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Electrografía de alta frecuencia.

Por Jose Garrido 

“Cae la tarde, sentados frente al mar de la costa francesa, cerca de Bourdeaux…le miro,delgado, seco por la enfermedad que le consume. Me pregunta….¿porque me miras así amigo José?.
.- No lo entiendo, se que la vida es así, pero me cuesta trabajo entenderla….Se me escapan muchas cosas….
Y se cumplió…Cuando el alumno esta preparado aparece el Maestro….Y de su boca salieron palabras como látigos, lo herético de su espíritu, nuevas ideas, significados que hacen comprender que el Hombre no solo es lo que es…es algo mas.”

Exploración en el Mundo de la Electrografía de Alta frecuencia:

La Electrografía aparece, dentro del plano teórico de los físicos, como un fenómeno electrostático muy común, pero por otro lado también se encuentra de forma extremadamente compleja y ligada a los más íntimos procesos biológicos. Son importantes algunas nociones elementales que quiero exponer y que serán suficientes para poder comprenderlo. El equipo, el campo eléctrico que genera, los soportes de registro y las características físicas y químicas del sujeto u objeto a fotografiar nos abrirá una nueva perspectiva…una nueva forma de comprender algunos procesos sobre la complejidad física y biológica de nuestra estructura.
Para comenzar, unos datos basados sobre la técnica del ingeniero Hélène Bertein que nos revela que las cargas eléctricas que emite el generador sobre los clichés fotográficos se reparten de dos maneras sobre el sentido del campo alternativo. Por una parte, los impulsos positivos se manifiestan con estructuras arborescentes y filiformes que denominaremos “Streemers o bioluminiscencias”, por el contrario, los impulsos negativos crean formas redondeadas y globulares de aspecto anillado.

El fenómeno resultante de la electrografía se desarrolla de la siguiente manera:

El generador en funcionamiento produce, por la fuerte tensión, un campo eléctrico intenso alternativamente positivo y negativo a frecuencia de red entre los dos electrodos. Este campo moviliza cargas eléctricas sobre la superficie de la placa fotográfica y sobre el objeto que esta colocado en ella. Estas cargas arrastran y crean una ionización del medio ambiente gaseoso creando un fenómeno llamado “cascada o avalancha electrónica”, excitando las moléculas, liberando fotones y produciendo un fenómeno al que denominaremos “Plasma”.
Estos paquetes de fotones o plasma electrónico pasan a la placa fotográfica, impresionándola y nos muestra que, cada descarga engendra la formación de características luminosas radialmente al contorno del objeto.

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Todas estas formas o características luminosas aparecen, unas detrás de las otras, al ritmo del impulso del generador y sobre la fotografía, nos permite visualizar la cronología de la formación y de cómo se reparten esas luminiscencias durante el tiempo que el objeto o sujeto esta expuesto al campo del generador.

Las cargas sobre cuerpos inertes y cuerpos vivientes:

Las electrografias nos permiten apreciar la riqueza de la imagen en función de su naturaleza compleja. Un cuerpo formado por materia inerte, ya sea metal o mineral presenta halos muy débiles, de aspectos monomorfos, monótonos y regulares, siempre reproducibles bajo las mismas condiciones. Para este tipo de objetos, la curva representativa de su emisión será siempre la misma, subida de tensión y con una impresión de fuerte densidad, compacta e inmóvil.

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Por el contrario, la de un cuerpo viviente de orden vegetal presenta un halo relativamente variable e individual en función de la especie estudiada. Asimismo, para una misma especie vegetal el esquema aparecerá incluso diferente en función de la vitalidad biológica y dará características de la imagen en el espacio…una serie de imágenes nos mostrara variaciones a lo largo del tiempo. Por tanto nos enseñara, sobre un sistema viviente rudimentario, la variabilidad y pérdida de vitalidad durante el espacio y el tiempo.

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La electrografia de un cuerpo viviente, animal o humano, en principio comporta las mismas características teóricas que las de un vegetal, pero…, la capacidad de modular las cargas son estrictamente proporcionales a la complejidad biológica y fisiológica del sujeto. En el estudio humano, las imágenes siempre serán variables, cambiantes en sus curvas de emisión y representación, y es aquí donde se expresa de manera clara y contundente el aspecto móvil de la vida que, en continua búsqueda de adaptación a su medio, evoluciona según una sucesión constante de momentos absolutamente únicos y originales.

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Relación del Plasma electrónico y la Actividad celular:

Observamos pues, sobre el determinismo de la imagen de un organismo complejo, que el proceso y resultante están íntimamente ligados a la biología y a la fisiología, mas concretamente a los procesos y la capacidad de la membrana celular para liberar cargas ionizantes localizadas sobre los bordes interno y externo. El desarrollo de la técnica y la  experimentación nos indica que la cantidad de energía emitida esta unida a la capacidad de la actividad celular.
Conocemos que los átomos y sustancias del medio intra y extracelular contienen cargas negativas (electrón) y cargas positivas (protón), asimismo, la mayor parte de las moléculas poseen cargas eléctricas en negativo por la presencia de radicales de carbono y en positivo por los radicales aminados. Por otro lado, existen sustancias inorgánicas en estado de partículas cargadas y también, los líquidos extracelulares son muy ricos en iones mientras que los intracelulares poseen una alta concentración de moléculas orgánicas y radicales ionizados.
Todas estas partículas, tanto del interior como del exterior explican que “lo eléctrico” juega un gran rol sobre la función celular. Las cargas opuestas se atraen y las del mismo signo se repelen y nos lleva a la noción de diferencias de potencial entre una parte y la otra de la membrana celular, el movimiento de estas cargas crean una corriente eléctrica a través de la fórmula clásica:

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Donde la resistencia sea mas elevada, mas débil será la corriente…la resistencia depende ella misma del contenido de los tejidos y de elementos conductores o aislantes como pueden ser los lípidos. El potencial normal de una membrana en reposo varia entre los 5 y 100 mV. La cara interna de la membrana es negativa y su cara externa es positiva.
Una célula, según el modelo general, comprende una membrana exterior denominada membrana plasmática que separa los medios intra y extracelular comportándose como un elemento receptor de signos, asimismo, las membranas interiores limitan diversas zonas de la célula como son las mitocondrias, el retículo, los lisosomas, el aparato de Golbi, el núcleo, etc…siendo permeable de forma selectiva. No hay que olvidar todo el proceso de consumo y creación de energía intrínseca en la misma célula como es la polarización, el pasaje de moléculas, la utilización del Adenosin Trifosfato (ATP), el proceso de respiración celular, etc….

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Es por tanto, en la realización de la Electrografía, donde la Biología y la Fisiología de los medios celulares y extracelulares y la actividad de las membranas, permiten el pasaje de las cargas eléctricas solicitadas por el generador. Estos hechos, ya de por si, permiten el desarrollo de protocolos de experimentación sobre el medio biológico en relación al impacto o trauma energético que provocaría la aparición o desestabilización del sistema que estamos analizando. La Relación entre imagen/cantidad de energía y movilidad/actividad biológica celular rinde cuenta del hecho de que, una serie de electrografías realizadas en el tiempo, y de manera comparativa, llevara a término a un estudio sobre la actividad vital de un organismo.
Hay que tener en cuenta una cuestión importante, la reiteración de cargas sobre un sistema biológico nos llevara a obtener una imagen de ausencia de plasma electrónico.
Siempre es necesario un tiempo de latencia para poder ofrecer la posibilidad de la repolarización de las membranas. Si solicitamos esas cargas de forma intensa y frecuente, la actividad biológica no alimenta el sistema obteniendo imágenes de ausencia total. Es por tanto  fundamental que en la experimentación, la regulación de las frecuencias utilizadas, las placas y el sujeto estén perfectamente controlados…una sola imagen nos ofrece información muy fiel del sujeto a analizar.
Podremos observar pues que la imagen, en si misma, da una información real de un tipo de actividad de orden energético mas que de actividad del tejido. Por tanto y bajo estas condiciones, estableceremos la premisa de que toda alteración del estado tisular creara una modificación de la información energética, y recíprocamente, una alteración de la información energética creara una modificación de la materia tisular. Existe pues, una relativa posibilidad de feedback entre el tejido y la energía, admitiendo que la energía condiciona la existencia de la materia, en la Electrografía solo sería necesario un poco de materia para permitirnos percibir el estatus vibratorio y energético de un sistema biológico.

Significado físico de la imagen:

Antes de seguir en este apartado, es de vital importancia hacer hincapié en una visión distorsionada y totalmente falta de enfoque, tanto en el criterio como en su aplicación técnica.
Han sido muchos los que han utilizado para su propio beneficio un aspecto de esta experimentación que nada tiene que ver con la realidad a la que nos enfrentamos. Y me refiero con esto a todos aquellos que, usando la falta de conocimientos, la incultura, la charlatanería y el abuso, han hecho ver que nos encontrábamos ante emanaciones fulgurantes de energías auricas, de campos vitales de índole espiritual y otros órdenes de cosas que lo único que han provocado es la distorsión de la realidad física de este tipo de experimentación técnica. NO SE TRATA DE ESO EN ABSOLUTO.

