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Estudios japoneses sobre fenómenos anómalos en los años 90

 Por Hideyuki Kokubo y Tosio Kasahara.

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A lo largo de la década de 1990, varios estudios científicos se han ocupado sobre los fenómenos anómalos en Japón, todo ello tras un aumento a nivel nacional en el interés por los fenómenos sobrenaturales y qigong. Programas de televisión introdujeron métodos de entrenamiento para el desarrollo de la psi a principios de 1990. En 1991, una serie de televisión se ocupó de las experiencias cercanas a la muerte. Y libros sobre los fenómenos paranormales aparentemente caussdos por Sathya Sai Baba aparecieron en 1993, iniciándose un cambio gradual en las demandas sociales para la atención médica alternativa. Los científicos ortodoxos, que fueron expandiendo sus conocimientos profesionales para incluir incluso el dominio parapsicológico, promoviendo las actividades de investigación. Al mismo tiempo, y de modo contrario, se acentuaron las actitudes escépticas y cautelosas a nivel nacional, posiblemente provocadas por los crímenes sin precedentes de no pocos miembros de Aum Shinrikyo -un culto religioso- y por una gran cantidad de curanderos fraudulentos.

Artículos y capítulos de libros que describían estudios parapsicológicos en Japón ya se habían publicado en Inglés, así como en japonés. Entre éstos se encontraban volúmenes por Otani (1960, 1967, 1973), Shepard (1984), McClenon (1989), y Berger y Berger (1991). Uno de nosotros (KoKubo, 1998) publicó recientemente un artículo sobre la historia de la parapsicología en japonesa iniciada a mediados de la década de 1940. El presente artículo trata más ampliamente con los estudios japoneses ya sean publicados en revistas científicas o presentados en congresos profesionales en la década de 1990. Creemos que la parapsicología debe ser un campo interdisciplinario, con la investigación llevada a cabo a través de muchas ramas de la ciencia. Por lo tanto, los estudios científicos sobre fenómenos anómalos por los científicos ortodoxos también son reportados aquí, aunque algunos de estos científicos, probablemente no consideren su propio trabajo como parapsicológico.

Movimientos de investigación en la década de 1990 y sus antecedentes.

En la década de 1990, las disciplinas científicas ortodoxas comenzaron a estudiar los fenómenos anómalos de modo más activa y positivo que antes, incluyendo los fenómenos estudiados habitualmente por los parapsicólogos, que fueron siempre ignorados por la corriente principal. En los estudios religiosos y antropológicos recientes, el papel de lo paranormal en el chamanismo, prácticas chinkon en el sintoísmo, y los eventos de las ECM, han llegado a ser reconsiderados positivamente. En los estudios socio-psicológicos, los llamados movimientos ocultistas han llegado a ser considerados como poco excepcionales, y más bien como la consecuencia inevitable de desarrollo de la sociedad moderna. Muy pocos profesionales de la medicina, la física, la ingeniería y la química han comenzado a estudiar los efectos anómalos del qi-gong. Varios físicos, con miras a un enfoque Tusconiano al problema de la conciencia, han tratado de explicar los fenómenos paranormales desde el punto de vista de la física de la conciencia.

Aunque los estudios no siempre presuponen la existencia del psi, al menos en parte parecen cumplir con la siguiente predicción hecha por el Dr. Ian Stevenson, de la División de Estudios de la Personalidad en la Universidad de Virginia:

“… nuevos investigadores con las nuevas ideas … vendrán de entre los científicos bien formados de las disciplinas reconocidas … [y su] curiosidad será despertar su interés por el estudio de los fenómenos paranormales”(Stevenson, 1988, p. 315).

La situación general implica que las comunidades académicas contemporáneas se han vuelto más tolerantes que nunca a tales estudios, y no se suprimen estos investigadores únicamente por el hecho de que están trabajando con esos fenómenos. Esta tendencia también se puede ver en la creación de algunos nuevos laboratorios para la investigación psi, y en la fundación de varias sociedades académicas que abarcan fenómenos tan anómalos como el qi-gong o la psi. En 1991, la Sociedad para la mente y cuerpo y el Laboratorio de Ciencia ESPER (cerrada en 1998) se fundó en Japón. En 1995, se creó la Sociedad Internacional de la Vida y Ciencias de la Información.

Un nuevo movimiento hacia el estudio de los fenómenos anómalos en las academias establecidas de la ciencia también se observó a finales de 1990, en la situación favorable creada por el surgimiento de un interés complementario a lo alternativo, las medicinas tradicionales, campos aplicados que podría contener psi como uno de sus temas de investigación básica junto con la terapia externa-qi y el problema mente-cuerpo. Este movimiento ha sido principalmente estimulado y acelerado por la información acerca de un aumento gradual de la utilización de toque terapéutico (Krieger, 1979) en hospitales en los EE.UU, y por la prometedora evolución de la Oficina de Medicina Alternativa en el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa en los Institutos Nacionales de Salud. Creemos que el movimiento en Japón hacia una apertura a la investigación de algunos fenómenos paranormales en las disciplinas establecidas de la ciencia continuará por el momento.

Por otro lado, los escépticos también se han vuelto más y más activos, y es visible una mayor sociedad escéptica en Japón. La organización, los escépticos Japón, están afiliada a la CSICOP (Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal), creada en 1991. Los escépticos han estado haciendo esfuerzos para demostrar a través de sus publicaciones y programas de televisión los medios posibles de cometer fraude para producir “los llamados fenómenos paranormales.”

Estudios de Casos

Onodera (1997), psicóloga del Tokai Women’s Junior College, investigó en la India el fenómeno en el que fluía amrita de un colgante con una fotografía de Sathya Sai Baba  (Haraldsson, 1989, pp. 19-20), y las supuestas predicciones que se hicieron a través de las llamadas “hojas de Agastya”. El derrame líquido del fenómeno no pudo ser confirmado, tras un rápido examen ocular. Desafortunadamente, Onodera no pudo examinarlo con mayor rigor, porque el dueño del colgante rechazó su petición. Un análisis químico de una muestra de la amrita reveló que su ingrediente principal era la sacarosa. En cuanto a la “hoja de las predicciones”, Onodera consideró que esto lo logra a través de una especie de adivinación que dependía de trucos mentales.

Nagato Azuma, un oftalmólogo, investigó los fenómenos paranormales desde el punto de vista de la psi en proceso (Giesler, 1984) a mediados de la década de 1980. Sus investigaciones incluyen el estudio de los modos anómalos de la medicina popular y otros fenómenos paranormales observados en Brasil. Sus hallazgos fueron publicados en un libro en coautoría con Patrick Giesler, antropólogo, (Azuma y Giesler, 1995). Su libro es una contribución sistemática e integral, que contiene descripciones de hechos culturales y religiosos de la medicina popular brasileña; los procesos de desarrollo de los curanderos e investigaciones sobre estudios de casos de individuos cuyas dolencias fueron tratadas por la sanación psíquica; casos de recuerdos reivindicados de vidas pasadas; consideraciones teóricas de los mecanismos de curación; e incluso una comparación de las prácticas curativas brasileñas son los métodos de curación psíquica observadas en Filipinas (Azuma y Stevenson, 1987). Entre otros estudios, se realizaron una serie de investigaciones por uno de nosotros (Kokubo 1995a, 1995b) sobre Luces Anómalas Espontáneas Recurrentes (RSALs). Las Luces anómalas se han presenciado y fotografiado con frecuencia en el área de Yakumo-cho, Hokkaido. La investigación reveló, sin embargo, que la gran mayoría de estas luces se podría explicar como percepciones erróneas de identificaciones erróneas, o con, luces artificiales o espejismos (Kokubo, 1995a). En la segunda investigación, en la que todos los testigos fueron miembros de una familia en particular, se hicieron varios intentos para capturar los RSALs en vídeo sin obtener éxito (Kokubo, 1995b).

Consideraciones teóricas

Kasahara (1983, 1993), un psicoterapeuta del Laboratory of Mind Studies, ha explorado el problema esquivo de la psi, principalmente, a través de la práctica de su sistema original de la psicoterapia con pacientes psicosomáticos, neuróticos y psicóticos, en la que supone que la gran mayoría de los síntomas psicógenos podría ser causada por PK, no por el estrés, que sirve para desalentar la felicidad consciente de los pacientes cuando estaban inconscientemente felices (Kasahara, 1997). Se planteó la hipótesis de que el carácter esquivo de la psi fue causada inevitablemente por una negación de las capacidades propias de uno, incluyendo psi, una negación que deriva de una disposición mental inherente y persistente -pero desconocida- en los seres humanos en general para negar la felicidad (Kasahara, 1995).

Igual que Beloff (1964, p. 236) y Stevenson (1997, vol. 1, pp. 33-175), Kasahara (1995, pp. 111-52) también cree que en las ramas ortodoxas de la ciencia hay una serie de formas disfrazadas de fenómenos existentes, que podrían ser tratados como paranormales (por ejemplo, fenómenos anómalos observados en los efectos de la hipnosis, abreacción y en placebo). Él tiene la intención de recopilar, desde este punto de vista, una serie de antologías compuestas principalmente por artículos ya publicados en las principales revistas médicas de psicología en idioma Inglés. El primer volumen, que trata de las diferencias psicofisiológicas entre las personalidades de los pacientes con trastornos de personalidad múltiple.
También se probaron los modelos teóricos, incluyendo la consideración del “promedio de información mutua sobre el modelo del todo o nada” (Kokubo, 1990), un modelo conexionista de ESP (Hirafuji, 1990), y una discusión de los fenómenos premonitorios por efectos cuánticos (Hirafuji, 1992). Las teorías observacionales a menudo se han tomado como un tema de simposios celebrados durante las convenciones anuales de la Sociedad Japonesa para la Parapsicología (JSPP), incluyendo las discusiones que se centraron en los posibles mecanismos y verificaciones de los mismos.

Estudios Cognitivos

Yoichiro Sako

Yoichiro Sako

Entre los experimentos llevados a cabo en Japón en la década de 1990 -que también son conocidos en el extranjero- son los realizados por el Laboratorio ESPER de Sony Corporation, que fueron dirigidos por Y. Sako (1997). Este laboratorio, ahora cerrado, llevó a cabo una serie de estudios parapsicológicos, incluyendo una serie de experimentos sobre la “percepción a ciegas” de los colores (Sako y Ono, 1996, 1997; Sako y Sakakibara, 1997), y la clarividencia (Sako y Homma, 1996, 1997).
El personal ESPER colaboró ​​con los productores de un programa de TV en la presentación de posibles métodos de entrenamiento para los niños con el fin de inducir sus habilidades clarividentes. Estos métodos, siguiendo el modelo de las técnicas chinas, emplean kanji (caracteres chinos), símbolos y figuras simples como tarjetas. Afirmaron que estas habilidades habían sido inducidas con relativa facilidad. Como resultado, el experimento fue realizado con éxito, que más tarde fue probado por Sako y Homma (1996) bajo condiciones estrictas al parecer, durante el cual su capacidad clarividente fue aparente confirmada. También informaron de resultados sorprendentes con una estrella china (como sujeto), cuyas habilidades se habían desarrollado a través de una formación-psi propicia en China, en un experimento utilizando como dianas cien caracteres chinos -seleccionados al azar- e impresos en hojas de papel que fueron enrolladas individualmente y metidas en una pelota de ping-pong (Sako y Homma, 1996).

