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¿Por qué existen los colores?

Por Daniel Dennett

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El «color» en sí mismo no existe en el mundo; sólo existe en los ojos y en el cerebro del observador. Los objetos reflejan la luz a diferentes longitudes de onda, pero estas ondas de luz no tienen color

                          Ornstein y Thompson,

Muchos han observado que, curiosamente, resulta difícil decir exactamente qué tipo de propiedades de las cosas en el mundo podrían ser los colores. La idea más simple y atractiva —la que todavía hallamos en muchas discusiones a nivel elemental— es que cada color puede asociarse a una única longitud de onda de la luz y, por tanto, que la propiedad de ser rojo consiste simplemente en la propiedad de reflejar la luz en la longitud de onda del rojo y de absorber las demás longitudes de onda. Sin embargo, hace ya algún tiempo que se sabe que esto no es correcto. Superficies con propiedades de reflexión fundamentalmente diferentes pueden verse del mismo color, mientras que una misma superficie, bajo condiciones diferentes de luminosidad, puede verse de colores diferentes.

Las longitudes de onda de la luz que penetran en nuestros ojos sólo están indirectamente relacionadas con los colores que vemos en los objetos. Para aquellos que en algún momento tuvieron la esperanza de hallar una manera simple y elegante de recuperar los beneficios del pagaré que Locke extendió sobre los poderes disposicionales de las superficies, la situación no podría ser peor. Algunos (por ejemplo Hilbert, 1987) han decidido anclar el color de forma objetiva, decidiendo que se trata de una propiedad relativamente simple de los objetos externos, como por ejemplo la propiedad de la «reflectancia espectral de las superficies»; al optar por esta vía, no tienen más remedio que concluir que la visión en color normal a veces nos provoca ilusiones, ya que las constancias que percibimos no siempre coinciden con las constancias de la reflectancia espectral de las superficies medidas con instrumentos científicos.

Otros han llegado a la conclusión de que las propiedades de color deben ser consideradas desde un punto de vista subjetivo, como propiedades definibles únicamente en términos de sistemas de estados cerebrales de los observadores, ignorando así la confusa variación en el mundo que da lugar a dichos estados: «Los objetos coloreados son ilusiones, pero no ilusiones infundadas. Normalmente nos hallamos en estados perceptivos cromáticos, los cuales son estados neuronales»  (Hardin, 1988,)
Lo que ya queda fuera de toda duda es que exista una propiedad simple y no disyuntiva de las superficies tal que sólo aquellas superficies que la poseen, y sólo aquéllas, sean rojas (en el sentido de las cualidades secundarias de Locke). En principio, éste es un hecho turbador, casi deprimente, ya que parece indicar que nuestra aprehensión perceptiva del mundo es mucho peor de lo que habíamos pensado, como si habitáramos un mundo de sueños o como si fuéramos víctimas de un engaño colectivo. Nuestra visión
en color no nos proporciona un acceso a las propiedades simples de los objetos, aunque parezca lo contrario. ¿Por qué? ¿Mala suerte? ¿Un diseño defectuoso? Por supuesto que no. Existe una perspectiva diferente, y mucho más instructiva, que podemos adoptar en cuanto al color, que me fue mostrada por primera vez por la filósofa de las neurociencias Kathleen Akins (1989, 1990).  A veces, existe una razón por la cual han aparecido nuevas propiedades.

Un ejemplo particularmente útil es el que nos proporciona el famoso caso de Julius y Ethel Rosenberg, que fueron condenados y ejecutados en 1953 por espiar el proyecto estadounidense de la bomba atómica en favor de la Unión Soviética. Durante el proceso se desveló que habían improvisado un inteligente sistema de identificación: rompían en dos trozos una caja de cartón de gelatina Jell-O, y cada trozo se remitía a los dos individuos, que debían ir con mucho cuidado en el momento de identificarse. Cada trozo se convertía así en un «detector» único y casi infalible del compañero: en futuros encuentros, cada parte debía mostrar su trozo y si ambas partes encajaban, todo iba bien. ¿Por qué funciona este sistema? Porque al romper el cartón se produce un perfil de tal complejidad  informacional que sería virtualmente imposible reproducir de forma deliberada. (Nótese que cortar la caja de gelatina con una cuchilla no serviría para los propósitos que hemos descrito.) El borde irregular de un trozo de cartón se convierte en un dispositivo de reconocimiento de patrones prácticamente único de su pareja; es un aparato o un traductor para detectar la propiedad formal M, donde M se instancia sólo en su pareja.
En otras palabras, la propiedad formal M y el detector de la propiedad M que la detecta están hechos el uno para la otra. Si el uno o la otra no existiera, tampoco habría ningún motivo para que existiera la otra parte, no habría motivos para que fuera creada. Lo mismo ocurre con los colores y la visión en color: están hechos los unos para la otra. Los códigos de colores son una idea bastante reciente en la «ingeniería de los factores humanos», pero sus virtudes ya han sido ampliamente reconocidas. En los hospitales se trazan líneas de colores por los pasillos, lo cual ayuda a los pacientes a orientarse: «Para llegar a fisioterapia, siga la línea amarilla»; para llegar al banco de sangre, siga la línea roja». Los fabricantes de televisores, ordenadores y otros aparatos electrónicos utilizan un código de colores para los haces de cables a fin de poder seguir el recorrido del cable de un punto a otro. Estas aplicaciones son muy recientes, pero la idea es mucho más antigua; más antigua que los uniformes de colores que ayudaban a distinguir al amigo del enemigo en el fragor de la batalla, más antigua, de hecho, que la misma especie humana.
En la naturaleza, algunas cosas «necesitaban ser vistas», mientras que otras necesitaban verlas, de modo que evolucionó un sistema que tendía a minimizar el trabajo de las segundas, potenciando la capacidad de resaltar de las primeras. Considérense los insectos. Su visión del color coevolucionó con los colores de las plantas que polinizaban, un buen truco de diseño que benefició a ambos. Sin el código de colores de las flores, la visión en color de los insectos no habría evolucionado, y viceversa. Así pues, el principio del código de colores es la base de la visión en color de los insectos, y no una invención reciente de alguna especie inteligente de mamíferos. Podríamos contar historias similares sobre la evolución y la visión en color en otras especies. Mientras que es posible que algún tipo de visión en color haya evolucionado con el propósito de discriminar visualmente ciertos fenómenos inorgánicos, no está claro que esto se haya producido con ninguna de las especies de este planeta.

Los diferentes sistemas de visión en color han evolucionado de forma independiente, en ocasiones con espacios cromáticos radicalmente distintos. No todas las criaturas vivientes poseen algún tipo de visión en color. Los pájaros, los peces, los reptiles y los insectos poseen una visión en color muy parecida a nuestro sistema «tricromático» (rojo-verde-azul); los perros y los gatos no. Entre los mamíferos, sólo los primates poseen visión en color, y con diferencias sorprendentes entre los diferentes sistemas. ¿Qué especies poseen visión en color y por qué?

Esta historia resulta ser fascinante y compleja y, en gran medida, llena de especulaciones. ¿Por qué las manzanas son rojas cuando han madurado? Es natural suponer que podemos dar una respuesta únicamente en términos de cambios químicos que se producen cuando el azúcar y otras sustancias alcanzan unos determinados grados de concentración en la fruta durante el proceso de maduración, produciendo así reacciones diversas. Pero ello ignora el hecho de que no habría manzanas si no hubiera comedores de manzanas y esparcidores de semillas que pudieran verlas, de modo que el hecho de que las manzanas sean fácilmente visibles para al menos algunas variedades de comedores de manzanas constituye una condición para su propia existencia, y no una mera «casualidad» (¡desde el punto de vista de las manzanas!). El hecho de que las manzanas posean la reflectancia espectral de las superficies que poseen es tanto una función de los fotopigmentos que había disponibles para equipar las células cónicas en los ojos de los fructívoros como lo es de los efectos de las interacciones entre el azúcar y los otros componentes de la química de la fruta. Los frutos que no participan del código de colores compiten muy mal en los estantes del supermercado de la naturaleza, aunque la publicidad engañosa también será penalizada; los frutos que están maduros (llenos de nutrientes) y que lo publicitan se venderán mejor, pero la publicidad debe acomodarse a las capacidades visuales y a las inclinaciones de los potenciales consumidores.

Al principio los colores se hicieron para que pudieran verlos aquellos que estaban hechos para verlos. Pero esta situación fue evolucionando gradualmente, por casualidad, aprovechando hábilmente los materiales que estaban a mano, estallando ocasionalmente en una profusión de elaboraciones de un nuevo truco, y siempre tolerando altos grados de variación y de constancia inútil (meramente coincidente). Dichas constancias coincidentes a menudo afectaban a rasgos «más fundamentales» del mundo físico. Una vez hubo criaturas capaces de distinguir las bayas rojas de las bayas verdes; éstas también pudieron distinguir los rubíes rojos de las esmeraldas verdes, pero eso no fue más que una bonificación fruto de la coincidencia. El hecho de que exista una diferencia de color entre los rubíes y las esmeraldas puede, pues, considerarse como un fenómeno cromático derivado.

