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¿Por qué existen los colores?

Por Daniel Dennett

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El «color» en sí mismo no existe en el mundo; sólo existe en los ojos y en el cerebro del observador. Los objetos reflejan la luz a diferentes longitudes de onda, pero estas ondas de luz no tienen color

                          Ornstein y Thompson,

Muchos han observado que, curiosamente, resulta difícil decir exactamente qué tipo de propiedades de las cosas en el mundo podrían ser los colores. La idea más simple y atractiva —la que todavía hallamos en muchas discusiones a nivel elemental— es que cada color puede asociarse a una única longitud de onda de la luz y, por tanto, que la propiedad de ser rojo consiste simplemente en la propiedad de reflejar la luz en la longitud de onda del rojo y de absorber las demás longitudes de onda. Sin embargo, hace ya algún tiempo que se sabe que esto no es correcto. Superficies con propiedades de reflexión fundamentalmente diferentes pueden verse del mismo color, mientras que una misma superficie, bajo condiciones diferentes de luminosidad, puede verse de colores diferentes.

Las longitudes de onda de la luz que penetran en nuestros ojos sólo están indirectamente relacionadas con los colores que vemos en los objetos. Para aquellos que en algún momento tuvieron la esperanza de hallar una manera simple y elegante de recuperar los beneficios del pagaré que Locke extendió sobre los poderes disposicionales de las superficies, la situación no podría ser peor. Algunos (por ejemplo Hilbert, 1987) han decidido anclar el color de forma objetiva, decidiendo que se trata de una propiedad relativamente simple de los objetos externos, como por ejemplo la propiedad de la «reflectancia espectral de las superficies»; al optar por esta vía, no tienen más remedio que concluir que la visión en color normal a veces nos provoca ilusiones, ya que las constancias que percibimos no siempre coinciden con las constancias de la reflectancia espectral de las superficies medidas con instrumentos científicos.

Otros han llegado a la conclusión de que las propiedades de color deben ser consideradas desde un punto de vista subjetivo, como propiedades definibles únicamente en términos de sistemas de estados cerebrales de los observadores, ignorando así la confusa variación en el mundo que da lugar a dichos estados: «Los objetos coloreados son ilusiones, pero no ilusiones infundadas. Normalmente nos hallamos en estados perceptivos cromáticos, los cuales son estados neuronales»  (Hardin, 1988,)
Lo que ya queda fuera de toda duda es que exista una propiedad simple y no disyuntiva de las superficies tal que sólo aquellas superficies que la poseen, y sólo aquéllas, sean rojas (en el sentido de las cualidades secundarias de Locke). En principio, éste es un hecho turbador, casi deprimente, ya que parece indicar que nuestra aprehensión perceptiva del mundo es mucho peor de lo que habíamos pensado, como si habitáramos un mundo de sueños o como si fuéramos víctimas de un engaño colectivo. Nuestra visión
en color no nos proporciona un acceso a las propiedades simples de los objetos, aunque parezca lo contrario. ¿Por qué? ¿Mala suerte? ¿Un diseño defectuoso? Por supuesto que no. Existe una perspectiva diferente, y mucho más instructiva, que podemos adoptar en cuanto al color, que me fue mostrada por primera vez por la filósofa de las neurociencias Kathleen Akins (1989, 1990).  A veces, existe una razón por la cual han aparecido nuevas propiedades.

Un ejemplo particularmente útil es el que nos proporciona el famoso caso de Julius y Ethel Rosenberg, que fueron condenados y ejecutados en 1953 por espiar el proyecto estadounidense de la bomba atómica en favor de la Unión Soviética. Durante el proceso se desveló que habían improvisado un inteligente sistema de identificación: rompían en dos trozos una caja de cartón de gelatina Jell-O, y cada trozo se remitía a los dos individuos, que debían ir con mucho cuidado en el momento de identificarse. Cada trozo se convertía así en un «detector» único y casi infalible del compañero: en futuros encuentros, cada parte debía mostrar su trozo y si ambas partes encajaban, todo iba bien. ¿Por qué funciona este sistema? Porque al romper el cartón se produce un perfil de tal complejidad  informacional que sería virtualmente imposible reproducir de forma deliberada. (Nótese que cortar la caja de gelatina con una cuchilla no serviría para los propósitos que hemos descrito.) El borde irregular de un trozo de cartón se convierte en un dispositivo de reconocimiento de patrones prácticamente único de su pareja; es un aparato o un traductor para detectar la propiedad formal M, donde M se instancia sólo en su pareja.
En otras palabras, la propiedad formal M y el detector de la propiedad M que la detecta están hechos el uno para la otra. Si el uno o la otra no existiera, tampoco habría ningún motivo para que existiera la otra parte, no habría motivos para que fuera creada. Lo mismo ocurre con los colores y la visión en color: están hechos los unos para la otra. Los códigos de colores son una idea bastante reciente en la «ingeniería de los factores humanos», pero sus virtudes ya han sido ampliamente reconocidas. En los hospitales se trazan líneas de colores por los pasillos, lo cual ayuda a los pacientes a orientarse: «Para llegar a fisioterapia, siga la línea amarilla»; para llegar al banco de sangre, siga la línea roja». Los fabricantes de televisores, ordenadores y otros aparatos electrónicos utilizan un código de colores para los haces de cables a fin de poder seguir el recorrido del cable de un punto a otro. Estas aplicaciones son muy recientes, pero la idea es mucho más antigua; más antigua que los uniformes de colores que ayudaban a distinguir al amigo del enemigo en el fragor de la batalla, más antigua, de hecho, que la misma especie humana.
En la naturaleza, algunas cosas «necesitaban ser vistas», mientras que otras necesitaban verlas, de modo que evolucionó un sistema que tendía a minimizar el trabajo de las segundas, potenciando la capacidad de resaltar de las primeras. Considérense los insectos. Su visión del color coevolucionó con los colores de las plantas que polinizaban, un buen truco de diseño que benefició a ambos. Sin el código de colores de las flores, la visión en color de los insectos no habría evolucionado, y viceversa. Así pues, el principio del código de colores es la base de la visión en color de los insectos, y no una invención reciente de alguna especie inteligente de mamíferos. Podríamos contar historias similares sobre la evolución y la visión en color en otras especies. Mientras que es posible que algún tipo de visión en color haya evolucionado con el propósito de discriminar visualmente ciertos fenómenos inorgánicos, no está claro que esto se haya producido con ninguna de las especies de este planeta.

Los diferentes sistemas de visión en color han evolucionado de forma independiente, en ocasiones con espacios cromáticos radicalmente distintos. No todas las criaturas vivientes poseen algún tipo de visión en color. Los pájaros, los peces, los reptiles y los insectos poseen una visión en color muy parecida a nuestro sistema «tricromático» (rojo-verde-azul); los perros y los gatos no. Entre los mamíferos, sólo los primates poseen visión en color, y con diferencias sorprendentes entre los diferentes sistemas. ¿Qué especies poseen visión en color y por qué?

Esta historia resulta ser fascinante y compleja y, en gran medida, llena de especulaciones. ¿Por qué las manzanas son rojas cuando han madurado? Es natural suponer que podemos dar una respuesta únicamente en términos de cambios químicos que se producen cuando el azúcar y otras sustancias alcanzan unos determinados grados de concentración en la fruta durante el proceso de maduración, produciendo así reacciones diversas. Pero ello ignora el hecho de que no habría manzanas si no hubiera comedores de manzanas y esparcidores de semillas que pudieran verlas, de modo que el hecho de que las manzanas sean fácilmente visibles para al menos algunas variedades de comedores de manzanas constituye una condición para su propia existencia, y no una mera «casualidad» (¡desde el punto de vista de las manzanas!). El hecho de que las manzanas posean la reflectancia espectral de las superficies que poseen es tanto una función de los fotopigmentos que había disponibles para equipar las células cónicas en los ojos de los fructívoros como lo es de los efectos de las interacciones entre el azúcar y los otros componentes de la química de la fruta. Los frutos que no participan del código de colores compiten muy mal en los estantes del supermercado de la naturaleza, aunque la publicidad engañosa también será penalizada; los frutos que están maduros (llenos de nutrientes) y que lo publicitan se venderán mejor, pero la publicidad debe acomodarse a las capacidades visuales y a las inclinaciones de los potenciales consumidores.

Al principio los colores se hicieron para que pudieran verlos aquellos que estaban hechos para verlos. Pero esta situación fue evolucionando gradualmente, por casualidad, aprovechando hábilmente los materiales que estaban a mano, estallando ocasionalmente en una profusión de elaboraciones de un nuevo truco, y siempre tolerando altos grados de variación y de constancia inútil (meramente coincidente). Dichas constancias coincidentes a menudo afectaban a rasgos «más fundamentales» del mundo físico. Una vez hubo criaturas capaces de distinguir las bayas rojas de las bayas verdes; éstas también pudieron distinguir los rubíes rojos de las esmeraldas verdes, pero eso no fue más que una bonificación fruto de la coincidencia. El hecho de que exista una diferencia de color entre los rubíes y las esmeraldas puede, pues, considerarse como un fenómeno cromático derivado.

¿Por qué es azul el cielo? Porque las manzanas son rojas y las uvas moradas, pero no al revés. Es un error pensar que primero hubo colores —rocas coloreadas, agua coloreada, cielo coloreado, orín rojo-anaranjado y cobalto azul brillante— y que después la Madre Naturaleza apareció y supo sacar partido de esas propiedades para fijar un código de colores para las cosas. Por el contrario, primero había las diferentes propiedades reflectantes de las superficies, propiedades reactivas de los fotopigmentos, etc., y después la Madre Naturaleza desarrolló, a partir de estas materias primas, unos eficientes sistemas de codificación en «color»/de visión en «color» ajustados el uno con el otro, y entre las propiedades que surgieron de este proceso de diseño se encuentra lo que los seres humanos normales llamamos colores. Si resultara que el azul del cobalto y el azul de un ala de mariposa fueran iguales (para la visión de un ser humano normal), ello no sería más que una coincidencia, un efecto secundario desdeñable, fruto de los procesos que condujeron al nacimiento de la visión en color, y así , dotaron a un conjunto curiosamente amañado de propiedades primarias complejas con la propiedad secundaria compartida de producir un efecto común en un conjunto de observadores normales.
«Y sin embargo», apuntará usted, «¡antes de que hubiera animales con visión en color, ya había gloriosas puestas de sol rojas, y brillantes esmeraldas verdes!» Sí, claro, usted puede decir eso, pero entonces esas mismas puestas de sol también serían chillonas, multicolores y desagradables, reproducidas en colores que no podemos ver y para los cuales ni siquiera tenemos un nombre. Es decir, usted no podrá más que admitir esto, si hubiera o pudiera haber criaturas en algún planeta cuyo aparato sensorial se viera afectado  de cualquiera de estos modos por dichas puestas de sol. Y por lo que sabemos, existen especies que perciben naturalmente que hay dos (o diecisiete) colores diferentes en un puñado de esmeraldas que nosotros vemos uniformemente de color verde.
Muchos seres humanos son ciegos a los colores rojo y verde. Supongamos que todos lo fuéramos, en cuyo caso estaríamos de acuerdo en que tanto los rubíes como las esmeraldas son «rojerdes»; después de todo, los demás observadores normales las ven igual que muchas otras cosas rojerdes: los coches de bomberos, los céspedes bien regados, las manzanas maduras y las manzanas no maduras (Dennett, 1969). Si aparecieran unos individuos como nosotros, insistiendo en que las esmeraldas y los rubíes son de colores diferentes, no habría manera de decidir cuál de los dos sistemas de visión en color es más «fiel».

Al mirar a mi alrededor, los colores fabricados por el hombre me llaman la atención desde todos los rincones de mi despacho: libros, cojines, una alfombra en el suelo, una taza de café, una caja de grapas —azules, rojos, amarillos y verdes brillantes—. Hay más colores aquí que en una jungla tropical. Y sin embargo, mientras que en la jungla cada color tendría un significado, aquí en mi estudio prácticamente nada lo tiene. La anarquía de los colores ha tomado el poder.            Nicholas Humphrey

Las categorías básicas de nuestros espacios cromáticos (y, evidentemente, de nuestros espacios olfativos, nuestros espacios sonoros y todo lo demás) han sido formadas por presiones selectivas, de modo que por lo general tiene sentido preguntar para qué sirve una determinada discriminación o preferencia. Existen motivos por los cuales rechazamos ciertos olores y aceptamos otros, por los cuales preferimos ciertos colores a otros, por los cuales ciertos sonidos nos molestan más que otros, o nos relajan más. No  tienen por qué ser siempre nuestros motivos, sino que pueden ser los motivos de unos antepasados lejanos, que han dejado sus huellas fósiles en las predisposiciones innatas que conforman nuestros espacios cualitativos. Pero, como buenos darwinianos, también deberíamos reconocer la posibilidad —la necesidad, de hecho— de que existan otras predisposiciones no funcionales, distribuidas al azar por la población gracias a la variación genética. A fin de que la presión selectiva favorezca de forma diferenciada a aquellos que muestren una predisposición en contra de F una vez que F se ha hecho ecológicamente importante, tienen que haberse producido variaciones inútiles (no funcionales todavía) en las «actitudes hacia F» sobre las cuales pudiera actuar la selección. Por ejemplo, si en el futuro comer callos fuera a lanzar una maldición prerreproductiva, solamente los que estuviesen «naturalmente» (y, hasta ese momento, inútilmente) predispuestos en contra de comer callos tendrían una ventaja (quizá muy leve en un principio, pero pronto explosiva, si las condiciones la favoreciesen). Así pues, si usted encuentra que algo (el brécol, por ejemplo) es indescriptible e inefablemente repugnante,  de ello no se sigue que exista algún motivo por el cual esto deba ser así. Ni
tampoco se sigue que usted tenga algún defecto en relación a sus semejantes, si no coinciden con usted en cuanto a este punto. Podría ser uno de esos detalles innatos dentro de su espacio cualitativo que, por el momento, no tiene ninguna significación funcional.

Estas consideraciones evolutivas nos ayudan en la tarea de explicar por qué las cualidades secundarias resultan ser tan «inefables» y tan difíciles de definir. Igual que la propiedad formal M del trozo de caja de cartón de los Rosenberg, las cualidades secundarias se muestran extremadamente resistentes a una definición simple. Forma parte de la esencia del truco de los Rosenberg el que no podamos sustituir nuestro predicado postizo por una descripción de la propiedad que sea más larga y más compleja, pero a la vez más precisa y exhaustiva, ya que, si pudiéramos hacerlo, nosotros (o cualquier otro) podríamos utilizar dicha descripción como receta para producir otro ejemplo de M u otro detector de M. Nuestros detectores de cualidades secundarias no fueron diseñados específicamente para detectar solamente propiedades difíciles de definir, pero el resultado es prácticamente el mismo que si lo hubieran sido.

Como observa Akins (1989), la razón de ser de nuestros sistemas sensoriales no es la de detectar propiedades «básicas» o «naturales» del entorno, sino la de servir a nuestros propósitos «narcisistas» de permanecer con vida; la naturaleza no construye motores epistémicos. La única manera fácilmente accesible de decir cuál es la propiedad formal M consiste en señalar hacia el detector de Ai y decir que M es la propiedad formal detectada por esa cosa de ahí. Naturalmente, cualquiera que intente decir qué propiedad detecta (o no consigue detectar) alguien cuando «aparece de la manera que a él le parece» se encontrará en el mismo apuro.

Algunos colores se hicieron para gustar, así como algunos olores y algunos sabores. Otros colores, olores y sabores, en cambio, se hicieron para no gustar. En otras palabras, y más precisamente, no es un accidente el que a nosotros (y a las demás criaturas capaces de detectarlos) nos gusten y nos disgusten los colores, los olores, los sabores y otras cualidades secundarias.
Del mismo modo que hemos heredado unos evolucionados detectores de simetrías verticales en nuestros sistemas visuales para alertarnos (a nosotros y a nuestros antepasados) del hecho ecológicamente significativo de que hay otra criatura que nos está mirando, también hemos heredado unos evolucionados detectores de cualidades secundarias que no son unos meros testimonios desinteresados, al contrario, son avisadores y alertadores, sirenas, tanto en el sentido homérico del término como en el sentido del coche de bomberos.

 

 
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Publicado por en julio 26, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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Sistema de Adquisición de Datos.

Por Jose Luis Tajada.

Creo que de todos es conocida mi afición por la electrónica, los microprocesadores y la programación, pero no todos saben de mi curiosidad -científica- por los denominados “fenómenos paranormales”. Antes de continuar, y para borrar esa sonrisa estúpida que se le suele poner en la cara a las personas que desconocen estas lides o a las que piensan que por poseer un título universitario a fuerza de haberle echado años y dinero -benditos los que tuvieron ambos aditamentos- creen que deben alejarse de estos temas “místicos, ocultos y de locos”, hacer un alto en el camino para poder lanzar un párrafo en pro de la cordura e intelecto de las personas que como yo, se dedican a perder su poco tiempo libre y dinero en investigar estos temas.

Lejos de supersticiones y creencias friquis, he de reconocer que el Universo me sigue sorprendiendo con algunos comportamientos que no se pueden predecir, con sucesos que no logro entender, y con algunos casos que la Ciencia Ortodoxa no ha sido capar de resolver. No digo, ni creo que en lado alguno de mi biografía se pueda encontrar dato alguno que demuestre que así lo haya hecho, que estos sucesos que aún hoy en día no se pueden explicar sean, tal y como algunos divulgadores de lo misterioso nos los han contado, de origen enteramente paranormal, ni tan siquiera que exista ese “otro lado” que promulgan algunos investigadores. Simplemente reconozco que existen cosas que no entendemos y cuyo origen no podemos clasificar. Con toda la cordura, y con toda la seriedad que merecen estas dudas, como cualquier otra, merecen ser analizadas con seriedad y rigurosidad, aunque no le guste a la ciencia.

Dicho esto, es cuando nos enfrentamos a la tarea de explicar el dispositivo que aquí presento y que ha sido enteramente desarrollado por mí. Aplicando conocimientos en electrónica, y dedicando varios meses de trabajo en los cuales he aprovechado las horas de tiempo libre que no me suelen sobrar he logrado crear este Sistema de Adquisición de Datos (DAS), para servir de instrumento de laboratorio para el análisis de algunos de estos llamados “fenómenos paranormales”.

Características del Equipo.

Se trata de un equipo autónomo, es decir, él mismo, sin empleo de más equipamientos debe permitir la captura y el registro de 10 entradas, cuyos datos se capturarán un par de veces por segundo, se mostrarán en pantalla, y sus valores se grabarán en una tarjeta de memoria.
Poseerá 10 canales, cada uno de ellos encargado de capturar parámetros en el entorno de la investigación:
-Nivel de Radiación Infra-roja (750 a 1100 nm)
-Nivel de Radiación visible (400 a 700 nm)
-Electricidad estática en el ambiente.
-Nivel de Ruido en el ambiente (Audio).
-Nivel de CO2 en partes por millón.
-Temperatura ambiente 1.
-Temperatura ambiente 2.
-Temperatura ambiente 3.
-Tensión de la Red Eléctrica.
-Temperatura interna del equipo.

Los datos de cada uno de los canales serán almacenados en una memoria no borrable, para que el equipo pueda ser empleado como Data-Loger, es decir, poder dejarlo en el entorno en el cual se van a realizar las medidas durante varios días o semanas para, al finalizar la investigación, podamos analizar los datos almacenados y extraer las conclusiones.

El equipo deber poseer un salida para monitor y una entrada para ratón / teclado para poder visualizar / configurar. El equipo puede funcionar sin estos elementos.La captura de datos se realizará dos veces por segundo en cada canal, almacenándolos con esa cadencia en la tarjeta de memoria.El equipo permitirá presentar en otro ordenador remoto los parámetros que se están registrando. Sobre este ordenador remoto se podrán configurar alarmas por máximos y mínimos en cada canal para detectar estados de captura en los fondos de escala prefijados.

El tamaño de este equipo será de un Rack de 19″ y 1U, se alimentará de la tensión de red y podrá trabajar en ciclos de 24H/7d.

El diseño de este equipo está basado en los microprocesadores Atmega y en un PC embebido. Para su programación se ha empleado el lenguaje “C”, y para las aplicaciones en Windows, el lenguaje de desarrollo dedicado a objetos de National Instruments. Adjunto las capturas de pantalla del Software de representación gráfica en el sistema remoto, que permite ver la captura de parámetros en tiempo real, así como un vídeo del equipo en Rack Funcionando. Como podemos apreciar en la foto, cada una de las entradas posee un testigo -led de color rojo- que nos muestra con su parpadeo que los datos de esa entrada poseen variaciones de los valores capturados. El conjunto de diodos Led de color verde de alta luminosidad que aparecen a al derecha sólo se encienden si los valores capturados exceden o no llegan a los configurados en el equipo. Son los testigos del sistema de alertas preconfigurable.

En la imágenes podemos ver las pantallas que componen el Software de representación y análisis. Éste está compuesto por varios módulos encargados de mostrar las gráficas de los valores registrados de Temperaturas, Radiaciones Infra-rojas, Luz visible y campo eléctrico, el volumen del sonido ambiente y la cantidad de CO2 presente en el ambiente en partes por millón (ppm). Existe también una pantalla donde podremos ajustar los valores máximos y mínimos de disparo de las alarmas, que quedan reflejadas en una gráfica de tiempo.

Pero, ¿para qué sirve este equipo?.

El Sistema aquí descrito está diseñado, construido y probado para su empleo en la investigación de los denominados “fenómenos paranormales” tales como:

Captura de Psicofonías (EVP) u otros medios de transcomunicación.
Análisis de presuntos casos de fantasmogénesis.
Análisis de presuntos casos de poltergeist.
Análisis de presuntos casos de infestación o casas encantadas.
Análisis de presuntos casos de casos de Teleplastias.etc…
Con el empleo de este equipo nos aseguramos que todos los datos, variaciones, valores y mediciones de losdiferentes parámetros en él registrados podrán ser empleados para evaluar cualquier tipo de anomalía que permita la elaboración de un patrón científico de comportamiento del fenómeno. Por ejemplo, de todos es conocida la creencia de que ante la presencia o aparición de fantasmas las temperaturas bajan, con este sistema podremos determinar si es cierto. La precisión de 0.5ºC de sus sondas no permitirá saber, con un ratio de captura de 0,5 segundos, si es cierta la variación de temperatura en caso de manifestarse dicha aparición. De la misma forma podremos ver las variaciones de la luz ambiente, infra-roja, sonido, CO2 o el campo eléctrico -la variación de éste último, según algunos investigadores, una de las mejores formas de prever la inminente aparición de fenómenos Psi-.
Este Rack, con toda su electrónica, para poder recoger los datos del exterior necesita una serie de sondas que hagan de transductores entre el entorno y el sistema de conversión analógico digital (ADC) que será el encargado de entregar los datos al array de microprocesadores que se emplean en el análisis, visualización y registro de las señales.
Las sondas, que son de varios tipo dependiendo del parámetro a medir- se conectan al equipo mediante un cable apantallado y conectores blindados para evitar la pérdida de señales o la inclusión de interferencias. Todas las sondas son activas, por lo que requieren de una alimentación que es proporcionada por el propio equipo, filtrada, referenciada y estabilizada; esto es así para poder dotarlas de una alta ganancia y poco ruido.
En la imagen podemos ver cuatro tipos de sondas diferentes. De izquierda a derecha: de infrarrojos, de audio, de luz visible y de temperatura.

Como comentaba al principio de esta entrada, se pueden investigar los denominados “fenómenos paranormales” desde la ciencia y la dignidad, alejado de supercherías, de friquis y de parafernalias acientíficas. Desgraciadamente solemos creer que es el río que más suena el que más agua lleva, y por ello cuando uno intenta asomar la nariz a este mundo de lo “enigmático y misterioso” sale corriendo con el rabo entre las patas al encontrarse con los gurús de lo paranormal, personajes que en su práctica totalidad desconocen el fundamento más básico del método científico o símplemente carecen de una ética mínima que les permita ser merecedores de una opinión seria y mínimamente rigurosa de lo que hablan.

Este equipo ha sido desarrollado pensando en los otros, en las personas serias, rigurosas y con dudas, que quieran analizar el fenómeno desde la Ciencia, aún a riesgo de encontrarle una explicación racional.

 
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Publicado por en octubre 24, 2015 en Montajes Elec., Notas e Inventos.

 

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Lo Paranormal no está excluido de la Física.

Por O. Costa de  Beauregard.

Los cambios en los paradigmas son necesariamente irracionales; funcionan más allá de los límites anteriormente aceptados de lo racional, y más allá incluso de los axiomas más primitivos y postulados. Un paradigma puede evaluarse sólo en términos de su consistencia interna, su economía y su utilidad.
Einstein en tono irónico comparó la «Paradoja EPR» (Einstein 1949) a la telepatía. Yo sostengo que la física de hoy se pasa por alto en gran medida la consideración formal de la existencia de los llamados fenómenos paranormales: de la telepatía, precognición y psicokinesis. El argumento es que cualquier formalismo matemático operacional debe ajustarse a los datos en el estilo de Taylor.

¿No era esto, por ejemplo, exactamente lo mismo que Maxwell hizo en la predicción de la existencia de las ondas electromagnéticas, o de Broglie en el de la ondas de materia?

El Tiempo Extendido de la Materia y el concepto de la Existencia

Cuando el hombre dice que existe algo, significa que existe ahora.
Si la cosa es distante, se plantean otras cuestiones: ¿Como se ve ahora, existía la Luna hace 1,25 segundos? ¿cuál es el significado de la luna existente ahora?
Tales pensamientos se planteaban a finales del siglo XX, cuando la gestación de la teoría de la relatividad y de la óptica cinemáticas se estaban llevando a término. Entonces apareció sobre nosotros que la luz es la portadora de una información privilegiada, que el electromagnetismo de Maxwell es el marco adecuado para la realización de mediciones de intervalos en el espacio y el tiempo, y que “c”, la velocidad de la luz, es la constante universal para conectarlos.
El experimento de Michelson en 1887, culminando los años de trabajo iniciado por Arago en 1818, demostró que para que las velocidades de masas se acercasen a “c” la ley intuitiva de adición de velocidades estaba mal: paradojicamente, la velocidad de la luz se mide de igual modo en todas las direcciones, cualquiera que sea  la velocidad del aparato de medición. Una consecuencia inesperada, con implicaciones de largo alcance resultó: la materia se extiende en el tiempo nada menos que en el espacio y habita en un espacio-tiempo de cuatro dimensiones.
Galileo había dejado en claro que el movimiento relativo transforma el tiempo en el espacio: como cualquier persona puede experimentar caminando dentro de un tren en movimiento. Einstein demostró que el movimiento relativo también transforma el espacio en el tiempo: una verdad velada hasta entonces por la enormidad de la velocidad de la luz, como se mide en las unidades prácticas de experiencia día a día .
En la medida en cuestión no existe en absoluto pasado y futuro sólo existe el aquí/allí. Existimos en un universo de cuatro dimensiones espacio-tiempo.
Los eventos se experimentaron en instantes puntuales. La isometría Poincaré-Minkowski del cono de luz del espacio-tiempo establece el pasado (allí), el futuro (hasta allí) y en otros lugares (fuera). En unidades prácticas del cono es descrito como de par en par; en el límite c→∞ la otra parte es eliminada, de modo que rompe la formula de pasado y futuro de Newton por un “ahora” existente .

Si el pasado, presente y futuro coexisten en la materia (no el ahora, por supuesto, que sería auto-contradictoria) ¿por qué no los de la mente subconsciente inmersa en el inconsciente colectivo de Jung? Factores retrospectivos y precognitivos podrían cruzar la línea fronteriza de la conciencia. Todo el concepto de no-localidad en la física contemporánea requiere esta posibilidad.

Reciprocidades en Causa-Efecto y en Acción-Reacción

El principio fundamental en la teoría de la probabilidad de Bayes, declara: La probabilidad conjunta de dos correlacionados eventos fortuitos A y B es igual a la probabilidad condicional de B con las veces de probabilidad a priori de A, o inversamente, la probabilidad condicional de A con la probabilidad previa de B. La simetría A y B se respeta.
En física la correlación significa interacción. La reversibilidad bayesiana implica entonces la reciprocidad de acción-reacción para eventos en el espacio lejano, y la causa-efecto de reciprocidad para los tiempos. Este último se puede interpretar como la simetría de Aristóteles de la causa eficiente y final.
Por tanto, la geometría del espacio-tiempo considera que la causa final opera desde “allá arriba”, algo como en la hidrodinámica un fregadero hace por succión al agua desde abajo .
La Causa eficiente opera de abajo por la presión de aguas arriba. La antigua objeción de: ¿Cómo en la Tierra podría algo que no existe hace algo? se descarta. ¿Y cómo funciona causa final? Al manipular los resultados finales. Boltzmann y Gibbs, cada uno a su manera, habían dejado claro que, como Mehlberg (1961) lo expone,la irreversibilidad física es de facticidad, no ley similar, mientras que la reversibilidad es ley similar. Este argumento se remonta a la termodinámica entre la Primera y la Segunda Ley .

El uso normal de las estadísticas es predictivo, el método es la selección pre igualando los previos finales. Mehlberg lo llama predicción ciega, que implica la causalidad y la tendencia al desorden. Esta es la situación de la materia inerte .

Inversamente, la retrodicción ciega o selección posterior se efectúa a través de equiparar los previos iniciales, expresa finalidad – retro-causalidad, como los físicos lo llaman. Esto describe la organización  de una tendencia presente en la naturaleza: ¿Conociendo un eohippus puede uno predecir la existencia del caballo? Claro que no. Pero retrodicción ciega dice que el eohippus es un caballo primitivo- Y la visión aceptada.Así que contrariamente a la creencia generalizada, las leyes del azar no explican por la irreversibilidad: Ellos lo forman si se usa hacia adelante, al equiparar los previos finales (Van der Waals, 1911).

Creer en la operatividad de la causa final excluye que la psique sea un subproducto de la materia en evolución. Muy por el contrario, implica que la materia es bajo el control de algunos una psique universal. Los físicos pueden ser engañados por nuestra práctica de montajes experimentales y luego dejar que las cosas vayan a través de la causalidad hacia adelante. Excluyendo la expresión de todo el pensamiento detrás de la preparación de un experimento y toda la actividad manual que produce su creación, nos frena a preguntar si el universo no puede ser más algo que una idea extendida del espacio-tiempo que una máquina en funcionamiento.
Esto tiene una grandeza académica, pero no debemos dejar de lado las dificultades que puedan surgir más adelante. Mirando hacia abajo en el nivel mas elemental es obligatorio.
La causa final, la idea que se convirtió en realidad, es la psicokinesis (Hoekzema,1992).
Según la física teórica, una representación de la materia tiene, por definición, un objetivo y un pilar subjetivo. La probabilidad es la clave del arco ojival.

Información Negentropíca, Ley como reversibilidad y Realidad como irreversibilidad

Bergson (1907), el filósofo y Shafroth (1960), el físico, cada uno a su manera, afirman que el trastorno es en un orden diferente del que se esperaba. En una línea similar Lewis (1930) escribe que “la ganancia en entropía significa la pérdida de información, nada más”. Poincaré (1908), sin embargo afirma que el azar no es sólo el nombre que le damos a nuestra ignorancia.
La cuestión en juego es el dilema objetividad-subjetividad. Para Aristóteles, la información es un concepto de doble cara: ganancia en el conocimiento, por un lado, y la organización de poder por el otro. La cibernética a redescubierto : una decodificación que está extrayendo conocimiento de una negatoentropía previamente en la máquina como la codificación de pensar un poco.

Anteriormente Boltzmann (1964), había comparado la entropía física a la falta de información, al conocimiento incompleto y al control en el micronivel.
La equivalencia física de la información-negatoentropica, I ⇔N, está expresada por la constante de Boltzmann como k o kB , el tipo de conversión entre una unidad y una unidad térmica entrópica: N = k (ln 2) I; k tiene un valor extremadamente bajo ≈10(↑16).
Comprender el significado profundo de la constante de Boltzmann, descubriendo el lado subjetivo de la entropía, es la revolución cibernética. Tanto la amplitud de “c” que había estado ocultando durante un enorme periodo la relatividad del tiempo,como la pequeñez de k hizo ocultar la costosa información negatoentropica y la posibilidad misma de la psicokinesis.
Exigir de la conciencia del espectador a pagar un billete barato,o  la cibernética subvenciones a la conciencia con salarios exorbitantes. Por lo tanto la transición I ⇔N es fácil o normal para adelante y difícil o paranormal hacia atrás.
Gracias a k no está prohibido ir hacia atrás.
La Psicokinesis interna es defendida por Eccles (1986) como la explicación de los movimientos voluntarios. Descartes (1971-1974) había anticipado esto en una carta a Arnauld  y escribe que “los medios por los cuales nuestra alma se mueve de nuestro cuerpo difiere radicalmente de aquello por lo que un cuerpo  mueve otro cuerpo. (Recordando que había participado en la investigación de las leyes de conservación de la mecánica.)
La Psicokinesis externa, por paradójico que pueda parecer, está implícita en las diversas formas de la ley como la reversibilidad, incluido el de las ecuaciones del campo de la física, las de la información universal de la transmisión telegráfica. Así Wigner (1967) llega a la conclusión sobre sus propios argumentos de simetría recíproca que a la acción de la materia sobre la mente, tiene que existir una acción directa de la mente sobre la materia.

El Redescubrimiento de la cara oculta de la información implica que un hecho fortuito no es sólo un accidente mecánico -o más bien que es tal el aspecto subjetivo de la naturaleza, inconsciente colectivo de Jung, el que está latente.

La reciprocidad de la transición Normal N ⇔I  es la Paranormal  I ⇔N.

El dualismo onda-partícula y la no separabilidad cuántica

El dualismo de la onda-partícula, fructífero aunque mal administrado por Einstein y Broglie, estaba en la necesidad de la legalización.
Probabilidad al que estaba predestinado.
Born, afirma que la intensidad de la onda expresa la probabilidad de manifestación de la partícula, a un lado y sin fanfarronear es, la receta de la adición de probabilidades parciales. Amplitudes parciales, no intensidades, se deben agregar. Jordan, siguiendo en la misma linea, multiplica amplitudes independientes.

La simetría hermitiana de una amplitud compleja corresponde a la simetría real de probabilidad, tal como se utiliza por ejemplo en la ecuación de Boltzmann. Sin embargo, hay una diferencia importante. Dado que las relaciones se pierden en la transición, no puede haber un verdadero “estado oculto” que diera lugar a la equivalencia de su elaboración y retroparation. Wheeler (Miller y Wheeler, 1984) comenta sobre esto en su  metaforico “smoky dragon” .
Esto es todo lo paradójico. En términos de probabilidad, la interferencia de Young-Fresnel es bastante desconcertante: Uno no puede retrodecir -ni siquiera a modo de prueba- una abertura viniendo de cualquiera de los fotones detectados.
En lugar de pares de fotones que convergen uno puede usar los divergentes. Tal Y como la “correlación EPR ” conduce a la llamada paradoja EPR, que dice que:

“Dos partículas que interactuaron en el pasado y que quedan en un estado entrelazado. Dos observadores reciben cada una de las partículas. Si un observador mide el momento de una de ellas, sabe cuál es el momento de la otra. Si mide la posición, gracias al entrelazamiento cuántico y al principio de incertidumbre, puede saber la posición de la otra partícula de forma instantánea, lo que contradice el sentido común”.

¿No es esto retrocausación por definición (Costa de Beauregard, 1983)?

Psicokinesis como Retrocolapso de Onda

Una transición es una “cara o cruz” reversible entre un conjunto preparado de ondas divergencias y un conjunto retropreparado de ondas convergentes (Cramer, 1986). El uso normal de la mecánica cuántica es a través de ondas divergentes, o la causalidad hacia adelante. La Preselección es la receta. Esta es la transición cuántica N ⇔I .
La postselección,o el resultado invertido, formaliza el fenómeno paranormal de psicokinesis,la retro-causalidad a través de ondas convergentes. Esta es la  transición I ⇔N.
Telegrafiar mas rápido que la luz es meramente imposible, pero paranormalmente permitido (Costa de Beauregard, 1997) mediante la asociación de la psicokinesis con una correlación EPR. Una configuración más simple podría incluir un láser de baja intensidad, un espejo semitransparente, un agente en forma de haz y un foto-detector en el otro lado. El agente, empujado a voluntad (ya sea hacia arriba o hacia abajo) la tasa de llegada normal de fotones en su rayo, retroactuando en la placa sesgarian (ya sea hacia arriba o abajo) la tasa de detección en el otro haz. La aceptación da por supuesto que la intensidad del láser sería sin cambios (que puede ser probada).

Conclusión

En su expresión algebraica, la no separabilidad de onda penetra de lleno el espacio-tiempo sin que nada lo frene. Indisolublemente objetivo y subjetivo, une las representaciones físicas que se tienen en cuenta a la hora de preparar o retropreparar sus sistemas (incluyendo telepreparando dos correlacionados lejanos, en cuyo caso están conectados subjetivamente).
También une representaciones de personas en general, animales, y por qué no, las plantas (en la medida en que, según Bergson, la sensibilidad es más latente en ellos que ausente).
Así, a través del telégrafo relativista y cuántico, una especie de universal de la telepatía y telequinesis debe suceder a un muy bajo nivel energético, expresando la cara subjetiva de la naturaleza. De todos modos, se reportan tantos eventos de bajo nivel (y en ocasiones de alto) paranormal que no sería prudente el negar rotundamente su existencia.

Fuente.

 
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Publicado por en abril 26, 2015 en Artículos, parapsicologia

 

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Tu cerebro ve cosas que no existen.

 

Una mirada dentro de la mente: Davi Vitela se pone un tapón utilizado para tomar las exploraciones EEG de su actividad cerebral mientras ella ve una serie de imágenes. Jay Sanguinetti & # 039; s estudio indica que nuestras mentes perciben objetos de la vida cotidiana de los cuales nunca estamos conscientes. (Foto por Patrick McArdle / UANews)

Un nuevo estudio de la Universidad de Arizona llevado por Jay Sanguinetti y publicado por la revista Psychological Science indica que nuestro cerebro percibe y procesa la información visual de forma pre-consciente. El hallazgo desafía actualmente los modelos aceptados acerca de cómo el cerebro procesa la información visual.

Saguinetti trabajó con su asesora María Peterson , profesora de psicología y directora del Programa de Ciencia Cognitiva y también con John Allen, distinguido profesor en psicología, ciencia cognitiva y neurociencia de la UA, para monitorear las ondas cerebrales de los sujetos con un electroencefalograma o EEG, mientras veían los objetos.>

“Estábamos cuestionándonos si el cerebro estaba procesando el significado de los objetos que se encuentran en el exterior de estas siluetas”, dijo Sanguinetti.

Sobre los datos tomados Sanguinetti fueron indicados así:

Las ondas cerebrales de los participantes indicaron que incluso si una persona conscientemente no reconocía las formas en la imagen, sus cerebros procesaban esas formas al nivel de comprensión de su significado.

“Ocurre alrededor de 400 milisegundos después de que se muestra la imagen, menos de la mitad de un segundo”, dijo Peterson. “Cuando uno observa las ondas cerebrales que están ondulando arriba de un eje de referencia y por debajo de ese eje. Las negativas por debajo del eje se llaman N y los positivos por encima del eje se llaman P, por lo N400 significa que es una forma de onda negativa que ocurre aproximadamente 400 milisegundos después de mostrarse la imagen”.

La presencia del pico N400 indica que los cerebros de los sujetos reconocen el significado de las formas en el exterior de la figura.

“Los participantes en nuestros experimentos no reconocen esas formas en el exterior; sin embargo, el registro cerebral nos dice que ellos han procesado su significado”, dijo Peterson. “Pero el cerebro los rechaza como interpretaciones, y si rechaza las formas de percepción consciente, entonces el sujeto no tendrá ninguna conciencia de ellos.”

“También tenemos nuevas siluetas como controles experimentales”, dijo Sanguinetti.”Estas son unas nuevas formas negras en la parte media y nada significativo en el exterior.”

La forma de onda N400 no aparece en el EEG de los sujetos cuando se están viendo verdaderamente nuevas siluetas, sin imágenes de los objetos del mundo real, lo que indica que el cerebro no reconoce un objeto significativo en la imagen.

“Esto es fabuloso”, dijo Peterson. “Tenemos la evidencia neural de que el cerebro procesa la forma y el significado de las imágenes ocultas en las siluetas que mostramos a los participantes en nuestro estudio.”

La presencia de una onda N400 -incluso en aquellos casos en los que los participantes en el estudio informaron no reconocer la forma de un objeto- sugiere que su cerebro si reconocía la forma o figura, pero no remitía la información al nivel consciente.

“La opinión tradicional de la investigación de la visión es que este sería un desperdicio en términos de recursos”, explicó. “Si no vas a ver en última instancia, el objeto en el exterior ¿por qué el  cerebro desperdicia todos  estos recursos de procesamiento y el proceso de la imagen hasta el nivel de significado?”

“Muchos teóricos suponen que es debido a que se necesita una gran cantidad de energía para el procesamiento cerebral, que el cerebro sólo va a gastar el tiempo del procesamiento de lo que  en última instancia va a percibir”, agregó Peterson. “Pero, de hecho, el cerebro decide lo que va a percibir,  este procesa toda la información y entonces  determinar cuál es la mejor interpretación.”

“Esta es una ejemplo de lo que el cerebro está haciendo todo el tiempo”, dijo Peterson. “Siempre procesando a través de una variedad de posibilidades para encontrar la mejor interpretación de lo que hay ahí fuera. Y la mejor interpretación puede variar en función de la situación.”

Nuestros cerebros pueden haber evolucionado para seleccionar a través de la barrera de entrada visual de nuestros ojos, e identificar aquellas cosas que le son más importantes para nosotros. Sugirió Peterson.
En el futuro, Peterson y Sanguinetti planean buscar las regiones específicas del cerebro donde se produce la transformación del significado.

“Queremos mirar dentro del cerebro para entender dónde y cómo se procesa este sentido”, ha dicho Peterson.

Jay Sanguinetti trabajó con Davi Vitela tomando exploraciones EEG de  actividad cerebral ,mientras que  ella ve una serie de imágenes para su estudio.

Las imágenes que se muestran a los participantes del estudio de Sanguinetti se exponen sólo 170 milisegundos, sin embargo, sus cerebros fueron capaces de completar los complejos procesos necesarios para interpretar el significado de los objetos ocultos.

“Hay una gran cantidad de procesos que ocurren en el cerebro para ayudar a interpretar toda la complejidad que toman nuestros ojos”, dijo Sanguinetti.”El cerebro es capaz de procesar e interpretar esta información muy rápidamente.”

El estudio de Sanguinetti indica que en nuestra vida cotidiana, mientras caminamos por la calle, por ejemplo, nuestros cerebros pueden reconocer muchos objetos significativos en la escena visual, pero en última instancia, somos conscientes  sólo de  un puñado de esos objetos.

El cerebro está trabajando para proveernos de la mejor y mas útil interpretación posible del entorno, cita Sanguinetti, Una interpretación que no incluye necesariamente toda la información de la entrada del campo visual.

Sanguinetti mostró imágenes a los  participantes en el estudio lo que parecía ser un objeto negro abstracto. A veces, sin embargo, había objetos del mundo real escondidos dentro de la silueta en negro. En esta imagen, los contornos de dos caballitos de mar se pueden ver en los espacios blancos que rodean el objeto negro. (Imagen cortesía de Jay Sanguinetti)

El estudio de Sanguinetti fue financiado por una subvención a la Prof.María Peterson de la Fundación Nacional de la Ciencia.

 
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Publicado por en enero 25, 2015 en Casuística, parapsicologia

 

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