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Puntualizaciones sobre la temática Ovni

Por Manuel Seral Coca

Llegado al punto en que está actualmente el estudio de la fenomenología OVNI, se hacen precisas algunas puntualizaciones que, si no consiguen alcanzar el ambicioso propósito de aclarar el fenómeno, si obligan a meditar a los que siguen de cerca la evolución del tema, haciéndoles caer en la cuenta de que no resulta tan fácil el intento seguido por algunos aficionados de «etiquetar» los distintos aspectos del tema, y que muchas afirmaciones deberían reconsiderarse y estamos obligados a enfrentarnos con ellas si pretendemos esclarecerlo.

1) No es un fenómeno puramente físico.

Efectivamente, gran parte del fenómeno OVNI, especialmente en los casos clasificabas como -encuentros- del 2º y 3º tipos, se desarrolla a un nivel totalmente mental, con el riesgo que ello representa al obligarnos a plantear, además de la típica cuestión sobre si el “contactado” miente, otra pregunta que vendría a cuestionar si el “contacto”, aun cuando el contactado no mienta, no fue más que una alucinación producto de una mente enfermiza. La cuestión es delicada, pero las dudas nacidas de nuestro escepticismo se enfrentan con los numerosísimos casos -que se están dando- de citas concertadas “telepáticamente”, a las que luego han acudido “en persona” (siempre según testimonios de abundantes testigos) los famosos “discos volantes”.

¿Que decir de los casos en los que la supuesta alucinación afecta a varias personas, que no se conocen entre sí y los emplaza a una cita en el mismo lugar y a la misma hora? En este estadio del fenómeno, los contactados reciben comunicaciones a través de la OUI-JA espiritista, o mediante la llamada “escritura automática”, e incluso directamente, por medio de la -audición- de una serie de voces en el interior de la mente (telepatía), preferentemente en estado de somnolencia o “duermevela”. También en este estadio se dan -vivencias- que acontecen al “contactado”, en las cuales es transportado a un lugar (generalmente al supuesto interior de un OVNI) donde se encuentra con los tan nombrados “humanoides”, de los que recibe explicaciones (?), consejos para la humanidad y frases trascendentales. Sin embargo, en varios casos, pese a que el “contactado” ha sentido como real esta vivencia, no puede comprender cómo salió de su casa y volvió a entrar, cómo se elevó misteriosamente en el aire y otros interrogantes que le llevan a comprobar, con asombro, que su cuerpo no se movió del lugar o que, acaso, anduvo un corto trecho en estado sonambúlico para, posteriormente, caer inerte al suelo.

Muchos de estos casos permanecían ocultos para el propio contactado y sólo han salido a la luz tras una sesión de hipnosis, es decir, el contactado no tenía conciencia del hecho, pero se hallaba impreso en su subconsciente, como el recuerdo de una vivencia real. ¿Son todo imaginaciones, creaciones mentales del subconsciente del “contactado”? ¿Cómo, si no, se explica el hecho de desplazarse sin moverse del sitio? Tal vez uno de los fenómenos que estudia actualmente la parapsicología pudiera darnos la clave: el “viaje astral”. Así, sería el “yo astral” del individuo el que se habría desplazado al escenario creado para él. Serían entonces los estudiosos del “viaje astral” los que plantearían un nuevo interrogante ¿Cómo explicar que en este “viaje” la iniciativa y el poder de desplazarse y actuar no pertenecieran al “contacto” sino a los supuestos “extrahumanos”? Existen dos intentos de explicación.

