RSS

Archivo de la categoría: Artículos

La antropología y lo paranormal, el pensamiento crítico y el método científico (Guía práctica para el pensamiento crítico)

Por James Lett

Hay muchas explicaciones de la popularidad actual de las creencias paranormales en los Estados Unidos, incluyendo: (1) la falta de responsabilidad de los medios de comunicación, los cuales explotan el gusto del público por lo absurdo, (2) la irracionalidad de la cosmovisión estadounidense, la cual apoya las afirmaciones insostenibles, tales como la vida después de la muerte y la eficacia de los polígrafos y (3) la incompetencia de la educación pública, la cual usualmente fracasa en su tarea de enseñar las habilidades básicas del pensamiento crítico.
Como profesor universitario, me interesa especialmente el tercer problema. La mayor parte de los estudiantes de los primeros años de su carrera profesional sencillamente no saben cómo sacar conclusiones razonables de la evidencia disponible. En los mejores casos han aprendido qué pensar en sus estudios de nivel medio superior; pocos saben cómo pensar.

En un intento de remediar este problema en mi institución, he desarrollado una materia optativa llamada “La antropología y lo paranormal”. Este curso examina la gama completa de creencias paranormales en la cultura estadounidense contemporánea, desde la precognición y la psicoquinesia hasta la canalización de los espíritus y la criptozoología, así como todo lo que uno podría imaginar, incluyendo la astrología, los OVNIs y el creacionismo bíblico. Enseño muy poco acerca de las teorías antropológicas y aún menos sobre la terminología de la antropología. En lugar de ello, trato de comunicar a los estudiantes la esencia de la perspectiva antropológica, enseñándoles, de manera indirecta, los conceptos fundamentales del método científico. Lo hago enseñándoles a sopesar la evidencia. Les proporciono seis reglas sencillas que pueden aprovechar cuando analicen cualquier afirmación. Luego les enseño cómo aplicar estas reglas al análisis de cualquier afirmación de tipo paranormal.
Las seis reglas del razonamiento basado en la evidencia constituyen mi propia destilación y simplificación del método científico:

  •  Falsabilidad
  •  Lógica
  • Exhaustividad
  • Honestidad
  • Repetibilidad
  • Suficiencia

Si ustedes aplican estas reglas a cualquier afirmación —les explico a mis estudiantes— nadie podrá engañarles.

Falsabilidad

Debe ser posible concebir algún tipo de evidencia que pudiera demostrar la falsedad de la afirmación. Puede parecer paradójico, pero para que cualquier afirmación sea verdadera, debe ser falsable (refutable). La regla de la falsabilidad es una garantía de que si la aseveración es falsa, la evidencia demostrará su falsedad; si es verídica, la evidencia no la falsará. (En este caso la afirmación puede ser aceptada como verídica de manera tentativa, hasta el momento que se presente evidencia que sí la falsa). La regla de la falsabilidad, en otras palabras, dice que debe importar la evidencia. Como tal es la primera regla, la más importante y la más fundamental para el razonamiento basado en la evidencia.

La regla de la falsabilidad es esencial por la siguiente razón: si no fuera posible concebir algo que falsara la afirmación, la evidencia disponible no importaría. No tendría sentido examinar la evidencia, porque la conclusión ya se conocería. La afirmación sería invulnerable ante cualquier evidencia. Esto no significaría, sin embargo, que la afirmación fuera verídica; significaría que la afirmación no tuviera sentido. Esto es evidente, porque es imposible —lógicamente imposible— que cualquier afirmación sea cierta a pesar de todo. Para cada afirmación verídica, siempre es posible concebir alguna evidencia que la falsara. Dicho de otra forma, cada aseveración verídica es falsable.

Por ejemplo: la afirmación verídica que la duración de la vida de los seres humanos es menor a los 200 años. Estaría falsada si un solo ser humano alcanzara la edad de 200 años. De la misma manera, la afirmación verídica que el agua se congela a los 0º C es falsable; estaría falsada si el agua se congelara, digamos, a los 2º C. Cada una de estas afirmaciones está firmemente establecida como un “hecho” científico. No esperamos que ninguna de las dos se falsara. Sin embargo, lo importante es que cualquiera de las dos pudiera ser falsada. Cualquier afirmación que no se puede falsar carece por completo de contenido propositivo; dicho de otra manera, no aporta ninguna aseveración real; puede ser una aserción emotiva, o sea, una declaración sobre la perspectiva subjetiva de la persona. Las afirmaciones no falsables sí funcionan para comunicar ideas, pero lo que aportan es información sobre los valores personales del individuo. No comunican nada de tipo fáctico, por lo tanto no son ni verdaderos ni falsos. Las afirmaciones no falsables son propositivamente vacías.

Se viola la regla de la falsabilidad de dos maneras, por lo regular; es decir, hay dos tipos de afirmaciones no falsables. El primero es la afirmación no declarada: se trata de un enunciado que es tan amplio y vago que carece de cualquier contenido propositivo. La afirmación no declarada es básicamente ininteligible; por lo tanto carece de sentido. Considere, por ejemplo, la afirmación que los terapeutas que trabajan con cristales pueden usar pedazos de cuarzo para restaurar el equilibrio y la armonía de la energía espiritual del paciente. ¿Qué significa tener un desequilibrio de la energía espiritual? ¿De qué manera puede reconocerse y diagnosticarse este “desequilibrio”? ¿Qué tipo de evidencia comprobaría que la energía espiritual desequilibrada de una persona haya sido —o no haya sido— equilibrada mediante la aplicación de la cristaloterapia? La mayor parte de las maravillas “Nueva Era”, de hecho, consiste en afirmaciones no declaradas de este tipo. Se disuelven completamente cuando las exponemos al solvente del pensamiento racional.

La afirmación no declarada tiene la ventaja de que prácticamente cualquier evidencia que se pudiera alegar podría interpretarse como congruente con la afirmación. Por ello es especialmente popular entre los paranormalistas que dicen tener poderes de precognición. Jeane Dixon, por ejemplo, predijo que 1987 sería un año “lleno de cambios” para Caroline Kennedy. Dixon también predijo que Jack Kemp encontraría “grandes desacuerdos con el resto de su partido” en 1987 y que el “terror mundial de los narcos” sería desatado por los principales narcotraficantes durante el mismo año. Asimismo reveló que el famoso locutor Dan Rather “podría (o no podría) ser hospitalizado” en 1988, y que el “problema mayor” de Whitney Houston en 1986 sería “equilibrar las exigencias de sus vidas personal y profesional”. La afirmación no declarada se reduce a una aseveración que se puede traducir con las palabras “Qué será será”.

