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Experiencias y experimentos de Hiroshi Motoyama con los chakras

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Me inicié en el camino de la realidad espiritual a una edad muy temprana. Tanto mi madre biológica, como mi nodriza, empezaron a llevarme, cuando tenía 4 años, a los templos y santuarios de las montañas de la isla de Shodo, mi tierra natal. Me enseñaron a recitar los sutras budistas y las plegarias shito; y los tres nos pasábamos interminables horas recitando juntos esas oraciones.

También me llevaban a lugares que tenían fama de ser centros de gran energía para el ascetismo religioso, como eran las cascadas de Kobo. Es ese un lugar que recuerdo de forma muy particular, había que hacer una caminata de ocho km a través de un espeso bosque, oscuro incluso a pleno día, en una región que estaba infestada de serpientes de agua. Me parecía terrorífico.

Durante esta época vivida con mis dos madres llegué a conocer y a experimentar la existencia de entidades no humanas, de entidades que residen en dimensiones superiores. Debió ser la combinación d e este entorno maravilloso y de mi propio karma, lo que me llevó a introducirme en el mundo de una realidad dimensional más elevada. Este fue el motivo por el que empecé a practicar yoga, hace ahora treinta años

EL DESPERTAR DE MULADHARA CHAKRA

A los 25 años. Mis primeros ejercicios consistían en levantarme a la mañana, hacer asanas durante una media hora y sentarme en meditación durante 3 o 4 horas .La primera parte de al meditación estaba dedicada al pranayama y la última a la concentración en un determinado chakra. Inhalaba prana por el orificio nasal izquierdo hasta que llegue al abdomen inferior, durante 4 segundos. Retenía el prana durante 8 segundos en el abdomen hinchado. Después elevaba la kundalini hasta svadisthana chakra y contraía los músculos del abdomen. Visualizaba la fusión y la unificación del prana y de la kundalini durante 8 segundos. Se repite el proceso inhalando a través del orificio derecho y exhalando por el izquierdo y siga así de forma alternada.

Yo realizaba este ejercicio de 14 a 21 veces, al cabo de uno o dos meses era capaz de prolongar el período de kumbhaka (retención de la respiración) hasta un minuto, un minuto y medio, cuando me concentraba en svadhidtahana o en Ajna, dejaba de tener conocimientos mundanos. Empezaba a sentir mi cuerpo y mi mente llenos de una energía extraordinaria. A consecuencia d estos ejercicios empecé a sentir cambios en mi estado físico y psicológico. Solía padecer de alteraciones gástricas y molestias de oído. El mal tiempo meteorológico también me ponía muy nervioso y me afectaba tanto física como mentalmente. Al cabo de 6 meses de hacer yoga, estos problemas habían desaparecido.

Con la práctica continuada empecé a sentir nuevas sensaciones. Sentía un picor en el cóccix, una sensación de hormigueo en la frente y en la parte superior de la cabeza, y una sensación de calor en el bajo abdomen. Podía oír un sonido como zumbido de abejas alrededor del cóccix. En mi vida diaria se afino tanto el sentido del olfato, que no podía resistir los malos olores. Esta situación se prolongó durante dos o tres meses, cierto día me hallaba meditando y sentí un calor especial en el bajo abdomen y vi allí una luz roja oscura, como una bola de fuego. De repente me recorrió la espina dorsal una fuerza increíble que ascendía hasta la parte superior de la cabeza, duró uno o dos segundos, mi cuerpo se elevó del suelo unos cuatro centímetros. Me sentí aterrorizado, con estado febril que duró dos o tres días. Lo único que pude hacer para aliviar mi dolor fue golpear la Puerta de Brahman, un punto en la parte superior de la cabeza. Fue mi primera experiencia de elevación de mi Kundalini Shakti.

