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Explicando las Experiencias extracorporales

Por Daniel Tejedor Pardo

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“La conciencia del futuro no puede constituirse en la negación del pasado.”                       Francisco Garzón Céspedes

El término experiencia extracorporal u OBE (de sus siglas Out-of-Body Experience en inglés) fue introducido por primera vez por el parapsicólogo, matemático, físico e ingeniero George NM Tyrrell en su obra Apparitions (1943). El uso de este término se difundió por los investigadores como sustituto para otras expresiones como: “viaje del alma”, “proyección astral” o “desdoblamiento corporal”.

Esta experiencia consiste básicamente, en un tipo de experiencia subjetiva, en la cual, el sujeto que la vive siente como que su “alma” o “yo” consciente, se separa del cuerpo mientras flota, pudiendo de este modo percibir el entorno que le envuelve. Normalmente este tipo de experiencias suelen ir ligadas con una experiencia de autoscopia, es decir, la capacidad para ver tu propio cuerpo desde fuera.

Evidentemente, de forma coloquial, muchas personas y especialmente las creyentes en la dualidad alma – cuerpo (en su concepción clásica) explican este fenómeno como si realmente, fuese el alma la que sale del cuerpo para vagar, argumentando que no estaban soñando (lo cual puede ser cierto, ya que dicha experiencia, no tiene por qué darse mientras uno duerme, aunque es común durante los sueños lúcidos). Otra argumentación que alegan para defender su creencia, es la realidad con la que vivieron el hecho. Aquí es donde se demuestra, una vez más, la capacidad que tiene nuestro cerebro, para crear nuestra propia realidad, una realidad que vamos a tratar en este artículo.

Es importante mencionar, que a pesar de que los OBEs, parezcan sucesos sacados de una película de cine, son vivencias que experimentan 1 de cada 10 personas a lo largo de su vida, 1 o más veces. Muchas de ellas, nunca lo confesarán por miedo a cómo puedan ser vistas por los demás, pero no por ello, deja de ser un hecho relativamente común.

A pesar de que los neurocientíficos siguen indagando en este fenómeno, que cuenta con muchas dificultades a la hora de ser estudiado debido a la subjetividad del mismo, desde hace apenas 5 o 6 años los avances han sido constantes y más que considerables.

De este modo, vamos a ver algunas de las características de esta cuanto menos curiosa experiencia, contestando a preguntas como: ¿Se pueden causar a propósito? ¿Qué ocurre en el cerebro cuando se vive una experiencia extracorporal? ¿Qué experimentos se realizan para estudiar el fenómeno?

Autoconciencia, sentidos y Experiencias Extracorporales

Para entender el funcionamiento de las experiencias extracorporales, primero hay que saber, que es la autoconciencia. La autoconciencia es el proceso a través del cual, el individuo se percibe y conoce a sí mismo, dependiendo de una serie de circunstancias internas y externas, de manera, que esta forma de conocimiento influye en su forma de ser, comportarse, en sus creencias, etc. Pues bien, la base de la autoconciencia se fundamenta en mecanismos cerebrales que conectan las señales procedentes de los órganos sensoriales, para construir una representación corporal que tiende a ser global (integra todo nuestro ser) y estable (se mantiene a lo largo del tiempo).

En la Escuela Politécnica Federal de Lausana, desde hace unos años se estudia cómo las señales corporales recibidas desde distintos sistemas sensoriales (visual, auditivo, táctil…) configuran la autoconciencia.

Utilizando métodos neurocientíficos como la electroencefalografía (EEG), las técnicas de realidad virtual o las imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf) tanto con sujetos sanos, como con pacientes neurológicos con trastornos del esquema corporal (en los que se pueden dar síntomas como la incapacidad para nombrar y reconocer las partes del cuerpo o la dificultad para realizar movimientos y determinar las distancias entre el cuerpo y el exterior).

Un buen estado de autoconciencia, debe caracterizarse por la presencia de tres factores:

  • Perspectiva del Yo: Las sensaciones que percibimos, las sentimos dentro de nuestro cuerpo.
  • Localización del Yo: El Yo es percibido dentro de nuestro cuerpo como una unidad espacial.
  • Autoidentificación: Sentimos que nuestro cuerpo nos pertenece.

Estos tres factores fallan durante la experimentación extracorporal. Esto se debe a que el sujeto que lo experimenta, se siente “incorpóreo”, viendo su cuerpo desde fuera e identificándose con el estado ilusorio y no con su cuerpo físico.

¿Autoconciencia en animales?

Los aspectos más “elevados” de la autoconciencia se manifiestan en los seres vivos que son capaces de reconocerse en un espejo, que poseen memoria autobiográfica (recuerdan acontecimientos de su vida, lugares en los que han estado, así como la carga emocional a la cual van anclada) o que utilizan un lenguaje (no necesariamente hablado, ya que este sería el caso de los humanos) con pronombres en primera persona, como “yo” o “mío”.

¿Bajo qué circunstancias podría experimentar un OBE?

Bueno, se puede dar bajo un amplio abanico de situaciones: En un estado de anestesia total, soñando, bajo la influencia de narcóticos, en una situación de miedo extremo, en pacientes con trastornos psiquiátricos o neurológicos, migrañas o bajo ataques de epilepsia, son las circunstancias más comunes.

Como podemos imaginar, las circunstancias expuestas anteriormente son difíciles de controlar y no permiten un fácil estudio de las mismas y sus efectos en este fenómeno. Por lo que, se ha estudiado y descubierto, que mediante técnicas de realidad virtual, se puede simular una experiencia extracorporal.

La experimentación y el estudio de las OBEs

En el 2002, una mujer de 43 años padecía graves ataques de epilepsia que no respondían al tratamiento farmacológico. Lukas Heydrich, Olaf Blanke y Bigna Lenggenhager junto con otros colaboradores del Hospital Universitario de Ginebra, buscaron el foco de los ataques, con el fin de extraer la parte del cerebro que los causaba. Para ello, estimularon distintas zonas del cerebro, hallando finalmente que el foco de los ataques se encontraba en el lóbulo temporal anterior derecho. Pero durante estas pruebas, estimularon también el giro angular derecho. El resultado de esta última estimulación, fue que la paciente les comunicó, que tenía la sensación de estar hundiéndose o cayéndose.

Los investigadores decidieron aumentar la intensidad de la estimulación en dicha zona. Cuando lo hicieron, la mujer les dijo:

“Me veo desde arriba, tendida en la cama, pero solo me veo las piernas y la parte inferior del tronco”

Fue así, como estos investigadores, encontraron el área del cerebro cuya actividad guardaba una relación directa con las experiencias extracorporales.

Funciones del giro angular

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Distintas áreas del cerebro con sus funciones. En amarillo, la zona del giro aungular derecho que fue estimulada.

El giro angular lo podemos encontrar en ambos hemisferios, formando parte del área de Wernicke, sutuada normalmente en el hemisferio izquierdo (en un 97% de los casos), siendo el principal componente encargado de la comprensión del lenguaje.

Además, de esta conocida función, tiene otras más relacionadas con el tema que nos concierne, como: procesar las señales del sentido del tacto, el equilibrio, la vista o la propiocepción (este último, es el sentido encargado de informar al organismo de la posición de nuestros músculos, además de otras informaciones espaciales).

Asimismo, los resultados en diferentes estudios dados por los autores previamente citados, indican que la estimulación sensorial contradictoria (sea por el motivo que sea) en el giro angular, tiene dos consecuencias directas:

Desaparición de la sensación de unidad en el cerebro. Es decir, dejamos de percibirnos como un todo, pasando a descomponer nuestro yo, en un yo físico y en un yo “astral”.

Al mismo tiempo, se cortan las conexiones entre las representaciones características del OBE y las del entorno espacial inmediato. O dicho de otra forma, durante la experiencia extracorpórea, el sujeto pierde la capacidad de percibir la realidad (objetiva) del espacio en el que se encuentra.