En realidad, esa “energía” proviene del generador que desenvuelve un fuerte campo eléctrico, la persona, lo único que hace es recibir un ritmo alternativo. La persona o el objeto fotografiado ejerce sencillamente de filtro de la energía del campo inducido por el generador, por tanto, la imagen resultante es esencialmente relativa a la resistencia local del cuerpo fotografiado y heterogénea a la impedancia del interior del organismo….¿Auras?…nada mas lejos de la realidad.
Las imágenes que se obtienen manifiestan una permeabilidad mas o menos grande de la persona a un campo electrostático; las anomalías, en exceso o en defecto, sobre una zona precisa de la foto son muy interesantes y permiten establecer correlaciones sobre el estado fisiológico y energético de la persona examinada. Las múltiples aplicaciones procedentes de las fotografías de las extremidades (manos y pies), basados en los postulados de la Acupuntura y Electroacupuntura de Voll, son una expresión somática del ensamblaje de las funciones del organismo que nos enseña la medicina tradicional china. A partir de esta configuración podemos establecer una gran correspondencia sobre los conceptos dentro de la medicina occidental. Así, la imagen de un dígito o dedo correspondiente al meridiano del Intestino Grueso permitirá a la medicina clásica examinar una patología sobre esta estructura visceral.
No es nunca una imagen directa de la energía del sujeto, es mas bien una imagen reflectiva o de resonancia del organismo. El uso de la técnica y la experimentación nos enseña que la materia viviente presenta la particularidad de poder controlar estos fluidos eléctricos en relación a la vitalidad y al estado fisiológico, obteniéndose una resultante por interrelación de fuerzas electromagnéticas exteriores (provenientes del generador) que se estructura y se experimentan en la actividad del organismo.
La Originalidad del sistema electrofotografico nos hace creer en la evidencia de una nueva dimensión….La Bioenergética, fundamentada sobre la teoría de los meridianos de Acupuntura y comenzando a demostrar su validez, basados en la experimentación y en el estudio, a día de hoy, de decenas de miles de dossieres clínicos.

El concepto de Energía:

El concepto de “energía” clásico, occidental, se refiere principalmente al aspecto dinámico de la energía que se define como “aquello que es capaz de engendrar una fuerza” y se mide por la cantidad de trabajo realizado durante un tiempo determinado. Toda variación de una fuerza implica una redistribución de la energía, de una parte a otra de un sistema, pero el contenido total de la energía del sistema permanece constante…es el Principio de Conservación de la Energía.
Pero, el concepto oriental, tradicional chino, es totalmente diferente, es esencialmente sincretista y globalizante. Todos los organismos vivientes tienen la necesidad para vivir y sostener su metabolismo, de una energía proveniente del medio exterior a través de la respiración y los alimentos; la medicina china se reafirma en esta constatación y nunca ha analizado los elementos constitutivos del aire ni de los mecanismos bioquímicos y celulares de los cambios respiratorios. Bajo este pensamiento, la “energía” parece poseer una existencia en si misma, es la que anima, la que da vida.
Así, este tipo de “energía”, según la tradición china, del Pulmón “desciende” participando en la fisiología de la eliminación de los líquidos, del Estomago irá al bazo antes de remontar hacia el Corazón. Estas concepciones serían inaceptables en nuestros conocimientos sobre Fisiología y Bioquímica. Existe pues una diferencia fundamental del concepto de “fenómeno de Energía”,…para los chinos supone una suerte de “entidad propia” continua y constante sobre el aire y los alimentos, absorbiéndose y almacenándose directamente en el organismo y nunca es fruto de una cadena de reacciones o de un balance metabólico.

Esta concepción de la energía no solo es fruto de una constatación empírica, forma parte también de una reflexión filosófica y metapsíquica procedente de la doctrina taoista. Bajo esta óptica, la energía o Qui correspondería al concepto de Prana de los hindúes o a la Pneuma de los Griegos. Aunque pueda parecer impensable, se puede constatar que todo ocurre en el organismo como si estas doctrinas fueran ciertas por dos motivos fundamentales:

La existencia de la Acupuntura, sus meridianos y la circulación de esa energía y la práctica cotidiana desde hace siglos, que resulta estadísticamente eficaz. Es una realidad que solo choca con una cuestión importante…esta incluida dentro de un pensamiento diferente al occidental. En este “mundo moderno y avanzado” analizamos finamente los detalles orgánicos y bioquímicos de esos fenómenos, por el contrario, en oriente lo consideran bajo la forma de un balance funcional global y se inscribe bajo una verdadera cosmogonía justificando el origen y la evolución de esa energía, donde la materia sería el aspecto mas “tosco”.
La aplicación de estos conceptos sobre la imagen que se obtiene en la electrografia seria, como ejemplo, las siguientes….La energía defensiva y combativa (Wei) aparecen sobre biolumiscencias fuertes y que representan la vitalidad y la capacidad de defensa del individuo, por el contrario, la energía nutritiva (Rong), la visceral y orgánica profunda surge en densidad, anillada, ofreciendo información sobre los niveles de calor, sangre, líquidos orgánicos a modo de sobrecargas linfáticas sobre la imagen.

La Imagen y las Patologías:

1º Nivel: Estado Energético.- Desordenes poco potenciales que no son revelados por la persona ni por una sensación anormal, de hecho, a veces no se muestran bajo exámenes propios de la medicina. El la placa fotográfica aparecen como imágenes en exceso o en insuficiencias. Comporta en esencia desórdenes de polarización de las membranas con desplazamientos y reorganización de las cargas de los fluidos bioeléctricos. Ante esta situación el organismo siempre adopta la misma estrategia, autoprotección y autorregulación de ese desequilibrio. Sobre un sistema (Hígado, Riñón, Pulmón, etc…), establece un “rapport” de comunicación…y como hilando, crea una compensación global.

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2º Nivel: Estado Metabólico o Biológico: Llegara un momento, debido al peso de esos desequilibrios bioelectrónicos, que el sistema no podrá autorregularse afectando a las transferencias iónicas, moleculares y enzimáticas a niveles de las membranas engendrando un “sufrimiento” sobre un grupo celular afectando al equilibrio de los campos energéticos.

Asistiremos pues a los primeros signos o síntomas conscientes en el sujeto y a la aplicación de sustancias que ayuden a regular ese desbalance.

3º Nivel: Estado Funcional: El organismo ya no puede asegurar la producción metabólica normal sobre tal o cual sistema, se producen disturbios funcionales sobre la fisiología (circulación, digestión, respiración…). Este estado ya es perjudicial para el sujeto acusando dolor y mal función y que motiva la consulta médica. Hay un hecho curioso y que en la práctica con este sistema se ha constatado….Sobre estos síntomas funcionales, la medicina, a veces los achaca a causas de orden nervioso.

4º Nivel: Estado Orgánico o de Lesión: Es ya el resultado de la evolución de un organismo maltratado sobre los planos energético, biológico y funcional. Requiere la intervención médica sistemática.

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Sobre estas premisas, el seguimiento, la observación y análisis de sucesivas imágenes en el tiempo sobre un sujeto nos abrirá una puerta hacia el marco íntimo y energético de la persona, de su realidad misteriosa y profunda como estructura global y sutil. Esa Bioenergía es la expresión de la Vida misma, la cual existe y se expresa en continuo avance sobre la foto, la dificultad de la Electrografía radica precisamente en poder observar un proceso dinámico sobre una imagen estática, de captar una visión continua de esa expresión y transformación.

Un Programa Maestro. La Unión de Oriente y Occidente.

La Medicina tradicional China nos enseña que a partir de “una chispa primaria” se crea un sistema que dirige el desarrollo de un SER. Dispone un camino dentro del cual se establece la construcción, no solo de células, tejidos y órganos, sino también de meridianos, de sistemas de circulación energéticos. Al igual que en Occidente, a partir de un principio de vida misterioso, de la unión de dos gametos, masculino y femenino, asistimos a la constitución de una nueva célula dotada de un genoma original…ambas llevan al mismo lugar y en ambos casos, representan una especie de programa informático que preside, desarrolla y ensambla las operaciones vitales para la creación de un nuevo Ser.
Dentro de ese programa genético se encuentran las “energías ancestrales” que los chinos consideran que son de origen materno, que evolucionan durante la vida uterina y que permiten la construcción física de un sujeto con sus estructuras orgánicas y funcionales, y que tras el nacimiento…se integra a lo externo, al medio en el que el Ser va a evolucionar sobre un entorno Holístico y sujeto a fuerzas de la naturaleza…es la expresión y la integración de los conceptos del Ying y el Yang, a todos los niveles y escalas, ya integradas.

¿Cómo podremos observar, sobre la electroimagen, la expresión de ese programa?….

Aquí es donde se encuentra lo verdaderamente importante, el sentido real y funcional de este sistema. Observemos esta imagen….

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.- Polo Metabólico o Energía Ying:

Localizada sobre la parte inferior de la imagen, sobre los dedos de los pies.
Abastecedora de la energía nutricional. Este factor de información energética comporta esencialmente los órganos siguientes: Hígado, bazo, Páncreas, Estómago, Vejiga, Riñones y Vesícula biliar. Estas funciones incluyen también gran parte de la producción y la gestión de la sangre, los Líquidos y la Linfa.

.- Polo Neurosensorial o Energía Yang:

Localizada sobre la parte superior de la imagen, sobre los dedos de las manos. Comprende el Cerebro, los órganos de los sentidos y el Sistema Neuroendocrino. Entre ambos polos se encuentra una función intermedia denominada Función Rítmica y que hace referencia a la actividad dinámica del Corazón y los Pulmones y correspondiéndose, en parte, al sistema parasimpático visceral que estaría encargado del movimiento de los líquidos y del metabolismo de las energías.

A modo de ejemplo ilustrativo….tanto en medicina tradicional china como la occidental, se conoce la incidencia de una alteración hepática sobre el Cerebro. Desde un punto de vista oriental, la energía metabólica (Hígado), al pasar por el Cerebro, recibe una programación, una información, adquiriendo una cualidad energética Yang. Esta energía Yang neurosensorial desciende en forma de energía programada, informada y cualificada, que vuelve sobre el órgano (hígado) para facilitar toda la información para sus funciones. En occidente, este tipo de “energía” corresponde a los mensajeros, hormonas, neurotransmisores y neuromoduladores que parten del Cerebro y transmiten la orden de funcionamiento. En ambos casos, estamos ante una función de feed-back ininterrumpido.
Miles podrían ser los ejemplos que, los que hemos investigado estos asuntos, de forma seria y sensata, nos hacen ver esa realidad, de cómo un organismo se estructura, se dinamiza y se autorregula en relación a su actividad vital y sobre el medio físico en el que se encuentra y se desenvuelve, ofreciendo una visión ampliada de una nueva realidad, de un SER diseñado a cual perfección de Cyborg orgánico.