¿Por qué es azul el cielo? Porque las manzanas son rojas y las uvas moradas, pero no al revés. Es un error pensar que primero hubo colores —rocas coloreadas, agua coloreada, cielo coloreado, orín rojo-anaranjado y cobalto azul brillante— y que después la Madre Naturaleza apareció y supo sacar partido de esas propiedades para fijar un código de colores para las cosas. Por el contrario, primero había las diferentes propiedades reflectantes de las superficies, propiedades reactivas de los fotopigmentos, etc., y después la Madre Naturaleza desarrolló, a partir de estas materias primas, unos eficientes sistemas de codificación en «color»/de visión en «color» ajustados el uno con el otro, y entre las propiedades que surgieron de este proceso de diseño se encuentra lo que los seres humanos normales llamamos colores. Si resultara que el azul del cobalto y el azul de un ala de mariposa fueran iguales (para la visión de un ser humano normal), ello no sería más que una coincidencia, un efecto secundario desdeñable, fruto de los procesos que condujeron al nacimiento de la visión en color, y así , dotaron a un conjunto curiosamente amañado de propiedades primarias complejas con la propiedad secundaria compartida de producir un efecto común en un conjunto de observadores normales.
«Y sin embargo», apuntará usted, «¡antes de que hubiera animales con visión en color, ya había gloriosas puestas de sol rojas, y brillantes esmeraldas verdes!» Sí, claro, usted puede decir eso, pero entonces esas mismas puestas de sol también serían chillonas, multicolores y desagradables, reproducidas en colores que no podemos ver y para los cuales ni siquiera tenemos un nombre. Es decir, usted no podrá más que admitir esto, si hubiera o pudiera haber criaturas en algún planeta cuyo aparato sensorial se viera afectado  de cualquiera de estos modos por dichas puestas de sol. Y por lo que sabemos, existen especies que perciben naturalmente que hay dos (o diecisiete) colores diferentes en un puñado de esmeraldas que nosotros vemos uniformemente de color verde.
Muchos seres humanos son ciegos a los colores rojo y verde. Supongamos que todos lo fuéramos, en cuyo caso estaríamos de acuerdo en que tanto los rubíes como las esmeraldas son «rojerdes»; después de todo, los demás observadores normales las ven igual que muchas otras cosas rojerdes: los coches de bomberos, los céspedes bien regados, las manzanas maduras y las manzanas no maduras (Dennett, 1969). Si aparecieran unos individuos como nosotros, insistiendo en que las esmeraldas y los rubíes son de colores diferentes, no habría manera de decidir cuál de los dos sistemas de visión en color es más «fiel».

Al mirar a mi alrededor, los colores fabricados por el hombre me llaman la atención desde todos los rincones de mi despacho: libros, cojines, una alfombra en el suelo, una taza de café, una caja de grapas —azules, rojos, amarillos y verdes brillantes—. Hay más colores aquí que en una jungla tropical. Y sin embargo, mientras que en la jungla cada color tendría un significado, aquí en mi estudio prácticamente nada lo tiene. La anarquía de los colores ha tomado el poder.            Nicholas Humphrey

Las categorías básicas de nuestros espacios cromáticos (y, evidentemente, de nuestros espacios olfativos, nuestros espacios sonoros y todo lo demás) han sido formadas por presiones selectivas, de modo que por lo general tiene sentido preguntar para qué sirve una determinada discriminación o preferencia. Existen motivos por los cuales rechazamos ciertos olores y aceptamos otros, por los cuales preferimos ciertos colores a otros, por los cuales ciertos sonidos nos molestan más que otros, o nos relajan más. No  tienen por qué ser siempre nuestros motivos, sino que pueden ser los motivos de unos antepasados lejanos, que han dejado sus huellas fósiles en las predisposiciones innatas que conforman nuestros espacios cualitativos. Pero, como buenos darwinianos, también deberíamos reconocer la posibilidad —la necesidad, de hecho— de que existan otras predisposiciones no funcionales, distribuidas al azar por la población gracias a la variación genética. A fin de que la presión selectiva favorezca de forma diferenciada a aquellos que muestren una predisposición en contra de F una vez que F se ha hecho ecológicamente importante, tienen que haberse producido variaciones inútiles (no funcionales todavía) en las «actitudes hacia F» sobre las cuales pudiera actuar la selección. Por ejemplo, si en el futuro comer callos fuera a lanzar una maldición prerreproductiva, solamente los que estuviesen «naturalmente» (y, hasta ese momento, inútilmente) predispuestos en contra de comer callos tendrían una ventaja (quizá muy leve en un principio, pero pronto explosiva, si las condiciones la favoreciesen). Así pues, si usted encuentra que algo (el brécol, por ejemplo) es indescriptible e inefablemente repugnante,  de ello no se sigue que exista algún motivo por el cual esto deba ser así. Ni
tampoco se sigue que usted tenga algún defecto en relación a sus semejantes, si no coinciden con usted en cuanto a este punto. Podría ser uno de esos detalles innatos dentro de su espacio cualitativo que, por el momento, no tiene ninguna significación funcional.

Estas consideraciones evolutivas nos ayudan en la tarea de explicar por qué las cualidades secundarias resultan ser tan «inefables» y tan difíciles de definir. Igual que la propiedad formal M del trozo de caja de cartón de los Rosenberg, las cualidades secundarias se muestran extremadamente resistentes a una definición simple. Forma parte de la esencia del truco de los Rosenberg el que no podamos sustituir nuestro predicado postizo por una descripción de la propiedad que sea más larga y más compleja, pero a la vez más precisa y exhaustiva, ya que, si pudiéramos hacerlo, nosotros (o cualquier otro) podríamos utilizar dicha descripción como receta para producir otro ejemplo de M u otro detector de M. Nuestros detectores de cualidades secundarias no fueron diseñados específicamente para detectar solamente propiedades difíciles de definir, pero el resultado es prácticamente el mismo que si lo hubieran sido.

Como observa Akins (1989), la razón de ser de nuestros sistemas sensoriales no es la de detectar propiedades «básicas» o «naturales» del entorno, sino la de servir a nuestros propósitos «narcisistas» de permanecer con vida; la naturaleza no construye motores epistémicos. La única manera fácilmente accesible de decir cuál es la propiedad formal M consiste en señalar hacia el detector de Ai y decir que M es la propiedad formal detectada por esa cosa de ahí. Naturalmente, cualquiera que intente decir qué propiedad detecta (o no consigue detectar) alguien cuando «aparece de la manera que a él le parece» se encontrará en el mismo apuro.

Algunos colores se hicieron para gustar, así como algunos olores y algunos sabores. Otros colores, olores y sabores, en cambio, se hicieron para no gustar. En otras palabras, y más precisamente, no es un accidente el que a nosotros (y a las demás criaturas capaces de detectarlos) nos gusten y nos disgusten los colores, los olores, los sabores y otras cualidades secundarias.
Del mismo modo que hemos heredado unos evolucionados detectores de simetrías verticales en nuestros sistemas visuales para alertarnos (a nosotros y a nuestros antepasados) del hecho ecológicamente significativo de que hay otra criatura que nos está mirando, también hemos heredado unos evolucionados detectores de cualidades secundarias que no son unos meros testimonios desinteresados, al contrario, son avisadores y alertadores, sirenas, tanto en el sentido homérico del término como en el sentido del coche de bomberos.

 

 
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Publicado por en julio 26, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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Ectoplasmas, médiums y trance.

Por R. Mangieri

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En algunas ocasiones el ectoplasma atravesó la pared de gasa, haciendo sonar un tocadiscos tras algunos tanteos. Después de la sesión se constató que el ectoplasma había rasgado un gran papel de seda negro.

         Gustave Geley, L´ectoplasmie et la clairvoyance, 1924

Este ensayo se focaliza sobre lo que dentro de la tipología de fenómenos paranormales o parapsicológicos se ha denominado como ectoplasmia, la generación-producción de materias, substancias o “cuerpos” a partir del performance (desempeño, acción, dinámica corporal) de un sujeto dotado de ciertas competencias, un médium, cuerpo-sujeto mediador de un evento ectoplasmático, un suceso más o menos regulado y codificado que bien podría ser incluido en el universo semiótico de las dramaturgias sociales en sentido amplio. El sujeto-médium es un actante y un actor en el marco de un performance paranormal que hace posible la realización de una transformación signica. Esta transformación, la cual requiere de una determinada configuración espacio-temporal, implica la producción semiótica de materias y substancias, más precisamente de una semiosis de frontera o de límite productivo entre el continuum amorfo  disponible y la substanciación.

Eventualmente esta substanciación puede alcanzar plenamente o no el nivel de la forma de la expresión y de hecho, tal como diríamos en referencia al modelo de Peirce, pasar de la hipoiconicidad (la primeridad en estado casi “puro”) al reconocimiento pleno de una figura-cuerpo del mundo natural. Relato accional de transformación material, modo de producción sígnica que combina tanto la ostensión, como el reconocimiento y la invención (Eco, 1975), el performance mágico (del mago, del médium y otras figuras-cuerpo análogas instalada en este tipo de discurso multimodal) pone en juego diversas competencias, no opuestas sino polares y graduales entre dos figuras netas: el mago (ilusionista, prestidigitador, manipulador de los estados hipnagógicos) y el médium (figura-cuerpo mediadora, eslabón, conector).
Una de las diferencias más substanciales entre ellos es el nivel y la calidad de la competencia performativa y accional que deben mostrar o exhibir en la dramaturgia social de la cual son actores especiales: si por un lado el mago debe saber-poder controlar las fuerzas, las energías, los objetos y dispositivos del performance mágico, el médium no controla (en todo caso no completamente) esas fuerzas, energías y objetos. El mago debe ser dueño y señor del funcionamiento de todos los artilugios y fenómenos para que el proceso semiótico de la ilusión encaje progresivamente y perfectamente en el efecto de lo maravilloso y lo extraordinario.