La segunda variedad de afirmaciones no falsables, aún más popular entre los paranormalistas que la primera, tiene que ver con el manejo de la salida múltiple, es decir, una serie inagotable de excusas que tratan de explicar cualquier evidencia que parece falsar la aseveración. Los proponentes de una interpretación literal de la creación según la Biblia, por ejemplo, afirman que el universo tiene una edad menor a los 10,000 años. Hacen esto a pesar del hecho que podemos observar estrellas que tienen una distancia de la tierra de varios miles de millones de años luz, lo cual significa que la luz tuvo que salir de ellas hace varios miles de millones de años. Esto demuestra que el universo tiene una edad de varios miles de millones de años. ¿Cómo contestan los creacionistas esta refutación de su afirmación? Con la sugerencia que Dios tuvo que haber creado la luz ya en tránsito desde aquellas estrellas distantes, en el momento de la creación, hace 10,000 años. Ninguna evidencia concebible, por supuesto, puede falsar esta afirmación.

Otros ejemplos de salidas múltiples abundan en el ámbito de lo paranormal. Los proponentes de los OVNIs, cuando no hay evidencia física o fotográfica confiable para apoyar sus afirmaciones, señalan una “conspiración gubernamental” secreta que supuestamente obstaculiza la difusión de la evidencia que sustentaría sus argumentos. Los curanderos psíquicos dicen que te pueden curar si tienes suficiente fe en sus poderes. Los psicoquinéticos dicen que pueden doblar cucharas con sus mentes, si no están expuestos a las vibraciones negativas de los observadores escépticos. Los lectores del tarot pueden predecir su destino si usted es sincero en su deseo de conocerlo. La salida múltiple significa, en efecto, “Águila, yo gano; Sol, usted pierde”.

Lógica

Cualquier argumento que se propone como evidencia para sustentar cualquier afirmación debe ser sólido. Un argumento es considerado válido si su conclusión sigue inevitablemente de sus premisas; es sólido si es válido y si todas las premisas son verídicas. Aunque los filósofos han codificado y etiquetado las diferentes formas de argumentos válidos, no es necesario estudiar un curso de lógica formal para poder aplicar las reglas de la inferencia de una manera coherente y acertada. Un argumento inválido puede ser detectado mediante el sencillo método del contraejemplo: si se puede concebir una sola instancia en la cual la conclusión no seguiría a las premisas, aunque todas las premisas fuesen verídicas, entonces el argumento sería inválido.

Considere el siguiente silogismo, a manera de ejemplo: todos los perros tienen pulgas; Javier tiene pulgas; por lo tanto Javier es un perro. Este argumento es inválido porque un solo gato pulgoso llamado Javier sería un contraejemplo efectivo. Si un argumento es inválido, carece, por definición, de solidez. Sin embargo, no todos los argumentos válidos son sólidos. Considere el ejemplo siguiente: todos los perros tienen pulgas; Javier es un perro; por lo tanto Javier tiene pulgas. Este argumento no es sólido, aunque sea válido, porque la primera premisa es falsa: no todos los perros tienen pulgas.

A veces es problemático determinar si un argumento válido es sólido. Saber si una premisa particular es verídica requiere, con frecuencia, de conocimientos adicionales acerca de la afirmación, los cuales podrían requerir investigaciones empíricas. Si el argumento resiste estas dos pruebas —si es válido y sólido—, las conclusiones pueden ser aceptadas con certeza.

La regla de la lógica es violada con frecuencia por los pseudocientíficos. Erich von Däniken, quien popularizó la mitología de los astronautas antiguos a partir de 1970, escribió muchos libros en los cuales propuso argumentos inválidos y endebles con una regularidad entumecedora (véase Omohundro, 1976). En su libro ¿Chariots of the gods? (“¿Cuadrigas de los dioses?”) ofrece argumentos que son lógicamente inválidos e inexactos en cuanto a los “hechos” que apoyan los argumentos. Dicho de otra manera, sus argumentos son doblemente endebles. Por ejemplo: von Däniken argumenta que el mapa del mundo, creado por el almirante turco Piri Re’is, es tan “asombrosamente exacto” que sólo pudo haber sido elaborado con base en fotografías tomadas desde satélites. Por un lado, el argumento es inválido: cualquiera de una variedad de técnicas, aparte del uso de las fotografías tomadas desde satélites, podrían dar como resultado un mapa “asombrosamente exacto”. Por el otro, la premisa es falsa: el mapa de Piri Re’is, en realidad, contiene varias inexactitudes tremendas (véase Story, 1981 [sic]).

Exhaustividad

La evidencia que se propone para sustentar cualquier afirmación debe ser exhaustiva; en otras palabras, toda la evidencia disponible debe contemplarse.
Por razones obvias, nunca es razonable considerar solamente la evidencia que apoya una teoría, desechando la evidencia que la contradice. Esta regla es directa y evidente; requiere poca explicación o justificación. Sin embargo es una regla que es violada con frecuencia por los proponentes de los supuestos sucesos paranormales y por los que tienen creencias paranormales.

Por ejemplo: a los proponentes de la teoría de los biorritmos les gusta citar los accidentes de aviones que sucedieron en días en los cuales el piloto, el copiloto y el navegante estaban experimentando niveles críticamente bajos en sus ciclos intelectuales, emocionales y/o físicos. La evidencia que contemplan los apologistas de la biorritmia, sin embargo, no incluye el número aún mayor de accidentes aéreos que sucedieron cuando los tripulantes estaban experimentando puntos altos o neutros en sus ciclos biorrítmicos (Hines, 1988: 160). De manera similar, cuando las personas creen que Jeane Dixon tiene poderes precognitivos porque predijo la elección de George Bush en 1988 (lo cual hizo, efectivamente, pero dos meses antes de la elección, cuando cada científico social, personalidad de los medios de comunicación y ciudadano privado en el país estaba haciendo el mismo pronóstico), suelen hacer caso omiso de los miles de pronósticos hechos por Dixon que no se cumplieron (tales como sus predicciones que John F. Kennedy no ganaría la presidencia en 1960, que la tercera guerra mundial empezaría en 1958 y que Fidel Castro moriría en 1969). Si usted está dispuesto a seleccionar la evidencia que va a contemplar, podrá concluir, de una manera razonable, que la tierra es plana.

Honestidad

La evidencia que se propone para sustentar cualquier afirmación debe ser evaluada sin autoengaño. La regla de la honestidad es un corolario de la regla de la exhaustividad. Cuando usted haya revisado toda la evidencia, es fundamental que sea honesto consigo mismo en cuanto a los resultados de aquella revisión. Si el peso de la evidencia contradice la afirmación, usted tiene la obligación de abandonar su creencia en aquella afirmación y viceversa.

La regla de la honestidad, como la regla de la exhaustividad, es violada con frecuencia, tanto por los proponentes como por los adherentes de las creencias paranormales. Los parapsicólogos violan esta regla cuando concluyen (después de que numerosos experimentos subsecuentes hayan fracasado en su intento de repetir los resultados psíquicos que en primera instancia hayan resultado positivos) que el poder psíquico debe ser un fenómeno evasivo. (Si aplicáramos la “navaja de Occam”, la conclusión honesta sería que el resultado positivo inicial fuera una coincidencia.) Los creyentes en lo paranormal violan esta regla cuando concluyen, después de observar que una persona con “poderes psíquicos” haya doblado una cuchara con la mano en lugar de usar la mente, que esta persona sólo hace trampa algunas veces.

