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Ectoplasmas, médiums y trance.

Por R. Mangieri

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En algunas ocasiones el ectoplasma atravesó la pared de gasa, haciendo sonar un tocadiscos tras algunos tanteos. Después de la sesión se constató que el ectoplasma había rasgado un gran papel de seda negro.

         Gustave Geley, L´ectoplasmie et la clairvoyance, 1924

Este ensayo se focaliza sobre lo que dentro de la tipología de fenómenos paranormales o parapsicológicos se ha denominado como ectoplasmia, la generación-producción de materias, substancias o “cuerpos” a partir del performance (desempeño, acción, dinámica corporal) de un sujeto dotado de ciertas competencias, un médium, cuerpo-sujeto mediador de un evento ectoplasmático, un suceso más o menos regulado y codificado que bien podría ser incluido en el universo semiótico de las dramaturgias sociales en sentido amplio. El sujeto-médium es un actante y un actor en el marco de un performance paranormal que hace posible la realización de una transformación signica. Esta transformación, la cual requiere de una determinada configuración espacio-temporal, implica la producción semiótica de materias y substancias, más precisamente de una semiosis de frontera o de límite productivo entre el continuum amorfo  disponible y la substanciación.

Eventualmente esta substanciación puede alcanzar plenamente o no el nivel de la forma de la expresión y de hecho, tal como diríamos en referencia al modelo de Peirce, pasar de la hipoiconicidad (la primeridad en estado casi “puro”) al reconocimiento pleno de una figura-cuerpo del mundo natural. Relato accional de transformación material, modo de producción sígnica que combina tanto la ostensión, como el reconocimiento y la invención (Eco, 1975), el performance mágico (del mago, del médium y otras figuras-cuerpo análogas instalada en este tipo de discurso multimodal) pone en juego diversas competencias, no opuestas sino polares y graduales entre dos figuras netas: el mago (ilusionista, prestidigitador, manipulador de los estados hipnagógicos) y el médium (figura-cuerpo mediadora, eslabón, conector).
Una de las diferencias más substanciales entre ellos es el nivel y la calidad de la competencia performativa y accional que deben mostrar o exhibir en la dramaturgia social de la cual son actores especiales: si por un lado el mago debe saber-poder controlar las fuerzas, las energías, los objetos y dispositivos del performance mágico, el médium no controla (en todo caso no completamente) esas fuerzas, energías y objetos. El mago debe ser dueño y señor del funcionamiento de todos los artilugios y fenómenos para que el proceso semiótico de la ilusión encaje progresivamente y perfectamente en el efecto de lo maravilloso y lo extraordinario.

El médium, debe ser apto para poder ser el depositario especial de una fuerza, una energía extraña, el cuerpo-vehículo esencial de un proceso del cual no tiene el control, sujeto de un performance en el cual (más específicamente) no puede-debe tener el control consciente e intencional. Cuando el médium actúa lo maravilloso y lo extraordinario deben ocurrir al margen de su intención. El mago es un agente en el interior de un mundo posible diagramado sobre acciones intencionalmente orientadas. El médium es un agente que forma parte de un mundo posible poblado de accidentes y acciones no-intencionales (Dölezel, 1999) El mago no puede fracasar estrepitosamente mientras que el médium puede permitírselo.

En algunos de los manuales y textos más autorizados de parapsicología la ectoplasmia se incluye dentro de la teleplastia la cual se entiende como la facultad o poder de una persona-médium para generar-materializar objetos, cuerpos, formas bajo ciertas condiciones y circunstancias:

La teleplastia es la objetivación de las formas, la objetivación de las representaciones y sobre todo la creación de personalidades más o menos semejantes a los seres vivos. Estas materializaciones  efímeras se hacen y se deshacen con la rapidez del pensamiento de quien las crea. Son a menudo incompletas, como si no hubiese alcanzado materia para terminarlas; se ven dedos, manos y cabezas que parecen suspendidas en el aire o se desprenden de un ectoplasma amorfo. Las formas presentan diversos grados de consistencia y van desde el fantasma transparente e impalpable hasta seres completos que parecen organizados y vivientes como nosotros (Sudre, 1965: 293) resaltado nuestro.

En los juegos terminológicos de la cultura espiritista del siglo XIX y del siglo XX se propusieron varios nombres para este grupo heterogéneo de fenómenos: el docente de Cambridge Frederick Myers (cuya obra en dos volúmenes sobre el tema fue leída con interés y analizada por el mismo Charles Sanders Peirce) propuso en 1904 el termino ectoplasmia (Myers, 1886), mientras que el psicólogo y fisiólogo francés Charles Richet acuñó el término ectoplasmia (Maxwell-Richet,1905; Richet, 1922). Muchos otros hablan de teleplastia en general o de ectoplastia, pero la raíz común de todas estas derivaciones es plasis, la acción de modelar, junto a plasma el objeto ya modelado y plastes el modelador o agente que realiza la acción de modelar la materia a su alcance.

Los manuales generales más consistentes establecen una clasificación general (no cerrada aún) entre varios tipos de fenómenos parapsicológicos: la telergia (poder o capacidad de generar fluidos, magnetismos, electricidad), la prosopopesis (capacidad y poder para personificar-mimetizar personas conocidas o desconocidas), la tiptología (creación-generación de ruidos, sonidos), la telekinesia (poder para mover y desplazar objetos, cosas, seres), la fotogénesis (poder-capacidad para crear imágenes, halos, luces), la telepatía (poder para comunicarse a distancia), la criptestesia (poder para descifrar y emitir mensajes en códigos desconocidos), la cristalomancia (capacidad para visualizar imágenes de situaciones en un cristal), la autoscopia (capacidad y poder para visualizar interiormente el cuerpo). La ectoplasmia también ha sido objeto de una serie de diferenciaciones y clasificaciones, entre ellas: la impresión o vaciado ectoplasmático que se produce cuando una forma teleplástica es generada a partir de la emanación del fluido material a partir del médium el cual se imprime sobre una materia determinada y siguiendo lo que podemos denominar como calco o impronta un signo de reconocimiento (Eco, 1975:285). Otro vasto grupo de ectoplasmias puede definirse como ectoplasmas por eyección o emanación directa del cuerpo del médium (boca, orejas, zonas genitales). Este vasto grupo de funciones- signo puede a su vez subdividirse en virtud de sus rasgos de movilidad, densidad, prensilidad, velocidad de aparición-desaparición, color y textura.

Si nos referimos a los relatos construidos en el interior del discurso mágico, podemos agrupar un conjunto de rasgos esenciales del ectoplasma (Heuzé, 1922).

En primer lugar, es un cuerpo-substancia que emana del cuerpo proyectándose fuera hacia el espacio circundante dándose a la percepción durante tiempos breves y sorpresivos. Su color es blanco o blancuzco, gris, a veces negro. Posee una consistencia viscosa, no dura, incluso puede ser elástica o plástica y maleable. Posee luminescencia, es expansivo, evanescente y vaporoso. Una de sus cualidades materiales una vez eyectado del cuerpo del médium es el poder modelarse libremente y tomar formas variadas, amoldándose a objetos y seres que amueblan el mundo real externo, copiando o reproduciendo su forma total o parcialmente.

Pero lo que queremos focalizar es sobre todo el rasgo de su proyección eyectiva junto a la velocidad de aparición, desplazamiento y modelaje. El performance de esa eyección cinética de una materia extraña, evanescente y vaporosa que invade el espacio y que funciona como un puente de materia entre dos mundos, el mundo cotidiano del aquí y el mundo extracotidiano donde lo maravilloso y lo misterioso se reúnen (Geley, 1924). A otro nivel, la fenomenología y la semiosis del ectoplasma parecen basarse en el imaginario humano de la generación de otro ser, objeto o cosa sin la mediación visible o aparente de agentes causales externos.

Buena parte del imaginario socioantropológico de las culturas humanas se ha configurado históricamente sobre la base de este principio, un deseo profundo que podría definirse como la puesta en escena ( ritual, social) de una capacidad para “parir”, emanar, producir un cuerpo (extraño, misterioso, no completamente conocido). Una suerte de reproducción animal por gemación, división binaria, tal como es catalogada en los manuales de reproducción asexuada, cercana también a las formas visibles de una multiplicación vegetativa del cuerpo.

La ectoplasmia, uno de los procesos polimorfos centrales del performance mágico espiritista, puede considerarse como un repertorio de funciones-signo ostensivas, un modo de producción semiótica que se ubica en principio dentro de las ostensiones. Pero se trata de una ostensividad no-intencional: los cuerpos, entes o cosas emanan de su cuerpo en un estado especial denominado hipnótico o hipnagógico, letárgico. Para Umberto Eco la ostensión se produce cuando:

Es un objeto o evento, producido por la naturaleza o por la acción humana (intencionalmente o no) y existente como hecho en un mundo de hechos, es seleccionado por alguien y mostrado como la expresión de una clase de objetos de los cuales es miembro, La ostensión representa el primer nivel de la SIGNIFICACION ACTIVA y es el artificio utilizado por dos personas que no conocen la misma lengua (Eco ,1975:294).

La inclusión del sentido de un acto humano no-intencional y más adelante de una pragmática de la significación como base de este tipo de funciones-signo (“significación activa”) hace posible incluir los ectoplasmas en esta zona de los modos de producción semiótica, aunque de hecho pueden considerarse como actos, serie de acciones, performances que se conectan simultáneamente con otros modos de producción: el reconocimiento (cuando ocurren vaciados de materiales o improntas de cosas, seres conocidos), la réplica (cuando el ectoplasma reproduce la forma de un objeto en el entorno inmediato), la invención (cuando las teleplastias sobrepasan el nivel básico de reconocimiento y de réplica dando lugar a fenómenos perceptivos novedosos).