Una de ellas enlazaría directamente con las teorías ocultistas, que refieren la existencia de todo un universo que se desarrolla en el interior del hombre, similar al mundo mágico de Castaneda o al universo psicodélico de Leary y Alpert, o incluso al mundo astral en el que los magos de la Golden Dawn decían viajar a través de los senderos del árbol sephirótico. Esta teoría supondría la existencia de alguna especie de inteligencias (¿) pertenecientes a lo más profundo de nuestra mente y, sin embargo, dotadas de una cierta independencia, debida al ínfimo dominio que el hombre posee sobre su propia mente, que conseguirían acceder en determinadas situaciones a nuestra consciencia, creando un “psicodrama”» (el OVNI y la situación de “contacto”) con indescifrables (por el momento) intenciones, que podrían ir desde obligar a la mente consciente —a través del impacto emocional— a una cierta trascendencia y a otra concepción de las cosas, hasta confundirla en un estado de caos e incomprensión, que desemhocara en la locura, momento en que la mente perderá su dominio sobre el cuerpo para cedérselo (¿) a estas entidades.

La otra teoría está referida a seres de procedencia extrahumana y para replicarla me referiré a las palabras de una persona a la que conozco que, a pesar de estar introducida en este mundo del “contacto”, es lo suficientemente instruida, coherente y racional, como para que me atreva a escucharla sin emitir ninguna clase de juicios previos, dado que sus explicaciones son lo suficientemente “sensatas” como para hacerse dignas de ser tenidas en cuenta, al menos mientras el fenómeno se mueva en el oscurantismo que actualmente le caracteriza. Esa persona me explicó que los “extraterrestres”, del mismo modo que habían tenido tiempo y capacidad para desarrollar ampliamente su tecnología, habían desarrollado sus capacidades psíquicas, alcanzando una gran comprensión y dominio de muchos fenómenos que hoy, timidamente, comienza a estudiar la parapsicología. Lo mismo habría sucedido con el cuerpo astral, el cual serian capaces de proyectar en pos de una victima (contactado) y consegurían inducir a su cuerpo astral a seguirles hasta “el escenario astral” que le hubieran preparado previamente. La incomprensión del “contactado”, su falta de control sobre estas facultades y la mayor fuerza de voluntad de “ellos”, facilitaría sus fines de conducirlo a su antojo, convenciéndolo de haber vivido una experiencia real en el plano físico. Para terminar con este punto, haremos un último hincapié sobre la primera explicación, exponiendo una de las opiniones que empiezan hoy a abrirse paso los investigadores que rechazan el fenómeno OVNI como fenómeno físico: El “contactado”, en realidad, habría vivido una experiencia en el plano del inconsciente, como las acontecidas a los que hubieran gozado la experiencia del «viaje astral» por los planos superiores, en el cual hubiera personificado a los elementos de su experiencia en forma de eirraterrestres, del mismo modo que otros viajeros del «plano astral* contarían haber «visto* a dioses de las mes diversas mitologías, santos, espíritus, etc.

2) No es un fenómeno puramente psíquico.

El hecho de que el fenómeno se desarrolle a un nivel psíquico, ha llevado a diversos investigadores a creer que sólo se mueve a ese nivel, lo cual también sería un error pues, como diría un conocido investigador. “No hay fenómenos naturales ni productos industriales con estas características, que echen a perder los campos y de los que se vean salir cabezones: En efecto, existe un gran obstáculo para considerar como meramente psíquico este fenómeno, y este gran obstáculo son las huellas, y al decir huella”, no me refiero únicamente a las señales y marcas físicas que se aprecian en ocasiones en los testigos, huellas que no tienen por qué negar la naturaleza psíquica del fenómeno pues la parapsicología ya tiene bastante estudiada la posibilidad de que la mente produzca efectos psíquicos (dermografías…). Me refiero a las huellas que han quedado en nuestro medio, a nuestro alrededor, huellas que no son susceptibles de ser producidas por un fenómeno parapsicológico, sino por “algo” que ha estado allí, “algo” con un volumen y un peso que ha dejado su marca en el lugar por el que ha pasado, huellas, campos de cultivo como -círculos calcinados-, accidentes incomprensibles, desapariciones, árboles con ramas tronchadas…

Hechos físicos, efectos de una causa desconocida, capaz de dejar marcas en nuestra realidad, como sólo un objeto sólido puede hacerlo. Hechos que nos confirman, pese a que nos obstinemos en ceñirnos a la idea de un “fenómeno únicamente psíquico”, que estamos ante un fenómeno físico, real (dentro de nuestro pobre concepto de realidad) y “tangible”, “algo” que, en un momento determinado, ocupó un lugar en nuestro espacio físico y dejó allí marcas de su presencia.