En la práctica, la regla de la honestidad usualmente se reduce a una prohibición contra cualquier violación, mediante la salida múltiple, de la regla de la falsabilidad. Sin embargo, hay más: la regla de la honestidad significa que usted debe aceptar la obligación de llegar a una conclusión racional, una vez que haya examinado toda la evidencia. Si el peso abrumador de la evidencia refuta su creencia, debe concluir que la creencia es falsa; tiene que aceptar las consecuencias lógicas, con sinceridad y humildad. Cuando nos enfrentamos con evidencia negativa aplastante, la neutralidad y el agnosticismo no son salidas mejores que la credulidad y la fe. Negar, evitar, racionalizar y todos los demás mecanismos familiares de autoengaño serían violaciones de la regla de la honestidad.

En mi opinión, esta regla en sí prácticamente invalida la disciplina entera de la parapsicología. Después de más de un siglo de investigaciones académicas sistemáticas, la hipótesis de la existencia de los poderes psíquicos queda como una idea sin confirmar, sin sustento real. Los parapsicólogos han fracasado en su intento, como observa Ray Hyman (1985: 7), de producir “cualquier evidencia coherente de la paranormalidad que sea capaz de resistir el escrutinio científico aceptable”. Todo parece indicar que la cantidad de parapsicólogos que observa la regla de la honestidad es muy pequeña, en comparación con el número de los que se engañan a sí mismos. El experimentado investigador parapsicológico Eric Dingwall (1985: 162) resumió su extensa experiencia en este campo con la siguiente observación: “Después de sesenta años de experiencia, incluyendo relaciones personales con la mayor parte de los principales parapsicólogos de aquel periodo, creo que no podría nombrar media docena de ellos, a los cuales pudiera calificar como estudiosos objetivos, quienes honestamente querían descubrir la verdad”.

Repetibilidad

Si la evidencia para cualquier afirmación se basa en el resultado de un experimento, o si la evidencia que se propone para sustentar cualquier afirmación puede ser explicada lógicamente como coincidencia, es necesario que la evidencia se repita en experimentos o pruebas subsecuentes.

La regla de la repetibilidad aporta una salvaguardia contra la posibilidad del error, el fraude y la coincidencia. Un solo resultado experimental nunca es adecuado en sí, sea sobre la producción de la fusión nuclear o la existencia de la habilidad telepática. Cualquier experimento, sin importar el rigor en su diseño y ejecución, siempre estará sujeto a la desviación implícita o al error no detectado. La regla de la repetibilidad, la cual requiere que observadores independientes sigan los mismos procedimientos y logren los mismos resultados, es una manera efectiva de corregir el sesgo o el error, aunque éstos queden sin identificar. Si los resultados experimentales son producto del fraude premeditado, la regla de la repetibilidad asegurará que el experimento será ejecutado, eventualmente, por investigadores honestos.

Si el fenómeno que estamos analizando pudiera considerarse de alguna manera como el resultado de una coincidencia, este fenómeno debería repetirse antes de que pudiéramos eliminar la hipótesis que se haya tratado de una coincidencia. Si la coincidencia es, efectivamente, la explicación del fenómeno, éste no volverá a repetirse en pruebas subsecuentes; la hipótesis de que haya sido una coincidencia se confirmaría. Pero si la coincidencia no fuera la explicación, el fenómeno podría repetirse. Habría que buscar una explicación aparte de la coincidencia. Si yo logro predecir correctamente la próxima tirada de dados, usted debería insistir que yo repita la hazaña, antes de aceptar que mi predicción haya sido más que una coincidencia.

La regla de la repetibilidad es violada regularmente por los parapsicólogos, a quienes les gusta interpretar mal las coincidencias. El famoso “detective psíquico” Gerard Croiset, por ejemplo, supuestamente resolvió varios crímenes misteriosos y localizó a centenares de personas desaparecidas, durante una carrera que abarcó varios decenios, desde 1940 hasta su muerte en 1980. En realidad, la gran mayoría de las predicciones de Croiset o eran vagas e irrefutables o simplemente estaban equivocadas. Puesto que Croiset hizo miles de predicciones durante su vida, no es sorprendente que haya disfrutado de unos cuantos aciertos fortuitos. El difunto parapsicólogo holandés Wilhelm Tenhaeff, sin embargo, se basó en aquellos “muy raros casos premiados” para argumentar que Croiset poseía poderes psíquicos demostrados (Hoebens, 1986a: 130 [sic]). Esto constituye una clara violación de la regla de la repetibilidad; aquellos “casos premiados”, aunque hayan sido ciertos, no puede usarse para demostrar las habilidades psíquicas de Croiset. (Por otra parte, buena parte de los datos de Tenhaeff eran fraudulentos; véase Hoebens, 1986b [sic].)

Suficiencia

La evidencia que se propone para sustentar cualquier afirmación debe ser suficiente para establecer la veracidad de esa afirmación, con las siguientes condiciones: (1) la responsabilidad de comprobar cualquier afirmación es de la persona que hace la afirmación, (2) las afirmaciones extraordinarias exigen evidencia extraordinaria y (3) la evidencia basada en la autoridad y/o el testimonio nunca es suficiente para demostrar cualquier afirmación de tipo paranormal.

La responsabilidad de comprobar es de la persona que afirma, por el simple hecho que la ausencia de evidencia que refuta no es lo mismo que la presencia de evidencia que confirma. Esta regla es violada con frecuencia por los proponentes de los fenómenos paranormales, quienes argumentan que el hecho de que sus afirmaciones no hayan sido refutadas demuestra que éstas han sido comprobadas. (Los aficionados de los OVNIs, por ejemplo, argumentan que el hecho de que los escépticos no han explicado cada uno de los casos de OVNIs demuestra que algunos casos deben ser interpretados como visitas de naves extraterrestres.) Considere las implicaciones de este tipo de razonamiento: si yo afirmo que Adolfo Hitler vive actualmente en Argentina, ¿cómo podrías refutar mi afirmación? Puesto que la afirmación es lógicamente posible, lo mejor que usted podría lograr (ante la ausencia de evidencia forense no ambigua) sería mostrar que la afirmación es muy poco probable, pero esto no sería una refutación. El hecho de que usted no puede demostrar que Hitler no esté vivo en Argentina, sin embargo, no quiere decir que yo haya comprobado que sí lo está. Sólo significa que he comprobado que lo podría estar. Pero eso sería muy poco significativo; la posibilidad lógica no es lo mismo que la realidad establecida. Si la ausencia de evidencia refutante fuera prueba suficiente de una afirmación, podríamos “comprobar” cualquier cosa que pudiéramos imaginar. La creencia debe basarse no simplemente en la ausencia de evidencia refutante, sino la presencia de evidencia sustentante. Aportar aquella evidencia sustentante es la obligación de la persona que hace la aseveración.