Machi (1996) de la Tokyo Denki University midió y encontró cambios en la actividad EEG, la electrodermal (EDA), la frecuencia cardíaca y la respiración durante los ensayos de clarividencia con otra sujeto, una hermana pequeña de la estrella china anteriormente citada, quien  también tenía desarrollada sus habilidades a través de un régimen de entrenamiento similar.
Experimentos sobre clarividencia usando caracteres chinos como objetivo rara vez se han realizado en Japón después de su introducción en este campo por Tomokichi Fukurai. Después de que el sistema zener de Rhine fuese introducido en Japón en la primera mitad de la década de 1950, los experimentos se realizaron exclusivamente con este sistema. Sin embargo, los notables resultados obtenidos recientemente en Japón y China sugieren que los caracteres chinos son más apropiados como objetivos para la formación psi que los estudios de elección forzada que incluyen tarjetas ESP, esta sistema es, de hecho, una forma verdaderamente efectiva. La razón puede ser porque hay un gran número de caracteres chinos, unos pocos miles de los cuales son de lectura y escritura diaria de chinos y japoneses y la tasa de la probabilidad de acertar es extremadamente baja.
De este modo, los alumnos pueden obtener una información mucho más precisa y adecuada. A la luz de la importancia del aciertos del objetivo (Targ, 1994), y del tiempo de respuesta en los experimentos con caracteres chinos (sobre unos 20 minutos), parece que los experimentos con caracteres chinos entran correctamente entre los métodos de elección forzada y los métodos de respuesta libre como Ganzfeld o visualización remota.

Los experimentos ESP con sujetos no seleccionados también han sido publicados, algunos de los cuales han obtenido unos resultados significativos. Entre ellos se encuentran los experimentos con “cuadruples pares asociados” (Hagio, 1997, 1998), Ganzfeld (Hirata, Ito, Kokubo, et al., 1995),  clarividencia remota (Kokubo, 1995), con EEG y mediciones de Audiciones Potenciales Evocadas (AEP) (Hirasawa, Yamamoto, Kawano et al., 1995; Hirasawa y Yamamoto, 1996).  Hirasawa y Yamamoto (1996) en el Laboratorio de Bio-Emisión del National Institute of Radiological Sciences, midieron la AEP de un sujeto usando tarjetas auditivas como objetivo en condiciones similares a las de un experimento realizado por Warren, McDonough, y Don (1992) que utilizaron objetivos visuales. Los resultados incluyeron el hallazgo de una diferencia en el pico de latencia P2 entre tonos objetivos y no objetivos.

Efectos sobre blancos humanos a distancia

Se afirma que el llamado toh-ate de las artes marciales tradicionales japonesas puede ser una habilidad aplicada del qi (o ki). En una demostración de toh-ate, un maestro de artes marciales a menudo se observaría derribando personas o animales sin contacto físico, posiblemente por el qi. Yamamoto, Hirasawa, Kawano et al. (1996b) realizaron un experimento con un par de maestros japoneses de toh-ate en condiciones de doble ciego .aislándolos en diferentes habitaciones en el primer y cuarto piso de un edificio, la distancia entre las salas eran de unos 11 m. Se pidió al remitente para tratar de influir en el receptor, una vez al azar en un ensayo de 80 segundos, durante los cuales el movimiento de ambos participantes era simultáneamente grabado en vídeo .
En 16 de los 49 ensayos, se observó una coincidencia en el tiempo de sus movimientos, un resultado que fue estadísticamente significativo (p <0,01). Un resultado similar se había obtenido en un experimento previo llevado a cabo en condiciones parecidas (Yamamoto, Hirasawa, Kawano et al., 1996a). Estas observaciones tienen precedente en experimentos llevados a cabo en otros lugares (Eisenbud, 1982, pp 142-69;. Vasiliev, 1963).

El AEP se midió durante un experimento de visión remota preliminar (Kokubo, Hirata, Hirasawa et al), en el que 62 estudiantes universitarios voluntarios que asistían a una conferencia sobre la parapsicología participaron como espectadores con tres personas destinatarias.
A cada espectador se le entregó un sobre cerrado seleccionados al azar; cada sobre contenía una foto de uno de las tres personas destinatarias y a los espectadores se les pidió el adivinar de quién se trataba. Al mismo tiempo, se midió el EEG y AEP de una de las tres personas destinatarias. Las personas destinatarias estaban en una sala electromagnéticamente blindada que estaba en una gran distancia sobre los espectadores de unos 260 km. Según el informe de los autores, se encontró una diferencia escasa en las respuestas durante el período experimental .

Efectos sobre blancos humanos en proximidad

En su experimento EEG con un maestro de Qigong y unos participantes seleccionados en calidad de receptores, Kawano (1998), de la Nippon Medical School, encontró que la diferencia entre la fase de la región occipital (O1) y la frontal (Fp1) del maestro de qigong durante un envío-qi (22,5 ms) se convirtió sensiblemente más pequeña de lo que era durante el estado de reposo ( 40,4 ms). Estos efectos también se observaron en el EEG de los receptores a quienes el señor estaba tratando de influir en condiciones de doble ciego. Kawano notó que las topografías de ondas beta entre el maestro y los participantes se sincronizaban durante los períodos de envío. Atribuyó esta sincronización evidente para una posible transferencia de información desde el maestro a los participantes.

Kuramoto, Uchida, y Tsuda (1997), del Life Science Institute, MOA Health Science Foundation, midió la actividad electrodérmica (EDA) de dos grupos de participantes. El primer grupo fue tratado por el método de sanación mediante la palma de la mano -sin contacto físico, y el segundo grupo se dejó sin tratar. La medición se realizó por el método del pulso de voltaje de onda cuadrada (3V, 256 microsegundos) bajo dos condiciones resultantes: “se dan sugerencias”, y, “no se dan sugerencias”. Una diferencia en el indicador de EDA perteneciente al flujo de la sangre periférica se encontró entre los dos grupos.

Machi (1993) utilizó imágenes térmicas para medir un cambio en la temperatura de la superficie corporal durante el experimento qi-gong, en el cual, el maestro de qi-gong puso la mano encima de la parte posterior de un participante al azar (receptor ), pero sin contacto físico. La distancia entre el maestro y el receptor era varias decenas de centímetros, pero no fueron aislados unos de otros. La temperatura de la superficie de las manos del maestro comenzó a elevarse tan pronto como empezó a tratar su  emisión qi. El mismo fenómeno se observó en el receptor después de aproximadamente unos 120 segundos después.
Machi analizó el espectro de radiación de (2,5 a 40 micro m) la luz roja emitida desde la palma del maestro durante el trabajo, y encontró ningún pico específico en este rango de longitud de onda. El especula que el receptor de un mecanismo fisiológico puede ser influenciado por una señal compleja compuesta de ondas infrarrojas y sónicas desde el maestro, ya que la señal roja estaba en alrededor de 1 Hz y la frecuencia de la micro-vibración (ondas sónicas) de la superfície de  palma del maestro también estaba alrededor de 1 Hz. Se supone que esta modulación de 1 Hz fue atribuible a la la respiración del maestro.

Izquierda: Imagen normal de las muestras. Derecha: la intensidad acumulada de biofotones tras 18 horas.

Izquierda: Imagen normal de las muestras. Derecha: la intensidad acumulada de biofotones tras 18 horas.

Los Bio-fotones son un fenómeno que afirmativamente es detectable a partir de células como una emisión de luz extremadamente tenue. Se asume generalmente entre los investigadores de tener un origen en los radicales de oxígeno generados por las reacciones químicas en las células. Usa e Inaba (1995), del Biophotonics Information Laboratories, llevaron a cabo un experimento sobre qigong como parte de su investigación en bio-fotones. Se adjuntaron fotomultiplicadores en la frente y un dedo de un receptor, y se pidió a un maestro de Qigong para tratar de influenciarle  por detrás. Como resultado, el fenómeno bio-fotones aumentó notablemente en el dedo y disminuyó en la frente durante estos ensayos.
Sin embargo, reconocieron la posibilidad de que estos cambios podrían haber sido causados por variables psicológicas ya que el receptor fue capaz de obtener pistas sobre las actividades del maestro durante los ensayos.
Shibata y Furiya (1993), del Tokio Women’s Medical College, analizaron muestras de sangre de un maestro de Qigong, y de un receptor antes, durante y después de los ensayos. Una pantalla se colocó a 1-1,5 m de distancia entre ambos. Las instrucciones grabadas se reprodujeron a través de auriculares al maestro y al receptor, y el ensayo se realizó a doble ciego. Ningún cambio notable se encontró en las muestras de sangre del receptor, aunque los leucocitos de la sangre del maestro de qigong se incrementaron notablemente en número.

Higuchi, Kotani, Higuchi (1999), del Instituto de Tecnología de Tokio, analizaron el cortisol, adrenalina, noradrenalina, beta-endorfina y dopamina de la sangre de tres maestros de qigong altamente cualificados y cuatro de sus pacientes. Las muestras de sangre se recogieron antes y después de los ensayos qi externos. El valor del índice de los maestros y sus pacientes, tomadas antes y después de las pruebas cambió, y el tipo de cambio fue diferente entre los maestros de Qigong. Estos resultados no se pudieron obtener exclusivamente por qi externo, los autores pensaron porque los pacientes estaban al tanto de las actuaciones del experimento. Higuchi, Kotani, Higuchi, sin embargo, suponen que el qi externo debe haber influido en los sistemas endocrinos humanos, porque ya habían logrado obtener un resultado similar en otro estudio en el que el tratamiento por qi externo había suprimido la proliferación de tejidos cancerosos (Sarcoma 180) .

 
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Publicado por en julio 17, 2015 en Artículos, parapsicologia

 

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Sinestesia y la Poesía de los Números: Daniel Tammet, el autista Savant de Literatura, Matemáticas y Empatía.

 “Al igual que las obras de la literatura, las ideas matemáticas ayudan a ampliar nuestro círculo de empatía, y liberarnos de la tiranía de ver las cosas sólo desde un  único punto.”

Daniel Tammet tiene el record Guinness por memorizar 22.500 cifras decimales sin error del número π a lo largo de 5 horas.

D.l Tammet tiene el record Guinness por memorizar 22.500 decimales sin error del número π a lo largo de 5 horas.

Daniel Tammet nació el 31 de enero de 1979 en el este de Londres con una mente inusual, se le diagnosticó epilépsia, sinestesia y síndrome de Asperger junto con un elevado nivel del síndrome savant autista, con lo que significaba que sus circuitos cerebrales hacían posible hazañas extraordinarias de la computación y la memoria, tales como: aprender islandés en una sola semana o recitar el número pi (π) hasta el dígito 22514, con la edad de cuatro años ya realizaba cálculos inmensos mentalmente. Se encuentra  entre la pequeña fracción de personas diagnosticadas con sinestesia, el cual, es un cruce curioso de los sentidos que hace “oír” los colores, “oler” los sonidos, o percibir palabras y números en diferentes tonalidades, formas y texturas. La sinestesia es increíblemente rara.

