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“Experimentación en TCI”


Experimentación en TCI: Algunos consejos sobre la técnica de las psicofonías o EVP*

Anabela Cardoso

Creo que tal vez será interesante para los lectores deseosos de intentar por si mismos la maravillosa aventura de la comunicación con el mundo siguiente, tener conocimiento de informaciones y pormenores resultantes de mi experiencia personal en este campo.

Debo alertar para el hecho de que la TCI no se guía por manuales, como me decía hace poco un amigo, él también experimentador en TCI.

Efectivamente, todo parece indicar que las reglas y leyes de nuestro mundo no se aplican a esta materia. Sistematizar sería por consiguiente erróneo y peligroso.

Todo lo que aquí he dicho deberá ser interpretado en este contexto -es apenas el fruto de una experiencia personal, la cual dudo que pueda ser extrapolada.

La TCI comienza generalmente por breves y débiles respuestas en forma de lo que denominamos psicofonías o, en inglés, EVP (respuestas y palabras que aparecen grabadas en la cinta sin que el experimentador las haya oído).

Por consiguiente, el primer contacto con el mundo de la experimentación en TCI deberá ser intentado a través de este método.

El experimentador escogerá un rincón tranquilo de su casa y ahí instalará los aparatos.

Si tuviera un pequeño grupo de amigos deseosos de experimentar en conjunto, deberán hacerlo en la casa de uno de ellos, la que reúna las mejores condiciones.

Las condiciones ideales son, a mí entender, las siguientes: ausencia de ruido, tranquilidad, paz en el ambiente y una cierta intimidad en la propia sala. Quiero decir que, siempre que sea posible, la sala deberá estar retirada del núcleo central de la casa, por donde circulan constantemente personas y eventualmente invitados. No es necesario que la sala sea demasiado grande.

La fuente de ruido de fondo para las grabaciones fue casi siempre, en mi caso, el llamado ‘ruido blanco’ producido por radios. De un modo general radios de ondas cortas, pero también utilicé radios sintonizadas en AM y una ‘banda amplia’. Tuve y tengo radios antiguas a válvulas y potentes radios modernas.

Es frecuente el decir que las radios a válvulas son importantes para la experimentación en TCI. Sin embargo, los comunicantes de la Estación Río del Tiempo, interrogados sobre este asunto, dijeron que eso no era correcto y que preferían trabajar con potentes radios modernas.

Las radios, en la cantidad de que se dispongan, deberán estar sintonizadas en un ‘ruido blanco’ de volumen medio, ni demasiado estridente ni demasiado bajo.

La experimentación con psicofonías puede intentarse con una sola radio, o con varias. Si el lector quiere utilizar más de una radio produciendo simultáneamente ruido blanco, creo que debe sintonizarlas en frecuencias diferentes, creando así una mezcla de frecuencias más rica.

Pero las frecuencias no son importantes, según dice Río del Tiempo. Las ondas cortas son más importantes que las frecuencias. Cualquier frecuencia produciendo ruido blanco que el experimentador juzgue intuitivamente adecuado es conveniente. Con el transcurrir de los contactos, puede el experimentador ir pidiendo consejos a nuestros amigos, preguntando por ejemplo: “esta frecuencia donde tengo sintonizado ¿tal o cual radio es adecuada para vuestro trabajo?”, etc.

Intenté y recibí respuestas por EVP con otros tipos de ruido de fondo – emisiones de radio en lenguas extranjeras, agua de un riacho, agua corriente de grifo, música grabada, soplo suave del viento y del mar al aire libre, canto de pájaros, etc.

A mi entender es el ruido blanco proveniente directamente de las radios que proporciona a nuestros amigos comunicantes mejores condiciones para la comunicación.

Recibí también voces respondiendo a preguntas grabadas sin ruido de fondo. Sin embargo fueron siempre mucho más débiles.

Cuando una vez intentaba la comunicación en un cuarto de hotel teniendo como fuente sonora de fondo el ruido de un hilo de agua corriendo del grifo, recibí como respuesta a mi pregunta si tenían dificultad en comunicar de aquella manera, la siguiente frase “no hay ruido suficiente”.