Y esto que aquí os expongo, amigos lectores de Cuadernos de Bitácora, es solo la punta del iceberg; es muchísimo mas amplio de lo que nos podemos imaginar. El profundo conocimiento sobre la Acupuntura unido a la medicina occidental nos abre una puerta nueva,sobre la Electrografia, no solo podemos observar lo que a groso modo habéis leído…se puede llegar incluso mas allá, Las relaciones energéticas entre lo alto y lo bajo de la imagen, la lateralidad, la relación de cada uno de los meridianos y sobre estos meridianos, la relación intrínseca de cada órgano o sistema, la fluidez o densidad de esa energía reflectiva, las respuestas del organismo al generador…miles de detalles que nos llevarían a la confección de un autentico tratado de los que algunos denominaron en su día…La Nueva Vieja Medicina.

Para finalizar, una serie de puntualizaciones sobre unas cuestiones que, gracias a los avances de esta técnica y el mejoramiento de los equipos, se han planteado encima de la mesa para muchos investigadores. ¿Es esta energía la que controla el adepto del budismo Zen?, ¿Es Kundalini, la Gran Serpiente que utilizan los hindúes y que les permite un control total sobre todo sus sistemas?. ¿Forma parte, quizás, de los postulados sobre la energía cósmica que pregonan los monjes tibetanos?…..Y podría ir mas lejos…, ¿Es esa tan llamada Energía PSI y responsable de una serie de fenómenos aun no explicados?……
Son muchas la incógnitas que genera pero…digamos que eso ya seria harina de otro costal….como decía un personaje que muchos conoceréis….¡No se vayan todavía, aún hay
mas!.

Fuente: Artículo cedido por su autor.

 
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Publicado por en febrero 10, 2016 en Casuística, parapsicologia

 

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Una teoría sobre la predicción del porvenir.

 Por Ernesto Sábato

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Graves interrogantes están vinculados a la teoría que esbozaré, entre los cuales empiezo por enunciar estos tres:

¿Puede admitirse, como en antiguas doctrinas esotéricas, que el alma está encarnada en el cuerpo, liberándose en el momento de la muerte para ingresar en la eternidad?

¿Hay indicios de esa independencia del alma y pueden darse pruebas de esa presunta supervivencia?

¿Existe alguna clase de fenómeno en el curso de la vida humana que eche luz sobre este enigma?

Siempre me subyugó este problema, pero, por algunos motivos de índole personal, en los últimos años se ha constituido en una de las cuestiones que más me preocupan, y he tratado de conocer lo más importante que se haya escrito sobre él, tanto en los círculos científicos como en los iniciáticos. Y creo que la teoría que aquí esbozaré es un intento nuevo, que, además, tiene la ventaja de unificar fenómenos tan dispares como los sueños premonitorios, la locura, el éxtasis y la inspiración de los grandes poetas. Debo agregar que estas especulaciones no son el mero resultado de lecturas y reflexiones: son, en buena medida, la consecuencia de experiencias personales, que comenzaron con las alucinaciones que padecí en mi infancia y con obsesiones que me han perseguido a lo largo de mi vida posterior. Experiencias de las que hasta hoy no he escrito nada de tipo especulativo, ya que sólo se han manifestado, de modo que podríamos llamar hipostático, en la novela Sobre héroes y tumbas.

La visión del porvenir no es tan frecuente como la visión del presente o del pasado en los episodios de clarividencia. Pero hay un conjunto de hechos rigurosamente documentados que obligan a aceptarlos más allá de cualquier duda razonable. En el registro que muy serios investigadores han elaborado de precogniciones se han descartado los fenómenos que se deben a pura coincidencia, a deducciones de la razón, fenómenos de autosugestión o de paramnesias. Como simple ilustración del tipo de experiencias que se descartan, daré únicamente dos ejemplos:

Supongamos que alguien, a quien se ha prometido un determinado puesto, consulta un vidente, que dice que contra lo que él cree no obtendrá ese cargo. Si luego, efectivamente, así sucede, podría tratarse de una genuina premonición, pero también es posible que el vidente no haya hecho otra cosa que ver la decisión ya presente en el espíritu del personaje que debe conceder el cargo. Sería, pues, un caso de videncia del presente, no de precognición. Y, por lo tanto, aun en la duda, debe descartarse.

Si alguien predice para el próximo año una sublevación en el Congo y luego ese hecho realmente se produce, se trata de una precognición sospechosa, que también debe descartarse. Muy razonablemente puede argüirse que una rebelión en el Congo, en el curso del año próximo (como en cualquier otro año), es perfectamente posible. Hemos de partir, por lo tanto de fenómenos auténticamente prescientes. Hay muchos, de los cuales reseñaré algunos. Pero bastaría uno solo para poder fundar la teoría que luego he de enunciar.

En 1938, mientras trabajaba en el Laboratorio Curie, una serie de circunstancias, aparentemente fortuitas, me vincularon al surrealismo. Y digo “aparentemente”, porque uno termina por vincularse, tarde o temprano con aquellas personas o movimientos a los que se espera en lo más profundo del espíritu, de modo semejante a lo que sucede con las limaduras de hierro que, aún a distancia y sin saberlo, se orientan según las líneas de fuerza de algún oculto pero poderoso imán. Las otras personas que pasan a nuestro lado, las teorías o movimientos que conocemos de paso, pero que siguen de largo, siguen, precisamente, de largo porque no las esperamos ni necesitamos. Y así, finalmente, encontramos a quienes debemos encontrar, amamos y sufrimos por los seres que hasta ayer no conocíamos, pero que estábamos destinados a encontrar tarde o temprano en nuestro camino, no en virtud de la casualidad sino de esas enigmáticas pero todopoderosas fuerzas que irradian desde el fondo de nuestro espíritu. Así, después de un complicado periplo que pasaba por la ciencia, debía encontrarme con el movimiento que era el reverso del pensamiento científico, con la rebelión que yo anhelaba contra el universo conceptual y lógico. Así conocí a Oscar Domínguez, aquel disparatado y sombrío payaso del movimiento surrealista. Este elefantiásico borracho, esta especie de buey poseído por demonios taciturnos, que de pronto estallaban en furias incontenibles, fue uno los pocos surrealistas auténticos que he conocido en mi vida, hecho importantísimo, ya que el surrealismo, como en general todo movimiento romántico, está repleto de mistificadores y charlatanes. Como un Dr. Jekyll, que de noche hiciera fechorías deshonrosas, yo trabajaba durante el día con las nítidas y transparentes ecuaciones matemáticas, y de noche sentía que mi verdadera pasión me llevaba al universo oscuro de la inconciencia. Harto de un mundo abstracto, convencido de que la tecnolatría del hombre contemporáneo constituía el más grande peligro para la salvación del alma, no es sorprendente que me vinculara con Domínguez y lograra establecer con él una suerte de fraternal entendimiento, hasta el punto de que llegamos a elaborar juntos aquella teoría que bautizamos con el nombre de litocronismo y sobre la cual Bréton escribió luego en el último número de Minotaure. No de más trascendencia que una broma, sirve sin embargo como síntoma de la preocupación que ya teníamos muchos sobre la cuarta dimensión y sus posibilidades metafísicas.

Cuando por medio de Bonasso conocí a Domínguez, supe que estaba aislado del grupo ortodoxo. Y también supe que esa excomunión no se debía a ningún punto de doctrina, tan habitual en el pontificado de Bréton, sino a un acontecimiento extrañísimo y terrible, sucedido un tiempo antes de mi llegada. En una fiesta que se desarrollaba en el taller de un pintor amigo, en uno de los característicos accesos de furia cuando estaba borracho, Domínguez arrojó un vaso contra alguien que logró esquivarlo. El vaso dio en la cara del pintor rumano Víctor Brauner, vaciándole un ojo. Ahora bien, Brauner venía pintando desde años atrás una serie de retratos en que uno de los ojos aparecía vaciado.

Estos son los hechos. Veamos ahora sus interpretaciones posibles. Atribuirlos a un conjunto de coincidencias es sólo deseo de negar la auténtica explicación: el instinto premonitorio del artista, la visión profética que suele darse en sus instantes excepcionales. Fíjense si no: primera casualidad, que Brauner estuviera en la reunión; segunda, que Domínguez arrojara un vaso; tercera, que lo arrojara en dirección de Brauner, sin que fuese su destinatario (la disputa había sido con otro pintor); cuarta, que el destinatario lograse esquivar el golpe; quinta, que el vaso diera en la cara de Brauner; sexta, que precisamente le arrancara un ojo, en lugar de cualquier otra posibilidad. En una entrevista que hace algunos meses me hicieron en París, me observaron que quizá Brauner quería que Domínguez le arrancara un ojo. Trate de explicarse cada una y el total de casualidades enumeradas mediante esta hipótesis de autocastración para comprender que no resiste el análisis.

Lo más sencillo es admitir lisa y llanamente la premonición. Brauner “supo” durante varios años que le sería arrancado un ojo. Si no hubiera otros casos de premonición, claramente documentados, esta explicación podría parecer descabellada, o al menos más descabellada que la inverosímil serie de casualidades escalonadas que cualquier matemático, a base de cálculos de probabilidades, desecharía por prácticamente imposible.

Felizmente, hay otros casos.

