en los átomos y las moléculas no son pequeñas partículas materiales o pequeñas bolas que corren alrededor de los núcleos atómicos como los planetas alrededor del sol, pero son ondas estacionarias: cuando un electrón entra en un átomo, cesa de ser una partícula material y se convierte en una onda. Debemos a Max Born el descubrimiento de que la naturaleza de estas ondas son las ondas de probabilidad. Es decir, los electrones en los átomos son campos de probabilidad.

Cuando este aspecto de los electrones se dio a conocer por primera vez no estaba claro. ¿Cuáles son las probabilidades? Las probabilidades son números adimensionales, relaciones de números. Las ondas de probabilidad están vacías y carecen de masa o energía, sólo es información sobre relaciones numéricas. Sin embargo, el orden visible del mundo está determinado por la interferencia de estas ondas. Las interferencias de los patrones de ondas atómicas, por ejemplo, determinan qué tipo de moléculas pueden formarse. Además, las interferencias de las formas de onda molecular determinan cómo interactúan las moléculas. Las moléculas de tu cuerpo, por ejemplo, interactúan de tal manera que te mantienen vivo.

En vista de estas propiedades de las unidades elementales de la materia, debemos concluir que el orden del mundo visible se basa en fenómenos que trascienden el materialismo de la física clásica. Si uno persigue la naturaleza de la materia hasta sus raíces, a nivel de átomos y moléculas, de repente, uno se encuentra en un reino de formas matemáticas y números, donde toda materia se pierde: así, uno es llevado a la idea de que la Base de la realidad no es material.

En este punto, el lector puede notar ya la importancia del mundo cuántico para la psicología de Carl Gustav Jung: El descubrimiento de un reino de formas no materiales, que existen en la realidad física como base del mundo visible lo hace posible Aceptan el punto de vista de que los arquetipos son verdaderamente existentes, formas reales, que pueden aparecer en nuestra mente fuera de un reino cósmico en el cual se almacenan. Por lo tanto, podemos confirmar aquí, sobre la base de los fenómenos cuánticos la opinión de Jung de que “no sólo es posible, sino que es bastante probable, que la psique y la materia sean dos aspectos diferentes de una misma cosa”.

La conciencia es una propiedad cósmica

Un concepto importante que surge en los fenómenos cuánticos se refiere a la totalidad de la realidad física. Por el concepto de totalidad, queremos decir que las cosas aparentemente separadas pueden estar conectadas y pueden actuar instantáneamente unas sobre otras a través de distancias arbitrariamente largas. En un universo holístico, las decisiones tomadas por un observador en una parte del mundo pueden tener un efecto instantáneo sobre el resultado de procesos en otro lugar, a una distancia potencialmente larga. Por ejemplo, un pensamiento que aparece en mi mente en este momento puede aparecer instantáneamente en su pensamiento en otro lugar, en otra parte del mundo. En física, hablamos de “no-localidad” cuando dos partículas que en un momento interactúan y luego se alejan unas de otras, pueden permanecer conectadas y actuar como si fueran una misma cosa, sin importar cuán lejos estén.

En el mundo de las cosas ordinarias, ninguna influencia o señal puede viajar a una velocidad más rápida que la velocidad de la luz. Por lo tanto, cualquier acción tomada en una parte del mundo puede tener un efecto en otra parte sólo después del tiempo que tarda una señal en llegar de un punto a otro. En el mundo cuántico, la situación es diferente: las influencias pueden actuar instantáneamente en distancias arbitrariamente largas; En principio, de un extremo del universo a otro.

El aspecto de la totalidad de la realidad puede describirse de una manera sencilla en relación con las propiedades ondulatorias de las partículas elementales. En la sección anterior, hemos visto cómo los electrones en los átomos son ondas. Cada vez que vemos un electrón, aparece como una partícula material. Sin embargo, dentro de un átomo, es una onda.

Esta metamorfosis de las partículas a las ondas y de las ondas a las partículas es un fenómeno general que no sólo describe los modos de existencia de los electrones, sino que es una característica de todas las partículas elementales, átomos y moléculas. Significa que, cuando vemos lo que llamamos una partícula elemental, aparece como una pequeña cosa material en una posición específica en el espacio. En contraste, cuando tal cosa está por sí misma, como cuando está en el vacío, deja de ser una partícula material y se convierte en una onda. Se puede pensar en este proceso como una transición espontánea de lo que vemos como una partícula desde su estado de partícula hasta un estado de onda.

En el libro “Infinte Potential” este fenómeno se ha descrito de la siguiente manera:

“En la fundación del mundo visible encontramos Entidades que siempre nos parecen como Cosas Elementales cuando interactuamos con ellas. Sin embargo, cuando están solas, se convierten en ondas. Como ondas, han perdido toda la masa y se han convertido en formas puras, patrones de información, algo mental o pensado. En consecuencia, podemos llamar a las unidades de existencia en la fundación del mundo “ETs”, que significa cosas elementales, de pensamientos elementales; O, simplemente, “Entidades.”

Ser una partícula material localizada es un estado de existencia de un ET; Ser una ola no material es otra cosa. Como resulta, el estado de onda es el estado preferido de un ET: Es el lugar a donde irá cuando se deja sola. Como una ola, un ET ha perdido toda su masa. Se ha convertido en una forma no material e invisible y, como las ondas se extienden en el espacio, no tiene una posición específica en el espacio, sino muchas posiciones potenciales. Decimos que un ET en su estado de onda está en un estado de potencialidad. Dado que las partículas materiales, siempre que vemos una, aparecen siempre con una masa específica en un punto específico del espacio, debemos concluir que los ET en un estado de potencialidad no forman parte del mundo empírico. Al hacer una transición a un estado de onda, un ET deja el mundo empírico.

Este fenómeno es general y cósmico: hay un reino del universo que no podemos ver. Es un fondo de formas no materiales, no de cosas. Las formas son reales, aunque invisibles, porque tienen el potencial de aparecer en el mundo empírico y actuar en él. De hecho, ahora debemos pensar que todo el mundo visible es una emanación de un fondo cósmico no empírico, que es la realidad primaria, mientras que el mundo emanado es secundario.

No podemos realmente saber cuál es la naturaleza de los ETs en el fondo no-empírico del mundo. Las indicaciones son que tienen propiedades onduladas. Si es así, debemos pensar que el fondo del mundo visible es como un océano. Los ET en este océano están navegando juntos, como las olas de agua en un océano, de modo que la naturaleza de la realidad es la de una totalidad indivisible.

La totalidad del fondo cósmico también es sugerida por la siguiente consideración: Si los ET en el reino de la potencialidad no formaran un todo coherente, el mundo empírico emanado de la potencialidad cósmica sería caótico. Sin embargo, lo visible no es caótico. Más bien, siempre nos aparece como un sistema coherente.

Como patrones de información, los ET en el reino de la potencialidad son más parecidos a los pensamientos que a las cosas. Los pensamientos generalmente aparecen en una mente consciente. Así, la aparición de formas pensadas en la potencialidad cósmica sugiere que la conciencia es una propiedad cósmica. El universo es consciente y nuestro pensamiento es el pensamiento de la mente cósmica, que encuentra la conciencia en nosotros.

Las mismas conclusiones derivan de la naturaleza holística de la realidad. Por ejemplo, en su libro “The Conscious Universe”, Menas Kafatos y Robert Nadeau han argumentado que, si el universo es una totalidad indivisible, todo sale de esta totalidad y todo le pertenece, incluyendo nuestra propia conciencia. Así, la conciencia es una propiedad cósmica.

Esta visión cuántica de una realidad holística está en perfecto acuerdo con una de las ideas más importantes de Jung; Es decir, la idea arquetípica de Unus Mundus, que Jung y Marie-Louise von Franz derivaron de las características visiones medievales del mundo. En palabras de Jung:

“Sin lugar a dudas, la idea del Unus Mundus se basa en la suposición de que la multiplicidad del mundo empírico descansa sobre una unidad subyacente y que no existen dos o más mundos fundamentalmente diferentes, o se mezclan entre sí. Más bien, todo lo dividido y diferente pertenece a un solo y mismo mundo, que no es el mundo de los sentidos “.

Ontológicamente, este arquetipo significa que hay una realidad que debe estar unida, “aparentemente” dividida, opuesta pero más allá de la ilusión de la materia. El lector notará el acuerdo de los puntos de vista de Jung con la visión cuántica del mundo que hemos descrito anteriormente.

El proceso de individuación es una capacidad innata del individuo para tomar conciencia de Sí mismo. Según Robert K. Forman, tenemos una capacidad innata que es un proceso de transformación imperativo y de larga vida. Este es un impulso para unir lo que está dividido. Jung afirma en “Los arquetipos y el inconsciente colectivo” que yo uso el término “individuación” para designar el proceso por el cual una persona se convierte en un “individuo” psicológico, es decir, una unidad separada e indivisible del “todo”. La búsqueda de la totalidad carecería de sentido en un mundo newtoniano de cosas materiales separadas. En el mundo cuántico, se ha encontrado una base física.

