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Caso “El periquito de Hamburgo”(Vintilă Horia)

12 Dic

Caso relatado en primera persona por V. Horia , el cual participó en la investigación de mano  de Konstantin Raudive y Germán de Argumosa.

El matrimonio Damarós tenía una hija, Bárbara, en las navidades de 1970 le compraron un periquito, y Butchi se volvió  enseguida amigo de todos, era como otro niño, sólo que no decía ni una palabra, gorjeaba su aljamia de jungla brasileña, pero no lograron nunca enseñarle ni su nombre.

El 17 de junio 1971 Bárbara falleció victima de una enfermedad curiosa, algo dicen, en relación con los trastornos de su edad, tenia 14 años. No tenían más hijos, de forma que el dolor de los padres fue atroz y evidentemente nada podía ya consolarles.

Algunos meses después Butchi empezó a hablar con voz de hombre, pero dando noticias de Bárbara o diciendo con la misma voz de la niña fallecida “ich bin Bárbara” (yo soy Bárbara) y luego frases más bien cortas para comunicar “estoy bien”, “soy feliz”, “he visto a Goethe” o a “Gorki”, “la abuela se va a caer, se romperá una pierna”, “mi compañera de curso se va a morir en tal fecha”. Y la abuela se cae unos días después y se fractura una pierna, y la compañera de Bárbara fallece.

Hacía unas semanas, Butchi, había profetizado la muerte de una vecina y unos días antes de llegar yo, una ambulancia se había llevado a la vecina al hospital y los dos Damarós esperaban angustiados que la profecía se cumpliese. Son centenares de frases, unas tras otras, registradas a lo largo de los dos últimos dos años, copiadas a máquina repetidas por uno de los dos para más claridad luego audibles en la misma tonalidad y sonido de la voz de Butchi .

El fenómeno empieza siempre con el gorgojeo habitual del periquito, nada diferente del de cualquier otro pájaro de su estirpe, y de repente, interponiéndose a la voz del periquito una voz de hombre cortada a veces por la de la misma Bárbara interceptada a su vez por una voz masculina; son palabra bien claras, otras veces menos, que dan cuenta de algo, describen el estado de ánimo de la niña o profetizan o susurran “mi mama, mi dulce mama”.

Digo que el fenómeno es  una metamorfosis porque al escuchar estas voces tengo la misma sensación desagradable que tuve en un museo de Roma al contemplar una metamorfosis de Bernini ” Dafnis y Cloe”, si no me equivoco, mientras la ira de Dios les transformaba en árboles, se ven las  manos y los pies tomando el aspecto de hojas y ramas, es como un cambio esencial en las mismas entrañas de la materia, algo difícil de ver y soportar que pone de relieve una intimidad secreta del cosmos a la que no tenemos derecho de acceso. Lo mismo sucede trasladado al terreno auditivo del pajarito de Reinbeck, la voz está sometida a una metamorfosis los sonidos del ave se vuelven claros sonidos humanos que quieren trasmitirnos algo, venido de otro sitio, que esto sea una manera del mundo inconsciente de la propia señora de Damarós, de salir de si misma y de hacerse oír como sostienen algunos especialistas, o que sea la misma alma o lo que sea, de la hija fallecida que trata de ponerse en contacto con sus padres como sostienen otros, el fenómeno resulta igualmente impresionante.

A veces la voz, la doble voz  femenina y masculina pronuncia palabras en francés, inglés y ruso, idioma que los padres ignoran, poco a poco acostumbrar a mis lectores a esta fenomenología a la que yo mismo me he acostumbrado a lo largo de tantos meses y lecturas, es posible que encontremos una explicación, esperanza difícil de concebir ya que  explicación científica no  hay,  o las hay en cantidad, cada uno podrá elegir según su gusto o preparación. Digo esto, porque ya los hechos constituyen ya legión y las exegesis también, materialismo y espiritualismo se injertan lógicamente en la parapsicología actual y en su nueva rama constituida por la psicofonía, de forma que este fenómeno como cualquier otro tiene por de pronto dos explicaciones antagónicas e irreconciliables, lo que en este caso resulta claro desde el principio es que alguien: una realidad escondida, una energía anónima o llevando nombres propios, algo que está dentro de personas vivas que asisten y registran con sus sentidos el fenómeno de la voz del pajarito o algo que esta fuera, y al que desconocemos tanto como a la interioridad , digamos inconsciente que trata de expresarse en relación con nuestra consciencia. En ambos casos el fenómeno debe ser estudiado y conocido mejor.

Los Damarós no sabían como reaccionar, a quien consultar, hasta que un día por pura casualidad, se enteraron de la existencia cerca de Friburgo del profesor Konstantin Raudive, especialista en la materia, investigador de las voces y autor de varios libros sobre el tema. Se pusieron en contacto con el, fueron a presentarle a Butchi, volviendo a verle varia veces.