En abril de 1912 hacía su viaje inaugural el Titanic. El Honorable J. Cannon Middleton soñó, por dos veces consecutivas, que el barco se hundía y que la gente se ahogaba por centenares. Cuando, por motivos de negocios, debió desistir de su viaje en ese barco respiró tranquilo, y contó sus dos sueños a sus familiares, relato que no había hecho antes para no preocuparlos por lo que creía era el resultado de una pura aprensión. Como es sabido, el barco se hundió, muriendo en el desastre mil quinientos pasajeros. En este caso, empero, podría argumentarse que el temor del futuro pasajero puede haber provocado los dos sueños obsesivos, sueños que ninguna importancia habrían tenido de no haber ocurrido realmente el naufragio. Razón por la cual descartaré este caso de entre los indiscutidos. Es, en cambio, indiscutida la premonición del naufragio del Lusitania, por la señora de King, que no tenía ningún motivo personal para temerlo.

El profesor Richet cita el caso clásico del ministro Berteaux, a quien le predijeron en 1874 que sería “rico y honrado, pero que moriría, como general en jefe, arrollado por un carro volante”. Hablar de “carros volantes” en 1874 era lo bastante grotesco como para que el vaticinio fuese tomado en broma. Berteaux murió el 21 de mayo de 1911 arrollado por un avión, y como general en jefe.

Otro caso muy documentado por la prensa de su tiempo fue el asesinato del primer ministro británico Spencer Perceval, en la Cámara de los Comunes, el 11 de mayo de 1812. Nueve días antes, un tal John Williams, de Cornwall, soñó el asesinato tal cual aconteció. Y por tres veces consecutivas, la misma noche. Fue tan impresionante que durante los días que siguieron contó esa triple pesadilla a una cantidad de personas, hasta que el hecho finalmente se produjo. Williams no tenía ninguna relación con el Primer Ministro, ni siquiera tenía la menor idea de cómo era personalmente. Y supo que la figura asesinada en su sueño era ese personaje, porque otra persona del mismo sueño se lo decía.

Intentos de explicación

La precognición es un fenómeno tan impresionante y tiene a la vez tantas implicaciones filosóficas (piénsese que involucra el grave problema del libre albedrío, problema central de la teología) que ha sido examinado desde todos los ángulos y se ha intentado explicarlo desde las hipótesis más curiosas, sin que finalmente ninguna de ellas haya sido aceptada unánimemente. Aquí recordaré por lo singular, únicamente la de Nietzsche, sobre el Eterno Retorno. Es una antigua idea que puede resumirse del siguiente modo: Si el Universo está constituido por un número limitado de elementos (átomos o lo que sea), y el tiempo es infinito, habrá un momento en que el gigantesco cubileteo volverá a reproducir el estado inicial, y todo volverá a repetirse como una vez anterior. “El universo –afirmaba el filósofo alemán– ya alcanzó todos los estados que puede alcanzar, y no una vez sino un número infinito de veces… Tu vida volverá a repetirse como la marcha de un reloj de arena…” Una suerte de confusa memoria en seres privilegiados, oscuros vislumbres de las (infinitas) existencias anteriores en individuos con memoria cósmica, explicarían los fenómenos precognoscitivos. Hipótesis fascinante que lamentablemente grandes matemáticos como Borel y Picard demolieron mediante el cálculo de probabilidades.

Existen otras teorías que aquí no analizaré, pero diré solamente que varias de ellas se basan en una confusión de planos ontológicos, atribuyendo a la materia lo que es propio del espíritu, aplicando a los hechos de la conciencia lo que es propio del universo físico. Y también una serie de confusiones producidas, casi inevitablemente, por el uso de un sistema conceptual que ha sido elaborado mediante la lógica aristotélica para una realidad que seguramente le es ajena, lo que conduce a antinomias y paradojas: ¿cómo puede haber libertad de acción en el hombre si el futuro puede predecirse, si “todo está ya escrito”? Sabemos que este enigma constituye uno de los puntos críticos de la teología cristiana, que trata de conciliar el libre albedrío de la conciencia con la omnisciencia de Dios. Dije ya que en este artículo no examinaría las implicaciones filosóficas del problema. Aquí solo diré que este tipo de antinomias se resolverán en un sistema conceptual no aristotélico, del mismo modo que las contradicciones de la física clásica pudieron superarse mediante una geometría noeuclideana. También agregaré que, a mi juicio, es probable que haya hechos futuros de la conciencia producidos por un encadenamiento de causas y efectos, hechos en que la conciencia no sería capaz de libertad (si estoy en un descarrilamiento me puede ser imposible evitar mi muerte, mientras que en cambio puedo evitar mi suicidio en medio de ciertas circunstancias compulsivas), y en tales series causales el hombre total obedecería como un objeto, aunque como un objeto rebelde (del mismo modo que un chico testarudo puede sin embargo ser arrastrado a la escuela por una mano firme); mientras que en otros casos, la conciencia es capaz de decidir y el curso mismo de los acontecimientos puede ser trastornado por la voluntad del hombre. Entramos aquí en un terreno sumamente vidrioso y oscuro por causa del sistema conceptual que empleamos, elaborado, como dije, para un mundo no contradictorio y determinista. En mi hipótesis trato de eludir este vasto y por el momento insoluble problema, para proponer atajos que lo evitan.

Primera parte de la hipótesis. Los sueños

Desde la antigüedad hasta Freud y Jung se ha especulado sobre el sueño, sus motivaciones y sus significados. Pero, por debajo de las teorías, de las siempre discutibles concepciones de la realidad onírica, hay ciertos hechos que, como tales, son inconmovibles y deben constituir el fundamento de cualquier especulación. Para los fines que me propongo se reducen a los siguientes:

1.En el universo de los sueños (no en el de sus causas físicas, sino en el de sus imágenes), no rige el principio determinista que es propio de la realidad material.

2. Tampoco rige la lógica, con sus principios de identidad y contradicción. Los sueños no son “aristotélicos”.

3. El tiempo no presenta el carácter irreversible que es propio del mundo material, es revuelto, no hay clara distinción entre el pasado, el presente y el futuro.

4. En el sueño, en fin, hay visiones de lo porvenir.

Freud, Jung, y también Fromm han emitido explicaciones de estos hechos singulares. No entraré en su examen pues, aparte de ser conocidas, quedan al margen de la hipótesis que es el objeto de este artículo.

El cuerpo, como perteneciente al universo físico, debe obedecer a la ley de causalidad. El alma, en cambio, aunque encarnada (y por lo tanto obligada a seguir, hasta cierto punto, las vicisitudes del cuerpo) pertenece a un orden esencialmente distinto: no se la puede considerar en el espacio, ya que no es material; ni está regida por el tiempo de los astrónomos. Aparte de las evidentes diferencias cuantitativas de este tiempo propio o existencial del alma (transcurre con horrorosa lentitud en los momentos de angustia, o con vertiginosa rapidez en los momentos de felicidad), posee una diferencia cualitativa tan notable que, hasta cierto punto, su estructura es inversa de la del tiempo astronómico, ya que en él el futuro es anterior al presente: si me empujan, mi cuerpo se mueve hacia delante, y el presente (empujón) determina así mi futuro, pero si me muevo porque me propongo ir a una parte, ahí es al revés: mi futuro (el estar en ese parte que anhelo) determina mi presente, mi movimiento. Este pequeño ejemplo muestra, de paso, qué peligroso es aplicar al mundo anímico el sistema de conceptos que estamos acostumbrados a usar para el mundo corporal.

Sólo en la medida en que el alma participa de las vicisitudes del cuerpo (por ejemplo en el dolor provocado por una quemadura), el alma queda sometida al determinismo físico, siendo ajena a él en una medida y en una forma que ignoramos pero que podemos imaginar, en virtud de la intuición que todos tenemos de nuestra libertad para cierto tipo de actos voluntarios. Este libre albedrío resulta así relativo, no total; es una libertad condicional, una libertad de movimientos dentro de ciertos límites o condiciones ineludibles y objetivas, tanto del mundo físico como del mundo social, ya que tanto el cuerpo, el mundo material en el que se desplaza y el mundo social que nos rodea son estructuras ajenas a nuestra voluntad. El determinismo social, por ejemplo, impide que un preso salga a la calle; pero ese mismo determinismo social no puede impedir al recluso pensar en la filosofía de Platón o escribir una novela. El determinismo físico impide a un jorobado convertirse en galán de cine, pero no puede impedirle ser un hombre de ciencia.

¿Qué pasaría, sin embargo, si por algún procedimiento y en momentos excepcionales pudiese el alma evadirse de su cuerpo? En tal caso, la conciencia podría contemplar su propio cuerpo desde fuera, podría ver cómo éste se desplaza en el espacio y el tiempo. Desde su privilegiada posición podría contemplar no sólo el pasado de su cuerpo, sino también su porvenir. (Y anotemos, en esta sola frase, qué difícil es sustraerse al sistema de ideas y vocablos que hemos construido en nuestra larga, y única, existencia, la existencia dentro del espacio-tiempo. Hemos empleado sin quererlo, pero también sin poderlo evitar, palabras como “posición”, que implica un lugar en el espacio y “contemplar”, palabra que implica una vista que pueda mirar y ver).

Tratemos de entender esto con una comparación que no es del todo rigurosa, pero que puede hacer comprensible a una mente habituada a los conceptos de física corrientes, algo que en realidad pertenece a otro sistema: el del continuo einsteniano. Imaginemos un hombre que asciende por un tortuoso sendero de montaña y que ignora la presencia de una fiera en acecho detrás de un obstáculo. Imaginemos ahora que hay un observador en la cumbre de la montaña, punto privilegiado desde el que abarca todo el panorama, no sólo al hombre que penosamente avanza por el sendero, sino también a la fiera que lo espera agazapada. Lo que para el caminante es futuro (la fiera), y por lo tanto incognoscible por el momento, para el observador privilegiado es presente. Para él “vaticinar” es simplemente describir lo que ve en su presente. Algo semejante podría suceder en el alma, si por algún procedimiento fuese capaz de liberarse de su prisión corporal: al salirse de ella, desobligada ya a regirse por las leyes de la materia, fuera del espacio y del tiempo, podría ver como puro presente lo que para el cuerpo es incierto futuro.