Recapitulando, tenemos por lo tanto que el experimentador o experimentadores instalan sus aparatos en un pequeño cuarto tranquilo (he procurado que mis lugares de grabación estén orientados al Norte porque fue en una pequeña sala orientada al Norte que obtuve mis primeros resultados, si bien creo que eso no tiene importancia), proporcionan ruido blanco de fondo y hacen preguntas para una grabadora que se deja grabando durante todo el tiempo que dure la sesión. Podrán, naturalmente, utilizar también grabadoras digitales o un ordenador equipado con software adecuado para grabación. La marca o tipo de grabador o micrófono son indiferentes. Naturalmente que se procurará, si los medios financieros lo permitiesen, disponer de aparatos lo más sensibles que sea posible. Sin embargo, cualquier aparato es, en principio, adecuado. Para conveniencia de la escucha, es útil que la grabadora tenga un contador y se  pueda regular la velocidad de reproducción. El micrófono puede ser el de fábrica, incorporado, como ocurre en los pequeños grabadores portátiles, o un micrófono exterior más sofisticado.

Según mi experiencia personal, el micrófono que integra una pequeña grabadora portátil de calidad media es adecuado para la experimentación con psicofonías. Si hubiera que destacar algo del micrófono, es que debería ser preferentemente omnidireccional, aunque también he recibido voces psicofónicas a través de micrófonos unidireccionales.

Creo que el estado de ánimo del experimentador tiene importancia -deberá ser lo más tranquilo posible. Un momento de silencio antes de iniciar la sesión también me parece recomendable. Unas palabras benignas de apertura o una oración que salga del corazón en el inicio de cada sesión ayudará al estado de ánimo.

Es por encima de todo importante, creo, ser auténtico. No intentar esconder o camuflar sentimientos o pensamientos. Ser como se es y se siente y asumirlo. La comprensión de nuestros amigos es mucho superior a la nuestra y ellos conocen nuestras intenciones y objetivos.

Las preguntas deberán, naturalmente, evitar temas de naturaleza materialista o previsiones para el futuro.

La TCI no sirve de oráculo. Nuestros interlocutores son gente que ya pasó por nuestro mundo, que avanzó en el camino de la Vida y por esa razón su conciencia se habría profundizado y expandido. No les gustará con seguridad, ser tomados por “adivinos”.

Creo que lo importante es pensar en ellos como se piensa en un querido amigo del corazón, que aun se encuentra en nuestro mundo -con cariño, amor y respeto.

La regularidad en los horarios de experimentación parece tener alguna importancia. Una vez más aconsejo, siempre que sea posible, preguntar a nuestros amigos cuales son las horas más convenientes para la comunicación.

Tuve siempre la preocupación de estar disponible para la experimentación en EVP en los mismos días de la semana, a la misma hora.

La transición del día para la noche, entre las 19h00 y las 21h00,  fue en mi caso y también de acuerdo con las respuestas recibidas, la hora considerada más propicia.

Las sesiones no deberán tener una duración demasiado larga. Máximo 15 o 20 minutos. Más tiempo y más preguntas significarían una escucha más prolongada y difícil.

El experimentador hablará para el grabador haciendo preguntas. Tendrá como ruido de fondo el que escoja. Aconsejo el ruido blanco producido por las radios de ondas cortas.

Entre cada pregunta y la pregunta siguiente dejará transcurrir un lapso de tiempo de 1 a 2 minutos.

Finalizada la sesión, agradecerá y desconectará los aparatos.

Llegamos ahora al capítulo de la escucha

La cinta será rebobinada hasta el inicio de la sesión.

Tranquila y muy atentamente, en el silencio, se escuchará la grabación, parando y volviendo atrás las veces que fueran necesarias.

Aconsejo vivamente a los lectores a no hacer la escucha al final de un día de trabajo. La escucha es difícil pues, sobre todo al principio, las respuestas psicofónicas acostumbran ser débiles y poco claras. A veces los contactos se anuncian, aun antes de las respuestas por palabras, por murmullos, por golpes, por sonidos anómalos que el experimentador no escuchó cuando procedía a la grabación y que aparecen grabados en la cinta o en el medio que utilizó. Son en principio señales de que las respuestas aparecerán más tarde.

Es necesario escuchar la grabación con toda la concentración y disponibilidad. Si se tienen dudas, conviene escuchar varias veces antes de llegar a una conclusión.

Siempre escribí un diario de las sesiones desde el principio de mi experimentación en psicofonía. Tomaba nota de la hora, de la identidad de los presentes (si fuera el caso), de las condiciones atmosféricas, de la fase de la luna y, a veces, de mi estado de ánimo. Tomaba siempre nota de los ruidos que eventualmente fueran producidos cuando grababa – ruido de tráfico, un perro ladrando, una puerta golpeada, alguna conversación que se oyese proveniente de otra sala, algún ruido inadvertidamente producido por mi, etc. Es un registro muy importante que, en el momento de la escucha, puede evitar lo que siempre me pareció altamente indeseable – tomar por paranormal y por contacto con el mundo siguiente algo que no lo es.