3) Su procedencia no está clara en absoluto.

Para muchos parece claro el origen extratrerrestre de estos supuestos ingenios y así se atreven a afirmarlo, esa misma es la idea que predomina a nivel de opinión pública y asi es como se los imagina la gente de la calle cuando menciona el tema. Sin embargo esa no es la áníca hipótesis acerca del origen de estos supuestos objetos, ni tampoco la más convincente. Esta imagen de los “seres de otros planetas” que se quiere dar al fenómeno, es fruto de una pobre profundización en el tema (a nivel de calle) y, sí muchos investigadores mantienen esta hipótesis como fundamental, otros están empezando a barajar otras posibilidades, en vista de la complejidad que va adoptando el fenómeno. De momento, antes de perderse en discusiones sobre una procedencia extraterrestre o no, hay que tener presente que todavía no hemos decidido si se trata de extrahumanos o infrahumanos, es decir, si la realidad en que se mueven es exterior al hombre (moviéndose en el mundo que nos rodea, el mismo en que nos movemos nosotros) o bien interior. En el primer caso habría que considerarlos extrahumanos, dado que se mueven en un campo de actuación exterior al ser humano. Si, por el contrario, son seres inteligentes (?) procedentes de una realidad interior, como ya afirman algunos estudiosos (lo que significaría que el interior de la mente humana constituiría un universo por sí mismo, universo del que procede gran parte del conocimiento que poseemos, universo al que se replegarían los practicantes de la búsqueda interior y al que viajarían los que se han sometido a la acción de alucinógenos o los que practican el “viaje astral” en planos no físicos, profundizando en planos internos de la mente), en este caso deberían considerarse infrahumanos y su existencia evidenciaría la de un conocimiento inferior, común a toda la raza humana, que se proyectaría hacia el exterior utilizando la imagen y medios mis adecuados a su época, con el fin de alterar, de cambiar la consciencia humana, para bien o para mal según la dirección que le impulsara a seguir ese nuevo conocimiento.

Tal vez sea en lo más profundo de nuestra mente donde debamos buscar la naturaleza del fenómeno que hoy conocemos como “fenómeno OVNI”, tal vez, como algunos investigadores afirman y otros insinúan, alguna clase de inteligencias o de estados profundos de nuestro inconsciente sean capaces de proyectarse, utilizando las facultades de las que la mente está dotada, en el exterior de nuestro ser físico para elaborar un psicodrama destinado a cambiar nuestra consciencia. Finalmente, en este punto, cabe plantearnos la posibilidad de que se trate de una mezcla de ambas cosas y, mientras el fenómeno OVNI existe por si solo, extrahumanámente, las entidades o unidades de conciencia infrahumanas se aprovechan de la existencia del fenómeno y de su impacto en el hombre para proyectar en el cerebro de éste unas imágenes no reales, un psicodrama en el que se representa un supuesto avista miento, contacto, viaje, etc.. presentándolo y teatralizándolo de modo tal que comporte un impacto mental y emocional en el ser humano, con fines que no comprendendemos. Una vez planteada esta cuestión y aceptando que el fenómeno tiene, al menos, un aspecto totalmente extrahumano (como asi nos lo confirman las huellas y efectos físicos constatados) sería el momento de plantearnos su procedencia, teniendo en cuenta que la “hipótesis extraterrestre” no es la única existente ni tampoco la que cuenta con más fuerza de convicción. Hay otras hipótesis que cuentan con tanta convicción como aquélla, entre las que podemos exponer las siguientes:

Hipótesis intraterrestre: Procedencia del interior de la Tierra que, según los defensores de esta opinión, estaría hueca y albergaría una avanzada civilización.