Vladimir Nabokov fue uno de sus pocos diagnosticados famosos, la sinestesia es difícil de imaginar o entender para la mayoría de nosotros al experimentarse el mundo a través de otra “óptica” sensorial. Tammet ofrece un fascinante relato de primera mano en Thinking in Numbers: On Life, Love, Meaning, and Math – una magnífica colección de 25 ensayos sobre “las matemáticas de la vida”, que expone la magia de las posibilidades en todas sus dimensiones. En el proceso, también nos invita a apreciar la poética de los números, en particular de los conjuntos ordenados -en otras palabras, las mismas listas que dominan todo, desde nuestras herramientas de productividad para nuestros inventarios creativos a los titulares “baratos” que inundan internet.

En su segundo libro, Embracing the Wide Sky: A Tour Across the Horizons of the Mind, intenta aportar una respuesta a los lectores que buscan saber lo que realmente se experimenta con palabras y números en modo de colores y texturas. El experimentar la belleza que un poema y un número primo ejercen sobre un sinestésico en igual en su medida y Tammet ofrece una simulación de absorción de la mente sinestésica:

Imagina.

Cierra los ojos e imagina un espacio sin límites, o los eventos infinitesimales que puede suscitar la revolución de un país. Imagínese cómo en el juego del ajedrez se puede empezar y finalizar: ¿una victoria para el blanco, el negro, o un empate?. Imagínese números tan vastos que superan cada átomo en el universo, contando con once o doce dedos en lugar de diez, la lectura de un único libro en un infinito número de formas.

Esta imaginación es de todos. Incluso posee su propia ciencia:  las matemáticas. Ricardo Nemirovsky y Francesca Ferrara, que se especializaron en el estudio de la cognición matemática, escriben que: “al igual que la ficción literaria, la imaginación matemática entretiene con puras posibilidades”. Esta es la destilación de lo que yo considero que es interesante e importante sobre la forma en que las matemáticas informan en nuestra vida imaginativa. A menudo apenas somos conscientes de ello, pero el juego entre los conceptos numéricos satura la manera en que experimentamos el mundo.

Tammet, sobre todo, está encantado por el mesmerismo de lo desconocido, que se encuentra en el corazón de la ciencia y en el corazón de la poesía :

El hecho de que nunca hemos leído un libro sin fin, o contar hasta el infinito (y más allá!) o puesto en contacto con una civilización extraterrestre no nos debe impedir de preguntarse: ¿qué pasaría si? … La literatura añade una nueva dimensión a la exploración de esas posibilidades puras. Como Nemirovsky y Ferrara sugieren, hay muchas similitudes en los patrones de pensamiento y la creación compartida por escritores y matemáticos (dos vocaciones a menudo que se consideran incomparables)

Número π dibujado por Daniel Tammet

Número π dibujado por Daniel Tammet

De hecho, esta misma relación entre las matemáticas y la ficción, entre los números y la narración de cuentos, sustenta gran parte de la exploración de Tammet. Creciendo como el primero de nueve hermanos, relata como la naturaleza opresiva de existir como un número pequeño en un conjunto grande le impulsó una profunda apreciación de los números como mecanismos sensoriales para la vida:

Borrados como individuos, mis hermanos, hermanas y yo existíamos sólo en número. La calidad de nuestra cantidad se convirtió en algo que no pudimos escapar. Se nos precedieron en todas partes: incluso en francés, cuyos adjetivos casi siempre siguen el sustantivo (pero no cuando se trata de “une grande famille”)…. De mi familia me enteré de que los números pertenecen a la vida. La mayoría de mis perspicacias matemáticas no vinieron de los libros, sino a partir de observaciones regulares e interacciones del día a día. Sobre los patrones numéricos me di cuenta, que  era la materia de nuestro mundo.

Esta toma de conciencia fue el comienzo de la sensibilidad sinestésica de Tammet:

Al igual que los colores, los números más comunes dan carácter, forma y dimensión a nuestro mundo. De las más frecuentes – ceros y unos – podríamos decir que son como el blanco y negro,  los otros colores primarios – rojo, azul y amarillo – son similares al dos, tres y cuatro. Nueve, entonces, podría ser una especie de cobalto o índigo: en una pintura contribuiría al sombreado, en lugar de la forma. Esperamos que las muestras del nueve sean como unas muestras ocasionales de un color índigo, pequeñas y sutiles. Así, una familia de nueve hijos sorprende tanto como un hombre o una mujer con el pelo de color cobalto.

Actualmente Daniel Tammet habla 11 idiomas (inglés, francés, finlandés, alemán, español, lituano, rumano, estonio, islandés, galés y esperanto) y los aprende más rápido que los mejores intérpretes. Esto lo demostró en un programa de televisión, donde se le retó para que aprendiera islandés en una semana con la ayuda de una profesora. A los siete días, Tammet acudió al programa de televisión para hablar con el presentador en este nuevo idioma aprendido.

Fuente.

 
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Publicado por en julio 11, 2015 en Casuística

 

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La teoría del Colapso.

Por Francisco Máñez.


Han pasado más de cien años desde que se comenzó a estudiar los fenómenos paranormales, y pese al esfuerzo realizado no hemos encontrado ninguna explicación satisfactoria para ellos.
En varias ocasiones se ha planteado la necesidad de modificar el paradigma actual si pretendemos encontrar los principios que los rigen. La teoría del colapso no es una simple propuesta para modificar este paradigma, pues se basa en el estudio del origen de los fenómenos paranormales bajo la óptica de unos axiomas radicalmente diferentes a los convencionales. Con esto el conjunto de la naturaleza aparece ante nuestros ojos desde una perspectiva que no sólo hace posible la existencia de esta clase de fenómenos sino inevitable.
Pero no se trata únicamente de una teoría “filosófica”. Sus premisas han sido llevadas al campo de la investigación y los resultados obtenidos señalan que la dirección tomada puede ser la correcta.

CONCEPTOS PRELIMINARES

Distancias espaciales y temporales, movimiento como desplazamiento en el espacio, relación entre causa y efecto son partes de esas verdades básicas que nos hacen ver un mundo continuo e irreversible en el que nos trasladamos de un lugar a otro con el paso de los días, los meses o los años (el continuum de la física clásica). Ciertas cosas producen otras cosas, y así las bases de los acontecimientos se encuentran en otros acontecimientos anteriores, siendo el proceso irreversible dado que el encadenamiento de sucesos jamás retrocederá (nunca observaremos la recomposición de una taza rota como ocurre cuando volvemos hacia atrás una grabación de vídeo). Este es el mapa de la realidad que la mente elabora con el uso de la razón y la deducción lógica; o por lo menos es el modo en que el pensamiento occidental la ha cartografiado. Pero, ¿realmente no estamos confundiendo el mapa con el territorio?, ¿el origen de la realidad es de verdad la continuidad o es esta continuidad una traducción cerebral humana?. El desplazamiento en el tiempo y en el espacio nos hace ver un mundo continuo e irreversible en donde diversos efectos producen diferentes causas.

Se trata tan sólo de una traducción cerebral humana.

Decir que algunos animales no ven los colores es erróneo; no los ven porque no existen. El ojo humano capta ondas electromagnéticas y el cerebro las traduce en un mundo poblado de colores y tonalidades. Del mismo modo ciertas variaciones en la presión del aire son traducidas en sonidos, o el movimiento especial de moléculas en frío y calor. Los estímulos son interpretados por el cerebro dando forma a un universo repleto de sensaciones, y con ellas elaboramos los mapas de la realidad. ¿Pueden ser el tiempo y el espacio “traducciones” del desarrollo de otro proceso de la naturaleza que se escapa al ser humano actual?.
Un filósofo griego llamado Zenón negó que el movimiento fuera desplazamiento en el espacio, aportando una serie de paradojas que han llegado hasta nuestros días sin ser resueltas satisfactoriamente pese al increíble esfuerzo realizado por muchos grandes pensadores en los últimos 2.500 años. Diferentes escuelas filosóficas, basándose o no en Zenón, han realizado la misma afirmación durante siglos. El budismo ha mantenido esta postura sosteniendo que realmente los desplazamientos de objetos son como relámpagos encadenados que apenas aparecen desaparecen.

“Tan sólo una ilusión, por persistente que ésta sea” dijo Einstein del tiempo. La frase, aunque venga del padre de la relatividad, podría ser tomada como una pirueta filosófica, pero sin embargo no se trata de una idea falta de precedentes y pruebas. Es sabido que de nuevo el budismo ratifica estas palabras, y que la lista de místicos que las han defendido a lo largo de la historia es más que extensa, pero también varios pueblos aborígenes no comprenden el discurrir del tiempo tal y como lo hacemos nosotros. Si los jíbaros nos desorientan con sus afirmaciones, los hopi nos aturden cuando comprendemos que no existe el tiempo para ellos; nada más existen acontecimientos de los que son conscientes o no, y su lenguaje nos resulta incomprensible al no disponer de referencias temporales.
Hoy la física cuántica ya no nos sorprende al hablar de las extrañas propiedades de las subpartículas, entre las que me gustaría destacar la capacidad de algunas para “viajar” del presente al pasado. La parapsicología las ha tenido muy en cuenta a la hora de formular hipótesis y teorías. Sin embargo ni los teóricos más avanzados se atrevieron a abandonar los paradigmas ahora ya clásicos, de tal modo que se especuló con su facilidad para atravesar la materia cuando intentaron explicar la percepción extrasensorial, o la influencia del observador a nivel del micromundo para encontrar solución a la psicokinesis, siempre sin alejarse del concepto tradicional de continuidad. Sin embargo el mundo subatómico aportó raras concepciones sobre la realidad como el experimento de elección retardada expuesto por John Wheeler, en donde el observador elige el pasado de la subpartícula dando lugar a la posibilidad de que tanto el presente como el pasado del universo físico sea una elección de los seres vivos que lo habitan; lo que sin duda hace resonar con mayor fuerza las palabras de Einstein.

Los términos “transmisión” e “influencia” han calando tan hondo en nuestra disciplina que muy pocos investigadores han sido capaces de apartarse de su embrujo. Después de todo se encuentran emplazados en la continuidad incluso cuando queremos describir la precognición (aunque en este caso sea para predecir esa continuidad). Pese a que no hemos encontrado una explicación para las capacidades psi, y diversos trabajos han señalado que estamos ante una sola facultad; o mejor dicho, ante un único fenómeno, la mayoría de las investigaciones se centran en una de sus dos variantes.
Hemos dejado caer sobre la mesa de estudio un plano elaborado con fenómenos psi-gamma y psi-kappa, con percepción extrasensorial y psicokinesis, con mente y materia; y creemos que el plano es el territorio. Pero si el territorio no es la continuidad el mapa no nos vale para guiarnos dentro de él. Con otras palabras: la parapsicología ha errado el rumbo al dejarse conducir por un paradigma que no podía explicar la existencia de los fenómenos que estudiaba.