Las afirmaciones extraordinarias exigen evidencia extraordinaria, por la evidente razón del equilibrio. Si yo afirmara que llovió durante diez minutos cuando iba al trabajo el martes pasado, usted podría justificar la aceptación de mi afirmación como verídica, basándose en mi reporte. Pero si yo afirmara que fui secuestrado por seres extraterrestres, quienes me llevaron al lado oscuro de la luna y me hicieron extraños experimentos médicos, usted podría justificar la exigencia de evidencia más sustantiva. La evidencia ordinaria de mi testimonio, mientras podría ser suficiente para sustentar afirmaciones ordinarias, no es suficiente para las afirmaciones extraordinarias.

De hecho, el testimonio personal nunca es suficiente para ninguna afirmación paranormal, sea de una “autoridad” o de cualquier persona, por la sencilla razón que un ser humano puede mentir y puede equivocarse. Ningún grado de pericia en ninguna disciplina es una garantía contra la falibilidad humana. Por otra parte, la pericia no excluye la motivación de mentir. Por lo tanto las credenciales, los conocimientos y la experiencia de una persona no pueden tomarse en sí como evidencia para establecer la veracidad de una afirmación. Es más, la sinceridad de una persona no aporta nada a la credibilidad de su testimonio. Aún cuando las personas están comunicando lo que ellos creen sinceramente, siempre es posible que estén equivocados. La percepción es una actividad selectiva; depende del contexto ideológico, las expectativas, los estados emotivos y bioquímicos, así como muchas variables más. La memoria es notoriamente problemática, propensa a una amplia gama de distorsiones, supresiones, sustituciones y amplificaciones. Por lo tanto, el testimonio que las personas relatan, sobre lo que recuerdan haber visto u oído, siempre debe considerarse como una aproximación provisional a la realidad. Cuando las personas están hablando acerca de lo paranormal, su testimonio nunca debe tomarse como evidencia confiable en sí. La posibilidad —y aún la probabilidad— del error son demasiado grandes (véase Connor, 1986 [sic]).

Conclusión

Las primeras tres reglas —la falsabilidad, la lógica y la exhaustividad— son lógicamente necesarias para el razonamiento basado en la evidencia. Si vamos a tener confianza en la veracidad de cualquier afirmación, sea de tipo normal o paranormal, la afirmación debe ser propositivamente significativa y la evidencia que se propone para apoyarla debe ser racional y exhaustiva.

Las últimas tres reglas —la honestidad, la repetibilidad y la suficiencia— son pragmáticamente necesarias para el razonamiento basado en la evidencia. Puesto que los seres humanos con frecuencia tenemos motivos para autoengañarnos; puesto que a veces tenemos motivos para engañar a los demás; puesto que somos falibles y nuestra percepción y memoria son problemáticas, debemos exigir que la evidencia para sustentar cualquier afirmación fáctica sea evaluada sin autoengaño, que sea cuidadosamente filtrada para detectar los errores, fraudes y conveniencias, y que sea sustantiva e inequívoca.

Lo que les explico a mis estudiantes, entonces, es que pueden y deben usar las seis reglas mencionadas para evaluar la evidencia que se propone para sustentar cualquier afirmación. Si la afirmación reprueba cualquiera de las seis reglas, debe ser rechazada; pero si aprueba cada una de las seis, se justifica tener confianza en su veracidad.
Haber aprobado cada una de las seis reglas no es ninguna garantía de la veracidad de la afirmación, por supuesto (sólo porque usted haya examinado toda la evidencia hoy disponible, no garantiza que mañana no habrá evidencia refutante nueva), pero sí garantiza que tendrá buenas razones para aceptarla. Garantiza que usted haya vendido su aceptación por un precio justo, que no le hayan engañado.

Ser adulto responsable significa que usted va a aceptar de buena gana que casi todo el conocimiento es tentativo. Posiblemente tendrá que cambiar su creencia mañana, si amerita la evidencia, y debe estar dispuesto y capaz de ha

 
Deja un comentario

Publicado por en junio 13, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

Etiquetas: , , , ,

Experimento de elección retardada de Wheeler

Por Allyson O’Brien

John Archibald Wheeler en 1978 realizó un experimento teórico que pondría a prueba la elección retardada y así cambiar las condiciones de contorno de la ecuación de Schrödinger. Si la teoría era certera, las condiciones iniciales del experimento basadas al fotón aportarían que este podría ser “engañado” actuando como una partícula de la onda o viceversa. Einstein creía a este respecto que así era. Bohr, por otra parte, pensada que el fotón se comportaría como una partícula o una onda basada en las condiciones límite finales. Wheeler describió su experimento de elección retardada con un interferómetro Mach-Zehnder (superpuesto en un campo de béisbol) representadas en la figura 1.

IMG

Figura 1: interferómetro Mach-Zehnder

En su experimento, los fotónes entrarían un divisor de haz medio plateado que reflejaba la mitad de la luz hacia el camino R y la otra mitad por el camino T. Dos espejos regulares reflejarían la luz hacia un segundo divisor de haz. El experimento se estableció para mostrar la Interferencia que ocurre en el detector D2, demostrando así que todos los fotónes tomarían ambos caminos. Si se eliminaba el divisor de haz, se convertiría en ‘Partículas’ y los fotónes tomarían la trayectoria T o la trayectoria R. Por lo tanto, podríamos elegir si los fotónes viajarían por ambos caminos o uno sólo. En palabras de Wheeler:

“Por lo tanto, podemos elegir si los fotónes individuales deben actuar Esquizofrénicamente o no.”

En 1984, el primer experimento de elección retardada se llevó a cabo con éxito. Desde entonces se han realizado varios experimentos más precisos y tecnológicamente avanzados.

Un grupo alemán liderado por Baldzuhn, Mohler y Martienssen publicó un experimento de elección retardada utilizando un interferómetro Mach-Zehnder y pares de fotones producidos por fluorescencia paramagnética. Aunque el experimento fue limitado en su tecnología (la tasa de coincidencias fue menor de lo esperado y lo visto en los patrones de interferencia fue mucho menos del 100%), el experimento produjo resultados similares a los trabajos anteriores de otro grupo experimental alemán.

Hellmuth, Walther, Zajonc y Schleich realizaron dos experimentos; Uno que utilizaba un interferómetro de Mach-Zehnder de baja intensidad y el otro que utilizaba beats cuánticos temporales de fluorescencia atómica. El experimento mostró los mismos resultados tanto para los de interferencia espacial como del dominio del tiempo.

Un experimento más reciente realizado en 2007 intentó replicar el original de Wheeler lo más preciso posible. Vincent Jacques utilizó el pulso de un sólo fotón que entró en el primer divisor de haz y para luego atravesar uno de dos trayectos de 48 metros de longitud antes de acceder en un segundo divisor de haz y golpear los detectores. Este experimento fue el primero en utilizar un sólo fotón.

Resultados extraños: !el sentido común se pierde!

Todos los experimentos mencionados anteriormente producen resultados de acuerdo con la teoría cuántica. No parece importar cuando las condiciones de contorno del experimento se cambian; Sólo las condiciones límite finales del experimento afectarán a si la luz adquiere propiedades ondulatorias o similares a partículas.