Atendiendo a las descripciones fenomenológicas y las representaciones visuales y fotográficas de la ectoplasmia, estas ostensiones no se ajustan completamente a la pragmática de un lenguaje a través de objetos o cosas, al menos en su sentido restringido (no es lo mismo la comunicación a través de objetos de uso como en los relatos de Jonathan Swift) pero pueden incluirse en su definición , agregando otras propiedades que quedan fuera del sentido primario de la racionalidad de la acción de mostrar. Por ello agregaríamos al rasgo general de la ostensividad no-intencional el rasgo de la invención y de la estilización (Eco, 1975: 301-302).

Fenómenos y construcciones discursivas como la ectoplasmia (además de todas las tipologías enumeradas en el campo de la magia simpática espiritista) mantienen una suerte de homología estructural con la definición del signo inferencial y abductivo del modelo de Charles Sanders Peirce y con el cuadro tipológico que Umberto Eco propuso en su Tratado de Semiótica (Eco, 1975).

Como sabemos el signo peirceano se define por una operación general de transposición de lugar, de ocupación parcial (nunca completa) del lugar del objeto o referente por el representamen o expresión , que no solamente cumple una finalidad transpositiva sino sobre todo epistemológica y heurística. La dimensión topológica del modelo de Peirce (ese “estar en lugar de..”) No significa tanto el ocupar el mismo lugar sino el de expresar, manifestar las múltiples e inagotables propiedades del objeto en la forma de la semiosis ilimitada (Peirce, 1958).
El cuadro de Eco tiene una estructura abierta de cuatro dimensiones: el trabajo físico sobre la consistencia de la materia, la ratio relativa a cada función-signo, el tipo de articulación y el tipo de codificación (hiper o hipo-codificación).

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Decidimos ubicar provisionalmente a la ectoplasmia en una zona de producción semiótica que tiene como centro la frontera entre el reconocimiento y la ostensión pero que se extiende hacia la zona de las réplicas y las invenciones. Lo que nos impulsa a este tipo de decisión es el rasgo eyectivo-dinámico y vectorial de los ectoplasmas unido al rasgo de singularidad  y testimonio (tal como aparece reiteradamente en las descripciones, definiciones parapsicológicas y en buena parte de las imágenes visuales). Pero al mismo tiempo , debemos considerar las variaciones productivas que expanden el rasgo ostensivo-vectorial del ectoplasma hacia la réplica (el ejemplo de los calcos físicos, de las apariciones o grabados icónicos de figuras reconocibles y estilizaciones) y la invención (emisionesmateriales ectoplasmáticasmuyhipocodificadas) que al carecer del reconocimiento funcionan como ostensiones inventivas tales como fluidos, halos, materias evanescentes, funciones-signos que colocan la percepción en el borde del continuum aún no-codificado por el discurso.

Los rasgos de estas construcciones discursivas, ficcionales, estéticas., metapsicológicas, de emanaciones, proyecciones, conexiones, propagaciones de signos materiales, artificios semióticos que quieren, saben y pueden manifestarse como interpretantes del imaginario humano depositado en el eje del deseo de la producción y la transformación de la materia. En el parto y la gemación de entes, seres, objetos a partir de un agente dotado de ciertas capacidades, un sujeto capaz de asumir el  “riesgo” del performance dramatológico ligado a la modalidad del trance.
Dentro del amplio espectro de una semiótica de la magia debemos tener en cuenta una pequeña enciclopedia semántica sobre la performatividad de los entes de emanación y sus significaciones. Todo este abanico  de dramaturgias bien podría pertenecer tanto a las tácticas semióticas de la magia por contacto o a la magia homeopática (Frazer, 1955). También desde una mirada más interna a la semiótica, a una combinación de la magia indexical y la magia simbólica (Nöth, 1997).

En los ritos de trance son las sombras, las trazas, las vibraciones, los dobles, las varias materias y substancias que geman del cuerpo del médium (o del oficiante, del operador mágico) que al nascer proyectadas hacia el mundo natural invaden el espacio circundante adquiriendo una dimensión física lenta o sorpresiva (Devéroux,1973).Todo este proceso o buena parte de él parece descansar sobre esa eficacia simbólica de la emanación material de una evanescencia temporal que deja sin embargo las huellas, las improntas, de su aparición en el mundo. Un motivo que, sin duda, resulta fascinante dentro de la experimentación artística por su conexión profunda con los imaginarios humanos de la creación, de la invención.

No es casualidad (sino conectividad de una interpretancia que reposa sobre un mismo objeto dinámico de la semiosis) que así como en los gabinetes de médiums paranormales aparecen las gazas, las telas transparentes, los fluidos casi inmateriales, en las propuestas de los artistas contemporáneos aparece el humo del cigarrillo, los algodones que flotan, pañuelos que emanan, alientos materializados por el cambio de temperatura: breves nebulosas personales, ligados al cuerpo que los produce en la forma más “pura” de la contigüidad del index y al mismo tiempo, las reverberaciones interpretativas de aquello que aún evade el código, la norma, el logos y, por tanto, puro artificio del invención proyectiva articulada sobre el imaginario.

Queremos concluir este trabajo con la reiteración de algunas propuestas del historiador y etnólogo italiano Enesto Di Martino sobre el mundo mágico en general que nos parecen significativas y relacionadas con algunas cosas de las cuales hemos venido planteando, Di Martino, decía a comienzos de los años cincuenta que uno de los principios fundamentales de la magia es de la generación de un estado dramatológico existencial a través del cual los sujetos deben disponer, aceptar y arriesgarse en ser los actores sociales principales de un relato de riesgo y de rescate, un relato de desafío a los procesos de dispersión intersubjetiva.

Por tanto, procesos dramatúrgicos y existenciales en los cuales el sujeto acepta “…perder las dimensiones de su existencia en el mundo a través de la soledad, el aislamiento, el viaje y el tránsito, el descenso al inframundo , de los demonios, el paso por la tempestad, el encuentro con lo otro desconocido” (Di Martino, 1948:148).  El escritor italiano nos hablaba del drama existencial mágico que se inserta en este tipo de performatividad donde el cuerpo frágil (del mago, del médium, del shaman u operador mágico) debe ser ayudado por un colectivo para “descender” o conectarse con otros mundos no visibles y regresar de nuevo a este mundo. El sujeto-cuerpo de la trance ectoplasmica es un cuerpo frágil que debe encontrar la competencia para funcionar como puente material entre mundos y espacios. De hecho en varias culturas actuales (a pesar de la extensión silenciosa de la globalización y sus efectos notables sobre la de-semantización del mundo) se cultivan las tácticas grupales o sociales de la producción controlada de experiencias traumáticas necesarias para lograr que los sujetos puedan renovar sus puentes con el mundo.

Las prácticas artísticas en general, vinculadas de algún modo con el sentido profundo de estas experiencias rescatan de algún modo, alejándose del simple efecto-espectáculo del consumo, la necesidad humana de las tácticas del ilusionismo, del aparecer-desaparecer, de la huida temporal a los otros mundos del imaginario dramatológico de nuestra existencia y de nuestra memoria.
Lúdica y ética de relatos y procesos performativos en cuanto experiencias que pueden lograr que tengamos una experiencia (una erlebnis) de frontera entre el ser y el no-ser, entre un sí-mismo y ser-el-otro. Un vaivén de mundos que, aunque sea posible solo sobre la base de una suerte de suspensión de la incredulidad, puede conservar la eficacia de restituir lazos sociocolectivos sin hacernos perder la significancia del viaje y la travesía personal.

 
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Publicado por en julio 24, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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¿Dobles o espíritus?

Por Andrea Graus

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El desdoblamiento de la personalidad, así como otros fenómenos relacionados con el inconsciente, como la autosugestión, fueron percibidos por muchos espiritistas como una amenaza. Quintín López Gómez (1864-1934), espiritista reconocido y amigo del médico Víctor Melcior y Farré (1860-1929), defendió la necesidad de distinguir los fenómenos del desdoblamiento y la autosugestión de la «verdadera» mediumnidad, o sea, aquella en la que intervenían los espíritus. Esta cuestión fue debatida en el Segundo Congreso Espiritista y Espiritualista, celebrado en París en 1900. Entre las circulares que publicó la comisión del congreso en relación a los temas que se tratarían en el encuentro, se planteó que los hechos del desdoblamiento obligaban a los espiritistas a reemprender el estudio de la mediumnidad tendiendo en cuenta factores humanos como la memoria o la autosugestión.

Desdoblamiento de la personalidad: Una médium bajo terapia

Para ilustrar la teoría del desdoblamiento de la personalidad, aplicada a la mediumnidad, expondré el caso, aún no tratado por ningún historiador, de la joven Teresa Esquius. Esta joven médium de Terrassa (Barcelona) fue supuestamente sanada, alrededor de 1900, por Víctor Melcior, médico leridano afincado en Barcelona. Melcior estaba vinculado al círculo espiritista de Quintín López, colaborador de la Revista de Estudios Psicológicos. Desde este círculo se creó, en 1895, la Clínica Hidro-Magnética, un consultorio médico de caridad. Melcior fue su fundador junto al médico José Cembrano. Durante diez años, ambos asistieron desinteresadamente a enfermos entre dos y tres días a la semana. La curación mediante el magnetismo y la hipnosis no solo fue presencial sino también por correspondencia, a nivel peninsular y continental, mediante el envío de libritos de papel magnetizado. Amplio conocedor del hipnotismo y el espiritismo, Melcior estaba interesado por los trastornos de la personalidad y su relación con el inconsciente. En su libro Los estados subconscientes y las aberraciones de la personalidad (1904) narra el desdoblamiento de la joven Teresa Esquius. Teresa, nacida en Terrassa en 1876, de constitución débil, sufría crisis histéricas desde los trece años a raíz de una discusión con Dolores, una compañera de la fábrica donde trabajaba.

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Grabados en la pared de  la casa de Teresa Esquius ( supuestamente creados por Teresina)

 

Movido por la superstición, su padre consultó con tarotistas y curanderos, los cuales le dijeron que Teresa era víctima del mal de ojo. Ante el estado de salud de su hija amenazó a Dolores con matarla a ella y a su marido si no le quitaba el mal en tres días. Pasado este tiempo los síntomas desaparecieron, pero se presentaron una nueva serie de fenómenos más extraños todavía: los muebles levitaban alrededor de Teresa, se oían ruidos o crujidos y aparecían dibujos de cruces y objetos cotidianos grabados en las paredes (Melcior, 1904). Los fenómenos preocuparon a las autoridades locales y en Terrassa empezó a correr el rumor de que Teresa estaba embrujada. Tras consultar el padre con el doctor Cadevall, director del Real Colegio Tarrasense, se concluyó que los fenómenos los producía Teresa inconscientemente. Después de que ningún tratamiento médico diera resultado, Cadevall aconsejó a la familia probar con la terapia hipnótica, para la cual acudieron a Melcior, quien rápidamente observó el desdoblamiento del yo:

“Llevaron a Teresa a mi consulta, la hipnoticé desde la primera sesión, y a poco se demostró en ella una especie de convivencia entre dos seres, cuyo total formaba la personalidad de la enferma.

De manera que hallándose Teresa durmiendo con sueño sonambúlico, respondía a las preguntas que se le hacían no como Teresa en sí, es decir, no como la sujeto que en estado de vigilia era designada con dicho nombre, sino con el nombre de Teresina. Este diminutivo lo aplicaba a la personalidad subconsciente, y también a su cuerpo. (Melcior, 1904, p. 306).”

Teresa estaba convencida de que Teresina era un espíritu que se posesionaba de ella para producir los fenómenos. Según Melcior, confundir estos hechos con comunicaciones de ultratumba era fácil, ya que durante el trance los médiums solían hablar de ellos mismos en tercera persona: «de ahí que, muchas personas crédulas, den como auténtica comunicación de espíritus del espacio, lo que en resumen de cuentas no es más que una conversación inter-vivos» (Melcior, 1904, p. 324).

Aunque Melcior admitía sentirse seducido por algunos puntos relacionados con la doctrina espiritista, como la reencarnación, consideraba que la explicación espírita a los cambios de personalidad «estaba desposeída de fundamento científico» y era «soberanamente ridícula». A través de la sugestión en estado hipnótico destruyó la personalidad de Teresina repitiéndole a Teresa la siguiente consigna:

«Cada vez que te hipnotizo, Teresina va perdiendo fuerzas. Esta operación es para ella lo mismo que para ti sería una sangría» (Melcior, 1904, p. 309).

De este modo, convenció a Teresa de que no prestara su fuerza psíquica a Teresina, tras lo cual los fenómenos desaparecieron en pocas semanas. Para Melcior, quedaba probado que el caso de mediumnidad de Teresa no era consecuencia de ningún espíritu y que Teresina era producto de su inconsciente. El fenómeno del desdoblamiento de la personalidad ya había sido observado por los magnetizadores; pero el desdoblamiento en sentido psicopatológico fue teorizado por Pierre Janet.

La expresión que para Janet mejor describía el estado de trance era la de hémisomnambulismo, acuñada por Charles Richet (1923). En este estado el médium era capaz de mantener dos existencias simultáneas, la de su personalidad conocida y la de su subconsciente. Según Janet (1889), los médiums representaban el tipo de desdoblamiento más completo, en el cual las dos personalidades se ignoraban entre ellas y se desarrollaban de forma independiente. La mediumnidad no era, según él, más que un síntoma de un estado mórbido análogo al de la histeria. En la explicación que da Melcior (1904) del desdoblamiento de la personalidad de Teresa se observa una clara influencia de las teorías de Janet.

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Melcior, al igual que Janet, concebía el desdoblamiento como un estado enfermizo que solo podía afectar a individuos desequilibrados, pues dependía de una ruptura en la coordinación física y psicológica de la persona. Para Melcior (1904), Teresa no solo padecía una «miseria fisiológica» debida a sus malas condiciones de vida, derivadas del hecho de pertenecer a la clase obrera, sino también una debilidad moral o misère psychologique, por ponerlo en términos de Janet (1889). Esa fragilidad mental era, según Melcior, la culpable de que, tras el incidente con Dolores, se constituyera en la mente de Teresa «un estado de idea fija, caracterizado por representaciones mentales de una mujer (Dolores) que la quiere mal» (Melcior, 1904, p. 312).

Se observa aquí otro término usado por Janet, el de idea fija. Janet (1889) la definió como un fenómeno psicológico que se desarrolla de forma automática, natural e inconsciente, fuera de la voluntad y de la percepción personal, como una autosugestión influenciada por causas accidentales. Melcior siguió al pie de la letra esta definición, pues creyó que el incidente con Dolores fue la causa de que Teresina se constituyera como «una creación psicológica de la propia Teresa» (Melcior, 1904, p. 323). Es decir, que Teresa creó a Teresina mediante la autosugestión, tal y como lo había planteado Janet en el caso de Lucie (Janet, 1889). Según Melcior, la influencia del entorno social tuvo un papel fundamental en la confusión del desdoblamiento de la personalidad de Teresa con un caso propio del espiritismo.

En palabras de Melcior, Teresa se vio «sugestionada por deudos, amigos y desconocidos, empeñados en reconocerla víctima inocente de un fatal embrujamiento» (Melcior, 1904, p. 314). Al manifestarse los primeros fenómenos, el padre de Teresa consultó con un espiritista, quien le dijo que su hija se hallaba poseída por un espíritu maligno. Cuando el caso se conoció en Terrassa, este tipo de teorías triunfaron en un ambiente donde el espiritismo ganaba adeptos día a día entre la clase obrera (Horta, 2001, 2004). Prueba de ello es que a finales del siglo XIX se fundaron, solo en Terrassa, al menos cuatro centros espiritistas que estén documentados.

Entre ellos, dos de renombrada importancia: el Centro Espiritista Fraternidad Humana y la Federación Espiritista del Vallés. Al mismo tiempo, Terrassa fue la sede de varias publicaciones espiritistas, de entre las cuales destaca la revista Lumen, dirigida por Quintín López. Aunque para Melcior el caso de Teresa Esquius no formaba parte del espiritismo, sí que se incluía dentro de la mediumnidad. Para ejemplificar esta distinción merece la pena citar la opinión de Ochorowicz respecto a Eusapia Palladino y su supuesto espíritu guía, John King.

Desdobamiento corporal o exteriorización del doble

El desdoblamiento no solo podía ser psicológico sino también físico o corporal. En este caso iba supuestamente acompañado de la irradiación, por parte del médium, de una fuerza natural, aunque desconocida, la cual provocaba fenómenos extraordinarios en distinto grado. Dicha fuerza había recibido varias designaciones, cada una con sus matices (Alvarado, 2006), aunque científicos como Melcior, Comas o Tolosa Latour tendían a equipararlas. En palabras del astrónomo Josep Comas y Solà (1868-1937): «Llámese a esta fuerza: fuerza psíquica [de Crookes], fuerza ódica [de Reichenbach], fuerza néurica [de Baréty], lo cierto es que en el fondo hay concordancia en admitir una emanación por parte del médium» (Comas, 1908, p. 316).

Mientras Melcior solía utilizar la designación de «fuerza psíquica», popularizada por Crookes, a Comas le parecía más adecuada la noción de «fuerza ecténica» de Thury. Según Melcior (1904), la irradiación de la fuerza psí- quica no siempre se manifestaba con igual intensidad. En grados menores producía crujidos, movimientos de objetos, levitaciones o la aparición de luces. Por último: «en el grado superior del desdoblamiento, se desprende el cuerpo fantásmico de un vivo, trasladándose a sitios más o menos remotos, llegando a ser reconocido por la persona o personas a quienes aparece» (Melcior, 1904, pp. 316-317). Este «cuerpo fantásmico» que se desdoblaba del médium recibía muchos nombres. Para los ocultistas y los teósofos se trataba del cuerpo astral, los magnetizadores lo solían llamar cuerpo o doble fluídico, los espiritistas lo designaban como periespíritu y otros, como Durville, preferían hablar del «fantasma de un vivo» (Melcior, 1904; Durville, 1909; Kardec, 2009).

En palabras del periodista, político y escritor Santiago Valentí y Camp (1875-1934), lo que se desdobla del médium «no son personas, aunque tienen algunas apariencia de personalidad, y están en relación con las imágenes, conceptos y sentimientos del médium, de tal manera, que hasta cierto punto pueden calificarse de doble del mismo, a pesar de ser fragmentario y parcial» (Valentí & Masseguer, 1912, p. 252). Como se verá más adelante, Comas hace una definición semejante del doble. A este grado de desdoblamiento llegó Teresa ya que, según Melcior: «la propia enferma dice haber visto a Teresina penetrar en una habitación, mientras ella (Teresa), permanecía dormida con sueño sonambúlico en una silla» (Melcior, 1904, p. 325). Solo mediante la exteriorización del doble podían explicarse, según Melcior (1904), los fenómenos físicos producidos por Teresa como los grabados o la levitación de objetos y muebles. Según relata Melcior (1904), los grabados se hallaban en la parte alta de las paredes, por lo que Teresa hubiera necesitado de una escalera para tallarlos, y en su casa no había ninguna. Por otro lado, los fenómenos de levitación fueron presenciados por los médicos tarrasenses Pous y Cadevall. Para asegurarse de que no se trataba de un fraude, Pous colocó un duro sobre el cuerpo de Teresa, tendida en la cama, de manera que la moneda cayera con el menor movimiento. Nada más alejarse de la enferma vieron repetirse «la danza de mesas, sillas y bastón» (Melcior, 1904, p. 303), pero ni Teresa ni el duro se movieron de su sitio.