Joseph Banks Rhine estuvo seguro de encontrarse ante “dos caras de la misma moneda”. Si esto es así cabe preguntarse cuál es esta extraña moneda cuyo metal incluye otros hechos paranormales que van desde los aportes de objetos a las apariciones de difuntos. Para lograrlo debemos retornar brevemente sobre nuestros pasos en dirección a una de las principales corrientes teóricas de la parapsicología.

LA HIPÓTESIS ANIMISTA

El inglés Edward B. Tylor, padre de la etnología, describió la creencia de algunos pueblos aborígenes en un principio vital extraordinariamente activo al que denominó anima. Eterno e impersonal se encontraba contenido en la propia naturaleza, en todas las cosas y todos los acontecimientos; a él debía su origen la realidad. Su introducción en la parapsicología se debe al poco comprendido y discutido Alexander N. Aksakow, que negando la importancia con que la naciente psicología revestía al concepto de inconsciente vio en el anima “… un centro substancial de fuerza que piensa y organiza”.

El tiempo todo lo diluye. Cuando la psicología y la parapsicología se separaron de la filosofía muchos conceptos puramente psicológicos fueron aplicados por nuestra disciplinar para entender los fenómenos paranormales, hasta el punto de que anima llegó a ser sinónimo de inconsciente, de tal forma que la hipótesis animista quedó reducida a “simples” manifestaciones psíquicas o plasmaciones físicas de contenidos inconscientes, mientras que paralelamente los conceptos de anima y espíritu se acercaron tanto entre sí que resultaron imposibles de distinguir. Esto dio lugar al uso del término psi y de la frase facultades psi para identificar con claridad la hipótesis animista ante la espiritista. Por un lado se estudiaba la posible utilización de capacidades psíquicas y por otro la intervención de los espíritus en la esfera de los vivos.
El animismo nació del estudio de pueblos que no compartían nuestras creencias sobre los axiomas de la realidad. Sus concepciones sonaban demasiado confusas para una civilización que creía hallarse en posesión de la verdad absoluta y pronto fue apartado sin prestarle demasiada atención. Por suerte algunos pensadores e investigadores pusieron en tela de juicio esta seguridad. Entre ellos es de destacar Carl Gustav Jung que con el apoyo del físico Wolfgang Pauli introdujo el concepto de sincronicidad que por primera vez excluía la existencia de la percepción extrasensorial y la psicokinesis.

La sincronicidad, tan nombrada como incomprendida, más que una explicación es una descripción objetiva del desarrollo de los fenómenos. En la naturaleza se daban coincidencias significativas mucho más allá de lo que la teoría de las probabilidades dictaba. En la mente de una persona podía aparecer un pensamiento coincidente con el de otra persona, o se podía producir un hecho físico vinculado con lo que alguien pensaba en ese momento sin existir una relación entre causa y efecto, sin embargo la coherencia en su desarrollo hacía ver entre los acontecimientos una relación sólo debida a su significado. No existía transmisión o influencia, únicamente coincidencias reveladoras de un orden natural que escapaba al conocido.
Jung especuló con la posibilidad de que la sincronicidad se debiera a una manifestación de lo psicoideo, la capa profunda del inconsciente, capaz de influir y modificar la realidad. Y es que cuando se ahonda en los conceptos de Jung, el inconsciente parece ser una vía de estructuración en lugar de un gran conjunto de datos archivados.
Al hablar de un orden natural que escapa a nuestros conocimientos retornamos a la hipótesis animista original, y es en este punto donde la teoría del colapso da sus primeros pasos.

LA ESTRUCTURACIÓN DE LA REALIDAD

Bajo lo óptica de la teoría del colapso el factor psi no es una fuerza ni una energía. Tampoco se trata de una facultad, capacidad o poder psíquico semejante a los conocidos (memoria, instinto, pensamiento), por lo tanto no existen transmisiones de ningún tipo ni influencias energéticas sobre la materia. Psi es la función o acto psíquico estructurador de la realidad. Al hablar de estructuración parece que me estoy refiriendo a la antigua idea de que el mundo es una creación mental. He rehuido intencionadamente el término crear porque esta palabra induce a pensar en la aparición de objetos desde la nada, pareciéndome mucho más correcto hablar de colapso en el sentido que le da la física cuántica; es decir, como observación que determina la existencia y la localización.
El mundo que observamos es un colapso de todas las infinitas posibilidades que se dan potencialmente en el universo para que un objeto exista o un suceso se desarrolle. Como elemento no físico pertenece a la acción desplegada por lo que he denominado observador interno, alejándome deliberadamente de las palabras alma, espíritu y anima, pues además de proyectar la imagen de “cuerpo sutil”, “doble etéreo” o “substancia impalpable” fomentan ideas metafísicas sobre otras dimensiones y mundos intangibles. El observador interno no se puede situar en un lugar del tiempo o del espacio, se encuentra en un continuo “ahora” atemporal, colapsando con su actividad a ambos elementos y a la materia.

Al universo estructurado como una única realidad por el factor psi lo he denominado colapso establecido. Es el mundo, la totalidad, la creación; en otras palabras, la naturaleza. Pero siendo una elección de los seres que lo habitan, el colapso establecido puede ser modificado al variar la opción del observador, y con la alteración las leyes que aparentan regirlo dejan de ser eternas e inmutables. En la naturaleza existen todas las posibilidades de que todo se dé. El colapso se establece tal y como lo conocemos gracias a los hábitos adquiridos por los observadores internos de los seres vivos. Los hábitos, a diferencia de las leyes, pueden modificarse siendo esta modificación lo que hemos interpretado como fenómenos paranormales. En ciertas circunstancias la consciencia puede lograr que la función psi colapse una realidad diferente a la habitual.

Desde que la física dividió la materia hasta lo minúsculo sabemos que los objetos no se encuentran formados por pequeñísimas porciones de elementos materiales, sino por subpartículas a las que podemos entender en parte gracia al idioma matemático. Sabemos muy poco sobre su naturaleza última, pero intuimos que no se tratan de entidades en sí mismas, más bien podemos nombrarlas como tendencias a existir que dependen hasta límites insólitos de la observación que efectuemos sobre ellas.
El tiempo puede definirse como la capacidad psíquica de medir el movimiento de la materia en el espacio, sin embargo, lo que al consciente le parece desplazamiento es para el observador interno una selección entre las infinitas posibilidades existentes de modo potencial en la naturaleza. El movimiento no existe como desplazamiento. Cuando andamos no estamos desplazándonos de un lugar a otro, verdaderamente lo que hace el factor psi es reedificar el mundo que rodea al observador interno, cuando levantamos el brazo no estamos trasladando una parte de nuestro cuerpo por el espacio sino eligiendo unas determinadas posibilidades.
Curiosamente este pensamiento encuentra comprensión entre los amantes de la informática, pues aunque resulte extremadamente limitado como analogía, el fenómeno conocido con el nombre de renderización actúa de modo muy parecido al colapso. Con los programas de animación en tres dimensiones se pueden producir espacios virtuales plagados de actividad. La pantalla del ordenador crea la sensación de movimiento recorriendo un espacio que en realidad no existe, pero que el programa se encarga de generar mediante complicados y rápidos cálculos dando forma a lo que hemos bautizado con el nombre de ciberespacio.
Aunque el ejemplo es limitado podemos equiparar al observador interno con el espectador de la renderización. Sin que exista movimiento la consciencia siente un desplazamiento ficticio al reorganizarse continuamente la realidad frente a él. Los observadores internos no se desplazan en ningún momento sino que “renderizan” los objetos y los seres de su entorno dando la sensación de que el movimiento los hace apartarse o aproximarse.
El fenómeno conocido como “renderización” puede darnos una idea aproximada de cómo se forma el mundo que nos rodea, aunque al igual que toda analogía resulta limitado frente al origen del colapso establecido.
De alguna forma pensamos que el tiempo y el espacio son escenarios donde transcurren las cosas materiales, cuando en sí mismos son fenómenos relacionados con el origen de la materia. Si Newton presentó un tiempo absoluto que transcurría uniformemente, Einstein lo mostró unido al espacio siendo la materia un “nudo” formando por el espacio-tiempo. Un ordenador renderiza el ciberespacio desde el presente hacia el futuro, sin embargo el observador interno desde su atemporal “ahora” colapsa la realidad estructurando lo que conocemos como pasado Esa realidad es experimentada de forma continua por el ser humano. De esa continuidad no quedan rastros, en el sentido de que desaparece y sólo contamos con nuestra memoria como prueba de su existencia (una fotografía no es un objeto del pasado sino del presente). Lo que nos parece evocación de sucesos anterior es una determinación constante e ininterrumpida de su existencia y localización en ese atemporal “ahora” interior. Los objetos de este mundo y sus desplazamientos son “recuerdos” en la mente de los seres vivos. El tiempo es el colapso de los acontecimientos unidos en el presente por su significado lo que crea una línea hacia atrás que da sentido al pasado.

Continuamente las criaturas reedifican la realidad que habitan. Tomamos por evocación y memoria lo que verdaderamente es una estructuración constante de la naturaleza. La idea en principio puede parecer ilógica de no tenerse en cuenta interesantes experimentos como el de elección retardada de Wheeler en donde se elige el pasado de la subpartícula, y en otro campo distinto las constantes afirmaciones de los místicos que han visto en la vida el origen de todo lo conocido (Jesús recordó a los que querían apedrearle “Yo he dicho: dioses sois”, en San Juan, 10-34).

INFINITO Y ONDAS DE PROBABILIDAD

Hemos confeccionado nuestros idiomas basándonos en referencias espaciales y temporales. Con ello nos es imposible alejarnos de estos conceptos cuando pensamos y reflexionamos. He preferido no crear términos nuevos ni separarme en exceso de los más habituales, pues de hacerlo mis palabras resultarían incomprensibles, así que las expresiones relativas a la memoria, al espacio y al tiempo siempre deberán ser tomadas como simples referencias erróneas en un mapa que en principio sirve para no extraviarnos. Sin embargo a la hora de exponer el sistema por el que se estructura la realidad resulta posible utilizar el lenguaje matemático. Con esta intención debemos familiarizarnos parcialmente con dos conceptos: el infinito y las ondas de probabilidad.
Cuando sumamos uno más uno y nos da dos vemos que el resultado es una cifra mayor que los sumandos, contrariamente una cantidad infinita o finita sumada a otra infinita da como resultado otra vez el infinito: el todo no siempre es mayor que algunas de sus partes. Este sencillo ejemplo nos permitirá comprender después cómo un solo observador interno colapsa la realidad igual que la suma de todos los observadores.