Jung también entendió el proceso de individuación como un impulso religioso, que es un sano arquetipo espiritual que dirige y coordina el flujo de la vida humana. La palabra religiosa se usa en este contexto en el sentido de sus raíces etimológicas, en las cuales Re-Ligare significa “reconectarse”, “estar en comunión” o “reunirse”. Como Anniela Jaffé escribió:

“La individuación debe ser entendida en lenguaje religioso como la realización de lo” piadoso “en lo humano, como el cumplimiento de una” misión piadosa “. La experiencia consciente de la vida se convierte en una experiencia religiosa, se podría decir, una experiencia mística “.

De acuerdo con los aspectos de totalidad que aparecen en la visión cuántica del universo, Jung creía que la psique tiene un impulso natural e innato hacia la totalidad. Henderson ha señalado que:

“Una sensación de plenitud se logra a través de una unión de la conciencia con los contenidos inconscientes de la mente. De esta unión surge lo que Jung llamó «la función trascendente de la psique», mediante la cual el hombre puede alcanzar su meta más elevada: la plena realización del potencial de su Yo individual “.

El anhelo de la totalidad es el verdadero “opus” que subyace a toda la obra de Jung. De acuerdo con la física cuántica, el significado y el propósito de nuestra naturaleza está anclado en el reino numinoso de la realidad. Como Jung describe la búsqueda espiritual:

“El interés principal de mi trabajo no se refiere al tratamiento de la neurosis, sino más bien al acercamiento a lo numinoso. Pero el hecho es que el acercamiento a lo numinoso es la terapia real, y en la medida en que alcances la experiencia numinosa, estás liberado de la maldición de la patología. Incluso la misma enfermedad adquiere un carácter numinoso “.

Este reino invisible, que Jung asumió como “psicoide”, proporciona un campo infinito para el progreso de la relación eje-ego, alimentando la conciencia como un elemento en el cual todo fenómeno colapsa. La física cuántica nos trae un nuevo tipo de realidad, en la que es nuestra tarea liberar nuestro potencial y liberarnos de nuestra ignorancia, la mayor sombra de todas. De acuerdo con la psicología analítica de Jung, la física cuántica nos proporciona sugerencias directas de cómo podemos vivir de acuerdo con el reino numinoso del universo.

Joseph Campbell ha utilizado la metáfora del héroe para describir el proceso en el cual el Ego se une con el yo. En la primera mitad de nuestra vida, nuestro Ego está separado de nuestro inconsciente. Sin embargo, después de este período, tiene un anhelo de llegar a un estado primordial de totalidad, frente a todo tipo de peligros y pruebas. La lengua portuguesa tiene una palabra específica para este anhelo: es decir, saudade. Encontramos este mito en innumerables antiguas enseñanzas espirituales en los escritos de los poetas clásicos, y ahora reaparece en la cosmovisión de la física cuántica. Anniela Jaffé escribe:

“En el lenguaje religioso la imagen de un Dios que busca al hombre tanto como lo busca el hombre a él. Dios busca al individuo para darse cuenta de su alma y de su vida. Expresado psicológicamente: el Sí mismo requiere la personalidad del ego para manifestarse; La personalidad del ego requiere que el Yo sea el origen de su vida y su destino. En el lenguaje religioso esto significa que “Dios necesita al hombre, así como el hombre necesita a Dios”.
Como escribió Jung a Erich Neumann:

“Dios es una contradicción en términos, por lo tanto necesita al hombre para ser un hecho … Dios es una enfermedad que el hombre tiene que curar”.

Las vías de Eddington de un Universo Consciente

En la década de 1930, Sir Arthur Stanley Eddington, un prominente astrofísico británico, fue uno de los primeros físicos que sistemáticamente buscaron aspectos de la conciencia en el universo, concluyendo que “el universo es de la naturaleza de un pensamiento o sensación en una Mente universal” “.

Uno de los argumentos de Eddington se basaba en el hecho de que, cuando los físicos realizan mediciones, sus observaciones tienen sentido, porque los instrumentos de medida están conectados con un fondo significativo de los objetos que se miden. Por ejemplo, cuando observamos el movimiento de un punto de luz a través del cielo por la noche, nuestras observaciones tienen sentido porque conocemos el fondo planetario, donde los planetas giran alrededor del sol. En esta situación, señaló Eddington, las observaciones de los átomos son un problema, porque su fondo no se conoce. Cada vez que vemos un átomo, podemos ver fenómenos que ocurren en su superficie, pero no sabemos, lo que sucede dentro. ¿Por qué el fondo de los átomos no es conocido e incluso incognoscible? Debido a que, como hemos descrito anteriormente, los electrones en los átomos son formas no materiales y no empíricas.

Si la ciencia no tiene nada que decir sobre los bloques de construcción del mundo visible, es un problema que debe ser abordado. Como resulta, no es el único rompecabezas de su tipo. Una situación similar surge, por ejemplo, en la neurología, donde ninguna medida de la superficie de un cerebro puede decirnos qué está pasando en la mente detrás de ella. Eddington sugirió pensar en las dos situaciones juntas, la del cerebro y la del átomo, y concluyó que el fondo de los átomos es mental. Ya que necesitamos algo a lo que podamos adjuntar las mediciones de un átomo.

¿Es nuestra mente una invención de nuestro cerebro? O, ¿tenemos una mente porque el fondo del universo es mental y se expresa en nuestra mente? Para Eddington la “unidad” del universo hizo necesario concluir que, detrás de todas las apariencias empíricas del mundo, “hay un fondo continuo con el fondo del cerebro”. La unidad en este contexto significa coherencia. Que el universo es un sistema coherente puede sugerirse sobre la base de la unidad de nuestra mente:

“Si la unidad de la conciencia de un hombre no es una ilusión, debe haber alguna unidad correspondiente en las relaciones de la mente-materia”.

Si el universo no fuera un sistema coherente, sino una colección aleatoria de pilas desconectadas de desechos materiales, la unidad de nuestro pensamiento sería una ilusión. Por otro lado, si el universo es un todo coherente, la existencia de nuestra mente personal sugiere que el fondo del universo es mental.

De esta manera, Eddington fue llevado a la conclusión de que:

“El universo es de la naturaleza de un pensamiento o sensación en una mente universal “

Aunque son polémicas, las tesis de Eddington están en perfecto acuerdo con los supuestos básicos de Carl Gustav Jung, y con los fenómenos cuánticos, que nos muestran que hay una parte del mundo que no podemos ver, un fondo de potencialidad, que no consiste en cosas, pero de formas. Estas formas son pensadas y son reales porque pueden actualizarse en el mundo empírico y actuar en él. De hecho, todo el mundo empírico ahora aparece como una emanación de un reino de formas invisibles.

Las funciones de onda cuántica son arquetipos

No es una casualidad que el desarrollo de la psicología como ciencia diera un salto cuántico después de 1900, cuando la era de las Ciencias Clásicas llegó a su fin y la era cuántica comenzó. La visión de Jung de la psique humana presupone una estructura del universo que está en perfecto acuerdo con el universo cuántico, pero imposible en el mundo de Newton. Por ejemplo, la suposición de Jung de que existe una parte invisible del mundo, que no consiste en cosas materiales, sino en formas -los arquetipos- es inaceptable en un universo newtoniano, en el que todos los fenómenos dependen de las propiedades de la materia.

El inconsciente colectivo de Jung es una parte no personal de la psique humana. Es un reino de formas -los arquetipos- que puede aparecer espontáneamente en nuestra conciencia y actuar en ella, influyendo en “nuestra imaginación, percepción y pensamiento”. Los arquetipos son “modos típicos de aprehensión”, que modelan, regulan y motivan las formas conscientes en nuestra mente de la misma manera, en las cuales los estados virtuales de átomos y moléculas forman y controlan los fenómenos empíricos. Debemos llegar constantemente al reino de los arquetipos y actualizar sus formas virtuales, para poder vivir y dar sentido a la vida.

La aparición de los arquetipos en nuestra mente muestran nuestra conexión con un orden transpersonal. Más allá de los estrechos confines de nuestra psique personal, señaló Jung, el inconsciente colectivo es:

“Una extensión sin límites llena de incertidumbre sin precedentes, aparentemente sin interior y sin exterior, sin arriba y sin abajo, sin aquí y sin allí, sin mía y sin tuya, sin bien y sin mal … donde estoy indivisiblemente esto y aquello; Donde experimento lo otro en mí mismo y el otro que me experimenta conmigo … Allí estoy totalmente yo con el mundo, tanto que una parte de mi fácilmente se olvida de quién soy realmente”.

Los filósofos y los místicos idealistas han perseguido tales ideas a través de las edades. En el siglo XIX, por ejemplo, Georg Wilhelm Friedrich Hegel enseñó que el “Espíritu Absoluto” es la estructura primaria del universo. Todo lo que existe es la actualización del espíritu, y todo está conectado con él. El Espíritu es todo, crea todo, el pensamiento y el ser, el sujeto y el objeto, lo real y lo ideal, lo humano y lo divino, todos son Uno. Así, concluyó Hegel, nuestro pensamiento es el pensamiento del Espíritu Cósmico, que está pensando en nosotros.