Aunque el caso de Teresa sirve para ejemplificar la teoría del desdoblamiento corporal, para profundizar en el tema se relatará la polémica entre el astrónomo Josep Comas y el espiritista Jacint Fornaguera. Ésta tuvo lugar en 1908, es decir, cuatro años después de que Melcior narrará el caso de Teresa Esquius en su libro. La discusión con Fornaguera partió de las sesiones que Comas había mantenido con la médium Carmen Domínguez, a quien se refiere como «médium Z» en su recopilación de artículos titulada El espiritismo ante la ciencia (1908). La polémica entre Comas y los espiritistas, en relación a la publicación de dicho libro, ya fue tratada por Roca (1986). Sin embargo, merece la pena recordar algunas cuestiones para comprender la controversia, aún no estudiada por ningún historiador, en torno al desdoblamiento corporal en la médium Carmen.

A principios de 1907, José Cembrano comunicó a Jacint Esteva Marata, presidente de la Liga Espiritista Española, la existencia de una médium que producía asombrosos fenómenos. Entre ellos, el más controvertido: la materialización corpórea de un espíritu llamado Leonor (Esteva, 1908). La médium era Carmen Domínguez, con quien Comas ya había compartido sesiones en 1906. Carmen formaba parte del servicio de la casa de Antonio de Sard, director de los encuentros y protector de Carmen (Estrany, 1908). El médico Jeroni Estrany (1908), quien había asistido a algunas sesiones con Carmen entre 1906 y 1907, opinó que los fenómenos eran fraudulentos, pero exculpó a la médium aduciendo que el artífice era de Sard. Como ha destacado Owen (2004), si bien la mediumnidad no era un terreno exclusivo de las mujeres fue significativo en cuanto las elevó a un posición de poder espiritual y cultural. Aunque fuera mediante «otras inteligencias» o espíritus, algunas encontraron la manera de pronunciarse respecto a temas sociales y espirituales, ganándose una autoridad difícil de conseguir en otros círculos.

En España, uno de los casos más destacados fue el de la espiritista Amalia Domingo Soler (1835-1909). Tras las sesiones de 1907, Comas quiso quemar las actas de los fenómenos obtenidos con Carmen para que estos no trascendieran, pues los tachó de fraudulentos (Esteva, 1908). Sin embargo, la materialización de Leonor reportó fama internacional a la médium y asombró hasta a Cesare Lombroso. En Los fenómenos de hipnotismo y espiritismo  cita a Leonor como un caso excepcional de materialización de cuerpo entero, el único hasta entonces conocido junto con Katie King, el espíritu materializado por la médium Florence Cook. Tanto Comas (1908) como Estrany (1908) lamentaron el entusiasmo de Lombroso ante lo que consideraron un fraude. Como se verá a continuación, Comas se valió de la teoría del desdoblamiento corporal para negar la existencia de Leonor.

Leonor: ¿doble o espíritu?

A raíz de sus experiencias con Carmen, Comas clasificó los fenómenos mediúmnicos en tres grupos: los ciertos, los dudosos y los falsos. Entre los primeros incluyó pequeños fenómenos físicos, como los raps o los efectos luminosos; en los segundos las materializaciones fluídicas de pies o manos; y en los últimos, los falsos, las materializaciones corpóreas –como Leonor– y «muy especialmente la mediumnidad en su sentido verdadero, esto es, como acción intermediaria entre los desencarnados y los vivientes» (Comas, 1908, p. 76). En las sesiones espiritistas, la prueba de la materialización fluídica de un miembro solía obtenerse mediante la impresión de su huella en un molde de cera o sobre papel ahumado. Este tipo de evidencia fue la que sirvió a Comas y Fornaguera para discutir sobre el desdoblamiento corporal en la médium Carmen; pero antes de analizar el caso, veamos cómo entiende Comas el desdoblamiento en sentido físico:

“La transe significaría, por consiguiente, el alejamiento de un elemento del cuerpo del individuo, la separación de uno de los individuos elementales invisibles e imponderables, si es que existen varios de este orden.

En fin, el nuevo individuo imponderable e invisible, alejado total o parcialmente del médium, llevaría las mismas fuerzas y la misma mentalidad del médium pero necesariamente aminoradas (como aminoradas quedan las facultades del médium en transe) y sus superficies de contorno (forma) serían iguales a las del médium; obrarían sobre la fuerza ponderable y produciría fenómenos físicos más o menos intelectualizados (Comas, 1908, p. 88).”

Este «individuo invisible» que se desdobla del médium es otra forma de llamar al doble de las ya nombradas. Para Comas, el doble «representa el cuerpo invisible de este segundo yo» (Comas, 1908, p. 79). Se trataba, como opinaba Melcior (1904), de un desdoblamiento de la personalidad llevado a su grado máximo. Como se expone en la cita, para Comas (1908) el origen de los fenómenos intelectualizados –como la escritura automática– se explicaba porque el doble poseía la misma mentalidad del médium, aunque aminorada. Melcior opinaba de manera similar, pues creía que «a la exteriorización de la fuerza psíquica le acompaña tácitamente la inteligencia» (Melcior, 1904, p. 320).

Como Teresa Esquius no formaba parte de ningún grupo espiritista convencerla de que Teresina era una creación de su inconsciente no fue complicado, pues ante todo quería deshacerse de los fenómenos que producía sin control (Melcior, 1904). Más difícil era el caso de Carmen. Al estar vinculada a los círculos espiritistas no le convenía plantear que Leonor era producto de un desdoblamiento. Sin embargo, Comas no dudó en concluir que «ninguno de los fenómenos físicos e intelectuales producidos [por Carmen] revela la acción de otro ser distinto de la mé- dium» (Comas, 1908, p. 76). La prueba que aportó para sostener su afirmación fue la huella de un pie, supuestamente de Leonor, impresa sobre papel ahumado. Curiosamente, el médium y espiritista Jacint Fornaguera (1908a, 1908b) había usado antes esta misma prueba para afirmar lo contrario.

La huella del pie se había obtenido durante una de las sesiones de 1907. Fornaguera (1908b) destacó las condiciones inmejorables y poco frecuentes en las que se llevó a cabo. En esa ocasión había «la suficiente luz para distinguirla [a Carmen] en todo momento» (Fornaguera, 1908b, p. 21). Los asistentes y la médium se reunieron en torno a una mesa con las manos sobre ella, como en los inicios del espiritismo con las mesas giratorias y parlantes (Véase: González de Pablo, 2006a). El papel ahumado se hallaba en un cajón dentro del gabinete oscuro, situado detrás de la médium, a quien también sujetaron los pies.

La huella del pie fue presentada como una prueba irrefutable de la existencia de Leonor en la publicación espiritista Los Albores de la Verdad. Para argumentar que pertenecía al espíritu de Leonor y no al pie de la médium, Fornaguera aludió a determinadas diferencias físicas. La más significativa era que «la huella dejada por el pie de Leonor (espíritu) es cerca dos centímetros más corta que la del pie de la médium» .

Lo primero que hizo Comas al hallar la huella fue pedir permiso a de Sard, director de las sesiones, para compararla con el pie de la médium. La única diferencia que advirtió fue la que aludió Fornaguera respecto  a la longitud de la planta, discrepancia que, según Comas, «era perfectamente explicable por la variación de presión del pie sobre el papel ahumado». Del mismo modo opinó el médico Pedro Farreras (1908), quien remitió una carta a Comas con sus notas comparativas entre el pie de Carmen y la huella obtenida en la sesión. Comas no tachó el fenómeno de fraudulento, pues no era capaz de explicarse la superchería, pero tampoco aceptó la explicación espiritista de Fornaguera. En su opinión, el fenómeno coincidía con la teoría del desdoblamiento tal y como se ha visto que él la entiende. De este modo, concluyó Comas, «si el fenómeno fuese legítimo, constituiría una brillante confirmación de mi hipótesis de la mediumnidad, pues, según ella, todas las huellas o imágenes plásticas de miembros fluídicos e invisibles deben ser una reproducción exacta de los de la médium» (Comas, 1908, p. 114) –en cuanto son producto del «individuo invisible» desdoblado.

Esta clase de pruebas materiales fueron de suma importancia para traducir los fenómenos observados en hechos concretos a favor de una determinada hipótesis. Para algunos espiritistas, las imágenes de ectoplasmas emanados por el médium representaban una prueba irrefutable de su existencia (Brower, 2010; Edelman, 2006a).  Fornaguera no estaba dispuesto a aceptar la teoría del desdoblamiento, ni el caso de Carmen ni en sentido general. Según él, el problema de las sesiones con Carmen fue que Comas se había negado a acatar las condiciones requeridas. Uno de los principios básicos para el estudio de los fenómenos del espiritismo era que los observadores tenían que mostrarse benevolentes y confiados, de no ser así se «empujaba» al médium a cometer un fraude (Blondel, 2002). A este hecho se refiere Fornaguera al apuntar:

¿Qué opina el Sr. Comas y Solá de estas acciones inteligentes sobre objetos, si niega la acción de los desencarnados con los vivos?. Quizás supone que el médium, desdoblándose, puede hacerlo? Y aunque así fuera, no serían precisas, para ello, ciertas condiciones (negadas por el Sr. Comas, que si no las niega por lo menos dice ignorar el por qué) de afinidad, armonía, etc.? (Fornaguera, 1908b, p. 20).

Tras criticar los controles exigidos por Comas, Fornaguera rebatió la teoría del desdoblamiento del médium de la manera siguiente:

Y si la inteligencia del médium pudiera manifestarse fuera del mismo, no demostraría esto que la inteligencia (espíritu) fuera del cuerpo se relaciona con los vivos? Y un médium, si quisiera voluntariamente hacerlo, necesitaría tener un conocimiento grande de los elementos etéreos (invisibles) para manejarlos a su antojo. Bien sabe el Sr. Comas y Solá que los médiums por él estudiados no poseen este conocimiento tan indispensable en el caso que nos ocupa. (Fornaguera, 1908b, p. 20).