EL DESPERTAR DE SVADHISHTAHANA CRAKRA

La sensación febril que tuve alrededor de este chakra, durante la práctica inicial del pranayama, algunos meses antes del despertar de la Kundalini, fue como una mezcla de hielo y fuego. Estaba acompañado por la visión de vapor blanco. Unos dos meses más tarde empecé a ver una redonda bola de fuego carmesí en mi abdomen. También por aquella época empecé a tener sueños proféticos, a vivir de forma involuntaria experiencias paranormales, como telepatía, y a comprobar que se cumplían mis de deseos de forma espontánea.

Mi facilidad para despertar este chakra puede deberse al ascetisismo del agua, que practiqué desde chico. Tradicionalmente se ha dicho que la conexión entre Svadhisthana y el agua es muy fuerte, ya que este chakra domina el principio y el poder del agua.Tras el despertar de este chakra me volví una persona extremadamente sensible, tanto física como mentalmente. El menor ruido percibido durante mi meditación me parecía un trueno y me desazonaba mucho. Mis emociones se hicieron inestables y me excitaba con facilidad A esta etapa se la ha llamado a veces período peligroso de la disciplina yóguica, durante la cual es importante disponer de un guía o gurú experimentado. Yo me las arreglé para pasar por esta etapa sin demasiados problemas, gracias a la ayuda de mis dos madres y con la ayuda de lo que suele denominarse protección divina.

Se dice que Svadhishthana controla el sistema urogenital y las glándulas adrenérgicas. También se cree que tanto los riñones como la vejiga y el meridiano triple calentador se encuentran vinculados a este sistema. Es interesante anotar que cuando se comprueba el estado de los meridianos de mi cuerpo, hay una anormalidad concreta en el meridiano del riñón y de la vejiga, aunque no se presenten disfunciones en estos órganos .También he podido advertir anormalidades en casos similares, y creo que e suna muestra de la incrementada actividad del Svadhishthana.

EL DESPERTAR DE MANIPURA CHAKRA

Durante mi infancia y hasta que empecé a practicar yoga, mis digestiones eran dificultosas, lo que me obligaba a tener una dieta muy estricta. Tal estado de cosas empezó a mejorar seis meses después de que empezara a practicar yoga. Comencé a sentir nuevas sensaciones, con frecuencia veía una luz rojiza centrada en mi ombligo que se volvía intensamente blanca y que se mostraba mucho más brillante que el sol.

Me sentía aturdido y no podía ver nada durante unos diez minutos. Empecé a distinguir una luz púrpura que brillaba entre las cejas o en el abdomen. Aunque desde mi infancia he visto con frecuencia fantasmas, seres astrales inferiores, en es a época empecé a verlos con más frecuencia, durante la meditación, a veces me ponía enfermo o mal humorado sin motivo alguno, estuve hasta una semana en cama con fiebre, también me afectaba positivamente sintiendo gran paz.

Otra consecuencia fue que me vi dotado de notables capacidades paranormales, como la clarividencia, la telepatía y la introspección espiritual. En ese momento tuve una experiencia impresionante que afectó en gran parte mi vida posterior .Una tarde de noviembre estaba jugando un juego japonés kokkurisan (ouija) con un anciano, que estaba al servicio del santuario. Al cabo de 10 minutos caí en una especie de semitrance .Me pareció que mi cuerpo ardía y empecé a sudar copiosamente. Mi mano derecha empezó a moverse violentamente y no fuicapaz de controlarla, el trance se hizo más profundo pero no perdí la conciencia.
De repente tuve la visión extrasensorial de un hombre vestido con una antigua vestidura blanca….lo vi muy claramente como si era real, se mostraba lleno de dignidad y parecía el jefe de un clan. Se acercó y me saludó inclinándose, parecía como si quisiera conducirme a alguna parte. Me dijo que se llamaba Hakuo y afirmó que en una vida anterior, yo había sido el jefe de los clanes de su entorno, incluyendo su propio clan. Me invitaba a ir al lugar donde habíamos vivido, yo podía entenderle de forma telepática…él había sido uno de mis seguidores, este dialogo duró unos 10-20minutos.

