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Mis “orbs” favoritos.

Por Carlos Soriano

La presente exposición fotográfica, así como los datos obtenidos, son fruto de la más pura experimentación. Pero debemos hacer constar que no somos científicos y por tanto nuestro trabajo no está realizado bajo las más rigurosas condiciones. Pero tenemos razones para haberlo llevado a cabo así. Si nos centramos en las fotos analizadas y expuestas en nuestro blog, siempre hemos dejado a la más pura especulación el origen de los llamados “orbs”.
Siempre hemos deducido, y así lo hemos hecho constar, que, sean lo que sean, son  físicos. Algo que, indudablemente, la cámara puede ver y fotografiar. También hemos detectado que en su totalidad son exposiciones en las que se ha hecho uso del flash. Un elemento que la mayoría de los usuarios no profesionales de cámaras digitales usan en “modo automático”. Otro punto que hemos tenido en cuenta es que, ya sean fotografías casuales que pretendían recoger un momento cotidiano o totalmente intencionadas para recoger algún atisbo de “fenomenología paranormal”, estas han sido tomadas con cámaras compactas, móviles en alguna ocasión, cuyas lentes son equivalentes a los 35 mm y usando modos de escenas automáticos, dejando así de la mano de la cámara los valores de exposición en función a la luz que recibe el fotómetro. En la mayoría de los casos son fotografías tomadas en el interior de viviendas o en exteriores con pésimas condiciones de iluminación natural. Esto significa que no se ha tenido en cuenta ningún otro factor determinante para realizar esas fotos, generalmente por desconocimiento. Es decir, no se han valorado o anotado las condiciones medioambientales o climatológicas, por poner un ejemplo.

Así las cosas, supusimos que, escogiendo un escenario similar y usando una cámara compacta de similares características, siempre en un modo de escena automático, reproducíamos a la perfección las circunstancias (totalmente casuales), en las que se han tomado aquellas fotos que hemos podido analizar.
En una primera instancia, quisiéramos dejar claro qué consideramos “pésimas condiciones de luz”. Que nosotros podamos ver perfectamente en medio de una calle con iluminado público o en una estancia por la que entre luz por una ventana, o incluso estando al aire libre, pero a ciertas horas del ocaso en las que todavía se puede andar sin usar linternas, no
significa necesariamente que nuestra cámara “si pueda ver”. Nos explicaremos.

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Lo que el ojo no ve ¿o sí?

El espectro visible de luz que percibe el ojo humano ronda entre 400 y 700 nanómetros, dentro del espectro electromagnético. Las cámaras fotográficas de uso cotidiano y profesional no científico están preparadas para percibir la luz dentro de este mismo espectro visible. Por debajo de los 400 nm rondan los rayos ultravioletas y por encima de los 700, los infrarrojos.
El ojo humano, que posee en sí mismo una estructura interna similar al de una lente, está infinitamente más preparado para adaptarse a los cambios de intensidad de la luz que esta, por una gran salvedad. Nuestro ojo cuenta con nuestro cerebro para procesar las imágenes y para adecuar su mecánica a las condiciones externas, para poder seguir recibiendo información visual. En cambio, una cámara digital cuenta con el software y el diseño físico suministrado por el fabricante y necesita de nuestra “ayuda” para poder realizar una perfecta exposición de la imagen que recibe.

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El ser humano puede ver medianamente bien en diversos escenarios, tanto imágenes estáticas como en movimiento, sin necesidad de que giremos la conocida “ruedita” de los modos de escena, que sí es indispensable no olvidar en el manejo de nuestra cámara, si uno no es un profesional de la fotografía.
Una ley fundamental de la fotografía es esta: Sin luz no hay imagen. No es nuestra intención realizar un tratado sobre el comportamiento de la luz y de cómo se refleja en cada objeto en la longitud de onda oportuna como para percibir forma y color. Tampoco pretendemos hacer una ponencia sobre fotografía.
Haría este análisis eterno. Esperamos que con lo expuesto quede claro a donde queremos llegar, aun a riesgo de usar términos demasiado técnicos. Al menos dejaremos claro que, incluso tras una simple instantánea con amigos en una tarde festiva, existe una ciencia que la hace posible

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Curiosas coincidencias:

Y es que, en la mayoría de las fotografías analizadas, las condiciones en las que se realizaron, condicionaron, valga la redundancia, los parámetros de las cámaras usadas, haciendo que todas las tomas coincidiesen en los siguientes puntos:

1º La escasa luz ambiental motivó que el modo automático de la cámara optara por usar la máxima apertura del diafragma. En la mayoría de los casos hablamos de aperturas de entre 2,8f a 3,4f.

2º En todas, la cámara optó por usar el flash para iluminar la escena.

En algunas ocasiones, los modos para fotografía nocturna hacen que la velocidad de  se sincronice con el flash, para evitar la trepidación.

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Esto es, para que la fotografía no salga movida. La razón es simple. En la mayoría de los casos, ni la máxima apertura ni la iluminación del flash es suficiente.
Por tanto la cámara opta por reducir la velocidad de obturación, con la intención de absorber toda la luz posible. Con velocidades bajas, el obturador se mantiene demasiado tiempo abierto como para “congelar” la escena y por tanto cualquier movimiento del motivo (personas o coches, por ejemplo) se captarán, provocando un efecto fotográfico muy curioso.

En los modos sincronizados la velocidad de obturación suele rondar en 1/60. El lector sabrá disculparnos, y alguno lo agradecerá, por no ahondar mucho más en qué consiste este parámetro determinado en fotografía. Pero hemos decidido pasarlo por alto ya que no tiene relevancia para la presente exposición.

Apertura máxima

Analizaremos el primer punto: la apertura máxima del diafragma.

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El diafragma en un objetivo tiene una función similar, además de actuar de similar forma, a la pupila de nuestro ojo. Filtrar la luz. Si la luz es muy potente nuestra retina podría quedar dañada.
Si es muy baja, simplemente no veremos bien lo que tenemos delante. Para paliar esto, la pupila aumenta o disminuye de tamaño en función a la necesidad. Con luz muy brillante, se cierra y con luz tenue se abre. El diafragma hace exactamente lo mismo.

Esto nos lleva a un segundo punto, si cabe, el más importante: La profundidad de campo.

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Cuando en una imagen podemos ver perfectamente definidos los objetos cercanos como los lejanos, a eso se le llama profundidad de campo. Nuestra visión nocturna no solo es pésima por la escasa luz, sino porque nuestra pupila está completamente dilatada.
Esto provoca que no podamos definir perfectamente los objetos, ni calcular bien la distancia a la que se encuentran.
En fotografía pasa algo similar. Con aperturas de diafragma muy elevadas, la imagen pierde definición de profundidad. El objetivo solo puede enfocar a un punto exacto en el espacio, a una distancia concreta, discriminando todo cuanto queda más cerca o más lejos. A esta distancia se la conoce como “distancia focal”. Todo lo que esté fuera queda, lógicamente, desenfocado. En fotografía, el valor de “f” más bajo indica una mayor apertura. Así en f2,8 el diafragma estará muy abierto, y a f22, muy cerrado.