El experimento del espejo

El psicólogo George Malcom Stratton (1865 – 1957) fue uno de los pioneros de la psicología experimental, además de discípulo de Wilhelm Wundt, quien creó el primer laboratorio de psicología y permitió a su vez, que la psicología consiguiese el nivel de  ciencia. Pues bien, M. Stratton realizó el siguiente experimento:

Se colocó un espejo sobre la cabeza de tal forma, que podía verse de pie a unos metros delante de sí. Este espejo lo llevó de forma ininterrumpida durante 3 días, intentando no alterar la rutina de su vida cotidiana.

Descubrió, que conforme pasaba el tiempo y cada vez con más intensidad, sentía como si se encontrase fuera de su cuerpo. O lo que es lo mismo, percibía su yo en  la imagen que veía en el espejo.

Últimas investigaciones: Imágenes en 3D

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A la izquierda el sujeto real. A la derecha, la imagen que ve él, de sí mismo.

Los últimos experimentos llevados a cabo en esta área, se basan en el uso de gafas 3D. Con este método se consigue simular una experiencia extracorporal, con un buen control de variables.

El experimentó típico consiste en colocar al sujeto en una habitación, con unas gafas 3D. Detrás del sujeto se coloca una cámara que le grava de espaldas, enviando a su vez la imagen a las gafas 3D. Así, el sujeto se ve de espaldas en tiempo real.

A continuación, con un palo se toca la espalda del sujeto. Curiosamente, la persona percibe, no sólo que el palo le está tocando la espalda, sino que también siente cómo el palo toca la espalda a su representación virtual, como si dicha representación formase parte de él.

Esta increíble ilusión se desvanecía cuando las imágenes mostradas en las gafas, no estaban sincronizadas temporalmente.

Este experimento reveló, por un lado, que la localización subjetiva del yo en el propio cuerpo (que es generalmente estable) requiere un trabajo constante por parte del cerebro. Por otro lado, fue una evidencia más, de la importancia que tiene el efecto de congruencia multisensorial (crossmodal congruency effect o  CEE), que en este caso es visuo-táctil.

Este efecto explica por qué reaccionamos más rápido ante un estímulo táctil, por ejemplo, un pinchazo con una aguja en la piel, cuando además al mismo tiempo, vemos cómo nos pinchamos.

 

 

Fuente.

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Publicado por en julio 14, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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Paradigmas científicos sociales para la investigación de experiencias anómalas.

Por James McClenon

Los presuntos eventos anómalos pueden ser investigados en el estudio del folklore, comportamiento colectivo, y la religión. El uso de estos paradigmas reduciría los problemas asociados con los ataques de los escépticos, las bajas tasas de replicabilidad, la falta de orientaciones teóricas aceptadas y los efectos sobre el experimentador. Aunque el enfoque del artículo es sobre las experiencias psíquicas y los paradigmas discutidos también podría aplicarse a las investigaciones de los objetos voladores no identificados, encuentros con animales criptozoológicos, y fenomenologías anómalas esporádicas. Aunque los paradigmas científicos sociales carecen de la precisión matemática de las ciencias físicas, que permiten la comprobación de hipótesis derivadas de orientaciones teóricas establecidas,se le da al proceso de investigación una naturaleza acumulativa para que las teorías puedan ser modificadas en respuesta a los hallazgos empíricos.

Blackmore (1988) aboga por una orientación científica social proponiendo una “Nueva Parapsicología”, basada en el estudio de las creencias y experiencias psíquicas. Por desgracia, su opinión ofende a muchos parapsicólogos, pues desde ella se une a su argumentación una actitud escéptica (Blackmore, 1985). La presente discusión presenta orientaciones teóricas que están en armonía con la creencia en experiencias anómalas, uniéndolas a los paradigmas que actualmente son utilizados por los investigadores paracientíficos.

Las orientaciones científicas sociales descritas en este estudio no deben considerarse exhaustivas; son vías alternativas más allá del alcance de este documento, incluyen estudios dentro de los campos de la historia, la psicología, la antropología y la cultura popular.
Varios investigadores han tratado de demostrar la validez de las experiencias anómalas dentro de un contexto científico social. Winkelman (1981) y Giesler 1984, 1985, 1986) ejemplifican enfoques antropológicos. Estos estudios enfrentan directamente la ideología cientificista, lleva a los científicos escépticos a exigir mayores fases de replicación y un mayor escrutinio de los casos excepcionales.

El objetivo del presente trabajo es aplicar los paradigmas científicos existentes a los fenómenos anómalos de una manera que evite la confrontación directa con ideologías cientificistas. La Investigación científica social de anomalías puede ser designada para su presentación a los grupos específicos que acepten el apartado de paradigmas utilizados, en lugar de la manera en que se enfrenta a la dominante cosmovisión mecanicista.

La Experiencia anómala puede ser considerada como un fenómeno social derivado de las experiencias individuales.

Los Fenómenos psíquicos o “psi” se pueden ver como una particular interpretación de eventos inusuales, etiquetados como paranormales, en lugar de las definiciones más técnicas comúnmente utilizadas por los parapsicólogos para identificar la percepción extrasensorial y la psicokinesis.
Ovnis y criptozoología constituyen interpretaciones lógicas paralelas. Tal observación anómala no necesita ser probada experimentalmente para ser estudiada por los científicos sociales, ya que un gran porcentaje de muchas poblaciones diferentes lo aceptan como real (Ver Haraldsson, 1985, en referencia a la experiencia psíquica). Como el sociólogo W I Thomas (1928) señala: “Si los hombres definen las situaciones como reales, son reales en sus consecuencias”. Al igual que los prejuicios raciales, la discriminación sexual, jerarquía social o la autoestima, las experiencias anómalas están socialmente definidas, teniendo cualidades especiales y efectos mensurables, que pueden o no pueden, ser derivadas de parámetros físicos. El estatus ontológico de las experiencias anómalas no son un problema.

Experiencias anómalas y Folklore

Hufford (1982) presenta un enfoque “centrado en la experiencia” en su estudio de parálisis del sueño (denominada “Old Hag”(Vieja Bruja) por su estudio en Terranova). Encontró una sorprendente alta incidencia de casos “Old Hag” en Terranova y una tasa equivalente en una muestra americana. Los Americanos, aislados del sistema de creencia popular de Terranova con respecto a la “Old Hag”, describen acontecimientos similares. La hipótesis de Hufford que “los elementos primarios” (impresión de vigilia, parálisis, escenarios reales percibidos con precisión, y el miedo) se encuentran en todos los casos y características “secundarias” (por ejemplo: sensación de presencia, dificultad para respirar, las apariciones sonidos, olores, y existencia de apariciones ) en muchos casos. Utilizando estos datos, Hufford refutó la hipótesis de la “fuente cultural” que sugiere que las experiencias “Old Hag” son totalmente derivadas del condicionamiento cultural del experimentador.

Su datos apoyan una hipótesis o “fuente experiencial”, que sugiere que las características primarias y secundarias dentro de estos episodios trascienden la cultura, y que la “Old Hag” puede ser una fuente de.., en lugar de totalmente causado por..,una creencia.

Hufford (1982) señala que muchos teóricos presentan distorsionadas ideologías de reclasificación sobre estos episodios, tratando de encajarlas en las teorías psicológicas y psicoanalíticas previamente concebidas. Su enfoque, aunque no pudo establecer el origen causal de los fenómenos “Old Hag” demuestra que estos episodios que constituyen anomalías genuinas dentro del paradigma folklorico. Un objetivo de esta vía de investigación es delinear el grado en que una experiencia se forma culturalmente y para determinar qué elementos está dentro de una colección de recuerdos universales.

Esta metodología podría extenderse a muchas otras formas de experiencias anómalas. Rojcewicz (1987) presenta evidencias ovni relacionadas dentro de un marco de la tradición. Avistamientos de ovnis, deja- vu, parálisis del sueño, ESP, clarividencia, contacto con los muertos, experiencias fuera del cuerpo (OBE), y las experiencias cercanas a la muerte parecen cada vez más contener “elementos primarios” universales.Tales experiencias pueden ser instrumentos en la causa de los cambios en las creencias, en lugar de ser simplemente causados por la creencia.
Utilizando el marco de Hufford, los científicos sociales podrían argumentar que:

“Si las experiencias de muchos de los encuestados muestran detalles que son contrarios a su expectativas, pero que son similares a las experiencias de otros con los que no comparten los factores psicosociales -que podrían explicar estas similitudes, entonces la hipótesis de que la experiencia anómala es socialmente “real” sería aprobada”.