Advertí que esta comparación no es rigurosa. Y no lo es por varias razones; primera, porque el “panorama” que el alma podría ver desde su posición privilegiada no es un panorama espacial, un simple paisaje en el sentido de la palabra, sino un paisaje espacio-temporal, un paisaje de cuatro dimensiones y no de tres; segunda, porque el vocabulario y los conceptos que estamos empleando pertenecen al sistema elaborado por los hombres precisamente en su existencia corriente, en un conjunto secular de experiencias hechas sobre fenómenos, percepciones, reflejos, vivencias en fin de un alma encarnada. Estamos un poco en la situación de un pez que tratase de explicar, con su propia experiencia íctica, marítima e infrahumana no sólo al ser humano sino la visión que ese ser humano tiene de su mundo de pez.

En La Rama Dorada, Frazer informa sobre una creencia casi general de los pueblos primitivos: durante el sueño, el alma del durmiente se aleja de su cuerpo para visitar lugares y personas más o menos remotos; también nos dice que la salida del alma no siempre es voluntaria, pues muchas veces es provocada por los demonios, por los espíritus de los muertos, o por malévola intervención de los hechiceros.

Ahora, cuando la arrogante filosofía de la ilustración y la de sus epígonos positivistas ha sido colocada en el lugar que le corresponde, con sus méritos pero también con sus errores, la antropología de base seriamente filosófica se halla revalorando la sabiduría de las culturas peyorativamente denominadas primitivas, y que con más rigor y justicia debían ser calificadas de arcaicas. Me parece inútil recordar aquí el conmovedor y gigantesco mea-culpa de un sabio de la dimensión de LevyBrühl. La oposición de las formas del pensamiento arcaico (que dan cuenta de regiones oscuras y profundas del espíritu humano) frente a las formas estrictamente racionalistas (que sin duda son aptas para aprehender lo que la realidad tiene de racionalizable, qué gracia); la revaloración iniciada por los románticos alemanes del Círculo de Jena de lo emocional y “nocturno” frente a lo conceptual y “diurno”; la reconsideración existencialista del yo concreto frente a las alienaciones de la ciencia y de la lógica; y, en fin, lo que yo considero una revaloración del arte como posibilidad cognoscitiva, cercana o pariente de la aprehensión mitológica del hombre arcaico; todo este vasto y complejo movimiento de revisión y de síntesis (porque no se trata de una mera vuelta al pasado, de un simple remplazo de lo racional por lo irracional) ha empezado a colocar las cosas en su lugar y puede esperarse un examen más certero de los fenómenos parapsicológicos.

En lo que a esta teoría que ahora apenas estoy iniciando se refiere, retomo la vieja hipótesis del alma emigrable, pero comienzo a darle mi propia interpretación. De acuerdo con todo lo que ya he explicado, al despertarse el alma durante el sueño, simultáneamente se desprende de las categorías que rigen al cuerpo. Y al colocarse en esa especie de cielo intemporal, donde no hay ni antes ni después, puede contemplar en un puro presente los hechos que más tarde acontecerán a su cuerpo abandonado, como estatuas de la Felicidad, o lo que es más frecuente, del infortunio.

Si esta hipótesis fuese cierta, los sueños no sólo nos proporcionarían rastros significativos del pasado, sino visiones y símbolos de lo porvenir; visiones no siempre claras, casi nunca inequívocas o literales, porque el alma, ya encarnada nuevamente al despertar, vuelve a pertenecer a un universo ajeno al que visitara, y sus visiones del futuro aparecen ya enturbiadas y deformadas por los rastros que el pasado induce. Como una vaga y misteriosa imagen, en virtud de aquella confraternidad con los dioses de la que habla Platón, apenas remanen ambiguas reminiscencias que el análisis casi siempre perturba cuando no destruye. Excepto en pocos y excepcionales casos en que la visión profética ha sido tan poderosa y terrible que nada pueden contra él las contaminaciones del pasado o las reflexiones de la pura inteligencia.

Falta agregar algo.

Ya que la muerte está siempre en nuestro futuro, las premoniciones del sueño deben traernos de vez en cuando noticias de ese duro acontecimiento, y también de lo que después nos espera, si es que algo nos espera. ¿No podrían los sueños venturosos ser visiones del Paraíso? Las pesadillas, naturalmente, serían fragmentos de los horrores que nos esperan en el infierno.

Segunda parte de la teoría: locos, místicos y artistas

Lo que el hombre corriente experimenta en sus sueños, ciertos seres anormales lo viven en sus estados de trance: los locos, los videntes, los místicos y los artistas.

Pienso que en sus accesos de locura, el alma sufre un proceso parecido, si no idéntico, al que experimenta todo hombre en el momento de dormirse, y sobre todo en las pesadillas: el alma emigra del cuerpo e ingresa en la eternidad. De ahí las exactísimas palabras que los antiguos empleaban para calificar ese terrible acontecimiento: “ponerse fuera de sí”, enajenarse o alienarse. Siempre tuve la penosa sensación de que los dementes furiosos, en plena vigilia, sufren lo que nosotros padecemos en las pesadillas. Ahora pienso que padecen los tormentos del infierno, no en el sentido metafísico que habitualmente se da a esta expresión, sino en sentido literal: están, verdaderamente, en el infierno, del mismo modo que nosotros en una pesadilla. Sus movimientos y gestos de fiera acorralada, sus aparentes delirios, sus gritos y conversaciones con desconocidos invisibles y disparatados no son otra cosa que la experiencia directa y actual del infierno.

En algunos casos, este descenso a los antros infernales puede ser transitorio, tal como desde la antigüedad ha venido sucediendo con esos seres que, con notable intuición, fueron calificados como “endemoniados”; seres que únicamente después de complicados exorcismos son rescatados de la atroz pesadilla. De modo inverso pero semejante, los enajenados beatíficos que suelen encontrarse en los manicomios o en las novelas (el Príncipe Muchkin, por ejemplo) serían personas que asisten de modo directo y actual a la experiencia del Paraíso.

La enajenación puede asimismo suscitarse de modo voluntario, tal como sucede con los místicos, los drogados, los adivinos y los poetas: “Je dis qu’il faut être voyant, se faire VOYANT”. Mediante la ansiedad o el ayuno, el anhelo tenaz y la facultad nativa, el aprendizaje o la droga, la inspiración divina o demoníaca, algunos seres logran éxtasis, es decir, ese colocarse fuera de sí mismo para acceder a la ansiada eternidad. Tal como los yoguis en Oriente, mueren para renacer a otra existencia, liberándose de la cárcel corporal. Tal, en fin, como el hombre común en esa muerte pasajera que es el sueño.

En cuanto al artista, Platón no hace sino repetir lo que el pensamiento antiguo tenía por evidente: que el poeta, inspirado por los demonios, pronuncia palabras que nunca habría dicho en su sano juicio, describiendo regiones sobrenaturales del mismo modo que el místico mediante sus éxtasis. En tal estado de alienación, el alma tiene una percepción distinta de la normal, por encima de las fronteras del sujeto y del objeto, de la vida y de la muerte, de lo real y lo imaginario, del pasado y del futuro. Toda obra de arte sería así una suerte de hierograma. Y así como seres ignorantes han sufrido repentinamente visiones y han pronunciado palabras en lenguas que desconocían, una muchacha inocente como Emily Brontë pudo describir con sobrecogedora precisión el alma de un hombre entregado a las potencias infernales.

Esta desencarnación del alma del artista en el momento de la inspiración, también explicaría el carácter profético que puede llegar a alcanzar, aunque sea del modo enigmático y ambiguo que es propio de los sueños. En parte por la índole oscura de ese territorio, que quizá entrevea el alma imperfectamente descarnada como a través de un vidrio turbio o sucio; en parte, porque nuestra conciencia racional es inapta para describir una realidad que le es inconmensurable; en parte, en fin, porque el hombre no parece capaz de soportar la infinita crueldad de ciertas visiones infernales, y el instinto de conservación de nuestro cuerpo nos preserva con máscaras y símbolos de lo que de otro modo sería hasta mortífero. Digo, pues: Los teólogos han razonado sobre el infierno, y a veces han probado su existencia como se demuestra un teorema: more geometrico. Pero sólo los grandes poetas nos han revelado de verdad su existencia, dándonos visiones detalladas de sus antros y pagando a veces con la locura o con la muerte ese pavoroso privilegio. Son hombres indisputables: Blake y Milton, Dante y Rimbaud, Lautréamont y Sade, Baudelaire y Dostoievsky, Hölderlin y Kafka. ¿Quién osaría poner en duda sus testimonios? ¿Quién sería capaz de acusarlos de mentirosos? Los creadores de las grandes ficciones serían así los seres que sueñan por los demás, los que por (desdichado) encargo de los dioses están destinados a revelar los misterios últimos de la condición humana, los grandes, únicos y genuinos esjatólogos. Porque un gran artista no inventa, como a menudo y ligeramente se supone: un gran artista es el hombre que tiene la facultad y la condena de levantar los velos que ocultan la temible realidad a los simples mortales.

No sé dónde leí que Dante no hizo más que traducir las ideas y sentimientos de su época, los prejuicios teológicos y las supersticiones en boga; de modo que, lejos de ser su poema una visión de la realidad sobrenatural, sería simple, aunque genialmente, la descripción de la conciencia y de la inconciencia de una cultura determinada. Hay mucho de verdad en este aserto, pero no en el sentido que le atribuyen estos sociólogos del horror. Yo creo que Dante vio, como todo gran poeta, con espantosa nitidez, lo que las gentes de su época presentían de manera más o menos imprecisa. Y de ahí la resonancia de su obra que era recitada por hombres casi analfabetos. Los italianos que miraban pasar al poeta por las calles de Ravena, silencioso y enjuto, comentaban en voz baja, con sagrado recelo y sin intención metafórica: “Ahí va el que estuvo en el Infierno”. Porque si esos visionarios no fueran más que mitómanos individuales, si sus visiones no fueran más que delirios privados, ¿cómo explicar su trascendencia universal? ¿Cómo explicar que el resto de los mortales los tomen como intérpretes clarividentes de sus confusas angustias y esperanzas? ¿Cómo explicar, en fin, que la palabra Vate signifique a la vez Poeta y Adivino?

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Publicado por en febrero 6, 2016 en Artículos, parapsicologia

 

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Creando Falsos Recuerdos

Por Elizabeth F. Loftus

La memoria puede ser traicionera, no sólo porque es muy fácil olvidar, sino porque la mente puede confundir escenas imaginadas con la realidad. En casos de primera plana, algunas personas han jurado recordar eventos traumáticos -incluyendo abuso infantil y abducciones extraterrestres- que nunca ocurrieron. Esta investigadora describe cómo se pueden implantar falsos recuerdos por medio de sugerencias deliberadas o intencionales.

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En 1986 Nadean Cool, una ayudante de enfermera en Wisconsin buscó terapia de un psiquiatra para ayudarla a copar con su reacción a un evento traumático experimentado por su hija. Durante la terapia, el psiquiatra usó hipnosis y otras técnicas de sugestión para escarbar recuerdos enterrados de abuso que supuestamente la misma Cool había experimentado. En el proceso, Cool llegó a convencerse de que tenía recuerdos represados de haber estado en un culto satánico, de comer bebés, de ser violada, de haber tenido sexo con animales y de haber sido forzada a presenciar el asesinato de su antiguo amigo de ocho años de edad. Llegó a creer que tenía más de 120 personalidades – niños, adultos, ángeles e incluso un duck-all porque, según se le dijo a Cool, había experimentado abuso físico y sexual severo en su infancia. El psiquiatra también le realizó exorcismos, uno de los cuales duró cerca de 5 horas e incluyó el rociar de agua bendita y los gritos a Satanás para que dejara el cuerpo de Cool.Cuando finalmente Cool se dió cuenta de que le habían implantado recuerdos falsos, demandó al psiquiatra por mala práctica. En marzo de 1997, después de 5 semanas de juicio, el caso a su favor fué fijado en una suma de $2.4 millones de dólares.

Nadean Cool no es el único paciente en desarrollar falsos recuerdos como resultado de una terapia cuestionable. En Missouri, un consejero de la iglesia ayudó a Beth Rutherford a recordar durante la terapia que su padre, un ministro, la había violado regularmente entre las edades de 7 y 14 y que su madre algunas veces lo ayudaba sosteniéndola. Bajo la guía de su terapeuta, Rutherford desarrolló recuerdos de que su padre la había embarazado dos veces y que la había forzado a abortar su feto, a ella misma, usando un gancho para colgar abrigos. El patre tuvo que renunciar a su puesto como ministro cuando las acusaciones se hicieron públicas. No obstante, un examen médico posterior de su hija reveló que ella aún era virgen a los 22 años, y que nunca había estado embarazada. La hija demandó al terapeuta y recibió una indemnización de $1 millon de dólares en 1996.

Cerca de un año antes, dos jurados emitieron veredictos en contra de un psiquiatra de Minessota acusado de implantar falsos recuerdos por parte dos expacientes, Vynnette Hammane y Elizabeth Carlson, quienes, bajo hipnosis y amital sódico, y después de haberles sido suministrada información errónea acerca del funcionamiento de la memoria, terminaron recordando horroríficos abusos por parte de miembros de sus familias. Los jurados otorgaron a Hammane $2.67 millones y a Carlson $2.5 millones por sus ordalías.

En los cuatro casos, las mujeres desarrollaron recuerdos del abuso infantil durante la terapia y posteriormente negaron su autenticidad. ¿Cómo podemos determinar si los recuerdos de abuso infantil son verdaderos o falsos? Sin corroboración, es muy difícil diferenciar entre recuerdos falsos y verdaderos. También, en estos casos, algunos recuerdos son contrarios a la evidencia física, como los recuerdos detallados y explícitos de violación y aborto cuando el examen médico confirma la virginidad. ¿Cómo es posible que la gente adquiera recuerdos falsos, elaborados y “confiables”? Un número creciente de investigaciones demuestran que bajo las circunstancias correctas se pueden instilar falsos recuerdos de forma más bien fácil en algunas personas.

Mi propia investigación en la distorsión de la memoria se remonta al inicio de la década de los años 70, cuando comencé estudios sobre el “efecto de mala información”. Estos estudios mostraron que cuando los testigos de un evento se exponen posteriormente a información nueva y tergiversada acerca de éste, sus recuentos a menudo se distorsionan. En un ejemplo, los participantes veían un accidente simulado de automóviles en una intersección con un signo de pare. Después de la proyección, la mitad de los participantes recibieron una sugerencia de que el signo de tráfico era un “siga”. Cuando posteriormente se les preguntó acerca de cuál signo de tráfico recordaban que hubiera en la intersección, aquéllos que habían recibido la sugerencia tendían a afirmar que habían visto un signo de “siga”. Aquéllos que no habían recibido la información errónea fueron mucho más precisos en su recuerdo del signo de tráfico.

Ahora mis estudiantes y yo hemos conducido más de 200 experimentos que involucran a más de 20.000 individuos que documentan cómo la exposición a información equivocada induce una distorsión en la memoria. En estos estudios, la gente “recordaba” un enorme granero en una escena bucólica que no contenía ningún edificio, vidrios rotos y grabadoras que no estaban en las escenas que habían visto, un vehículo blanco en vez de uno azul en una escena de un crimen, una ratoncita Minnie cuando realmente vieron a Mickey Mouse. Tomados en conjunto, estos estudios muestran que la información falsa puede cambiar los recuentos de un individuo en formas predecibles y a menudo muy poderosas.

La información errónea tiene el potencial de invadir nuestros recuerdos cuando hablamos a otras personas, cuando somos interrogados en forma sugerente, o cuando leemos o vemos cubrimientos noticiosos acerca de algún evento que hayamos experimentado nosotros mismos. Después de más de dos décadas explorando el poder de la información errónea, los investigadores han aprendido bastante acerca de las condiciones que hacen que la gente sea susceptible a la modificacion de la memoria. Los recuerdos se modifican más fácilmente, por ejemplo, cuando el paso del tiempo permite que el recuerdo original se desvanezca.

Recuerdos Falsos de Infancia.

Una cosa es cambiar un detalle o dos en un recuerdo en otras circunstancias intacto, y otra muy distinta implantar un recuerdo falso de un evento que nunca ocurrió. Para estudiar los recuerdos falsos, mis estudiantes y yo primero teníamos que encontrar una forma de implantar un pseudorrecuerdo que no causara un estrés emocional indebido en nuestros sujetos, ya fuera en el proceso de crear el falso recuerdo o cuando reveláramos que ellos habían sido engañados intencionalmente. Aún así, deseábamos intentar implantar un recuerdo que fuera por lo menos medianamente traumático, si la experiencia hubiera ocurrido realmente.

Mi asociada en la investigación, Jacqueline E. Pickrell, y yo decidimos tratar de implantar un recuerdo específico de haber estado perdido en un centro comercial o en una almacén de cadena grande en una edad cercana a los 5 años. Así es como lo hicimos. Le pedimos a nuestros sujetos, 24 individuos que tenían una edad entre 18 y 53, que trataran de recordar eventos de infancia que habían sido relatados por sus padres, hermanos mayores u otros parientes cercanos. Preparamos una cartilla para cada participante, la cual contenía historias de un párrafo acerca de tres eventos que realmente les habían pasado y uno que no. Construímos el evento falso usando información acerca de un viaje de compras plausible, provisto por un pariente, que también verificaba que el participante realmente no había estado perdido alrededor de los cinco años.  El escenario de extravío en el mall incluía los siguientes elementos: pérdida por un período de cierta duración, llanto, ayuda y confort por parte de una anciana y finalmente, reunión con la familia.

Después de leer cada historia de la cartilla, los participantes escribieron lo que recordaban acerca del evento. Si no lo recordaban, tenían que escribir “no recuerdo esto”. En dos entrevistas subsecuentes, le dijimos a los participantes que estábamos interesados en examinar cuánto detalle podían recordar, y cómo eran sus recuerdos comparados con el de su pariente. Los eventos de los párrafos no se les leían literalmente, sino que se les daban porciones como pistas para recordar. Los participantes recordaban alrededor de 49 entre 72 eventos verdaderos (68%) inmediatamente después de la lectura inicial y también en cada una de las dos entrevistas subsecuentes. Después de leer la cartilla, 7 de los 24 participantes (29%) recordó, ya fuera parcialmente o totalmente el evento falso construído para ellos, y en las dos entrevistas subsiguientes, seis participantes (25%) continuaron afirmando que recordaban el evento ficticio. Estadísticamente, hubo algunas diferencias entre los recuerdos verdaderos y los falsos: los participantes usaban más palabras para describir los recuerdos verdaderos y calificaron a los recuerdos verdaderos como más claros. Pero si un asistente fuera a observar a muchos de nuestros participantes mientras describían un evento, hubiera sido difícil de hecho el diferenciar cuando el recuento fué de un recuerdo verdadero o de uno falso.

Por supuesto el perderse, aunque es aterrador, no es lo mismo que ser abusado. Pero el estudio de la pérdida en el mall no es acerca de experiencias reales de estar perdido; es acerca de implantar recuerdos falsos sobre estar perdido. El paradigma muestra una forma de instilar recuerdos falsos, y da un paso en la dirección necesaria para permitirnos entender cómo puede suceder esto bajo condiciones del mundo real. Más aún, el estudio provee evidencia de que la gente puede ser conducida a recordar su pasado de formas distintas, e incluso pueden ser coaxionadas para que también “recuerden” eventos completos que nunca sucedieron.

Estudios realizados en otros laboratorios usando un procedimiento experimental similar han producido efectos similares. Por ejemplo, Ira Hyman, Troy H. Husband y F. James Billings, de la Western Washington University le pidieron a estudiantes de universidad que recordaran experiencias de infancia que habían sido narradas por sus padres. Los investigadores le dijeron a los estudiantes que el estudio era acerca de cómo la gente recordaba experiencias compartidas de forma distinta. Adicionalmente a los eventos reales reportados por los padres, a cada participante se le dió un evento falso – ya fuera una hospitalización de madrugada por una fiebre alta y una posible infección de oído, o una fiesta de cumpleaños con pizza y un payaso – que supuestamente habían ocurrido a la edad de cinco años. Los padres confirmaron que ninguno de estos eventos realmente tuvo lugar.

Hyman encontró que los estudiantes recordaron total o parcialmente el 84% de los eventos reales en la primera entrevista y 88% en la segunda entrevista. Ninguno de los participantes recordaron el evento falso durante la primera entrevista, pero el 20% dijoque recordaban algo acerca del evento falso en la segunda entrevista. Un participante que había sido expuesto al evento de la hospitalización de emergencia recordó posteriormente un doctor, una enfermera y un amigo de la iglesia que había ido de visita al hospital.

En otro estudio, junto con los eventos reales, Hyman presento eventos falsos diferentes, como derramar accidentalmente una fuente con ponche sobre los padres de la novia en una recepción de boda o tener que evacuar una supermercado cuando los sistemas de apagado de incendio se activaron erróneamente. De nuevo, ninguno de los participantes recordaron el evento falso durante la primera entrevista, pero 18% recordaron algo acerca de ella en la segunda entrevista y 25% en la tercera entrevista. Por ejemplo, durante la primera entrevista, cuando se le preguntó acerca del evento ficticio de la boda a un participante, éste afirmó  “no tengo idea. Nunca había escuchado eso antes”. En la segunda entrevista el participante dijo “fué una boda al aire libre y pienso que estábamos correteando y golpeamos algo como una fuente de ponche o algo y um hicimos un daño grave y por supuesto nos gritaron por esto.”

Inflación de la Imaginación

El descubrimiento de que una sugerencia externa pueda conducir a la construcción de falsos recuerdos de infancia nos ayuda a entender el proceso por el cual surgen los falsos recuerdos. Es natural cuestionarse si esta investigación es aplicable en situaciones reales como el ser interrogado por oficiales de ley o en una psicoterapia. Aunque en la terapia o en los interrogatorios policiales no ocurren rutinariamente las sugestiones fuertes, a veces aparece la sugestión en forma de un ejercicio de imaginación. Por ejemplo, cuando tratan de obtener una confesión, los oficiales de la ley pueden pedirle a un sospechoso que se imaginara habiendo participado en un acto criminal. Algunos profesionales de la salud mental recomiendan a los pacientes que imaginen eventos de infancia como una forma de recuperar supuestos recuerdos ocultos.

Recuentos de psicólogos clínicos revelan que 11% instruyen a sus clientes para que “dejen correr desbocadamente la imaginación”  y un 22% le dicen a sus clientes que “le den reinado absoluto a la imaginación“. La terapeuta Wendy Maltz, autora de un libro popular acerca de abuso sexual infantil, aboga diciéndole al paciente: “Pase tiempo imaginando que Ud. fué abusado sexualmente, sin preocuparse acerca de la precición, o de probar nada, o de hacer que sus ideas tengan sentido… pregúntese a sí mismo… estas preguntas: ¿Qué hora del día es? ¿Dónde está? ¿Bajo techo o al aire libre? ¿Qué clase de cosas están sucediendo? ¿Hay una, o más personas con Ud?” Maltz recomienda posteriormente que el terapeuta continúe preguntando cosas como “¿Probablemente quiénes fueron los que lo perpetraron? ¿Cuándo fué más vulnerable al abuso sexual en su vida?

El uso creciente de tales ejercicios de imaginación me llevaron a varios colegas y a mí a preguntarnos acerca de sus consecuencias. ¿Qué pasa cuando la gente imagina eventos de infancia que no les ocurrieron? ¿Imaginarse un evento de infancia incrementa la confianza en que haya ocurrido? Para explorar esto, diseñamos un procedimiento de tres etapas. Primero le pedimos a los individuos que indicaran la probabilidad de que ciertos eventos les hubieran ocurrido durante su infancia. La lista contenía 40 eventos, cada uno clasificado en una escala desde “definitivamente no ocurrió” hasta “definitivamente ocurrió”. Dos semanas después, le pedimos a los participantes que imaginaran que habían experimentado algunos de estos eventos. A distintos sujetos se les pidió que imaginaran distintos eventos. Algún tiempo después se les pidió de nuevo a los participantes que respondieran a la lista original de 40 eventos de infancia, indicando qué tan probable era que estos eventos realmente les hubieran ocurrido.

Considere uno de los ejercicios de imaginación. Se les dice a los participantes que se imaginen jugando dentro de casa, después de la escuela, que escuchan un ruido extraño en el exterior, que corren a la ventana, que se tropiezan, se caen, que se tratan de agarrar y que rompen la ventana con su mano. Adicionalmente, le preguntamos a los participantes cosas como: “¿En qué se tropezó?” “¿Cómo se sintió?

En un estudio, 24% de los participantes que imaginaron el escenario de la ventana rota, reportaron posteriormente un incremento en la confianza de que el evento había ocurrido, mientras que sólo 12% de los que no se les pidió que imaginaran el evento, reportaron un incremento en la probabilidad de que el evento hubiera ocurrido. Encontramos este efecto de “inflación de la imaginación” en cada uno de los 8 eventos que se les pidió a los participantes que imaginaran. Vienen a la mente varias explicaciones posibles. Una obvia es que un acto de imaginación simplemente hace que el evento parezca más familiar y que la familiaridad se relaciona equivocadamente con los recuerdos de infancia más que al acto de imaginación. Tal fuente de confusión – cuando una persona no recuerda la fuente de la información – puede ser especialmente aguda para eventos distantes de la infancia.

Estudios realizaros por Lyn Goff y Henry L. Roedinger III de la Washington University acerca de experiencias recientes en vez de las experiencias de infancia, conectaron de forma más directa las acciones imaginadas con la construcción de falsos recuerdos. Durante la sesión inicial, los investigadores instruyeron a los participantes para que ejecutaran la acción establecida, que se imaginaran haciéndola, o que sólo escucharan la afirmación y no hicieran nada más. Las acciones eran cosas simples como golpear una mesa, levantar una grapadora, romper un palillo de dientes, cruzar los dedos, entornar los ojos. Durante una segunda sesión, se les pidió a los participantes que imaginaran algunas de las acciones que no habían ejecutado previamente. Durante la sesión final, respondieron preguntas acerca de qué acciones realmente habían ejecutado durante la sesión inicial. Los investigadores encontraron que mientras más veces imagianaban los participantes una acción no ejecutada, más probablemente iban a recordar como si la hubieran hecho.

Recuerdos imposibles.

Es altamente improbable que un adulto pueda recordar memorias episódicas genuinas del primer año de vida, en parte porque el hipocampo, que juega un papel clave en la creación de recuerdos, no ha madurado lo suficiente como para formar y almacenar recuerdos de larga duración que puedan ser recuperados en eventos de la adultez. Se ha desarrollado un procedimiento, por parte del finado Nicholas Spanos y sus colaboradores de la Carleton University, para implantar recuerdos “imposibles” acerca de experiencias que ocurrieron poco después del nacimiento.

Se hace creer a los individuos que tienen movimientos oculares y habilidades de exploración visual bien coordinados probablemente porque nacieron en hospitales que colgaban móviles coloridos sobre las cunas de los infantes. Para confirmar si habían tenido tal experiencia, la mitad de los participantes fueron hipnotizados, se les hizo una regresión al día posterior al nacimiento y se les preguntaba que recordaban. La otra mitad del grupo participaron en un proceso de “reestructuración mnemotécnica guiada” que también usa regresión de edad, así como recomendación activa para que se recreen las experiencias de infancia imaginándolas.

Spanos y sus colaboradores encontraron que la vasta mayoría de sus sujetos fueron susceptibles a estos procedimientos de implantación de recuerdos. Tanto los participantes hipnotizados como los guiados reportaron recuerdos de infancia.

Sorprendentemente, el grupo guiado lo hizo en un nivel más alto (95% versus 70%). Ambos grupos recordaron el móvil coloreado a una rata relativamente alta (56% del grupo guiado y 46% de los sujetos hipnotizados). Muchos participantes que no recordaron el móvil, recordaron otras cosas, como doctores, enfermeras, luces brillantes, cunas y máscaras. También, en ambos grupos, de aquéllos que reportaron recuerdos de infancia, el 49% sintió que eran recuerdos reales, en oposición al 16% que afirmaron que eran simplemente fantasías. Estos hallazgos confirman los estudios anteriores auq muestran que muchos individuos pueden ser inducidos a construír recuerdos falsos vívidos, complejos y detallados por medio de un procedimiento simple. Claramente no es necesaria la hipnosis.

Cómo se forman los falsos recuerdos.

En el estudio de la pérdida en el mall, el implante de falsos recuerdos ocurrió cuando otro individuo, usualmente un miembro de la familia, afirmó que el evento sucedió. La corroboración de un evento por otra persona puede ser una técnica poderosa para instilar un recuerdo falso. De hecho, simplemente el afirmar haber visto una persona hacer algo puede conducir a una confesión falsa de haberlo hecho.

Esto se mostró en un estudio hecho por Saul M. Kassin y sus colegas en el Williams College, quienes investigaron las reacciones de individuos que eran falsamente acusados de dañar un computador por presionar una tecla equivocada. Los inocentes participantes inicialmente negaron el cargo, pero cuando una confabulada dijo que ella los había visto ejecutando la acción, muchos participantes firmaron una confesión, internalizaron la culpa por el hecho y terminaron fabulando detalles que eran consistentes con esa creencia.

Estos hallazgos muestran que una evidencia incriminante falsa puede inducir a la gente a aceptar la culpa por un crimen que no cometieron, e incluso a desarrollar recuerdos para respaldar sus sentimientos de culpa.

Los estudios de investigación están comenzando a darnos un entendimiento de cómo se crean en personas adultas recuerdos falsos de experiencias completas, emocionales y autoparticipatorias. Primero, hay exigencias sociales hacia los individuos para que recuerden; por ejemplo, los investigadores ejercen alguna presión en los participantes en un estudio, para que terminen recordando. Segundo, se puede fomentar explícitamente la construcción de recuerdos imaginando eventos cuando la gente tenga dificultad en recordar. Y, finalmente, se puede recomendar a los individuos que no piensen acerca de si sus construcciones son reales o no. Es más posible que ocurra la creación de falsos recuerdos cuando estos factores externos están presentes, ya sea que esto ocurra en un entorno experimental, en un entorno terapéutico, o en las actividades de la vida cotidiana.

Los falsos recuerdos se construyen combinando reduerdos reales con el contenido de las sugestiones recibidas de terceros. Durante el proceso, los individuos pueden olvidar la fuente de la información. Este es un ejemplo clásico de confusión de fuentes, en el cual el contenido y la fuente terminan disociadas.

Por supuesto, simplemente porque podamos implantar recuerdos falsos de infancia en algunos individuos no implica de ninguna manera que todos los recuerdos que surjan después de la sugestión sean necesariamente falsos. Dicho de otra forma, aunque el trabajo experimental sobre la creación de recuerdos falsos puede sembrar duda acerca de la validez de los recuerdos largamente olvidados, como un trauma repetido, de ninguna manera los refuta. Sin corroboración, poco es lo que puede hacer incluso el más experimentado evaluador, para diferenciar los recuerdos reales de los que se implantan por medio de sugestión.

Los mecanismos precisos por los cuales tales recuerdos falsos se construyen quedan en espera de investigaciones posteriores.  Aún tenemos mucho que aprender acerca del grado de confianza y de las caracteríesticas de los falsos recuerdos creados de estas formas y necesitamos descubrir qué tipos de individuoes son particularmente susceptibles a estas formas de sugestión y viceversa: quiénes son resistentes.

A medida que continuemos este trabajo, es importante recordar por precaución, la moraleja de los datos que hemos obtenido hasta ahora: los profesionales de la salud mental y otras personas deben estar conscientes acerca de cuánto pueden influir el recuerdo de eventos y de la gran necesidad de restringirse en situaciones en los cuales la imaginación se usa como una ayuda para recuperar recuerdos supuestamente perdidos.

 
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Publicado por en enero 31, 2016 en Casuística, parapsicologia

 

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Investigando el fenómeno Poltergeist- Entrevista a M. Clarkson

Por Kala Ambrose

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Mi invitado de hoy es Michael Clarkson, autor de temas científicos y profesional que ha pasado 37 años como periodista de prensa, ha ganado numerosos premios por sus obras de investigación, entre ellos el Canadian National Newspaper por dos veces. Fue nominado para un Premio Pulitzer por su historia sobre JD Salinger.

El tema del debate de hoy es el nuevo libro de Clarkson-The Poltergeist Phenomenon: An in-depth investigation into floating beds, smashing glass, and other unexplained disturbances.

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Kala: Michael Bienvenido. ¿Qué te llevó a escribir sobre el fenómeno poltergeist? ¿Habías experimentado los fenómenos personalmente o sólo tienes un interés en ese campo?

Michael: El tema me ha interesado desde hace mucho tiempo, incluso antes de 1980, cuando un hombre de 21 años de edad que había sido el centro de un caso llegó a mi casa en Niagara Falls, Ontario, para hablame de su experiencia. Desde entonces, he estado siguiendo con un interés creciente estos casos en los medios y en publicaciones académicas. Durante los últimos cinco años he estado examinando de cerca de 75 casos, muchos de los cuales aparecen en mi libro. También he experimentado acontecimientos inusuales de la reacción de lucha o huida en el deporte y creo que la reacción de lucha o huida es un componente de actividad poltergeist, aunque es difícil de probar.

Kala: Según usted, ¿cómo definirías un poltergeist y cómo se diferencia de otra actividad paranormal?

Michael: Creo que es algo racional, aunque raro y misterioso, la explicación de la actividad poltergeist; Creo que gira en torno a las personas, y no a lugares encantados.

En los 75 casos que revisé, me encontré con muchas tendencias (aunque cada caso tiene sus propias características e idiosincrasias) Los casos generalmente tienen:

· Eventos como golpes inexplicables, averías eléctricas y movimientos de objetos o muebles.

· El agente poltergeist, por lo general, tiene como elemento  a un adolescente en la edad de pubertad, en el cual, se producen las actividades extrañas alrededor de este. Él o ella es por lo general bastante inteligente.

· La represión o la frustración del agente poltergeist  es vivida por los otros componentes en un hogar.

· Altos niveles de estrés en el hogar, antes del inicio de la actividad poltergeist y continuando en ascenso a través del caso.

· El tiempo de vida para un caso oscila entre una semana a varios meses.

El cómo los agentes hacen mover las cosas es una cuestión de especulación, pero a menudo tienen características cerebrales únicas, y tal vez subconscientemente, punteen en las fuentes de energía cercanas como la electricidad, las tormentas geomagnéticas y la mente/cuerpo.

Kala: En mi trabajo como investigadora paranormal, el caso poltergeist que siempre ha capturado mi interés es el de la bruja de Bell en Tennessee. ¿Puedes describir algunos de tus casos poltergeist favoritos y mejor documentados?

Michael:

· En St. Catharines, Ontario, en 1970, todo un turno de agentes de policía informaron – en el tiempo de dos semanas –  sobre eventos dinámicos que giraban alrededor de un niño de 11 años de edad. Informaron que las sillas se movieron, las pinturas se cayeron las paredes, el niño fue arrojado fuera de una silla numerosas veces y un sargento, de acuerdo con un compañero, estando “sentado en una silla fue titado en el culo.” Los fenómenos duraron dos semanas y hasta la fecha no se ha visto engaño alguno y el chico ha mantenido su identidad en secreto en su ciudad natal.

· En un hogar de clase media en Long Island, Nueva York, en 1958, el detective Joseph Tozzi, uno de los detectives más respetados en el Departamento de Policía del Condado de Nassau, dijo que fue golpeado en la parte posterior de las piernas por un caballo de bronce, pesando cerca de 100 libras, mientras que él estaba caminando por el sótano con un niño de 13 años de edad. Muchos otros testigos afirmaron haber visto acontecimientos sorprendentes, que duraron más de cuatro semanas.

· En un almacén de Miami en 1967, policías, periodistas, equipos de televisión y agentes de seguros afirmaron que vieron  cencerros, ceniceros, llaveros y varas de goma volar o caerse de los estantes, a veces en ángulos inusuales y siempre mientras que un chico  de 19 años de edad estaba cerca.

· En 1974, en la casa de un trabajador de una fábrica en Bridgeport, Connecticut, el oficial John Holsworth juró que vio un refrigerador pesado “levantarse lentamente para luego posarse de nuevo. No había nadie más alrededor, y luego un gran televisor parecía flotar en el aire y se estrelló contra el suelo “.

· En una casa en Londres, Inglaterra, en 1977, Constable Carolyn Keeps dijo ser testigo de como una silla se puso en movimiento tres o cuatro pies, al parecer sin la ayuda de nadie. También en Inglaterra en 1952, la policía dijo que fueron testigos y víctimas de extraños incidentes en Runcorn, en el que se decía que un chico de 17 años de edad, dibujante aprendiz era el causante de mover mesas y otras cosas con su mente durante un período de 10 semanas.

Kala: Describe que evidencias has encontrado mediante la  PK (Psico-kinesis), que es la capacidad de mover cosas con la mente, que se correlacione con la actividad poltergeist.

Michael: La evidencia de RSPK (actividad poltergeist) y PK es fugaz y no concluyentes, aunque la evidencia de testigos es bastante firme, especialmente con al menos 51 agentes de policía que han informado sobre RSPK a lo largo de los años.

Una mujer canadiense de unos cuarenta años, quien quiere mantener su identidad en secreto, dice que la RSPK sucede cuando su marido le crea estados de malestar – hasta el punto de que incluso los electrodomésticos pesados ​​pueden moverse. Ella se ve perturbada por sus poderes y está tratando de canalizarlos moviendo un molinillo de viento con su mente. La mujer suele estar en contacto con el neurocientífico Dr. Michael Persinger y parapsicólogo William Roll.

Desafortunadamente, los fondos para este tipo de investigación se están reduciendo y muchos laboratorios universitarios han cerrado en los últimos años.

Kala: Michael, yo trabajé durante varios años en la junta directiva del Centro de Investigación del Rhine, que es la organización fundada por JB Rhine, (su investigación en ESP y actividad paranormal es legendaria). Durante ese tiempo, tuve la oportunidad de conocer e interactuar con William (Bill) Roll. Si tuviera que decidir quien es uno de los mejores expertos en la materia, Bill Roll estaría en la parte superior de mi lista. ¿Con quienes harías tu lista sobre los mejores expertos paranormales, parapsicólogos e investigadores en este campo?

Michael: Sí, William Roll es el mayor experto, quizás de todos los tiempos, en relación con los poltergeists. Él está semi-retirado en Georgia. Stephen Mera de Manchester, Inglaterra, es otro parapsicólogo respetado, junto con el estadounidense Andrew Nichols y Brit Malcolm Robinson. Desafortunadamente, varios de los más prestigiosos han muerto en los últimos años – D. Scott Rogo, Maurice Grosse y Andrew Green.

 

 
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Publicado por en enero 30, 2016 en Entrevistas, parapsicologia

 

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