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A nuestro juicio, esto vendría a responder dos grandes preguntas que generalmente rondan en las posibles interpretaciones de este fenómeno:

-Su forma circular pero no definida: Estos objetos se encuentran fuera de la distancia focal. Por ello, y debido al propio desenfoque y a la configuración de las lentes, el mismo aparenta una forma circular, sin bordes demasiado definidos.

-El porqué dos cámaras situadas en la misma posición y con la misma configuración, no captan el mismo objeto: Estos objetos se encuentra muy cercanos al objetivo de la cámara. Probablemente a menos de 1 centímetro. De este modo, solo podrá ser captado por la cámara que lo tenga justo delante.

En este punto, la sensación de tridimensionalidad o de interactuación con el entorno no es más que un efecto óptico. Como cuando jugamos a imaginar que podemos tapar el sol con un dedo.

Orbs: Esferas luminosas o iluminadas

Este es un detalle también decisivo en nuestra experimentación y, como hemos expuesto, su uso ha sido constante en las fotografías analizadas. Hablamos del flash incorporado a la cámara.
En nuestra propia experiencia, hemos podido comprobar cómo, sin la iluminación oportuna del mismo, no conseguíamos captar este tipo de esferas en las tomas. Y en este punto debemos tener claro que nos referimos exclusivamente al flash que viene incorporado a la propia estructura de las cámaras. Su diseño, tamaño, potencia y anulación, es totalmente específica para cada modelo de cámara, pero siempre, cumpliendo los mismos parámetros equivalentes.
En cambio, en tomas en las que se hizo uso de luz natural, o con velocidades de exposición más lentas, no hemos podido captar estos extraños objetos. Esto nos hace pensar que, el ángulo de incidencia de la luz sobre la escena a iluminar es determinante. Por tanto, desde nuestro punto de vista, la terminología habitual usada para definir a estos objetos como “esferas luminosas” no es correcta. Estos objetos, sean lo que sean, no proyectan luz, solo la reflejan.

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Cámaras Compactas vs Reflex

Este detalle es ciertamente curioso. No podemos asegurar que sea determinante, pero cuando menos es digno de reseñar. Como ya apuntamos antes, el groso de las fotografías analizadas que contienen este tipo de objetos esféricos, han sido tomadas con cámaras compactas. No con cámaras réflex. La diferencia  en cuanto a características entre ambos tipos es más que evidente. Apuntaremos algunas.
Las lentes de las cámaras réflex son significativamente más grandes que las de las compactas. El cuerpo de estas es también más grande, por tanto la lente se encuentra más alejada del sensor, que es el responsable de capturar la imagen fotografiada.
En la mayoría de las cámaras compactas, el sensor es de menor tamaño que en las réflex, por lo que se aplica algo llamado Factor de Recorte. Este factor se mide por la diferencia de tamaño entre el sensor de la cámara y el que debería tener un negativo fotográfico clásico. Pues bien y para no alargar en demasía este tema, todos estos factores influyen en el punto
en que la luz se refracta, en el interior de la cámara, para que la imagen llegue al sensor en el tamaño adecuado.

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Tal vez, esta sea la causa que motive que las réflex tengan menos posibilidades de captar este tipo de objetos. Y que conste que no estamos sentando cátedra sobre el particular. Esto no es más que una observación, fruto de nuestra experiencia.

Y como muestra un botón:

La siguiente selección fotográfica es el resultado de los experimentos realizados, en los que intentamos recrear los escenarios habituales en los que estos orbs suelen hacer acto de presencia. Como ya apuntamos al comienzo de este artículo, un escenario totalmente casual, pero con tenue iluminación. Solo que en esta ocasión, la aparición de los mismos en las tomas que vamos a mostrarles, no es casual, sino totalmente premeditada.

Usamos una cámara compacta de 5 megapixels, situada en un trípode. Activamos el temporizador para poder manipular los demás elementos. Seguidamente, justo segundos antes de que saltara el flash, espolvoreamos diferentes elementos a pocos centímetros de la lente. Y he aquí el resultado. Que el lector juzgue a conveniencia .
TOMA 1ª

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Fotografía tomada a f3,4 y 1/2 de obturación. Se hizo uso del flash.
Para esta toma, usamos un nebulizador con una solución acuosa, disparada justo frente al objetivo de la cámara.

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La fotografía superior es una ampliación de la primera toma. La inferior, una ampliación de una foto enviada por uno de nuestros lectores desde Chile. Como se puede apreciar, la similitud entre nuestro “Orb Casero” y el de la de nuestro amigo es latente.

TOMA 2ª

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Fotografía tomada a f3,4 y 1/2 de obturación. Se hizo uso del flash.
Para esta toma, usamos un nebulizador con una solución acuosa, disparada justo frente al objetivo de la cámara.

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Ampliación de la segunda toma.

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Ampliación de una fotografía tomada por Pedro Sosa, del grupo Dimensión 097, en una carretera de la comarca de Anaga, en Tenerife. En esta se puede apreciar el aspecto celular que suelen presentar estos orbs y que nosotros hemos reproducido a la perfección.

TOMA 3ª

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Toma realizada con una apertura de f2,8 y 1/32 de velocidad de obturación. En esta ocasión usamos un escenario con mejor iluminación que la anterior, pero aún así, el modo automático usado activa el  flash para una correcta exposición. Para esta ocasión, espolvoreamos harina a pocos milímetros de la lente de la cámara. Se puede apreciar como parecen confundirse entre los elementos del fondo. Casi como si se movieran entre ellos. Nada más lejos de la realidad.

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Toma realizada con una apertura de f2,8 y 1/60 de velocidad de obturación. Esta fotografía fue tomada en el Barranco de Jagua, en el municipio del Tablero, en una investigación conjunta con el grupo Dimensión 097.

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Recorte ampliado de la toma nº3. Se puede apreciar nuevamente esa apariencia celular. Solo que en esta imagen fue provocada.

Conclusión u observación, que el lector escoja.

Y así, podríamos hacer infinita esta muestra fotográfica. Huelga decir que, en cuanto iluminábamos debidamente el escenario, haciendo con ello que el fotómetro de la cámara detectara mejores condiciones de exposición y por tanto modulara sus parámetros, realizando el mismo procedimiento con los elementos espolvoreados frente al objetivo de la cámara, esta ya no los captaba. En términos más técnicos, con solo variar la apertura del diafragma y cerrarlo, o incluso a la máxima apertura, pero sin hacer uso del flash, sencillamente los orbs se hacían totalmente “invisibles”.