Estas experiencias llevan a convergencias en la creencia popular. La verificación de esta hipótesis sería transformar teorías actualmente aceptadas con respecto a la evolución de las creencias ocultistas y el establecimiento de un nuevo paradigma en el estudio del folklore.

Investigadores psíquicos y la participación en la investigación transcultural, ya tienen reunidas evidencias que apoyan la hipótesis de la “fuente de la experiencia”. Por ejemplo, Haraldsson (1985) comparó muestras de las encuestas nacionales con respecto a la frecuencia de la experiencia paranormal. Aunque la incidencia de experiencias de ESP, clarividencia, y el contacto con los muertos varía mucho en cada país pudiendo reflejar un condicionamiento cultural,estas experiencias aparentemente tienen cualidades universales, ya que se reportan en todos los países. La frecuencia de los informes de tales experiencias entre tres muestras universitarias chinas es equivalente a la frecuencia tomada por estudios en Estados Unidos (McClenon, 1988). Las narraciones de los estudiantes chinos de deja-vu, parálisis del sueño, ESP, contactos con los muertos y experiencias fuera del cuerpo revelan similitudes en su contenido con los informes de los estudiantes Americanos (McClenon, 1990).

Sheils (1978) señala que las creencias OBE aparecen en aproximadamente en el 95% de las culturas del mundo y son sorprendentes en su uniformidad. Irwin (1985) recopiló casos OBE delimitando que  los elementos que son universales. Osis y Haraldsson (1977) tomaron datos transculturales respecto a “experiencias cercanas a la muerte” que apoyan la creencia de “elementos primarios” (sensación de separación de su cuerpo, sensación de movimiento, encontrando seres espirituales, y la comunicación con una entidad poderosa). Emmons (1982) realizó un trabajo de muestras aleatorias de los residentes de Hong Kong y se encontró con la evidencia de que las apariciones albergan elementos universales. Stevenson en su estudio transcultural de reencarnación en los niños indicó influencias culturales dentro de estos fenómenos, así como la probabilidad de que también existen características comunes.

Debido a que los patrones asociados con las experiencias psíquicas parecen algo estables, los científicos sociales no se ven afectados por la falta de experiencia repetible, al igual que los parapsicólogos experimentales.

Experiencia  anómala como comportamiento colectivo

El estudio del comportamiento colectivo implica el examen de los patrones relativamente desorganizados de un grupo de interacción social (Perry y Pugh, 1978). El comportamiento colectivo incluye el análisis de las multitudes, las agrupaciones, los pánicos, las modas,las lenguas, la histeria colectiva y los movimientos sociales. El comportamiento colectivo normalmente es visto como una respuesta de adaptación a situaciones nuevas o ambiguas, y a menudo, se asocia con la activación emocional y la tensión social (LeBon, 1895; Park y Burgess, 1921; Perry y Pugh, 1978; Turner y Killian, 1972).

Debido a que algunos tipos de fenómenos psíquicos son esporádicos, espontáneos, unidos a la excitación emocional, y en relación con los procesos en grupo, éstos eventos pueden ser evaluados en el dominio de la conducta colectiva. Ejemplos de tales formas incluyen: fantasmas, duendes, y milagros. Los Fenómenos OVNI ya han sido reconocidas como un tema apropiado en el estudio de la conducta colectiva (Miller, 1985, dedica un capítulo a los ovnis, la revisión datos relativos a los testigos, las organizaciones y la sensibilización del público.) Bennett (1987), Greeley (1975, 1987), y Truzzi (1972) contribuyen a una muestra similar de pruebas con respecto a experiencias psíquicas.
Las teorías que predicen los patrones, la forma y el alcance de la propagación de experiencias podrían utilizarse para documentar la evolución de los fenómenos anómalos en el folklore. Shibutani (1966) presenta una orientación que podía dar una forma de comunicación a través de la cual, las personas tratan de construir una interpretación significativa o “trabajo” de situaciones ambiguas según sus recursos intelectuales. Los sociólogos han reconocido desde hace tiempo que los eventos no siempre son incorrectos;personas que no tienen la información adecuada con respecto a un tema generalmente intentan reunir información de tantas fuentes como le son convenientes. El resultado colectivo no es necesariamente inexacto o inverosímil, sino un sustituto de noticias obtenidas a través de los canales institucionales. Para Shibutani (1966, “Si la demanda de noticias supera la oferta disponible a través de los canales institucionales, la predisposición a la construcción de un fenómeno es probable que ocurra “. Podríamos plantear la hipótesis de que, el fracaso de la red científica tradicional para abordar las cuestiones relativas a los fenómenos paranormales ha creado condiciones en las que la información “de un fenómeno” se transmite a través de procesos no institucionalizados, evolucionando hacia la religión y el folklore. Los científicos sociales pueden rastrear los medios por los cuales la gente usa los casos de lo paranormal para formular “conocimiento social” respecto de las situaciones anómalas.

La teoría de “Valor añadido” de Smelser (1 962) dice que: “espontáneos comportamientos colectivos son el resultado de una combinación de factores causales,y cada uno de ellos debe estar presente para que se produzca el evento”. La teoría se presenta como una cadena en la que el comportamiento efectivo se produce sólo si todos los elementos están presentes en un orden específico. El enfoque de Smelser tomado en su proceso de fabricación dispondría de seis etapas en eventos colectivos:

(a) conducencia estructural, (b) la tensión estructural, (c) la creencia generalizada, (d) factores precipitantes, (e) la movilización de los participantes en la acción, y (f) la operación de las actividades de control social.

Esta orientación ha demostrado ser útil para el análisis del pánico, disturbios, manías, y otras formas de comportamiento colectivo.

Una teoría de valor añadido puede ser usada para predecir los fenómenos sociales rodeados de fantasmas, poltergeists, milagros, ovnis etc. Este enfoque se centrará en los elementos sociológicos y psicológicos en el contexto de una situación social en desarrollo que rodea un supuesto evento paranormal. Por ejemplo, algunas casas pueden ser más susceptibles a eventos poltergeist (conducencia estructural).
Si existen tensiones no expresadas dentro de un entorno familiar (tensión estructural): Disponer de un factor psicológico y considerando una posible explicación psi (creencia generalizada). Si niños pre-adolescentes están presentes (factores precipitantes) en eventos poltergeist -siendo más probables que ocurran. Si los participantes etiquetan estos eventos como paranormales e informan a los demás (de movilización para la acción), pues estimulan la reacción por parte de las autoridades, investigadores psíquicos y grupos escépticos (agencias de control social),estos fenómenos serán socialmente definidos como paranormales.

Las orientaciones científicas sociales ponen menos énfasis en el establecimiento de la anomalidad de una supuesta experiencia. Si algunos observadores etiquetan un fenómeno como paranormal, por ejemplo, gana ese atributo sociológico.

La perspectiva conductual / interaccionista adoptada por Mead (1934) explica las interpretaciones o instrucciones para la respuesta de los participantes en la muchedumbre o movimientos colectivos (Miller, 1985; McPhail y Wohlstein, 1983). Cuando los participantes interpretan de lo que son testigos comienzan el proceso “dominó” por el cual se produce el “conocimiento” público sobre lo paranormal,y a menudo conduce a establecer un comportamiento.
Los Investigadores científicos sociales pueden encontrar patrones dentro de los procesos de grupo únicos para experiencias anómalas. Por ejemplo, los investigadores pueden encontrar que las formas de los milagros descritos por los observadores durante las primeras fases de un caso psíquico difiere de las experiencias aparentemente psicosomáticas reportadas por los observadores durante las etapas posteriores. Durante un estudio etnográfico de los sanadores espirituales en las Filipinas, el autor señaló que los acontecimientos que eran extremadamente anómalos fueron relacionados como algo que ocurre durante la fase inicial de las vivencias de varios curanderos. Estos informes atrajeron multitudes que requerían su ayuda. Los practicantes psíquicos luego orquestaron actuaciones ritualizadas, tratando de satisfacer las necesidades de las audiencias masivas. Los profesionales que carecían de asesores competentes, visión para los negocios, personalidades carismáticas, o ideologías adecuadas no lograron mantener el interés de un público necesario para establecer una empresa. Durante las etapas posteriores del desarrollo de los profesionales exitosos ,una gran masa de público o adeptos puede contribuir a patrones de personalidad patológica y muchos practicantes son capturados mediante engaños, aunque la detección podría fácilmente  haberse evitado (Eusapia Palladino, y varios cirujanos psíquicos filipinos son ejemplos de estos casos). Irónicamente, la exposición de fraude y la desconexión final de la creencia, puede contribuir a un aumento del proselitismo (Festinger,Riecken, y Schacter, 1956).Experiencia anómala y la sociología de la ReligiónTanto el estudio del folklore y el comportamiento colectivo son aplicables a la sociología de la religión. Tiryakian (1974) propone que la “cultura esotérica” es un concepto estrechamente asociado con el medio oculto, es una inspiración importante de innovación cultural y social que podría ser altamente significativa en la formación de las religiones del futuro. La idea de que la evolución religiosa refleja las necesidades sociales ha sido apoyado por una preponderancia de tal evidencia que constituye un paradigma dominante en la sociología de la religión (Durkheim, 1912).

El enfoque experiencial de Hufford  alberga el potencial para el desarrollo de una orientación innovadora. Las experiencias psíquicas pueden constituir una fuente de la creencia religiosa, en lugar de ser totalmente causadas por la socialización religiosa.
Una teoría importante, la “privación / atractivo ideológico”, pone énfasis en la tendencia que los adeptos potenciales  tienen necesidades que se ajustan a la ideología del movimiento (Glock y Stark, 1965). Un paradigma alternativo toma nota de la importancia de las redes sociales en la contratación religiosa (Stark y Bainbridge, 1980). La gente tiende a ser atraído a un grupo debido a que sus amigos o familiares son miembros. La “Disponibilidad estructural” del converso potencial, es decir, la libertad de los compromisos temporales e ideológicos anteriores también se consideran un componente (Nieve, Zurcher, y Ekland- Olson, 1980). Aunque los sociólogos modernos prestan poca atención a la posible importancia de la experiencia psíquica dentro de la sociología de la religión, los investigadores psíquicos podrían demostrar la importancia social de las experiencias paranormales. Estos efectos sociales incluyen modificaciones en las teorías de la contratación religiosa, terapias psicológicas y orientaciones filosóficas.
Esta lista no debe considerarse exhaustiva, sino simplemente un ejemplo de las posibles áreas de utilidad para el paradigma científico social.
Aquellos que sienten la necesidad de explicar las experiencias psíquicas pueden unirse a movimientos religiosos que ponen énfasis en los eventos anómalos. Ellwood (1977) presenta una historia de los movimientos religiosos en América y de las doctrinas de Swedenborg al budismo Zen; con toda probabilidad, las experiencias psíquicas fueron un factor en el reclutamiento de miembros de muchos de estos grupos. La historia de la innovación religiosa está lleno de personas que reciben mensajes inspirados divinamente, “verificados” paranormales. Los participantes, sin duda, están motivados por experiencias psíquicas, así como las privaciones, las redes sociales y la disponibilidad estructural.

Un paradigma social científico/parapsicológico podría retratar la experiencia anómala como funcional para las sociedades o especies enteras en lugar de tener la capacidad de servir de modo individual. Aunque la creencia religiosa es valiosa para la supervivencia individual, también es funcional para la supervivencia de las sociedades, ya que inspira una acción y emoción colectiva.
La experiencia anómala puede haber evolucionado con el carácter “oculto”, debido a su papel especial en la contribución a la creencia de la vida después de la muerte y su social “interconexión”. Si los individuos están seguros de la supervivencia después de la muerte, la lucha humana sería inútil y el proceso evolutivo sería frustrante. Si queremos saber lo que “psi es para,” debemos buscar dentro de la sociología de la creencia popular, el comportamiento colectivo, y la religión para crear teorías con los datos empíricos recogidos por investigadores psíquicos.

Teoría de la Ciencia Social y la Investigación de la experiencia anómala

Hufford (1982, 1983, 1985) señala que la investigación académica no es “libre cultura”, que en realidad refleja una “cultura de incredulidad” respecto de lo sobrenatural.
La Parapsicología y la investigación OVNI revelan los límites ideológicos latentes de la ciencia, ya que las investigaciones son a menudo rechazadas por razones ideológicas sin preocuparse por la validez metodológica (McClenon, 1984). Los sociólogos señalan que muchas innovaciones teóricas y tecnológicas son imposibles sin una suficiente “base cultural” y el apoyo a su adaptación. Varias ideas innovadoras, tales como el helicóptero de Leonardo da Vinci, diseñado en el siglo XV, se estancaron durante siglos, hasta que el inicio del nuevo conocimiento y la técnica fueron aplicados (Ogburn, 1950). Algunas investigaciones sobre fenómenos anómalos pueden ser equivalentes -de modo ideológico- a la invención de da Vinci; que carecen de ser apoyadas por la actual base cultural y probablemente será ignorada durante la era actual. Sin embargo, las teorías científicas sociales permitirían que experiencias de carácter psíquico a ser investigadas dentro del presente paradigma científico. En lugar de presentar conceptos radicalmente innovadores, los investigadores pueden construirlos sobre la base científica existente de una manera socialmente útil.
Las teorías producidas por los científicos sociales sobre la experiencia psíquica, por ejemplo, podría satisfacer necesidades sociales para nuevas explicaciones dentro de los campos de la educación de la muerte, la curación psicosomática, y la conciencia trascendente.

 

Conclusiones

Aunque la “cultura de incredulidad” científica anula la probabilidad de que los investigadores de fenómenos anómalos producirían revoluciones científicas y nuevos paradigmas científicos por los que los investigadores podrían contribuir al avance más gradual de manera acumulativa.
Hay métodos que demuestran la universalidad de los elementos dentro de las experiencias anómalas, haciendo frente a la experiencia anómala como una forma de comportamiento colectivo, pudiéndose crear un formulario de la labor científica albergando la capacidad de predecir eventos en aumento el ámbito social.

 
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Publicado por en abril 30, 2015 en Artículos, parapsicologia

 

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Entrevista a Sam Parnia -Proyecto Aware.

Artículo fue escrito por M.J.Stephey y publicado el 18 de Septiembre de 2008 en la revista Times. EL Doctor Sam Parnia, del Centro Medico Weill Cornell en Nueva York, es uno de los expertos mundiales en estudios científicos sobre la muerte.Parnia y sus colegas anunciaron su primer gran descubrimiento resultado de su Proyecto sobre la Consciencia Humana (Human Consciousness Project) en septiembre del mismo año.

Es un estudio intensivo de tres años sobre las experiencias fuera del cuerpo. Nombrado AWARE (Awareness during Resuscitation), en este proyecto han colaborado 25 centros médicos de los Estados Unidos, Canadá y Europa y han estudiado 1,500 casos de supervivientes a ataques cardíacos. TIME habló con Parnia sobre los orígenes del proyecto, su escepticismo y la diferencia entre mente y cerebro.

¿Qué tipo de métodos utilizará este proyecto para verificar la veracidad de lo que la gente que dice haber vivido como experiencias cercanas a la muerte?

Cuando tu corazón deja de latir, no hay sangre llegando a tu cerebro. Entonces, lo que sucede es que por 10 segundos, la actividad cerebral se detiene.

Paradojicamente, el 10% o 20% de la gente que han regresado a la vida después de ese periodo de tiempo, que pudo haber sido entre cinco minutos o mas de una hora, aseguran haber estado concientes. Entonces, el punto clave en estas situaciones, es determinar, si ese estado de consciencia es real o ilusorio.

La única manera de determinarlo es tener fotos sacadas desde el techo de la habitación, porque la gente asegura que pueden verlo todo desde el techo de la misma. Por lo tanto, si nosotros obtenemos una serie de 200 ó 300 personas que estuvieron clínicamente muertas, y que pudieron volver de ese estado y contarnos que es lo que nosotros estabamos haciendo en la habitacion durante ese lapso de tiempo y comparamos sus relatos con las fotos sacadas desde el techo, podremos así confirmar si su estado de consciencia realmente continuó a pesar de que su cerebro no estaba funcionando.

¿ Cómo se relaciona este proyecto con la percepción de la muerte que tiene la sociedad?

La gente muy comunmente percibe la muerte como un momento. O estás vivo o estás muerto. Esto es solo una definición social de la muerte. Pero la definición clínica de la muerte es otra: es cuando tu corazón, y tus pulmones dejan de funcionar, y en consecuencia el cerebro mismo deja de trabajar.

Cuando los doctores iluminan con una linterna las pupilas de un paciente es para determinar que no hay ningún reflejo presente en el mismo. El reflejo del ojo esta generado por el troncoencéfalo que se encuentra en la cavidad craneal y es el area del cuerpo que nos mantiene vivos; si deja de funcionar, es que el cerebro mismo ya no está funcionando. En ese momento llamo a una enfermera para poder certificar que el paciente ha fallecido. Hace 50 años nadie sobrevivía después de algo así.

¿ Cómo está la tecnología cambiando la percepción de que la muerte es un “momento”?

Hoy en día la tecnología ha mejorado hasta el punto de que podemos resucitar a algunos pacientes. De hecho, se estan desarrollando drogas, quién sabe si saldrán al mercado, que podrían reducir el proceso de daño celular del cerebro y por ende de la muerte. Imagínese a ud mismo diez años más allá y que puede darle a su paciente, cuyo corazón acaba de pararse, una droga tan impactante. Porque lo que sucede es que ralentiza todo tanto, que lo que sucedería en una hora se postpone dos días. A medida que la medicina avance en casos así, iremos teniendo cada vez más cuestiones éticas que resolver.

Pero ¿qué es lo que le sucede al individuo durante ese lapso de tiempo?

Porque hay una falta de flujo sanguíneo, las células tratarán de mantenerse vivas; para eso comienzan, dentro de un lapso de cinco minutos, a dañarse o cambiar. Después de una hora más o menos, el daño es tan grande que aunque intentemos reactivar el latido del corazón, la persona no podrá recuperarse porque sus células cambiaron demasiado. Luego, las células continuarán el cambio hasta que en un par de días el cuerpo se descompone.

Así que no es un momento, sino un proceso que comienza cuando el corazón deja de latir, y termina con la completa descomposición de las células del cuerpo. Sin embargo, lo interesante es ¿qué está sucediendo en la mente de la persona? ¿qué le sucede a la mente humana y a la conciencia durante la muerte? ¿Se acaba inmediatamente, en cuanto el corazón se para? ¿Cesa la actividad a los dos segundos, a los dos minutos…? Porque nosotros sabemos que las células siguen cambiando durante ese tiempo. ¿Acaba a los 10 minutos, a la media hora, una hora después? Y es es ese punto en el que no sabemos.

¿ Cómo fue tu primer entrevista con alguien que aseguraba haber vivido una experiencia fuera del cuerpo?

Me hizo sentir muy humilde y me abrió mucho la mente, porque lo que ves es que, ante todo, son personas genuinamente honestas, que no están buscando fama ni atención. En muchos casos ni si quiera lo han compartido con nadie, porque temen lo que la gente pueda llegar a pensar sobre ellos. Tengo como 500 casos de personas que he entrevistado desde que empece hace mas de 10 años. Es la consistencia en la narración de las experiencias lo impresionante.

También hablé con los médicos y enfermeras que estuvieron presentes cuando estas personas tuvieron la experiencia, y el relato de lo que los pacientes les han contado a ellos es igual al que me contaron durante la entrevista. Tengo estos casos documentados en mi libro “What Happens When we Die.” porque quería que la gente tuviera ambos ángulos de la historia. No solo el lado de los pacientes, sino también el de los médicos, y ver cómo se siente el doctor que tiene un paciente que ha regresado y le cuenta lo que le ha ocurrido.

Hablé con un cardiólogo que me dijo que nunca le había contado a nadie lo ocurrido porque no sabía explicar cómo su paciente podía ser capaz de describir con todo detalle cada cosa que él había dicho y había hecho. Realmente estaba tan asustado, que decidió no pensarlo más.

¿ Por qué cree que hay tanta resistencia a estudios como el suyo?

Porque estamos tratando temas que sobrepasan los limites de la ciencia y trabajamos contra ideas preconcebidas y percepciones que están fuertemente arraigadas. Muchas personas mantienen la idea de que cuando uno muere, se muere y eso es todo. La muerte es un momento, o se está muerto o se está vivo. Todas esas cosas no son científicamente válidas, son creencias sociales muy asentadas.

Si volvemos la vista a los finales del XIX, los físicos de aquella época estaban trabajando con las leyes de Newton y creían realmente tener todas las respuestas a todo lo que había en el universo. Cuando miramos el universo que nos rodea, las leyes de Newton son perfectamente suficientes. Explican la mayoría de las cosas con las que tenemos que bregar. Pero después se decubrió que hay niveles más diminutos, más allá de los átomos, en los que las leyes newtonianas no funcionan. Se necesitó una nueva Física, y así surgió la Física cuántica.

Si hablamos de la mente, la consciencia y el cerebro, hoy en día se asume que la mente y el cerebro son lo mismo y trabajan exactamente al mismo tiempo. Pero luego surgen estos casos extremos, donde el cerebro se apaga, y la mente no, y podemos ver cómo lo asumido no es tan real. Así, una nueva forma de ciencia es necesaria, como lo fue la Física cuántica. El acelerador de partículas del CERN puede devolvernos a nuestras raíces. Podría llevarnos la los primeros momentos del Big-Bang. Con nuestro estudio, por primera vez, tenemos la tecnología y los medios para hacerlo. Para averiguar qué pasa con nosotros después de la muerte. ¿Algo continúa?

Fuente.

 
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Publicado por en febrero 17, 2015 en Entrevistas, parapsicologia

 

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Experiencia voluntaria fuera del cuerpo: Un estudio de resonancia magnética funcional

Por Andra M. Smith y Claude Messier

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El presente estudio examinó los patrones de imágenes cerebrales funcionales en una participante que reportó ser capaz, a voluntad, de producir sensaciones somatosensoriales al experimentar su cuerpo movimientos fuera de los límites de su campo físico, y estando todo el tiempo consciente. Se encontró que los cambios cerebrales funcionales asociados con la experiencia Extra-Corporeal Experience(ECE) eran diferentes a las observadas en las imágenes fuera de ese campo. Las activaciones que quedaron unilateralmente involucradas fueron el área izquierdo, el área motor y supramarginal posterior, así como circunvoluciones en el temporal superior. Los dos últimos se solapan con la unión parietal temporal que se ha asociado con las experiencias fuera del cuerpo. El cerebelo también mostró activación, siendo consistente los datos del participante en la “impresión de movimiento” durante la ECE.
También daba actividad circunvolucional frontal orbital superior, región a menudo asociada con el monitoreo de la acción. Los resultados sugieren que la ECE representa un tipo inusual de imágenes kinestésicas.

Introducción

La experiencia del propio cuerpo es un proceso fundamental para que nos permita interactuar con el mundo exterior. La Experiencia corporal se basa en la integración de información visual vestibular y somatosensorial (Giummarra et al., 2008 ; Berlucchi y Aglioti, 2010 ; de Vignemont, 2011 ;Blanke, 2012 ; Moseley et al, 2012). Esta información permite el seguimiento del cuerpo en el espacio, en relación con otros objetos y seres en nuestro medio ambiente. El seguimiento de nuestro cuerpo, a su vez, orienta nuestros movimientos (Goodale et al., 2008). La experiencia consciente de nuestro cuerpo suele corresponder a través de las modalidades sensoriales de manera que, lo que vemos de nuestro cuerpo también es lo que sentimos desde sensaciones somatosensoriales y vestibulares ( Tsakiris, 2010). Las sensaciones y percepciónes asociadas a nuestro cuerpo en movimiento también se pueden provocar en nuestra imaginación, aunque la mayor parte del tiempo de una forma atenuada.
El refuerzo más patente para este punto de vista ha venido mediante la demostración (quizás incompleta) de la superposición entre imágenes, la preparación de la acción, y la acción (Porro et al., 1996; Guillot et al., 2008, 2009 ;.Szameitat et al, 2012a , b). Estos estudios muestran que las imágenes motoras dependen tanto de regiones del cerebro asociadas con el rendimiento de la acción motor, y también en las regiones del cerebro asociadas con la percepción somatosensoriales del cuerpo.La Imaginería motora voluntaria e involuntaria también está presente en las personas amputadas o con un miembro ortopédico ,asociado a menudo junto con la percepción somatosensorial (Melzack, 1989, p 657;. Ramachandran y Hirstein, 1998, p 493.). Algunos amputados también pueden entrenarse para experimentar de un movimiento anatómicamente imposible con su miembro “fantasma”, sugiriendo la plasticidad de los sistemas sensoriomotores (Moseley y Brugger, 2009 , p. 1069).

La naturaleza multi-componente de la representación del cuerpo también se revela en las ilusiones perceptivas, como la ilusión de la mano de goma (Botvinick y Cohen,1998). En la ilusión con la mano de goma, la creencia basada en la visión de que la mano de goma no es parte del cuerpo del participante es contrarrestada por el toque simultáneo de la mano artificial y la mano real,  y conduce a un cambio en la atribución de la localización de la estimulación sensorial de la mano real para la otra (Hohwy y Paton, 2010). En un experimento con un modelo de mano móvil, las condiciones podrían ser manipuladas para que los participantes reportaran una disociación del sentido de propiedad (impresión de que la mano falsa es la suya) o el sentido de agencia (impresión de que los participantes controlan los movimientos de la mano falsa) (Kalckert y Ehrsson, 2012). Otro experimento demostró que la extremidad concurrente y las ilusiones de orientación de todo el cuerpo ,provocados por la realidad virtual del  desplazamiento visual eran disociadas y no dependía de la acción ( de oliva y Berthoz, 2012 , p. 1050).

Durante estas ilusiones, los participantes no dudan de que la percepción del cuerpo desplazado es ilusoria (Blanke y Metzinger, 2009). Por el contrario, cambia la percepción del cuerpo de origen neurológico (Blanke y Mohr, 2005) al ser inducida farmacológicamente (Morgan et al., 2011 ; .Wilkins et al, 2011) y puede conducir a que las personas informen de que la parte del cuerpo o cuerpo ilusorio es más realista o corresponde a un “doble” de su cuerpo. En las siguientes descripciones, el “doble” se refiere al cuerpo ilusorio (o partes de los mismos). Parece haber un consenso general en la adopción de la clasificación propuesta por Brugger para describir estas ilusiones (Brugger y Regard, 1997). La alucinación autoscópica es una alucinación visual de la parte superior de un doble del cuerpo. La Heautoscopia es una alucinación visual y somestética. El doble, que aparece como a través de un velo, puede reflejar los movimientos de la persona.como una alucinación Heautoscopica la cual es acompañada por un vago sentimiento de desapego y de despersonalización. El doble se siente vagamente como otro yo. La sensación de presencia es una alucinación somestética que un doble está presente por lo general cerca o incluso nos  toca,  pero no se ve. La experiencia extracorporal es una experiencia visual y somestética en el que el doble es visto desde una perspectiva diferente, a menudo inmóvil. Debido a que el cuerpo de esta experiencia es “vista” desde una perspectiva en tercera persona (es decir, la de arriba), el cuerpo visto es ilusorio, incluso llega a ser es congruente con la posición del cuerpo durante la ilusión (por ejemplo,acostado). La experiencia se acompaña de una profunda sensación de estar fuera del cuerpo y con sentimientos de significación de la experiencia.
El estudio de las áreas cerebrales lesionadas o anormales se utiliza a menudo para ganar la penetración en las áreas del cerebro involucradas en los fenómenos normales de representación del cuerpo. Sin embargo, también hay evidencias anecdóticas de que estas intensas alucinaciones pueden ocurrir en casos no neurológicos, aunque tienen una incidencia baja y, a parte de las ilusiones de micro-gravedad, son impredecibles. En el presente informe, se utilizó la resonancia magnética funcional para examinar a un individuo que informó tener la capacidad de “a voluntad” experimentar la salida fuera de su cuerpo físico mientras estaba acostado en reposo. La descripción subjetiva del participante nos llevó a utilizar el término experiencia extracorpórea (ECE) a lo largo de este artículo, para subrayar la diferencia entre el fenómeno estudiado aquí y la definición más común de las experiencias fuera del cuerpo(OBE). Se incluyeron una serie de paquetes de imágenes guiadas para especificar la actividad cerebral relacionada con la ECE. Uno de las paquetes de control fue de imágenes motoras para un movimiento diferente (saltos). Una segunda condición de control fue alternando entre movimientos de los dedos reales e imágenes motoras del mismo movimiento. Finalmente, estábamos interesados ​​en determinar si había una diferencia entre imaginar a sí misma la realización de la ECE (pero no experimentar la ECE) y si difería de la imaginación de otra persona que realiza el mismo movimiento de la ECE.

Materiales y métodos

La Participante

La participante era una mujer diestra,de 24 años quien era estudiante de psicología en el momento de la prueba. Ella firmó un consentimiento informando y aprobado por la University of Ottawa Research Ethics Board. La participante se encontraba en una clase de pregrado sobre las alucinaciones de representaciones corporales en pacientes que reportan experiencias de su cuerpo fuera de su cuerpo físico (Blanke y Arzy, 2005 ). La participante informó de forma espontánea, después de la clase, que ella podría tener una experiencia parecida “fuera del cuerpo”. La participante describió que su experiencia  empezó cuando era niña, en esa fase descubrió que podía obtener la cualidad de moverse por encima de su cuerpo y lo utilizaba como una distracción a la hora dormir la siesta. Ella continuó realizando esta experiencia a lo largo  de los años hasta la actualidad. Dice hacerlo a menudo antes de la aparición del sueño como una ayuda para dormir. Describió la experiencia como una variable en la función de su estado de ánimo. Era capaz de verse a sí misma al estar en el aire por encima de su cuerpo, en posición horizontal, y girando referente al plano horizontal. La participante informó que no hubo emociones particulares vinculadas a la experiencia. Ya como adulta, la participante con poca frecuencia “practicaba” la experiencia; la experiencia no se produce de forma espontánea, pero se induce deliberadamente. Describe la experiencia en los siguientes términos:

“Me siento a mí misma en movimiento,o más exactamente, puedo hacerme sentir como si me estoy moviendo. Sé perfectamente que yo no me estoy moviendo realmente.
No hay dualidad entre el cuerpo y mente cuando esto sucede. De hecho, soy hipersensible a mi cuerpo en ese momento, porque estoy tan concentrada en la sensación de movimiento y.. Yo soy el movimiento. Por ejemplo, si yo ‘giro’ durante un tiempo largo, me mareo. No me veo a mí misma por encima de mi cuerpo. Más bien, todo mi cuerpo se ha movido hacia arriba. Me siento como estar por encima de donde yo sé que estoy. Por lo general también me imagino a mí misma como ascender en el ojo de mi mente, pero la mente no es sustantiva. No se mueve a menos que el cuerpo lo haga “.

Procedimiento

Se administraron cuatro cuestionarios. El Pittsburgh Sleep Quality Index (Buysse et al., 1989 )se utilizó para detectar posibles trastornos del sueño, debido a apariciones en los trastornos del sueño asociados con alteraciones somatosensoriales o percepciones vestibulares (Braithwaite et al., 2011). Para estimar la imaginería visual y kinestésica se pidió a los participantes a completar el Movement Imagery Questionnaire-Revised-8-item (MIQ-R; Hall y Martin, 1997) y el Kinesthetic and Visual Imagery Questionnaire -20 ítems (KVIQ; Malouin et al., 2007 )y por último la PAS- Perceptual Aberration Scale  ( Arzy et al., 2007 ).

“Adquisición de Datos

El experimentador proporciona instrucciones a la participante a través de unos auriculares MRI . Los datos se recogieron en una sesión de imágenes durante los cuales se obtuvieron las dos imágenes de RM anatómicas y funcionales. Todas las imágenes se realizaron con un 1.5-T Siemens Magnetom Symphony MRI scanner. La participante yacía en posición supina con la cabeza fija en un soporte cabecero. Un T1-weighted spin echo localizer fue adquirido y utilizado para tomar  imágenes en 3D (TR / TE 11,2 / 21 ms, ángulo de rotación de 60 °, el campo de visión (FOV) 26 cm x 26 cm, 256 × 256 matriz, corte  1,5 mm) para análisis estructurales.
Una exploración FLAIR T2 también se realizó y fue inspeccionada por un neuroradiólogo después de la sesión de exploración para asegurar que no había ninguna anomalía estructural. Las resonancias magnéticas cerebrales  se tomaron con un T2 de secuencia de pulsos ecoplanares ponderadas (TR/TE 3000/40 ms, ángulo de rotación de 90°, FOV 24 cm x 24 cm, 64 x 64 matriz, grosor de corte de 5 mm, 27 cortes axiales, 62,5 kHz de ancho de banda).

Tabla 1. Características de cada ejecución durante la sesión de escaneo.

La Tabla 1 presenta el orden y las características de cada carrera. Se pidió a la participante después de las imágenes estructurales que fueron adquiridas si ella creía que sería capaz de “realizar” su ECE: Ella reportó tener la certeza de que podía realizarlo positivamente. Las carreras de imágenes funcionales duraron 59 min. en total con 10 min adicionales que constaron como instrucciones entre series. Seis “series” funcionales se tomaron en el escáner utilizando un diseño de bloques. Las Pruebas 1, 4 y 6 implicó a que la participante entrara y saliera de su experiencia de ECE durante 5 min., a dominio oral del investigador bajo “start” y “stop”. Ella se indujo a la ECE a la orden del investigador de “start” y luego se detuvo después de 90 seg. con la palabra “stop”. Esto se repitió cuatro veces para las Pruebas 1 y 6 y tres veces para la 4. Se pidió a la participante para realizar su ECE a la orden de “start” que moviera un dedo cuando se sintiese a sí misma fuera del cuerpo. Se le pidió el movimiento del dedo de nuevo si la ECE se detenía antes de que el investigador dijera “stop”. Como este fue el caso en dos ensayos, los bloques se ajustaron al máximo con los datos obtenidos y el análisis de imágenes incluyen exploraciones de los bloques de la ECE y el resto bloques.
Si ella concluía su ECE antes de que el experimentador la detuviera ella volvería a tocar con el dedo (a la vista de los investigadores). En la serie 1, la ECE consistía en estar por encima de su cuerpo y balancearse de lado a lado. La participante reportó tener problemas para detener el movimiento de balanceo. La participante también señalizaba si el movimiento se detenía durante el experimento – el tiempo de movimiento  detenido y re-iniciado se registró para su posterior análisis.
En la operación 4 se pidió a la participante a realizar una ECE (por encima de su cuerpo y girar horizontalmente), indicando con su dedo cuando se sentía el arranque. La participante informó la dificultad para iniciar el movimiento (el inicio de cada subejecución siempre se retrasó a diferencia de otras pruebas – todos los tiempos demoras tuvieron su origen en el análisis de datos). La participante informó de que el movimiento de giro era difícil de detener para el período de descanso. Debido a que a la participante no le gustaba ese movimiento de giro (ella se mareaba), cambió a un movimiento “flotando en mar”. En la prueba 6, la ECE fue el movimiento de meneo: la participante informó de las sensaciones como menos “fuertes”.
La segunda, tercera y quinta carreras fueron guiadas por imágenes motoras. La Prueba 2 incluyó a un experimentador instruyendo con una palabra (ya sea “Alguien” o “Usted”) cada 30 seg, alternando mientras le visualizaba a ella, realmente se movía como lo hizo en la ECE o mientras visualizaba a una persona haciendo el mismo movimiento. Esta fue una tarea de 5 min. El comentario informal de la participante era que ella no “se siente a sí misma en movimiento” cuando “visualiza” su experiencia durante la serie 2. Estábamos interesados ​​en determinar si había una diferencia entre imaginarse a sí misma en la realización de la ECE (pero sin experimentar la ECE) y si difería de la imagen de otra persona que realizara el mismo movimiento de la ECE. La Prueba 3 incluyó el mismo diseño de bloques alternados mediante el cual, la participante se imaginó realizar saltos y descansos: se trataba de una tarea de control para determinar qué estructuras estuvieron involucradas en la no-ECE de imágenes motoras. La participante practicó las instrucciones para Prueba 3 antes de iniciar la serie, para asegurarse de que ella era capaz de visualizarse a sí misma. A partir de los comentarios de los participantes, se infiere a que la visualización de sí misma haciendo saltos no involucra a las sensaciones de movimiento asociados con su experiencia extracorpóreo. Prueba 5, involucra a la participante a mover sus dedos de la mano derecha (el pulgar) y luego visualizarse a sí misma realizando el mismo movimiento. Una vez más, la participante no informó una sensación de movimiento. Se añadió esta tarea de control para determinar las áreas del cerebro involucradas en una acción motriz simple y su versión imaginada. Una vez más, cada bloque fue de 30 seg. y la Prueba fue de 5 min. Nuestras conversaciones con los participantes sugirieron que su experiencia extracorpórea implicó la sensación de movimiento, mientras que otras tareas de imágenes que realizaba no implicaban esta sensación.

Resultados

Cuestionarios

Los resultados MIQ-R indican que la participante tenía imaginería kinestésica comparable a la observada en los atletas de competición deportiva (M = 5.5), pero superior imaginería visual (M = 7) ( Roberts et al., 2008 ). En el KVIQ, la participante anotó un promedio de 4.1 en la escala de las imágenes visuales (comparable con los controles sanos, pero de más edad) y 4,3 en la escala de las imágenes cinestésicas, que es superior a los mismos controles. El Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh (PSQI = 5) fue ligeramente mayor de lo esperado en los participantes sanos (PSQI = 2,67): esto se debió esencialmente a la latencia del sueño más largo (90 min).
En la escala de aberración perceptual PAS, la participante respondió “false” a la mayoría de los estados a excepción de los siguientes elementos (sus respuestas en cursiva): (T.12) De vez en cuando, cuando me miro en el espejo, mi cara parece muy diferente a la usual. (Sólo cuando estoy contemplando mi propia mortalidad);<(T.15) A veces cuando veo cosas como mesas y sillas, que parecen extraños.(.. De vez en cuando, pero voluntarias veces a altas horas de la noche, puedo jugar con la perspectiva, es decir, hacer que las cosas parezcan más cerca o más lejos, a veces, los objetos ordinarios parecen extraños en el sentido de que toda la existencia es extraña);(T.23) Me ha parecido a veces como si mi cuerpo se derretía en mi entorno. Siempre voluntariamente puedo hacerlo sentir como mi cuerpo va hacia abajo en mi cama);
(T.31) A veces me siento como si todo a mi alrededor se está inclinando. (Casi siempre esto es voluntario … normalmente cuando estoy aburrida en clase).

Resultados de la ECE

La participante informó de tener éxito en su comienzo y el final de la ECE sobre la demanda del experimentador. La experiencia para la Prueba 1 comenzó de inmediato, y empezó a verse a sí misma por encima de su cuerpo meciéndose con los pies en movimiento hacia arriba y abajo, mientras su cabeza se movía hacia arriba y hacia abajo como en el meneo de las olas del mar.

La segunda Prueba ECE  fue la más intensa e involucró a la participante viendose a sí misma por encima de su propio cuerpo, girando a lo largo del eje horizontal.

El ECE definitivo (Prueba 3) involucró a la  participante girando como en el segundo ECE.

Los Patrones de activación neuronal para cada uno de estos recorridos ECE se analizaron por separado con el descanso restante de la experiencia. Dada la falta de diferencias significativas entre los resultados de cada una de las tres Pruebas, todas las series de ECE se combinaron en un análisis para aumentar la potencia y observar las regiones del cerebro que se activan de forma concomitante para cada ejecución.

Los resultados se presentan con un error (FWE) decorrección muy estrictos para comparaciones múltiples en 0,001. Los resultados que se presentan en la Figura 1. Las áreas más activados y significativas durante la ECE en comparación con los bloques no ECE quedaron marcados  en el área motora suplementaria (SMA), la circunvolución supramarginal gyrus / posterior temporal superior, el giro temporal inferior, circunvoluciones frontal orbital medio y superior,  y el cerebelo.

Prueba 1. Imagen de regiones activadas de manera significativa del cerebro mientras el participante era tener experiencias extra-corpórea. Más significativamente regiones activadas son lateralizado hacia el lado izquierdo e incluyen la zona complementaria motora (F), el cerebelo (B, D, E), la circunvolución supramarginal (D, F), la circunvolución temporal inferior (B, D, F) , las circunvoluciones orbitofrontal media y superior (A, C, D, E). El p-valor se fijó en 0.001 sin corregir para esta imagen con el umbral de racimo en 200 voxels significativos.

El parietal y la activación temporal superior tomados juntos corresponden a la unión temporal parietal. Hubo significativamente menos activación durante los bloques de ECE en comparación con bloques no ECE (Figura 2 ) en las regiones visuales posteriores bilateral: la circunvolución lingual y la cuneus.

Figura 2. Áreas de actividad reducida durante los ECE en comparación con el resto. La corteza visual está particularmente afectada (A) Representación del lado derecho;. (B) la actividad en la izquierda. El valor de p para esta imagen se fijó en 0,05 FWE corregido.

Imaginándose en movimiento como lo hizo en la primera ECE (Prueba 1), sin inducir un ECE, controlando por múltiples comparaciones en una p <0,001,  la participante activa el cerebelo más a la izquierda  y el giro lingual bilateral  que cuando imagina otra persona moviéndose de la misma manera (Figura 3). Del mismo modo, se mostraron significativamente menos actividades durante la auto-imaginación que cuando es otra persona quien imagina ,quedando reflejado en la circunvolución frontal orbital superior bilateral .

Figura 3. Resultados de visualizarse a sí misma haciendo la misma acción se realizó en el primer ECE vs. visualizar otra persona que realiza el mismo movimiento. (A) Bilaterales diferencias gyrus lingual en la actividad y las diferencias del cerebelo izquierdo (B). El valor de p para esta imagen fue fijado en 0.001 sin corregir.

En la segunda tarea de control involucrado, la participante la realiza imaginándose dar saltos para luego no imaginar nada sólo mantener los ojos cerrados a la espera de la siguiente orden de inicio. Los resultados que se presentan en la Figura 4.
La imaginación de sí misma en la realización de los saltos, el control de comparaciones múltiples a p <0,001, reveló significativamente más actividad en la parte posterior de SMA , lóbulo paracentral, el giro temporal medio (BA22), el giro precentral (BA44), lóbulo parietal inferior ), y el giro temporal superior (BA22).

La actividad TPJ era más bilateral que durante las carreras de ECE (Figura 4 ). También había menos actividad en cuneus bilateral y la circunvolución frontal orbital superior bilateral  durante la toma de imágenes de salto en comparación con resto.

Figura 4. Los resultados de la visualización de sí misma la realización de saltos en comparación con el resto (A) del hemisferio derecho;. (B) vista dorsal de la actividad SMA; y (C) a la izquierda de activación hemisferio. El valor de p para esta imagen se le asignó 0.001 sin corregir con el umbral de racimo en 100 voxels significativos.

Otro contraste de interés fue el movimiento real de los dedos ( el pulgar) en comparación con imaginar el mismo movimiento (Figura 5). Hubo significativamente mayor activación durante la imaginación contra el movimiento real en varias áreas que eran de manera similar (pero no idéntica)y se activan durante la ECE. Estos incluyen la triangularis frontal inferior bilateral, a la izquierda giro medio temporal, cerebelo izquierdo, Izquierda lóbulo parietal superior, y una parte más anterior de la SMA (bilateral).

Figura 5. No fue significativamente más activo durante la visualización del movimiento de los dedos en comparación con el movimiento real. Cada letra representa una vista diferente del cerebro (A) vista anterior, (B) Vista posterior, (C) derecho vista lateral, (D) vista lateral izquierda, (E) vista ventral, y vista dorsal (F). El valor de p para esta imagen se le asignó 0.001 sin corregir con el umbral de racimo en 100 voxels significativos.

Finalmente, hubo significativamente menos actividad durante imaginar que el movimiento (Figura 6 ) en el postcentral izquierda y circunvoluciones precentral , y el cerebelo derecho , zonas similares a las activadas durante la condición de salto.

Figura 6. Las áreas motoras se activan significativamente más durante el movimiento de los dedos para el pulgar en comparación con la visualización del mismo movimiento (A) Representación de la corteza motora primaria izquierda;. (B) Representación del cerebelo derecho. El valor de p para esta imagen se le asignó 0.001 sin corregir con el umbral de racimo en 100 voxels significativos.

El presente experimento  examinó los patrones de imágenes cerebrales funcionales en una participante que reportó ser capaz, a voluntad, de producir sensaciones somatosensoriales que se experimentan como su cuerpo que se mueve fuera de los límites de su cuerpo físico, sin dejar de ser consciente de su cuerpo físico inmóvil. Es interesante que el desarrollo de la capacidad de la participante se asoció con la aparición del sueño en la infancia (que persiste en la edad adulta), ya que la aparición de experiencias fuera del cuerpo se ha asociado frecuentemente con fenómenos hipnagógicos (Cheyne et al., 1999; Terhune, 2009 ). La experiencia reportada es similar a lo que se define por Brugger como una experiencia fuera del cuerpo (OBE), pero sin la sensación de estar solo fuera de su cuerpo y sin ningún tipo de contenido emocional típicamente reportados en las experiencias fuera del cuerpo (Brugger y Regard , 1997).
Se ha demostrado que la imaginería visual depende de el lóbulo occipital y el lóbulo parietal superior, así como la corteza pre-motora lateral, mientras que las imágenes kinestésicas está más asociadas con las áreas motoras y la actividad parietal inferior (Guillot et al.,2009, p. 698). La ECE en el presente estudio activa el lado izquierdo de varias áreas asociadas con imágenes cinestésica y se asoció con una fuerte desactivación de la corteza visual. Esto sugiere que su experiencia era realmente novedosa, con un fuerte componente kinestésico. Esta era una mujer joven y sana sin anormalidades cerebrales, lo que proporciona una ventana no patológica en el cerebro durante el proceso.

Este es el primer estudio con un participante no patológico que es capaz de provocar una ECE a  demanda. Claramente, se requiere la replicación de determinar si este patrón de activación es similar en otras personas que puedan tener ECE por iniciativa propia. La existencia de un caso y su presentación plantea la posibilidad de que este fenómeno puede tener una incidencia significativa, pero no se denuncian porque la gente no piensa que esto es excepcional.
Por otra parte, la capacidad podría estar presente en la infancia, pero se pierde sin la práctica regular. Esto sería una reminiscencia del descubrimiento y estudio eventual de sinestesia que algunos investigadores ahora la hipótesis es más frecuente en los jóvenes o se pueden desarrollar (Deroy y Spence, 2013 ; Simner, 2013 ).

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Publicado por en diciembre 27, 2014 en Casuística

 

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