El médium, debe ser apto para poder ser el depositario especial de una fuerza, una energía extraña, el cuerpo-vehículo esencial de un proceso del cual no tiene el control, sujeto de un performance en el cual (más específicamente) no puede-debe tener el control consciente e intencional. Cuando el médium actúa lo maravilloso y lo extraordinario deben ocurrir al margen de su intención. El mago es un agente en el interior de un mundo posible diagramado sobre acciones intencionalmente orientadas. El médium es un agente que forma parte de un mundo posible poblado de accidentes y acciones no-intencionales (Dölezel, 1999) El mago no puede fracasar estrepitosamente mientras que el médium puede permitírselo.

En algunos de los manuales y textos más autorizados de parapsicología la ectoplasmia se incluye dentro de la teleplastia la cual se entiende como la facultad o poder de una persona-médium para generar-materializar objetos, cuerpos, formas bajo ciertas condiciones y circunstancias:

La teleplastia es la objetivación de las formas, la objetivación de las representaciones y sobre todo la creación de personalidades más o menos semejantes a los seres vivos. Estas materializaciones  efímeras se hacen y se deshacen con la rapidez del pensamiento de quien las crea. Son a menudo incompletas, como si no hubiese alcanzado materia para terminarlas; se ven dedos, manos y cabezas que parecen suspendidas en el aire o se desprenden de un ectoplasma amorfo. Las formas presentan diversos grados de consistencia y van desde el fantasma transparente e impalpable hasta seres completos que parecen organizados y vivientes como nosotros (Sudre, 1965: 293) resaltado nuestro.

En los juegos terminológicos de la cultura espiritista del siglo XIX y del siglo XX se propusieron varios nombres para este grupo heterogéneo de fenómenos: el docente de Cambridge Frederick Myers (cuya obra en dos volúmenes sobre el tema fue leída con interés y analizada por el mismo Charles Sanders Peirce) propuso en 1904 el termino ectoplasmia (Myers, 1886), mientras que el psicólogo y fisiólogo francés Charles Richet acuñó el término ectoplasmia (Maxwell-Richet,1905; Richet, 1922). Muchos otros hablan de teleplastia en general o de ectoplastia, pero la raíz común de todas estas derivaciones es plasis, la acción de modelar, junto a plasma el objeto ya modelado y plastes el modelador o agente que realiza la acción de modelar la materia a su alcance.

Los manuales generales más consistentes establecen una clasificación general (no cerrada aún) entre varios tipos de fenómenos parapsicológicos: la telergia (poder o capacidad de generar fluidos, magnetismos, electricidad), la prosopopesis (capacidad y poder para personificar-mimetizar personas conocidas o desconocidas), la tiptología (creación-generación de ruidos, sonidos), la telekinesia (poder para mover y desplazar objetos, cosas, seres), la fotogénesis (poder-capacidad para crear imágenes, halos, luces), la telepatía (poder para comunicarse a distancia), la criptestesia (poder para descifrar y emitir mensajes en códigos desconocidos), la cristalomancia (capacidad para visualizar imágenes de situaciones en un cristal), la autoscopia (capacidad y poder para visualizar interiormente el cuerpo). La ectoplasmia también ha sido objeto de una serie de diferenciaciones y clasificaciones, entre ellas: la impresión o vaciado ectoplasmático que se produce cuando una forma teleplástica es generada a partir de la emanación del fluido material a partir del médium el cual se imprime sobre una materia determinada y siguiendo lo que podemos denominar como calco o impronta un signo de reconocimiento (Eco, 1975:285). Otro vasto grupo de ectoplasmias puede definirse como ectoplasmas por eyección o emanación directa del cuerpo del médium (boca, orejas, zonas genitales). Este vasto grupo de funciones- signo puede a su vez subdividirse en virtud de sus rasgos de movilidad, densidad, prensilidad, velocidad de aparición-desaparición, color y textura.

Si nos referimos a los relatos construidos en el interior del discurso mágico, podemos agrupar un conjunto de rasgos esenciales del ectoplasma (Heuzé, 1922).

En primer lugar, es un cuerpo-substancia que emana del cuerpo proyectándose fuera hacia el espacio circundante dándose a la percepción durante tiempos breves y sorpresivos. Su color es blanco o blancuzco, gris, a veces negro. Posee una consistencia viscosa, no dura, incluso puede ser elástica o plástica y maleable. Posee luminescencia, es expansivo, evanescente y vaporoso. Una de sus cualidades materiales una vez eyectado del cuerpo del médium es el poder modelarse libremente y tomar formas variadas, amoldándose a objetos y seres que amueblan el mundo real externo, copiando o reproduciendo su forma total o parcialmente.

Pero lo que queremos focalizar es sobre todo el rasgo de su proyección eyectiva junto a la velocidad de aparición, desplazamiento y modelaje. El performance de esa eyección cinética de una materia extraña, evanescente y vaporosa que invade el espacio y que funciona como un puente de materia entre dos mundos, el mundo cotidiano del aquí y el mundo extracotidiano donde lo maravilloso y lo misterioso se reúnen (Geley, 1924). A otro nivel, la fenomenología y la semiosis del ectoplasma parecen basarse en el imaginario humano de la generación de otro ser, objeto o cosa sin la mediación visible o aparente de agentes causales externos.

Buena parte del imaginario socioantropológico de las culturas humanas se ha configurado históricamente sobre la base de este principio, un deseo profundo que podría definirse como la puesta en escena ( ritual, social) de una capacidad para “parir”, emanar, producir un cuerpo (extraño, misterioso, no completamente conocido). Una suerte de reproducción animal por gemación, división binaria, tal como es catalogada en los manuales de reproducción asexuada, cercana también a las formas visibles de una multiplicación vegetativa del cuerpo.

La ectoplasmia, uno de los procesos polimorfos centrales del performance mágico espiritista, puede considerarse como un repertorio de funciones-signo ostensivas, un modo de producción semiótica que se ubica en principio dentro de las ostensiones. Pero se trata de una ostensividad no-intencional: los cuerpos, entes o cosas emanan de su cuerpo en un estado especial denominado hipnótico o hipnagógico, letárgico. Para Umberto Eco la ostensión se produce cuando:

Es un objeto o evento, producido por la naturaleza o por la acción humana (intencionalmente o no) y existente como hecho en un mundo de hechos, es seleccionado por alguien y mostrado como la expresión de una clase de objetos de los cuales es miembro, La ostensión representa el primer nivel de la SIGNIFICACION ACTIVA y es el artificio utilizado por dos personas que no conocen la misma lengua (Eco ,1975:294).

La inclusión del sentido de un acto humano no-intencional y más adelante de una pragmática de la significación como base de este tipo de funciones-signo (“significación activa”) hace posible incluir los ectoplasmas en esta zona de los modos de producción semiótica, aunque de hecho pueden considerarse como actos, serie de acciones, performances que se conectan simultáneamente con otros modos de producción: el reconocimiento (cuando ocurren vaciados de materiales o improntas de cosas, seres conocidos), la réplica (cuando el ectoplasma reproduce la forma de un objeto en el entorno inmediato), la invención (cuando las teleplastias sobrepasan el nivel básico de reconocimiento y de réplica dando lugar a fenómenos perceptivos novedosos).

Atendiendo a las descripciones fenomenológicas y las representaciones visuales y fotográficas de la ectoplasmia, estas ostensiones no se ajustan completamente a la pragmática de un lenguaje a través de objetos o cosas, al menos en su sentido restringido (no es lo mismo la comunicación a través de objetos de uso como en los relatos de Jonathan Swift) pero pueden incluirse en su definición , agregando otras propiedades que quedan fuera del sentido primario de la racionalidad de la acción de mostrar. Por ello agregaríamos al rasgo general de la ostensividad no-intencional el rasgo de la invención y de la estilización (Eco, 1975: 301-302).

Fenómenos y construcciones discursivas como la ectoplasmia (además de todas las tipologías enumeradas en el campo de la magia simpática espiritista) mantienen una suerte de homología estructural con la definición del signo inferencial y abductivo del modelo de Charles Sanders Peirce y con el cuadro tipológico que Umberto Eco propuso en su Tratado de Semiótica (Eco, 1975).

Como sabemos el signo peirceano se define por una operación general de transposición de lugar, de ocupación parcial (nunca completa) del lugar del objeto o referente por el representamen o expresión , que no solamente cumple una finalidad transpositiva sino sobre todo epistemológica y heurística. La dimensión topológica del modelo de Peirce (ese “estar en lugar de..”) No significa tanto el ocupar el mismo lugar sino el de expresar, manifestar las múltiples e inagotables propiedades del objeto en la forma de la semiosis ilimitada (Peirce, 1958).
El cuadro de Eco tiene una estructura abierta de cuatro dimensiones: el trabajo físico sobre la consistencia de la materia, la ratio relativa a cada función-signo, el tipo de articulación y el tipo de codificación (hiper o hipo-codificación).

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Decidimos ubicar provisionalmente a la ectoplasmia en una zona de producción semiótica que tiene como centro la frontera entre el reconocimiento y la ostensión pero que se extiende hacia la zona de las réplicas y las invenciones. Lo que nos impulsa a este tipo de decisión es el rasgo eyectivo-dinámico y vectorial de los ectoplasmas unido al rasgo de singularidad  y testimonio (tal como aparece reiteradamente en las descripciones, definiciones parapsicológicas y en buena parte de las imágenes visuales). Pero al mismo tiempo , debemos considerar las variaciones productivas que expanden el rasgo ostensivo-vectorial del ectoplasma hacia la réplica (el ejemplo de los calcos físicos, de las apariciones o grabados icónicos de figuras reconocibles y estilizaciones) y la invención (emisionesmateriales ectoplasmáticasmuyhipocodificadas) que al carecer del reconocimiento funcionan como ostensiones inventivas tales como fluidos, halos, materias evanescentes, funciones-signos que colocan la percepción en el borde del continuum aún no-codificado por el discurso.