En otras palabras, y a modo de conclusión.

1º La mayoría de estos orbs, son elementos totalmente naturales. Partículas en suspensión de humedad, polvo o cualquier otro elemento volátil, que en el momento de hacerse la fotografía, se encuentra a escasos milímetros del objetivo de la cámara. El desenfoque lógico les confiere una apariencia circular, pero que no tiene porque obedecer a su verdadera forma.

El lector puede hacer una prueba muy sencilla. Escoja cualquier lugar, al aire libre o en casa. Preferentemente de noche o sin iluminación. Llévese una linterna y enciéndala. Solo a de observar cómo, en el recorrido de su haz de luz se aprecian infinidad de partículas flotando en el aire.

2º Las aparición de orbs en fotografías es una cuestión puramente técnica, en la que influye notablemente el tipo de cámara, los factores medioambientales, ya sea la humedad o sequedad del aire, así como la calidad de la iluminación reinante.

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3º No son objetos luminosos. Solo objetos físicos que reflejan el impacto del flash sobre ellos. En alguno de nuestros “orbs caseros” hemos notado un claro contraste de color totalmente distinto a los otros. En esto influyen la distancia de la partícula con referencia al objetivo, el ángulo de incidencia del flash, el balance de blancos y la composición de la misma.
Insistimos. Estas conclusiones están basadas en aquellas imágenes que hemos podido analizar expresamente, además de nuestra propia experimentación.
Si existe un detalla curioso con el que aún no nos hemos topado en nuestros experimentos. Alguno de estos fotógrafos casuales de “orbs” aduce haber podido verlos directamente a través de la pantalla de visualización (Live View) de su dispositivo digital. Deducimos que esto se produce por las mismas causas anteriores, salvo por un detalle:

El flash no siempre se encuentra activo durante la visualización. También es cierto que algunas cámaras poseen un pequeño led de asistencia para iluminar escenas oscuras y propiciarle al objetivo un punto de enfoque. Pero como decimos, no nos hemos encontrado con esto y por tanto no hemos podido realizar las comprobaciones oportunas.

En este trabajo, tampoco hemos hecho mención a aquellos “orbs” que parecen presentar en su interior algo parecido a un rostro. En nuestra experiencia, hemos expuesto el mismo objeto a más de una persona, y cada una decía ver algo totalmente distinto a la anterior. Desde la “carita de una niña” hasta el “perfil de un indio”, con plumas y todo. Y todo comprimido en escasas micras de tamaño. Por tanto, consideramos que la interpretación de las supuestas imágenes es totalmente subjetiva. Ese aspecto celular, a demás del mencionado desenfoque, le confiere una serie de matices que pueden confundir a nuestro cerebro. Pura pareidolia.
No podemos afirmar que esta sea la causa de todas las fotografías que rondan por infinidad de sitios webs en internet o, amigo lector, la explicación a alguna que pueda usted haber obtenido por su cuenta. Consideramos que aseverar algo así es un acto de completa arrogancia, viniendo de alguien sin la titulación apropiada o bajo los parámetros de un experimento realizado, tal vez, sin las medidas que un laboratorio bien habilitado requeriría.
Un punto que no he mencionado, se refiere a los orbs que aparecen captados a través de cámaras infrarrojas. Poseemos infinidad de horas de grabación con estos curiosos círculos luminosos realizando giros y trayectorias en el aire frente al objetivo. Por muy evidente que para algunos pueda resultar la respuesta sobre la naturaleza de estos, y por paradójico que resulte tras la lectura del presente trabajo, aún no me atrevo a pronunciarme en este sentido. Es preciso conocer el funcionamiento técnico de las cámaras IR activas que utilizamos y realizar los experimentos pertinentes.

Pero al menos creemos haber cumplido el principal objetivo del presente trabajo.

Humildemente, hacer patente que es necesario conocer el funcionamiento del aparataje técnico utilizado en la investigación de lo paranormal, o en cualquier otro ámbito, para poder interpretar correctamente los datos que los mismos nos puedan arrojar.
En el mejor de los casos, esperamos verter un atisbo de duda razonable en cuanto a la posible causa paranormal de estos objetos, y animar a quien esto pueda interesar, a que trate de resolver las muchas dudas que se desprenden de este estudio, experimentando
por su cuenta

 
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Publicado por en mayo 14, 2016 en Artículos, parapsicologia

 

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¿Somos una función del cerebro?

Por Tomás Gonzalez

Si tenemos en cuenta que el Sistema Nervioso llega a todo el cuerpo, desde los músculos y los órganos censores hasta el interior de los dientes y huesos. Podemos afirmar que este Sistema es el principal o más importante del cuerpo humano.

Hoy podemos mirar el cerebro en acción desde afuera, y así vislumbrar sus funciones, las zonas que se activan al ver una imagen, o al repasar la tabla del siete. Pero el conocimiento de la conciencia, esa capacidad de saber quiénes somos, o porque siempre recordamos las cosas que nos interesan, es aun incierta. Esto abre un gran campo de inquietudes, una de ella es ¿Quién es el principal responsable de esta habilidad humana? En mi opinión la respuesta esta en el cerebro.

Introducción

De todos los sistemas del cuerpo, el nervioso es el más complejo. Trabaja durante cada segundo, recogiendo información sobre el cuerpo y su entorno y emitiendo instrucciones que hacen que el organismo reaccione.

El Sistema Nervioso y Endocrino controlan todas las acciones del cuerpo, y la velocidad y la capacidad de procesamiento significan que pueden hacer frente a una amplia gama de tareas simultáneamente. Funciona con células especializadas llamadas neuronas, que llevan señales en forma de pequeños impulsos eléctricos. Algunas neuronas llevan señales desde o hacia partes concretas, pero la mayoría esta en el centro del sistema nervioso: el cerebro.

El cerebro procesa la información sensorial, controla y coordina el movimiento, el comportamiento y puede llegar a dar prioridad a las funciones corporales homeostáticas, como los latidos del corazón, la presión sanguínea, el balance de fluidos y la temperatura corporal. Esta computadora viviente es responsable de la cognición, las emociones, la memoria y el aprendizaje; permite pensar y recordar, y nos hace ser quienes somos.

Los fenómenos mentales no se caracterizan por ser precisamente sencillos de estudiar, una estrategia posible para ello es la de acercarnos a través de los sentidos de la misma manera en que nos llega el mundo. El cerebro utiliza los sentidos para apropiarse de la riqueza del mundo, pero no se limita a ellos.

Cada sentido tiene sus propias particularidades, pero existen principios generales de la fisiología sensorial que podremos aplicar a cada uno de ellos.