Al día siguiente fui al templo de Jindaiji, frente al cual hay una montaña que tiene muchas tumbas antiguas. Para mi sorpresa vi expuesto antiguas piezas de piedras con un letrero que explicaba la existencia de una antigua comunidad en los alrededores de Jindaiji. Cuando dejé este lugar, en el camino a casa atravesé un lugar que me atrajo espiritualmente y pensé que podía ser ese el lugar de Hakuo…distinguí un santuario y sentía que él se alegraba de que esté allí, subí al santuario y empecé a rezar, tuve una visión de Fudomyoo (divinidad budista) me sentía raro y volví a casa. Al día siguiente volví y me encontré con un monje del santuario, le conté que me había pasado el día anterior…sorprendido me dijo que sí . Que Fudomyoo estaba entronizado allí , entré al santuario y encontré que era tal cual como yo lo había visto.

Este es el mundo en el que creo que penetra la conciencia del yogui, cuando se despierta el chakra Manipura. Si se utiliza cualquier chakra excluyendo a los demás se corre el riesgo de que se produzcan anormalidades y enfermedades, tanto en el cuerpo como en la mente……..el estómago empezó a alterárseme fácilmente y con frecuencia me sentía cansado, se me produjo una úlcera… debido a mi utilización continua de Manipura, lo curé con tratamiento acupuntura y ejercicios de yoga.
Muchos de los psíquicos que han sobre cargado este chakra han muerto jóvenes. Estoy seguro que de hecho es peligroso sobrecargar cualquier chakra.

EL DESPERTAR ANAHATA CHAKRA

En esta época como era habitual, durante la temporada más fría de invierno, yo practicaba mi tradicional ascetismo del agua; salía fuera de casa y me rociaba el cuerpo semidesnudo con agua helada durante casi una hora, mientras hacía esto mi madre se hallaba allí rezando por mi.

Una mañana sucedió lo siguiente, vi como un tipo de calor surgía de mi cóccix y se alzaba a través de mi columna hasta el corazón. Sentí el pecho muy caliente y vi cómo mi corazón empezaba a brillar con un tono de reluciente oro. Con el calor se calentó el agua helada, y de mi cuerpo empezó a surgir una nube de vapor. Cuando la Kundalini ascendió del corazón a la parte superior de la cabeza, la luz adquirió un tono blanco brillante. Abandoné mi cuerpo por la parte superior de la cabeza y me elevé con él hacia dimensiones mucho más altas. Me sentía semiinconsciente y, sin embargo, estaba muy conciente de sentirme en las alturas, adorando lo Divino. Luego de diez o veinte minutos, mi madre me dijo que vio una luz dorada brillar en la coronilla y en mi corazón.
Desde entonces fui capaz de realizar curaciones psíquicas, también fui capaz de expandir mi propia existencia, o más bien otras personas podían penetrar en mi expandida existencia y vivir en mí.

También experimenté profundos cambios en mi estado psicológico. De manera especial desarrollé una actitud de desapego hacia las cosas de este mundo. Empecé a sentir optimismo hacia todas las cosas, comprendiendo en lo más profundo la verdad de que todo llega a quien sabe esperar , que los tiempos malos no duran y que lo bueno siempre sigue a lo malo. Tras liberarme del apego encontré la paz en mi y mi mente conoció la libertad, con frecuencia mis deseos se veían cumplidos de forma espontánea.

EL DESPERTAR DE VISHUDDHA CHAKRA

En este chakra no sentí una actividad tan frecuente como la había sentido con los otros chakras, pero durante mi cuarto y quinto año de mi práctica de yoga empecé a concentrarme en él después de llevar a cabo mi pranayama diario. Muy pronto se produjo en mi garganta una irritación que me dificultaba la respiración.