Hipótesis ultraterrestre: Procedencia de otra dimensión o de otro plano de conciencia. Supondría que estos seres proceden de otro plano de la realidad distinto al nuestro y desde el que pasarían a nuestro mundo a través de supuestas “brechas” que permitirían el paso de un mundo al otro. La constitución de estos seres sería totalmente distinta a la nuestra y podrían (gracias al dominio de la materia mediante la mente, según unos, o por estar compuestos de energía pensante, según otrosí, adoptar el aspecto que les viniera en gana, conformando así los distintos aspectos de ultraterrestres a haciendo “desaparecer y aparecer” los “platillos”, lo que no sería más que un ejercicio de solidificación de un cúmulo energético o disgregación en energía de un bloque o cuerpo material.

Hipótesis terrestre: Procedencia de un lugar desconocido de la superficie terrestre, sea bajo la protección encubierta de algún gobierno o bien bajo la acción oculta de algún tipo de organización secreta, poseedora de conocimientos muy avanzados a los que nadie, salvo sus miembros, pudiera tener acceso hasta el momento, en que ellos consideraran que era apropiado para darse a conocer a la humanidad, para lo cual inducirían la fórmula o los datos a algún científico, quien se encargaría de hacer el “descubrimiento”.

Hipótesis submarina: Esta hipotesis supone la existencia bajo el mar de una serie de bases construidas por algún tipo de civilización submarina (¿Tal vez Atlante?) que viviría bajo el mar o que se habría desplazado a su interior en un remoto pasado. Estas y otras teorías nos obligan a pensarlo seriamente ames de arrojarnos decididamente a favor de la idea «extraterrestre». Son muchos k» datos que hay que barajar y muchas las cosas a tener en cuenta.

4) Existe algún upo de inteligencia detrás del fenómeno.

A pesar de la aparente «sinrazón” de las actitudes de los “extrahumanos”, de las distintas morfologías que presentan y de las incoherencias entre sus “mensajes”, se evidencia la existencia de un plan oculto, de una inteligencia que dirige toda la “operación OVNI” con unas determinadas intenciones que no liciten nada que ver con las que “confiesan” los supuestos “humanoides” en sus apariciones ante los humanos. Apariciones y mensajes parecen, en realidad, partes de una especie de “maniobras de distracción” buscando convencernos de sus supuestas intenciones para que no nos demos cuenta de cuáles son en realidad.

5) No está clara su benevolencia hacia nosotros.

A pesar de que los grupos de tipo “mesiánico” quieran creer lo contrario y que los grupos de contactados que reciben mensajes “científicos” opinen que se trata de humanoides con un mayor grado de civilización, dispuestos a enseñarnos gratuitamente su sabiduría. Un detallado análisis de los casos nos lleva a encontrar un gran número en los que muestran una actitud en la que se evidencia, aparentemente, un cierto desprecio nacía los humanos, un número de casos aún mayor en los que no muestran actitudes de ningún tipo hacia nosotros sino, más bien, una cierta reserva y tendencia a no ser vistos durante demasiado tiempo, y también un número más reducido de casos en los que muestran una actitud benévola hacia nosotros —muy paternalista— que se reduce, en la inmensa mayoría, a un simple mensaje acerca de lo malvado del hombre y de la necesidad del amor… mensajes, por otra parte, dignos de figurar en un sermón religioso y cuya enunciación podría partir de cualquiera con un poco de sentido común. No se precisa pertenecer a una civilización super avanzada para llegar a esas conclusiones.