Incluso fue propuesto por Englert, Scully y Walther que tal vez cambiando las condiciones fronterizas después de que el experimento hubiera tenido lugar cambiaría el camino a seguir por la partícula, aunque esto fue rápidamente refutado. Dado que la teoría cuántica no mide eventos individuales, estos resultados no plantean ningún conflicto en esta área.

Esto, sin embargo, desafía el sentido común. Los resultados concluyen que después de que una partícula ha atravesado cierto camino, el camino que tomó puede cambiar. Un ejemplo más acentuado se representa en este desafío cuántico cuando Greenstein idea un hipotético experimento de la opción retrasada usando un quasar.

IMG.jpg

Figura 2

La luz del quasar con lente gravitacional (ver figura 2) pasa a través en un experimento de elección retardada en la tierra. Si luego ponemos un segundo divisor de haz, de acuerdo con nuestros resultados anteriores, miles de millones de años de historia podrían ser alterados.

Esto nos obliga a tres interesantes preguntas:

1) ¿Cuál es la explicación cuántica?
2) ¿Estos resultados realmente violan la causalidad o pueden resolverse del modo clásico?
3) ¿Quién cuenta como observador?

Pensamientos cuánticos

En la mecánica cuántica, ha habido un debate extenso sobre la ubicación de una partícula justo antes de que se mida. La respuesta más aceptada fue la interpretación de Copenhague. Esto indica que la evolución temporal de la función de onda de una partícula es unitaria (conserva la normalización) hasta que se mide la partícula.

El mismo acto de medir la partícula colapsa la onda, de una manera no unitaria, en una sola posición. Esto, una vez más, obliga a la pregunta, “¿Quién cuenta como observador?” En su tésis el Dr Hugh Everett preguntó ¿qué pasaría si la evolución temporal del universo entero fuera visto como unitario?. Aunque esta idea evitaría la pregunta del observador, significaría que en lugar de que la función de onda se derrumbara, el observador de una medida entraría en una superposición en los resultados posibles.

Aunque no se demostró que estaba equivocado, la mayoría de físicos ignoraron la afirmación de Everett sobre la base de que era demasiado extraña. Einstein sostuvo que las teorías físicas deben ser deterministas para ser completas, y como éstas eran ideas no deterministas, debe haber alguna otra “variable oculta” que no se ha tenido en cuenta.

Como decía Einstein, “Dios no juega a los dados”. El teorema de Bell demostró que no hay manera de reproducir las predicciones mecánicas cuánticas con ninguna teoría de variables locales. Dieter Zeh, de la Universidad de Heidelberg, inició el siguiente paso en la comprensión cuántico-mecánica del experimento de elección retardada.

En su artículo sobre la interpretación de la medición en la teoría cuántica, Zeh mostró cómo la ecuación de Schrödinger tenía un tipo de censura. Este efecto es lo que se conoce como decoherencia.

La decoherencia proporciona una explicación de por qué la ecuación de Schrödinger parece colapsarse tras la medición. La versión corta es que los enredos se generan con casi todos los sistemas y su entorno. Visto juntos, el sistema y el ambiente evolucionan de manera unitaria. Mide el sistema solo mientras que la dinámica del sistema no es unitaria. La decoherencia se estudia a menudo utilizando matrices de densidad, que son generalizaciones estadísticos de las funciones de onda.

Para ilustrarlo, considere un experimento simple en el cual una moneda es lanzada. Hay dos posibles resultados, por lo que el estado del sistema se representa por la matriz de dos por dos que se muestra a continuación.

IMG.jpg

Los elementos diagonales son probabilidades para los resultados “cabezas” y “colas”. Los elementos fuera de la diagonal son conjugados complejos que representan, de manera limpia, la cantidad de superposición cuántica entre los dos estados. Para un lanzamiento de monedas clásico, no existe tal superposición y la matriz de densidad es:

IMG.jpg

La teoría de la decoherencia predice que las interacciones con el entorno de la moneda tenderá a empujar rápidamente cualquier elemento fuera de la diagonal hacia cero, reemplazando cualquier superposición cuántica por la ignorancia probabilística clásica. Observar el resultado de un lanzamiento de moneda cambia los elementos diagonales de una manera no unitaria.

IMG.jpg

El ‘observador’ es responsable de la decoherencia al igual que puede ser cualquier cosa que interactúe con la moneda: un perro, un gato, o incluso un electrón. Esto explica por qué las superposiciones no se ven rutinariamente de forma macroscópica; Es extremadamente difícil mantener los sistemas grandes (como el pobre gato de Schrödinger) aislados del ambiente. Es mucho más fácil mantener objetos microscópicos -digamos, un fotón en un experimento de elección retardada- aislados para que puedan mantener sus secretos y comportamiento cuántico.

El experimento de pensamiento de elección retardada de Wheeler puso a prueba el principio de complementariedad onda-partícula de la mecánica cuántica. Varios experimentos llevados a cabo durante varias décadas mostraron que la predicción cuántica de los resultados de los experimentos era más correcta que las predicciones clásicas (“sentido común”).

La interpretación de las conclusiones sigue siendo un tema de debate. Algunos físicos están intentando encontrar una interpretación clásica -en algunos casos, ignorando completamente la mecánica cuántica por completo- mientras que otros consideran el experimento relevante para explicar la decoherencia cuántica. Como con muchos problemas de pensamiento clásico,mientras que la realización del experimento de Wheeler ha respondido a una pregunta , por otro lado, ha creado varias de nuevas.

 
Deja un comentario

Publicado por en junio 10, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

Etiquetas: , , , ,

Una aproximación basada en la “evidencia ” y comprensión de las alucinaciones auditivas.

Por Dr. Leni Semprini y  Dr. Stefano Canini

¿Que  son las  voces?

Entre las personas que hablan de escuchar voces se puede reconocer una amplia variedad de experiencias subjetivas. Según los italianos Zingarelli y Zanichelli hay dos significados diferentes para el término, uno llamado “Alucinación”, ligado al concepto de la psiquiatría clásica, y el que preferimos utilizar aquí como “voz”.

Mientras que la alucinación se define como una “percepción sin un objeto considerado real por el paciente” (Auditivo, visual, sensorial) y bajo el significado de “falsedad, error, engaño”; la voz es considerada como un “recuerdo, sugerencia o impulso interno del alma (es decir. la voz de la conciencia), y se refiere a las “alucinaciones o sentimientos de los místicos y visionarios (por ejemplo, escuchar voces).”

Esta diferencia fundamental se refiere a dos modelos diferentes de la lectura del fenómeno: uno portador de la idea de que las entradas constituyen un síntoma de la psicopatología, el otro, más centrado en lo que significan los rumores en el oyente.

Las acciones pueden ser percibidas y descritas de diferentes maneras dependiendo de su naturaleza: Sensitivas (pensamientos, advertencias telepáticas externas), Corporales (sensaciones físicas, de asistencia), Auditivas (palabras), con otros sentidos (imágenes, olores, percepciones táctiles), de sus orígenes, internos o externos (desde fuera o desde dentro de sí mismos).

El contenido y las características.