Después de varios meses empecé a ver como una oscura luz púrpura se extendía gradualmente en torno a mi cabeza. Perdí la conciencia de mi cuerpo, me sentí lleno de calma y de serenidad. Experimenté el estado de vaciamiento. La experiencia del despertar de este chakra es como el vivir una tarde del final del otoño, cuando el cielo se envuelve en una suavidad púrpura y todo es puro silencio. Yo disfrutaba de una sensación de vaciamiento absoluto, y mi mente se encontraba en plena calma.
Tras experimentar este estado varias veces, me encontré encarándome a un abismo de vacío absoluto. Viví un miedo tan terrible que quise terminar con el yoga, sin embargo este miedo fue disminuyendo de forma gradual a medida que aprendí a entregarme por completo a Dios. Llegué a la conclusión de que los dioses y demonios son pasajeros, en definitiva no hay nada que temer.

Cuando logré superar mi miedo y pude gozar de la sensación de silencio a mi alrededor, logré ver con claridad que ya no estaba apegado a este mundo. Experimenté un sentimiento maravilloso y profundo de desapego y de libertad. Con semejante actitud era capaz de ver el pasado, el presente y el futuro en la misma dimensión.
Otra de las consecuencias del despertar del chakra Vishuddha tuvo que ver con mi sentido del oído, se dice que se vuelve más agudo.

Yo tenía problemas de audición desde niño, y de joven me extrajeron un tímpano y otros huesillos de mi oído. No obstante a partir del despertar de este chakra empecé a oír mucho mejor, no con mi oído físico, sino con los oídos de la mente.

EL DESPERTAR DE AJNA CHAKRA

Comencé a concentrarme en Ajna chakra visualizando la absorción de energía divina mientras inhalaba y la difusión del prana al universo en el momento de la exhalación, mientras entonaba todo el tiempo el mantra OM.
Tras realizar este ejercicio una hora diaria durante unos meses, la energía Kundalini se elevó de mi cóccix por mi columna vertebral y mi cuerpo se volvió caliente. La zona de Svadhisthana se volvió dura como el acero. La respiración se tornó fácil y lenta. Sentí como si la parte superior de mi torso hubiera desaparecido. Mi chakra Ajna empezó a vibrar muy sutilmente. Me sentía inmerso en una oscura luz púrpura, mientras que otra blanca y brillante brillaba entre mis cejas. Oí que una voz me llamaba, como si se tratara de un eco en el valle. Me llenó de éxtasis y se me reveló un símbolo divino de poder. Este estado se prolongó una o dos horas.

Me sentía sencillamente pleno de una calma divina, era un estado de conciencia amplia y profundizada. Mientras me encontraba en este estado, el pasado, el presente y el futuro podían conocerse simultáneamente. La esencia de los objetos y el karma de otras personas, de vidas anteriores, se veían claros. Tal conocimiento se denomina prajna o sabiduría divina. El aspecto más importante del despertar de este chakra es la capacidad para trascender y purificar karma y así evolucionar y ascender a un plano más elevado del ser.

EL DESPERTAR DE SAHASARA CHAKRA

He realizado ejercicios taoístas denominados Shoshuten. Se trata de un método de purificación de Shushuma, se realiza subiendo la Shakti Kundalini a lo largo de Shushuma. Sentía que mis chakras brillaban. Luego de un año sentí que una luz brillante y dorada empezó a entrar y salir de mi cabeza y sentía como si esta zona se prolongaba hacia arriba diez o veinte centímetros. En el plano astral vi lo que parecía la cabeza de Buda, brillando en un tono púrpura y azul, y descansando sobre la parte superior de mi cabeza. Una luz blanquidorada fluía hacia adentro y fuera, en la parte superior, a través de la puerta de la corona de Buda. Fui perdiendo la sensación de mi cuerpo, pero seguía muy clara la atención de mi conciencia. Podía ver como mi yo espiritual se elevaba gradualmente y abandonaba mi cuerpo. Pude escuchar una voz poderosa y tierna.

Fuente: Monografía hecha por Marcela Larrosa sobre el Libro: Chakras Kundalini del autor Hiroshi Motoyama.

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Historia de la investigación científica en el campo energético humano.