Miles de años antes de Hegel, los sabios indios inventaron la alegoría de las ollas de agua, que se llenan de agua y se colocan en el sol: Usted puede ver el sol en cada una de ellos, pero sólo hay un sol. Del mismo modo, usted puede encontrar la conciencia en innumerables mentes humanas, pero sólo hay una conciencia: la Conciencia Cósmica.

La palabra “conciencia” deriva del latín, “cum” y “scientĭa”, y significa un estado de “sabiduría compartida”. Curiosamente, cuando hablamos de nuestra conciencia y la de otras personas, siempre hablamos de “nuestra conciencia”, y nunca usamos la forma plural hablando de nuestras conciencias. No hay forma plural, porque sólo hay una conciencia: la conciencia cósmica. Si nuestra conciencia personal es simplemente una parte de un sistema cósmico, no es sorprendente que los arquetipos puedan aparecer en nuestra mente y actuar en ella.

Por cierto, en la que describe el mundo, la física cuántica ha llevado a la ciencia al centro de las antiguas enseñanzas espirituales. Por ejemplo, las funciones de onda molecular no tienen unidades de materia o energía. Son formas puras, no materiales. Lo mismo es cierto para los arquetipos de Jung: al igual que las funciones de onda de los sistemas cuánticos, son formas puras, no materiales. En la metafísica de Aristóteles, todas las cosas son mezclas de materia y forma. Sólo había una forma pura: Dios.

El nombre que los químicos cuánticos han dado a los estados vacíos de átomos y moléculas -es decir, llamándolos “estados virtuales” – es una expresión peculiar y uno se pregunta, ¿de dónde viene? Como resulta, el concepto no fue inventado por los químicos cuánticos, sino por Meister Eckhart, un monje dominicano y místico. “Las cosas visibles están fuera de la unidad de la luz divina”, escribió Meister Eckhart, y su existencia en el mundo empírico se debe a la “actualización de su ser virtual “.

¡Qué fenómeno tan impresionante! El mismo término inusual aparece en la mente de un místico medieval y luego, cientos de años después, en la mente de un químico cuántico. El ejemplo muestra que las verdades absolutas pueden aparecer, una y otra vez, con los mismos mensajes a través de miles de años en diferentes mentes, diferentes edades y diferentes partes del mundo. Es difícil evitar la impresión de que nuestras mentes están conectadas con un reino cósmico de pensamientos: el reino de los arquetipos de Jung.

La sincronicidad y el fondo mental del universo

En las teorías de Jung, el concepto de sincronicidad juega un papel importante. El término alemán de Jung, sinngemäße Koinzidenz, significa una “coincidencia según el significado”. Se suele traducir como “coincidencia significativa”, refiriéndose a la coincidencia de dos o más eventos y describe fenómenos en los que un acontecimiento en el mundo exterior coincide de manera significativa con un estado psicológico de la mente; Es decir, dos o más eventos están conectados en un sentido pero no en sus causas visibles. Como lo describe Jung, en la aparición simultánea de eventos sincrónicos “está involucrada otra cosa que no sea la probabilidad del azar”. Específicamente, la sincronicidad consiste en dos factores: (A) Una imagen inconsciente que entra en la conciencia, ya sea directamente o indirectamente (simbolizada o sugerida) en forma de sueño, idea o premonición. (B) Una situación objetiva coincide con este contenido. Una es tan desconcertante como la otra.

Cuando alguien sueña con un evento inusual, y al día siguiente ese mismo evento realmente sucede en otra parte del mundo, entonces estamos tratando con un caso de sincronicidad. Como señaló Jung, tales experiencias son particularmente impresionantes cuando un estado mental interno coincide con un evento externo que “tiene lugar fuera del campo de percepción del observador, es decir, a distancia, y sólo verificable después”.

En el marco de la física clásica, las coincidencias según el significado son imposibles como eventos no aleatorios. Es decir, la física clásica no permite fenómenos físicos causalmente conectados que no impliquen el intercambio de energía o fuerzas físicas. Jung era consciente de este problema. “Nadie ha tenido éxito”, escribió, “al construir un puente causal entre los elementos que constituyen una coincidencia sincrónica”. Sin embargo, no tenía ninguna duda de que la sincronicidad era un fenómeno real “basado en algún tipo de principio o en alguna propiedad del mundo empírico”. Los fenómenos cuánticos hacen posible ahora identificar esta propiedad. Sin embargo, como resulta, no es una propiedad del mundo empírico sino que implica el reino no empírico de la realidad.

La falta de conexiones causales visibles es un aspecto interesante de los eventos sincrónicos. Sin embargo, de la misma manera en que los eventos cuánticos parecen aleatorios, pero son realmente causados por algunos procesos no empíricos, por lo que la aleatoriedad de los eventos sincrónicos es sólo una aleatoriedad aparente. El espíritu cósmico es insondable, pero no arbitrario o estúpido.

La sincronicidad puede implicar más de una sola mente y más de unos pocos eventos. A principios del siglo XX, por ejemplo, Europa pasó por una era de cambios revolucionarios que afectó a todos los aspectos de la vida y mostró todas las características de los acontecimientos sincrónicos. En 1900, por ejemplo, Sigmund Freud inventó el psicoanálisis, y Max Planck fundó la física cuántica. En 1903, Henry Ford fundó la Ford Motor Company, y los hermanos Wright lograron el primer vuelo a motor. En 1905, Albert Einstein desarrolló la Teoría de la Relatividad, y en París el primer espectáculo de arte moderno presentó pinturas de André Derain y Henri Matisse. En 1907, el cubismo fue desarrollado por Georges Braque y Pablo Picasso. En 1910, Arnold Schönberg escribió la primera composición de música atonal. En 1912, Wassily Kandinsky inventó la pintura abstracta. En 1913, Franz Kafka publicó sus cuentos. En 1914, James Joyce escribió The Dubliners y comenzó la Primera Guerra Mundial, y 1917 fue el año de la Revolución Rusa.

Todos estos desarrollos fueron revoluciones en sus campos correspondientes. Percibimos una conexión sincrónica entre estas revoluciones porque tenían un significado común: es decir, cada una de ellas sacaba un campo dado de la superficie visible de las cosas en un reino oculto, abstracto y fundamental del mundo. Por ejemplo, cuando los físicos cuánticos descubrieron el mundo no empírico de la vida, los pintores del arte moderno comenzaron a buscar la esencia de las cosas detrás de su superficie visible y los psicólogos descubrieron el poder oculto del inconsciente. Como Werner Haftmann explica en su fascinante libro La pintura en el siglo XX, las pinturas se volvieron “evocadoras” y dejaron de ser “reproductivas”. Cuando los físicos abandonaron la noción del punto eterno como partícula en la física cuántica, los artistas visuales abandonaron en las pinturas abstractas el punto infinito de la perspectiva, que fue la piedra angular de todas las pinturas clásicas.

Los físicos, por ejemplo, no inventaron los fenómenos de la física cuántica ponderando las pinturas de los artistas modernos. El arte moderno no fue inventado por artistas mientras escuchaban música atonal. Más bien, las diferentes mentes estaban conectadas en la totalidad del fondo mental de la potencialidad cósmica: El espíritu cósmico estaba trabajando en un proceso sincrónico.

Al guiar los procesos de nuestra mente, la potencialidad cósmica ha mostrado sus propiedades mentales. Lo mental no se fractura en el universo en islas aisladas, pero sus pensamientos forman un océano de pensamientos que llena el mundo entero.

La enseñanza de Jung es un logro increíble y una bendición para la humanidad. Ha demostrado que estamos conectados con un reino no empírico del universo en el que podemos encontrar nuestra tarea cósmica. Negar los aspectos trascendentes de nuestra naturaleza puede conducir a serios problemas para nuestra salud física y bienestar espiritual. Nuestra tarea cósmica no es la tarea de los esclavos, que tienen que servir a su creador. No somos los esclavos del espíritu cósmico, sino, más bien, lo somos.

 

 
Deja un comentario

Publicado por en noviembre 19, 2016 en Artículos, parapsicologia

 

Etiquetas: , , ,

La importancia de la intuición en la vida cotidiana.

Por Amit Goswami

hqdefault.jpg

El modelo más perjudicial de la ciencia actual basado en el materialismo científico es el, socavamiento sistemático que ha tenido lugar sobre la importancia de la intuición en nuestra vida cotidiana.

En épocas y culturas antiguas, la intuición fue reconocida como el “hablar a Dios” o una invocación al espíritu santo. Las personas de esas viejas culturas sabían que la intuición era un medio al dominio de los arquetipos trascendentes de la realidad y que a estos seguía una invitación a la exploración del arquetipo. Así ha progresado nuestra civilización.
La exploración de los arquetipos ha llevado a las grandes artes (la exploración del arquetipo de la belleza), las tradiciones espirituales (la exploración de los arquetipos de la totalidad, el amor y la bondad), y más recientemente, incluso en la ciencia el Arquetipo de la verdad.