El mes de julio de 1973, una comisión de especialistas se reunió en casa de Raudive en Bad Krozingen y dieron su veredicto parcial y no definitivo, pero algo se pudo poner en claro.

En primer lugar: la autenticidad de fenómeno, no hay truco ni ninguna posibilidad de engaño. Germán de Argumosa que estudia estos fenómenos en España y posee una colección impresionante de voces, estuvo presente en aquella ocasión y al pasar la llama de un encendedor ante los ojos de periquito cuando se ponía a hablar, se dio cuenta de que este se encontraba en trance*. Ya que no parpadeaba ni se asustaba del fuego, era como un médium  portador de un mensaje que no brotaba de el.

*Germán de Argumosa puntualizaría  que  el pajarito se  encontraba: ” como si estuviera en trance”, sin afirmar  que  este se encontrara realmente  en dicho estado.

En segundo lugar: el sentido profético de sus declaraciones excluyen cualquier participación de los Damarós, hasta de su inconsciente, de vez en cuando, alguien paraba el magnetófono y los tres nos precipitábamos  hacia la cocina, donde Butchi , seguía balanceándose frente a su espejito, había empezado a decir algo, su voz había adoptado, de repente, tonalidades humanas, una o dos palabras salían de su garganta aprisionadas por aquella fuerza extraña.

Nos deteníamos ante el pajarito, pero las palabras aquel día no lograban unirse en frases claras y lógicas, eran palabras sueltas y Butchi, quizás perturbado por mi presencia volvía a si mismo y se reintegraba en su mundo de pájaro. Regresábamos entonces al salón, el magnetófono empezaba otra vez a funcionar y la voz de la otra dimensión se infiltraba en mis oídos; el que no parecía impresionado por aquello, bien por lo que había  escuchado muchas veces, bien porque era un hombre fuerte, era el señor Von Damarós, sólo de vez en cuando quizás dos o tres veces a lo largo de las dos horas y media que duro mi visita,  su voz también se metamorfoseaba y también su cara, estallaba en un sollozo desgarrador, sus facciones expresaban un dolor sin límites, estaba a punto de llorar, pero no como su esposa, sino, de una manera viril desde el fondo de sus entrañas de padre profundamente herido, luego volvía en sí enseguida y era como si nada hubiese sucedido. La tensión era tan pesada y fuerte que una hora después de entrar en aquella casa me levante y quise marcharme, pero no me dejaron y tuve que sentarme otra vez y seguir escuchando.

Ahora mismo, mientras escribo, estoy como entonces, con el corazón latiendo fuertemente, con todo el cuerpo en tensión. Lo que veía y escuchaba no era nada normal ni corriente, la señora de Damarós seguía llorando, el llanto se había transformado en costumbre, era su verdadera cara cotidiana y yo me preguntaba si aquel pajarito era un bien o un mal en aquella casa, en el sentido en que el día que fuera a morirse los dos iban a quedarse solos de verdad, envueltos en una desesperación más tremenda que la primera vez cuando Bárbara había fallecido.

Es decir, me preguntaba si aquel periquito constituía un verdadero consuelo para los padres o una pesadilla, y si era así, ¿Por qué?, ¿Quién les había enviado aquel castigo?, o bien no eran mas que victimas escogidas de uno de aquellos experimentos y vivencias que transforman a uno en héroe predilecto de la humanidad. De triste carne de experimento para una triste alegría  y esclarecimiento del género humano, me preguntaban, querían conocer mi opinión, ¿Por qué nosotros?, ¿Por qué nuestra hija?, gran parte de sus parientes habían dejado de frecuentarlos, porque lo del pajarito les parecía una bobada o una locura, se encontraban cada vez más solos, más aislados en su dolor, pero en medio de otro mundo de otra clase de personas; acuden a vernos científicos, psicólogos, parapsicólogos de todo el mundo, periódicos y revistas se ocupan de ellos, tanto en Alemania como en el extranjero. Han cambiado de vida, son personas interesantes, constituyen el centro de una preocupación más alta y densa que la vida de tantos otros,  es poco lo que les puedo decir pero es algo, el dolor que leo en ellos es tan grande que ninguna palabra jamás lo lograra borrar o atenuar, ninguna ciencia podrá hacer olvidar la perdida de su única hija, al contrario, nuestra perseverancia curiosa no hará mas que ahondar la llaga, conservar el estado de inalterable y fresca presencia de aquella perdía sin remedio.

Poco antes de  levantarme , Butchi entra volando en la habitación , se posa en la cabeza de su amo, este lo coge delicadamente entre sus  manos, se lo lleva  a la boca, lo besa como si fuera una persona( lo es  en el fondo).En aquel momento Butchi es Bárbara para su padre y estalla en un sollozo corto y desesperado al que  ahoga en un supremo esfuerzo de autodominio, ¡ NO PUEDO MAS !.El pajarito emprende el vuelo otra vez, se posa en el hombro de su ama, la escena se repite; yo  también  participaría en  aquel llanto, estoy tan empapado del sufrimiento de los dos que me parece ver a Bárbara, notar su presencia, sentirme de alguna manera pariente suyo. Pariente SI, hermanado por el misterio, por la crueldad de aquella muerte indistinguible, desde el magnetófono la  voz de la niña  afirma: “estoy bien”, “soy feliz”, “no os preocupéis”, “soy Bárbara mi dulce mami”.

La segunda  e  inesperada parte de  este  capitulo es la  siguiente:

Ha pasado mas  de un año desde  mi visita a  Reinbeck y mis contactos epistolares con la  familia Von Damarós han sido  esporádicos, pero al enterarme de que el pajarito ha muerto, escribí enseguida para  averiguar un hecho  que por  si me pareció normal dada la edad de Butchi, la respuesta no se dejó esperar, en efecto , el pajarito falleció el 7  de Agosto  de 1974 a la edad  de 4  años y medio, después de haber anunciado su propia muerte. Lo que  es mas sorprendente aún es que el día 5  de mayo de 1974, en una corta comunicación anunció a los Damarós que  el profesor “ Rauda”(como  solía  llamar  a Konstantin Raudive) iba  a trasladarse a donde sus queridos antepasados, y el 2  de Septiembre  el Dr. Raudive, fallecía en su casa de   la “Floresta Negra” en Bad Krozingen, fue  el 3  de febrero de 1974 cuando el pajarito anunció por primera vez su próxima muerte, siete veces volvió  a hablar del asunto hasta que un día mientras  que los Damarós se encontraban en la sierra  de Eifel, descansando, Putzi vino de noche  a despedirse de sus amos, voló a través  de la  habitación del hotel donde  se hospedaban, recibió su beso nocturno, como todas las noches y se durmió para siempre  en la mano del Sr. Von Damarós.

El 16 de diciembre otro periquito sustituyó al fallecido, lo llamaron “Koki” y  ya empezaba  a hablar, es  decir, a servir  de puente entre los dos mundos. Sus palabras no son todavía aún muy claras, pero palabras como:”Bárbara”, “mami”,”papi” y otros se entienden muy claramente, según me cuenta la Sra. de Damarós en su carta. Ahora bien, el problema que me planteo es  el siguiente:

Si la voz de los  dos  pajaritos, no  son mas que la voz del consuelo, es decir, del desgarre inconsciente de esta familia que no logra aceptar la muerte de su hija. De esta forma una especie  de comunicación con un mas allá que no existe pero que constituye una prueba de que su hija sigue viviendo y les espera en un ambiente de inmensa felicidad. Entonces, ¿como se explica el poder de precognición de aquella voz?, ¿Cómo es posible que  el  inconsciente de Edith Von Damarós  o  su marido haya podido anunciar la fecha de tantas muertes?, antes de morir Butchi, profetizó la fecha exacta del fallecimiento de siete familiares o conocidos, e incluso la de Konstantin Raudive y la suya propia.

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2 comentarios

Publicado por en diciembre 12, 2010 en Casuística

 

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2 Respuestas a “Caso “El periquito de Hamburgo”(Vintilă Horia)

  1. Pere

    enero 7, 2011 at 12:36 pm

    Debe de haber al menos una conciencia colectiva a la que en determinadas circunstancias se accede a través de una comunicación inconsciente, telepática, movida por estados de crisis o de conciencia alterada, como una facultad apenas desarrollada en los seres humanos para comunicarse y que en la mayoría de las ocasiones se desata de forma inconsciente proyectando deseos o respuestas que uno mismo da con tal de obtener alivio y que el receptor (ser vivo) las trasmite incluso también inconscientemente. Todo ello aparte de si es que hay o no hay un mas allá o de que este caso sea simplemente un bulo. Saludos.

     
  2. Jesús Argelina Díaz

    noviembre 12, 2012 at 12:58 am

    Es absurdo pensar en una conciencia colectiva y no admitir una conciencia individual independiente del cuerpo físico, pues si la conciencia colectiva inspira al periquito: ¿en qué cuerpo está establecida? Porque, evidentemente, si forma parte del mundo animal del periquito, no sería una conciencia humana… Y si esa conciencia colectiva de carácter humano es capaz de animar al periquito… ¿Acaso nuestra conciencia debería ser menos real que aquélla? Pensemos con propiedad antes de utilizar la palabra “bulo”…

     

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