Los rasgos de estas construcciones discursivas, ficcionales, estéticas., metapsicológicas, de emanaciones, proyecciones, conexiones, propagaciones de signos materiales, artificios semióticos que quieren, saben y pueden manifestarse como interpretantes del imaginario humano depositado en el eje del deseo de la producción y la transformación de la materia. En el parto y la gemación de entes, seres, objetos a partir de un agente dotado de ciertas capacidades, un sujeto capaz de asumir el  “riesgo” del performance dramatológico ligado a la modalidad del trance.
Dentro del amplio espectro de una semiótica de la magia debemos tener en cuenta una pequeña enciclopedia semántica sobre la performatividad de los entes de emanación y sus significaciones. Todo este abanico  de dramaturgias bien podría pertenecer tanto a las tácticas semióticas de la magia por contacto o a la magia homeopática (Frazer, 1955). También desde una mirada más interna a la semiótica, a una combinación de la magia indexical y la magia simbólica (Nöth, 1997).

En los ritos de trance son las sombras, las trazas, las vibraciones, los dobles, las varias materias y substancias que geman del cuerpo del médium (o del oficiante, del operador mágico) que al nascer proyectadas hacia el mundo natural invaden el espacio circundante adquiriendo una dimensión física lenta o sorpresiva (Devéroux,1973).Todo este proceso o buena parte de él parece descansar sobre esa eficacia simbólica de la emanación material de una evanescencia temporal que deja sin embargo las huellas, las improntas, de su aparición en el mundo. Un motivo que, sin duda, resulta fascinante dentro de la experimentación artística por su conexión profunda con los imaginarios humanos de la creación, de la invención.

No es casualidad (sino conectividad de una interpretancia que reposa sobre un mismo objeto dinámico de la semiosis) que así como en los gabinetes de médiums paranormales aparecen las gazas, las telas transparentes, los fluidos casi inmateriales, en las propuestas de los artistas contemporáneos aparece el humo del cigarrillo, los algodones que flotan, pañuelos que emanan, alientos materializados por el cambio de temperatura: breves nebulosas personales, ligados al cuerpo que los produce en la forma más “pura” de la contigüidad del index y al mismo tiempo, las reverberaciones interpretativas de aquello que aún evade el código, la norma, el logos y, por tanto, puro artificio del invención proyectiva articulada sobre el imaginario.

Queremos concluir este trabajo con la reiteración de algunas propuestas del historiador y etnólogo italiano Enesto Di Martino sobre el mundo mágico en general que nos parecen significativas y relacionadas con algunas cosas de las cuales hemos venido planteando, Di Martino, decía a comienzos de los años cincuenta que uno de los principios fundamentales de la magia es de la generación de un estado dramatológico existencial a través del cual los sujetos deben disponer, aceptar y arriesgarse en ser los actores sociales principales de un relato de riesgo y de rescate, un relato de desafío a los procesos de dispersión intersubjetiva.

Por tanto, procesos dramatúrgicos y existenciales en los cuales el sujeto acepta “…perder las dimensiones de su existencia en el mundo a través de la soledad, el aislamiento, el viaje y el tránsito, el descenso al inframundo , de los demonios, el paso por la tempestad, el encuentro con lo otro desconocido” (Di Martino, 1948:148).  El escritor italiano nos hablaba del drama existencial mágico que se inserta en este tipo de performatividad donde el cuerpo frágil (del mago, del médium, del shaman u operador mágico) debe ser ayudado por un colectivo para “descender” o conectarse con otros mundos no visibles y regresar de nuevo a este mundo. El sujeto-cuerpo de la trance ectoplasmica es un cuerpo frágil que debe encontrar la competencia para funcionar como puente material entre mundos y espacios. De hecho en varias culturas actuales (a pesar de la extensión silenciosa de la globalización y sus efectos notables sobre la de-semantización del mundo) se cultivan las tácticas grupales o sociales de la producción controlada de experiencias traumáticas necesarias para lograr que los sujetos puedan renovar sus puentes con el mundo.

Las prácticas artísticas en general, vinculadas de algún modo con el sentido profundo de estas experiencias rescatan de algún modo, alejándose del simple efecto-espectáculo del consumo, la necesidad humana de las tácticas del ilusionismo, del aparecer-desaparecer, de la huida temporal a los otros mundos del imaginario dramatológico de nuestra existencia y de nuestra memoria.
Lúdica y ética de relatos y procesos performativos en cuanto experiencias que pueden lograr que tengamos una experiencia (una erlebnis) de frontera entre el ser y el no-ser, entre un sí-mismo y ser-el-otro. Un vaivén de mundos que, aunque sea posible solo sobre la base de una suerte de suspensión de la incredulidad, puede conservar la eficacia de restituir lazos sociocolectivos sin hacernos perder la significancia del viaje y la travesía personal.

 
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Publicado por en julio 24, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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Explicando las Experiencias extracorporales

Por Daniel Tejedor Pardo

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“La conciencia del futuro no puede constituirse en la negación del pasado.”                       Francisco Garzón Céspedes

El término experiencia extracorporal u OBE (de sus siglas Out-of-Body Experience en inglés) fue introducido por primera vez por el parapsicólogo, matemático, físico e ingeniero George NM Tyrrell en su obra Apparitions (1943). El uso de este término se difundió por los investigadores como sustituto para otras expresiones como: “viaje del alma”, “proyección astral” o “desdoblamiento corporal”.

Esta experiencia consiste básicamente, en un tipo de experiencia subjetiva, en la cual, el sujeto que la vive siente como que su “alma” o “yo” consciente, se separa del cuerpo mientras flota, pudiendo de este modo percibir el entorno que le envuelve. Normalmente este tipo de experiencias suelen ir ligadas con una experiencia de autoscopia, es decir, la capacidad para ver tu propio cuerpo desde fuera.

Evidentemente, de forma coloquial, muchas personas y especialmente las creyentes en la dualidad alma – cuerpo (en su concepción clásica) explican este fenómeno como si realmente, fuese el alma la que sale del cuerpo para vagar, argumentando que no estaban soñando (lo cual puede ser cierto, ya que dicha experiencia, no tiene por qué darse mientras uno duerme, aunque es común durante los sueños lúcidos). Otra argumentación que alegan para defender su creencia, es la realidad con la que vivieron el hecho. Aquí es donde se demuestra, una vez más, la capacidad que tiene nuestro cerebro, para crear nuestra propia realidad, una realidad que vamos a tratar en este artículo.

Es importante mencionar, que a pesar de que los OBEs, parezcan sucesos sacados de una película de cine, son vivencias que experimentan 1 de cada 10 personas a lo largo de su vida, 1 o más veces. Muchas de ellas, nunca lo confesarán por miedo a cómo puedan ser vistas por los demás, pero no por ello, deja de ser un hecho relativamente común.

A pesar de que los neurocientíficos siguen indagando en este fenómeno, que cuenta con muchas dificultades a la hora de ser estudiado debido a la subjetividad del mismo, desde hace apenas 5 o 6 años los avances han sido constantes y más que considerables.

De este modo, vamos a ver algunas de las características de esta cuanto menos curiosa experiencia, contestando a preguntas como: ¿Se pueden causar a propósito? ¿Qué ocurre en el cerebro cuando se vive una experiencia extracorporal? ¿Qué experimentos se realizan para estudiar el fenómeno?

Autoconciencia, sentidos y Experiencias Extracorporales

Para entender el funcionamiento de las experiencias extracorporales, primero hay que saber, que es la autoconciencia. La autoconciencia es el proceso a través del cual, el individuo se percibe y conoce a sí mismo, dependiendo de una serie de circunstancias internas y externas, de manera, que esta forma de conocimiento influye en su forma de ser, comportarse, en sus creencias, etc. Pues bien, la base de la autoconciencia se fundamenta en mecanismos cerebrales que conectan las señales procedentes de los órganos sensoriales, para construir una representación corporal que tiende a ser global (integra todo nuestro ser) y estable (se mantiene a lo largo del tiempo).

En la Escuela Politécnica Federal de Lausana, desde hace unos años se estudia cómo las señales corporales recibidas desde distintos sistemas sensoriales (visual, auditivo, táctil…) configuran la autoconciencia.

Utilizando métodos neurocientíficos como la electroencefalografía (EEG), las técnicas de realidad virtual o las imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf) tanto con sujetos sanos, como con pacientes neurológicos con trastornos del esquema corporal (en los que se pueden dar síntomas como la incapacidad para nombrar y reconocer las partes del cuerpo o la dificultad para realizar movimientos y determinar las distancias entre el cuerpo y el exterior).

Un buen estado de autoconciencia, debe caracterizarse por la presencia de tres factores:

  • Perspectiva del Yo: Las sensaciones que percibimos, las sentimos dentro de nuestro cuerpo.
  • Localización del Yo: El Yo es percibido dentro de nuestro cuerpo como una unidad espacial.
  • Autoidentificación: Sentimos que nuestro cuerpo nos pertenece.

Estos tres factores fallan durante la experimentación extracorporal. Esto se debe a que el sujeto que lo experimenta, se siente “incorpóreo”, viendo su cuerpo desde fuera e identificándose con el estado ilusorio y no con su cuerpo físico.

¿Autoconciencia en animales?

Los aspectos más “elevados” de la autoconciencia se manifiestan en los seres vivos que son capaces de reconocerse en un espejo, que poseen memoria autobiográfica (recuerdan acontecimientos de su vida, lugares en los que han estado, así como la carga emocional a la cual van anclada) o que utilizan un lenguaje (no necesariamente hablado, ya que este sería el caso de los humanos) con pronombres en primera persona, como “yo” o “mío”.

¿Bajo qué circunstancias podría experimentar un OBE?

Bueno, se puede dar bajo un amplio abanico de situaciones: En un estado de anestesia total, soñando, bajo la influencia de narcóticos, en una situación de miedo extremo, en pacientes con trastornos psiquiátricos o neurológicos, migrañas o bajo ataques de epilepsia, son las circunstancias más comunes.

Como podemos imaginar, las circunstancias expuestas anteriormente son difíciles de controlar y no permiten un fácil estudio de las mismas y sus efectos en este fenómeno. Por lo que, se ha estudiado y descubierto, que mediante técnicas de realidad virtual, se puede simular una experiencia extracorporal.

La experimentación y el estudio de las OBEs

En el 2002, una mujer de 43 años padecía graves ataques de epilepsia que no respondían al tratamiento farmacológico. Lukas Heydrich, Olaf Blanke y Bigna Lenggenhager junto con otros colaboradores del Hospital Universitario de Ginebra, buscaron el foco de los ataques, con el fin de extraer la parte del cerebro que los causaba. Para ello, estimularon distintas zonas del cerebro, hallando finalmente que el foco de los ataques se encontraba en el lóbulo temporal anterior derecho. Pero durante estas pruebas, estimularon también el giro angular derecho. El resultado de esta última estimulación, fue que la paciente les comunicó, que tenía la sensación de estar hundiéndose o cayéndose.

Los investigadores decidieron aumentar la intensidad de la estimulación en dicha zona. Cuando lo hicieron, la mujer les dijo:

“Me veo desde arriba, tendida en la cama, pero solo me veo las piernas y la parte inferior del tronco”

Fue así, como estos investigadores, encontraron el área del cerebro cuya actividad guardaba una relación directa con las experiencias extracorporales.

Funciones del giro angular

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Distintas áreas del cerebro con sus funciones. En amarillo, la zona del giro aungular derecho que fue estimulada.

El giro angular lo podemos encontrar en ambos hemisferios, formando parte del área de Wernicke, sutuada normalmente en el hemisferio izquierdo (en un 97% de los casos), siendo el principal componente encargado de la comprensión del lenguaje.

Además, de esta conocida función, tiene otras más relacionadas con el tema que nos concierne, como: procesar las señales del sentido del tacto, el equilibrio, la vista o la propiocepción (este último, es el sentido encargado de informar al organismo de la posición de nuestros músculos, además de otras informaciones espaciales).

Asimismo, los resultados en diferentes estudios dados por los autores previamente citados, indican que la estimulación sensorial contradictoria (sea por el motivo que sea) en el giro angular, tiene dos consecuencias directas:

Desaparición de la sensación de unidad en el cerebro. Es decir, dejamos de percibirnos como un todo, pasando a descomponer nuestro yo, en un yo físico y en un yo “astral”.

Al mismo tiempo, se cortan las conexiones entre las representaciones características del OBE y las del entorno espacial inmediato. O dicho de otra forma, durante la experiencia extracorpórea, el sujeto pierde la capacidad de percibir la realidad (objetiva) del espacio en el que se encuentra.

El experimento del espejo

El psicólogo George Malcom Stratton (1865 – 1957) fue uno de los pioneros de la psicología experimental, además de discípulo de Wilhelm Wundt, quien creó el primer laboratorio de psicología y permitió a su vez, que la psicología consiguiese el nivel de  ciencia. Pues bien, M. Stratton realizó el siguiente experimento:

Se colocó un espejo sobre la cabeza de tal forma, que podía verse de pie a unos metros delante de sí. Este espejo lo llevó de forma ininterrumpida durante 3 días, intentando no alterar la rutina de su vida cotidiana.

Descubrió, que conforme pasaba el tiempo y cada vez con más intensidad, sentía como si se encontrase fuera de su cuerpo. O lo que es lo mismo, percibía su yo en  la imagen que veía en el espejo.

Últimas investigaciones: Imágenes en 3D

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A la izquierda el sujeto real. A la derecha, la imagen que ve él, de sí mismo.

Los últimos experimentos llevados a cabo en esta área, se basan en el uso de gafas 3D. Con este método se consigue simular una experiencia extracorporal, con un buen control de variables.

El experimentó típico consiste en colocar al sujeto en una habitación, con unas gafas 3D. Detrás del sujeto se coloca una cámara que le grava de espaldas, enviando a su vez la imagen a las gafas 3D. Así, el sujeto se ve de espaldas en tiempo real.

A continuación, con un palo se toca la espalda del sujeto. Curiosamente, la persona percibe, no sólo que el palo le está tocando la espalda, sino que también siente cómo el palo toca la espalda a su representación virtual, como si dicha representación formase parte de él.

Esta increíble ilusión se desvanecía cuando las imágenes mostradas en las gafas, no estaban sincronizadas temporalmente.

Este experimento reveló, por un lado, que la localización subjetiva del yo en el propio cuerpo (que es generalmente estable) requiere un trabajo constante por parte del cerebro. Por otro lado, fue una evidencia más, de la importancia que tiene el efecto de congruencia multisensorial (crossmodal congruency effect o  CEE), que en este caso es visuo-táctil.

Este efecto explica por qué reaccionamos más rápido ante un estímulo táctil, por ejemplo, un pinchazo con una aguja en la piel, cuando además al mismo tiempo, vemos cómo nos pinchamos.

 

 

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Publicado por en julio 14, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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Angelos Tanagras y JB Rhine: Una controversia desafortunada.

Por Fotini Pallikari

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En los círculos de la Sociedad Helénica de Psicofisiología en 1948 surgió un gran problema sobre un posible caso de plagio con respecto al trabajo de su presidente, el Almirante Dr. Angelos Tanagras.
Tanagras impugnó al profesor JB Rhine que, este último tratabas en sus trabajos cosas similares a los de Tanagras pero sin citarlo adecuadamente. Una secuencia de intercambios de cartas estuvo llena de argumentos, protestas, aclaraciones y explicaciones de uno y otro lado, durante todo el año 1948.

En los párrafos siguientes, se expresan los hechos relativos a esta situación con el fin de dilucidar la verdad lo más aproximada posible. Estos han desempeñado un papel importante en la historia de la Sociedad Helénica de Psicofisiología. Ojalá, resurgiendolos aunque de forma tardía y discutiendolo frente al gran panel de lectores potenciales, pueda haber algún grado de comprensión y permita un juicio justo de los acontecimientos.En cualquier caso, los eventos deben ser de interés para los estudiosos de la historia de la Psicología y Parapsicología.

Las transcripciones de cartas

En marzo de 1937 Tanagras escribió una carta al Rhine (en francés), para presentar el trabajo de su Sociedad de Psicofisiología, invitándolo a colaborar con su grupo griego. Para demostrar el éxito de su trabajo, incluyó un par de bocetos dibujados durante los experimentos de telepatía de larga distancia entre Atenas-Viena y Atenas-Varsovia junto con su último folleto sobre la aplicación de los fenómenos psíquicos en Criminología, escrito en griego.

Foto del grupo de telepatía de larga distancia de la Sociedad Helénica de Psicofisiología. Tanagras ( sentado en la fila superior entre sus médiums). A la derecha de pie junto a la pantalla P. Panayiotou y a la izquierda de la pantalla el Dr. C. Constantinidis

La Sociedad Helénica de Psicofisiología había sido desde 1926 introductoria en cursos obligatorios sobre la aplicación de fenómenos psíquicos en Criminología a los policías de Atenas y El Pireo, donde también se encontraban su sede. Estas demostraciones fueron realizadas por los médiums de la sociedad gestionada por él. Tanagras aclararía desde el principio que el Método era simplemente consultivo y nunca concluyente. En este folleto Tanagras discutía también cómo su teoría de Psycobolia explica los fenómenos psíquicos.
La carta de Tanagras a Rhine en 1937 fue escrita en un cortés y halagador estilo. En la parte superior de la carta,  había añadido una nota explicativa: “Acabo de encontrar esto” (perdido en un libro que no se incluyó cuando se envió). Trabajo sobre una posible revisión de su libro para P.B …

En cuanto a la teoría de Psycobolia, Tanagras creía que, estando bajo la influencia psicocinética de otros, era posible para algunas personas actuar ver eventos futuros. Un fluido psíquico “magnético” podría ser emanado por algunas personas para conscientemente o inconscientemente influir en otros en el futuro. La persona que parecía predecir los acontecimientos futuros no poseía poder psíquico alguno. Él o ella emanaba un tipo de líquido magnético potente, alguna forma de onda compleja o un campo, que capturaba el “tema” de la predicción. Lo mismo que las limaduras de hierro atrapadas con un imán en su campo. La carta de 1937 de Tanagras a JB Rhine decía así:

Sociedad Helénica de Psicofisiología
Atenas, 2 de Marzo de 1937

Estimado Sr. Rhine.

Muchas gracias por su agradable epístola. Usted no deja de trabajar para nuestra nueva ciencia, y sus esfuerzos, hacen la mejor propaganda para la introducción Experimental de la Psicofisiología en las universidades americanas.
Le envío algunos resultados de nuestros experimentos en la transmisión del pensamiento entre Atenas – Viena (bajo la supervisión del Profesor Karl Beth de la Universidad de Viena) y entre Atenas-Varsovia (grupo Szmurlo, presidente de la Sociedad Polaca para la investigación psíquica).

Creo que son realmente interesantes.  ¿No le gustaría formar un grupo de estudiantes para probar lo mismo entre Atenas y América?

Permítame enviarle una nueva obra sobre la aplicación de la psíquica en Criminología. Desafortunadamente está escrito en griego. ¿Puede entenderlo?

Suyo,
Dr. A. Tanagra
67 Aristotelous Str.