1 + 1 = 2
INFINITO + 1 = INFINITO
INFINITO + INFINITO = INFINITO

El todo no siempre es mayor que las partes que lo forman Aunque considero imprescindible una buena comprensión de las ondas de probabilidad y sus propiedades para ver la relación que existe con el colapso, básicamente las ondas de probabilidad son un concepto formulado por Erwin Schrödinger basándose en la ideas de Louis de Broglier que pertenece casi en exclusiva a la física cuántica, y hacen referencia a la actuación de las subpartículas. En verdad no nos dicen nada sobre su naturaleza última, pero valen para describir sus actuaciones y hacer predicciones. Sus características principales son idénticas a las de cualquier clase de onda (agua, sonido, electromagnética) y con ellas podemos aproximarnos a la teoría del colapso.
Una subpartícula puede ser entendida como una onda pero así como hay agua en toda una onda de mar, la onda de probabilidad es una descripción matemática que nos permite calcular dónde tiene más posibilidades de ser localizada. Cuando esto sucede se produce lo que Schrödinger llamó el colapso de la función ondulatoria, y la subpartícula deja de ser algo borroso para nosotros y se transforma en un objeto “material”.
Como toda analogía las ondas de probabilidad resultan limitadas a la hora de describir un dinamismo que va más allá de todo lo conocido. Me he percatado que muchas personas entienden mejor la teoría del colapso si hablamos de ondas de “recuerdos”. Cualquier observador los genera y colapsa en su sentido de que para él existen potencialmente un número infinito del que escoge unos concretos (determina su existencia y localización). Pero tanto si deseamos hablar de probabilidades o de “recuerdos” en el nuevo mapa que estamos confeccionando de la realidad se observa otros fenómenos asociados a la ondas de cuya evolución surge el mundo ante nosotros tal y como lo conocemos.

La filosofía que defendió la idea de que el mundo es una creación mental ha tenido grandes problemas para contestar a las cuestiones de por qué es el mismo mundo para todos y cómo es posible que la realidad sea igual para un solo ser vivo que para el conjunto de la vida. Una de las principales diferencias existentes entre los términos “crear” y “colapsar” radica en que creación llega a ser sinónimo de producción individual. Si los seres son individuales cada uno crearía su propia realidad, y el problema se presenta cuando nos preguntamos cómo pueden coincidir en una sola las realidades particulares. Arthur Schopenhauer se enfrentó al dilema llegando a la conclusión de que de algún modo debía existir un orden predeterminado. La teoría del colapso se enfrenta a esta estructuración de la realidad desde otro ángulo al no aislar a los seres vivos como meros creadores individuales de la naturaleza.

Cuando se produce el choque entre ondas hallamos el fenómenos llamado interferencia. Si miramos el oleaje del mar podemos distinguir la altura de las olas (amplitud de onda) y su separación (longitud de onda). El choque entre las olas puede producirse en el momento en que están subiendo o bajando, lo que da lugar en el primer caso a una nueva ola cuya altura será el doble de las originales, en el segundo se anularán mutuamente y el agua no sufrirá alteraciones. Estos fenómenos que reciben en nombre de interferencia constructiva y destructiva respectivamente pueden ser totales o parciales y son aplicables a cualquier clase de onda. De la misma forma las ondas de probabilidad chocan entre sí. Aquellas que provoquen una interferencia constructiva darán lugar a la realidad física que todos observamos, y las que produzcan una destructiva no llegan a plasmarse en el mundo material quedando como nuestro interior psíquico privado.

Interferencias constructivas y destructivas

Me gusta comparar al universo con un inmenso mar en donde un infinito número de ondas evolucionan, se desarrollan y chocan constantemente. En este mar insondable es imposible saber quién ha dado forma a los objetos. Cuando dos ondas se juntan y se separan no es posible saber si se han cruzado o se han rechazado. Es fácil ver este fenómeno en el flujo y reflujo de las olas en una playa entre las que retroceden después de golpear la orilla y las nuevas que intentan alcanzarla. Del mismo modo los elementos materiales de este mundo no se encuentran vinculados con observadores individuales. La estructuración de la realidad es una acción del conjunto de la vida que no puede ser desgranada en actuaciones aisladas; los objetos “pertenecen” por igual a todos los observadores.

Del mismo modo no es posible distinguir a los observadores que colapsan los objetos de este mundo.

Un único observador dispone de infinitas ondas de probabilidad que al ser colapsadas estructuran la realidad frente a él dando forma a los objetos y sus desplazamientos en el tiempo y en el espacio. Si estamos mirando un paisaje nuestra elección entre esta infinita cantidad de “recuerdos” dará forma a los árboles, los montes y las nubes. Aunque se acerque un nuevo observador el colapso establecido no sufrirá ninguna alteración, pues el número ilimitado de ondas del nuevo observador interferirá de forma constructiva con las nuestras y la realidad no cambiará ante nuestros ojos, cumpliéndose el modelo matemático relacionado con el infinito: el total no es mayor que las partes que lo forman. Infinito más infinito da de nuevo el infinito.

Desde sus orígenes la parapsicología se percató de que la mente no debía encontrarse en su estado ordinario para producir fenómenos paranormales (algo que ya afirmó Platón en su diálogo Tímeo). Fuertes emociones, estados transformados de consciencia, depresiones o diversos agotamiento psíquicos potenciaban la manifestación de los fenómenos; asimismo los sujetos con ciertas característica psíquicas eran más propicios a provocarlos. Mientras la mente se encuentra en su estado común el factor psi estructura la realidad dentro del colapso establecido, pero cuando se altera al observador sea por complicaciones de la vida, intencionadamente e incluso por medios artificiales su habito de estructuración se perturba.
La realidad se edifica tal y como lo percibimos gracias a la acción conjunta de todos los seres vivos, y las alteraciones son lo que conocemos como fenómenos paranormales.

Bajo la óptica del colapso no existe pues transferencias o influencias energéticas, sino perturbaciones en el colapso establecido. Un sujeto parece haber captado el pensamiento de otro cuando en verdad lo que se está produciendo es una reestructuración de la realidad. Un contenido psíquico coincide con otro contenido psíquico o con el desarrollo de un suceso físico debido a que esa realidad que nos incluye a nosotros mismos, a nuestros propios cuerpos y nuestros propios cerebros, es colapsada ininterrumpidamente por el conjunto de la vida. Lo que hemos entendido como percepción extrasensorial, lo que Jung y Pauli bautizaron como sincronicidad, es la estructuración de las mentes que dependen hasta límites insospechados de los demás individuos. La retrocognición o la premonición no son “ver” el pasado o el futuro, sino la línea trazada desde el atemporal “ahora” del observador interior que hace coincidir los acontecimientos por su significado en lo que la mente común traduce como el presente. Un objeto puede modificarse físicamente, levitar, atravesar la materia o realizar desplazamientos imposibles debido a que hemos traducido erróneamente la naturaleza última del movimiento.

SEÑALES DE EVIDENCIAS

En un principio parece imposible encontrar pruebas demostrativas de una teoría como la que se presenta en estas páginas, pero si la continuidad es un mapa incorrecto del territorio de la realidad, si los fenómenos paranormales son indicios que muestran este error cartográfico, la parapsicología puede elaborar experimentaciones y pruebas que confirmen o refuten la teoría del colapso.
Sé perfectamente por propia experiencia que abandonar el paradigma clásico llega a resultar traumático, después de todo los conceptos tradiciones de tiempo, espacio, movimiento, transmisión, influencia, causa y efecto se encuentran incrustados en lo más profundo de nuestro interior, pero como en cierta ocasión aconsejaba Santiago Ramón y Cajal: “Hay que limpiar la mente de prejuicios y de imágenes ajenas, hacer el firme propósito de ver y juzgar por nosotros mismos, como si el objeto hubiera sido creado expresamente para regalo y deleite de nuestro intelecto”. Con este espíritu fueron realizados diversos proyectos de investigación:

SILA (sincronicidad en laboratorio). Pruebas tradicionales con dibujos, cartas Zener y dados en donde se excluía por completo o dificultaba al máximo la manifestación de la percepción extrasensorial y la psicokinesis. Comprobación de la existencia de un único fenómeno mediante la desorientación de los voluntarios al participar en experimentos en donde se les preparaba para una prueba psíquica cuando se realizaba una física.

SEREX (ser extrafísico). Creación mediante la voluntad de los participantes de manifestaciones espiritistas sin la intervención de ningún médium utilizando sesiones tradicionales en donde se incluían invocaciones, agrupación de los participantes entorno a mesas y otros métodos típicos para potenciar los fenómenos.

TRANSCOMUNICACIÓN. Dividido en psicofonías y psicoimágenes se trabajó en la reordenación de sistemas caóticos hacia resultados perceptibles, utilizándose respectivamente el sonido aleatorio de fondo y la producción de formaciones luminosas en monitores que debían acoplarse a los contenidos psíquicos de los participantes.
A estos proyectos se deben añadir diversas investigaciones de laboratorio como la influencia de la mente en el crecimiento de las plantas o las realizadas con personas presuntamente poseedoras de facultades psi, además de los trabajos llevados a cabo en casos espontáneos.
Sin duda harán falta muchos más medios técnicos y humanos así como más horas de dedicación y labor investigadora para confirmar o rebatir la teoría. El colapso plantea un nuevo paradigma y unos nuevos axiomas que pueden llevarnos a comprender el origen de ese metal que componía la famosa moneda de Rhine, pero para esto lo primero y lo más costoso será comenzar a extender un nuevo mapa sobre el anterior que nos conduzca por caminos y sendas hasta ahora ignoradas en el territorio de la realidad.

 
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Publicado por en julio 3, 2015 en parapsicologia

 

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La Ciencia Holística y el Universo

 El Universo Holográfico

A diferencia de lo que muchas personas creen hoy día, la concepción de una realidad total no es moderna, sino que viene de una muy antigua cosmovisión que igualmente ha influido en las diferentes elevadas civilizaciones del pasado y en la totalidad del planeta, aun cuando ello ha sido olvidado casi completamente por la mayoría.
En la cultura occidental, debido a la fuerte influencia heredada de la cultura helénica que igualmente la alcanzó haciéndose merecedora de una ancestral y hasta atemporal herencia, es común la referencia a la palabra griega ὅλος [hólos] a la que se le atribuye el significado: todo, entero o total.
Más allá de las palabras para denominarlo, lo que nos interesa es reflexionar sobre las implicaciones de acceder a una realidad con una conceptualización tal.
La cosmovisión de Universo Holográfico implica que TODO punto del Universo, es decir cualquiera, contiene la totalidad de la información de TODO EL UNIVERSO y ello para todo (cualquier) tiempo.
Acceder al nivel de consciencia donde la realidad es Holográfica, no como mera posibilidad intelectual sino como experiencia vivencial, implica entonces que se ha logrado alcanzar una consciencia unificada donde se han trascendido las ilusiones de la dualidad, entre ellas las del espacio y del tiempo, y alcanzado un estado real verdaderamente, y con ello una consciencia omnisciente y omnipresente.

Esa consciencia de Unidad, Holística u Holográfica se encuentra igualmente vinculada con el estado de iluminación donde se alcanza la comprensión de que “todo lo que veo soy yo mismo” y que por tanto la totalidad del conocimiento está dentro de nuestro propio ser pues afuera no hay nada. Ello hace posible alcanzar la maestría interna que permite acceder a la totalidad del conocimiento que finalmente es tan solo autoconocimiento. De allí la máxima “conócete a ti mismo y conocerás al Universo”.Cabe reflexionar en este punto que si bien la denominación de Universo Holográfico es actualmente difundida y aceptada, de hecho es una redundancia pues en si mismo el concepto de Universo ya tiene implícito el concepto de totalidad, es decir, es una palabra surgida de una cosmovisión de consciencia unificada. Basta pues con tener presente lo anterior y recuperar el sentido profundo que existe de forma inherente en la palabra UNIverso.