Pero, junto a estos casos, se producen otros cuya nocividad para los humanos es innegable, casos que incluyen desde raptos hasta ataques directos, inmotivados en la mayor parte de los casos, cuyo resultado puede ser desde una vanada gama de molestias hasta la muerte del testigo, pasando por todo un abanico de actitudes que no demuestran ningún respeto hacia la raza humana (experimentos biológicos, etc.) y nos obligan a preocupamos por la seguridad de los que buscan el “contacto” con nuestros “Hermanos del espacio” (?) Al igual que el fenómeno se adapta a las ideas del tiempo y lugar en que se presenta, lo mismo ocurre con los mensajes, que se adaptan a la personalidad del humano o grupos de humanos que lo reciben y a quienes van dirigidos. A los cientifistas les presentan informes detallados acerca de los más diversos temas científicos, cumpliendo con los deseos de éstos de encontrarse con inteligencias avanzadas dispuestas a “regalar” sus conocimientos a unos perfectos desconocidos. La mayor parte de las veces estos “contactados” no son siquiera “hombres de ciencia” ni poseen elevadísimos coeficientes de inteligencia que les distingan de sus semejantes ni mucho menos que les haga superiores a las mentes más brillantes de nuestro siglo. Solo una cosa parece distinguirlos y hacerles acreedores al contacto con los científicos celestes: su deseo de que los visitantes del espacio provengan de una civilización pacífica y supraavanzada. A los que se hallan inmersos ea la actual “crisis de fe”, buscando algo en que creer, les ofrecen una especie de nueva religión y sus comunicados se dirigen en este sentido. “Paz y amor a los Hermanos del Espacio”.

Sin embargo estos contactos están produciendo mayores perjuicios que otra cosa. Muchos de los contactados durante un largo periodo, sufren alteraciones mentales y un gran confusionismo.

He llegado a conocer casos en los que se decían poseídos por los extraterrestres, o presos de un contacto mental que no podían romper, gente alterada emocionalmente a causa de mensajes obtenidos a través de la escritura automática, comunicación telepática, etc.
A los profandamente religiosos, se les presentan en forma de virgenes y santos. A los seguidores de tradiciónes ocultas, en forma de demonios o genios. E Incluso en forma de misteriosos Iniciados a los estudiosos de lo oculto. Las características son muy semejantes y hay un trasfondo en todo el asunto que se escapa de lo realmente místico, religioso, oculto o mágico, un trasfondo que evidencia la manipulación del testigo, a través de una “representación” de sus deseos, para penetrar y manipular su conciencia.
Podríamos seguir hasta la infinidad, encontrando una relación entre las mentalidades de los testigos y el aspecto de los “Ovninautas” (?) de la que sólo escaparían, quizá, los que no hablan oído jamás hablar de los OVNI (los que no creen conscientemente en ellos tienen, de todos modos, formado su esquema mental acerca del fenómeno).

Esta gente vería cosas fantásticas, relacionadas con sus propios esquemas mentales (máquinas fabulosas, gente reparándolas, etc.) o bien se enfrentaría con señores de planetas lejanos (o cercanos) que han descendido a la Tierra con la crucial misión de entrevistarse con ellos para solicitarles agua, semillas, abonos o cualquier otro tipo de absurdo relacionado con la vida de los testigos campesinos, o para raptar o pedir ganado y muestras animales a los testigos dedicados a la cria de los mismos.

6) Si consideramos el fenómeno, relacionando los distintos tipos de contacto que presenta la historia, observamos dos clases de situaciones, formando dos grupos, uno de características fijas y el otro vavariable.

En efecto, la Historia viene recogiendo una serie de hechos directamente relacionados con las características actuales del fenómeno OVNI. En todos estos casos, hay una parte variable y otra que se mantiene inmutable. Así mientras a lo largo de la historia de lo misterioso, el hombre ha contactado con los más diversos seres fantásticos, hay rasgos en común quinos permiten relacionar esos contactos. Por una parte estarían los signos en el ciclo que siempre adoptan un aspecto similar al de una bola de fuego, un escudo en llamas, un disco brillante, un ángel de luz cegadora… un platillo volante irradiando luz; siempre la misma imagen con distintas interpretaciones. Por otra parte, la aparición de seres sobrenaturales de citrina apariencia, venidos en extraños vehículos (desde torbellinos de fuego a barcas voladoras), que se identificaban como dioses, diablos, ángeles, santos, misteriosos iniciados o extraterrestres y hasta espíritus de desencarnados y que daban a los contactados la revelación de secretos o mensajes incomprensibles y consejos para ayudar, salvar a la humanidad o para acceder a un conocimiento que permanecía oculto. Las mismas actitudes atribuidas a estos seres, son las que se atribuyen hoy en día a los “Ovninautas” y sus aspectos se corresponden con las «duales tipologías de humanoides». También dejaban las mismas huellas (circulos de hadas, olor a azufre, estigmas, etc.) y se comunicaban con los humanos por sistemas análogos (voces en la mente, telepatía. voces que provenían de ninguna parte o del cielo, etc., y también por otra clase de métodos como la Oui-Ja, con la que se habla tanto con espíritus, como con extraterrestres e incluso con otro tipo de entidades…).