Básicamente, los sentidos tienen que arreglárselas para transformar la energía de los estímulos que conforman el mundo en algún tipo de energía aprovechable por el sistema nervioso. Esta última será una energía de tipo eléctrica; el proceso mediante el cual se transforma la energía de los estímulos –radiación electromagnética (visión), compresión de aire (audición), partículas químicas disueltas en agua (gusto) o aire (olfato), estímulos mecánicos (tacto) – a cambios eléctricos identificables por nuestras neuronas, esto se denomina transducción.

El “mundo” es, entonces, lo que nuestros sentidos y sus receptores “transducen”, lo que en definitiva no deja de ser un proceso de abstracción. Pero a fin de cuentas, con cualquier sentido pasa siempre lo mismo: provoca una respuesta (percepción) a través de un proceso de transducción.

Existen distintas percepciones que el cerebro analiza para codificar el “Mundo”:

a) la exterocepción, percepción del mundo a través de los sentidos tradicionales;

b) la interocepción, percepción del ambiente interno del cuerpo

c) la propiocepción, percepción de los movimientos y posición del cuerpo en el espacio.

Como dijimos anteriormente, estas percepciones son captadas por los distintos sentidos del cuerpo y a su vez estos sentidos existen gracias al Sistema Nervioso. La principal función de este sistema es la de captar y procesar rápidamente las señales ejerciendo control y coordinación sobre los demás órganos para lograr una oportuna y eficaz interacción con el medio ambiente cambiante. No obstante, se puede dividir en distintos tipos de funciones que posee el Sistema Nervioso:

  • Sensorial: Percibe los cambios (estímulos) internos y externos, con los receptores u órganos sensitivos. Los cambios incluyen una amplia gama de factores físicos, como luz presión o concentración de sustancias químicas disueltas.
  • Integradora: Analiza la información sensorial y toma decisiones sobre las respuestas apropiadas. Se activa o modifica por la información que esta almacenada y que se recupera de la memoria.
  • Motora: Provoca respuestas de músculos o glándulas.

Los Nervios son los cables de comunicación principales del sistema; se extienden desde la medula espinal y el cerebro. Hay más de 80 nervios principales, y cada uno puede tener más de un millón de neuronas.

Si bien podemos afirmar que estas características son correctas, la realización de cada una de estas funciones es diferente en cada ser humano. Y ahí esta la clave de nuestra incógnita.

Células Nerviosas

Las Neuronas son la célula fundamental y básica del sistema nervioso. Son capaces de transmitir y almacenar o recordar información. Presentan características estructurales típicas que sustentan sus funciones: un cuerpo celular llamado soma o central, una o varias prolongaciones cortas que transmiten impulsos hacia el soma celular, denominadas dendritas; y una prolongación larga, denominada axon, que conduce los impulsos desde el soma hacia otra neurona.

Se puede decir que esta capacidad de recordar y transmitir información se debe a una característica muy importante que poseen las células nerviosas: La plasticidad Neuronal.

Las células nerviosas son capaces de recordar gracias a que durante su activación existen mecanismos que modifican la estructura especializada con la que las neuronas se comunican entre sí. Tal modificación de la estructura es, en esencia, un mecanismo plástico. Una neurona es capaz de transmitir un mensaje a otra porque libera una sustancia transmisora, llamada neurotransmisor. Esta sustancia porta el mensaje y es detectada por la otra célula a través de una serie de receptores de membrana.

Como consecuencia de la activación repetida con determinados patrones de actividad, la efectividad con las que las neuronas se comunican en cada uno de estos contactos, llamados sinapsis, se ve alterada; en unos casos aumenta y en otros disminuye. En consecuencia, la transmisión de la información se ve favorecida hacia unos lugares e impedida hacia otros, activándose redes de neuronas de una manera particular. Es por esta razón, que el hombre no almacena toda la información recibida, si no que solo almacena la que le llamo mas la atención o por la que se intereso más.

“Escultores del Cerebro”

El cerebro, como el cuerpo, no se puede abandonar; al igual que se reconoce bueno para la salud física hacer ejercicio, aunque sea moderado, es necesario hacer ejercicio cerebral. Solo, basta con leer, hablar y relacionarse. La actividad cerebral desarrolla las neuronas, las mantiene activas y receptivas. Es experiencia general, que cuantos menos cálculos hacen, tanto mas difícil es calcular.

De esta manera, cada ser humano se convierte en “Escultor” de su propio cerebro. El Hombre a causa de sus experiencias vividas, modifica la estructura neuronal y cambia la morfología de nuestras células nerviosas.

Oscilación Neuronal

Las neuronas tienen una actividad oscilatoria y eléctrica intrínseca, es decir, connatural a ellas, y generan frecuencias oscilatorias denominados: Estados Funcionales.

Los pensamientos, las emociones, la conciencia de sí mismos o el “yo” son estados funcionales del cerebro. Varios grupos de neuronas, incluso distantes unas de otras, oscilan simultáneamente, creando una especie de resonancia. La simultaneidad de la actividad es la raíz neurobiológica de la cognición, o sea, de nuestra capacidad de conocer.

Lo que llamamos autoconciencia es uno de tantos estados funcionales del cerebro. Hay otros estados funcionales que no generan conciencia: estar anestesiado, drogado, borracho, en crisis epiléptica o dormido sin soñar.

Cuando se sueña o se fantasea, ya hay un estado cognoscitivo, aunque no lo es en relación con la realidad externa, dado que no está modulado por los sentidos. Pero en los otros casos o estados cerebrales, la conciencia desaparece y todas las memorias y sentimientos se funden en la nada, en el olvido total, en la disolución del “yo”. Y, sin embargo, utilizan el mismo espacio de la masa cerebral y ésta sigue funcionando con los mismos requisitos de oxígeno y nutrientes.

Aunque el estado funcional que denominamos «mente» es modulado por los sentidos, también es generado, por esas oscilaciones neuronales. Por tal razón podríamos decir que la realidad no sólo está «allá afuera», sino que vivimos en una especie de realidad virtual.Es decir, que no es tan distinto estar despierto que estar dormido. Por eso, cuando soñamos dormidos o fantaseamos, podemos ver, oír o sentir, sin usar los sentidos, y por eso el estado de vigilia, ese sí guiado por los sentidos, es otra forma de «soñar despiertos».

La Frenología

El conocimiento del cerebro humano y sus funciones se asentó modernamente sobre el ideal mecanicista del siglo XVII. La idea de que el intelecto dependía de diferentes partes del Cerebro, encontró un ferviente defensor en el fisiólogo Joseph Gall quien, hacia 1805, propuso que diversas facultades del intelecto humano se ubicaban en áreas específicas del cerebro, lo cual a su vez se reflejaba en la estructura craneal.

Con estos postulados nació la frenología considerada entonces como una verdadera ciencia. A través de ella, Gall postulaba que las funciones mentales se componían de numerosas facultades distintas, cada una de ellas dependiente de un área especifica del cerebro. Además, consideraba que la capacidad para ejercer una función especifica, era directamente proporcional al tamaño del área del cerebro especializada en ella.