Se puede clasificar la calidad de las voces escuchadas (siendo positivas, negativas o neutrales) por: su identidad (quiénes son las personas identificables o no, edad, género, etc ..), lo que dicen (critican, prohíben, requieren, prescriben, recomiendan, aprueban, ayudan, consuelan, etc …), la forma de hablar (si hablan en tercera persona, si son comprensibles o no, si se nos comunican o excluyen al oyente, etc …).

Muchas personas creen que tienen un ángel de la guarda, mientras que otros informan de que han hablado con un ser querido que murió, y de estas algunas hablan de sí mismos en tercera persona comentando las cosas que hicieron, en muchos casos nos llaman por nuestro nombre y sin haber nadie presente. Aunque generalmente cometemos errores cuando escuchamos la voz de la conciencia  echándoles la culpa a ellos. Esto nos lleva a pensar que, al final, “la diferencia entre el pensamiento, la conciencia y la “voz” es sutil y parece ser que “escuchar voces” puede considerarse simplemente como una forma diferente de escuchar el mundo  de nuestro alrededor (Romme, Escher, 1997).

Para algunas personajes famosos la audiencia de voces ha sido una fuente de inspiración artística (V. Woolf, William Blake, Mozart, Beethoven, Schumann) y los llevó a tener éxito en la vida y  el reconocimiento social antes o después de la muerte (Sócrates, Leonardo da Vinci, Gandhi).

En lo que respecta a las explicaciones relativas a la experiencia de escuchar voces, en la actualidad hay una amplia variedad, pero, según lo propuesto por M. Romme, podemos reconocer dos grandes categorías:

1. Explicaciones psicológicas, que consideran principalmente las voces como provenientes del individuo:

– La explicación de la psiquiatría clásica, que los rumores son signos de enfermedad o trastornos cerebrales graves como la esquizofrenia, la depresión, estados maníacos, trastorno bipolar, trastornos disociativos, trastornos graves de la personalidad, la epilepsia o el consumo de sustancias, es una explicación clasificada por un punto de vista del fenómeno (criterios observables relacionados con la manera en que esto se manifiestan), pero que tienden a no estar interesados en el significado de las palabras (contenido) y estas alucinaciones auditivas se eliminan mediante el uso de fármacos neurolépticos.

– La explicación de Psiquiatría Social, según la cual los artículos reflejan las características de la interacciones que la persona vive en el contexto de sus relaciones personales y en el contexto social más amplio.

– La explicación dada por la psicología cognitiva, según la cual las entradas son el resultado de interpretación de sus percepciones en un proceso de desarrollo particular, información.

– El análisis funcional según el cual las entradas están dadas por un mal funcionamiento de comunicación entre su personalidad o partes disociadas de la persona. Como consecuencia de la teoría Freudiana, las voces representan un contenido inaceptable de la persona o  la Identificación del Superyó.

2. Explicaciones no psicológicas (religiosas, espirituales, paranormales). Estas son consideradas por personas que creen que las voces vienen desde el exterior y que sólo algunos son capaces de percibirlas. Estas perspectivas se atribuyen a los guías personales o mentores que preparan a un camino espiritual, basado en la idea de que lo divino se puede encontrar en la conciencia humana y que puede representar una posibilidad de: evolución y elevación para el ser que las advierte.

El Misticismo hace hincapié en que en todas las grandes religiones del mundo, los santos profetas, maestros y sabios fueron guiados o iluminados por voces interiores.

La Parapsicología considera  los asuntos paranormales como un don o la capacidad de algunos para interactuar con los seres que se encuentran en un plano diferente de la realidad (pensar en la comunicación con los muertos). De acuerdo con este punto de vista, esta habilidad puede ser innata o adquirida a través de las experiencias traumáticas que son capaces de romper las fronteras de nuestro campo de la existencia. La percepción paranormal incluye la clariaudiencia, la capacidad de oír una voz interior que comunica un mensaje que se relaciona con la realidad compartida.

La perspectiva del karma que está vinculada a la teoría de la reencarnación, le da los elementos a los espíritus para ser capaces de realizar las tareas que se le asignen por las leyes del Karma, y que el momento de la muerte, vuelven a su reino pudiendo renacer en una nueva forma del cuerpo. La literatura antropológica ha tratado el fenómeno de las voces auditivas y ha desarrollado numerosos estudios sobre las llamadas “culturas primitivas”, tradiciones en que las particulares ánimas desencadenan estados disociativos para ponerse en contacto con el mundo del más allá.<
Como se destaca  S. Escher (1997), “la diferencia más significativa entre las diferentes explicaciones que se ha dado entre los diversos artículos es: “la perspectiva en la que las voces de los maestros son como un viaje interior y la que se considera como un síntoma de una enfermedad “.

En la actualidad, el mayor desafío parece estar representado por la posibilidad de integrar la salud mental y la parapsicología. En este sentido, pensar en los fenómenos de transferencia o de los llamados “eventos psi “que se llevan a cabo entre el terapeuta y el paciente, a veces las voces del paciente dicen lo el terapeuta piensa, es decir, expresan un contenido significativo para el terapeuta como expulsados de su conciencia.

¿Quién es el que escucha de las voces?

La experiencia de escuchar voces se refleja en todos los tiempos y culturas desde la antigüedad, pero el el significado y el valor atribuido al fenómeno, así como la consideración dada a los que la experiencia ha cambiado drásticamente en diversas edades y con diferentes contextos sociales y referentes culturales.

Históricamente, el fenómeno de la audición de voces fue juzgado por la Iglesia como estar embrujado. Los hechos fueron de hecho considerados como evidencias de posesión demoníaca, fruto de la brujería o un evento herético. Por otro lado, muchos mártires y santos fueron reconocidos como tales en virtud de su capacidad de escuchar voces que nadie más podía oír:  como por ejemplo, Juana de Arco, Giordano Bruno, San Francisco, San Paulo, Santa Teresa de Ávila y, finalmente, María Teresa de Calcuta.

Incluso antes de la llegada de la Iglesia, escuchar voces se consideró durante siglos y en muchas latitudes un verdadero “don de Dios”: los padres fundadores de las grandes religiones monoteístas como Jesús y Mahoma han sido guiados por sus voces argumentando que fueron escogidos por Dios. En las culturas antiguas, como la egipcia y la griega escuchar las voces de los muertos y de los dioses era considerado una experiencia normal y toda la comunidad se encomendaban a oráculos y sacerdotes antes de tomar decisiones importantes en su día a día personal y colectivo.  En la actualidad muchas de las tradiciones de América del Sur, Asia y África consideran la capacidad de oír voces provenientes desde el otro lado catalizadas en los curanderos y chamanes, personas que disfrutan de reconocimiento y  posiciones de poder en el grupo al que que pertenecen.