Existen muchas otras puntuali zaciones que pueden y deben hacerse, para evitar que la gente crea que estamos ante algo tan sencillo como podría aparentar, para evitar los fanatismos en ningún sentido y. sobre todo, para tratar de avisar y prevenir a los que se meten a ciegas en este campo y se enfrentan con lo que jamás esperaban: el caos mental, la angustia, el miedo… y, en ocasiones, la locura o la muerte. Tal vez suene demasiado dramático, más digno de una novela de terror que de una situación real, y sin embargo estoy hablando de hechos reales que se repiten por todo el globo, hechos que tal vez no confirmen la existencia de los “extrahumanos” y tal vez, incluso, puedan no tener nada que ver con ellos. Podrían deberse tal vez a un conflicto mental ya existente en la “victima” o a una alteración psicológica, motivada por una fe demasiado ciega en sus creencias. Pero no hemos de perder de vista que los casos se producen, sea por lo que sea, que los afectados requieren una ayuda que es preciso facilitarles que el origen de su conflicto parte de las creencias de una persona que, sin prepararse lo suficiente, se adentra en lo misterioso a través del culto a unos supuestos “Hermanos del Espacio”.

(Karma 7 – 1981)

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Publicado por en enero 16, 2021 en Artículos, parapsicologia

 

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“Ellas”- De las pirenaicas a las del litoral.

Sin tener mucho que ver con la temática de Realidad Trascendental, me permito hacer un pequeño hueco para la presentación del reciente libro que he escrito sobre brujería en el Pirineo.

Para entender la brujería hay que partir de la siguiente premisa: «desde los albores de la humanidad se vienen dando feminicidios continuados»

“Ellas” es una pequeña muestra sobre el acto de la misoginia, rencillas y envidias triviales que imperaban entre los siglos XV al XVII. Es la repercusión de cambios sociales, económicos y religiosos que tomaron al extraño, al frágil, al solitario o al diferente como una diana donde disparar. “Ellas” son algunos nombres, pero no todos, de las mujeres que sufrieron la maldad humana, el mal hacer de muchos pueblos, de sus gentes, de madres, de padres y de hijos que acusaron sin piedad y con alevosía. “Ellas” son la Graciana, la Anna, la Valentina, la Jerònima, la Jaumina, la Joana, la Margarida y otras muchas que son anónimas.

El libro se centra en la zona que abarca el Pirineo (tanto francés como peninsular), lugar donde apareció por primera vez el actual término bruja o brujo, para ir recorriendo diversos aspectos ligados a esta zona. La base de la obra orbita en la llamada bruja, exponiendo 36 pequeñas biografías de mujeres que fueron consideradas, procesadas o condenadas bajo esa condición.

En “Ellas” encontraremos los siguientes apartados:

  • Brujería transpirenaica.
  • Sobre el término bruja.
  • Sobre el término Akelarre.
  • Brujería, sociedad y religión.
  • Sincretismo religioso.
  • La magia de las palabras.
  • Sanadoras y hechiceras.
  • Plantas para el mal y para el bien.
  • Las Trementinaires.
  • Mujeres latrantes.
  • ELLAS.
  • Algo de Ellos.
  • Actas y otros documentos.
  • La otra brujería.
  • Bruja en otras lenguas.

“Ellas” simplemente son, las que la historia olvidó.

De venta en Amazon

Portada e ilustraciones: Conchita García-Valdecasas Hernandez (Lilith Von Alexander)

-Todos los derechos reservados-

 
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Publicado por en diciembre 16, 2020 en Libro

 

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