Aunque la frenología es considerada hoy una pseudociencia, en su momento represento el primer intento de localizar las funciones que definen al intelecto humano en áreas cerebrales específicas.

La moderna neurofisiología

Hacia mediados del siglo XIX, se fueron fortaleciendo otras líneas de investigación de neuroanatomía. Los estudios directos sobre el cerebro humano eran prácticamente imposibles, los nuevos conocimientos e ideas sobre el funcionamiento cerebral vinieron de la mano de observaciones realizadas sobre enfermos. Por ejemplo, los médicos habían notado que la parálisis del lado derecho de una persona implicaba la perdida parcial de la facultad del habla. De esta manera, pudo deducirse que el centro del habla debía estar localizado en alguna región del hemisferio izquierdo.

Hacia 1861 el medico francés Paúl Broca restringió la localización del centro del habla a una pequeña área en al base del lóbulo frontal. Esta área (conocida hoy como área de Broca) fue la primera región cerebral a la cual se la asocio con una función específica concreta. Con el paso de distintas especulaciones y posteriores verificaciones experimentales, se llegó así a descubrir un hecho de gran importancia: “La recepción sensorial esta localizada en los lóbulos posteriores del cerebro, mientras que en el lóbulo frontal se localizan las funciones motoras.”

Investigaciones posteriores han permitido definir con mayor detalle aun la relación entre zonas particulares del cortex cerebral con regiones específicas del cuerpo.

El control de la conducta

Numerosos estudios sobre la localizaron funcional en el cerebro se centraron sobre la corteza prefrontal. Uno de los métodos más antiguos para estudiar las funciones de una parte del cerebro era la ablación, la extirpación experimental de la región que se quería estudiar, lo que naturalmente se realizaba en animales, y observar luego lo que ocurría. Lo más cercano a este método son las lesiones traumáticas, por accidente, o las producidas por tumores cerebrales que equivalen a las lesiones experimentales, aunque éstas están mucho mejor delimitadas.

En 1935 un cirujano portugués, Egas Moniz, comenzó a practicar la lobotomía en humanos para curar la neurosis obsesiva, método cruento que consistía en la separación de la corteza prefrontal del resto del cerebro. El cambio de personalidad que esta operación traía consigo ha desaconsejado seguir practicándola. En la literatura científica ha llamado mucho la atención el caso de Phineas Gage, en 1848, sufrió un accidente en el cual el barreno le atravesó el cráneo entrando por la mejilla izquierda y saliendo por el centro de la calota craneana, cortando así las conexiones de la región prefrontal con el resto del cerebro. Gage tras el accidente sufrió, al igual que los enfermos lobotomizados posteriormente, un cambio drástico de personalidad. Al contrario de cómo era antes, Gage había perdido la consideración con sus compañeros, se había vuelto caprichoso, irreverente e impaciente.

Hacia 1955 se habían realizado casi 50.000 lobotomías. Sin embargo, los resultados no coincidían con las descripciones realizadas por Moniz. Luego de la lobotomía, las personas parecían haber perdido algo fundamental de su humanidad. Se volvían apáticas y faltas de creatividad. En otras palabras, el resultado de estas prácticas, consideradas en algún momento terapéuticas, fue la destrucción deliberada de aspectos fundamentales de la personalidad de miles de personas.

Conclusión

Como conclusión a la incógnita presentada en nuestra hipótesis, es evidente que la idea de asignarle funciones a diversas partes del cerebro ha permitido predecir, explicar y desarrollar tratamientos para numerosas afecciones cerebrales. Pero no se puede afirmar que todo lo que el hombre es, se pueda explicar considerando al cerebro como una sumatoria de partes con funciones determinadas.

Franz Gall al postular esas 27 facultades del cerebro, con tendencia al fatalismo* y materialismo, grafica claramente el deseo de algunos hombres de justificar las injusticias sociales sobre la base de supuestas verdades naturales.

No obstante, con el paso del tiempo y sin alterar la ética humana, se llego a investigar sobre la dependencia de nuestra personalidad con una parte física del cerebro, mas precisamente con la corteza prefrontal.

La consecuencia de este avance científico fue el cuestionamiento de hasta que punto de nuestro vida mental depende la estructura física del cerebro. Además de alertar los riesgos que puede implicar aceptar ciegamente los modelos que se proponen para explicar los fenómenos naturales.

Si puede decirse que el cerebro humano, debido a sus características, es una de las estructuras más complejas del Universo. Con el avance del tiempo y de la tecnología, la Neurociencia ha descubierto algunas características fundamentales que están expandiendo el conocimiento de los mecanismos de aprendizaje humano, algunas de ellas son:

  • 1. El aprendizaje cambia la estructura física del cerebro.

  • 2. El cerebro es un órgano dinámico, moldeado en gran parte por la experiencia.

En resumen, la Neurociencia está comenzando a dar algunas iluminaciones a preguntas de gran interés para los científicos de las distintas ciencias, como en este caso, la Ciencia Educativa.

Para concluir nuestra investigación, se espera que la Neurociencia siga avanzando sin ningún tipo de trabas y así en unos años, alguien pueda retomar esta incógnita, y responder, con más certezas que dudas, si somos una función del Cerebro.

Fuente.

 
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Publicado por en mayo 8, 2016 en Artículos, parapsicologia

 

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Lo que vemos durante un día: Un modelo de trascendencia.

Por Omar Peña

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Lo que vemos durante un día

Si dividimos las actividades que efectuamos en un día, podemos dividirlas en dos grupos: un período de conciencia y otro dormido. La mayoría de las personas permanece aproximadamente dos tercios del tiempo en estado consciente y un tercio de él estamos durmiendo. Cuando estamos despiertos, nuestros sentidos sensoriales permanecen alertas a la percepción del mundo de las formas. La causalidad predomina en este campo de la realidad objetiva. El inconsciente está relegado a casi su inexistencia; el objeto externo o la forma (como representación de la realidad) es lo principal. Cuando estamos dormidos, comienza un proceso de percepción y creación inconsciente y plástica de la realidad. Ahora, si comprimimos el tiempo de un día a la percepción de un instante de conciencia (720 milisegundos), que contemple ambas formas de percepción (consciente, inconsciente), sin considerar el lapso de respuesta (180 milisegundos), entonces dos tercios del resto de ese instante de conciencia (360 milisegundos) estaremos en percepción sensorial y un tercio del tiempo (180 milisegundos) en percepción inconsciente. En la percepción sensorial vemos y sentimos la separación del objeto del sujeto. En cambio en la percepción inconsciente ya no es tan clara esa separación. Lo cual define dos realidades sensorial e inconsciente.

Ahora, nos asalta la duda de si la realidad que percibimos en tan corto tiempo (milisegundos), es la realidad externa, tal como se presenta a nuestros sentidos y cuánto de esa realidad quedaría fuera de nuestra conciencia.

Antonio Damasio nos señala:

“Aunque existe una realidad externa, lo que sabemos de ella nos llegaría por medio del cuerpo propiamente dicho en acción, a través de las representaciones de sus perturbaciones. Nunca sabríamos lo fiel que nuestro conocimiento es a la realidad “absoluta”.

Entonces, paradójicamente, en apariencia vemos lo objetivo. Pues, como lo señalan G. Hernández y L.M. Rodríguez.

Se propone un nuevo plano de la relación sujeto-objeto: el de la acción del sujeto sobre los objetos. Nuestro objetivo, lo reiteramos, es mostrar que en el proceso del conocimiento no hay observaciones puras de objetos externos, así como tampoco es posible la pura observación de los objetos por un sujeto pasivo. No se trata de un sujeto que consiste en un cerebro y un conjunto de sentidos que lo comunican con el exterior, sino de un sujeto que puede actuar sobre el exterior y puede observar las acciones que efectúa y el resultado de ellas.

De ahí, que la forma habitual de ver el mundo (conciencia sensorial), debiera preocuparnos, pues es una verdadera crisis que las actividades que realizamos diariamente, dependan de tan solo un bajísimo porcentaje de actividad consciente.

Un modelo de trascendencia

Los sentidos (visión, audición, tacto, olfato, gusto, cenestesia nos dan una percepción de la realidad, como si participara un objeto externo, independiente de un sujeto observador. No se percibe la participación del sujeto en la creación del objeto observado. Sin embargo, sabemos, por investigaciones de laboratorio, que la experiencia consciente puede ser investigada. Esta experiencia debe abordarse en una situación normal y ordinaria. En esta circunstancia inicial o primer paso, nos damos cuenta que deben existir elementos ocultos a nuestra conciencia ordinaria durante el desarrollo de una experiencia consciente, cualquiera sea ella. Lo que está presente a nuestra conciencia, es una minúscula parte respecto de lo que acontece en forma “invisible”. Sabemos lo que vemos y hacemos en una experiencia consciente, tan sólo de una parte mínima del proceso total. Debemos investigar la naturaleza oculta del resto del proceso de la experiencia consciente. En este punto, se puede partir de las investigaciones realizadas por Francisco Varela, de la existencia de etapas en un instante de la experiencia, que definen los módulos de participación del proceso (intención, reconocimiento, sincronización, respuesta). Hay que destacar, que estas cuatro etapas ocurren en tan solo 720 milisegundos. Es decir, cada etapa no es de más de 180 milisegundos. Entonces, cuando percibimos algo, con nuestros sentidos, y mantenemos, por ejemplo, la vista en un objeto por un segundo, cada una de estas etapas se repite y refuerza varias veces, lo necesario para que se produzca en forma inconsciente el reconocimiento y la sincronización para que emerja una respuesta. Si de alguna forma pudiésemos reducir esos “tiempos de espera”, no se alcanzaría a reconocer los objetos ni sincronizar nuestro cuerpo-mente. Así, podemos decir, que en la práctica cada vez que percibimos “una sola vez” un objeto, en realidad ya hemos percibido esa sensación varias veces en tan solo un segundo. Esto quizás explique el fenómeno llamado “curva arqueada de posición seriada”, referida al proceso que siempre recordamos mejor de una lista de artículos los que están al comienzo y final de la lista, que serían los menos “contaminados” o superpuestos por los otros artículos. Las experiencias subjetivas[6]en primera persona, efectuadas en meditación disipativa (modelo Cread 90), permite replicar el modelo de cuatro etapas, dejando así expuestas, como testigo, el total del proceso de la experiencia consciente.

No nos cabe la menor duda de que estamos, en conciencia ordinaria, viendo colores, sonidos y formas fuera de nuestro cuerpo. Entonces, ¿por qué se dice que no existen los colores, ni sonidos, ni las formas que percibimos externamente a nosotros, bajo los nuevos conceptos de la percepción? Esto, no lo podemos entender. Y, aunque nos den todas las razones de ello, aún seguimos percibiendo las cosas como habitualmente las hemos visto. Creemos, ahora, con la comprensión de los procesos autopoiéticos, que tal proceso de percepción, de una configuración y forma de la realidad, se debe principalmente a que se genera un sistema auto-organizativo que mantiene la coherencia de la realidad en un ámbito comprensible a nuestra conciencia y que nos permita preservar coherentemente el actuar en la vida cotidiana. Sin embargo, si salimos de esta configuración de la realidad comenzamos a percibir que nosotros somos los que “vemos” y “hacemos” la realidad, entonces comprendemos la interrogante señalada anteriormente, al comienzo de este párrafo.

Hoy, podemos decir, que conocer un ámbito de un tema, cualquiera sea este, estamos centrándonos en un “espacio de la conciencia” que comprende transitoriamente un sistema cerrado o autónomo, que participa de un proceso de autogénesis (autopoiesis) que se produce a sí mismo hasta que se genera un sistema abierto por interacción con el medio, que permite la creación de nuevas estructuras.

Es probable, que cada desplazamiento de la conciencia por los espacios de la Mente produzca una interferencia en el campo holográfico que genere la realidad que esté percibiendo en ese instante.

Al final, descubriremos que podemos desplazar nuestra conciencia a través de los espacios de la mente y, así, acceder a las diversas realidades del mundo cuántico, como señala Serge King:

“Cambiar de conjunto mental o desplazarse entre los diversos mundos plenamente consciente es un proceso sutil y delicado. Lo único que habrá cambiado habrá sido la percepción, modificada a voluntad para variar la experiencia. Lo único necesario para cambiar lo que uno se propone consiste en modificar los supuestos relacionados con dicho objetivo.”

En la década del 90 comienza una nueva forma de percepción de la realidad. Antes de esta fecha, cada sentido tenía sólo una función específica, una sensación particular. El ojo para la visión; El oído para la audición; La lengua para el gusto; La nariz para el olfato; la piel para el tacto. Desde esa década se vislumbra un nuevo enfoque de la percepción. En cada percepción no solo participan los órganos de los sentidos, que se comunican con el exterior e interior del cuerpo, sino que la mayor cantidad de procesos (80%) que participan en el funcionamiento de la percepción están dentro del cuerpo. Más aún, ni siquiera se necesita de los órganos sensoriales, para efectuar la función de percibir una sensación específica. Hasta ese momento, de igual forma como señala Antonio Damasio había dos maneras de ver las funciones del cerebro. Una que sostenía que la memoria y el lenguaje no se podían adjudicar a una determinada parte específica del cerebro sino a muchas partes de él y la otra visión que declaraba que había partes especializadas para cada función psicológica. Ahora, desde el punto de vista de los sentidos específicos, para cada función de percibir una sensación, se está empezando a desplegar la idea de que los sentidos pueden ser necesarios, pero no suficientes para sentir la sensación asignada a un sentido. Así, lo comprobamos, en algunas experiencias de visión ciega, de la sinestesia, de fenómenos parapsicológicos y transpersonales, perturbaciones de la percepción, realidad virtual y ciertos comportamientos complejos.