Por  Dra. Barbara Ann Brennan

Si bien los místicos no hicieron mención de los campos energéticos ni de las formas bioplasmáticas, sus tradiciones en todos los lugares del mundo a lo largo de 5.000 años concuerdan con las observaciones que recientemente han empezado a realizar los científicos.


La tradición espiritual 

Adeptos de todas las religiones afirman haber experimentado o visto luces alrededor de las cabezas humanas. Mediante prácticas religiosas tales como la meditación y la oración alcanzan estados de conciencia ampliada que activan sus capacidades latentes de percepción sensorial elevada.

La tradición espiritual india, que cuenta con más de cincuenta siglos de antigüedad, habla de una energía universal denominada Prona, considerada el constituyente básico y la fuente de toda vida. El Prana o hálito vital fluye por todas las formas, a las que ha dado vida. Los yoguis practican la manipulación de esta energía mediante técnicas respiratorias, meditación y ejercicios físicos cuya finalidad es mantener unos estados alterados de conciencia y de juventud mucho más allá de su alcance normal.

En el tercer milenio a.C. los chinos propugnaban la existencia de una energía vital a la que denominaban Ch’i: toda materia, animada o no, está compuesta y trasfundida por esta energía universal. El Ch’i contiene dos fuerzas polares, el yin y el yang. Cuando están equilibradas, el sistema vital muestra salud física; si se desequilibran, el resultado es la enfermedad. Un yang demasiado poderoso tiene como consecuencia un exceso de actividad orgánica. Si el que predomina es el yin da lugar a un funcionamiento insuficiente. Ambos desequilibrios provocan enfermedad física. La antigua técnica de la acupuntura se centra precisamente en equilibrar el yin y el yang.

La Cábala, teosofía mística judía surgida alrededor del año 538 a.C., denomina a esta misma energía luz astral. En la iconografía religiosa cristiana, Jesús y otras figuras espirituales aparecen rodeados por campos luminosos. El Antiguo Testamento contiene numerosas referencias a la luz que rodeaba a la gente y a la aparición de luces, pero estos fenómenos perdieron su significado original con el transcurso de los siglos. Por ejemplo, el Moisés de Miguel Ángel muestra el karnaeem en forma de dos cuernos, en vez de los dos rayos de luz a los que se refería originalmente dicho término. La razón es que, en hebreo, dicha palabra significa indistintamente cuerno o luz.

En su obra Future Science, John White relaciona 97 culturas distintas en las que el fenómeno aural recibe otras tantas denominaciones diferentes.
Muchas enseñanzas esotéricas (como las de los antiguos textos védicos del hinduismo, los teósofos, los rosacruces, los miembros de la Native American Medicine People, los budistas tibetanos e indios, los budistas Zen japoneses, madame Blavatsky y Rudolph Steiner, por citar sólo unas pocas) describen detalladamente el campo energético humano. En fechas recientes, muchas personas cor. formación científica moderna han sido capaces de añadir observaciones sobre un nivel físico concreto.

La tradición científica: desde el 500 a.C. hasta el siglo XIX Muchos pensadores científicos occidentales han sostenido, a lo largo de la historia, la idea de una energía universal que penetra en la naturaleza de forma global. Esta energía vital percibida como un cuerpo luminoso fue registrada por los pitagóricos, por primera vez en la literatura occidental, alrededor del año 500 a.C. Afirmaban que su luz podía producir muy diversos efectos sobre el organismo humano, incluyendo la curación de enfermedades.

Boirac y Liebeault, eruditos de principios de siglo XII, vieron que la energía que poseemos los seres humanos puede dar lugar a la interacción de individuos separados por grandes distancias. Según sus informes, una persona puede producir sobre otra un efecto saludable o patológico con su mera presencia.