La intuición es la puerta a la creatividad, tanto para la exploración externa como la transformación interior. Cuando la intuición está infravalorada, la civilización deja de progresar. Por otra parte, la gente común pierde su manera de equilibrar lo negativo alcanzando incluso su totalidad temporal.

La ciencia moderna, y específicamente la neurofisiología, ha establecido que nuestra evolución nos ha dado a los seres humanos centros cerebrales -llamémoslos circuitos cerebrales- de emociones negativas: ira, lujuria, celos, competitividad, envidia, etc. En la cultura americana no se expresaban estas emociones en público, por lo que la gente trataba de suprimirlos siendo una enfermedad mente-cuerpo (enfermedades crónicas como: enfermedades del corazón y el cáncer). Además, se enfrentan generalmente a la negatividad de su vida sin complacer a los circuitos cerebrales del placer.

Muchos autores sostienen que el aspecto mente-cuerpo es mucho más frecuente en las enfermedades crónicas. Sin duda, hay más estrés en la vida moderna, pero creo que hay un factor más importante.No escuchamos la voz de nuestra intuición y seguimos adelante.
Acudimos mucho más a un médico -científico – materialista- para obtener instrucciones para la curación y hay que reconocer, que estos médicos van a lo rápido. Muchos contrariamente a su sistema de creencias de materialismo científico, prescriben cambios en el estilo de vida – menos asociados en el placer – dando énfasis en las actividades como la meditación, el yoga, Tai Chi y las artes marciales.

La labor de sanador/a no profesa una adhesión completa al materialismo científico, y eso es bueno, pero seamos realistas, no puedes cambiar tu estilo de vida cuando alguien te dice que lo hagas.

Dios o el espíritu santo son concebidos como entidades separadas de usted y no materiales para poder ser arrancadas, a esto se llama filosofía del dualismo.

En esta era científica, ¿por qué debería alguien prestar atención a las ideas de orden no material, incluso si existen? ¿Tan duros e  inertes como una roca somos nosotros?

No debemos serlo. Las religiones orientales -como el hinduismo, el taoísmo o el budismo- conciben a Dios como un estado no ordinario de conciencia y el espíritu santo como un yo profundo más allá del ego.(Tenga en cuenta que, las enseñanzas budistas tienen una sutileza que inicialmente puede confundir. Ellos llaman a este profunda yo como “no yo”. Lo que quiere decir no es un “yo del ego”). Así que estas entidades no están realmente separadas de ustedes; Simplemente no son ordinariamente accesibles.

Pero para un occidental, seguir la religión oriental es una cosa difícil de entender. Por supuesto, muchas personas de Occidente han reconocido hace mucho tiempo que el cristianismo esotérico tiene el mismo mensaje que las religiones orientales. ¡Esos conceptos no son realmente extraños! Desafortunadamente, esto no es un conocimiento común y no se puede esperar que científicos hayan oído hablar del cristianismo esotérico.

Entonces, ¿qué se puede hacer? Tengo buenas noticias para usted: podemos recurrir a la física cuántica. La física cuántica proporciona datos científicos (tanto teóricos como experimentales) para los mensajes de las religiones orientales y del cristianismo esotérico.

La cosmovisión cuántica -realidad que está basada en la conciencia- surgió de tres descubrimientos radicales de la física cuántica. Todo objeto cuántico y todos los objetos de nuestra experiencia, son A) ondas de posibilidad que se mueven en un dominio de potencialidad fuera del espacio y del tiempo, y B) partículas de la realidad en el espacio y el tiempo.

¿Qué distingue el dominio de la potencialidad del dominio ordinario del espacio y del tiempo?  La segunda visión del mundo que cambia el descubrimiento de la física cuántica- comunicación no local, comunicación sin señales.

Nunca hay que dudarlo pues todo esto se verifica experimentalmente. Los académicos lo ocultan, la gente de los medios de información no se toman la molestia de entenderlo, ¿y qué? hay datos suficientes que lo avalan.

El tercer descubrimiento de la física cuántica que cambia la visión del mundo es el que, el movimiento no sólo es continuo como pensó Newton, y así desde Newton todos los científicos lo dicen.
Hay movimiento discontinuo en la física cuántica. Cuando un electrón salta de una órbita atómica a otra, nunca pasa por el espacio intermedio. Es aquí y entonces lo que el físico Niels Bohr llamó un salto cuántico.

De aquí a la eternidad -con la conciencia como la base del ser- es un salto cuántico en la conceptualización sin duda. Teniendo que ser esta la vía la más fácil de seguir a esto llamaría a resolver la paradoja de la medición cuántica.

Ahora bien, ¿qué es una medida cuántica, y dónde está la paradoja? Un objeto cuántico es una onda de potencialidad; Cuando lo medimos o lo observamos se convierte en una partícula de realidad.
Pero una medición es sólo una interacción, y aquí está la captura. Hay un teorema matemático (llamado el teorema de von Neumann) que dice que ninguna interacción material puede convertir la potencialidad en realidad. ¿Ves la paradoja?

En el materialismo científico, toda interacción es la interacción material. Por lo tanto, si el materialismo científico es verdadero, entonces las posibilidades cuánticas nunca podrían convertirse en los hechos reales de nuestras experiencias. Pero observamos objetos cuánticos, aunque como partículas;Las ondas de posibilidad se convierten en acontecimientos de actualidad.Contradicción: Paradoja de la lógica.

¿Qué convierte la posibilidad en realidad? El agente tiene que ser no material. Y puesto que el cambio de la posibilidad a la realidad es un cambio en nuestro conocimiento sobre el objeto, tiene que ser la conciencia el agente de nuestro conocimiento.

Resumiendo. La conciencia que convierte la posibilidad en realidad (eligiendo una faceta del objeto multifacético de la potencialidad cuántica), en última instancia, tiene que ser usted cuando usted es el observador. De lo contrario, sería dualismo. Y eso es fácilmente refutado.
Un agente dualista tendría que interactuar con la materia con una señal; Pero tal interacción con entidades no materiales está descartada por el gran peso de los datos experimentales que dice que la energía nunca sale o entra en el mundo de la materia.

¡La conciencia tiene que ser no local y no dual, y usted lo es! ¿Cómo puede ser así? ¡Ahora es su turno para dar un salto cuántico!

Sin intuición no podemos entender la física cuántica y, a su vez, la física cuántica valida la intuición.

 
Deja un comentario

Publicado por en noviembre 12, 2016 en Artículos, parapsicologia

 

Etiquetas: , ,

Influencia mental a distancia sobre los organismos vivientes.

Por Ernesto Bonilla

El propósito de esta investigación documental es presentar evidencias experimentales que confirman que, en ciertas condiciones, es posible saber e influenciar los pensamientos, sentimientos, imágenes y conductas de los seres humanos y otros organismos vivientes, aun cuando el influenciador y el influenciado estén separados por grandes distancias en el espacio y en el tiempo, más allá del alcance de los sentidos convencionales.

INTERACCIÓN MENTE-MATERIA

Psicoquinesis es el término más utilizado para señalar el efecto de la mente sobre la materia y cubre un amplio rango de fenómenos que pueden dividirse en dos grandes categorías: la micro psicoquinesis y la macro psicoquinesis. La primera se concentra más en la influencia directa sobre partículas atómicas o equipos electrónicos.
Los ensayos más utilizados en los estudios micro psicoquinéticos son los relacionados con las conductas de sistemas físicos aleatorios, como la tasa de liberación de partículas radioactivas. La macro psicoquinesis se refiere más al movimiento de objetos de mayor tamaño, como los dados. La distinción entre ambas se basa en el hecho de que uno puede observar el efecto (macro psicoquinesis) o necesita de una evaluación estadística para determinar si ha sucedido algo no habitual (micro psicoquinesis).
El físico teórico Helmut Schmidt  realizó una serie de estudios relacionados con los efectos psicoquinéticos sobre generadores electrónicos de eventos (GEE) aleatorios. Estos generadores son los equivalentes a los equipos que lanzan monedas o dados al azar. Pero, a diferencia del azar obtenido por procedimientos mecánicos, los GEE se valen de un proceso físico, como es la declinación de la radioactividad de los materiales radioactivos. La emisión de partículas individuales, a partir de una fuente radioactiva, no puede ser predicha ni controlada por ningún procedimiento conocido.

Los GEE son blancos excelentes y sensibles para los estudios de la psicoquinesis y los resultados obtenidos en estas investigaciones han sido reproducidos y han resultado estadísticamente significativos. Jahn y col. publicaron una revisión de los experimentos realizados en su laboratorio durante 12 años, con el objeto de investigar la interacción mente-materia. Más de 100 voluntarios intentaron influir mentalmente a generadores de números al azar (GNA), que son equipos electrónicos que generan miles de secuencias 1 o 0, por segundo.
En los ensayos, los participantes trataban de influir intencionalmente a los GNA para que generaran más 1 o más 0. A pesar de que el efecto lucía pequeño, cuando analizaron toda la información de la base de datos, los resultados indicaron que la probabilidad de que no eran debidos al azar fue de 35 millones a 1.