Los argumentos de Fornaguera se resumen en uno: los fenómenos del espiritismo solo puede producirlos un ser inteligente, pero este no puede ser el médium, pues desconoce cómo lograr que su inteligencia se manifieste fuera de su cuerpo. Entonces, se debe suponer que esta inteligencia es la de un espíritu. Se observa aquí el principal punto de confrontación entre la teoría espiritista y la del desdoblamiento que, sin negar los fenómenos mediúmnicos, refuta la hipótesis espírita (Boirac, 1910). Comas lo dejó claro al dar por falsa la mediumnidad en su sentido espiritista, es decir, como agente mediador con los desencarnados: «la mediumnidad, si es que existe, es un fenómeno natural como cualquier otro, y, como todos, sujeta a la misma ley o escala de probabilidades o de frecuencias, o mejor, de continuidad» (Comas, 1908, p. 124). Esta opinión no difería de la Morselli (1908) o Richet (1923); sin embargo, las leyes que gobernaban la mediumnidad eran difícilmente deducibles, ya que sus fenómenos eran espontáneos y ni siquiera se conocían la mayoría de condiciones favorables para su producción (Blondel, 2002).

Tras las polémicas sesiones con Carmen, Comas se ofreció a experimentar en su casa con el médium que se presentase voluntario. La única condición que impuso fue que las sesiones se hicieran, en palabras de Comas: «bajo mi sola autoridad y procediendo con todo el rigorismo y valiéndome de todos los controls que se me ocurran (inofensivos por supuesto)». De no hallar fraude alguno, Comas prometió hacerlo público «en bien de la Ciencia y para honra del médium» .

Según Fornaguera, el ofrecimiento de Comas era consecuencia de una conversación, supuestamente airada, que habían mantenido en la redacción de La Actualidad. Visiblemente molesto, el médium y presidente del centro «Amor Universal» adujo:

¿Cómo quiere el Sr. Comas que nos prestemos los verdaderos médiums a ser examinados bajo su dirección si él ha demostrado no poseer lo que se requiere para dirigir aquello que demuestra desconocer?, opina tal vez que nosotros seremos tan mentecatos de ir a su casa para ello?, lo cree natural? (Fornaguera, 1908a, p. 60).

Como predijo Fornaguera, pasados tres meses ningún médium se ofreció voluntario.

Al definir la mediumnidad de Carmen y Teresa mediante el desdoblamiento, ya fuera físico o mental, Comas y Melcior contribuyeron a que ésta se estudiara científicamente. Usando la expresión de Ochorowicz (en: Rochas, 1897, p. 130), fueron «mediumnistas» antes que espiritistas. De este modo, se situaron en la línea de contemporáneos como Morselli (1908) o Richet (1923). Como ellos, buscaron alejarse de la hipótesis espírita y repensar la mediumnidad mediante explicaciones físicas y psicológicas, especialmente vinculadas a la noción del inconsciente.

Fuente:

Extracto-(Graus, Andrea (2014), “¿Dobles o espíritus? Las teorías del desdoblamiento frente al espiritismo en la España de principios del siglo XX”, Asclepio 66 (1): p035, doi: http://dx.doi.org/10.3989/asclepio.2014.09

 
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Publicado por en diciembre 11, 2016 en Artículos, parapsicologia

 

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Lo paranormal en el laboratorio: “voces psicofónicas”, “voces telefónicas”, “voces directas”- Una comparación.

Por Paolo Presi

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Muchas son las formas de estudiar los sucesos paranormales que se refieren a la supervivencia de la personalidad humana después de la separación del cuerpo físico, hay aquellos que tratan de investigar impulsados por motivaciones en las que prevalece el contenido de los mensajes sin duda, en general, como en el caso de personas que buscan el contacto con sus seres en la otra dimensión. Otros, aunque conscientes de las enormes dificultades, se fijaron el objetivo de entender los fenómenos en su expresión, tratando de identificar todos los elementos que en ellos se combinan para dar un mayor sentido y valor a lo derivado de la experimentación práctica.
Los que me han seguido en todos estos años conocen las formas que siempre he dado a mi investigación. Cada día que pasa estoy más convencido de que había llevado a cabo una forma constructiva: para dar sentido y credibilidad a los hechos y datos necesarios objetivamente.
Es por esta razón que considero que es esencial que los fenómenos que obtenemos se deben investigar, en la medida de lo posible, con los métodos y medios que la ciencia ha identificado y determinado como los más adecuado para la investigación. Por esta razón debe ser tarea de los investigadores, el documentarse tanto como sea posible, y que se detecten anomalías mediante como  la física ha proporcionado bajo sus leyes. Sólo de esta manera se puede tener la esperanza de ser capaz de sensibilizar aspectos de la ciencia para que puedan determinar las posibles revisiones de los paradigmas que son ahora considerados de forma inmutable. Esto es un proceso muy lento,  pero tiene en él todos los requisitos previos para nuevos logros cognitivos y una nueva madurez cultural.
Bajo este espíritu y con esta intención voy a informar sobre los resultados obtenidos a partir de mediciones electroacústicas computarizadas hechas por Daniele Gulla en algunos hallazgos de “voces psicofónicas” de dos modos: “voces paranormales telefónicas” y “voces directas “obtenidas de forma mediumnica .
Para comprender y evaluar las consecuencias de los hechos es necesario proporcionar algunos datos básicos de la estructura acústica de la voz humana y órganos relacionados con su producción.

Los elementos acústicos individuales de voz, cuya secuencia temporal es una palabra hablada, son llamados “fonemas”. Cada fonema es perfectamente separable de los demás y tiene sus propias peculiaridades, instrumentalmente detectables.  Los sonidos de vocales son generados por las vibraciones de las cuerdas vocales activadas debido la presión ejercida por el aire emitido desde los pulmones.
El número de las vibraciones producidas en la unidad de tiempo es la “frecuencia fundamental de la voz” y se determina por la vibración de las cuerdas vocales; este parámetro caracteriza a una voz desde el punto de vista electroacústica. Si el aire que pasa a través de las cuerdas vocales es incapaz de llevarlos a la vibración, es un tipo de voz sorda, es un susurro.
El sonido, como los producidos por las cuerdas vocales, da lugar a otros fenómenos para el efecto acústico del tubo vocal. En particular mediante la variación de los volúmenes relativos, por ejemplo,  mover la lengua o cambiando la apertura de la boca, se puede cambiar el sonido emitido como los volúmenes de la llamada “cavidad de resonancia”.

Las vocales son sonidos armónicos complejos consistentes en una frecuencia fundamental, las vibraciones de las cuerdas vocales no son audibles a medida que se producen como antes llegar al exterior de los labios, se someten a una serie de modificaciones con un efecto sensible de resonancia debido a la configuración particular del tubo vocal, siendo el tamaño y la forma diferente para cada persona.
La consecuencia del sonido resultante es un sonido complejo, que consiste, en una frecuencia fundamental y por algunos grupos de frecuencias armónicas reforzando la intensidad del sonido, llamado “formantes”.

Un Sonograma es un resumen de la información de una expresión hablada. En esencia es un gráfico que muestra en tres dimensiones en el que el eje vertical  muestra el valor de la frecuencia en Hz y el eje horizontal la duración del fenómeno acústico, mientras que el tercer eje sería la sonoridad. El desarrollo de los sistemas informáticos ha permitido la aplicación de estrategias más sofisticadas para el reconocimiento de voz pudiendo procesar automáticamente una gran cantidad de datos en un tiempo muy corto.
Un análisis de una voz se puede describirse de la siguiente manera:

  • Conversión de señal analógica (voz grabada a través de un micrófono o directamente de la radio) en una señal digital (sistema binario codificado).
  • Procesamiento digital de señales para reducir el ruido de fondo.
  • La aplicación de algoritmos adecuados (en el programa) para la extracción información de interés.

Considero indispensable este sistema para hacer algunas reflexiones sobre los resultados y, en particular, para extrapolar lo que puede ser anomalías que caracterizan como una paranormalidad.

OBJETO DE LA BÚSQUEDA.

Para esta investigación se analizaron los siguientes efectos audibles:

  • 2 registros psicofónicos obtenidos durante grabaciones normales con micrófono.
  • 3  obtenidos a través de la radio en el Centro de Grosseto, en base a su afirmación explícita de ser de: Friedrich Jurgenson, Chiara Lenzi y Guglielmo Marconi y luego poner en comparación con registros de cuando estas personas estaban en vida.
  • 1 voz paranormal atribuida en su declaración explícita a Konstantin Raudive, recibida por medio de un equipo en Luxemburgo (Jules y Maggy Harsch-Fischbach). El mensaje de que ha extraído para la muestra analizada (las palabras “Konstantin Raudive”) fue expresado en alemán.
  • 2 entradas telefónicas obtenidas afirmando pertenecer a Konstantin Raudive, fueron recibidos en diferentes momentos por Friedrich Malkhoff en Alemania y Mark Macy Estados Unidos. Los mensajes respectivos, desde donde se extrajeron los resultados analizados, se expresaron en alemán y en Inglés, respectivamente.
  • 1 “voz directa” (entidad desconocida) de hombre que se manifiesta en  lengua
    Italiana durante una sesión de mediumnidad de Demofilo Fidani.
  • 1  “voz directa” de mujer  que se dio a conocer en italiano a través de la mediumnidad de Urbino Fontanelli.
  • 2″voces directas”, un hombre (entidad de William C Rookes) y una mujer (entidad de Ellen Terry) hablando en Inglés a través de la mediumnidad de Leslie Flint.

OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN.

Con esta investigación hemos tratado de verificar la presencia de las deficiencias identificadas previamente en voces psicofónicas obtenidos por Renato Orso y analizados en 1985 por el Departamento de Electroacústica del Instituto “Galileo Ferraris” de Turín, así como ampliar la investigación de otros artículos, obtenidos con métodos mediumnidad y diferentes soportes y con la ayuda de la tecnología moderna de la información. También tienen acceso a las grabaciones de voces pertenecientes a las personas cuando estaban vivas, pensamos que sería interesante compararlos con sus voces paranormales a fin de comprobar su grado de similitud desde un punto estrictamente electro-acústico.

Por estas razones tomamos en consideración lo siguiente:

  • La presencia de la frecuencia fundamental (que supone la existencia de una laringe).
  • La presencia de los formantes (que presupone la presencia de un órgano vocal).
  • Los resultados de la frecuencia fundamental y de formantes, para comprobar la estructura acústica de la voz y la presencia de vibraciones de las cuerdas vocales.
  • Bandas de frecuencia para verificar la asociatividad de los acontecimientos acústicos analizando sus propias bandas de voz humana.
  • La correlación entre los índices  de voz paranormal y voz humana, así como por su posible similitud.
  • Sobre la base de los resultados obtenidos identificar los posibles comportamientos que se desvían de lo esperado (es decir, la presencia de anomalías)

RESULTADOS.

Psicofonías captadas por  micrófono .

Ambos elementos se han examinado las características de las cuales son consistentes con los resultados obtenidos en el “Galileo Ferraris” en 1985. En particular, se confirmó la ausencia de frecuencia fundamental dentro de la gama de frecuencias típicos de la voz humana. Sin embargo, se observaron picos anormales que difieren sustancialmente de los valores predecibles normalmente. Los formantes que se pueden apreciar parecen estar estructurados por un engrosamiento localizado del ruido de fondo sin vibración de cuerdas vocales.

Voces directas de radio obtenidas por Marcello Bacci en Grosseto.

– Friedrich Jurgenson.

Se comparó con la palabra “radio” pronunciada por Jurgenson durante una de sus conferencias y la misma palabra hablada en un mensaje recibido por radio por Marcello Bacci en Grosseto por su posible similitud.
La frecuencia fundamental detectado en la vocal “a” el artículo “el” y la vocal “o” de la palabra “radio” tiene algunos picos aislados cuya duración no se refleja en la pronunciación real de las vocales. También es inusual el hecho de que la vocal “a” de la palabra “radio”, está completamente ausente en el artículo “la”. Este hecho fue visible también en otras entradas examinadas. En la voz normal de Jurgenson, pronunciando la misma palabra, el diagrama es continuo, es decir, sin interrupción. Es evidente que los dos caminos están estructurados de manera diferente.
Los formantes, en correspondencia con la voz  que se ha mencionado anteriormente, también parecen ser procedentes de una condensación de ruido localizado. Las pistas de autocorrelación indican cómo el evento acústico ha analizado las características de la voz humana (el software del equipo tiene la capacidad de discriminar una voz humana desde un ruido gracias a los criterios preestablecidos, determinado experimentalmente).En la adición se ha notado  gran similitud de las trayectorias de autocorrelación de la voz normal y la paranormal.

-Chiara Lenzi.

Comparan la palabra “Chiara” pronunciada por Chiara Lenzi en vida (grabada por su padre Giuseppe por teléfono), y la misma palabra obtenida en un contacto en Grosseto. Cuatro muestras de voces paranormales de Chiara fueron elegidas (las más claras) desde el punto de vista acústico. El juicio subjetivo de similitud y una mayor claridad se confirmó por mediciones instrumentales.
Se ha detectado la presencia de la frecuencia fundamental y los tres primeros formantes son evidentes donde se puede apreciar la vibración de las cuerdas vocales. El gráfico señala la frecuencia fundamental, tal como se mide en el diptongo “ia”, tiene una duración más corta que la de la voz normal correspondiente. La tendencia de formar también denota en este caso un gran parecido entre la voz normal y la paranormal, confirmado así por los gráficos de autocorrelación.

Guglielmo Marconi.

Hemos analizado la palabra “Marconi” extraída de una vieja grabación de su voz donde aparece como una “firma” al final y se compara con la misma palabra que está contenida en una comunicación recibida en Grosseto.

Incluso en este caso se detecta la presencia de la frecuencia fundamental con una tendencia a picos y discontinua. Los formantes correspondientes a las vocales “a” y “o” también resaltan en este caso la vibración de las cuerdas vocales. Tanto la tendencia formante y los diagramas de autocorrelación nos llevan a clasificar a esta entrada semejanza pero de manera discreta.

Las voces paranormales por teléfono.

-Konstantin Raudive.

El primero de los tres resultados analizados, se ha recibido de los cónyuges Jules y Maggy Harsch-Fischbach en 1988. Un juicio auditivo (por lo tanto subjetivo) y la calidad del registro acústico parece excepcional para cotejar la voz que Raudive tenía en vida, por eso lo incluyeron en el análisis comparativo con las voces paranormales.
Los resultados acústicos segundo y tercero fueron extraídos de las llamadas telefónicas paranormales recibidas en Alemania (Friedrich Malkhoff) y los EE.UU. (por Mark Macy). La voz viva Raudive fue extraído de un disco que, en su momento (1973), se adjuntó a su libro “Breakthrough: An Amazing Experiment in Electronic Communication with the Dead“, publicado por una editorial alemana.
El análisis instrumental revela en los tres de los cortes examinados (que expresan las mismas palabras que “Konstantin Raudive”) una estructura con características comunes ponen de relieve un ruido formante de engrosamiento en zonas sin vibración de las cuerdas vocales.En el primero dos tipos de frecuencia fundamental está presente, mientras que en la tercera es casi totalmente ausente.
Instrumentalmente se reconoce sólo la segunda voz (recepción en alemán por Friedrich Malkhoff) y presentan una cierta similitud con el de Raudive vivo incluso si los valores de las bandas de frecuencias se desvían ligeramente de los registros en vida. La tendencia de la frecuencia fundamental es de manera muy similar a la de la voz en vida, mientras que esta tendencia es claramente diferente en la primera y tercera voz. Incluso los gráficos de autocorrelación muestran tendencias típicas de una voz humana en la primera y en la segunda muestra, mientras que en la tercera asume una tendencia anómala.

Voces directas.

-Voces directas obtenidas con la mediumnidad de Demofilo Fidani.

Las voces analizadas, pertenecientes a entidades desconocidas, son el tipo de timbre, masculino, y en algunas partes del tipo que no tienen voz (es decir, susurrantes). La frecuencia fundamental se presenta con tendencia casi regular con valor medio típico de la voz humana masculina. Tiene Formantes en correspondencia de sonidos vocales constituidos por un engrosamiento de ruido sin vibración de las cuerdas vocales. El gráfico de autocorrelación muestra una frecuencia de señal típica de una voz al tiempo que presenta una tendencia no es del todo legítima.

-Entradas directas obtenidas a través de la mediumnidad de Urbino Fontanelli.

Se ha analizado la constatación de voz directa, femenina, timbre, perteneciente a una entidad denominada “Mariol”. El fenómeno es precedido por un acuerdo inicial, que dura unos seis segundos, en este caso se detecta la presencia de la frecuencia fundamental fragmentada con picos transitorios. Las áreas formantes son muy desiguales y no hay evidencia de la vibración de las cuerdas vocales. Se puede notar una ligera vibración en lugar de la parte inferior que, si se interpretara como una vibración de la laringe, sería demasiado alto para ser considerado perteneciente a una voz femenina.
Por último, hay que decir que las características de la voz del médium en estado de vigilia son instrumentalmente muy diferentes en comparación con las de las voces directas producidas por su mediumnidad.

-Voces directos obtenidos a través de la mediumnidad de Leslie Flint.

Elen Terry.

Este registro se tomó el 4 de julio de, 1965 y cubre el timbre de voz de una mujer que declaró ser Elen Terry, que en vida era una famosa actriz Inglesa, que murió en 1926 a los 78 años. Se obtuvo la voz directa 39 años después de su muerte. A diferencia de las voces directas anteriores esto en sí mismo tiene todas las características de una voz humana femenina. Los rangos de la banda de frecuencia fundamental están dentro de los valores típicos de la voz femenina.

Son perfectamente los formantes y las zonas en las que puedan determinar con precisión las vibraciones de las cuerdas vocales son perfectamente. Incluso parcelas de autocorrelación confirman la estructura de la voz humana analizada.

William Crookes.

Esta voz se registró en 1962 y se refiere a la voz de un hombre que se declara como Sir William Crookes, el famoso físico Inglés, descubridor del tubo de rayos catódicos, que estudió en profundidad la mediumnidad de Florence Cook. La muestra analizada pertenece a un largo mensaje recibido 43 años después de su muerte. También en este caso las características electro-acústicas de la voz son notablemente consistentes con los de una voz humana de un hombre adulto. Son claramente detectables tanto la frecuencia fundamental que las áreas formantes en las que no están claras las vibraciones de las cuerdas vocales. Los gráficos de autocorrelación confirman las características humanas del elemento analizado.

CONCLUSIONES.

Las conclusiones de esta investigación han de considerarse como provisionales ya que la extensión de los análisis se limita a una muy pequeña muestra de registross. El hecho es que, de alguna manera, es posible exponer las consideraciones sobre los resultados obtenidos.
En las voces psicofónicas, los que se obtuvieron con un grado de mediumnidad,  la estructura acústica de elementos aparecen parciales, a falta de algunos rasgos que caracterizan a una voz desde un punto de vista electroacústica. Este hecho habla a favor de su originalidad y Paranormalidad. Por las observaciones hechas se dio cuenta de cómo las áreas formantes se estructuran con un “artificio paranormal”, es decir, con un engrosamiento localizado del ruido de fondo. En este sentido, es necesario destacar que la presencia de los formantes es estrictamente indispensable para conferir a una palabra de las características acústicas precisas para ser portador de información. La ausencia de la frecuencia fundamental, siendo una expresión interesante de comportamiento anormal, no es absolutamente necesaria para transmitir información.

Desde otro punto de vista, al haber aporte de energía, la estructuración del formante requiere menos gasto de energía por parte del iniciador del proceso; este hecho puede dar lugar a otras consideraciones, la más grande sería a una clara intención de transmitir información a través de la ruta más económica en términos de energía.

En las voces obtenidos por Marcello Bacci en Grosseto es la frecuente presencia de picos aislados en la evolución de la frecuencia fundamental. Esto me lleva a tomar en cuenta la dinámica particular en el que se producen sus entradas. He tenido la oportunidad en varias ocasiones el poder observar la forma en que presentan como un carácter impulsivo, como si la manifestación resultara como paquetes de energía. Este hecho puede dar lugar a la presencia de una llave con frecuencia normal cuando la voz se expresa en un tiempo que es normal. Diferente es el comportamiento de la misma vocal cuando llega el momento, por así decirlo “comprimido” o “contratado”. En este caso la frecuencia original se somete a un aumento proporcional a la contracción sostenida de modo temporal. Indicativo en este sentido son los gráficos de la frecuencia fundamental en el que todos aparecen en una serie de picos en correspondencia con los valores de las vocales y que sobrepasen los valores normales previsibles.

La voz de Konstantin Raudive obtenida en Luxemburgo por los HarschFischbach muestra un parámetro subjetivo en la escucha que no refleja la “electroacústica” de una voz. Con el tiempo, he considerado el mensaje, que fue hecho en el hallazgo analizado, con la asombrosa verosimilitud de voz paranormal a la de Raudive vivo. De hecho, el análisis instrumental ha puesto de relieve cómo, mediante un punto de vista electro-acústico, la voz ya no puede ser considerada como tal.
Incluso los resultados del análisis de la voz directa de Demofilo Fidani o la hipótesis de una estructura anómala de la frecuencia fundamental, como se supone en las consideraciones realizadas por las voces de Marcello Bacci, deben tenerse en cuenta sobre lo que se ha detectado.
Se trata de una contradicción física evidente, ya que es imposible a la normalidad la presencia de la frecuencia fundamental sin vibración de las cuerdas vocales. Este hecho podría justificar el comportamiento anormal de la frecuencia fundamental, especialmente cuando se presenta con los puntos anormales. Atípicos son también las características electro-acústicas de la voz directa de Urbino Fontanelli, está dividida sin que se formen y con una frecuencia fundamental de la naturaleza impulsiva y fragmentada; esto podría conciliarse con las consideraciones ya hechas para las voces de Demofilo Fidani y las de Marcello Bacci.
Los narcóticos son las conclusiones a que se llegó con el análisis de las voces directas obtenidas por el médium británico Leslie Flint. La estructura humana perfecta de estos dos elementos, sin duda se deriva a la alta mediumnidad de Flint. Esta puede ser la razón por la cual estas entradas eran tan fuertes y podían escucharse desde una habitación a otra.

 
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Publicado por en noviembre 5, 2016 en Artículos, parapsicologia

 

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Procesos vinculares y poder: El poder del médium.

Por Roxana Castro Wojda

Poder (sust. masc.): dominio, facultad o jurisdicción que uno tiene para mandar o ejecutar una cosa. Fuerza, vigor, capacidad. Facultad que alguien da a otra persona que en lugar suyo y representándole, pueda ejecutar una cosa (según la Real Academia Española, 2005).
El poder es un concepto afín a las prácticas de los médiums/chamanes. Por una parte, el médium posee una facultad, un dominio, que le permite comunicarse con un plano de realidad que para los demás es inexplorable. Por otra parte, el consultante cede a su vez todo poder para dejarlo en manos del médium.

¿Qué es un médium?

De acuerdo con la definición de Imeroni (2004), se denomina “médium” a toda persona que posea la capacidad de contactar o comunicarse, en estado de trance, con entes e inteligencia “inmateriales”. Este autor plantea que la mediumnidad es una práctica antigua y universal que se realiza por la necesidad que tiene el ser humano de vincularse con aquello que trasciende su existencia terrenal.

Estas prácticas han tenido lugar desde tiempos inmemoriales y en las distintas civilizaciones (hay registros en distintas culturas antiguas que revelan que este fenómeno acompaña al hombre desde el principio de los tiempos). A través de la historia, a los oraculares, adivinos, hechiceros, brujos, videntes, profetas, chamanes.

El poder de médium

Mircea Eliade (1960), investigador rumano estudioso de mitos y religiones, fue quien realizó la primera recopilación sobre el chamanismo: define al chamán como un gran especialista del alma humana, quien mediante la “técnica del éxtasis” o trance, tiene la capacidad de realizar viajes hacia la “región de los espíritus” y, desde allí, puede armonizar la realidad. El chamán es portador y hacedor de mitos, guía espiritual, guerrero en otras dimensiones, curandero. Desde esta concepción, el chamán cura, sostiene la coherencia social y cultural de su pueblo, tiene un conocimiento extraordinario de las plantas medicinales y psicoactivas -las que la comunidad-. La sesión chamánica es un evento de carácter público en el que se realiza un ritual según una intención específica (puede tratarse de la curación de un enfermo, el agradecimiento o el apaciguamiento de la ira de los espíritus, así como de la iniciación de un nuevo chamán u otras ceremonias ligadas a la comunidad). El uso de sustancias psicoactivas es característica de estas prácticas (estas sustancias provienen de las plantas sagradas o plantas de poder).

Según Harner (1998), antropólogo investigador y especialista en técnicas chamánicas, en cambio, la idea de que todos los chamanes deben usar drogas para viajar es falsa y asegura el uso de plantas psicoactivas como herramientas de poder para provocar el “viaje chamánico” se realiza solo en algunos lugares del mundo y menos de lo que se cree. Este “viaje” puede realizarse con o sin la utilización de sustancias psicoactivas (según sus investigaciones, es el tambor el vehículo más común del viaje chamánico).

En sus prácticas, el chamán también puede incluir a los animales de poder.

Patte (1998) dice que el éxtasis chamánico, así como el de ciertas tradiciones religiosas como el samadhi budista, el fana sufí y el “estado beatífico” cristiano, es un estado de viaje o vuelo mágico que incluye fenómenos auditivos y visuales. En el éxtasis, el chamán realiza viajes místicos a otros mundos para encontrarse con espíritus, dioses y demonios. Estos viajes incluyen fenómenos clarividentes (voces y visiones), que permiten que el chamán se oriente o reciba información para alguna curación, o bien para el crecimiento espiritual y la solidaridad en la comunidad.

Fericgla (2000), desde la antropología cognitiva, distingue dos fenómenos diferentes, el chamanismo clásico y el chamanismo de consumo. Concibe al de consumo como un producto, que responde a intereses comerciales de Occidente, y al chamanismo clásico, como un campo específico en el que se dan profundas experiencias estructurantes, que tanto afectan el mundo individual como el social. Desde esta perspectiva, las prácticas chamánicas clásicas habitualmente actúan como fuente de revelación interior que ofrece alguna respuesta a las grandes incógnitas humanas. El chamán obtiene las respuestas por medio de “los estados disociados de la mente”, generalmente inducidos por el consumo de drogas enteógenas y/o por trances rítmicos o de otro origen, como las alteraciones en el ritmo respiratorio. Es habitual que el chamán consuma sustancias psicoactivas o realice rituales percusivos (principalmente binarios) para inducirse la disociación mental, el trance, que lo caracteriza. Para este autor, el chamán clásico es un visionario e inspirado, entrenado en decodificar su imaginería mental y en entenderla, y quien -durante la disociación mental a la que se somete y controla- establece relaciones con entidades que vivencia como de carácter inmaterial.

Es con la ayuda de tales entidades que el chamán dice poder modificar el orden del cosmos invisible de acuerdo con su interés o al de su comunidad.
En este punto, cabe señalar que el chamán dice poder y cree poder, condición sine quanon para que la sanación tenga lugar. Esto queda claramente ilustrado en el relato que hace Lévi Strauss (1958) acerca de la experiencia de Quesalid, miembro de la tribu que desconfía de las capacidades del chamán y para descubrirlo, decide participar del entrenamiento y de las prácticas de iniciación, un intenso recorrido del que emerge convertido en chamán, con absoluta convicción sobre su poder y el de sus prácticas.

Desde una concepción más filosófica que antropológica, Lee (2009) se propone señalar un fenómeno curioso en la obra de los filósofos Deleuze-Guattari y es que ella parece tener algún tipo de relación, en un sentido práctico, con el concepto de brujo.
Explica que la singular contribución de Deleuze se focalizó en desarrollar los conceptos de “inmanencia” y “diferencia”, los cuales proponen una “ontología de la univocidad” (esto es, un ser unificado, un pensamiento sobre la vida que no tiene “afuera” ni “dualidad”, ofreciendo un modelo orgánico del universo, un universo de flujos y devenires). El vitalismo de Deleuze es un modelo y él se propone darle un nombre al flujo, y ese nombre es “deseo”. Entonces deseo es el nombre para un flujo que nos atraviesa y ese deseo no es búsqueda de lo que se carece, en este modelo el flujo-deseo es una “experiencia de posesión”, más ligado al delirio; el deseo es una actividad constitutiva del devenir, una corriente individual en la masa oceánica. Es este modelo el que le permite a Deleuze pensar que los “chorros de deseo” son algo a lo que el brujo deberá “enchufarse” (“plug-into”). Las prácticas del brujo, entonces, tendrán que ver con que pueda participar de ese flujo de devenir y así entablar nuevas relaciones con lo viviente. La cuestión no consistirá en preguntarse si lo que sucede es real, si está “ahí afuera”, si es un “hecho” o una “cosa objetiva” (ya se trate de espíritus, magia o las prácticas de los brujos). Para esto el brujo deberá “cambiar la percepción”.

Los brujos perciben lo imperceptible al llevar la percepción al límite, más allá de todos sus umbrales relativos. Si el flujo-deseo es constitutivo del devenir, la propuesta para el brujo es ser parte de la actividad creadora, del flujo oceánico. Si bien no se explicita, es ahí donde radica su poder. Ser Uno con la corriente oceánica implica una actividad cocreadora. El brujo es capaz de vivir en el borde y para saber que el borde existe es necesario haberlo cruzado.
Análisis de las intervenciones de un médium en una sesión de videncia. En el contexto de una investigación en curso respecto de las intervenciones de médiums durante sesiones de videncia, donde los consultantes padecen un estado de duelo prolongado por la muerte de una persona querida, hemos analizado los actos del habla verbales (escenas desplegadas), así como los componentes paraverbales y la motricidad durante los episodio de mediumnidad. El eje del análisis son las intervenciones del médium. El método de Investigación es el ADL (algoritmo David Liberman, que permite detectar pulsiones y defensas en manifestaciones verbales y no verbales).
En este caso, la sesión está protagonizada por tres personas: el médium Gordon Smith (se trata de un barbero escocés, quien vive de su oficio y no percibe dinero por sus prácticas) con Greta y Andrew, padres de un joven fallecido en un accidente. El videodocumental que se analiza fue presentado en “Mediums, the New Therapists”, programa emitido por la señal del canal Infinito. Se trata de un primer encuentro, no hay un conocimiento previo entre el médium y los consultantes. La sesión dura unos pocos minutos (entre seis y siete).
Al recibirlos, en el primer contacto, Gordon les pide que no digan nada, porque “así es mejor”. Al tomar la mano de Greta, Gordon entra en estado de “trance” y, tal como lo describen los autores que hemos mencionado, “cambia la percepción”, cruza el “Umbral”, entra a “la región de los espíritus”… Transcribimos el momento en que esto sucede:

Probablemente la transcripción permita comprender el impacto que las comunicaciones del médium produce en los consultantes. Sin embargo, la observación del video resulta mucho más elocuente y en el análisis que realizamos hemos tomado en cuenta todos los elementos que la filmación nos ofrece (como los componentes paraverbales y los desempeños motrices).

Las intervenciones del médium siguen una secuencia específica En el análisis de la sesión de videncia, hemos detectado un repertorio de intervenciones del médium y una secuencia específica que se repite sin demasiadas variantes. La síntesis del repertorio de intervenciones del terapeuta-chamán es la que surge de la Tabla I.

Es posible ver que el médium cambia del contacto con los consultantes al contacto con la persona muerta. Se observa que el objetivo final de todas sus intervenciones previas (información, explicaciones e instrucciones) es pacificar el alma de los consultantes, decir que la persona querida que ha muerto es feliz en su nuevo espacio, que recuerda a los consultantes con afecto positivo y que desea que disfruten de sus vidas con libertad frente al recuerdo del interlocutor desaparecido.
El análisis de los componentes paraverbales de las intervenciones muestra que el discurso del médium tiene un estilo catártico (LI), especialmente en los episodios de mediumnidad. El tono es metálico (O1), con algunas diferencias de altura (O1). Como complemento, durante esos episodios, la información sobre estas “percepciones” se acompaña con las dramatizaciones (FG), en las cuales los desempeños motrices, donde intervienen los dedos y los movimientos de ojos (O1), (Tabla II).

A partir de los resultados obtenidos en nuestro análisis del caso, nos preguntamos:

A-¿Las conclusiones de este análisis son representativas, generalizables para otros médiums? Es decir, ¿el repertorio de intervenciones y la secuencia que encontramos podría generalizarse, de modo que esto pudiera responder a un método que los médiums-chamanes aplican como terapia en las depresiones por duelo?

B-¿Qué hacen los psicoterapeutas de formación psicoanalítica con pacientes en situaciones similares -duelos patológicos- en la primera sesión?

Para responder a los interrogantes enunciados en A, Hemos estudiado distintos (filmaciones en las que un médium-chamán realiza una sesión en forma individual, en pareja o en grupo, con motivo de la pérdida de un ser querido) y como resultado de este estudio, hemos detectado que la secuencia y el repertorio de intervenciones son del mismo tipo (las variaciones se dan en el número de veces que cada intervención se repite).

Con respecto a los interrogantes enunciados en B, David Maldasvky et al. (2007), han presentado el primer conjunto de investigaciones sistemáticas sobre la intersubjetividad en la clínica psicoanalítica desde la perspectiva freudiana. En este estudio, en el que se hace una aplicación teórico-metodológica del ADL al estudio de diez primeras sesiones con cuatro terapeutas, se examinan: los tipos de intervenciones de los terapeutas, las defensas de los pacientes, el efecto en la contratransferencia, los árboles de decisiones de los terapeutas, las cuestiones de la complementariedad estilística y la sistematización de las posiciones del terapeuta.
De las conclusiones de este estudio, surge una secuencia prototípica de pasos clínicos (intervenciones) con ciertas variaciones y es la siguiente (Tabla III).

En el caso específico del trabajo con pacientes en duelo patológico, han observado que frecuentemente hay problemas con la sintonía afectiva. En los casos estudiados, el riesgo de atrapamiento clínico es frecuente; a veces esto es bien resuelto por el terapeuta, en otros no (la adecuada resolución depende de las posibilidades del terapeuta de cambiar su posición cuando detecta que la estrategia clínica no promueve el trabajo).
Recursos y estrategias terapéuticas en duelos patológicos (chamanes y psicoanalistas) Levi Strauss (1958) encuentra semejanzas entre la curación chamánica y el método psicoanalítico. Plantea que en ambos casos el propósito es llevar a la conciencia conflictos y resistencias que han permanecido hasta ese momento, inconscientes.
Entonces, cuando de terapias de duelos patológicos se trata, quizá chamanes y psicoterapeutas apunten a lo mismo: Pacificar los muertos que están atormentando a los vivos (dentro de los vivos).

Siguiendo esta propuesta, pensamos que podrían plantearse las siguientes equivalencias, estableciendo similitudes y diferencias (Tabla IV).

Podemos plantear entonces las siguientes conclusiones:

1-En las sesiones con médiums, es posible detectar una secuencia prototípica de intervenciones que se repite sin demasiadas variantes (consistentes estas en el número de veces en que se repite la intervención y en las peculiaridades expresivas de cada médium).

2-Las estrategias terapéuticas de estos médiums-chamanes tienen similitudes y diferencias con las estrategias terapéuticas de los psicoanalistas y estas pueden ser detectadas y analizadas.

Entre las similitudes, cabe destacar:

2.1.1. Las estrategias de unos y otros tienen una estructura en la que prevalece una secuencia de intervenciones (pasos clínicos) que se repite sin demasiadas variantes.
2.1.2. En ambos casos se recaba y se corrobora la información, en ambos se intenta sintonizar y se procede a establecer una serie de recursos que propone superar la situación problemática.
2.1.3. En ambos casos, la intencionalidad se centra en pacificar al muerto en los vivos.

Entre las diferencias, las más relevantes son:

2.1. Los médiums acceden a una información (verdad) que, desde su punto de vista, es una “verdad revelada” y no pertenece al ámbito psíquico del consultante. No las del consultante.
Los psicoterapeutas, en cambio, requieren la información de los consultantes y la intercambian permanentemente con ellos.
2.2. El recurso de los médiums para obtener la confianza y la autoridad frente a los consultantes se basa en la exactitud de los detalles que trasmiten en su contacto con los muertos. El recurso de los psicoterapeutas para obtener la confianza y la autoridad frente a los consultantes se basa en el logro de la sintonía afectiva y en las argumentaciones clínicas posteriores, basadas en argumentaciones racionales.

Procesos vinculares y poder: poder saber, saber hacer, poder sanar Retomando las investigaciones de Lévi Strauss (1958), quien se dedica a indagar acerca de los fundamentos estructurales de la cura que realizan los chamanes, la explicación para este tipo de cura es que el chamán cumple una función determinante dentro del grupo, que permite la “manipulación psicológica del órgano enfermo”.
Esto implica que el contexto psíquico en relación con la enfermedad, sea esta física o psíquica, juega un papel fundamental en la cura, no solo por lo que implica para el sujeto enfermo, sino también para su comunidad.

La cura funciona en tanto el chamán proporciona al consultante, un “lenguaje” mediante el cual se pueden expresar estados y respuestas informulados e informulables por otra vía. En el pasaje de lo desconocido e imposible de pensar, a una expresión verbal -un relato, una historia- que explica lo acontecido desde una lógica posible de ser creída por el consultante, se produce un proceso de reorganización en un sentido favorable, lo que contribuye a la cura. La teoría que explica el problema y su resolución favorable tiene que estar situada en el orden de las creencias, significaciones compartidas por el consultante y su grupo.

En cuanto a las semejanzas planteadas por este autor entre chamanes y psicoanalistas, plantea que lo determinante y fundamental, en ambos casos, es que la comunidad les ha conferido un estatus, una significación particular, ya que son los poseedores de un saber y un saber hacer que les confiere atribuciones especiales. La comunidad los ha investido con una significación social que impacta sobre sus miembros; esa carga social significativa deviene en una significativa fuente de poder.

Freud (1921) plantea que tanto en el enamoramiento como en la hipnosis se produce la misma sumisión, dado que ambos, el amado y el hipnotizador, ocupan para el sujeto, el lugar del Ideal del Yo. En cuanto al vínculo con el hipnotizador, lo que es real para él, es real para el Yo, en tanto es el Ideal del Yo quien se encarga de examinar la realidad, toda crítica se encuentra suspendida.
Creemos que el médium-chamán quedaría ubicado en el mismo lugar que aquellos, pero con características diferenciales. En el caso del médium, este lugar, este investimiento, estaría sostenido desde tres ejes:

a)La posesión de una serie de habilidades personales (naturales y/o entrenadas, según el caso) que le permiten, en estado de trance, contactar o comunicarse con “realidades inmateriales”, un plano de realidad inaccesible para los consultantes.

b)Una comunidad de creencias que comparte con su grupo de pertenencia y que le confieren un sentido, una lógica particular a sus prácticas terapéuticas. Desde ese sentido es que se realiza el proceso que determina la cura.

c)El uso de ese poder en beneficio del consultante y su grupo (quienes a su vez han cedido su propio poder al médium, para que la sanación sea posible).

 
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Publicado por en septiembre 18, 2015 en Artículos

 

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