Para que la TCI se afirme frente al mundo como auténtica y objetiva vía de comunicación con otra dimensión de Vida, es necesario que las pruebas que de ella demos sean convincentes, significativas, claras y honestas por encima de toda sospecha.

El camino de la Verdad por doloroso que pueda ser – me refiero a los casos en que los experimentadores destruidos por el dolor del luto quieren oír lo que no está en la grabación -es lo único que podemos seguir.

La TCI tiene que afirmarse con la verdad y a través de la verdad. Tiene que estar abierta a la investigación y a la curiosidad legítima de todos los que no la conocen.

Es ese el camino.

No podemos aspirar al indispensable reconocimiento por la ciencia ortodoxa si los métodos utilizados en la investigación y la acción de los experimentadores no fueran claros e independientes.

No seamos indulgentes. Seamos rigurosos y exigentes. Una sombra de duda puede invalidar años de trabajo difícil y penoso. “Esto es difícil para los dos”, me ha dicho en una ocasión Carlos de Almeida hablando de la Estación Río del Tiempo por VDR (Voz Directa de Radio).

Tenemos que tener siempre presente el extraordinario trabajo de nuestros amigos comunicantes y sus ciertamente inmensas dificultades. Dijo Carlos de Almeida en otra ocasión: “¡Esto es muy, muy difícil! ¡Otro mundo!”.

Al final de cuentas el trabajo de la TCI, el trabajo que nos proporciona oír voces de otro mundo, es producido por nuestros amigos que viven en otro nivel de existencia.

Ese trabajo activo no es nuestro, no es de este mundo. Es evidentemente trabajo, no es un milagro, aunque tengamos tendencia para considerarlo como tal, como todo aquello que no comprendemos. Pero nuestra acción es meramente pasiva.                        Deseamos, conectamos los aparatos, esperamos. No hacemos más que eso.

Un acto menos ponderado, una ‘indulgencia’ en el análisis de los resultados, una palabra menos medida en su divulgación echan a perder no solo nuestro propio trabajo, pero también el trabajo de otros experimentadores y, además, el incansable y generoso trabajo de nuestros amigos del mundo siguiente.

Usemos de  amor, consideración e respecto.

Sigamos la Verdad lo más estrictamente posible.

Ese es el camino de la TCI.

a) Banda Amplia

Un receptor de radio de los que frecuentemente se utilizan para escuchar emisoras comerciales en las bandas de OM y FM, puede ser modificado para utilizarlo como soporte sonoro para la grabación de psicofonías. Para este propósito, lo que haremos es inutilizar los componentes encargados de la sintonía, de modo que el receptor pueda captar varias frecuencias a la vez. No es necesario que el receptor que vayamos a modificar, sea de buena calidad, servirá para este propósito cualquier receptor portátil de OM y FM.

En primer lugar, desmontaremos la radio, de modo que queden a la vista todos sus componentes. El paso siguiente es cortar el cable que une la placa con la antena, la cual quedará inutilizada y se puede retirar.

A continuación desconectaremos el condensador variable encargado de la sintonía de las emisoras. Lo reconoceremos porque se trata de una pequeña caja plástica transparente, y de un centímetro y medio de lado, cuyo eje está unido al control de sintonía de la radio. Para inutilizarlo, debemos cortar y apartar los contactos que lo unen a la placa.

A partir de este momento, la radio no podrá sintonizar ninguna emisora concreta, y solo se escuchará un fuerte soplido por el altavoz. Para completar el trabajo deberemos retirar la bobina de sintonía. Es fácil reconocerla porque se trata de una bobina construida sobre un núcleo de ferrita, bobinado con alambre recubierto en tela. Suele tener tres cables que la unen a la placa, y que deberemos cortar al ras de la misma.

Una vez realizadas estas modificaciones, colocaremos nuevamente la tapa y la radio está lista para ser utilizada. Tanto si utilizamos la banda de OM, como la de FM, escucharemos un fuerte soplido por el altavoz, similar al ruido blanco.

Este sonido podemos utilizarlo como “portadora” para la grabación de voces colocando el altavoz de la radio no demasiado cerca del micrófono y procediendo a la grabación al estilo convencional. Conviene hacer algunas pruebas con el volumen de la radio para buscar el punto más idóneo.

Mis agradecimientos a Carlos Fernández por las notas técnicas que me permitieron redactar este informe sobre una radio de banda amplia.

* Publicado en Cuadernos de TCI Nº. 8.

 

 

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