A partir de 1800 con Franz Mesmer y sus experimentos en magnetismo las ciencias psicológicas comenzaron a lidiar con el fenómeno de escuchar voces, restando el área de la Iglesia a la salud mental. Entre 1830 y 1900, Fechner (considerado el padre fundador de la psicología), W. James y Janet (psiquiatría psicodinámica) comparten la idea de que había algo (“alma o  aura etérea universal “) que impregna todo el universo y que se extendía hacia el espacio, incluso a través de la persona y de conexión con algo cósmico permanece más allá de la comprensión humana. En los primeros años del siglo XX  Carl Jung desarrolló su idea del “Inconsciente colectivo”, teniendo en cuenta las voces (que él había oído) como la manifestación de contactar el inconsciente con el mundo espiritual que todos compartimos.Sin olvidarnos de Freud, quien no era de declararlo públicamente, fue miembro de la “Sociedad Investigación Paranormal “y creía en el fenómeno de la telepatía entre analista y el paciente.

A la luz de lo que se ha dicho está claro que “la experiencia de escuchar voces está íntimamente conectado con el sistema de referencia (valores, la cultura, modelos) aprobadas por el observador”. En cuanto a la historia del fenómeno, es particularmente acertada la afirmación de Foucault que “ya no es posible referir el fenómeno en términos de bien y mal, siendo ahora en términos de normal y patológico”.

La investigación epidemiológica

Desde su experiencia con audición de voces, el psiquiatra holandés Marius Romme y su esposa Sandra Escher  iniciaron en los años 80 una serie de estudios sobre el tema para identificar algunos de los factores clave en la comprensión y el tratamiento de los que oían voces, más tarde, la “Red Internacional de Auditores de Voces – Intervoices” recordaron y trataron con el mérito merecido la obra de Romme y Escher desde el lado científico, aludiendo: “Han convertido un tema aparentemente conocido, el cual es a su vez un problema en parte muy desconocido, llevándolo lejos de la ciencia asertiva para volver a cuestionar a la ciencia”. Los dos estudiosos escucharon y cuestionaron a las personas haciendo experiencias directas con la intención de atraer a experimentadores y oyentes, y así fomentar la colaboración posible hacia un objetivo común.
Su aventura comenzó con el intento de ayudar a un paciente que durante años fue víctima de algunas voces que le perseguían y que no mostró una mejora significativa con la farmacoterapia y las reuniones periódicas con el psiquiatra. M. Romme decidió participar en un programa televisión en los Países Bajos, después de que recibió 450 llamadas telefónicas de los oyentes reclamando a oír voces. El 40% de estos oyentes nunca se había dirigido a un servicio Salud Mental y el 34% (150 personas) afirmó tener una estrategia para hacer frente a sus voces. Unos años más tarde (1987), 20 de estos oyentes participaron como ponentes en una conferencia, relatando sus experiencias y poniendo de relieve los puntos fuertes de su convivencia con las voces.

Mediante el uso de un cuestionario a los oyentes, Romme, identificó las principales diferencias entre el grupo de que vivían con sus voces y les causaban un profundo malestar, frente a los que que tenían unos mensajes más positivos, sin embargo, este no fue el único factor a considerar. De hecho, estos oyentes:

– A su juicio, eran más fuertes de sus voces.

– Ponían en marcha estrategias para un mayor grado de control sobre sus voces.

– Se comunicaban y compartían  mayores experiencias con los demás.

– Se sentían más apoyados por su entorno.

– Fueron capaces de dar sentido a su experiencia, y por lo tanto experimentaban una identidad más positiva en referencia al fenómeno.

La conclusión a la que llegaron los dos investigadores fue que “el verdadero problema no era tanto escuchar las voces, sino más bien la incapacidad de hacer frente a ellas “(Romme, Escher, 1997). La investigación epidemiológica posteriormente encontró que:

– Las personas que oyen voces son entre el 4% y el 8% de la población general.

– 2/3 de la audiencia no muestran otros signos de la enfermedad y no requieren atención psiquiátrica.

– Existe una alta correlación entre el aislamiento (sensorial y / o social) y la experiencia de escuchar voces.

– Sólo 1 de cada 6 auditores cumple con todos los criterios para la esquizofrenia.

– En el 74% de los casos el inicio se produjo después de los 20 años.

A diferencia de lo que se considera generalmente por los especialistas en salud mental, la conclusión que la investigación podría traer es que la audición de voces es: “un fenómeno generalizado, no necesariamente un signo de una enfermedad mental grave. Es fácil ver cómo se originó en especialistas en salud mental la creencia de que las alucinaciones auditivas son siempre un síntoma de enfermedades graves, ya que los especialistas están en contacto principalmente con un porcentaje oyentes que se adaptan a esos parámetros debido a que experimentan una angustia significativa en relación con su propia experiencia y que son traídos por los miembros de la familia debido a que se producen el comportamiento en psicopatológica general.”

Sin embargo, hay que tener en cuenta que “la experiencia del oyente es un “factor de riesgo” para el posterior desarrollo de la psicopatología ,en relación con la respuesta social y el contexto en que se inserta la persona que oye voces, y que puede ser el estigma y el aislamiento del oyente, para etiquetarlo como un “esquizofrénico” y, por lo tanto, no ayuda a satisfacer mejor las dificultades asociadas con esta experiencia .”
La investigación adicional (Romme y Escher 1989-96-2000-08; Escher, 2005; Ensink, 1992; Lee, 2005) han demostrado que:

– 70% de los oyentes reconocen que han tenido una lesión o una carga emocional antes del comienzo de los fenómenos (accidentes, abusos, divorcios, sesiones psicoterapéuticas, etc …).

– Hay una alta correlación entre las experiencias traumáticas o abusos en la infancia y la posterior aparición de las entradas.

Así, desde un punto de vista psicológico, hay una relación entre la presencia de voces y experiencias traumáticas del pasado, pudiendose identificar una vulnerabilidad adicional del oyente con respecto al riesgo de desarrollar psicopatología si no están adecuadamente ayudados a hacer frente a la experiencia. Las entradas también muestran una correlación positiva con el estrés.

En conclusión, los fenómenos pueden ser vistos como una reacción al sufrimiento y situaciones de la vida que no se han resuelto: el trabajo clínico con los que se sientan los trabajos se centran en la posibilidad de procesar las emociones y el dolor asociados a estas experiencias pasadas, ayudándoles a reconocer e integrar las partes disociadas del yo y manteniéndoles fuera de su propia personalidad.

El objetivo final de este método no es, por lo tanto, eliminar las voces, sino más bien darles la bienvenida!

Fuente: “Quarant’anni dei Fogli d’Informazione: Psichiatria, Psicoterapia, Istituzioni”, a cura di paolo Tranchina e Maria Pia Teodori (3^ serie n.21/24, Gennaio-Dicembre 2012)
 
Deja un comentario

Publicado por en junio 3, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

Etiquetas: , , , ,

Neuropsicología y chamanismo

Por Juankar Moreno

11796360_1013471632020452_695630309103642417_n.jpg

En los últimos años ha nacido una nueva visión respecto a las motivaciones del arte rupestre, se trata del método etno-neuropsicológico. Aunque con antecedentes, ha sido desarrollada por el arqueólogo David Lewis-Williams con los trabajos sobre el arte parietal de los San (Sudáfrica), para luego, contemplar las mismas similitudes en el arte rupestre europeo.