Durante los últimos 50 años, se han realizado cientos de ensayos de micro psicoquinesis en los cuales se han utilizado los GNA. Bosch y col.  combinaron 380 estudios en los cuales se examinó si los GNA podían ser influenciados por la intención. Encontraron que el efecto era estadísticamente significativo pero muy pequeño y que la explicación más apropiada para los resultados de este meta-análisis era el reporte selectivo. Radin y col. señalaron que los estudios analizados por Bosch y col. revelaban la existencia de un efecto psicoquinético genuino, que los ensayos eran de una elevada calidad metodológica y que los efectos se distribuyeron heterogéneamente; es decir, tenían un amplio rango de tamaños. Sin embargo, diferían sobre el origen de esa heterogeneidad. En efecto, Bosch y col.  propusieron que, posiblemente, el reporte selectivo de los ensayos estaba inflando los resultados del meta-análisis y que los estudios no reportados pudieran llegar a la cifra de 1544. Radin , por el contario, señaló que si se consideraban 59 estudios (el mismo número de investigadores que publican en ese campo) no reportados, y no 1544, como refieren Bosch y col.  , y cada uno de ellos hubiera dado un resultado negativo, no se habría alterado el resultado final, por lo que creía que no estaban justificadas las conclusiones de estos autores sobre la posibilidad de que esos resultados fueran debidos a prejuicios de los investigadores.

En 1991, Radin y Ferrari publicaron los resultados de un meta-análisis de 73 experimentos de macro psicoquinesis realizados por 52 investigadores entre los años 1935 y 1987. Unas 2500 personas intentaron, por más de 50 años, influir mentalmente para que la cara superior de los dados que eran lanzados sobre una mesa mostrara el número que se sugería mentalmente. Se realizaron 2,6 millones de lanzamientos de dados sometidos a la influencia mental de los participantes en los estudios y un poco más de 150.000 dados lanzados en estudios control durante los cuales no se realizó ninguna influencia mental. El meta-análisis mostró que los efectos absolutos fueron significativos aunque no de gran magnitud pero, la probabilidad de que los resultados habían sido debidos al azar fue de 1096 a 1.
Por el contrario, los resultados de los experimentos control fueron los esperados si hubieran sido debidos al azar. La posibilidad de influir sobre los GNA ha sido la base para el diseño del Proyecto de la Conciencia Global (PCG) dirigido por Roger Nelson . Se trata de un experimento en el campo de la conciencia, para registrar continuamente el grado de coherencia mental global, resultante de los eventos que atraen la atención mundial (muerte de la Princesa Diana, Tsunami del Pacífico, la caída de las Torres Gemelas de Nueva York, el funeral del Papa Juan Pablo II, las celebraciones de Año Nuevo, etc.).
Para lograrlo, se utiliza una red de 75 GNA distribuidos en diferentes partes del mundo y conectados, vía Internet, con un servidor situado en la Universidad de Princeton. El PCG postula que en cuestión de minutos después de un evento mundial significativo, un porcentaje muy elevado de la población mundial conocerá los detalles de ese evento, gracias a los medios de comunicación y, como resultado de la atención mundial y la coherencia mental que la acompaña, los GNA distribuidos por todo el mundo comenzarían a desviarse de la conducta debida al azar.
Cuando se evaluaron 185 eventos de resonancia mundial ocurridos entre los años 1998 y 2005, se observó una desviación muy significativa (p<0,0001) del azar, lo cual sugiere que cuando millones de personas tienen sus mentes enfocadas coherentemente en un evento importante, la coherencia física u orden mundial también aumenta.
En esos eventos, todos los GNA se comportan de la misma manera, aun cuando estén separados por cientos o miles de kilómetros y repartidos por todo el mundo. Estos experimentos sugieren que las interacciones mente-materia observadas en el laboratorio también aparecen en el contexto no controlado de la vida real y a escala global.

INDUCCIÓN DEL SUEÑO A DISTANCIA

La inducción del sueño a distancia, acompañada o no de la sugestión mental de actos motores, es un ejemplo típico de la influencia mental a distancia. Los primeros experimentos sobre la inducción de sueño y despertar mediante la sugestión mental, fueron realizados en La Haya por Pierre Janet y M Gilbert con la receptora Léonie B, una campesina saludable de 50 años, en quien producían un sueño hipnótico en el momento que lo desearan.
Gilbert hipnotizaba mentalmente a Léonie, quien entraba en un trance hipnótico profundo y era capaz de realizar acciones específicas sugeridas por Gilbert. Las distancias entre el hipnotizador y la hipnotizada variaron entre unos pocos metros hasta 300. En una serie de experimentos, las sugerencias para inducir el sueño hipnótico se produjeron en tiempos escogidos al azar. Tuvieron éxito en 19 de 25 experimentos.

En otra serie de ensayos, 16 de 20 fueron exitosos. Estos hallazgos fueron comprobados por Charles Richet en 1888 , con el mismo sujeto. Richet intentó producirle sueño mediante sugestión mental a una distancia de 1 a 2 Km y tuvo éxito en 16 de 36 intentos.
En 1922, un experimento clásico en telepatía fue reportado por Brugmans. En este ensayo, un estudiante de física llamado Van Dam fue investigado para corroborar sus habilidades psíquicas. El sujeto fue vendado y colocado en un cubículo cerrado con cortinas y se le pidió que pasara su brazo por debajo de estas para que seleccionara con un dedo uno de los cuadrados de una tabla de ajedrez de 6X8 que estaba sobre una mesa cercana. En cada una de las pruebas el cuadrado sería seleccionado al azar por el experimentador. Uno de los asistentes (el agente) sabía cuál era el cuadrado objetivo y trataría de influenciar mentalmente a Van Dam, para que moviera su brazo y lo seleccionara. En algunos ensayos, el agente estaba en la misma habitación; en otros, se encontraba en una habitación situada en el piso superior. Se determinó la respuesta galvánica de la piel de Van Dam para comprobar si se producía una variación cuando la selección del cuadrado objetivo fuera correcta o incorrecta. De 187 ensayos tuvo éxito en 60, en lugar de los 4 que se esperarían al azar. La diferencia fue muy significativa (121 millardos a 1). Los resultados fueron semejantes cuando el agente estaba en la misma habitación o en la habitación superior. Como lo señaló Radin este estudio continúa siendo importante por los resultados significativos en condiciones bien controladas y porque la determinación de la respuesta galvánica de la piel abrió el camino a un mayor interés por los métodos fisiológicos para detectar los fenómenos inconscientes.

En 1927, Warcollier reportó experimentos de transmisión de pensamientos en los cuales participó y que fueron realizados entre Nueva York y París, en ambas direcciones, a una distancia de 6.000 Km. La imagen transmitida era la página de un libro, un diagrama o un dibujo de algún objeto.
En 15 ensayos realizados de Nueva York a París hubo coincidencias en 5 casos (33,33%). De 20 experimentos entre París y Nueva York, solo 5 resultaron exitosos (25%). Konstantinides reportó los ensayos organizados por la Sociedad Ateniense de Investigaciones Psíquicas realizados entre Atenas y París (2101 Km), Varsovia y Atenas (1597 Km) y entre Viena y Atenas (1284 Km). Se transmitieron figuras geométricas, dibujos, cartas y objetos sólidos.
Algunas veces, al receptor se le inducía un trance hipnótico con la esperanza de mejorar los resultados. La transmisión y la recepción de las sugestiones mentales fueron sincronizadas. Cada transmisión, en cualquier dirección, se realizó en dos oportunidades por un tiempo de 5 minutos cada vez, con 5 minutos de descanso entre ellas. Cuando compararon los objetos originalmente transmitidos con las reproducciones realizadas por los receptores, concluyeron que estos experimentos eran una evidencia de la posibilidad de influir mentalmente a distancia. La sugestión telepática fue pronto ignorada en el Occidente, a comienzos del siglo XX. Sin embargo, esos estudios continuaron realizándose en la Unión Soviética.
Bekhterev fue el pionero de la investigación de la transmisión del pensamiento en ese país y el primero en invocar la hipótesis electromagnética para explicar ese fenómeno (16). Fue esta hipótesis sobre la emisión de radiaciones electromagnéticas por parte del cerebro, la que sirvió de base para los trabajos de investigación del fisiólogo y psicólogo ruso Leonid Vasiliev, publicados en su libro “Experimentos en Sugestión Mental”.

Vasiliev y col. fueron capaces de inducir actos motores, imágenes, sensaciones, sueño o vigilia y reacciones fisiológicas (cambios en la respiración y en la actividad electrodérmica), en personas situadas en zonas remotas, a distancias que variaron de 20 metros hasta 1.700 kilómetros. Utilizaron habitaciones forradas con plomo o con hierro, para bloquear a los mediadores sensoriales convencionales o electromagnéticos.
Todos los estudios de Vasiliev fueron realizados entre los años 1920 y 1930 en la Unión Soviética, en donde se vivía un clima de hostilidad contra todo lo que luciera no-físico o paranormal. Vasiliev definió el fenómeno de “sugestión mental” o “transmisión directa del pensamiento” como la transmisión, de una persona a otra, de diferentes clases de impresiones, pensamientos y sentimientos, con la posibilidad de inducir un trance hipnótico. En todos esos casos, los efectos se lograron sin la intermediación de palabras, a distancia, independiente de la percepción mediante algunos de los sentidos.

En los años 1933 y 1934, Vasiliev y col. realizaron 260 experimentos sobre la inducción mental del sueño y del despertar en los receptores Ivanova, Fedorova y E.S. De ese total, 194 ensayos se acompañaron de registros gráficos. La inducción mental de sueño sólo fracasó en 6 ocasiones y la inducción del despertar, en 21. Contrariamente a lo esperado, la colocación de barreras metálicas (hierro o plomo) entre el hipnotizador y el hipnotizado, no produjo ninguna disminución de la transmisión telepática. Pensaron que se trataba de una región del espectro con una longitud de onda más corta (rayos X o gamma) lo cual era improbable o, alternativamente, de la región de ondas de un ancho de banda de kilómetros o de campos eléctricos estático.

Cuando analizaron los experimentos realizados a distancias variables, Vasiliev y col. encontraron que los resultados eran casi idénticos a los obtenidos a distancias más cortas (entre una habitación y otra contigua). Concluyeron que los resultados obtenidos por su grupo eran de importancia considerable para la determinación de la naturaleza energética del factor que transmite las imágenes, desde el cerebro del emisor al del receptor. Al igual que las ondas de radio, operan a grandes distancias pero, a diferencia de ellas, no son bloqueadas por las barreras metálicas. En la gran mayoría de los ensayos, el dormirse o despertarse, ocurría antes de un minuto de haberlo sugerido. En casos aislados, la realización de la tarea sugerida se retardó diez o más minutos. Los retardos en el efecto telepático eran aparentemente dependientes de las cualidades del emisor, es decir, de su habilidad para concentrarse en la sugestión que iba a ser transmitida.

Vasiliev también utilizó la hipnosis en su trabajo sobre la transmisión de imágenes mentales, que es un procedimiento común en las investigaciones modernas en las cuales se han usado las imágenes y los diseños. El estado hipnótico, sin embargo, consistentemente mejoró los valores de percepción extrasensorial. Reportó que la sugerencia telepática para dormir o para despertar era la técnica más confiable en sus experimentos.
Vasiliev protegía al transmisor y/o al receptor en cámaras de Faraday y realizaba experimentos a distancias diferentes entre ambos, incluyendo una separación de más de 2.000 Km (de Sebastopol a Leningrado) entre hipnotizador e hipnotizado. A pesar de esa distancia enorme, el receptor experimentó un sueño hipnótico profundo cuando se le impartieron las instrucciones para dormir. En la Unión Soviética el uso de la hipnosis en la práctica psiquiátrica se mantuvo en boga por un tiempo mayor que en Occidente.
Las demostraciones de Platonov revivieron el interés sobre la influencia mental a distancia. Tanto Platonov como Vasiliev fueron estudiantes de Bekhterev, bajo cuya dirección trabajaron en la investigación de los mecanismos de la sugestión verbal en el sueño hipnótico. La monumental obra de Platonov recogida en su libro “La Palabra como Factor Fisiológico y Terapéutico” aún sigue siendo texto de consulta para todos los profesionales dedicados a la hipnosis médica.

El problema que se le presentó a Vasiliev en la década de los 20 del siglo pasado era que, una vez que el fenómeno de la influencia a distancia se reprodujera confiablemente en el laboratorio, se hacía necesario dar el siguiente paso para investigar sus bases físicas. Tanto él como Bekhterev creían que la respuesta a ese problema había sido dada por el neurólogo italiano Cazzamalli, quien había publicado varios trabajos que parecían favorecer la teoría electromagnética de la telepatía, que lucía como una variante de la teoría fluídica de Mesmer. Según Cazzamalli la información enviada desde el emisor al receptor era transportada por energía electromagnética, en forma de ondas de radio de 0,7 a 100 metros de ancho de banda. La obra de los investigadores rusos demostró que la teoría del italiano era incompatible con sus observaciones.

En efecto, las barreras metálicas que detendrían todas las ondas de radio de esas frecuencias, no eran capaces de evitar las influencias mentales del hipnotizador sobre el sujeto hipnotizado a distancia. Vasiliev y Platonov fueron muy cuidadosos para informar que estaban investigando un fenómeno que, aunque muy importante desde el punto de vista científico, no tenía nada que ver con “idealismo” o “religión”. Pensaban que sería cuestión de tiempo antes de que se demostrara que estas observaciones tenían una base “materialista” al igual que otros fenómenos de la naturaleza. El mismo Vasiliev estaba consciente del hecho de que las ondas electromagnéticas de baja frecuencia y gran ancho de banda no eran completamente absorbidas por las cubiertas de hierro o de plomo, de 1-3 mm de espesor, de las paredes de las cámaras donde realizaban sus ensayos y que la transmisión telepática por un campo electromagnético de baja frecuencia no estaba totalmente descartada.

En contra de las predicciones de la teoría electromagnética, una barrera más selectiva, como una cámara de Faraday, no interfería con la transmisión de la sugestión mental en ninguna de las instancias donde tal sugerencia fue efectiva sin utilizar dicha cámara. Este descubrimiento lanzó dudas sobre la teoría electromagnética para explicar los fenómenos telepáticos.
En relación a la sugestión mental de actos motores, Vasiliev reconoció la influencia que recibió de Joire, investigador de la Facultad de Medicina de Lille (Francia), quien colocaba una venda sobre los ojos de los sujetos y luego les ordenaba que realizaran algunos movimientos como, por ejemplo, elevar su mano y su brazo izquierdos o su pierna derecha, cruzar un brazo alrededor del pecho, caminar en una dirección específica, acercarse a una de las personas presentes, etc. Joire inducía en los sujetos un estado de pasividad, removiendo mediante la sugestión todos los pensamientos extraños. Luego, se colocaba al frente o detrás del sujeto, a una distancia de 3 a 4 metros.

A diferencia de los sujetos de Joire, los de Vasiliev y su grupo eran hipnotizados previamente. Una vez que el sujeto se encontrara en un estado de hipnosis profunda (con amnesia posthipnótica para no recibir instrucciones de establecer una conexión emocional con el hipnotizador) sus ojos eran vendados; luego, se le sugerían mentalmente los movimientos que debería realizar. Se evitaron todas las señales que pudieran darle al sujeto algún conocimiento sobre el comienzo y el final, o sobre las sugerencias que se le darían durante el experimento. Al finalizar, cuando Vasiliev le preguntaba al sujeto por qué hizo un movimiento particular, invariablemente contestaba:

“Usted me dijo que lo hiciera”.

De 18 ensayos realizados por su colaborador, el Dr. Dubrovsky, 11 fueron exitosos, 3 parcialmente exitosos y 4 no exitosos. Observaron que la constante repetición de los ensayos, con el mismo sujeto, tendía a dar resultados menos evidentes con el correr del tiempo. Los mejores sujetos para las pruebas de sugestión mental de actos motores, eran menos efectivos en los experimentos sobre la sugestión mental de imágenes.
Los trabajos de Vasiliev y col. condujeron a las siguientes conclusiones:

1. Una selección preliminar de sujetos sensibles, es un requisito esencial para investigar la naturaleza psicofísica del fenómeno telepático.

2. El método “hipnogénico”, acoplado al registro objetivo de las respuestas del receptor, es perfectamente apropiado para usar en experimentos posteriores porque los resultados obtenidos con este método son claros y repetibles.

3. No es necesario que el emisor conozca la localización o la naturaleza del medio ambiente del receptor, pero debe haber visto al receptor para visualizar claramente su imagen al realizar la transmisión telepática.

4. La distancia entre el receptor y el emisor no juega un papel importante en los resultados.

5. No se pudo descubrir una radiación emitida por el cerebro que fuera responsable de la transmisión telepática de la imagen. La hipótesis de Cazzamalli no fue confirmada.

6. El bloqueo del emisor o del receptor, mediante metales (plomo y hierro), no evita la ocurrencia del fenómeno telepático.

Debe concluirse, entonces, que si la transmisión del pensamiento a distancia es efectuada mediante radiaciones de energía electromagnética, que emana del sistema nervioso central, esa energía debería buscarse en la región de ancho de banda cercana a los kilómetros, o en la región de los rayos X. Sin embargo, pensaron que ninguna de esas posibilidades era probable.
En la época de Vasiliev se desconocía que las ondas electromagnéticas de baja frecuencia y gran longitud (varios cientos de metros o más), no son absorbidas completamente por el hierro y el plomo de 1 a 3 mm de grosor, que cubría las paredes de la cámara usada para los ensayos. Por esta razón, la transmisión de imágenes mentales, mediante un campo electromagnético de baja frecuencia, no estaba descartada por los experimentos que realizaron en su laboratorio.

En los años sesenta del siglo XX Yuri Kamensky condujo experimentos telepáticos desde Moscú hasta Leningrado (800 Km de distancia), utilizando como sujeto a Karl Nikolaev quien estaba conectado a monitores de actividad fisiológica que determinaban la respuesta biológica a la transmisión telepática. En uno de los experimentos, Kamensky imaginó que estaba estrangulando a Nikolaev, quien inmediatamente se sintió sofocado, y su electroencefalograma mostró cambios dramáticos. En otro ensayo Kamensky imaginó que estaba golpeando físicamente a Nikolaev, quien inmediatamente se cayó de la silla, sintiendo dolores en las partes corporales donde era golpeado. Aun cuando Nikolaev no fue formalmente hipnotizado, confesó que necesitó alrededor de media hora para lograr un estado de relajación adecuado.

INFLUENCIA MENTAL SOBRE LOS SERES VIVIENTES

En 1959, el médico checo Stépan Figar midió el flujo sanguíneo en la punta de los dedos, en un par de individuos aislados, con el objeto de determinar si había una conexión telepática inconsciente entre ellos. Estas personas no se conocían y no sabían la naturaleza del experimento. Figar encontró que cuando a uno, del par de sujetos, se le pedía que realizara cálculos aritméticos mentalmente, la presión arterial del otro variaba notablemente.
Braud y col. observaron que los sistemas vivientes también pueden ser utilizados como blancos en la investigación de los efectos psicoquinéticos. En efecto, influencias psicoquinéticas exitosas se han comprobado en una gran variedad de sistemas biológicos tales como bacterias, hongos, células de diferentes tejidos, plantas, animales y algunas reacciones fisiológicas en los seres humanos.
Braud y Schlitz realizaron su primer estudio experimental sobre la influencia mental a distancia en la actividad electrodérmica (AED), que es debida a cambios, habitualmente inconscientes, en la actividad eléctrica de la piel, producidos por la actividad del sistema nervioso simpático y las glándulas sudoríparas. Comprobaron que la AED varió según la intencionalidad del influenciador que estaba situado lejos del influenciado. El influenciado mostró mayor AED durante los períodos de incremento de la intencionalidad y menor actividad durante los períodos de calma. Concluyeron que los procesos mentales de una persona (atención e intención) son capaces de interactuar efectivamente con las actividades físicas, mentales y emocionales de otro individuo, aún cuando esté situado a una distancia fuera del alcance de influencias energéticas o informacionales. Desde el punto de vista práctico, los experimentos sobre la influencia mental en los sistemas orgánicos pueden ser considerados como análogos de, por lo menos, algunas formas de sanación psíquica. Mediante estos ensayos puede ser posible determinar la magnitud, permanencia, límites y aplicación potencial de los efectos psicoquinéticos biológicamente útiles.

Braud y Schlitz escogieron arbitrariamente una conducta o actividad fisiológica (AED) y examinaron, por un período de tiempo, la respuesta obtenida en el blanco seleccionado. El experimento se dividió en un número idéntico de momentos de influencia y de no influencia (control). Durante el período de influencia, un influenciador (situado fuera del rango sensorial del receptor), intentaba influir psíquicamente la actividad escogida en el organismo blanco, en una dirección predeterminada. En todas las pruebas el influenciador recibía una retroalimentación instantánea del estado del receptor.

Durante los períodos control, no se realizaba ningún intento psicoquinético. El propósito de este estudio era comprobar si era posible disminuir psíquicamente la AED de una persona receptora, solamente durante los períodos de influencia. Se realizaron 32 ensayos. La mitad de las personas tenía una AED excesiva (sujetos muy activos); la otra mitad estaba conformada por individuos que tenían una AED normal o baja (sujetos inactivos). Para cada una de las 32 sesiones se determinó la AED durante 10 períodos de 30 segundos de influencia y 10 períodos de 30 segundos de control. Los influenciadores (Braud y Schlitz), observaban un polígrafo que trazaba la AED de las personas estudiadas y, por lo tanto, recibían instantáneamente información de la AED de los sujetos estudiados. Después de registrar los niveles basales de la AED, el experimentador abría un sobre que contenía la información, que indicaba la secuencia de los períodos de influencia y de control en cada ensayo. Los sobres eran preparados previamente por otra persona, mediante una tabla de números aleatorios. Si se indicaba que el período de control estaba en progreso, el influenciador trataba de no pensar en el sujeto. Durante los períodos de disminución de la AED, el influenciador intentaba calmar psíquicamente al sujeto para que se produjera un descenso de la AED, durante los 30 segundos correspondientes. Esto lo hacía el influenciador relajándose e imaginando que el influenciado hacía lo mismo; también podía enviar mensajes o sentimientos de calma al sujeto influenciado o visualizar al polígrafo produciendo un trazado plano, libre de AED. Se comprobó que las personas que tenían “necesidad” de reducir la AED (los sujetos activos) evidenciaron una reducción significativa de su AED (p<0,001). En los sujetos inactivos, no se observaron diferencias en las magnitudes de los efectos. En los experimentos de autocontrol, en sujetos activos se logró una desviación del 19% de la AED, pero no fue significativamente mayor que la producida por un influenciador.

Cualquier interacción telepática entre dos personas, podría ser vista como una influencia mental directa de una de ellas sobre el cerebro de la otra. Para comprobar que los blancos más efectivos para estas influencias pudieran ser otros cerebros, otras neuronas o materiales similares a estos, sería necesario conducir experimentos, en los cuales se podría intentar influenciar directamente a las neuronas o a otras preparaciones similares, mantenidas fuera del cuerpo.

META-ANÁLISIS DE LOS ESTUDIOS SOBRE LA INFLUENCIA MENTAL A DISTANCIA

Schmidt y col. publicaron un meta-análisis de 40 estudios de influencia mental a distancia sobre los organismos vivientes; se reportaron 1055 sesiones individuales realizadas entre los años 1977 y 2000. Los resultados fueron significativos (p<0,001), lo cual descarta a la coincidencia como la responsable de este fenómeno. En el análisis de los ensayos sobre la “observación remota”; encontraron 15 experimentos (379 sesiones) conducidos entre 1989 y 1998. Los resultados también fueron significativos (p<0,01). Este grupo de investigadores concluyó que, en estas dos clases de experimentos, existe un efecto pequeño pero estadísticamente significativo y que, por lo tanto, no podría descartarse la existencia de alguna anomalía relacionada con las intenciones a distancia. Este meta-análisis demostró que el pensar sobre otra persona, situada en un lugar distante influye sobre su sistema nervioso autónomo.

En el año 2012, Schmidt realizó un meta-análisis de los experimentos de facilitación del enfoque de la atención. En este estudio, el participante enfocaba la atención durante un minuto sobre una vela encendida. Cada vez que notaba que su mente divagaba regresaba su atención a la vela encendida y presionaba un botón de alarma. Un segundo participante, situado en otra habitación, distante y aislada, actuaba como “ayudante remoto”. Este segundo participante disponía de un monitor que mostraba una de las dos condiciones experimentales: “control” o “ayuda”. Durante los períodos de “ayuda”, el “ayudante remoto” enfocaba su propia atención en un objeto similar (otra vela encendida) y mantenía su intención, con el fin de que el participante distante se enfocara en su objeto y permaneciera libre de distracciones mentales, para que estuviera mejor preparado para lograr el éxito en su tarea de prestar atención a la vela encendida. Durante los períodos “control”, el “ayudante remoto” ocupaba su mente en otros asuntos. Se esperaría que si la atención era efectiva, el participante presionaría el botón con menos frecuencia durante los períodos de “ayuda” que durante los períodos “control”.

Después del análisis sistemático de la literatura, Schmidt encontró 11 estudios en los cuales se realizaron 576 sesiones, utilizando el mismo diseño experimental. El meta-análisis dio un resultado significativo (p<0.03). Concluyó que estos datos apoyan la hipótesis del efecto positivo de la intención y pueden tener implicaciones en las investigaciones sobre la sanación a distancia.

EL SENTIMIENTO DE SER OBSERVADO. ATENCIÓN REMOTA

Entre el 70% y el 97% de la población en Europa y América del Norte refiere haber experimentado la sensación de ser observada. Braud y col. , investigaron la atención remota, durante la cual el influenciador enfocaba su atención simplemente mirando a una persona distante, provocando en esa persona una sensación de estar siendo observada. Discriminaron la AED del voluntario receptor durante los períodos de “observación”, versus los de “no observación”. La diferencia fue significativa (p<0,05, r=+0,47). La magnitud del efecto de la mirada remota estuvo significativamente relacionada con el grado de introversión y de ansiedad del observador. La discriminación autonómica tomó la forma de una reducción espontánea de la AED durante los períodos de observación, comparados con los de “no observación”. En este estudio participaron 30 voluntarios (22 del sexo femenino y 8 del masculino) quienes sirvieron de “observados”. Por adelantado, se decidió que cada observador trabajaría con 10 observados (receptores) y los resultados de todos los 30 observados se combinarían para los propósitos del análisis estadístico.

Los observadores eran 3 estudiantes de psicología (2 mujeres y 1 hombre) de una universidad local. Ninguno de los observadores tenía experiencia en la investigación de los fenómenos paranormales. Para la determinación de la AED se usaron electrodos palmares de plata/ cloruro de plata (7 mm de diámetro) unidos a una microcomputadora.

Una videocámara, colocada en la habitación del observado, permitía que éste fuera observado por el observador situado en una habitación distante, para que no existiera la posibilidad de transmitir al observado ninguna señal sensorial. La cámara estaba conectada, mediante un cable, a un monitor de televisión situado en la habitación del observador, separada del observado por dos corredores internos, un corredor externo y cuatro puertas que permanecieron cerradas durante el ensayo. Ninguna de las habitaciones tenía ventanas. El sujeto observado se sentaba en una silla reclinable confortable; se le pedía que restringiera, durante 20 minutos, sus movimientos, especialmente los de la mano donde se colocaba el electrodo.
El experimentador, situado en la habitación del observador, procedía a registrar la AED basal en el observado. Luego, retiraba un sobre sellado opaco que contenía la secuencia de los períodos de “observación” y “no observación” durante la sesión. El observador consultaba el contenido del sobre para saber cuáles de los 20 períodos de registro se utilizarían para observar y cuáles serían los controles (sin observación). Cada período duraba 30 segundos. Durante los períodos de “no observación”, el observador volteaba la silla para no mirar el monitor de televisión y dirigía sus pensamientos a asuntos no relacionados con el experimento. Durante toda la sesión, el observador no recibía ningún tipo de información sobre la AED del observado, la cual era registrada continuamente y automáticamente por la computadora unida a los electrodos.

Los hallazgos más importantes de los estudios experimentales realizados por Braud y col. fueron los siguientes:

1. En ciertas condiciones, es posible que una persona pueda influir las actividades mentales y corporales de otra persona distante y protegida de cualquier influencia sensorial, informacional o energética.

2. Esas influencias a distancia parecen ser “influencias mentales directas” porque no pueden ser explicadas por el azar o por coincidencias, por ritmos internos comunes, estímulos externos incontrolables, errores de registro o en la lectura de esos registros, efecto placebo o errores debidos a cambios progresivos o sistemáticos en las actividades registradas.

3. El efecto ocurre cuando el influenciador y el influenciado (o el sistema blanco influenciado) están separados por una distancia de hasta 25 metros y por las paredes de las habitaciones que los separan.

4. Los efectos pueden ocurrir cuando el influenciador y el influenciado están separados en el tiempo. En algunos estudios la actividad corporal que iba a ser influenciada ocurrió 35 a 40 minutos antes de los intentos de influencia.

5. Se ha influenciado mentalmente a distancia a un rango muy amplio de actividades corporales y mentales. Entre estas actividades se incluyen la habilidad de una persona situada a distancia para concentrarse y enfocar su atención.

6. La capacidad de manifestar estos efectos está ampliamente distribuida en la población pero, con la práctica, se ha logrado una importante mejoría en los resultados obtenidos con algunos influenciadores. Parece que la sensibilidad a estos efectos está normalmente distribuida en la población de los voluntarios que participaron en sus experimentos.

7. Basado en los resultados cuantitativos y estadísticos, los efectos de la influencia mental a distancia son relativamente confiables y robustos.

8. La magnitud de los efectos puede compararse favorablemente, en ciertas condiciones, con la magnitud de los efectos de la autorregulación. En algunos casos, los resultados son dramáticos y pueden compararse con los producidos por los estímulos físicos.

9. Las personas que tienen una mayor necesidad de ser influidas (aquellas para quienes la influencia es más beneficiosa) parecen ser más susceptibles a estos efectos.

10. Los efectos pueden ocurrir sin que el influenciado tenga conocimiento de la influencia.

11. Es posible que una persona evite o bloquee una influencia no deseada.

12. El efecto puede ser intencionalmente enfocado o restringido a uno o varios parámetros fisiológicos.

13. Los sistemas vivientes pueden ser influenciados bidireccionalmente; es decir, la actividad influenciada puede incrementarse o disminuirse.

14. La susceptibilidad a la influencia mental a distancia, parece asociarse a la actividad geomagnética. En efecto, los sistemas blanco son más activos y más fáciles de influir cuando la actividad del campo geomagnético está muy aumentada.

15. La influencia mental a distancia, en la dirección esperada, parece ser más exitosa cuando las intenciones y las imágenes del influenciador están enfocadas específicamente en la actividad deseada.

16. La atención, por sí sola, puede influir a la persona distante o a otro sistema viviente aún en ausencia de la intención para que se produzca el cambio deseado, lo que se evidencia en los estudios de la detección fisiológica de la observación a distancia.

17. El grado en el cual uno es capaz de influir a otros o ser influenciado por otros a distancia está relacionado con varias características psicológicas, tales como la habilidad para concentrarse o ser absorbido por lo que se hace, el grado de introversión y el grado de estrés.

18. Los efectos de las influencias mentales a distancia han sido reproducidos por varios laboratorios, en diferentes países.

19. Los efectos no ocurren siempre. Entre los factores que aumentan las posibilidades de éxito en los experimentos están las creencias, la confianza, las expectativas positivas y la motivación apropiada. Entre los factores que disminuyen las probabilidades de éxito están el hastío, la ausencia de espontaneidad, el estado de ánimo del influenciador o del influenciado, la poca conexión emocional entre el influenciador y el influenciado y el esfuerzo egocéntrico excesivo por parte de los participantes.

20. Unos de los posibles mediadores físicos de la influencia mental a distancia, podrían ser las radiaciones de frecuencia extremadamente bajas, que pueden viajar grandes distancias y son capaces de penetrar blindajes; sin embargo, no parecen ser suficientes para transportar rápidamente informaciones extremadamente detalladas y complejas.

21. Las influencias mentales a distancia y otros eventos paranormales podrían representar nuestra vía para informarnos sobre lo profundamente interconectados e interrelacionados que estamos.
Una mayor apreciación de nuestra interconexión podría generar los más grandes sentimientos de compasión y recordarnos que nuestros sentimientos, pensamientos y acciones pueden afectar directamente a otros seres vivientes y al ambiente, para que así incrementemos nuestra responsabilidad hacia otros y hacia el mundo en general.

22. Las evidencias apuntan a que la conciencia no es local porque las influencias mentales a distancia ocurren no localmente. Adicionalmente, la conciencia sería omnipresente e inmortal.

En 1999, Sheldrake describió los experimentos que realizó con participantes en seminarios y conferencias, los practicados por maestros con sus alumnos en las escuelas de Connecticut, en los Estados Unidos y los realizados por voluntarios reclutados mediante avisos publicados en la revista New Scientist, en el canal de televisión Discovery y en el Internet. En estos ensayos las personas trabajaban en pares; una de ellas (el sujeto) se sentaba en una silla, dándole la espalda al otro individuo (el observador).
La distancia entre ellos era de un metro o más. Se sentaron en lugares donde no existían superficies (espejos o ventanas) que reflejaran la luz, para que el sujeto observado no pudiera ver al observador. En una serie de experimentos, el observador dirigía su mirada a la espalda del observado o desviaba su mirada hacia otro sitio y pensaba en algo diferente (control). El observador le indicaba al sujeto, mediante un sonido, el momento cuando el ensayo comenzaba y el observado contestaba si estaba siendo observado o no. El observador registraba los resultados en una hoja de papel, con dos columnas tituladas: “está mirando” o “no está mirando”.

La secuencia de miradas o no miradas se determinó al azar, lanzando una moneda antes de cada prueba. Luego, el observador le informaba al sujeto si la respuesta había sido correcta o incorrecta. Normalmente, los sujetos respondían en los primeros 10 segundos pero, si no lo hacían, se les exigía que respondieran a los 20 segundos. En 10 minutos podían hacerse de 10 a 20 ensayos. Posteriormente, los participantes cambiaban su papel y realizaban una nueva serie de ensayos. El hallazgo más destacado de este trabajo fue la tendencia de los sujetos a responder más correctamente cuando eran observados que cuando no lo eran. El 58,5% de las respuestas fueron correctas cuando eran observados, comparado con el 48,5% de los períodos control (no observación); los hallazgos fueron estadísticamente significativos. El mismo patrón de resultados se observó en cuatro series de experimentos: en escuelas de Alemania y Estados Unidos , en experimentos realizados en escuelas de Connecticut y en los realizados por voluntarios.

Fuente.

 
Deja un comentario

Publicado por en noviembre 9, 2016 en Artículos, parapsicologia

 

Etiquetas: , , , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: