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La antropología y lo paranormal, el pensamiento crítico y el método científico (Guía práctica para el pensamiento crítico)

Por James Lett

Hay muchas explicaciones de la popularidad actual de las creencias paranormales en los Estados Unidos, incluyendo: (1) la falta de responsabilidad de los medios de comunicación, los cuales explotan el gusto del público por lo absurdo, (2) la irracionalidad de la cosmovisión estadounidense, la cual apoya las afirmaciones insostenibles, tales como la vida después de la muerte y la eficacia de los polígrafos y (3) la incompetencia de la educación pública, la cual usualmente fracasa en su tarea de enseñar las habilidades básicas del pensamiento crítico.
Como profesor universitario, me interesa especialmente el tercer problema. La mayor parte de los estudiantes de los primeros años de su carrera profesional sencillamente no saben cómo sacar conclusiones razonables de la evidencia disponible. En los mejores casos han aprendido qué pensar en sus estudios de nivel medio superior; pocos saben cómo pensar.

En un intento de remediar este problema en mi institución, he desarrollado una materia optativa llamada “La antropología y lo paranormal”. Este curso examina la gama completa de creencias paranormales en la cultura estadounidense contemporánea, desde la precognición y la psicoquinesia hasta la canalización de los espíritus y la criptozoología, así como todo lo que uno podría imaginar, incluyendo la astrología, los OVNIs y el creacionismo bíblico. Enseño muy poco acerca de las teorías antropológicas y aún menos sobre la terminología de la antropología. En lugar de ello, trato de comunicar a los estudiantes la esencia de la perspectiva antropológica, enseñándoles, de manera indirecta, los conceptos fundamentales del método científico. Lo hago enseñándoles a sopesar la evidencia. Les proporciono seis reglas sencillas que pueden aprovechar cuando analicen cualquier afirmación. Luego les enseño cómo aplicar estas reglas al análisis de cualquier afirmación de tipo paranormal.
Las seis reglas del razonamiento basado en la evidencia constituyen mi propia destilación y simplificación del método científico:

  •  Falsabilidad
  •  Lógica
  • Exhaustividad
  • Honestidad
  • Repetibilidad
  • Suficiencia

Si ustedes aplican estas reglas a cualquier afirmación —les explico a mis estudiantes— nadie podrá engañarles.

Falsabilidad

Debe ser posible concebir algún tipo de evidencia que pudiera demostrar la falsedad de la afirmación. Puede parecer paradójico, pero para que cualquier afirmación sea verdadera, debe ser falsable (refutable). La regla de la falsabilidad es una garantía de que si la aseveración es falsa, la evidencia demostrará su falsedad; si es verídica, la evidencia no la falsará. (En este caso la afirmación puede ser aceptada como verídica de manera tentativa, hasta el momento que se presente evidencia que sí la falsa). La regla de la falsabilidad, en otras palabras, dice que debe importar la evidencia. Como tal es la primera regla, la más importante y la más fundamental para el razonamiento basado en la evidencia.

La regla de la falsabilidad es esencial por la siguiente razón: si no fuera posible concebir algo que falsara la afirmación, la evidencia disponible no importaría. No tendría sentido examinar la evidencia, porque la conclusión ya se conocería. La afirmación sería invulnerable ante cualquier evidencia. Esto no significaría, sin embargo, que la afirmación fuera verídica; significaría que la afirmación no tuviera sentido. Esto es evidente, porque es imposible —lógicamente imposible— que cualquier afirmación sea cierta a pesar de todo. Para cada afirmación verídica, siempre es posible concebir alguna evidencia que la falsara. Dicho de otra forma, cada aseveración verídica es falsable.

Por ejemplo: la afirmación verídica que la duración de la vida de los seres humanos es menor a los 200 años. Estaría falsada si un solo ser humano alcanzara la edad de 200 años. De la misma manera, la afirmación verídica que el agua se congela a los 0º C es falsable; estaría falsada si el agua se congelara, digamos, a los 2º C. Cada una de estas afirmaciones está firmemente establecida como un “hecho” científico. No esperamos que ninguna de las dos se falsara. Sin embargo, lo importante es que cualquiera de las dos pudiera ser falsada. Cualquier afirmación que no se puede falsar carece por completo de contenido propositivo; dicho de otra manera, no aporta ninguna aseveración real; puede ser una aserción emotiva, o sea, una declaración sobre la perspectiva subjetiva de la persona. Las afirmaciones no falsables sí funcionan para comunicar ideas, pero lo que aportan es información sobre los valores personales del individuo. No comunican nada de tipo fáctico, por lo tanto no son ni verdaderos ni falsos. Las afirmaciones no falsables son propositivamente vacías.

Se viola la regla de la falsabilidad de dos maneras, por lo regular; es decir, hay dos tipos de afirmaciones no falsables. El primero es la afirmación no declarada: se trata de un enunciado que es tan amplio y vago que carece de cualquier contenido propositivo. La afirmación no declarada es básicamente ininteligible; por lo tanto carece de sentido. Considere, por ejemplo, la afirmación que los terapeutas que trabajan con cristales pueden usar pedazos de cuarzo para restaurar el equilibrio y la armonía de la energía espiritual del paciente. ¿Qué significa tener un desequilibrio de la energía espiritual? ¿De qué manera puede reconocerse y diagnosticarse este “desequilibrio”? ¿Qué tipo de evidencia comprobaría que la energía espiritual desequilibrada de una persona haya sido —o no haya sido— equilibrada mediante la aplicación de la cristaloterapia? La mayor parte de las maravillas “Nueva Era”, de hecho, consiste en afirmaciones no declaradas de este tipo. Se disuelven completamente cuando las exponemos al solvente del pensamiento racional.

La afirmación no declarada tiene la ventaja de que prácticamente cualquier evidencia que se pudiera alegar podría interpretarse como congruente con la afirmación. Por ello es especialmente popular entre los paranormalistas que dicen tener poderes de precognición. Jeane Dixon, por ejemplo, predijo que 1987 sería un año “lleno de cambios” para Caroline Kennedy. Dixon también predijo que Jack Kemp encontraría “grandes desacuerdos con el resto de su partido” en 1987 y que el “terror mundial de los narcos” sería desatado por los principales narcotraficantes durante el mismo año. Asimismo reveló que el famoso locutor Dan Rather “podría (o no podría) ser hospitalizado” en 1988, y que el “problema mayor” de Whitney Houston en 1986 sería “equilibrar las exigencias de sus vidas personal y profesional”. La afirmación no declarada se reduce a una aseveración que se puede traducir con las palabras “Qué será será”.

La segunda variedad de afirmaciones no falsables, aún más popular entre los paranormalistas que la primera, tiene que ver con el manejo de la salida múltiple, es decir, una serie inagotable de excusas que tratan de explicar cualquier evidencia que parece falsar la aseveración. Los proponentes de una interpretación literal de la creación según la Biblia, por ejemplo, afirman que el universo tiene una edad menor a los 10,000 años. Hacen esto a pesar del hecho que podemos observar estrellas que tienen una distancia de la tierra de varios miles de millones de años luz, lo cual significa que la luz tuvo que salir de ellas hace varios miles de millones de años. Esto demuestra que el universo tiene una edad de varios miles de millones de años. ¿Cómo contestan los creacionistas esta refutación de su afirmación? Con la sugerencia que Dios tuvo que haber creado la luz ya en tránsito desde aquellas estrellas distantes, en el momento de la creación, hace 10,000 años. Ninguna evidencia concebible, por supuesto, puede falsar esta afirmación.

Otros ejemplos de salidas múltiples abundan en el ámbito de lo paranormal. Los proponentes de los OVNIs, cuando no hay evidencia física o fotográfica confiable para apoyar sus afirmaciones, señalan una “conspiración gubernamental” secreta que supuestamente obstaculiza la difusión de la evidencia que sustentaría sus argumentos. Los curanderos psíquicos dicen que te pueden curar si tienes suficiente fe en sus poderes. Los psicoquinéticos dicen que pueden doblar cucharas con sus mentes, si no están expuestos a las vibraciones negativas de los observadores escépticos. Los lectores del tarot pueden predecir su destino si usted es sincero en su deseo de conocerlo. La salida múltiple significa, en efecto, “Águila, yo gano; Sol, usted pierde”.

Lógica

Cualquier argumento que se propone como evidencia para sustentar cualquier afirmación debe ser sólido. Un argumento es considerado válido si su conclusión sigue inevitablemente de sus premisas; es sólido si es válido y si todas las premisas son verídicas. Aunque los filósofos han codificado y etiquetado las diferentes formas de argumentos válidos, no es necesario estudiar un curso de lógica formal para poder aplicar las reglas de la inferencia de una manera coherente y acertada. Un argumento inválido puede ser detectado mediante el sencillo método del contraejemplo: si se puede concebir una sola instancia en la cual la conclusión no seguiría a las premisas, aunque todas las premisas fuesen verídicas, entonces el argumento sería inválido.

Considere el siguiente silogismo, a manera de ejemplo: todos los perros tienen pulgas; Javier tiene pulgas; por lo tanto Javier es un perro. Este argumento es inválido porque un solo gato pulgoso llamado Javier sería un contraejemplo efectivo. Si un argumento es inválido, carece, por definición, de solidez. Sin embargo, no todos los argumentos válidos son sólidos. Considere el ejemplo siguiente: todos los perros tienen pulgas; Javier es un perro; por lo tanto Javier tiene pulgas. Este argumento no es sólido, aunque sea válido, porque la primera premisa es falsa: no todos los perros tienen pulgas.

A veces es problemático determinar si un argumento válido es sólido. Saber si una premisa particular es verídica requiere, con frecuencia, de conocimientos adicionales acerca de la afirmación, los cuales podrían requerir investigaciones empíricas. Si el argumento resiste estas dos pruebas —si es válido y sólido—, las conclusiones pueden ser aceptadas con certeza.

La regla de la lógica es violada con frecuencia por los pseudocientíficos. Erich von Däniken, quien popularizó la mitología de los astronautas antiguos a partir de 1970, escribió muchos libros en los cuales propuso argumentos inválidos y endebles con una regularidad entumecedora (véase Omohundro, 1976). En su libro ¿Chariots of the gods? (“¿Cuadrigas de los dioses?”) ofrece argumentos que son lógicamente inválidos e inexactos en cuanto a los “hechos” que apoyan los argumentos. Dicho de otra manera, sus argumentos son doblemente endebles. Por ejemplo: von Däniken argumenta que el mapa del mundo, creado por el almirante turco Piri Re’is, es tan “asombrosamente exacto” que sólo pudo haber sido elaborado con base en fotografías tomadas desde satélites. Por un lado, el argumento es inválido: cualquiera de una variedad de técnicas, aparte del uso de las fotografías tomadas desde satélites, podrían dar como resultado un mapa “asombrosamente exacto”. Por el otro, la premisa es falsa: el mapa de Piri Re’is, en realidad, contiene varias inexactitudes tremendas (véase Story, 1981 [sic]).

Exhaustividad

La evidencia que se propone para sustentar cualquier afirmación debe ser exhaustiva; en otras palabras, toda la evidencia disponible debe contemplarse.
Por razones obvias, nunca es razonable considerar solamente la evidencia que apoya una teoría, desechando la evidencia que la contradice. Esta regla es directa y evidente; requiere poca explicación o justificación. Sin embargo es una regla que es violada con frecuencia por los proponentes de los supuestos sucesos paranormales y por los que tienen creencias paranormales.

Por ejemplo: a los proponentes de la teoría de los biorritmos les gusta citar los accidentes de aviones que sucedieron en días en los cuales el piloto, el copiloto y el navegante estaban experimentando niveles críticamente bajos en sus ciclos intelectuales, emocionales y/o físicos. La evidencia que contemplan los apologistas de la biorritmia, sin embargo, no incluye el número aún mayor de accidentes aéreos que sucedieron cuando los tripulantes estaban experimentando puntos altos o neutros en sus ciclos biorrítmicos (Hines, 1988: 160). De manera similar, cuando las personas creen que Jeane Dixon tiene poderes precognitivos porque predijo la elección de George Bush en 1988 (lo cual hizo, efectivamente, pero dos meses antes de la elección, cuando cada científico social, personalidad de los medios de comunicación y ciudadano privado en el país estaba haciendo el mismo pronóstico), suelen hacer caso omiso de los miles de pronósticos hechos por Dixon que no se cumplieron (tales como sus predicciones que John F. Kennedy no ganaría la presidencia en 1960, que la tercera guerra mundial empezaría en 1958 y que Fidel Castro moriría en 1969). Si usted está dispuesto a seleccionar la evidencia que va a contemplar, podrá concluir, de una manera razonable, que la tierra es plana.

Honestidad

La evidencia que se propone para sustentar cualquier afirmación debe ser evaluada sin autoengaño. La regla de la honestidad es un corolario de la regla de la exhaustividad. Cuando usted haya revisado toda la evidencia, es fundamental que sea honesto consigo mismo en cuanto a los resultados de aquella revisión. Si el peso de la evidencia contradice la afirmación, usted tiene la obligación de abandonar su creencia en aquella afirmación y viceversa.

La regla de la honestidad, como la regla de la exhaustividad, es violada con frecuencia, tanto por los proponentes como por los adherentes de las creencias paranormales. Los parapsicólogos violan esta regla cuando concluyen (después de que numerosos experimentos subsecuentes hayan fracasado en su intento de repetir los resultados psíquicos que en primera instancia hayan resultado positivos) que el poder psíquico debe ser un fenómeno evasivo. (Si aplicáramos la “navaja de Occam”, la conclusión honesta sería que el resultado positivo inicial fuera una coincidencia.) Los creyentes en lo paranormal violan esta regla cuando concluyen, después de observar que una persona con “poderes psíquicos” haya doblado una cuchara con la mano en lugar de usar la mente, que esta persona sólo hace trampa algunas veces.

En la práctica, la regla de la honestidad usualmente se reduce a una prohibición contra cualquier violación, mediante la salida múltiple, de la regla de la falsabilidad. Sin embargo, hay más: la regla de la honestidad significa que usted debe aceptar la obligación de llegar a una conclusión racional, una vez que haya examinado toda la evidencia. Si el peso abrumador de la evidencia refuta su creencia, debe concluir que la creencia es falsa; tiene que aceptar las consecuencias lógicas, con sinceridad y humildad. Cuando nos enfrentamos con evidencia negativa aplastante, la neutralidad y el agnosticismo no son salidas mejores que la credulidad y la fe. Negar, evitar, racionalizar y todos los demás mecanismos familiares de autoengaño serían violaciones de la regla de la honestidad.

En mi opinión, esta regla en sí prácticamente invalida la disciplina entera de la parapsicología. Después de más de un siglo de investigaciones académicas sistemáticas, la hipótesis de la existencia de los poderes psíquicos queda como una idea sin confirmar, sin sustento real. Los parapsicólogos han fracasado en su intento, como observa Ray Hyman (1985: 7), de producir “cualquier evidencia coherente de la paranormalidad que sea capaz de resistir el escrutinio científico aceptable”. Todo parece indicar que la cantidad de parapsicólogos que observa la regla de la honestidad es muy pequeña, en comparación con el número de los que se engañan a sí mismos. El experimentado investigador parapsicológico Eric Dingwall (1985: 162) resumió su extensa experiencia en este campo con la siguiente observación: “Después de sesenta años de experiencia, incluyendo relaciones personales con la mayor parte de los principales parapsicólogos de aquel periodo, creo que no podría nombrar media docena de ellos, a los cuales pudiera calificar como estudiosos objetivos, quienes honestamente querían descubrir la verdad”.

Repetibilidad

Si la evidencia para cualquier afirmación se basa en el resultado de un experimento, o si la evidencia que se propone para sustentar cualquier afirmación puede ser explicada lógicamente como coincidencia, es necesario que la evidencia se repita en experimentos o pruebas subsecuentes.

La regla de la repetibilidad aporta una salvaguardia contra la posibilidad del error, el fraude y la coincidencia. Un solo resultado experimental nunca es adecuado en sí, sea sobre la producción de la fusión nuclear o la existencia de la habilidad telepática. Cualquier experimento, sin importar el rigor en su diseño y ejecución, siempre estará sujeto a la desviación implícita o al error no detectado. La regla de la repetibilidad, la cual requiere que observadores independientes sigan los mismos procedimientos y logren los mismos resultados, es una manera efectiva de corregir el sesgo o el error, aunque éstos queden sin identificar. Si los resultados experimentales son producto del fraude premeditado, la regla de la repetibilidad asegurará que el experimento será ejecutado, eventualmente, por investigadores honestos.

Si el fenómeno que estamos analizando pudiera considerarse de alguna manera como el resultado de una coincidencia, este fenómeno debería repetirse antes de que pudiéramos eliminar la hipótesis que se haya tratado de una coincidencia. Si la coincidencia es, efectivamente, la explicación del fenómeno, éste no volverá a repetirse en pruebas subsecuentes; la hipótesis de que haya sido una coincidencia se confirmaría. Pero si la coincidencia no fuera la explicación, el fenómeno podría repetirse. Habría que buscar una explicación aparte de la coincidencia. Si yo logro predecir correctamente la próxima tirada de dados, usted debería insistir que yo repita la hazaña, antes de aceptar que mi predicción haya sido más que una coincidencia.

La regla de la repetibilidad es violada regularmente por los parapsicólogos, a quienes les gusta interpretar mal las coincidencias. El famoso “detective psíquico” Gerard Croiset, por ejemplo, supuestamente resolvió varios crímenes misteriosos y localizó a centenares de personas desaparecidas, durante una carrera que abarcó varios decenios, desde 1940 hasta su muerte en 1980. En realidad, la gran mayoría de las predicciones de Croiset o eran vagas e irrefutables o simplemente estaban equivocadas. Puesto que Croiset hizo miles de predicciones durante su vida, no es sorprendente que haya disfrutado de unos cuantos aciertos fortuitos. El difunto parapsicólogo holandés Wilhelm Tenhaeff, sin embargo, se basó en aquellos “muy raros casos premiados” para argumentar que Croiset poseía poderes psíquicos demostrados (Hoebens, 1986a: 130 [sic]). Esto constituye una clara violación de la regla de la repetibilidad; aquellos “casos premiados”, aunque hayan sido ciertos, no puede usarse para demostrar las habilidades psíquicas de Croiset. (Por otra parte, buena parte de los datos de Tenhaeff eran fraudulentos; véase Hoebens, 1986b [sic].)

Suficiencia

La evidencia que se propone para sustentar cualquier afirmación debe ser suficiente para establecer la veracidad de esa afirmación, con las siguientes condiciones: (1) la responsabilidad de comprobar cualquier afirmación es de la persona que hace la afirmación, (2) las afirmaciones extraordinarias exigen evidencia extraordinaria y (3) la evidencia basada en la autoridad y/o el testimonio nunca es suficiente para demostrar cualquier afirmación de tipo paranormal.

La responsabilidad de comprobar es de la persona que afirma, por el simple hecho que la ausencia de evidencia que refuta no es lo mismo que la presencia de evidencia que confirma. Esta regla es violada con frecuencia por los proponentes de los fenómenos paranormales, quienes argumentan que el hecho de que sus afirmaciones no hayan sido refutadas demuestra que éstas han sido comprobadas. (Los aficionados de los OVNIs, por ejemplo, argumentan que el hecho de que los escépticos no han explicado cada uno de los casos de OVNIs demuestra que algunos casos deben ser interpretados como visitas de naves extraterrestres.) Considere las implicaciones de este tipo de razonamiento: si yo afirmo que Adolfo Hitler vive actualmente en Argentina, ¿cómo podrías refutar mi afirmación? Puesto que la afirmación es lógicamente posible, lo mejor que usted podría lograr (ante la ausencia de evidencia forense no ambigua) sería mostrar que la afirmación es muy poco probable, pero esto no sería una refutación. El hecho de que usted no puede demostrar que Hitler no esté vivo en Argentina, sin embargo, no quiere decir que yo haya comprobado que sí lo está. Sólo significa que he comprobado que lo podría estar. Pero eso sería muy poco significativo; la posibilidad lógica no es lo mismo que la realidad establecida. Si la ausencia de evidencia refutante fuera prueba suficiente de una afirmación, podríamos “comprobar” cualquier cosa que pudiéramos imaginar. La creencia debe basarse no simplemente en la ausencia de evidencia refutante, sino la presencia de evidencia sustentante. Aportar aquella evidencia sustentante es la obligación de la persona que hace la aseveración.

Las afirmaciones extraordinarias exigen evidencia extraordinaria, por la evidente razón del equilibrio. Si yo afirmara que llovió durante diez minutos cuando iba al trabajo el martes pasado, usted podría justificar la aceptación de mi afirmación como verídica, basándose en mi reporte. Pero si yo afirmara que fui secuestrado por seres extraterrestres, quienes me llevaron al lado oscuro de la luna y me hicieron extraños experimentos médicos, usted podría justificar la exigencia de evidencia más sustantiva. La evidencia ordinaria de mi testimonio, mientras podría ser suficiente para sustentar afirmaciones ordinarias, no es suficiente para las afirmaciones extraordinarias.

De hecho, el testimonio personal nunca es suficiente para ninguna afirmación paranormal, sea de una “autoridad” o de cualquier persona, por la sencilla razón que un ser humano puede mentir y puede equivocarse. Ningún grado de pericia en ninguna disciplina es una garantía contra la falibilidad humana. Por otra parte, la pericia no excluye la motivación de mentir. Por lo tanto las credenciales, los conocimientos y la experiencia de una persona no pueden tomarse en sí como evidencia para establecer la veracidad de una afirmación. Es más, la sinceridad de una persona no aporta nada a la credibilidad de su testimonio. Aún cuando las personas están comunicando lo que ellos creen sinceramente, siempre es posible que estén equivocados. La percepción es una actividad selectiva; depende del contexto ideológico, las expectativas, los estados emotivos y bioquímicos, así como muchas variables más. La memoria es notoriamente problemática, propensa a una amplia gama de distorsiones, supresiones, sustituciones y amplificaciones. Por lo tanto, el testimonio que las personas relatan, sobre lo que recuerdan haber visto u oído, siempre debe considerarse como una aproximación provisional a la realidad. Cuando las personas están hablando acerca de lo paranormal, su testimonio nunca debe tomarse como evidencia confiable en sí. La posibilidad —y aún la probabilidad— del error son demasiado grandes (véase Connor, 1986 [sic]).

Conclusión

Las primeras tres reglas —la falsabilidad, la lógica y la exhaustividad— son lógicamente necesarias para el razonamiento basado en la evidencia. Si vamos a tener confianza en la veracidad de cualquier afirmación, sea de tipo normal o paranormal, la afirmación debe ser propositivamente significativa y la evidencia que se propone para apoyarla debe ser racional y exhaustiva.

Las últimas tres reglas —la honestidad, la repetibilidad y la suficiencia— son pragmáticamente necesarias para el razonamiento basado en la evidencia. Puesto que los seres humanos con frecuencia tenemos motivos para autoengañarnos; puesto que a veces tenemos motivos para engañar a los demás; puesto que somos falibles y nuestra percepción y memoria son problemáticas, debemos exigir que la evidencia para sustentar cualquier afirmación fáctica sea evaluada sin autoengaño, que sea cuidadosamente filtrada para detectar los errores, fraudes y conveniencias, y que sea sustantiva e inequívoca.

Lo que les explico a mis estudiantes, entonces, es que pueden y deben usar las seis reglas mencionadas para evaluar la evidencia que se propone para sustentar cualquier afirmación. Si la afirmación reprueba cualquiera de las seis reglas, debe ser rechazada; pero si aprueba cada una de las seis, se justifica tener confianza en su veracidad.
Haber aprobado cada una de las seis reglas no es ninguna garantía de la veracidad de la afirmación, por supuesto (sólo porque usted haya examinado toda la evidencia hoy disponible, no garantiza que mañana no habrá evidencia refutante nueva), pero sí garantiza que tendrá buenas razones para aceptarla. Garantiza que usted haya vendido su aceptación por un precio justo, que no le hayan engañado.

Ser adulto responsable significa que usted va a aceptar de buena gana que casi todo el conocimiento es tentativo. Posiblemente tendrá que cambiar su creencia mañana, si amerita la evidencia, y debe estar dispuesto y capaz de ha

 
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Publicado por en junio 13, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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La Física Cuántica y el pensamiento humano.

Por Cardenas Espinosa, R.D

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Los primeros días de primavera-  S. Dalí (1929)

La Física Cuántica, es la física de las posibilidades, una manera de describir el mundo. Su campo de actuación es el de las partículas elementales, que se desenvuelven de manera misteriosa para la percepción ordinaria, ajenas a las leyes de los objetos físicos, dando lugar a diferentes interpretaciones. En el presente artículo se plantea una serie de interrogantes relacionadas con la física cuántica lo que permitirá cuestionarnos acerca de ¿Cómo piensa el ser Humano?, la respuesta a esta se analizará apoyándose en los siguientes cuestionamientos: ¿Nosotros Creamos la Realidad?, ¿Nuestros Pensamientos afectan esa realidad?, ¿Quién o qué escoge esa Realidad?

¿Cómo piensa el ser Humano?

El verdadero aprendizaje humano es una construcción inductivo – deductivo que depende de cada persona (de su memoria, motivación, concentración, actitud y conducta), que logra modificar su estructura mental y alcanzar un mayor nivel de diversidad, de complejidad y de integración. Parte de la estructura mental que la persona trae (preconceptos) y reconoce el nivel de pensamiento lógico que posee para propiciar experiencias que promueven sus habilidades de observación, análisis, síntesis, evaluación y crítica.

Todo lo anterior se apoya en la estructura conceptual de cada persona, parte de las ideas y preconceptos que él trae sobre algún tema de análisis; prevé el cambio conceptual que se espera de la construcción activa del nuevo concepto y su repercusión en la estructura mental; confronta las ideas y preconceptos afines al tema, con el nuevo concepto que aprende; lo aplica a situaciones concretas (y lo relaciona con otros conceptos de la estructura cognitiva) con el fin de ampliar su transferencia.

Todos los grupos sociales establecen sus reglas, sus valores, sus prácticas y su saber específico, definen su misión y sus metas, dentro de estas metas también están las metas de formación que busca cada grupo social e individuo para lograr su identidad y hacerlo parte de su realidad.

El aprendizaje humano es un proceso en construcción que mediante el cual intervienen cuatro aspectos fundamentales así:

1. El Ser es el aprendiz, quien realiza un aprendizaje significativo de la cognición estructurada de las actividades de aprendizaje.

2. El Saber es el contenido o información fundamental y cuyas fuentes de acceso son: los objetos reales, la experiencia, los materiales educativos, las bibliotecas y la tradición.

3. El Hacer lo realiza los padres, el docente, tutor o maestro guía quien ajusta las herramientas pedagógicas en lenguaje audiovisual de ayuda conmutada sostenida.

4. El Convivir empleando la andragogía como metodología educativa para que los adultos desarrollen sus proyectos de aprendizaje.

Para poder dar una idea clara de Cómo piensa el ser humano, debemos tener claro cómo es su proceso de aprendizaje, cómo se comporta, su motivación y cómo es el proceso cuando se realiza la interacción entre el alumno (aprendiz, hijo), el maestro (padres) y el contenido para obtener un buen proceso de aprendizaje y la transformación en la forma de pensar del ser humano.

El aprendizaje humano se realiza en niveles interrelacionados y no jerárquicos que conllevan a la formación del Pensamiento Formal como se cita a continuación:

1. Sensorial: Es el mundo objetual que empieza a operar en forma de pensamiento concreto.

2. Perceptual: Es el mundo subjetivo, es interpretación sensorial.

3. Neuropsíquico o cognitivo: Es interpretación Cerebral.

4. Configuracional: La psiquis, vinculación mental del nuevo conocimiento o comportamiento. De esta manera podemos obtener una evolución adecuada relacionando permanentemente estos niveles entre si.

De igual manera, no puedo dejar de lado la teoría de Piaget sobre el Constructivismo, interaccionismo y realismo crítico, que permite obtener un pensamiento concreto y formal en el ser humano. Esta teoría permite visualizar la evolución del pensamiento concreto al pensamiento formal de una manera sencilla, para ello vamos a tomar cada elemento (Constructivismo, interaccionismo y realismo crítico) y vamos a observar que papel desempeña en esta evolución.

El constructivismo, se opone al empirismo y toma fuerza la construcción del conocimiento a partir de la interacción entre el sujeto y el objeto.

El interaccionismo, genera un movimiento dialéctico entre el sujeto y objeto generando la construcción del conocimiento.

El realismo crítico, es donde logramos realizar un consenso entre lo que conocemos del objeto en la realidad como tal y lo relacionamos dentro de nuestros esquemas.

De esta manera se puede decir que el ser humano desarrolla su pensamiento de una manera asociativa, comenzando con un aprendizaje inductivo (toma datos específicos de entrada y entrega modelos o reglas generales) y llegando a un aprendizaje deductivo (toma modelos o reglas generales y entrega reglas específicas).

El éxito de todo este desarrollo va ligado a la motivación que el ser humano tenga para realizar un proceso de aprendizaje. La motivación es la fuerza interior que lleva al ser humano a descubrir y aprender cosas nuevas, que lo impulsa a satisfacer las diferentes necesidades que todos los días nacen y lo guían a explorar en sus áreas de interés. Podría decir que la motivación es el motor del ser humano, si el motor se encuentra en perfecto estado y tiene una meta que alcanzar, impulsará a la máquina completa a ésta, pero si el motor se encuentra sin fuerzas, sin metas, la máquina se quedará quieta, estática, observando como la vida pasa frente a ella, no ella por la vida.

Si conjugamos la motivación con el proceso de aprendizaje del ser humano de una manera objetiva podremos obtener un resultado adecuado y óptimo del proceso vivido como sucede en el aula de clase. Si el docente invierte tiempo en estudiar, conocer y comprender como es el proceso de aprendizaje que realiza cada uno de sus estudiantes podrá tener una mayor posibilidad de acertar en las metodologías que emplea, si a esto le adiciona la innovación y asume un rol de agente motivador en sus estudiantes, podrá contar con un grupo de personas no solo presentes en un aula para escucharlo sino motivadas a explorar campos de la ciencia de su interés y dispuestas con una mente abierta para adquirir el conocimiento y las experiencias que el docente le suministre.

Un estudiante ve en su docente un modelo de vida en lo personal, en lo profesional y en lo laboral. Si el docente muestra a sus estudiantes un ser integral, con ética, inteligente, con un proyecto de vida claro y estructurado, motivado a salir adelante cada día, y que disfruta enseñar, el estudiante podrá tomarlo como un modelo a seguir; pero, si el docente falla en alguno de estos aspectos el modelo de vida podrá seguir siendo tomado por el estudiante pero no será un modelo efectivo.

Es importante pues, que el docente nunca olvide que es un modelo de vida para sus estudiantes, así como son los padres para sus hijos, y que el estudiante (o hijo) como todo ser humano toma de cada persona lo que le sirve para su propia vida y el resto lo deshecha. Que bueno sería que el docente, el padre, el líder brindara al estudiante la posibilidad de tomar muchas herramientas, actitudes, destrezas, motivaciones de él para mejorar su calidad de vida.

Así pues, para resolver la pregunta ¿CÓMO PIENSA EL SER HUMANO? Tomaré como analogía una receta de cocina:

Ingredientes: Ser humano – Estudiante, Hijo, Aprendiz; Motivación; Área de conocimiento

Utensilios necesarios: Hábitat; Contenidos; Recursos materiales; Metodología

Mezcla: Señor docente, padre, líder, el ingrediente principal de esta receta es el ser humano – Estudiante, hijo, aprendiz, lo único que se debe hacer con él es transformar su pensamiento de lo concreto a lo formal, y así lograr cambiar su realidad.

• Indague sobre las motivaciones que este tiene, cómo desarrolla su aprendizaje y cuáles sus áreas de interés.

• Tome los contenidos del área de interés encontrada, busque los recursos materiales que considere necesarios y diseñe las metodologías adecuadas para el proceso de aprendizaje encontrado.

• Genere o elija un hábitat o espacio adecuados para llevar a cabo esta transformación.

Conviértase en un guía de este proceso mas no sea el protagonista de él, recuerde que el único protagonista es el ser humano – Estudiante, hijo, aprendiz o discípulo.

Notas:

• No olvide que toda acción tiene una reacción. Por lo tanto debe ser muy cauteloso al momento de hacer la mezcla. No la descuide en ningún instante, pues cualquier descuido puede echar a perder el producto final.

• No se niegue la posibilidad de retroalimentar su propio pensamiento durante este proceso.

• De usted depende en gran parte que la receta tenga éxito, coloque lo mejor que tiene para dar, es la única manera de obtener buenos productos. Piense que esta será la mejor receta de su vida.

Esta receta es una forma clara y objetiva de comprender que el ser humano no aprende solo, que su pensamiento siempre está motivado por acciones que observa a su alrededor, que siempre busca ir de lo general a lo particular cuando experimenta situaciones nuevas y que a medida que estas se van repitiendo las memoriza e invierte su análisis, pasa a observar y pensar desde lo particular hacia lo general.

El hombre es un animal de costumbres, sediento de situaciones nuevas, deseoso de superarse a sí mismo, y en esta búsqueda transforma cíclicamente su pensamiento y por ende su realidad, lo cual nos permite avanzar al siguiente interrogante

 ¿Nosotros Creamos la Realidad?

Estoy totalmente de acuerdo con la afirmación dada en la película, cuya tesis parte de que el cerebro fija lo que es capaz de ver, y que no distingue el mundo exterior (Lo que miro) del mundo interior (Lo que no miro) ya que nosotros creamos la realidad a partir de Información, Ideas y Conceptos relacionado con el proceso de aprendizaje humano expuesto en el punto anterior.

A lo largo de la historia hemos visto como se ha cambiado la percepción de la realidad en conceptos tales como la redondez de la tierra, las teorías de copérnico. Entre otras.

A lo mejor si se nos aísla desde niños a un lugar recóndito sin influencia del mundo exterior ni los avances modernos, y estuviéramos rodeados de una sociedad en iguales condiciones, nuestra personalidad estaría fuertemente influenciada por la Religión que nos inculcaran nuestros padres (el pensamiento de tener a un Dios como observador Supremo) y el mundo material (del cual estaríamos rodeados). Estos elementos empezarían a obstaculizar los razonamientos planteados en la física cuántica, es decir la física de las posibilidades y nuestra percepción del pasado y el futuro.

Si cambiamos de escenario, tiempo y gente cambiaría enormemente nuestra relación y por ende nuestra personalidad, así como la influencia de la religión y el mundo material, en otras palabras cambiaría nuestra realidad.

Nuestro cerebro permite crear una realidad a partir de la percepción de nuestros recuerdos, de los estímulos que influyen en nuestros deseos e ilusiones, por lo tanto, es nuestro cerebro el que nos permite ver la realidad, cuando llegamos a la edad adulta, aparecen en nuestra mente una serie de imágenes del pasado que se activan mediante algún estímulo, permaneciendo más arraigadas aquellas que nos impactaron altamente como el caso de un accidente, una pérdida, un dolor, una desilusión en el caso de los pensamientos negativos, pero también podemos obtener las imágenes de los pensamientos positivos de sucesos exitosos, felices de nuestras vidas.

Muchas veces, logramos confundir nuestros recuerdos con nuestros sueños, ya que, el desear transformar nuestra realidad nos permite empezar a generar cambios en nuestras vidas y por ende en nuestros pensamientos, haciéndonos cambiar nuestras actitudes, hábitos y rutinas con el fin de alcanzar aquella meta, con lo cual podemos crear nuestra realidad.

Los únicos límites que existen en la vida, son aquellos que interpone el pensamiento, ya que, si nos enfrentamos a un nuevo reto, empleo, estudio, o realidad, nuestro pensamiento nos puede limitar, impulsar y retar a seguir adelante, detenernos o retroceder, todo esto depende de la Motivación, según se planteó en el análisis anterior del interrogante ¿Cómo piensa el ser Humano?

Sin motivación, nuestro pensamiento no nos permite generar las situaciones necesarias para crear la realidad., lo cual nos lleva al análisis del siguiente interrogante:

¿Nuestros Pensamientos afectan esa realidad?

Obviamente los pensamientos positivos y negativos afectan nuestra realidad, la intención es su Alma Mater y dependiendo de nuestra personalidad, intención y emociones podemos en un momento dado perder el control y caer en la adicción del placer tomando decisiones trascendentales que cambian el rumbo de nuestras vidas.

El caso del enamoramiento es un vivo ejemplo de esto, desde muy chicos, encontramos atracción par las chicas bonitas, e ignoramos a aquellas que no cumplen algunos patrones vendidos por la sociedad de consumo, que no inculcaron desde el mismo vientre materno, sin embargo, en alguna ocasión un amigo nos revela que una de las chicas que no consideraba bonita, está muy enamorada de mí, manifiesta que soy un chico muy atractivo, inteligente y excitante, en mi pensamiento, empieza a cambiar la percepción de aquella chica y como arte de magia, influenciado por mis emociones, empiezo a ver bella a aquella chica, busco la forma de hablar con ella y conocerla más a fondo, va cambiando así mi realidad y empiezo a concebir ideas y conceptos diferentes a partir de esa información que tuve de mi amigo, voy poco a poco influenciando mis pensamientos a tal punto de concentrar el mayor numero de pensamientos positivos hacia aquella chica, y doy argumentos a mis demás amigos y personas de mi entorno, ellos tan bien van cambiando su punto de vista, cambia su percepción de la realidad y empiezan a contemplar otros estándares de belleza que se transmiten a la comunidad y se empieza a hablar de la belleza exótica que tienen las mujeres con características similares a la de aquella chica que se fijo en mí. Así mismo, en muchos otros campos y áreas hacemos posible cambiar nuestra realidad e incluso la de los demás a partir de nuestros pensamientos.

Otro caso que evidencia la capacidad de nuestros pensamientos para cambiar esa realidad está ligado con la toma de decisiones de trascendencia a las cuales estamos sujetos de tomar en un momento dado de la vida y que afectan esa realidad.

De esta manera, cuando nuestras emociones controlan nuestros pensamientos y en especial cuando estamos influenciados por sustancias químicas (drogas, alcohol, excitación sexual) generan emociones fuertes que en determinados momentos nos impulsan a tomar decisiones sin el raciocinio debido y pueden afectar nuestra realidad, como consecuencia se presentan embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, homicidios, crímenes pasionales, irrespeto, entre otras que pueden cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Así mismo, en otros casos, nos generan un sentimiento de desinhibición tal, que nos arriesgamos a enfrentar situaciones que en condiciones normales no haríamos, y que afectan positivamente nuestra realidad, empezar una nueva relación de amistad, de amor, negociar un nuevo puesto de trabajo, entre otras.

Entonces, podemos ahora cuestionarnos sobre lo siguiente:

 ¿Quién o qué Escoge esa Realidad?

El observador que escoge la realidad es la conciencia que está influenciada por las células y cuyo mundo subatómico hace parte de la física cuántica, la cuál es la física de las posibilidades.

Partiendo de la afirmación de Heisemberg “Los átomos no son cosas, son tendencias”, entonces las partículas que se interconectan con un universo alternativo contemplan la posibilidad de cambiar la dirección del Tiempo de pasado a futuro, o de futuro a pasado, con la propiedad de la superposición de un objeto para estar simultáneamente en varios lugares y tiempos a la vez.

Muchas veces, nos da la sensación de haber experimentado alguna situación, o estar en un lugar, haber vivido en otra época, siendo otra nuestra realidad. Nos cuestionamos internamente sobre ¿Existe la Reencarnación?, ¿Existen Universos Paralelos?, ¿Puedo viajar en el tiempo mientras estoy durmiendo o inconciente?, ¿El pasado y el Futuro están al alcance de mis pensamientos?, ¿Porqué nuestros sueños son tan reales, que parece que formaran parte de nuestra realidad presente?. Estas y otras preguntas se pueden responder mediante la Física de las Posibilidades, que no es otra que la física cuántica.

Así mismo, sentimos como nuestra alma sale del cuerpo y nos vemos a nosotros mismos con los ojos de observador Supremo que es Dios, navegamos por el espacio y el tiempo sin ataduras, sin prejuicios, sin límites, nos sentimos soñar despiertos y controlar nuestra realidad al antojo de nuestros pensamientos.

Un caso muy particular sucede cuando nos embriagamos hasta perder el control, hacemos cosas que no recordamos, pero somos conscientes de ellas, se derrumban las barreras del prejuicio, y nos sentimos como espíritus libres sin ninguna inhibición, nos atrevemos a enfrentar situaciones y personas que condiciones normales no haríamos, nos convertimos en los héroes de la película que traza nuestro subconsciente, pero siempre está latente ese llamado, aquella voz que nos hace recordar nuestra realidad, que nos hace caer en cuenta de lo bueno o de lo malo, esa voz que llamamos Conciencia.

El estado de adicción es aquel mediante el cual no somos capaces de controlar nuestro estado emocional y nos dejamos llevar por el placer.

Aquí aplica la Máxima de San Agustín “Feliz el Hombre que logra dominar todas sus pasiones”.

El dejarnos llevar por nuestras pasiones convierte nuestra libertad en libertinaje y es allí cuando nos dejamos llevar por el desenfreno. Bajo mi concepción y creencias considero que en la vida siempre debe de existir un estado de equilibrio entre lo bueno y lo malo, y depende de nuestra conducta, pensamiento y decisiones inclinar la balanza hacia uno u otro lado, y si dejamos que nos dominen nuestras pasiones perdemos el control de nosotros mismos y es allí donde nuestra conciencia se duerme y escoge el vivir una realidad que no queremos, pero, siempre y cuando cultivemos el amor, las virtudes, el respeto y todos los valores humanos, mantendremos nuestra conciencia despierta y lograremos escuchar la voz de nuestra conciencia que nos guiará siempre a la realidad que merecemos.

Conclusiones:

Para dar Respuesta a la pregunta ¿Cómo piensa el ser Humano? Es necesario comprender que el aprendizaje humano es un proceso en asociativo inductivo – deductivo en continua construcción, cuyo principal motor es la Motivación, el cual se puede explicar de forma similar a una receta de cocina con ingredientes, utensilios y una mezcla apropiada; su principal protagonista es el ser humano, que requiere además de un proceso de interacción influenciado por su comportamiento.

Así como el aprendizaje humano la motivación es la materia prima fundamental para poder crear nuestra realidad, y cuyos únicos límites los coloca el pensamiento.

Todos nuestros pensamientos, bien sean positivos o negativos afectan nuestra realidad y el rumbo de nuestras vidas.

La conciencia es quién escoge nuestra realidad, y está en nuestro comportamiento, pensamiento y emociones seguir el camino que esta nos traza.

¿Y tu qué Sabes? Es la gran pregunta cuya respuesta sería la combinación de las respuestas a los interrogantes anteriores, como dice el gran filósofo “Sólo sé que nada sé”, lo que creo saber está influenciado por mi conciencia, mis pensamientos y la realidad que he decidido vivir.

Mi realidad depende de mis creencias, emociones, tiempo y espacio, el cuál es único.

 
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Publicado por en agosto 13, 2016 en Artículos, parapsicologia

 

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Entrevista a Bruce Lipton-Pensamiento y sanación

El científico Bruce Lipton reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la energía por su capacidad para curar. Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”.

-Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda.

– ¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina?

-Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, la células enferman y mueren. Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?” ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad.

-¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar?

-Dentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.

-En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil?

-No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.

-¿Está diciendo que el efecto placebo “creer que algo nos sanará” es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso.

-Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo? Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos.

-¿Se puede poner energía en una cápsula?

-Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. El dinero controla la ciencia.

-Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la autocuración.

-He hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamína, oxitocína, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células.

Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas: La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se interfiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer.

La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.

-Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía.

-Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario.

De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas.

Como decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células.

La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones.

-¿Y qué hay dentro?

-Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico.

-Y eso enlaza con la física cuántica. Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?

-La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo.

Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad.

La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer.

Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas. Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.

-Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, ¿por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento?

-Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo. Pero no lo podemos controlar.

Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida.

Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se “programa” su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!

La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable. Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.

-¿Podemos reprogramar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?

-Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa informacion, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés. Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice: “Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: “¿Por que sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento… solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes.

-Ayudan, pero no ves muchos resultados. Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente.

-Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si cojo mis células y las traslado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno.

Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.

Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate? Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado?

Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser.

Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.

Fuente.

 
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Publicado por en febrero 18, 2015 en Entrevistas, parapsicologia

 

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Muhammad Alí y el efecto de la intención.

En 1974, siete semanas antes de enfrentarse en Kinshasa al campeón mundial de los pesos pesados George Foreman en su «com­bate en la jungla», Muhammad Alí practicaba sus golpes como si no le importara, lanzando algunos desganados ganchos a su sparring como si se estuviese entrenando con un saco de boxeo. La mayor parte del tiempo se apoyaba contra las cuerdas y dejaba que su oponente lo gol­peara desde todos los ángulos.

En los últimos años de su carrera boxística, Alí dedicó la mayor parte de sus entrenamientos a aprender a encajar los golpes. Estudió cómo mover la cabeza un microsegundo antes del impacto y con qué parte del cuerpo podía esquivar el golpe para que no doliera tanto. No estaba entrenando su cuerpo para ganar. Estaba entrenando su mente para no perder, sobre todo en ese momento del doceavo asalto en que uno cae víctima del cansancio y la mayoría de los boxeadores ya no aguantan más.’ El trabajo más importante no lo estaba haciendo en el ring, sino en su sillón. Estaba peleando el combate en su cabeza.

Alí era un maestro de la intención. Desarrolló un conjunto de ha­bilidades mentales que alteraron su desempeño en el ring. Antes de un combate, usaba todas las técnicas de automotivación existentes: afir­maciones, visualizaciones, ensayos mentales, autoconfirmaciones y tal vez el más poderoso epigrama de valor personal jamás dicho: «Soy el más grande». Alí también hacía declaraciones públicas de sus inten­ciones. Su constante aluvión de pequeños versos y poemitas, aparente­mente tan inocuos, eran en el fondo intenciones disfrazadas:

“Archie Moore puede ser muy alto, pero besará la lona en el cuarto asalto”.

“Clay lanza un derechazo, un golpe muy hermoso, y con ese guantazo derriba al pobre Oso”.

Antes de un combate, Alí repetía estas pequeñas rimas como un mantra —a la prensa, a sus adversarios, incluso en el cuadrilátero— hasta que él mismo las aceptaba como un hecho.

Cuando se enfrentó a Alí en Kinshasa, Foreman era siete años más joven que él y uno de los boxeadores más brutales que se han visto en el ring. Sólo dos meses antes había liquidado a Ken Norton con cinco golpes en la cabeza después de únicamente dos asaltos.

Sin embargo, en las semanas anteriores a la pelea, cuando los periodistas le preguntaban sobre el hecho de que las apuestas estuvie­sen dos a uno en su contra, Alí respondía lo siguiente:

«Foreman tiene una buena pegada, pero no sabe golpear -y se ponía a golpear el aire frente a la nariz del periodista— Foreman sólo empuja a sus adversarios. Además, es muy lento, sus golpes tardan un año en llegar a su destino. No estoy en absoluto preocupado. Esta va a ser la mayor sorpresa en la historia del boxeo».

La intención de Alí se convirtió en realidad en el combate de Kinshasa. También usó con maestría la intención para derrotar a Joe Frazier en las Filipinas ese mismo año, en la que tal vez fue la mayor exhibición de boxeo de todos los dempos.

Esta vez, Alí creó un muñeco de vudú. Convirtió a su feroz opo­nente en un pequeño gorila de goma que llevaba consigo en el bolsi­llo de su chaqueta y al que lanzaba algún que otro golpe frente a las cámaras de televisión:

«Va a ser una maravilla cuando acabe con el gorila en Manila».

Cuando Frazier entró en el ring ya había sido redu­cido en la mente de Alí a algo menos que humano.

Además de estas intenciones verbalizadas, Alí llevaba a cabo inten­ciones mentales ensayando cada momento del combate en su cabeza: la fatiga de sus piernas, su cuerpo cubierto de sudor, el dolor en los ríñones, las magulladuras de su rostro, el flash de los fotógrafos, los gri­tos exultantes del público, incluso el momento en que el árbitro levan­ta su brazo como vencedor del combate contra Frazier. Alí enviaba a su cuerpo una intención ganadora y su cuerpo respondía obedeciendo las órdenes recibidas.

Hoy en día, los deportistas de distintas especialidades practican habitualmente lo que suele llamarse «ensayo mental», «prác­tica implícita» o «ensayo encubierto». La intención focalizada es con­siderada esencial para alterar o mejorar el desempeño deportivo. Los nadadores, patinadores, halterofilistas y jugadores de fútbol emplean la intención para mejorar su rendimiento y su consistencia. La intención se usa incluso en deportes de ocio, como el golf o el montañismo.

El psicólogo Alian Paivio, profesor emérito de la Universidad de Western Ontario, fue el primero en proponer que el cerebro usa un «código dual» para procesar simultáneamente la información verbal y no verbal. La práctica mental ha demostrado funcionar tan bien como la práctica física para las pautas y la sincronización. El modelo de Paivio ha sido adaptado para ayudar a los deportistas en su motiva­ción, o para aprender o mejorar una determinada habilidad. Las téc­nicas del ensayo mental han sido estudiadas y comentadas exhaustiva­mente en la literatura científica y de divulgación, y su credibilidad aumentó aún más en 1990, cuando la Academia Nacional de Ciencias examinó todos los estudios científicos realizados hasta la fecha y los declaró eficaces.

El ensayo mental más efectivo consiste en imaginar el evento deportivo desde la perspectiva del deportista, como si estuviese real­mente compitiendo. Equivale a una prueba mental —Alí imaginando el momento en que su puño conecta con el ojo izquierdo de Frazier—. El deportista imagina detalladamente el futuro en su devenir. Los cam­peones ensayan con antelación cada aspecto de la situación, y los pasos que deberían dar para superar cualquier obstáculo.

Los deportistas más exitosos dividen sus actuaciones en pequeños componentes y trabajan para mejorar determinados aspectos. Para dominar su especialidad, imaginan una actuación perfecta.Se centran en los momentos más difíciles y desarrollan buenas estrategias para lidiar con ellos —como un desgarro muscular, mantener el control ante la adversidad o una decisión arbitral adversa— Emplean distintas intenciones dependiendo de si están aprendiendo una habilidad por primera vez o de si desean mejorar su técnica. Como Muhammad Alí, los deportistas de élite aprenden a bloquear las imágenes que repre­sentan dudas. Si la imagen de un obstáculo surge en su mente, saben muy bien cómo cambiar la película interna, y eliminan esa escena para poder imaginar el éxito.

¿cómo puede el simple hecho de pensar en una actuación afectar a la actuación real?

Las investigaciones sobre el cerebro con la electromiografía (EMG) nos dan algunas pistas. La EMG proporciona una instantánea en tiempo real de las instrucciones del cerebro al cuer­po —cuándo y dónde el cerebro dice al cuerpo que se mueva— regis­trando cada impulso eléctrico enviado por las neuronas motoras a determinados músculos para producir una contracción. Generalmente, la EMG es usada para ayudar a los médicos a diagnosticar las enfer­medades neuromusculares y a comprobar si los músculos responden adecuadamente a la estimulación.

Pero la EMG también ha sido empleada para resolver un intere­sante enigma científico: averiguar si el cerebro distingue entre un pen­samiento y una acción. ¿Crea el pensamiento de una acción el mismo patrón neurotransmisor que la propia acción? Para responder a esta pregunta, un grupo de esquiadores fueron conectados a una unidad de EMG mientras realizaban ensayos mentales. Durante el tiempo en que los esquiadores estuvieron ensayando sus descensos, los impulsos eléc­tricos hacia sus músculos fueron exactamente iguales a los que se pro­ducían cuando ejecutaban realmente la prueba. El cerebro enviaba las mismas instrucciones al cuerpo, tanto si el movimiento era imaginario como si era real.

Las investigaciones con EEG han mostrado que la actividad eléc­trica producida por el cerebro es idéntica tanto si estamos pensando en hacer algo como si estamos realmente haciéndolo. En los halterofilistas, por ejemplo, los patrones EEG del cerebro que serían activados para producir las habilidades motoras reales  son activados cuando la habilidad se está simplemente simulando en la mente.’ El mero pensa­miento es suficiente para producir las instrucciones neurales necesarias para lle­var a cabo el acto físico.

Cuando un deportista está en acción, los nervios que envían seña­les a los músculos a lo largo de una determinada vía son estimulados y las sustancias químicas que han sido producidas permanecen ahí durante un período corto. Cualquier estimulación futura a lo largo de la misma vía es facilitada por los efectos residuales de las conexiones anteriores. Mejoramos en las tareas físicas porque las vías de señaliza­ción para pasar de la intención a la acción ya han sido creadas. Es algo parecido a una vía de tren que atraviesa tierras salvajes e inhóspitas. El desempeño futuro mejora porque tu cerebro conoce el camino y sigue la vía que ya ha sido instalada. Como el cerebro no distingue entre hacer algo determinado y simplemente pensar en hacerlo, los ensayos mentales son tan buenos para crear una vía como la práctica física. Los nervios y los músculos crean una vía tan sólida como la creada mediante la práctica repetida.

Sin embargo, hay algunas diferencias importantes entre la prácti­ca física y la mental. Con la primera, cuando practicas demasiado, te cansas, y el cansancio causa interferencias eléctricas y bloqueos en las vías. Con la intención mental nunca se producen bloqueos, no impor­ta lo mucho que practiques en tu cabeza.

La otra diferencia se refiere al tamaño del efecto; el patrón neu­romuscular creado por la práctica mental puede ser levemente más pequeño que el de la física. Aunque ambos tipos de práctica crean los mismos patrones musculares, las actuaciones imaginarias tienen una magnitud menor.

Podemos usar la intención para controlar prácticamente cual­quier proceso corporal y tal vez incluso las enfermedades que ponen en peligro la vida. Pero ¿pueden nuestros pensamientos sobre los demás ser tan potentes como aquéllos sobre nosotros mismos?

El psicólogo William Braud es uno de los pocos científicos que han examinado este tema. Braud reunió a un grupo de voluntarios y les pidió que realizaran un biofeedback entre ellos. Después de empare­jar a los componentes del grupo, conectó a un miembro de cada pare­ja a una máquina de biofeedback, y luego pidió al otro miembro que res­pondiera a los resultados y llevara a cabo el envío de instrucciones mentales. Según las pruebas de Braud, los resultados eran equivalentes a los que se producían cuando los pacientes usaban el biofeedback con sus propios cuerpos. Las buenas intenciones de otro hacia ti pueden ser tan poderosas como las tuyas propias.

Los otros estudios de Braud también sugieren que cuanto más «ordenados» sean nuestros pensamientos, más podremos influir sobre los de los demás para hacerlos también más «ordenados». Por ejemplo, en sus experimentos, la gente tranquila fue la que más éxito tuvo a la hora de enviar influencia mental para calmar a la nerviosa, y la gente con buena capacidad de concentración fue la que más ayudó a con­centrarse a la distraída. El trabajo de Braud también sugiere que los mayores efectos se producen cuando la persona está más necesitada de ayuda.

Todas estas posibilidades sugieren que tenemos una enorme res­ponsabilidad a la hora de generar nuestros pensamientos. Cada uno de nosotros es un Frankenstein en potencia, con un extraordinario poder para afectar al mundo vivo que nos rodea.

Fuente:El experimento de la Intencion

 
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Publicado por en junio 14, 2014 en Casuística

 

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