Según los estudios neuropsicológicos, el sistema nervioso humano es idéntico en todos los individuos de todo el planeta, y por ello, tanto los hombres como las mujeres del paleolítico como nosotros somos iguales en ese aspecto. Por extensión, también compartimos el proceso funcional del sistema nervioso en los estados alterados de consciencia, añadiendo que los tipos de alucinaciones experimentadas en esas condiciones son uniformes indistintamente de los factores culturales. Los agentes externos que inducen a los estados alterados de consciencia se accionan por medio de ingestión de sustancias psicotrópicas, hiperventilación, sonidos (músicas), concentración (meditación), fatiga, esquizofrenia, epilepsia, movimientos rítmicos (danzas)…

De todos los tipos de alucinaciones nos basaremos en las visuales, que según los experimentos controlados en laboratorio, se engloban en tres estados sin ser necesario el estar intercomunicados:

Primer estado: Es el momento inicial del trance, el sujeto sufre una serie de fenómenos inópticos (dentro del sistema ocular al margen de estímulos luminosos externos). Seguidamente percibe pulsaciones luminosas (fosfenos), formas geométricas simples que se alargan y cambian como puntos, espirales, curvas, líneas paralelas…, los cuales con los ojos abiertos pueden “proyectarse” en paredes.

Segundo estado: En un nivel más profundo del trance se provoca la interpretación, o la racionalización de las percepciones geométricas, asimilando los fosfenos o esas imágenes geométricas simples a objetos conocidos, tomando así su forma. Dependiendo de los factores culturales y del ambiente en el que se desenvuelve la experiencia la identificación de una forma simple a un objeto con volumen será distinta, por ejemplo los zigzags pueden convertirse en serpientes, un círculo adquiere el cuerpo de un cuenco o una pelota, etc.

Tercer estado: En el nivel más profundo del trance los elementos de la fase primera persisten pero pasan a ser periféricos, las formas alcanzan ahora volúmenes (alucinaciones icónicas) de animales, personas y monstruos derivando a seres particulares en función del sistema cultural y de la mente del individuo. Los dos tipos de visiones (geométricas e icónicas) se combinan, se fragmentan y giran, y la mezcla de varias imágenes icónicas puede engendrar seres zooantropomórficos (p. ej., cuerpo humano y cabeza de animal); muchas experiencias narran un episodio de tránsito al estado más profundo a través de un “túnel rotativo” que los engulle como un torbellino, al final del cual encuentran las alucinaciones icónicas. En este estado sienten que no están sujetos a las leyes físicas, pudiendo volar o transformarse en animales.

Paralelamente, existe el fenómeno del chamanismo.

El  término chamán ha sido utilizado casi como sinónimo de “curandero”, “brujo”, “mago” u “hombre-medicina”, sobre todo cuando estas figuras actuaban fuera de las corrientes religiosas. El término chamán es procedente del lenguaje de los Evenkis, un pequeño grupo de cazadores y pastores de renos de habla tungusa (Siberia), pronunciándose Shár-man o Shay-man.

Las prácticas consideradas chamánicas han sido descritas en diferentes continentes, siendo como definió Mircea Eliade “una técnica del éxtasis” muy habitual desde tiempos ancestrales. El chamán en un estado alterado de conciencia intermedia entre el mundo real y el sobrenatural o el mundo de los espíritus, es decir, tiene la capacidad  de “ver” más allá de la realidad cotidiana. Para acceder al trance místico se ayuda de músicas (generalmente de percusión), movimientos rítmicos, sustancias alucinógenas, al padecer patologías mentales…. El chamán penetra así en el mundo de los espíritus de los animales y consigue un cierto poder o autoridad en el grupo logrando profetizar, curar, controlar a los animales, influir en el tiempo atmosférico, etc.

Según Douglas Sharon, los aspectos del poder chamánico son los siguientes:

  1. Conocimiento, ritual, de los augurios y de los símbolos. El conocimiento de la verdadera naturaleza de las cosas, la capacidad de la “atención”, de “ver” más allá de la realidad cotidiana.
  2.  Destino. El Chamán busca el poder a través de diferentes métodos, pero el destino, o la propia naturaleza interior, determina si puede uno recibir o no electivamente el poder.
  3. Individualidad. Llega sólo a individuos que estén preparados, no a grupos.
  4. Variabilidad. Los chamanes tienen más poder que el individuo medio y hay diferentes grados entre los chamanes. El poder chamánico se adquiere por medio de un esfuerzo tenaz y perseverante y unas veces se posee con más fuerza que otras.
  5. Éxito. El poder del chamán puede garantizar buena fortuna.
  6. Enfoque, del poder en los objetos especialmente cristales, piedras, sonajas y báculos, en las plantas y los paisajes naturales (montañas y agua).
  7. Ambivalencia. El poder puede ser usado para el bien o para el mal, sea como fuere que se los defina en la sociedad del chamán, ello depende de la disposición innata de quien lo utilice.

El aprendizaje chamánico es muy variado según las culturas. Lo común es, que un joven que pretenda acceder a esos conocimientos sea apartado de la comunidad a una cueva, desierto, bosque.. sin alimentos y con el propósito de meditar; esta situación puede llevar consigo la automortificación física, llegando con la fatiga, el hambre, la soledad y la concentración mental al trance espiritual, momento en que según que cultura se aparece el espíritu de un animal para adquirir de ese modo un poder sobrenatural. El tránsito al estado profundo de trance, con efecto de torbellino, es asimilado a un túnel o cueva que pone en comunicación los dos mundos.

Al comparar Lewis-Williams el arte rupestre San con el conservado en las cuevas europeas comprobó ciertas semejanzas, ya que los artistas subterráneos plasmaron puntos, retículas, arcos concéntricos, animales rodeados de puntos, imágenes geométricas simples, animales naturales, híbridos y monstruos, personajes humanos con cabeza animal…, e hicieron uso de las aristas y relieves naturales del soporte rocoso. Se ha querido interpretar los signos circulares y cuadrangulares paleolíticos como la representación de tambores, al mismo tiempo los claviformes, circulares y tectiformes serían las setas con facultades psicotrópicas, y las hileras de puntos las marcas del ritmo de percusión.

La temática del arte paleolítico coincide plenamente con los motivos de los tres estados alterados de conciencia, y por ello, es sencillo de discurrir que parte del arte de las cuevas fue la plasmación del universo de las alucinaciones, o quizás, los cultos paleolíticos estaban centrados en esos estados alterados que se desarrollaban en la oscuridad de las cuevas y vinculados con el poder animal.

Quienes defienden esta teoría reconocen que no es admisible reducir todo el arte paleolítico sólo a las sensaciones neurológicas, ni pretenden englobar todos los motivos artísticos de diferentes lugares. De igual modo que saben que, cualquier expresión puede presentar signos simples similares a los fosfenos sin estar necesariamente inspirados en ellos o sus autores bajo efectos del trance .

 
Deja un comentario

Publicado por en mayo 13, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

Etiquetas: , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: