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Sueños, hijos de un dios menor

Por Marianna Bolko

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En 1991, junto con mi compañero Merlini con quien desde hace varios años trato aspectos clínicos y teóricos de los fenómenos E.S.P. en el psicoanálisis, hice una contribución que apareció en un volumen publicado por Bollati-Boringhieri en relación a los sueños. La exposición establecida a continuación son basadas en referencias tomadas de mi experiencia personal.

Mi contribución se limita deliberadamente a la matriz psicoanalítica freudiana. Voy a considerar algunos fenómenos que se producen durante el análisis de la constelación: transferencia-contratransferencia, para lo cual parece legítimo afirmar la posibilidad de una investigación con herramientas analíticas específicas.

¿Por qué hablo de los sueños y de los fenómenos E.S.P.? Creo que la respuesta más simple y, al mismo tiempo, más cierta es que en la práctica analítica los fenómenos E.S.P. aparecen en sueños.

El sueño y su historia es una expresión de una relación que representa un momento particular de una disponibilidad mutua, la intimidad, la modulación de la experiencia emocional que puede facilita el reconocimiento del fenómeno ESP. El sueño es un “lugar” privilegiado para de los fenómenos ESP, y éstos se han descrito incluso fuera de el. En la literatura psicoanalítica, han sido reportados sueños telepáticos que, aunque no se refieren a la relación analista-paciente, desarrollan su propia fuerza demostrativa, como se fue señalado por Freud sobre su propio material después del proceso analítico sometido. Está claro que el trabajo analítico de los fenómenos E.S.P. puede ser observado por todos lados. Pero especialmente en los sueños, para los que, hablando de sueños y telepatía, el punto de conexión puede ser colocado en el estado de alteración de la conciencia o, de conformidad con la dicción de parapsicólogos, “otro” (y no “alterado”), que ocurre en el sueño, hipnosis, bajo el efecto de drogas, el éxtasis, en la meditación trascendental, en Ganzfeld, etc ..

Es la afinidad entre los fenómenos telepáticos y sueños (estos últimos son la base sobre de la concepción del proceso primario de Freud) para sugerir la existencia de un denominador común en el cambio existencial, una condición en la que ambos ocurren. Su afinidad también se manifiesta en el hecho de que tanto los sueños como los fenómenos E.S.P. se caracterizan por la desorganización de las categorías de espacio, tiempo y causalidad.

Ehrenwald (1978) señala que el “lenguaje olvidado” de la fase simbiótica entre la madre y el niño se puede restaurar en cualquier situación que se proponga en este modelo de relación: una de ellos es el encuadre analítico. Mayor y Miller (1983), señalaron que el “lugar del interpretante” es un medio en el que se conocen y representan  partes del analista y el analizando indistintamente inconscientes, tenga en cuenta que “este proceso es similar al que vemos en la experiencia telepática”. Antes de exponer y discutir sobre los sueños cabe recordar las observaciones más significativas y esquemáticas de Freud sobre la relación entre sueños y la telepatía. También se debe decir que, para Freud, la transmisión de pensamiento y la telepatía eran casi fenómenos equivalentes. La telepatía se ve favorecida por el estado de sueño aunque el mensaje telepático llegue al destinatario cuando un evento externo se lleva a cabo, y sólo puede ser percibido por la conciencia en la noche siguiente durante el sueño .Hay dos tipos de “sueños telepáticos”: En el primero, el mensaje telepático puede considerarse un residuo durante el día que, según el esquema clásico, contribuye a la formación del sueño. En estos casos, “el mensaje telepático(…) no puede cambiar nada en el proceso de formación del sueño…”. En el segundo tipo, el sueño de forma la reproducción de un evento externo transmitido telepáticamente con respecto al que la psique mantiene en una actitud “receptiva y pasiva.” Para este tipo de sueños Freud creía que era una correcta dicción de “experiencia telepática que se producía durante el sueño”. La transmisión del pensamiento es particularmente fácil cuando una representación emerge del inconsciente o, en términos teóricos, cuando una representación pasa desde del “proceso primario” para el “proceso de secundario “

Caso del Dr. Alexander Calvesi

Esta es la exposición de Alexander Calvesi sobre el trayecto que hace para ir a su consulta y da matices de lo que ve y hay en el trayecto:

“Por lo general estaciono mi coche en la Piazza Navona, y luego ando – nunca me canso de admirar la fuente central de la plaza y la fachada de la iglesia de Santa Inés -por la Via del Corso hacia el Renacimiento- hasta alcanzar, con sólo unos pocos pasos de distancia, la puerta del edificio donde esta el estudio dónde se encuentra la casa del analista al que vengo, subo a pie las escaleras (al no haber ascensor), llegando al final de los dos primeros tramos de escaleras, habían vidrieras compuestas por un mosaico siendo un patrón de diamantes rojos y verdes. Entro en la casa-estudio. Por lo general, espero unos minutos antes en una habitación con antiguas mosaicos rojos, en el fondo de la cual había una mesa de madera. En invierno, la sala de espera se calentaba con un pequeño calentador portátil (no había ningún sistema de calefacción). Así que accedo al verdadero estudio, donde entre otras cosas, estaba el sofá y una biblioteca alta y ancha “.

La paciente se encuentra en el segundo mes de tratamiento. Es la primera vez que va a este consultorio e informa a Calvesi sobre un sueño que tuvo días antes de acudir a visitar al doctor:

“Me voy a una especie de consultorio médico en la Piazza Navona, o tal vez cerca de la Piazza Navona, el estudio está situado en un antiguo palacio, de aquellos que no hay ascensor y hay un sistema de calefacción central. Hay un pasillo estrecho de escaleras, todo interno, cerrado, al final de esta rampa hay una vidriera con dos colores: rojo y verde, entonces hay otro tramo de escaleras y otra ventana similar, la puerta de la casa del médico es de madera vieja, robusta. Dentro de la casa veo una especie de sala de estar con una mesa de madera en la parte inferior, veo el antiguo suelo de baldosas rojas, una especie de cama que se parece a una de esas camas de doctor, pero no es realmente así, veo estantes, pero donde no hay medicinas como en los estudios médicos. Veo una vieja máquina de coser.. un estante marrón de madera, viejo, carcomido, está montado sobre un bastidor de hierro, a continuación una plataforma con ruedas “.

Caso de la Dra. Loredana Micati 

G., es un estudiante universitario en el segundo año de análisis. Durante el período experimental del sueño, G. tiene que ir a otra ciudad para asistir a la Universidad, lo que se traducirá en la reducción de los períodos de sesiones y se concentrarían en unos pocos días.

Unas semanas antes de la fase de sueños, mientras G. acababa de entrar en el estudio, Loredana Micati siente un fuerte dolor repentino en el centro del pecho, “Dios Mío” – piensa ella- lo que es una molestia podría llegar a ser un ataque al corazón ¿Debo renunciar para siempre a las actividades deportivas?. El paciente dice: “Al venir aquí me dio un ataque de ansiedad por el miedo, mi corazón parecía romperse, estaba seguro de que iba a morir de un ataque al corazón y estaba a punto de renunciar a venir para ir al hospital.”

Micati  fin de semana a la última sesión con G. el viernes:

El sábado por la noche se reúne con un cirujano y “joven amigo” y le pidió examinarle un bulto en el pecho que se había descubierto hacía unos meses; se fijó la reunión para el día siguiente, domingo por la mañana: “Yo no estaba preocupada, pero consideré mi descuido un poco. Durante la noche soñé con la visita prevista, pero me dio vergüenza como si hubiera matices eróticos por la joven edad de mi amigo, a través de una serie de pasos que había invertido como una figura materna. El domingo me encontré con el cirujano, pero ambos nos olvidamos del problema que yo había mencionado la noche anterior. “

El lunes siguiente G. relata un sueño: “Yo estaba en casa de mi prima, estaban también sus dos hijos. Ella me llama y me pide que mirarle el pecho porque estaba preocupada por el descubrimiento de un bulto, me siento incómodo,.. Yo estaba emocionado y aterrado a la vez “.

En estos dos sueños, tal y como se puede ver, en el paciente se dieron matices de algo que afectaba a la vida de la analista. Pero cada uno de manera diferente. Empecemos por los aspectos formales, recordando la observación de Freud (1921) sobre los sueños telepáticos: “… el mensaje telepático se trata como de una parte del material que contribuye a la formación de los sueños, que también se sufre en el trabajo del soñar. La experiencia telepática prefiere jugar desde el exterior deformando el evento.”

El sueño que Freud había sugerido para estas observaciones fue la de un hombre que sueña que su esposa había dado a luz a gemelos en la misma noche que su hija, en otra ciudad y con un mes de antelación a la fecha prevista.

El sueño del paciente es uno en el que la transformación de la realidad parece ser la más relevante. Se podría decir que la realidad se rompe y luego se vuelve a montar en un orden diferente. Cabe señalar que todo el sueño manifiesto, aunque en diferente orden, representa la realidad emocional y fáctica del analista. Para que este sueño pueda valer en la observación de Freud debe desarrollar su fuerza demostrativa sólo después de procesamiento analítico.

El sueño de la paciente se coloca en el extremo opuesto en el caso de Calvesi: la realidad es, de hecho, casi fielmente reproducida. Casi, porque en el sueño, hay tres versiones: la primera es la parte “que se ve a través de algo estrecho”, la segunda, el entorno único que lo coloca en la sala de espera y el estudio, y la tercera y el más importante, es representada por la presencia de una “máquina de coser antigua”. Es este último elemento el que da al sueño el mágico ambiente presente en ciertas pinturas de Magritte y Delvaux. Sobre este último elemento, se debe tener en cuenta el desarrollo de Calvesi para con el resto del sueño pareciéndose a la realidad, siendo “una experiencia telepática” que parece que tiene el único propósito de atraer su atención.

El sueño del paciente de Micati es una reproducción fiel de la situación del analista, pero con el reemplazo de los personajes: este aspecto recuerda al sueño de tener gemelos reportados por Freud.

Tal vez hay más, porque en el sueño parece estar también representada la situación emocional del analista, como se desprende del sueño y sus posibles consecuencias: la visita no se hace por olvido.

Sobre la base de esta primera aproximación se puede observar que, en todos los sueños, el nivel manifiesto es siempre un mensaje telepático bien reconocible con los personajes, la singularidad y especificidad que Ehrenwald (1978) reunió bajo el término “elemento trazador”. También en el sueño informado por Micati el elemento telepático se refiere explícitamente a la realidad fáctica y emocional del presente, mientras que se informó de los aspectos materiales presentes en el de Calvesi, aunque de manera implícita (la máquina de coser). Uno puede preguntarse si estas diferencias formales son irrelevantes o pueden tener algún significado. Dicho de otra manera: el sueño telepático tiene un significado único, porque lo telepático no es el hecho de que los los pacientes sepan que su analista ha escrito una carta, esto es diferente a saber el tipo de sensaciones y sentimientos en el momento preciso. La telepatía es la situación concreta en el contenido del sueño y esta revela algo.

Dejando en suspenso la cuestión de investigar qué parte juega el paciente en el sueño y lo que son sus identificaciones. El paciente es Calvesi en sí mismo: “Yo voy a …”, pero no sabe que está representando a Calvesi que va a la Piazza Navona. La máquina de coser es en cambio la de su madre, este es el paciente mismo, pero él no sabe que es también la madre de Calvesi: ¿A quién pertenece el coche? ¿Quién es el soñador?

El paciente de Micati es definitivamente el joven cirujano amigo y primo, Micati son dos personas distintas. Pero entonces el paciente es también el analista en sus componentes.

En estos dos sueños hay algo curioso: el soñador ve a su analista como, por ejemplo, por las escaleras del apartamento, en  la Via del Corso y se ponen en marcha, sin embargo todos son los protagonistas.

“Con el motivo de dar a luz ” Freud escribe eliminado la esfera del padre y vinculando a que la psique despierta el deseo inconsciente: Es este deseo la discrepancia entre el contenido manifiesto del sueño y el evento real.

Por lo tanto, es el deseo inconsciente el que anima a todos los soñadores a ser protagonistas, de ponerse en los zapatos de su analista o de personas significativas para ellos en ese momento. Pero, ¿es realmente así?. En el ejemplo de Freud, no se puede imaginar que su padre había soñado con que el deseo incestuoso de su propia hija transmitido telepáticamente. O incluso que el sueño expresa el encuentro de dos deseos complementarios. “Yo soy todas las operaciones del paciente”.

Consideremos ahora el posible significado para el trabajo analítico, atribuido por diversos autores al sueño telepático.

Esquemáticamente, podemos identificar dos posiciones: una primera, mejora el sueño telepático sobre todo la revelación potencial de una situación contratransferencia “negativa” del analista.

La perspectiva de contratransferencia  puede tener las siguientes consecuencias:

El contenido del sueño es muy específico porque proporciona una información en profundidad sobre la situación transferal-contratransferal en vigor en el momento del sueño y detallado; el valor terapéutico que se refiere a la descripción de esta situación no es reconocida, y puede dar lugar a dificultades para el trabajo terapéutico; el sueño telepático no es un medio específico, ya que es, por lo menos, teóricamente admisible para la inauguración de la situación transferencial-contratransferencial ocurrida por otras vías.

Un segundo punto de vista considera el sueño telepático especial para la posibilidad de la experiencia “fusional” o de “co-identidad” para un importante significado terapéutico. Micati en su contexto dice que se “mantengan organizadas y bien diferenciadas (…). La comunicación ESP necesita para superar la barrera de la individualidad porque esta existe.

Las implicaciones de esta perspectiva pueden ser:

El contenido del sueño tiene poco o ningún valor, ya que es la única ocasión en que nos damos cuenta de la necesidad de fusión. Hay pacientes tales como, por ejemplo, el que Micati menta que, para lograr la experiencia de la fusión, antes de usar el sueño prueba otros caminos. En otros pacientes, sin embargo, como el de Calvesi, el sueño telepático aparece de repente, por decirlo así, sin ninguna advertencia.
El valor terapéutico se refiere a la posibilidad de experimentar una situación de fusión, mientras que el mantenimiento de los límites de su individualidad es distintiva.
El sueño telepático (y cualquier otro evento ESP) es altamente específico como factor terapéutico, ya que hay otras posibilidades fuera de ella para hacer la experiencia más elevada.

A partir de la observación de que el material inconsciente del sueño telepático contiene generalmente el paciente y el analista, se ha argumentado (Hollos 1933 Servadio, 1935) que, en principio, se produce un sueño debido a la aparición y la intersección de los componentes inconscientes de ambas “partes formadas con el sufrimiento estructural similar” definido por Calvesi (1980).

En este sentido, Fodor (1942) argumentó que el análisis de un sueño ESP no termina con las asociaciones sólo del paciente, sino que también requiere que el analista y su material onírico. Como se puede ver, incluso en el contexto de la fusión, las cosas son un poco “más complejas, o al menos pueden serlo y el contenido no sería indiferente, porque está vinculado a “las mismas partes” que se reactivaron atrayendo de esta manera la “atención al hecho de que la colocación de clavos en procesamiento analítico no se debe sólo a la del paciente.

A eso es lo que pertenece “la máquina de coser” del sueño del paciente de Calvesi. Como observó el mismo Calvesi, son experiencias originales similares que se entrelazan y pueden encontrar una reestructuración conjunta. El hecho de que usted tenga una regresión en las primeras etapas de la relación (fusión simbiótica…) no daría lugar a una regresión similar de los contenidos. Por último, los pacientes a través de los sueños y otras experiencias ESP pueden satisfacer sus necesidades fusionales que generalmente disponen en una organización psíquica intacta. Ehrenwald señaló acertadamente que los pacientes con trastornos de la personalidad, paranoico o dudosos son capaces de hacer frente a estas experiencias. El nivel de intimidad en los cuales se aplica el riesgo de que se pondría en marcha un colapso de organización psíquica regresiva son incontrolables de forma rígida y están unidas por las defensas primitivas.

En conclusión: los artículos de Freud, “Psicoanálisis y telepatía” (1921) y sobre todo “El significado oculto de los sueños” (1925) ya plantearon este problema: la capacidad de la vidente de “leer” el deseo reprimido de los que la convocan, Freud cambió no obstante en la consideración general de que “un deseo intenso junto con los pensamientos inconscientes y los conceptos que se derivan de ella son recuerdos con un tono emocional muy fuerte” y pueden ser fácilmente transmitidos. Jones, sin embargo, no era de la misma opinión aunque la considera aceptable desde el punto de vista de la integridad de la teoría psicoanalítica de los sueños.

Es el momento que en la actualidad se tomen en serio los problemas que atormentaban a Jones, ya que la historia está haciendo de una manera su justicia.

 
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Publicado por en junio 18, 2017 en Casuística, parapsicologia

 

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La antropología y lo paranormal, el pensamiento crítico y el método científico (Guía práctica para el pensamiento crítico)

Por James Lett

Hay muchas explicaciones de la popularidad actual de las creencias paranormales en los Estados Unidos, incluyendo: (1) la falta de responsabilidad de los medios de comunicación, los cuales explotan el gusto del público por lo absurdo, (2) la irracionalidad de la cosmovisión estadounidense, la cual apoya las afirmaciones insostenibles, tales como la vida después de la muerte y la eficacia de los polígrafos y (3) la incompetencia de la educación pública, la cual usualmente fracasa en su tarea de enseñar las habilidades básicas del pensamiento crítico.
Como profesor universitario, me interesa especialmente el tercer problema. La mayor parte de los estudiantes de los primeros años de su carrera profesional sencillamente no saben cómo sacar conclusiones razonables de la evidencia disponible. En los mejores casos han aprendido qué pensar en sus estudios de nivel medio superior; pocos saben cómo pensar.

En un intento de remediar este problema en mi institución, he desarrollado una materia optativa llamada “La antropología y lo paranormal”. Este curso examina la gama completa de creencias paranormales en la cultura estadounidense contemporánea, desde la precognición y la psicoquinesia hasta la canalización de los espíritus y la criptozoología, así como todo lo que uno podría imaginar, incluyendo la astrología, los OVNIs y el creacionismo bíblico. Enseño muy poco acerca de las teorías antropológicas y aún menos sobre la terminología de la antropología. En lugar de ello, trato de comunicar a los estudiantes la esencia de la perspectiva antropológica, enseñándoles, de manera indirecta, los conceptos fundamentales del método científico. Lo hago enseñándoles a sopesar la evidencia. Les proporciono seis reglas sencillas que pueden aprovechar cuando analicen cualquier afirmación. Luego les enseño cómo aplicar estas reglas al análisis de cualquier afirmación de tipo paranormal.
Las seis reglas del razonamiento basado en la evidencia constituyen mi propia destilación y simplificación del método científico:

  •  Falsabilidad
  •  Lógica
  • Exhaustividad
  • Honestidad
  • Repetibilidad
  • Suficiencia

Si ustedes aplican estas reglas a cualquier afirmación —les explico a mis estudiantes— nadie podrá engañarles.

Falsabilidad

Debe ser posible concebir algún tipo de evidencia que pudiera demostrar la falsedad de la afirmación. Puede parecer paradójico, pero para que cualquier afirmación sea verdadera, debe ser falsable (refutable). La regla de la falsabilidad es una garantía de que si la aseveración es falsa, la evidencia demostrará su falsedad; si es verídica, la evidencia no la falsará. (En este caso la afirmación puede ser aceptada como verídica de manera tentativa, hasta el momento que se presente evidencia que sí la falsa). La regla de la falsabilidad, en otras palabras, dice que debe importar la evidencia. Como tal es la primera regla, la más importante y la más fundamental para el razonamiento basado en la evidencia.

La regla de la falsabilidad es esencial por la siguiente razón: si no fuera posible concebir algo que falsara la afirmación, la evidencia disponible no importaría. No tendría sentido examinar la evidencia, porque la conclusión ya se conocería. La afirmación sería invulnerable ante cualquier evidencia. Esto no significaría, sin embargo, que la afirmación fuera verídica; significaría que la afirmación no tuviera sentido. Esto es evidente, porque es imposible —lógicamente imposible— que cualquier afirmación sea cierta a pesar de todo. Para cada afirmación verídica, siempre es posible concebir alguna evidencia que la falsara. Dicho de otra forma, cada aseveración verídica es falsable.

Por ejemplo: la afirmación verídica que la duración de la vida de los seres humanos es menor a los 200 años. Estaría falsada si un solo ser humano alcanzara la edad de 200 años. De la misma manera, la afirmación verídica que el agua se congela a los 0º C es falsable; estaría falsada si el agua se congelara, digamos, a los 2º C. Cada una de estas afirmaciones está firmemente establecida como un “hecho” científico. No esperamos que ninguna de las dos se falsara. Sin embargo, lo importante es que cualquiera de las dos pudiera ser falsada. Cualquier afirmación que no se puede falsar carece por completo de contenido propositivo; dicho de otra manera, no aporta ninguna aseveración real; puede ser una aserción emotiva, o sea, una declaración sobre la perspectiva subjetiva de la persona. Las afirmaciones no falsables sí funcionan para comunicar ideas, pero lo que aportan es información sobre los valores personales del individuo. No comunican nada de tipo fáctico, por lo tanto no son ni verdaderos ni falsos. Las afirmaciones no falsables son propositivamente vacías.

Se viola la regla de la falsabilidad de dos maneras, por lo regular; es decir, hay dos tipos de afirmaciones no falsables. El primero es la afirmación no declarada: se trata de un enunciado que es tan amplio y vago que carece de cualquier contenido propositivo. La afirmación no declarada es básicamente ininteligible; por lo tanto carece de sentido. Considere, por ejemplo, la afirmación que los terapeutas que trabajan con cristales pueden usar pedazos de cuarzo para restaurar el equilibrio y la armonía de la energía espiritual del paciente. ¿Qué significa tener un desequilibrio de la energía espiritual? ¿De qué manera puede reconocerse y diagnosticarse este “desequilibrio”? ¿Qué tipo de evidencia comprobaría que la energía espiritual desequilibrada de una persona haya sido —o no haya sido— equilibrada mediante la aplicación de la cristaloterapia? La mayor parte de las maravillas “Nueva Era”, de hecho, consiste en afirmaciones no declaradas de este tipo. Se disuelven completamente cuando las exponemos al solvente del pensamiento racional.

La afirmación no declarada tiene la ventaja de que prácticamente cualquier evidencia que se pudiera alegar podría interpretarse como congruente con la afirmación. Por ello es especialmente popular entre los paranormalistas que dicen tener poderes de precognición. Jeane Dixon, por ejemplo, predijo que 1987 sería un año “lleno de cambios” para Caroline Kennedy. Dixon también predijo que Jack Kemp encontraría “grandes desacuerdos con el resto de su partido” en 1987 y que el “terror mundial de los narcos” sería desatado por los principales narcotraficantes durante el mismo año. Asimismo reveló que el famoso locutor Dan Rather “podría (o no podría) ser hospitalizado” en 1988, y que el “problema mayor” de Whitney Houston en 1986 sería “equilibrar las exigencias de sus vidas personal y profesional”. La afirmación no declarada se reduce a una aseveración que se puede traducir con las palabras “Qué será será”.

La segunda variedad de afirmaciones no falsables, aún más popular entre los paranormalistas que la primera, tiene que ver con el manejo de la salida múltiple, es decir, una serie inagotable de excusas que tratan de explicar cualquier evidencia que parece falsar la aseveración. Los proponentes de una interpretación literal de la creación según la Biblia, por ejemplo, afirman que el universo tiene una edad menor a los 10,000 años. Hacen esto a pesar del hecho que podemos observar estrellas que tienen una distancia de la tierra de varios miles de millones de años luz, lo cual significa que la luz tuvo que salir de ellas hace varios miles de millones de años. Esto demuestra que el universo tiene una edad de varios miles de millones de años. ¿Cómo contestan los creacionistas esta refutación de su afirmación? Con la sugerencia que Dios tuvo que haber creado la luz ya en tránsito desde aquellas estrellas distantes, en el momento de la creación, hace 10,000 años. Ninguna evidencia concebible, por supuesto, puede falsar esta afirmación.

Otros ejemplos de salidas múltiples abundan en el ámbito de lo paranormal. Los proponentes de los OVNIs, cuando no hay evidencia física o fotográfica confiable para apoyar sus afirmaciones, señalan una “conspiración gubernamental” secreta que supuestamente obstaculiza la difusión de la evidencia que sustentaría sus argumentos. Los curanderos psíquicos dicen que te pueden curar si tienes suficiente fe en sus poderes. Los psicoquinéticos dicen que pueden doblar cucharas con sus mentes, si no están expuestos a las vibraciones negativas de los observadores escépticos. Los lectores del tarot pueden predecir su destino si usted es sincero en su deseo de conocerlo. La salida múltiple significa, en efecto, “Águila, yo gano; Sol, usted pierde”.

Lógica

Cualquier argumento que se propone como evidencia para sustentar cualquier afirmación debe ser sólido. Un argumento es considerado válido si su conclusión sigue inevitablemente de sus premisas; es sólido si es válido y si todas las premisas son verídicas. Aunque los filósofos han codificado y etiquetado las diferentes formas de argumentos válidos, no es necesario estudiar un curso de lógica formal para poder aplicar las reglas de la inferencia de una manera coherente y acertada. Un argumento inválido puede ser detectado mediante el sencillo método del contraejemplo: si se puede concebir una sola instancia en la cual la conclusión no seguiría a las premisas, aunque todas las premisas fuesen verídicas, entonces el argumento sería inválido.

Considere el siguiente silogismo, a manera de ejemplo: todos los perros tienen pulgas; Javier tiene pulgas; por lo tanto Javier es un perro. Este argumento es inválido porque un solo gato pulgoso llamado Javier sería un contraejemplo efectivo. Si un argumento es inválido, carece, por definición, de solidez. Sin embargo, no todos los argumentos válidos son sólidos. Considere el ejemplo siguiente: todos los perros tienen pulgas; Javier es un perro; por lo tanto Javier tiene pulgas. Este argumento no es sólido, aunque sea válido, porque la primera premisa es falsa: no todos los perros tienen pulgas.

A veces es problemático determinar si un argumento válido es sólido. Saber si una premisa particular es verídica requiere, con frecuencia, de conocimientos adicionales acerca de la afirmación, los cuales podrían requerir investigaciones empíricas. Si el argumento resiste estas dos pruebas —si es válido y sólido—, las conclusiones pueden ser aceptadas con certeza.

La regla de la lógica es violada con frecuencia por los pseudocientíficos. Erich von Däniken, quien popularizó la mitología de los astronautas antiguos a partir de 1970, escribió muchos libros en los cuales propuso argumentos inválidos y endebles con una regularidad entumecedora (véase Omohundro, 1976). En su libro ¿Chariots of the gods? (“¿Cuadrigas de los dioses?”) ofrece argumentos que son lógicamente inválidos e inexactos en cuanto a los “hechos” que apoyan los argumentos. Dicho de otra manera, sus argumentos son doblemente endebles. Por ejemplo: von Däniken argumenta que el mapa del mundo, creado por el almirante turco Piri Re’is, es tan “asombrosamente exacto” que sólo pudo haber sido elaborado con base en fotografías tomadas desde satélites. Por un lado, el argumento es inválido: cualquiera de una variedad de técnicas, aparte del uso de las fotografías tomadas desde satélites, podrían dar como resultado un mapa “asombrosamente exacto”. Por el otro, la premisa es falsa: el mapa de Piri Re’is, en realidad, contiene varias inexactitudes tremendas (véase Story, 1981 [sic]).

Exhaustividad

La evidencia que se propone para sustentar cualquier afirmación debe ser exhaustiva; en otras palabras, toda la evidencia disponible debe contemplarse.
Por razones obvias, nunca es razonable considerar solamente la evidencia que apoya una teoría, desechando la evidencia que la contradice. Esta regla es directa y evidente; requiere poca explicación o justificación. Sin embargo es una regla que es violada con frecuencia por los proponentes de los supuestos sucesos paranormales y por los que tienen creencias paranormales.

Por ejemplo: a los proponentes de la teoría de los biorritmos les gusta citar los accidentes de aviones que sucedieron en días en los cuales el piloto, el copiloto y el navegante estaban experimentando niveles críticamente bajos en sus ciclos intelectuales, emocionales y/o físicos. La evidencia que contemplan los apologistas de la biorritmia, sin embargo, no incluye el número aún mayor de accidentes aéreos que sucedieron cuando los tripulantes estaban experimentando puntos altos o neutros en sus ciclos biorrítmicos (Hines, 1988: 160). De manera similar, cuando las personas creen que Jeane Dixon tiene poderes precognitivos porque predijo la elección de George Bush en 1988 (lo cual hizo, efectivamente, pero dos meses antes de la elección, cuando cada científico social, personalidad de los medios de comunicación y ciudadano privado en el país estaba haciendo el mismo pronóstico), suelen hacer caso omiso de los miles de pronósticos hechos por Dixon que no se cumplieron (tales como sus predicciones que John F. Kennedy no ganaría la presidencia en 1960, que la tercera guerra mundial empezaría en 1958 y que Fidel Castro moriría en 1969). Si usted está dispuesto a seleccionar la evidencia que va a contemplar, podrá concluir, de una manera razonable, que la tierra es plana.

Honestidad

La evidencia que se propone para sustentar cualquier afirmación debe ser evaluada sin autoengaño. La regla de la honestidad es un corolario de la regla de la exhaustividad. Cuando usted haya revisado toda la evidencia, es fundamental que sea honesto consigo mismo en cuanto a los resultados de aquella revisión. Si el peso de la evidencia contradice la afirmación, usted tiene la obligación de abandonar su creencia en aquella afirmación y viceversa.

La regla de la honestidad, como la regla de la exhaustividad, es violada con frecuencia, tanto por los proponentes como por los adherentes de las creencias paranormales. Los parapsicólogos violan esta regla cuando concluyen (después de que numerosos experimentos subsecuentes hayan fracasado en su intento de repetir los resultados psíquicos que en primera instancia hayan resultado positivos) que el poder psíquico debe ser un fenómeno evasivo. (Si aplicáramos la “navaja de Occam”, la conclusión honesta sería que el resultado positivo inicial fuera una coincidencia.) Los creyentes en lo paranormal violan esta regla cuando concluyen, después de observar que una persona con “poderes psíquicos” haya doblado una cuchara con la mano en lugar de usar la mente, que esta persona sólo hace trampa algunas veces.

En la práctica, la regla de la honestidad usualmente se reduce a una prohibición contra cualquier violación, mediante la salida múltiple, de la regla de la falsabilidad. Sin embargo, hay más: la regla de la honestidad significa que usted debe aceptar la obligación de llegar a una conclusión racional, una vez que haya examinado toda la evidencia. Si el peso abrumador de la evidencia refuta su creencia, debe concluir que la creencia es falsa; tiene que aceptar las consecuencias lógicas, con sinceridad y humildad. Cuando nos enfrentamos con evidencia negativa aplastante, la neutralidad y el agnosticismo no son salidas mejores que la credulidad y la fe. Negar, evitar, racionalizar y todos los demás mecanismos familiares de autoengaño serían violaciones de la regla de la honestidad.

En mi opinión, esta regla en sí prácticamente invalida la disciplina entera de la parapsicología. Después de más de un siglo de investigaciones académicas sistemáticas, la hipótesis de la existencia de los poderes psíquicos queda como una idea sin confirmar, sin sustento real. Los parapsicólogos han fracasado en su intento, como observa Ray Hyman (1985: 7), de producir “cualquier evidencia coherente de la paranormalidad que sea capaz de resistir el escrutinio científico aceptable”. Todo parece indicar que la cantidad de parapsicólogos que observa la regla de la honestidad es muy pequeña, en comparación con el número de los que se engañan a sí mismos. El experimentado investigador parapsicológico Eric Dingwall (1985: 162) resumió su extensa experiencia en este campo con la siguiente observación: “Después de sesenta años de experiencia, incluyendo relaciones personales con la mayor parte de los principales parapsicólogos de aquel periodo, creo que no podría nombrar media docena de ellos, a los cuales pudiera calificar como estudiosos objetivos, quienes honestamente querían descubrir la verdad”.

Repetibilidad

Si la evidencia para cualquier afirmación se basa en el resultado de un experimento, o si la evidencia que se propone para sustentar cualquier afirmación puede ser explicada lógicamente como coincidencia, es necesario que la evidencia se repita en experimentos o pruebas subsecuentes.

La regla de la repetibilidad aporta una salvaguardia contra la posibilidad del error, el fraude y la coincidencia. Un solo resultado experimental nunca es adecuado en sí, sea sobre la producción de la fusión nuclear o la existencia de la habilidad telepática. Cualquier experimento, sin importar el rigor en su diseño y ejecución, siempre estará sujeto a la desviación implícita o al error no detectado. La regla de la repetibilidad, la cual requiere que observadores independientes sigan los mismos procedimientos y logren los mismos resultados, es una manera efectiva de corregir el sesgo o el error, aunque éstos queden sin identificar. Si los resultados experimentales son producto del fraude premeditado, la regla de la repetibilidad asegurará que el experimento será ejecutado, eventualmente, por investigadores honestos.

Si el fenómeno que estamos analizando pudiera considerarse de alguna manera como el resultado de una coincidencia, este fenómeno debería repetirse antes de que pudiéramos eliminar la hipótesis que se haya tratado de una coincidencia. Si la coincidencia es, efectivamente, la explicación del fenómeno, éste no volverá a repetirse en pruebas subsecuentes; la hipótesis de que haya sido una coincidencia se confirmaría. Pero si la coincidencia no fuera la explicación, el fenómeno podría repetirse. Habría que buscar una explicación aparte de la coincidencia. Si yo logro predecir correctamente la próxima tirada de dados, usted debería insistir que yo repita la hazaña, antes de aceptar que mi predicción haya sido más que una coincidencia.

La regla de la repetibilidad es violada regularmente por los parapsicólogos, a quienes les gusta interpretar mal las coincidencias. El famoso “detective psíquico” Gerard Croiset, por ejemplo, supuestamente resolvió varios crímenes misteriosos y localizó a centenares de personas desaparecidas, durante una carrera que abarcó varios decenios, desde 1940 hasta su muerte en 1980. En realidad, la gran mayoría de las predicciones de Croiset o eran vagas e irrefutables o simplemente estaban equivocadas. Puesto que Croiset hizo miles de predicciones durante su vida, no es sorprendente que haya disfrutado de unos cuantos aciertos fortuitos. El difunto parapsicólogo holandés Wilhelm Tenhaeff, sin embargo, se basó en aquellos “muy raros casos premiados” para argumentar que Croiset poseía poderes psíquicos demostrados (Hoebens, 1986a: 130 [sic]). Esto constituye una clara violación de la regla de la repetibilidad; aquellos “casos premiados”, aunque hayan sido ciertos, no puede usarse para demostrar las habilidades psíquicas de Croiset. (Por otra parte, buena parte de los datos de Tenhaeff eran fraudulentos; véase Hoebens, 1986b [sic].)

Suficiencia

La evidencia que se propone para sustentar cualquier afirmación debe ser suficiente para establecer la veracidad de esa afirmación, con las siguientes condiciones: (1) la responsabilidad de comprobar cualquier afirmación es de la persona que hace la afirmación, (2) las afirmaciones extraordinarias exigen evidencia extraordinaria y (3) la evidencia basada en la autoridad y/o el testimonio nunca es suficiente para demostrar cualquier afirmación de tipo paranormal.

La responsabilidad de comprobar es de la persona que afirma, por el simple hecho que la ausencia de evidencia que refuta no es lo mismo que la presencia de evidencia que confirma. Esta regla es violada con frecuencia por los proponentes de los fenómenos paranormales, quienes argumentan que el hecho de que sus afirmaciones no hayan sido refutadas demuestra que éstas han sido comprobadas. (Los aficionados de los OVNIs, por ejemplo, argumentan que el hecho de que los escépticos no han explicado cada uno de los casos de OVNIs demuestra que algunos casos deben ser interpretados como visitas de naves extraterrestres.) Considere las implicaciones de este tipo de razonamiento: si yo afirmo que Adolfo Hitler vive actualmente en Argentina, ¿cómo podrías refutar mi afirmación? Puesto que la afirmación es lógicamente posible, lo mejor que usted podría lograr (ante la ausencia de evidencia forense no ambigua) sería mostrar que la afirmación es muy poco probable, pero esto no sería una refutación. El hecho de que usted no puede demostrar que Hitler no esté vivo en Argentina, sin embargo, no quiere decir que yo haya comprobado que sí lo está. Sólo significa que he comprobado que lo podría estar. Pero eso sería muy poco significativo; la posibilidad lógica no es lo mismo que la realidad establecida. Si la ausencia de evidencia refutante fuera prueba suficiente de una afirmación, podríamos “comprobar” cualquier cosa que pudiéramos imaginar. La creencia debe basarse no simplemente en la ausencia de evidencia refutante, sino la presencia de evidencia sustentante. Aportar aquella evidencia sustentante es la obligación de la persona que hace la aseveración.

Las afirmaciones extraordinarias exigen evidencia extraordinaria, por la evidente razón del equilibrio. Si yo afirmara que llovió durante diez minutos cuando iba al trabajo el martes pasado, usted podría justificar la aceptación de mi afirmación como verídica, basándose en mi reporte. Pero si yo afirmara que fui secuestrado por seres extraterrestres, quienes me llevaron al lado oscuro de la luna y me hicieron extraños experimentos médicos, usted podría justificar la exigencia de evidencia más sustantiva. La evidencia ordinaria de mi testimonio, mientras podría ser suficiente para sustentar afirmaciones ordinarias, no es suficiente para las afirmaciones extraordinarias.

De hecho, el testimonio personal nunca es suficiente para ninguna afirmación paranormal, sea de una “autoridad” o de cualquier persona, por la sencilla razón que un ser humano puede mentir y puede equivocarse. Ningún grado de pericia en ninguna disciplina es una garantía contra la falibilidad humana. Por otra parte, la pericia no excluye la motivación de mentir. Por lo tanto las credenciales, los conocimientos y la experiencia de una persona no pueden tomarse en sí como evidencia para establecer la veracidad de una afirmación. Es más, la sinceridad de una persona no aporta nada a la credibilidad de su testimonio. Aún cuando las personas están comunicando lo que ellos creen sinceramente, siempre es posible que estén equivocados. La percepción es una actividad selectiva; depende del contexto ideológico, las expectativas, los estados emotivos y bioquímicos, así como muchas variables más. La memoria es notoriamente problemática, propensa a una amplia gama de distorsiones, supresiones, sustituciones y amplificaciones. Por lo tanto, el testimonio que las personas relatan, sobre lo que recuerdan haber visto u oído, siempre debe considerarse como una aproximación provisional a la realidad. Cuando las personas están hablando acerca de lo paranormal, su testimonio nunca debe tomarse como evidencia confiable en sí. La posibilidad —y aún la probabilidad— del error son demasiado grandes (véase Connor, 1986 [sic]).

Conclusión

Las primeras tres reglas —la falsabilidad, la lógica y la exhaustividad— son lógicamente necesarias para el razonamiento basado en la evidencia. Si vamos a tener confianza en la veracidad de cualquier afirmación, sea de tipo normal o paranormal, la afirmación debe ser propositivamente significativa y la evidencia que se propone para apoyarla debe ser racional y exhaustiva.

Las últimas tres reglas —la honestidad, la repetibilidad y la suficiencia— son pragmáticamente necesarias para el razonamiento basado en la evidencia. Puesto que los seres humanos con frecuencia tenemos motivos para autoengañarnos; puesto que a veces tenemos motivos para engañar a los demás; puesto que somos falibles y nuestra percepción y memoria son problemáticas, debemos exigir que la evidencia para sustentar cualquier afirmación fáctica sea evaluada sin autoengaño, que sea cuidadosamente filtrada para detectar los errores, fraudes y conveniencias, y que sea sustantiva e inequívoca.

Lo que les explico a mis estudiantes, entonces, es que pueden y deben usar las seis reglas mencionadas para evaluar la evidencia que se propone para sustentar cualquier afirmación. Si la afirmación reprueba cualquiera de las seis reglas, debe ser rechazada; pero si aprueba cada una de las seis, se justifica tener confianza en su veracidad.
Haber aprobado cada una de las seis reglas no es ninguna garantía de la veracidad de la afirmación, por supuesto (sólo porque usted haya examinado toda la evidencia hoy disponible, no garantiza que mañana no habrá evidencia refutante nueva), pero sí garantiza que tendrá buenas razones para aceptarla. Garantiza que usted haya vendido su aceptación por un precio justo, que no le hayan engañado.

Ser adulto responsable significa que usted va a aceptar de buena gana que casi todo el conocimiento es tentativo. Posiblemente tendrá que cambiar su creencia mañana, si amerita la evidencia, y debe estar dispuesto y capaz de ha

 
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Publicado por en junio 13, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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Transmisión telepática cualitativa

Por Hans Bender

 

Una fuente de información de la investigación parapsicológica es la experimentación cualitativa con los sensitivos, los mediums. Me limitare a mostrar algunos aspectos de la telepatía que proceden de las experiencias cualitativas, las cuales se escapan a la investigación puramente estadística.

Un ejemplo de ello es la transmisión de dibujos efectuada por el escritor americano Upton Sinclair con su esposa y las experiencias de René Warcollier, antiguo director del Instituto Metafísico de París.

Sinclair consiguió transmitir dibujos por vía telepática a su esposa Craig hasta distancias de doscientos kilómetros. Publicó sus experiencias en el libro Mental Radio en 1930. Es interesante el detalle que para una traducción al alemán, que se proyectó, pero que no llegó a publicarse, Einstein el eminente físico, escribiera un prólogo muy favorable.

No hay que descartar de esas experiencias más que un rasgo que se encuentra a menudo en las transmisiones telepáticas: sólo se percibe una imagen cuya significación es desconocida para el sujeto. Sinclair escribe sobre este punto: “A veces mi esposa hace un buen dibujo del objeto pero lo define mal. Yo dibujaba un azadón, ella percibía la forma pero decía “quizás tijeras o lentes con abrazaderas largas para los oídos“. Cuando Sinclair -el agente- dibujaba un reno con su típica cornamenta, su esposa reproducía una forma que recordaba la cornamenta pero calificaba a su dibujo de “rama de acebo”. Sinclair añadía por comentario que desde el punto de vista psicológico era interesante fijarse en el hecho de que los renos y las ramas de acebo estaban relacionados para su esposa, desde la infancia, con la Navidad.

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Observamos bien a menudo que la información telepática no es comprendida por el percipiente que interpreta su impresión según sus propias asociaciones de ideas. La percepción extra-sensitiva presenta raras veces los rasgos de una verdadera cognición, es más como una emergencia de imágenes cuyo significado permanece dudoso. Así, los mediums no tienen criterio alguno para un juicio de la realidad: no pueden discernir entre unas imágenes producidas  por su fantasía y otras inducidas por una información paranormal. Además, las impresiones paranormales son muchas veces fragmentarias y no suministran más que un aspecto de lo que tiene relación con el contenido de la transmisión. Ya lo hemos visto en el caso de la cornamenta del reno.

Otro ejemplo nos lo mostrará con más detalle: Warcollier intentaba transmitir la fotografía de un grupo de soldados a cinco percipientes que se hallaban a cierta distancia de él, en otras habitaciones. El se hallaba en el grupo fotografiado y al empezar a concentrarse en los soldados con sus bayonetas caladas, pensaba en las trincheras, en las alambradas y en el paisaje desnudo y cretáceo de la campiña polvorienta donde se había hecho la fotografía.

Doris, una de las percipientes, remarcaba: “Brazos yertos, una impresión de fuerza, de cosas puntiagudas, que causan heridas y hacen llorar, de batalla. Un montón de latas mohosas detrás de unas alambradas”. Luisa escribía: “Un soldado, parece un granadero, con un sombrero de piel de oso” y una tercera: “El sol de Waterloo, un campo de batalla, espadas y fusiles, caballos muertos, idea de muerte“. Otra vio: “Montañas en la nieve, paisaje blanco sobre el cual aparecen unos puntos negros, hombres quizá”.

Warcollier dice que la última impresión es exactamente lo que él había pensado de la campiña polvorienta y es indudable que los percipientes tuvieron por blanco su pensamiento.

 
Fuente: Los fenómenos parapsicológicos como objeto de la investigación científica.

 
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Publicado por en junio 11, 2017 en Casuística, parapsicologia

 

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Experimento de elección retardada de Wheeler

Por Allyson O’Brien

John Archibald Wheeler en 1978 realizó un experimento teórico que pondría a prueba la elección retardada y así cambiar las condiciones de contorno de la ecuación de Schrödinger. Si la teoría era certera, las condiciones iniciales del experimento basadas al fotón aportarían que este podría ser “engañado” actuando como una partícula de la onda o viceversa. Einstein creía a este respecto que así era. Bohr, por otra parte, pensada que el fotón se comportaría como una partícula o una onda basada en las condiciones límite finales. Wheeler describió su experimento de elección retardada con un interferómetro Mach-Zehnder (superpuesto en un campo de béisbol) representadas en la figura 1.

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Figura 1: interferómetro Mach-Zehnder

En su experimento, los fotónes entrarían un divisor de haz medio plateado que reflejaba la mitad de la luz hacia el camino R y la otra mitad por el camino T. Dos espejos regulares reflejarían la luz hacia un segundo divisor de haz. El experimento se estableció para mostrar la Interferencia que ocurre en el detector D2, demostrando así que todos los fotónes tomarían ambos caminos. Si se eliminaba el divisor de haz, se convertiría en ‘Partículas’ y los fotónes tomarían la trayectoria T o la trayectoria R. Por lo tanto, podríamos elegir si los fotónes viajarían por ambos caminos o uno sólo. En palabras de Wheeler:

“Por lo tanto, podemos elegir si los fotónes individuales deben actuar Esquizofrénicamente o no.”

En 1984, el primer experimento de elección retardada se llevó a cabo con éxito. Desde entonces se han realizado varios experimentos más precisos y tecnológicamente avanzados.

Un grupo alemán liderado por Baldzuhn, Mohler y Martienssen publicó un experimento de elección retardada utilizando un interferómetro Mach-Zehnder y pares de fotones producidos por fluorescencia paramagnética. Aunque el experimento fue limitado en su tecnología (la tasa de coincidencias fue menor de lo esperado y lo visto en los patrones de interferencia fue mucho menos del 100%), el experimento produjo resultados similares a los trabajos anteriores de otro grupo experimental alemán.

Hellmuth, Walther, Zajonc y Schleich realizaron dos experimentos; Uno que utilizaba un interferómetro de Mach-Zehnder de baja intensidad y el otro que utilizaba beats cuánticos temporales de fluorescencia atómica. El experimento mostró los mismos resultados tanto para los de interferencia espacial como del dominio del tiempo.

Un experimento más reciente realizado en 2007 intentó replicar el original de Wheeler lo más preciso posible. Vincent Jacques utilizó el pulso de un sólo fotón que entró en el primer divisor de haz y para luego atravesar uno de dos trayectos de 48 metros de longitud antes de acceder en un segundo divisor de haz y golpear los detectores. Este experimento fue el primero en utilizar un sólo fotón.

Resultados extraños: !el sentido común se pierde!

Todos los experimentos mencionados anteriormente producen resultados de acuerdo con la teoría cuántica. No parece importar cuando las condiciones de contorno del experimento se cambian; Sólo las condiciones límite finales del experimento afectarán a si la luz adquiere propiedades ondulatorias o similares a partículas.

Incluso fue propuesto por Englert, Scully y Walther que tal vez cambiando las condiciones fronterizas después de que el experimento hubiera tenido lugar cambiaría el camino a seguir por la partícula, aunque esto fue rápidamente refutado. Dado que la teoría cuántica no mide eventos individuales, estos resultados no plantean ningún conflicto en esta área.

Esto, sin embargo, desafía el sentido común. Los resultados concluyen que después de que una partícula ha atravesado cierto camino, el camino que tomó puede cambiar. Un ejemplo más acentuado se representa en este desafío cuántico cuando Greenstein idea un hipotético experimento de la opción retrasada usando un quasar.

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Figura 2

La luz del quasar con lente gravitacional (ver figura 2) pasa a través en un experimento de elección retardada en la tierra. Si luego ponemos un segundo divisor de haz, de acuerdo con nuestros resultados anteriores, miles de millones de años de historia podrían ser alterados.

Esto nos obliga a tres interesantes preguntas:

1) ¿Cuál es la explicación cuántica?
2) ¿Estos resultados realmente violan la causalidad o pueden resolverse del modo clásico?
3) ¿Quién cuenta como observador?

Pensamientos cuánticos

En la mecánica cuántica, ha habido un debate extenso sobre la ubicación de una partícula justo antes de que se mida. La respuesta más aceptada fue la interpretación de Copenhague. Esto indica que la evolución temporal de la función de onda de una partícula es unitaria (conserva la normalización) hasta que se mide la partícula.

El mismo acto de medir la partícula colapsa la onda, de una manera no unitaria, en una sola posición. Esto, una vez más, obliga a la pregunta, “¿Quién cuenta como observador?” En su tésis el Dr Hugh Everett preguntó ¿qué pasaría si la evolución temporal del universo entero fuera visto como unitario?. Aunque esta idea evitaría la pregunta del observador, significaría que en lugar de que la función de onda se derrumbara, el observador de una medida entraría en una superposición en los resultados posibles.

Aunque no se demostró que estaba equivocado, la mayoría de físicos ignoraron la afirmación de Everett sobre la base de que era demasiado extraña. Einstein sostuvo que las teorías físicas deben ser deterministas para ser completas, y como éstas eran ideas no deterministas, debe haber alguna otra “variable oculta” que no se ha tenido en cuenta.

Como decía Einstein, “Dios no juega a los dados”. El teorema de Bell demostró que no hay manera de reproducir las predicciones mecánicas cuánticas con ninguna teoría de variables locales. Dieter Zeh, de la Universidad de Heidelberg, inició el siguiente paso en la comprensión cuántico-mecánica del experimento de elección retardada.

En su artículo sobre la interpretación de la medición en la teoría cuántica, Zeh mostró cómo la ecuación de Schrödinger tenía un tipo de censura. Este efecto es lo que se conoce como decoherencia.

La decoherencia proporciona una explicación de por qué la ecuación de Schrödinger parece colapsarse tras la medición. La versión corta es que los enredos se generan con casi todos los sistemas y su entorno. Visto juntos, el sistema y el ambiente evolucionan de manera unitaria. Mide el sistema solo mientras que la dinámica del sistema no es unitaria. La decoherencia se estudia a menudo utilizando matrices de densidad, que son generalizaciones estadísticos de las funciones de onda.

Para ilustrarlo, considere un experimento simple en el cual una moneda es lanzada. Hay dos posibles resultados, por lo que el estado del sistema se representa por la matriz de dos por dos que se muestra a continuación.

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Los elementos diagonales son probabilidades para los resultados “cabezas” y “colas”. Los elementos fuera de la diagonal son conjugados complejos que representan, de manera limpia, la cantidad de superposición cuántica entre los dos estados. Para un lanzamiento de monedas clásico, no existe tal superposición y la matriz de densidad es:

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La teoría de la decoherencia predice que las interacciones con el entorno de la moneda tenderá a empujar rápidamente cualquier elemento fuera de la diagonal hacia cero, reemplazando cualquier superposición cuántica por la ignorancia probabilística clásica. Observar el resultado de un lanzamiento de moneda cambia los elementos diagonales de una manera no unitaria.

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El ‘observador’ es responsable de la decoherencia al igual que puede ser cualquier cosa que interactúe con la moneda: un perro, un gato, o incluso un electrón. Esto explica por qué las superposiciones no se ven rutinariamente de forma macroscópica; Es extremadamente difícil mantener los sistemas grandes (como el pobre gato de Schrödinger) aislados del ambiente. Es mucho más fácil mantener objetos microscópicos -digamos, un fotón en un experimento de elección retardada- aislados para que puedan mantener sus secretos y comportamiento cuántico.

El experimento de pensamiento de elección retardada de Wheeler puso a prueba el principio de complementariedad onda-partícula de la mecánica cuántica. Varios experimentos llevados a cabo durante varias décadas mostraron que la predicción cuántica de los resultados de los experimentos era más correcta que las predicciones clásicas (“sentido común”).

La interpretación de las conclusiones sigue siendo un tema de debate. Algunos físicos están intentando encontrar una interpretación clásica -en algunos casos, ignorando completamente la mecánica cuántica por completo- mientras que otros consideran el experimento relevante para explicar la decoherencia cuántica. Como con muchos problemas de pensamiento clásico,mientras que la realización del experimento de Wheeler ha respondido a una pregunta , por otro lado, ha creado varias de nuevas.

 
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Publicado por en junio 10, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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