El Holismo filosófico y la Ciencia:
Por definición una ciencia como la física, por ejemplo, de hecho no puede acceder a ese nivel Holístico en el sentido más profundo pues su objeto formal de estudio en si mismo es el espacio-tiempo y sus dinámicas, así solo la llamada metafísica, que estudia los mecanismos subyacentes (y más reales) que trascienden la ilusión, puede acceder, desde ese superior estado de consciencia a fenómenos donde por su propio método, la física queda atrapada en “la nada”, sin respuestas.

La discontinuidad de lo infinito

Así la cosmología contemporánea, positivista, busca de forma obsesiva asomarse un poco más a la pregunta última y más fundamental, pero limitada a la aproximáción asintótica, del instante del nacimiento del Universo, pero tan solo en su manisfestación material, dejando de lado la cuestión del ser más trascendente y profunda, que repercute en cualquier escala cósmica, desde la macro hasta la micro, la humana incluida y que por lo mismo solo cuando esta se responde, puede decirse que se tiene verdaderamente un modelo del Universo. Esa profunda pregunta de naturaleza ontológica es:
¿De donde surge el Universo?.

Pregunta que lleva implícita la interrogante sobre si ¿Siempre ha estado y estará allí sin jamás desaparecer su manifestación material?, y que tanto a escala humana como en el resto de la naturaleza pareciera encontrar evidentes y claras respuestas por medio de los ciclos. Entonces, si el mismo fue creado, ello implica necesariamente la existencia de un orden total de consciencia superior, suyacente atemporal y trascendente manifestado en la materialidad temporal percibida. Principio creador Universal, que ha sido denominado con incontables nombres según las diferentes culturas, y al que algunos llaman Dios.

Para esa tan fundamental pregunta, la posibilidad de que la totalidad material manifestada pueda surgir de la plenitud atemporal e inmaterial donde aparentemente nada existe y a la que TODO regresa, representa un “vació” que aterroriza a la física surgida del efímero ego material, evitándola por no satisfacer a su propio positivismo compulsivo, a pesar de que reiteradamente nos han afirmado los más grandes maestros espirituales de la humanidad que es precisamente en esa nada aparente, ocultada por la invisibilidad del supremo principio de creación Universal, donde se encuentran las más profundas y trascendentes respuestas. Un vacío que, paradojicamente, la propia física contemporanea reconoce contiene ingentes cantidades de energía potencialmente creadora. El inconsciente colectivo mismo.

Vemos pues una limitación intrínseca fundamental del actualmente tan aclamado “método científico” que empleado como pilar, tanto en la física como en el resto de las ciencias materialistas, las vuelve incapaces de elevarse a la Verdad Superior debido a su propio positivismo cargado de escepticismo justificado en aras de una ilusoria objetividad racional.

Aquello que trasciende al espacio-tiempo, trasciende a la confirmación experimental tan fundamentalmente razonable para el método científico. Solo una consciencia superior, unificada puede incluir en su experiencia fenómenos intuitivos (ab-zurdos o separados del hemisferio izquierdo cerebral, palabra surgida igualmente de la perspectiva materialista de la mente) es decir ajenos a la razón y su proceso, lo razonable. Solo lo absurdo puede incluir aquella parte de la totalidad que solo puede ser percibida por medio de “la fe”. Tan solo la intuición y la razón unidas permiten una cosmovisión total o unificada, es decir, el acceso vivencial al Universo.
Dada la anterior limitación las ciencias (con minúscula) ilusoriamente parecen avanzar en el tiempo y aproximarse muy lentamente a Verdades Superiores, inmutables y eternas. Siendo la consciencia paradojicamente, el ingrediente inconsciente (no reconocido y por tanto de repercusiones fundamentales y no valoradas) del investigador que aplica o intenta aplicar el riguroso “método científico”, intentando conocer un ilusorio afuera sin detenerse antes a intentar conocerse a si mismo.

Así la ciencia pasa a ser un acto no tan objetivo y exacto como se pretende creer y afirmar sin mayor cuestionamiento. Esa objetividad solo es accesible para una Ciencia (con mayúscula), Superior y Unificada, que solo puede ser alcanzada por medio de una consciencia en igualdad de nivel. Así nuestra mente fragmentada no puede acceder ni dar origen a una Ciencia Total u Holística en el más amplio sentido, sino a ciencias en apariencia diversas y fragmentadas que parecen responder a múltiples interrogantes pero sin llegar a responder verdaderamente con una Única respuesta Superior a una sola, última y trascendente interrogante. La del origen y destino final del Universo y del ser y el propósito último de la manifestación temporal que llamamos vida. Tema vetados por principio para la física pero objetos formales de la metafísica y la ontología.Entre incontables ejemplos de la sabiduría perenne, Platón en su profunda alegoría de la caverna, nos habla sobre el hecho de que la aparente realidad material de los fenómenos del espacio-tiempo, es solo la ilusoria sombra de algo que ocurre “afuera” de la caverna, un afuera que corresponde a esa realidad Superior y Verdadera donde ocurre realmente la realidad última y trascendente, origen último y fuente.

Así intentando al menos algo de humildad, reconociendo las anteriores limitaciones, tratemos pues de explorar algunas de esas difusas sombras que son solo pálido y fragmentado reflejo de esa Totalidad plasmada en nuestra ilusoria temporalidad espacial pero al menos tratando de tener presente esa realidad Superior que es como ya se dijo, la verdadera fuente.
El espacio-tiempo desde una perspectiva trascendente


Más allá del paradigma de intercambio de información por medio de ondas:

Desde la perspectiva del pensamiento científico de ciencias como la física, atrapada por método como ya se dijo, en las ilusiones del espacio-tiempo. El concepto de onda parece ser la explicación natural y hasta única posible. Existe el espacio, como parecen demostrarlo de manera contundente los sentidos, y parece existir sin duda un tiempo. Un tiempo percibido que da sentido al concepto de velocidad de propagación, y un espacio que nos habla de longitudes de onda, todo muy razonable.
Pero ¿y si existiera una forma diferente de ver las cosas surgida de una nueva consciencia, podríamos acceder entonces a Ciencia y tecnologías Superiores?.

Regresemos a ese concepto de cosmos holográfico o Universo donde el todo y las partes son Uno y lo mismo. Desde esa perspectiva no parece tan extraña la idea de que pudiera existir una comunicación instantánea, pues la anterior perspectiva trasciende la mencionada ilusión de espacio y por tanto de tiempo.

Intentaremos vincular las anteriores consideraciones con nuestras investigaciones sobre Transcomunicaión Interdimensional, a fin de darles fundamento.

Más adelante se muestran, a la izquierda, el diagrama de un micrófono del llamado tipo “electret” de uso generalizado hoy día, y a la derecha el circuito general de un detector de ondas gravitacionales (GWD) según ha dado en denominarlo Gregory Hodowanec. Podemos observar que para ambos el elemento común y central es un capacitor o condensador eléctrico.

En el primer caso la explicación comúnmente aceptada sin cuestionamiento es que el sonido se propaga por medio de ondas sonoras (de presión) en el espacio, las cuales eventualmente impactan sobre una de las placas metalizadas que constituyen al capacitor del esquema. Dicha presión sobre el área de la placa produce una fuerza que la deforma modificando su valor de capacitancia que depende, entre otras variables, de la distancia de separación entre las placas. La variación del valor de la capacitancia debida a las deformaciones proporcionales a la intensidad del sonido provocan a su vez, dada la carga acumulada, un cambio en la diferencia de potencial (voltaje) entre las placas del condensador, lo cual, igualmente controla de manera proporcional (por medio del transistor de efecto de campo) la corriente que circula por la resistencia de polarización, cuya caída de potencial igualmente proporcional (regida por la Ley de Ohm) corresponde a la señal de salida de audio. La alta sensibilidad y simplicidad de este tipo de micrófonos es debida a la muy elevada impedancia de entrada en la compuerta del tipo de transistor utilizado que actúa como amplificador. Hasta aquí pareciera no haber nada novedoso ni particularmente interesante asociado al sonido y su captación por medio del micrófono o transductor electroacústico capacitivo, como se le denomina de manera general. ¿O acaso el sonido guarda aun algunos secretos?.

Pasemos ahora al caso del diagrama general del denominado detector de ondas gravitacionales. Michael Faraday, considerado uno de “los padres” de la electricidad y que en reconocimiento a ello su apellido da nombre a la unidad de medida de la capacidad eléctrica, consideraba ya desde el siglo XIX, que existía una relación fundamental entre la capacidad eléctrica y la gravedad. Una vanguardista perspectiva, incluso hasta hoy día confirmada por diversos investigadores posteriores que han explorado la relación entre la carga eléctrica y la antigravedad (por ejemplo el llamado efecto Biefeld–Brown). ¿Perspectivas acaso intencionalmente sepultadas para la consciencia colectiva, como las de el æther y el orgón?.

Intentando recuperar esas ideas, el investigador Gregory Hodonawec ha venido realizando modestos experimentos de manera independiente, desde hace varias décadas, por medio de configuraciones como la mostrada (o ligeras variantes alrededor del mismo núcleo fundamental donde los amplificadores operacionales juegan un papel central en la eliminación de ruidos indeseados para la recuperación de información significativa), con los cuales afirma estar siendo capaz de detectar señales incluso inteligentes, provenientes de distantes puntos del Universo, escondidas en medio de “el ruido”, entre ellos los conocidos como “1/f or flicker noise” y la llamada “radiación de fondo de micro ondas” atribuida a la supuesta Gran Explosión o “Big Bang” que se afirma dio origen al Universo. “Ruido” que Hodonawec sugiere realmente tiene su origen en las ondas de gravedad y que las mismas se propagan practica mente de manera instantánea (Δt = tiempo de Planck ≈ 5.4E−44 segs.), a pesar de las supuestamente enormes distancias involucradas. Las anteriores afirmaciones, de ser verdaderas, obligarían a un profundo replanteamiento de los paradigmas aceptados que dan sustento a la cosmología contemporanea, pero sirven ya como sustento de su propio modelo que el denomina “Rhysmonic Cosmology”

 Los sonidos del silencio y el Universo

Las afirmaciones de Hodonawec parecen compatibles con nuestros propios hallazgos pero obtenidos por medio de la Transcomunicación Piramidal Interdimensional basada en nuestra tecnología vorticial denominada VET (Vortex Effect Transistor) capaz de interactuar con la energía bio-cosmica y, por lo mismo, las explicaciones de los fenómenos difieren radicalmente. En su caso, aun cuando sus resultados experimentales parecen muy significativos, estos siguen siendo explicados por medio del paradigma físico “de ondas” e involucran conceptos de el tiempo y el espacio, mientras que en nuestro caso tenemos reiteradas confirmaciones de fenómenos que solo podríamos explicar por medio de modelos donde se incluyan mecanismos trascendentes a los mismos.Continuemos por ahora con algunos resultados aparentemente de frontera aunque en la misma perspectiva, antes de intentar ir más lejos.