En 1947 JB Rhine publicó su libro “The Reach of the Mind”, en el cual describió sus resultados experimentales y las técnicas que había desarrollado científicamente para Investigar la telepatía, la clarividencia y la telequinesis. La información sobre el nuevo libro de Rhine llegó al grupo de Psicofisiología de Tanagras a través de reseñas escritas en las revistas “Readers Digest” y “Journal of the British Society for Psychical Research”. Fue cuando descubrió que no había ninguna mención en el libro de Rhine sobre la obra de Tanagras y su teoría de la Psycobolia formulada para tratar los fenómenos psíquicos, Tanagras y sus colegas quedaron rotundamente descontentos.

Por ello, Tanagras escribió a Rhine otra carta en 1948 refiriéndose a la relevancia de su su propio trabajo en el contenido de su nuevo libro, y que el ya había publicado su teoría de la Psycobolia en 1929. Tanagras recordó a JB Rhine que ya le había enviado su libro “Le Destin et la Chance” publicado en 1934, discutiendo su teoría de Psycobolia, suponiendo que Rhine y su equipo hubieran podido leer el francés.

Traduciendo la carta de Tanagras, la primera de una serie intercambiada en el año 1948, se lee lo siguiente:

Sociedad Helénica de Psicofisiología
Atenas, 2 de abril de 1948

Querido doctor.

Leí en el número de febrero de “Reader’s Digest” un resumen de su nuevo Libro “The Reach of the Mind”, así como una crítica del Prof. Soal en el Journal of the British SPR y estuvimos particularmente contentos de ver que llegaste a las mismas conclusiones como nosotros sobre la Psychokinesis (Telekinesis). Tengo desarrollada esta teoría en extenso en mi libro “Le Destin et la Chance” que le había enviado antes de la guerra, utilizando varios ejemplos de los Archivos de la Hellenic SPR. Así que, me sorprendió mucho ver que mi trabajo no fue mencionado, aunque se publicó por primera vez en 1929 en la edición de noviembre de la revista “Zeitschrift Für Parapsychologie “(Berlín) y fue discutido extensamente en la francesa ” Revue Métapsychique” por Osty, de Vesme, Delause, Surdre, en el” Zeitschrift für Metapsyschische Forschung “del prof. Schroeder, del prof. Driesch, Oesterreich, Mattiesen, en la “Luce e ombra” de Cazzamalli y varios otros.
Además, el profesor Cazzamalli publicó en 1946 en su diario “Metapsychica” un resumen de esta teoría bajo el título “Theory of Psychobolia” (Anno I Fasc. I) y Maurice Maeterlinck también mencionaron esta teoría en su libro “Before the Great Silence” y me di una charla relacionada en el 5to Congreso Internacional de Oslo, mostrando una película que demuestra la emisión psicocinética.

Usted ve, entonces, que esto no es algo desconocido, teniendo ya 18 años la teoría. Por eso me sorprendió mucho el olvido proveniente de un eminente estudioso a quien la Parapsicología debe tanto. No dudo que se arregle y repare esta injusticia.

Sinceramente tuyo Dr. A. Tanagra

Almirante Dr. A. Tanagra, 67 Aristotelous Str., Atenas, Grecia

PS: Te envío por correo el resumen publicado en italiano por Cazzamalli

En la primera de las cartas a JB Rhine intercambiadas en 1948, Tanagras se refirió a su teoría como discutida en la “Revue Métapsychique” del Dr. Osty. Sin embargo, un comentario publicado en la misma revista no puede ser descrito como favorable hacia Tanagras. En la crónica de Maurice Maire en mayo de 1931, No. 3 De la Revue Métapsychique, este criticó la teoría de la Psycobolia de Tanagras. Maire afirmó que la teoría de Tanagras era abstracta, no basada en hechos tangibles y ejemplos, como los que los investigadores han reunido por muchos años de investigación. Como ejemplo, utilizó el accidente fatal que había ocurrido al director del Instituto francés de parapsicología, el Dr. Geley. Maurice Maire terminó su comentario de la teoría de Tanagras con estas palabras:

“En vista de tales hechos, que son hechos ¿cómo es posible justificar la teoría de la psicobolía del Dr. Tanagras”?

El Secretario General de la Sociedad Helénica de Psicofisiología, Dr. Constantinidis, asumió el control de la teoría de Psycobolia contra estos acusaciones en una carta que envió a la revista alemana de Parapsicología “Zeitschrift Für Parapsychologie”. Se centró especialmente en la siguiente crítica:

“Con ejemplos inapropiados, que son embarazosos para verlos desde su pluma, Tanagra, el científico, trata de demostrar que la correlación de causas y efectos no es algo estrictamente definido en la naturaleza”.

Constantinidis respondió a esta crítica:

“Todo eso, procedente de la crítica en la Revue Métapsychique, diciendo no ser científico y lamentando el hecho de que se ha originado en la mente de un investigador. Tengo que remarcar que es embarazoso cómo una crítica tan maliciosa podría haber sido publicada en una revista científica”.

Todo este alboroto había ocurrido en 1931. En el año 1948 ahora, el profesor Rhine respondió de inmediato a la carta de Tanagras, tratando de aclarar su propósito de publicar el “Reach of the Mind”, donde había introducido un nuevo enfoque para estudiar los ya conocidos fenómenos telequinesis. Aclaró que no era cuestión de prioridad de ideas y pidió a Tanagras que presentara un par de artículos en el ““Parapsychology Bulletin” y el “Journal of Parapsychology”. La carta del 8 de abril de 1948 de JB Rhine al DR. Tanagras dice lo siguiente:

LABORATORIO DE PARAPSICOLOGIA de DUKE UNIVERSITY

Durham, Carolina del Norte 8 de abril de 1948

Almirante Dr. A. Tanagra
67 Aristotelous Str. Atenas, Grecia

Estimado Dr. Tanagra:

Me alegro de saber de ti. Tu carta plantea una delicada pregunta que haré todo lo posible para responder. Comenzaré por aclarar que lo que es esencialmente nuevo en los Experimentos en psicoquinesis iniciados aquí en la Universidad de Duke no fue palabra psicokinesis (que ya estaba en el diccionario), no la hipótesis de causalidad psicofísica (que tiene siglos de antigüedad y está especialmente implicada en Hipótesis cuerpo-mente como dualismo intractionalista), y ni siquiera la acción psicofísica sobre un objeto externo (que se ha reivindicado en el pasado y demostrado en numerosas ocasiones y por numerosos métodos en la historia de la investigación psíquica. No, lo que era esencialmente novedoso; Si, de hecho eso era, era el método de demostrando la psicoquinesis tras mover los cuerpos externos.

En cuanto a la publicación y revisión de la literatura anterior cuando tuve tiempo para reportar nuestro propio trabajo. Miré el asunto de la siguiente manera: La mayoría de los esfuerzos anteriores en el estudio de la psicokinesis se llevaron a cabo bajo circunstancias que hicieron la evaluación muy difícil. La sentencia sobre la conclusión y significación de los hallazgos es casi imposible para llegar a cualquier acuerdo alcanzado entre los parapsicólogos que trabajan activamente. Si tuviera que juzgar todos los estudios anteriores sobre lo que podría llamarse Psicokinesis debería tener muchas peleas. Para comenzar, parecía mejor presentar sus propias conclusiones, dejarlas en sus propios méritos y dejar que aquellos que deseaban emprender la revisión histórica que omitimos se comprometan a producirla cada vez que se sientan preparados para el trabajo. Nadie lo ha intentado hasta ahora; Tal vez le importaría hacerlo.

Puesto que vuelves a llamar mi atención a tu libro, Le Destin et la Chance, pediré a uno de mis colegas que revise la evidencia experimental sobre la PK.
¿Te importaría enviarme, para entregar al editor del Parapsychology Bulletin un breve bosquejo de los desarrollos parapsicológicos durante los últimos diez años en Grecia? Estamos particularmente interesados, por supuesto, en el grado en que el trabajo experimental haya sido controlado y en una hipótesis tentativa considerada; Somos absolutamente ignorantes de la evolución en este campo en su parte del mundo.

Quizás puedas estar interesado en el Journal of Parapsychology y te estoy enviando el último número. Si tienes alguna sugerencia para más investigaciones en este campo, puedes escribir una carta a los editores de la Revista al simposio sobre el programa de investigación que ocupa la mayor parte del espacio en nuestros números de marzo y junio.

Volviendo al trabajo, entonces, con respecto a la relación de nuestros estudios mencionados, no creo que haya una cuestión de honor, ni de justicia, ni de prioridad. No es como si dijéramos que nuestro trabajo fue el único intento de establecer los efectos físicos que resultan de las causas psíquicas. Es muy posible que si tuviéramos un contacto más activo y estuviéramos menos separados en el tiempo y el espacio, y el lenguaje, y de otras maneras, pudiéramos haber llevado más de cerca nuestros resultados juntos en la publicación y también podríamos haber estado colaborando en un programa de investigación de interés mutuo. En cualquier caso, ten la seguridad de que no se pretendía descuidar ni ofender al no referirse a tu trabajo.

Sinceramente tuyo,
JB Rhine

El profesor Rhine probablemente estaba convencido de que su carta arregló la queja de la Sociedad Helénica de Psicofisiología. Sin embargo, desafortunadamente, la Sociedad Helénica de Psicofisiología no Recibió positivamente esta carta de JB Rhine. El Dr. C. Constantinidis estaba de nuevo encargado de responder a este nuevo desafío. Su carta Rhine era en francés, fue traducida al inglés por un miembro del grupo de Rhine. La explicación Rhine sobre el por qué no había incluido la teoría de Tanagras en su libro no era suficientemente justificada. El grupo de parapsicología griega sospechaba que Rhine todavía no había leído “Le Destin et la Chance” de Tanagras, muy probablemente considerando porque estaba escrito en francés. El traductor de la carta del Dr. Constantinidis había añadido una nota en la parte superior de una carta traducida a Rhine, para llamar su atención sobre un párrafo. Una carta indicando el evidente malentendido entre los dos grupos debido a la diferencias de idioma. Esa nota advirtió a Rhine:

“Él malinterpretó una frase en su última carta donde dijiste en referencia al libro: “Pediré a uno de mis colegas que revise la evidencia experimental contenida en la misma sobre la PK” . La carta de Constantinidis a Rhine traducida es esta:

Sociedad Helénica de Psicofisiología
Atenas 19 de abril de 1948

Querido Profesor:

El Dr. Tanagra, enfermo por algunos días, me ha acusado, en mi función de Secretario General del Hellenic SPR, para responder a su última carta. Me apresuro por lo tanto a cumplir con su petición, cuanto más que conozco a fondo su teoría de Psycobolia pues siempre me interesó mucho. Debido a la demostración experimental de la emisión psíquica por nuestro excelente Medio psicocinético, Mlle. Clio, que iniciaa y detiene, a voluntad, la aguja de un Brújula. Es una lástima que esta interesante teoría que se ha traducido en Francés, alemán e italiano, no haya sido traducida al inglés. He estado particularmente interesado en la segunda parte de esta teoría, que expone por primera vez en un trabajo serio y documentado, la influencia del factor psíquico en las cartas, en la ruleta, etc., probando su existencia no sólo por la Psychokinesis sobre la aguja magnética, sino también por una buen número de casos verificados por el Hellenic SPR. Todos estos casos fueron considerados, antes que Tanagra, por el azar(La suerte de los jugadores, la predicción de los billetes de lotería, etc) y la teoría ha sido discutida durante mucho tiempo en todas las revistas psíquicas europeas.

Así que no os ocultaré que hubo gran sorpresa en los círculos científicos griegos cuando vieron que no mencionaron la teoría en su libro, realmente excelente. He leído en su carta al Dr. Tanagra que usted objeta y no tiene escrita la historia de la psicocinesis. Usted me permitirá observar, sin embargo, que no es en absoluto un caso de historia. Por el contrario, se trata de una teoría formulada hace 18 años, que ha dado prioridad sobre las ideas presentadas por usted y que -en mi opinión- deberían ser mencionadas. Lamento mucho si mi opinión no está de acuerdo con la suya, pero nosotros en Europa, cuando presentamos una obra inédita, volvemos primero a todos los trabajos anteriores sobre el mismo tema (las tarjetas de registro) para asegurarnos que la misma idea no ha sido publicada por otra fuente. En cuanto a mí, estoy persuadido de que no había leído el libro del Dr. Tanagra, aunque su teoría ha sido ampliamente discutida en todas las revistas europeas e incluso comunicada al V Congreso Internacional en Oslo. El Dr. Tanagra quien tiene una consideración muy alta por usted y que a menudo menciona su nombre en conferencias públicas, es de la misma opinión que yo. Nos ha complacido especialmente en nuestra Sociedad, por el hecho de que usted ha dado “Le Destin et la Chance” a uno de sus colegas para publicar un artículo relacionado en su diario. Tenemos mucha curiosidad por ver cómo va a ser tratado. Esperamos que un hombre de ciencia honrado sea concienzudo. Nosotros esperamos que tenga la amabilidad de enviarnos una copia.

El doctor Tanagra también me pide que le diga que tan pronto como se recupere, le enviará el artículo sobre la investigación psíquica en Grecia y pone en sus manos al medium psicocinético Mlle. Clio para tus experimentos. Si usted tiene conocidos entre los estadounidenses que se encuentren en Atenas o entre los Profesores de Harvard que vienen a Grecia, sería deseable que vienen a ver este medium extraordinario y único, para mostrarle nuestro trabajo.

Por lo tanto, pidiéndole que acepte mis mejores deseos,
Sinceramente suyo, Dr. C. Constantinidis, Profesor de Psiquiatría y Neurología Universidad de Atenas,
Secretario General de la Hellenic SPR, 67 Aristotelous Str.

Un mes más tarde, Rhine respondió a Tanagras tratando de aliviar la tensión y prometiendo una posible colaboración futura que dejó abierta con la señorita Cleio. La telekinesica medium Cleio, podía mover la aguja de una brújula a voluntad con sus manos, y era la gran estrella de la Sociedad Helénica de Psicofisiología desde 1931. Tanagras estaba convencida de que sus fenómenos confirmaron su teoría de Psycobolia.

Las dos cartas de denuncia enviadas por Tanagras y Constantinidis a Rhine causaron gran revuelo en el grupo de investigación parapsicologica de la Universidad de Duke. Estaban perdidos en cuanto a cómo manejar mejor esta situación desafortunada. Parece que Tanagras había enviado su queja también al psicólogo Gardner Murphy en el Universidad de Columbia, Nueva York, con quien colaboró en los Experimentos de telepatía durante 1921 y 1925. Una nota enviada a Rhine por un colega identificado por las iniciales BMH, ilustra claramente la atmósfera general.

Memo a JBR re Tanagra-Murphy

Por segunda vez, sólo puedo llegar a la conclusión de que Tanagra no lee bien el inglés. La primera vez que le escribiste sobre este asunto, dijiste: “He dado su artículo a uno de mis colegas a revisar para nuestro grupo de aquí”- Lo que significa un informe para la reunión de investigación. Supuso que esto significaba una publicación sobre el asunto en su conjunto y un reconocimiento público por tu parte de su trabajo en la hipótesis PK. En mi carta mencioné que se trataba de un malentendido y que no podría haberlo solicitado sin el consentimiento del consejo editorial, etc., etc. Sin embargo, en su primera carta se le pidió que escribiera un artículo para nuestra Revista sobre el estado de parapsicología en Grecia y con gusto lo consintió.

Ahora escribe a Murphy sobre que nos hemos negado a publicar un artículo de él. Esto sólo puede significar que no ha entendido el inglés y piensa que cuando hablé de la revisión de su hipótesis por parte de nuestro equipo y que no habíamos planeado publicar eso, que nos hemos negado a publicar el artículo que se le pidió que escribiera para nosotros.

Todo esto no tiene sentido. Sólo puedo sugerir que escribas a Tanagra una carta diciendo una vez más que queremos su artículo sobre la investigación psíquica en Grecia, etc. En algún lugar dice que ha publicado algunas pruebas en las que la medium influye en la aguja de una brújula -los que no puedo encontrar, pero el francés Vesme dice que él mismo había hecho lo mismo años antes, por lo que Tanagra no era incluso original en esto. (Tal vez el informe de Tanagra está en este informe griego o en el informe del Congreso sueco … ) Ojalá pudiéramos conseguir a alguien para traducir su carta en Francés para que no haya malentendido esta vez.

BMH

Fue en realidad la conferencia noruega, no la “sueca” de Parapsicología en 1935 (Erróneamente mencionado en el memorándum anterior), donde la teoría de Psycobolia había sido discutida por Tanagras y publicada en sus actas. También era cierto que los fenómenos telequinéticos similares a los Cleio, afectando aparentemente la aguja magnética de la brújula moviendo sus manos encima había sido exhibida mucho antes por la señora Ruf en 1876, examinada por Fechner. Además, de Vesme ya había estudiado los fenómenos telecinéticos realizados Por el conde Ugo Baschieri. Mientras el grupo del Prof. Rhine estaba tratando de averiguar la mejor manera de lidiar con tan angustiado y delicado tema, Tanagras y sus colegas decidieron entrar a la acción en el verano de 1948. Dado que su comunicación con el Rhine no había provocado los efectos que anticipaban, haciendo conocer su denuncia en los principales centros parapsicológicos de Europa y América.

Por ejemplo, escribieron la Universidad de Columbia en Nueva York, a varios departamentos de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte, EE.UU., y al editor de la revista “The Scientific Monthly”. Su carta de protesta enviada a principios de agosto de 1948 fue escrita en francés, inicialmente firmado por cinco miembros honorables de la Sociedad Griega. En una versión posterior de la misma carta de protesta, fechada el 18 de octubre de 1948, la firma de Maurice Maeterlinck también fue agregada junto con su comentario:

“Me complace firmar su protesta. Estoy indignado por este plagio; Pero no me sorprende. No es inusual en America. En cualquier caso, me quedo a su disposición para cualquier intervención necesaria”.

La siguiente carta de la Sociedad Helénica para Psicofisiología fue publicada junto con su carta de protesta contra el profesor JB Rhine, escrita originalmente en francés.

Atenas 17 Sept 1948

Al rector de la Universidad.

Tenemos el honor de comunicarle la protesta adjunta de los intelectuales helénicos con respecto a uno de sus profesores, convencidos de que hay hombres honrados de la ciencia en América, sin prejuicios, y teniendo el coraje de su opinión para juzgar y traer justicia.

Tuyo sinceramente,

El presidente
Dr. A. Tanagras

El secretario general
Prof. Dr. C. Constantinidis

Señor,

Nos sorprendió mucho leer en el nuevo libro “The reach of the mind” por el Dr. Joseph Rhine profesor asociado a la Duke University, una vieja teoría que fue publicada hace diecinueve años por el presidente de la sociedad helénica para la investigación psíquica, Almirante Dr. Tanagra. Una gran parte de este trabajo, especialmente el que trata de la influencia de los poderes desconocidos de la mente humana sobre los objetos físicos (psicocinética Fenómenos o telecinéticos), que es la más importante y la única parte original del “The reach of the mind”, es presentado por el Dr. Joseph Rhine como obra original suya, simplemente añadiendo algunos experimentos que confirman la teoría del Dr. Tanagra.

La “Teoría de Psycobolia” del Dr. Tanagra primero fue publicada en 1929, en Alemán “Zeitschrift für Parapsychologie” en Berlín y, al mismo tiempo, Francés, en un volumen de 155 páginas bajo el título “Le Destin et la Chance” (Destino y Oportunidad). Además, la “teoría de Psycobolia” fue presentada por el almirante Tanagra en el 5º Congreso Internacional de Parapsicología en Oslo (Noruega) 1935. Fue traducida en italiano por el prof. Cazzamalli (Univ. De Roma) presidente del SPR italiano. Fue discutida en todas las revisiones psíquicas europeas por Driesch, Osty, De Vesme, Deleuze, Javorsky, Borderieux, Bruck, Schroeder director de la “Zeitschrift fuer Metapsychische Forschung”, Mattiesen, L. Vivante, Richter, Leprince, etc. Fue mencionada por Maeterlinck en su Libro filosófico “Avant le grand silence” (Antes del gran silencio). Maeterlinck quedó tan impresionado por la teoría de Psycobolia que escribió a su autor. “Votre théorie telle que vous la concevez, sera la vérité de l’avenir. (“Tu teoría como concebirás será la verdad del futuro”). Como se ve, el “Reach of the mind” no presenta una teoría desconocida. Y ahora, realizaremos una comparación de los siguientes resúmenes de los dos libros:

Resumen del trabajo de Joseph Rhine “Reach of the mind” impreso en la cubierta del libro. “Aquí está la historia de una investigación asombrosa sobre los poderes desconocidos de la mente humana y la evidencia de su capacidad para proyectarse hacia el futuro e incluso para influir en los objetos físicos “

Resumen del trabajo del Dr. Tanagra “Le Destin et la Chance. La teoría de la Psychobolie », página 3;

…Cada impresión fuerte repele en la mente subconsciente y se extiende a su realización (Freud) puediendo causar en algunas personas de constitución especial (Mediums psicobólicos), una emisión probada por fenómenos telecinéticos, que – como parece- puede darse cuenta de la impresión después de una predicción accidental en tres formas.

1) Directamente, por influencia telequinética sobre materia (Motores de automóvil, de Ferrocarriles, de barcos y sobre dados, naipes, “petits Chevaux “bolas de roulette etc.

2) Directamente, al influir en los organismos vivos en forma de sugerencia telepática sugerencia. (Influencia de los movimientos y la voluntad).

3) Directamente, al influir en los órganos y las funciones de la vida organismos (mal de ojo). La emisión humana constituye un nuevo agente que influye en la vida humana.

Una comparación de los resúmenes anteriores hace observaciones innecesarias. Y desde que el Dr. Rhine recibió el libro del Dr. Tanagra, evitan sistemáticamente y con diversos pretextos y retrasos a reconocer los hechos, pensamos que tenemos el deber de llevar ante la la opinión científica internacional esta acción del Dr. Rhine, ya que posee una posición académica en una universidad americana conocida.

Atenas 3 de agosto de 1948

(Firmado)
Prof. Dr. Th. Varounis, presidente de la Polythechnical nacional colegio.
Prof. Dr. C. Constantinidis (Medicina) de la Universidad de Atenas.
Prof. Dr. P. Panayotou (Medicina) Univ. de Atenas.
S. Almirante Lycoudis, miembro de la Academia de Atenas
Dr. M. Karzis, presidente de la Asociación Médica de Atenas, Diputado en el Parlamento griego

67 Aristóteles Str

Cuando esta carta de protesta llegó a sus diferentes objetivos en EE.UU., la mayor parte de su destinatarios pidieron al profesor Rhine una explicación. Como por ejemplo, el Vicerrector de la Universidad de Columbia el Sr. Zanetti, el decano de la Universidad de Columbia, el Sr. Wannamaker y el presidente del Consejo de Investigación de Duke, el Sr. Gross. La editora ejecutiva de la revista “Scientific Monthly”, Sra. Keener remitió a JB Rhine la carta de protesta que había recibido del miembro de la Sociedad Helénica para la psicofisiología, el Sr. Philadelpheus y amablemente respondió. Incluso debidamente trasladó su pregunta al revisor de su libro, que ella consideraba igualmente responsable de un posible caso de plagio. Y todos escribieron de nuevo a JB Rhine reclamando una respuesta.

Uno de los colaboradores de la Sociedad Helénica sobre el terreno por este alboroto fue la medium telequinética Cleio, a quien debía Tanagras su reconocimiento internacional para su teoría, al menos dentro de Europa. Parece ser que ella pronto se convirtió en la responsable de la verificación en el mundo parapsicológico en base a su telequinesis, de la teoría de la Psycobolia. El hermano de Cleio era un científico y Tanagras menciona en sus memorias que Cleio también era una científico. Bajo toda esta actividad de protestas pasó a ella su nueva e inesperada situación, Cleio debió vivir en esos momentos bajo mucha presión.

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Cleio demostrando su influencia en la aguja de la brújula

La “muerte” inesperada de la medium Cleio.

Cleio era el seudónimo dado una joven con el nombre koula Ghioka, quien visitó en 1931 la sede de la Sociedad reclamando propiedades psíquicas. Su hermano, el profesor de Matemáticas Ghiokas, también confirmó sus actividades psíquicas. Esta apareció como una oportunidad para Tanagras, ya que creía que la telequinética de Cleio era una confirmación clara y directa de su teoría de la Psycobolia. La idea de ir de viaje con él a la conferencia de Oslo en 1935, era para que pudiera demostrar sus habilidades y borrar cualquier duda probable de la veracidad de sus efectos. Al no poder afrontar la Sociedad Helénica los gastos para su viaje, el cual Tanagras había decidido cubrir él mismo. Finalmente, filmó una película de Cleio moviendo la aguja de una brújula que mostró en el congreso.

La película de Cleio dejó una fuerte impresión en los participantes en el congreso de Oslo. Tanagras mantenía que el éxito de esta “excelente medium ” podría haber tenido atractivo internacional de haber tenido fondos. Tanagras era bastante serio sobre Cleio. Él tenía probado el fenómeno de telequinética en el laboratorio de Física de la Universidad de Atenas en 1932, en presencia de una serie de profesores de la Universidad de Física, Química y Matemáticas. los laboratorios de física emitieron un certificado de los resultados de las pruebas, en el que Tanagras intervino en la supresión de frases y añadiendo su propio texto explicativo. Tanagras también tomó Cleio para ensayar en privado en la Universidad Técnica de Atenas. Así, a menudo hacía referencia a las habilidades de Cleio cuando se discute la aplicación de su teoría de la Psycobolia en la telequinesis.

Sorprendentemente, no hay referencia alguna a Cleio y su actuación telequinética, en 1949 había “desaparecido de repente e inesperadamente”. Se podría especular que pudo haber decidido retirarse de la escena de los fenómenos psíquicos, especialmente después de la crisis internacional que surgió en 1948 entre Tanagras y la Universidad de Duke. Ella pudo haber decidido dedicar su vida exclusivamente a su profesión científica. Tomar nota del pasado, siendo miembro del personal que trabajaba en el laboratorio de Química de la Universidad de Atenas en la década de 1960, que pasó a tener el mismo nombre que Cleio: V. Ghioka, la primera “V” puede significar “Vasiliki”, cuyo apodo es “koula”. Sin embargo, estos son sólo especulaciones. La señorita Ghioka de la Universidad de Atenas bien podría haber sido la misma persona que “Cleio”, o simplemente, fue una coincidencia.

Tanagras llevó a lo largo de su vida, en el fondo de su corazón y mente la sensación de que Profesor Rhine había sido injusto hacia él y su teoría de la Psycobolia. Su colegas en la Sociedad de Psicofisiología comparten esa misma creencia. Por ejemplo, su colega más joven Prof. P. Panayiotou publicó un artículo en 1981 en honor a Tanagras, en el que escribió que la contribución de Tanagras a Parapsicología había permanecido desconocida para otros científicos.

“Esto fue por desconocimiento o hecho intencionalmente”, agregó en referencia a JB Rhine, de la Universidad de Duke, que tenía la “ reclamada originalidad de ciertos experimentos que ya se habían llevado a cabo aquí hace mucho tiempo, y pesar de que le habían informado acerca de este tema, no se molestó en dar explicación alguna al respecto”. Obviamente, el profesor Panayiotou no fue informado con precisión sobre el intercambio de correspondencia entre JB Rhine y la Sociedad Helénica durante 1948. Otro ejemplo en el que Tanagras expresa su amargura, se encuentra en una de sus las publicaciones más recientes escritos en griego titulado “Mi herencia científica”, donde se hace referencia a su disputa con JB Rhine:

“Para mi la mayor obra de la vida científica, es la “Teoría de la Psycobolia”, sobre la que escribió Maeterlinck “que algún día constituirá la verdad del futuro” que fue publicada bajo el título “Le Destin et la Chance” para explicar estos fenómenos, no tengo nada más que decir; el futuro hablará al respecto. Ya ha sido plagiado en un 50% por el estadounidense-judío Profesor Rhine, que explica los fenómenos de azar a través de la energía psíquica, sin referencia a mi nombre”.

Estos han sido los acontecimientos en torno a la controversia relativa a Tanagras y la teoría de la Psycobolia en relación con la obra de JB Rhine. El nombre y la obra de Tanagras se ha mantenido oculta y negada en la parapsicología, y más aún su teoría. Tanagras creía firmemente que en el futuro su trabajo y su teoría se reconocería, y que el mundo científico le honraría por ello.

 
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Publicado por en julio 8, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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