Tipos de percepción

Habitualmente consideramos que nuestra percepción de la realidad está referida a la operación y funcionamiento normal de nuestros sentidos. Así, tenemos que la realidad se nos presenta sólo como un objeto de percepción (visual, auditivo, olfativo, gustativo y táctil). Sin embargo, desde el punto de vista de la percepción compleja ésta no es más que una forma reducida de percepción de la realidad.

El comportamiento humano de la percepción, puede abarcar desde estados normales de percepción de la realidad hasta profundos estados internos de percepción compleja de la misma.

Podemos agrupar, básicamente, cinco grandes niveles de percepción compleja. El primer lugar lo ocupa el nivel de la Percepción sensorial externa (PSE). El segundo lugar lo ocupa el nivel de la Percepción imaginativa (PI). En tercer lugar, tenemos el nivel de la Percepción virtual simple (PVS) (pantalla). En cuarto lugar el nivel de la Percepción virtual compleja (PVC) (inmersión). El quinto lugar lo ocupa el nivel de la Percepción holística (PH).

Los niveles de inteligencia conforman dos grupos representativos del funcionamiento de la percepción. Así, por ejemplo, podemos dividir un ámbito de Percepción Interpersonal que comprende el nivel PSE y de un ámbito de Percepción Intrapersonal que contempla los niveles PI, PVS, PVC y PH.

Mientras vayamos descubriendo los diversos niveles de la percepción, veremos que se reflejan en nuestra conciencia Inter e intrapersonal de nuestra existencia. Si bien, en condiciones habituales, en control consciente, estamos recibiendo el impacto de ambas estructuras (Inter e intrapersonal) en sus grados mínimos (PSE, PI) y, por otro lado, en condiciones de sueño estamos en niveles de percepción inconscientes (PVS, PVC, PH). Sin embargo, podemos orientar conscientemente el proceso de combinación de las percepciones complejas mediante algunas técnicas de expansión de la conciencia: estructuración intrapersonal de la meditación disipativa.

Es interesante observar, que los niveles de percepción señalados, se pueden asimilar a las ondas cerebrales en las cuales operan. Así, la PSE se presenta con ondas del tipo Beta (13-26 c/s); la PI se presenta con ondas del tipo Alfa (8-13 c/s); la PVS se presenta con ondas bidimensionales Alfa-Theta; la PVC se presenta con ondas del tipo Theta (4-8 c/s); la PH se presenta con ondas Delta (0-4 c/s).

Las imágenes, emociones, sensaciones físicas y características básicas que producen las diversas estructuras de la percepción compleja son las siguientes:

La primera percepción, sensorial externa (PSE), contempla las capacidades de sensación y observación del conocimiento de la realidad.

El mundo de la realidad sensorial, al que todos estamos acostumbrados, está delimitado por el buen funcionamiento de nuestros cinco órganos sensoriales. Siempre se le ha dado jerarquía a los sentidos, otorgándole mayor importancia a un sentido que a otro. Todos los sentidos son muy importantes y se complementan sinérgicamente. El supuesto básico que sostiene este mundo, es que cada elemento de él es objetivo e independiente. Cada cosa existe por sí misma.

La segunda percepción, Imaginativa (PI), debe contener un conocimiento de la realidad mediante nuestra propia imaginación, que se asemeja a la PSE pero donde están inactivas ciertas áreas cerebrales, que permiten diferenciar la realidad externa con la interna, como lo señala Eduard Punset.

La tercera percepción, virtual simple (PVS), nos permite conocer la realidad presentada al sujeto como en una pantalla de representación de la realidad, como la experiencia de visión en 3D con gafas, o del sistema tradicional de realidad virtual con equipos.

La cuarta percepción, virtual compleja (PVC), permite comprender la realidad en un sentido de relación directa, holográfica e inmersiva de la identidad propia con la de otras personas, animales o cosas. Se manifiesta al:

  • Sentir como propias las emociones ajenas.
  • Identificación con la conciencia de otros.

El Software de Realidad Virtual sin equipos (Meditación disipativa), consiste en un modelo modular y tecnológico, que permite acceder a la realidad virtual (realidad perceptiva sin soporte objetivo) y, donde mediante un dispositivo (Hardware) y una forma o proceso tecnológico (software) se puede modelar la realidad. El dispositivo (Hardware) utilizado es el cuerpo. El proceso (Software) o forma de modelar la realidad contempla la generación de impulsos nerviosos, principalmente, visuales y acústicos que en el proceso circular de la energía nerviosa, provocan una interferencia vibratoria de ondas neurológicas conformando un holograma de interferencias, que despliega en una imagen virtual con participación de todos los canales sensoriales (vista, oído, tacto, olfato y gusto). Si se mantiene la coherencia de los impulsos neurológicos, a través de la estimulación acústica, cada imagen virtual que aparece, retroalimenta una nueva percepción y una descripción por el intérprete, transformándose así, en una historia virtual continua.

En estados de meditación disipativa, podemos aprender directamente en tres dimensiones, a color y en movimiento, con todas las sensaciones que produce la inmersión virtual, identificarnos con el comportamiento de un ave, pez, animal, vegetal o mineral; experimentar visiones del mundo del origen de las ideas y de creación de las “formas platónicas”; Viajar a otros lugares conocidos o desconocidos de otros tiempos.

La Experiencia del Ciclo Evolutivo (EXCE) o también llamada Experiencia Cercana de la Evolución, permite experimentar el proceso evolutivo de la conciencia y el cerebro, al establecer comunicación silenciosa con los orígenes del Cosmos y la creación de las estrellas y planetas; la conciencia de formación de los minerales, vegetales y animales; la vivencia de nuestros ancestrales cavernícolas; el avance hacia la conciencia comunitaria moderna; las sensaciones y emociones de nuestros días; la expansión y trascendencia de la conciencia y la experiencia espiritual. El proceso, en esencia, logra poner al alcance del participante la experiencia de evolución de la conciencia, desde los orígenes del Universo hasta sus ancestros y llevarlo, posteriormente, a sentir su desarrollo y evolución hacia la espiritualidad.

La quinta percepción, holística (PH), persigue trascender identidad-espacio-temporal. Se manifiesta en:

  • capacidad para ser actor multidimensional de todas las realidades.
  • una relación con todo lo que nos rodea.
  • alcanzar la percepción consciente de estar Todo en Uno y ser Uno con Todo.
  • un contacto virtual con todos los seres y cosas del planeta o con otras dimensiones.
  • una comprensión de tu relación con el universo.
  • crear realidades en ese espacio que lo impregna todo: el Campo Punto Cero.

Relación de modelos matemático y neuronal

Existe gran similitud del modelo Cread 90 con el Juego de la Vida de Conway.

El juego de la vida fue inventado en 1970 por John Conway, un joven matemático de Cambridge. En un tablero, de infinitos casilleros, se inicia el juego con supuestos básicos y donde se van generando nuevas configuraciones complejas a partir de una situación inicial muy simple. Dado que el juego de la vida puede asimilarse al modelo Cread 90, una especie de Espacio de la mente (neuronal), veremos las similitudes entre ambos modelos.

  • Juego de la Vida: utiliza conjunto de reglas simples para generar un comportamiento complejo.
  • Cread 90: Se compone de módulos simples que interactúan generando un sistema complejo.
  • Juego de la Vida: Se juega en un tablero que contiene cientos de miles de casilleros que cambian de estado con las reglas iniciales.
  • Cread 90: Se ejecuta en el cerebro (tablero) que contempla 100 mil millones de neuronas (casilleros) que cambian de estado al interactuar desde un estado inicial.
  • Juego de la Vida: contempla dos estados: casillero negro o blanco.
  • Cread 90: contempla dos estados: neurona activa o desactivada.
  • Juego de la Vida: Es imprevisible el comportamiento de los casilleros.
  • Cread 90: Es indeterminado el desarrollo de las conexiones de las neuronas.
  • Juego de la Vida: Genera probables emergencias de configuraciones globales.
  • Cread 90: El modelo es un proceso que crea emergencia de nuevas estructuras.
  • Juego de la Vida: Se configura en un modelo matemático.
  • Cread 90: El proceso utiliza elementos que se modela matemáticamente.
  • Juego de la Vida: El inicio del juego determina el proceso creador
  • Cread 90: La intención inicial es determinante del proceso creador del sistema.
  • Juego de la Vida: libertad inicial de elegir el objeto y posición.
  • Cread 90: libertad inicial de seleccionar la intención objetivada.

Otro juego computacional, creado por Steen Rasmusen, es el Jardín Electrónico, un sistema de aplicaciones de la autoorganización. Es un sistema complejo que deriva de instrucciones básicas como “semillas” que se plantan en el “suelo” (memoria del computador). A veces ocurren patrones de comportamiento autoorganizados y si se agregan interferencias que generan sistemas extremadamente complejos.

Tanto el Juego de la vida, el Jardín electrónico, como el modelo Cread 90, por último, sostienen la comprensión de que nosotros somos los creadores de la realidad. Como señala S. Hawking:

“Nosotros somos los creadores –escogemos el estado inicial del sistema al especificar los objetos y sus posiciones en el inicio del juego.”

Conclusión

La Meditación disipativa (realidad virtual sin equipos), contiene todos los elementos y propiedades para ser considerada como un método de Reducción Fenomenológica, pues es una forma de contemplación de los fenómenos, tal como se experimentan, en su esencia, sin revestirlos a referencias del pasado, como son conceptos, creencias y asociaciones o relaciones con otros actos conscientes que impliquen interpretaciones de la realidad. Es así, que la Meditación disipativa constituye una poderosa herramienta que contribuye al estudio del “difícil problema de la conciencia”(Chalmers).

 

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Publicado por en mayo 7, 2016 en Artículos, parapsicologia

 

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La materia oscura, la energía oscura y la actividad paranormal.

Por  Vlad Dubaj

Se estima que toda la materia “visible” en el universo, la materia de: las estrellas, los planetas y que los seres humanos están hechos, es sólo alrededor del 4% de todo lo que existe en el universo. La mayor parte de lo que hay, aproximadamente el 73% es energía de algún tipo. De ese 27% restante siendo materia, sólo el 4% es actualmente detectable por nosotros. La realidad sobre nuestro conocimiento del universo físico y el mundo en que vivimos, cada vez mas tecnológico, se basa en estadísticas insignificantes sobre universo. Mediante el uso de nuestras propias medidas estadísticas, ese 4% del universo que conocemos es simplemente un valor aislado. Es como si viéramos por el ojo de una cerradura sin pensar que tenemos un campo de visión de 360 grados.

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¿Cómo hemos llegado a aprender sobre nuestro diminuto lugar en la vasta extensión del universo? Se deriva de la labor de los cosmólogos, que miran fuera de nuestros cielos y hacen observaciones sobre los movimientos de las galaxias. Estos, lo que encontraron fue, que la velocidad con la que las galaxias se han estado moviendo y girando alrededor una de otra era realmente grande, mucho mayor que la fuerza de la gravedad sobre la base de la cantidad de sustancia visible. Tan grande es este ritmo de giro y movimiento  que por lógica deberían haber arrancado de modos diferentes. El hecho de que las galaxias se mantengan intactas en medio de esas grandes fuerzas sugiere que hay mucha más materia. Esta cuestión, es etiquetada como “materia oscura” ya que no podemos detectarla, debiendo ser contribuida a la atracción gravitacional que mantiene las cosas en equilibrio. La materia oscura, no es algo que simplemente no podamos ver debido a la falta de luz. Se cree que es una forma de materia que no podemos detectar en la actualidad. Existe una serie de experimentos para tratar de detectar la existencia de este asunto, y aunque en muy raras ocasiones, esta materia interactúa con  la”nuestra”.

Al igual que el descubrimiento de la materia oscura, la idea de la energía oscura se produjo a partir de observaciones acerca de la expansión del universo. Antes de 1998, los científicos creían que el universo se estaba reduciendo gradualmente debido a la gravedad. Sin embargo, las nuevas observaciones revelaron que era lo contrario; el universo se estaba expandiendo a un ritmo cada vez mayor. Para que esto ocurra, tiene que haber más energía en el universo para superar las fuerzas de la gravedad y empujar la expansión de todo.

La ciencia de la cosmología, llena de materia oscura y de energía oscura es un campo fascinante. ¿Qué tiene que ver con la parapsicología? Bueno, técnicamente … nada. Pero los acontecimientos que ocurren en la cosmología parecen ser algo análogos a la investigación parapsicológica. Si tenemos en cuenta la investigación paranormal como ejemplo, es factible pensar que las (auténticas) observaciones de la actividad paranormal son sólo la punta del iceberg que se hacen presente en el 4% del universo que podemos ver, soliendo parecer que ocurre algo realmente insólito, aunque simplemente no sabemos qué factores son los que influiyen para interactuar con la materia física y nuestros sentidos.

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Publicado por en mayo 5, 2016 en Artículos, parapsicologia

 

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