El sueño de Marconi:

Aun cuando la figura de Guillermo Marconi como “inventor de la radio” ya no puede sostenerse en la actualidad, al menos para los entendidos en la materia, este sigue siendo un icono y por lo mismo un referente para muchos, de modo que su ejemplo nos será útil. Se afirma que el “inventor” italiano, ya famoso por su patente, en el año de 1929 declaró estar interesado en “captar los sonidos del pasado”, como por ejemplo las palabras de Cristo pronunciadas milenios atrás, anhelo conocido actualmente como “el sueño de Marconi”. Sueño que, aunque de forma controvertida, pareciera haber sido ya superado en décadas recientes por medio del llamado CRONOVISOR y por otros investigadores, italianos igualmente, uno de ellos el padre Ernetti (ver electromediumnidad). Dispositivo sobre el cual nos ocuparemos más adelante intentando explorar más profundamente los secretos del espacio y del tiempo.

Desde la ya mencionada perspectiva científica, la ondas de cualquier tipo que son producidas en el espacio-tiempo, entre ellas las sonoras, no se extinguen totalmente, sino que solo se van atenuando en intensidad. Afirmación sobre la cual pareciera existir cuantiosa evidencia, como la ya antes mencionada, y entre ella los experimentos del Doctor Miguel Molina de la Facultad de Bellas Artes de la Politécnica de Valencia quien, utilizando micrófonos ultrasensibles de última tecnología, afirma haber sido capaz de grabar sonidos de hechos ocurridos hasta 30 segundos en “el pasado”. Frontera que otros grupos, replicando su metodología, han logrado extender ya hasta el doble de tiempo.

Incluso desde la perspectiva física común pareciera facilmente explicable el hecho de que es completamente análoga la dificultad de realizar el registro de un evento cercano en el espacio cuyas ondas se han atenuado por el paso del tiempo a la de realizar el registro de un evento mucho muy lejano ocurrido “en el presente”. Una confirmación de lo anterior sería el hecho de que en Julio de 1994, cuando se dio el impacto del cometa Shumaker-Levy con Júpiter, Dave Lawton afirmó haber sido capaz de registrar “sonidos” del mismo por medio de una simple versión modificada del GWD de Hodonawec.

No puedo menos que invitar a la reflexión ante las nuevas posibilidades, incluso tecnologícas que pueden surgir basadas, no en equipos más y más costosos y más y más complejos producto de la aplicación repetitiva de los mismos viejos paradigmas como conviene a ciertos intereses, sino por medio de mucho muy simples dispositivos y hasta más allá de ellos, pero surgidos de una nueva consciencia y su correspondiente modelo del Universo. Consciencia superior radicalmente apartada de las formas de pensamiento vigentes en el presente y que, en todos los tiempos, ha impulsado a aquellos llamados a ser pioneros.

En contraste con la casi ridícula sencillez y bajo costo involucrado en un ejemplo como el anterior, me siento obligado a compartir la siguiente anécdota personal asociada a los mismos eventos. El año señalado, tan solo alrededor de una decena de observatorios en el mundo fueron capaces de registrar dichas colisiones, en vídeo al menos, entre ellos el Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México donde laboraba. Ello fue posible gracias a un concesión muy especial pues, sincronicamente, nuestro país era reciente miembro del Tratado de Libre Comercio (TLC o NAFTA) con Canadá y los Estados Unidos de América, por lo que, después de muchas negociaciones, como gesto de buena voluntad y a través de permisos muy especiales de parte del gobierno, fue autorizada la venta e importación, con fines científicos, de un componente desarrollado por la Hughes Aircraft, consistente en un detector de imagen infrarroja de última generación (IC NICMOS), con un costo superior a los $100,000.00 USD, según recuerdo. Dispositivo al menos en ese entonces clasificado para uso militar y por tanto con un contrato de confidencialidad y una muy larga lista de países con prohibición expresa de cualquier tipo de transferencia al respecto de la totalidad o incluso parte de la tecnología involucrada.
El mencionado dispositivo nos fue entregado “en mano” en medio de una larga gira por diversos observatorios y universidades de los Estados Unidos a los que fuimos invitados, entre los cuales se encontraban  Palomar Observatory en San Diego County, California, Mount Graham International Observatory (MGIO) y Kitt Peak National Observatory (KPNO) en Arizona, y la Universidad de Massachusetts en Amherst (UMass), a fin de intercambiar con colegas (físicos e ingenieros) vinculados al desarrollo de aplicaciones con fines astronómicas basadas en dicho detector para, a su vez a nuestro regreso, trabajar con el resto de los integrantes del departamento de instrumentación del que formábamos parte, en el diseño y fabricación mécánico, y ópto-electrónico de la cámara infrarroja que, algunos meses después, registraría los mencionados impactos al planeta Júpiter, por medio del Telescopio Óptico de 2 mts de diámetro del Observatorio Astronómico Nacional (OAN) de San Padro Martir en Baja California Norte.

Proyectos involucrando presupuestos con cifras astronómicas, literalmente. Como el anterior, u otros mucho mayores como los grandes telescopios y radiotelescopios de vanguardia con costos de decenas y hasta centenares de millones de dólares y destinados no a siempre a la busqueda de respuestas tendientes hacia el encuentro con la hermandad Universal sino a las “guerras de galaxias”, o bien los costosísimos proyectos multinacionales de aceleradores de partículas cada vez más y más poderosos para fragmentar más y más el átomo por definición indivisible, sin llegar verdaderamente al origen último del microcosmos, y hasta aquellos supuestamente destinados a desentrañar los misterios de la vida pero solo desde la predominante perspectiva material del DNA que nos mecaniza dejando de lado la perspectiva sagrada de la existencia, entre tantos otros proyectos científicos contemporáneos considerados de gran importancia, pero dentro de la misma ilusión no trascendente del espacio-tiempo, como pareciera convenir a un sistema establecido que pretende mantenernos controlados dentro de la materialidad evitando el encuentro con el ser. Intentando supuestamente hacernos creer que solo por medio de esos caros y complejos proyectos y modelos es que será posible desentrañar el macro y el micro cosmos pero siempre de forma fragmentada o inconexa a pesar de los, muchas veces bien intencionados ocasionales intentos de multi e inter diciplinaridad, pero alejados de la profunda cosmovisión de la Con-Ciencia Holística con la cual se afirma no es necesario tener tanto ni ir a ningún lado pues TODO el Universo está en cada punto y por lo mismo al alcance de nuestras manos en todas sus escalas, como dan fe los grandes místicos de las diferentes tradiciones espirituales de todos los pueblos y a lo largo de los tiempos. Espíritu del que igualmente se han nutrido, al menos parcialmente, lo más grandes sabios, filósofos y científicos de todos los tiempos.

¿A donde es necesario ir, o que es necesario hacer cuando se alcanza dicha consciencia. Acaso cuando esta se ha alcanzado se es capaz de acceder a la TOTALIDAD de los secretos del cosmos, e ir más allá de la ilusiones del espacio y del tiempo?.

Aunque quizá no de manera totalmente clara aun, pareciera intuirse ya que quizá existe un vínculo común asociado a todos los ejemplos mencionados anteriormente. Intentaremos ahora ir mucho más allá.

El Akasha:

Si bien para la ciencia y sus seguidores la recuperación de la información que trasciende el tiempo presente parece a lo más una elusiva frontera que promete ser factible de extenderse poco a poco, algún día, para quienes tienen desarrolladas facultades producto de un estado de consciencia superior, no racional ni materialista, esos hechos parecieran o bien frecuentes o al menos excepcionales pero profundamente reales.

Descartando los casos de farsantes e imitadores que persiguen intereses de beneficio personal como el prestigio u otras ganancias materiales, y que existen en todas las áreas de la actividad humana, incluso en las ciencias, hay evidencia de incontables casos de personas con capacidades de percepción que sienten, escuchan o ven lo que es imperceptible para otros. Personas capaces por ejemplo de “percibir” personas fallecidas o eventos acontecidos años, décadas e incluso mucho más atrás. Así como eventos en el futuro cercano y lejano.
Estas personas son conocidas con diversos nombres, entre ellos: Sensitivos, clariaudientes, videntes o clarividentes, psíquicos, etc., según la modalidad y alcance de su sensibilidad.

¿Y si lo que ocurriera fuera que todo fenómeno “observable” fuera tan solo una manifestación en la ilusión espacio-temporal que nosotros comúnmente tomamos como realidad, y que la anterior tuviera su origen en una realidad atemporal trascendente?.
Entonces en cualquier momento de la ilusión del espacio tiempo sería posible “recuperar” la información del ilusorio pasado ¿o acaso incluso del futuro o posible futuro?.
De ser así sería como si ese fenómeno “ondulatorio” que percibimos en nuestra ilusoria realidad espacio-temporal y que pareciera extinguirse, solo se “aleja” o “desconecta” de la realidad trascendente que la sostiene y produce su manifestación. Y que pasado el momento parece irse atenuando dejando tan solo débiles ecos en el espacio tiempo. Según nuestras propias investigaciones y hasta vivencias personales, el vínculo dimensional de manifestación ocurre por medio de la vorticidad, que sirve de enlace fundamental entre nuestra realidad percibida en nuestro presente y el plano atemporal donde coexiste vibrante la totalidad.

Desde esta perspectiva lo que conocemos como vida sería una ilusión, una sombra, de esa nada que tememos comúnmente y que llamamos “la muerte”, y que los sabios toltecas reconocen como el cuarto enemigo del hombre de conocimiento. Muerte cuyos secretos solo pueden ser desvelados por medio de la iniciación y que es más real y trascendente que nuestra aparentemente sólida ilusión. Vistos desde esta perspectiva, Los momentos de la historia que parecen atenuarse y disolverse en el tiempo, serían ecos de la eternidad.

Ese plano de realidad trascendente donde ocurren verdaderamente los fenómenos cuyas sombras son percibidas en la ilusión del espacio-tiempo ha recibido diversos nombres según las diferentes culturas. Los sabios y místicos indues le han denominado, el Akasha.

Las voces del navazzamin:

Existen recintos donde es posible escuchar el silencio más profundamente, un silencio que todas las culturas ancestrales del planeta asocian con lo sagrado, entre ellos los Olmecas de México, quienes lo consideran instrumento supremo de automaestría.

Uno de esos recintos, que si bien no es usado con fines espirituales ni de elevación de consciencia, es la llamada cámara anecóica, supuestamente diseñada solo desde la perspectiva de la física y sin mayor pretensión de trascender el paradigma contemporáneo de “las ondas”, sino totalmente basado en el mismo. Curiosamente las paredes de dichas cámaras están recubiertas de materiales blandos de formas triangulares (y muchos de ellos incluso piramidales con base cuadrada) a fin de “absorber” los sonidos y evitando su reflejo. Es un hecho reconocido que el silencio que puede alcanzarse en una cámara anecoica puede ser tan profundo que una persona común como por ejemplo, un investigador científico, sin una búsqueda en el camino del autoconocimiento o la consciencia, comúnmente es incapaz de soportar siquiera una hora completa dentro de tales cámaras sin sentirse angustiado o “que se está volviendo loco”. Ni que decir sobre lo que ocurre dentro de un milenario y ancestral espacio sagrado diseñado exprofesamente para ser utilizado como recinto para la elevación de la consciencia por medio del silencio, como ocurre por ejemplo con las cámaras interiores de las grandes pirámides del planeta.

Es por medio de esas cámaras anecoicas, comúnmente utilizadas para llevar a cabo experimentos físicos asociados con el sonido (acústicos), que se ha logrado aumentar el tiempo de los 30 segundos alcanzado en los ya mencionados experimentos del Dr. Molina. Dado lo anterior cabe preguntarse.

¿Que sonidos o voces conforman el ruido constante que normalmente escuchamos de fondo?, ese que se exalta sobre todo por las noches cuando se adormecen los ruidos diurnos. ¿Que voces de “mas allá del tiempo y del espacio” guardan esos leves susurros que como tanto se afirma, solo pueden ser escuchados por medio del silencio, mismo que hace posible acceder a conocimientos y consciencias superiores.? (ver electromediumnidady æterofonía)

Pareciera que tanto a nivel electrómagnetico como sonoro o auditivo, la “radiación de fondo” resguardara ecos del ilusorio paso del tiempo en el igualmente ilusorio espacio. “Radiación de fondo” tan intrigante que la actual radioastronomía no duda en reconocer como guardiana de la historia misma del universo, pero sin concebir siquiera que quizá esa historia sea mucho más profunda que lo que hoy día somos capaces incluso de imaginar.

Las grandes tradiciones espirituales afirman que el ser al dejar de habitar un cuerpo físico terrestre, según logra liberarse del peso de las ataduras o apegos producto de las formas pensamiento, logra alcanzar diversos niveles evolutivos en su regreso al reino al que los antiguos atlantes denominaban el navaz. Planos astrales, en donde existen planetas con vidas en algunos aspectos muy similares a las existentes en el nuestro (que nosotros llamamos tierra), aunque con diferentes grados de evolución cada uno de ellos.

Las imágenes del pasado:

Si bien algunos han argumentado que el mencionado CRONOVISOR del padre Ernetti, al igual que muchos otros hechos interesantes pero fuera de la ortodoxia de “la ciencia” académica, es tan solo un engaño o bien producto de la ficción o mera “leyenda urbana”, de hecho la cronovisión o capacidad de ver imágenes del pasado es una realidad cotidiana y aceptada incluso dentro del propio paradigma de la física contemporánea, sin intentar entrar en mayores detalles de proyectos militares ultra secretos que supuestamente existen, como el Pegasus de visión remota del Instituto Farsight.

Para la astrofísica contemporánea es un hecho aceptado que dada la limitación en la velocidad de propagación de la luz en el vacío (límite de velocidad que cada vez es más y más cuestionado incluso dentro de la misma física), el cielo que contemplamos no corresponde al presente, sino que de hecho cualquier telescopio eletromagnético (óptico, de radio u otras bandas), e incluso nuestros propios ojos, contemplan al cielo como era en el pasado, desde algunos minutos hasta incluso muchos miles de años atrás. Así, sin intentar ir más allá de la perspectiva del paradigma de la física contemporánea, podríamos afirmar lo siguiente:

Teorema fundamental de la CRONOVISIÓN:

 Dada una ubicación cualquiera en el espacio, existe un lugar geométrico (que de hecho debería corresponder a una esfera si aceptamos como verdaderas las hipótesis de isotropía e infinitud del cosmos), tal que desde todo punto sobre su superficie, es posible “observar” eventos ocurridos en la ubicación dada, en cualquier instante del pasado.

Como ejemplo de la afirmación anterior tomemos como caso particular lo siguiente. Cualquier observador (un telescopio o radiotelescopio por ejemplo) ubicado “en este momento” en cualquier punto sobre una esfera de radio de digamos 2000 años luz de nuestro presente en la tierra, estaría “observando” como era nuestro planeta hace 2000 años. Igualmente según la física aceptada “las ondas” de la imagen de ese instante de la Tierra (al igual que cualquier otro instante) “sobreviven” y, aunque por considerarse radiales (esféricas) y por el comúnmente aceptado principio de conservación de la energía se explique el por que su intensidad se va atenuando según el inverso del cuadrado de la distancia recorrida, las mismas continúan viajando y expandiéndose por el Universo de manera infinita. Lo mismo ocurriría para cualquier punto del Universo, de modo que tecnologicamente, la CRONOVISION como concepto de hecho no solo es factible sino que aun con el actual paradigma científico contemporáneo del espacio y el tiempo, puede afirmarse que dicho fenómeno sucede de manera permanente y hasta puede explicarse facilmente, al menos para “el pasado”.

Con los razonamientos anteriores, es claro que la perspectiva que es posible obtener desde cada punto del espacio debe ser distinta y correspondería a una de entre una infinidad de posibles cosmos o multiversos coexistentes, según el punto de observación, como ocurre con un holograma óptico. Mientras que la perspectiva de Universo, que implica unicidad, y que es por tanto total y simultanea, requiere por lo mismo, para ser percibida, de una consciencia superior y unificada, es decir de mecanismos que trascienden las ilusiones de la percepción.

La interferometría óptica y los multiversos:

Una hecho sobre la percepción visual vinculado a los modelos ondulatorios que siempre me ha intrigado y sobre la cual he intentado indagar e incluso he intentado compartir reflexiones, sin mucho éxito, entre otros con ex colegas especializados en el área de óptica, de pensamiento “académico u ortodoxo” del instituto de astrofísica de la universidad donde laboré casi dos décadas, es el siguiente.

Dado que parecen coexistir simultaneamente y de manera holográfica infinitas “esferas” (o planos) de imágenes provenientes de todo punto del Universo, como las del ejemplo anteriormente mencionado. ¿Acaso existen abruptas interferencias ópticas entre ellas que pudieran crear o modificar radicalmente la percepción visual, al menos en determinadas circunstancias, e incluso hasta manteniéndonos de manera permanente en una “realidad” individual decodificada por nuestro propio nivel de consciencia pero ilusoriamente colectivo?. ¿Acaso son esos mismos patrones de interferencias las que crean la ilusión del espacio-tiempo en nuestro decodificador mental y solo por medio de una consciencia superior, unificada y por lo mismo trascendente es que se pueden encontrar “las puertas” para acceder a esa “otras dimensiones”, superiores igualmente?.

Derivado de mis años dedicados ya no a la ciencia, sino al intento de expandir, un poco al menos mi propia consciencia, innumerables experiencias tanto personales como descritas por diversos “videntes” a quienes he conocido me confirman que continuando tan solo con lo que podría denominarse la linea ortodoxa de pensamiento científico contemporáneo, pareciera que efectivamente, en ciertas condiciones y para algunas personas, existieran digamos “fenómenos de interferencias ondulatorias” que les permiten percibir realidades alternativas en el aparente continuum espacio-temporal dentro “holograma de la realidad” y que incluso personas ubicadas aparentemente en el mismo entorno son incapaces de percibir, tanto de tipo visual como auditivo. Sin embargo, el hecho de que comúnmente parecieran no existir dichas “discontinuidades” (constructivas o destructivas) explicables por medio de la interferencia de ondas, y sobre todo derivado de los diversos escritos de los grandes místicos y videntes de todos los tiempos, realmente debiéramos detenernos a reflexionar sobre lo que pudiera estar verdaderamente detrás del fenómeno de la escuchay la visión, que trascienden las perspectivas físicas de la acústica y la óptica, respectivamente.

La plenitud del vacío, el campo infinito de todas las posibilidades:

Una característica fundamental del vacío o la nada, es que es capaz de contener cualquier cosa. Un recipiente vacío puede contener cualquier líquido, igualmente sobre una hoja de papel en blanco sin nada escrito, puede escribirse o imprimirse cualquier cosa.
Esa nada entonces pareciera ser el infinito depósito trascendente desde donde se manifiesta la ilusoria materialidad en el espacio-tiempo, según la conciencia del observador, que dado lo anterior pasaría realmente a ser creador de la misma.

Eso significa que un ser que se manifiesta desde “el vacío”, incluso como nosotros mismos lo hacemos al nacer, crea durante un ilusorio lapso de tiempo una realidad percibida por el mismo que considera “su vida” y que en lo más profundo es una experiencia totalmente individual con la ilusión de colectividad. Al retornar a el vació o a la nada, los seres regresarían a un nivel de coexistencia atemporal.

La interconexión vorticial del espacio-tiempo:
 
Para los llamados videntes, el cuerpo humano es algo muy diferente a aquel percibido por quienes tan solo ven con los ojos físicos. Para los primeros existen diferentes cuerpos sutiles acoplados y, el cuerpo físico (el más denso), es penetrado por medio de vórtices espirales denominados chakras (nombre generalizado tomado de la sabiduría de la india), los cuales lo alimentan energeticamente de energía bio-cósmica (también conocida como prana, entre otras muchas denominaciones), energía que es realmente el sustento de vida y que puede incluso ser el único utilizado, remplazando a la alimentación “bio-quimica” cuando se ha alcanzado el nivel de consciencia necesario.

“Alimentación” energética que corresponde igualmente a la liberación de la dependencia que nos ha esclavizado a los llamados combustibles materiales (fósiles u otros) y que está vinculada con la expansión de consciencia de la humanidad hacia planos de existencia superiores regida por leyes metafísicas y espirituales, y nutrida por energías libres.Es por medio de esos vórtices que, según el nivel de consciencia del “observador”, se manifiestan diferentes realidades espacio-temporales. Una creación surgida de planos inmateriales negados sistematicamente por la ciencia materialista que ha privilegiado la perspectiva de la química material despreciando la superior de la alquimia, así como la astrofísica por sobre la antaño tan apreciada perspectiva astrológica vinculada igualmente con los efectos cósmicos sobre la consciencia y más aun, la de una salud determinada fatalmente por las leyes materiales de la genética y no regida por la consciencia superior capaz de obrar milagros.

Cuando la pletórica atemporalidad trascendente del “vacío” se manifiesta en la ilusión de la temporalidad es que se teje el entramado del espacio-tiempo. Esos vórtices portales sirven como puente de manifestación material entre dimensiones, interconectando potencialmente todo lugar y cualquier tiempo, pero surgiendo y confluyendo todos ellos en la nada, más allá del espacio-tiempo desde donde la unidad del todo, potencialmente, puede manifestarse dando origen a las diferentes dimensiones.

Vórtices que actuando como fuentes energéticas, manifiestan y dan sustento al girar de las actualmemente concebidas y denominadas “partículas elementales”, entre las que se encuentran el llamado “electrón” y hasta el propio “átomo”, fundamento del microcosmos y espejo infinitesimalmente pequeño de lo infinitamente grande, hasta planetas, estrellas y galaxias que conforman el macrocosmos, pasando por la escala humana donde siete de estos centros, sustentan los diversos planos de la vida, hasta la manifestación material de aquello que reconocemos como nuestro cuerpo físico.

 
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Publicado por en junio 28, 2015 en Artículos, parapsicologia

 

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