Paracelso, sabio de la Edad Media, llamó a esta energía «llliaster» entidad compuesta por una fuerza vital y una materia vital. El matemático Van Helmont percibió a comienzos del siglo XIX un fluido universal que penetra toda la naturaleza; no se trata de una materia corpórea o condensable, sino de un espíritu vital puro que invade todos los cuerpos. Otro matemático, Leibnitz, escribió que los elementos esenciales del universo son centros de fuerza que contienen su propia fuente de movimiento.
Van Helmont y Mesmer observaron, en el siglo XIX, otras propiedades de los fenómenos de energía universal que dieron lugar al mesmerismo, que se convertiría luego en el hipnotismo. Según estos autores, los objetos animados e inanimados se podían cargar con este «fluido», y los cuerpos materiales podían ejercer mutuas influencias a distancia, lo que sugería la posible existencia de un campo, análogo en algunos sentidos a un campo electromagnético.

A mediados del siglo XIX, el conde Wilhelm Von Reichenbach dedicó treinta años a experimentar con el «campo» al que denominó fuerza «ódica». Comprobó que mostraba muchas propiedades similares a las del campo electromagnético descrito anteriormente, en el mismo siglo, por James Clerk Maxwell. También descubrió numerosas propiedades exclusivas de la fuerza ódica. Determinó que los polos de un imán no sólo presentan una polaridad magnética, sino también una polaridad exclusiva relacionada con este «campo ódico». Otros objetos, los cristales, por ejemplo, también presentan esa polaridad única sin ser magnéticos por sí mismos. Los polos de la fuerza ódica presentan las propiedades subjetivas de resultar «calientes, rojos y desagradables», o bien «azules, fríos y agradables» a las observaciones de individuos sensibles. Determinó, además, que los polos opuestos no atraen como en el electromagnetismo.
Comprobó que, con la fuerza ódica, los polos semejantes se atraen (es decir, el igual atrae al igual). Se trata de un fenómeno aural muy importante, como tendremos ocasión de ver más adelante.

Von Reichenbach estudió la relación entre las emisiones electromagnéticas del Sol y las concentraciones afines del campo ódico. Descubrió que la mayor concentración de esta energía radica en las gamas rojas y azulvioleta del espectro solar. Von Reichenbach especificó que las cargas opuestas producían sensaciones subjetivas de calor y frío en grados variables de potencia que pudo relacionar con la tabla periódica de los elementos químicos mediante una serie de ensayos ciegos. Todos los elementos electropositivos proporcionaban a los sujetos desagradables sensaciones de calor; todos los elementos electronegativos pertenecían a la parte fresca, agradable, con un grado de intensidad de las sensaciones paralelo a su posición en la tabla periódica, yendo del calor al frío de acuerdo con la variación de los colores espectrales del rojo añil.
Von Reichenbach descubrió que era posible conducir el campo ódico a través de un alambre, que la velocidad de conducción era muy lenta (de aproximadamente 4 metros/segundo) y que ésta parecía depender de la densidad de masa del material más que de su conductividad. Además, era posible cargar los objetos con esta energía de forma similar a como se hace mediante un campo eléctrico. Otros experimentos demostraron que se podía enfocar parte de este campo a través de una lente, como si fuera luz, mientras que otra parte fluiría alrededor de dicha lente de forma semejante a como pasa la llama de una vela alrededor de los objetos situados en su camino. Esta porción desviada del campo ódico reaccionaría también como la llama de la vela cuando está sometida a corrientes de aire, lo que sugiere que su composición es similar a la de un fluido gaseoso. Todos estos experimentos demuestran que el campo aural posee propiedades que permiten pensar que su naturaleza es, a un tiempo, particulada como un fluido y energética como las ondas luminosas.

Von Reichembach comprobó que la  fuerza  del  cuerpo  humano producía  una polaridad similar a la que  presentan  los cristales a lo largo de sus ejes principales. Basándose en tal evidencia experimental, describió el lado izquierdo del cuerpo como polo negativo y el derecho como positivo. Un concepto similar al de los antiguos principios chinos del yin y el yang antes mencionados.

Observaciones de los médicos del siglo XX

En los párrafos anteriores hemos visto cómo hasta el siglo XX se realizaron estudios tendentes a la observación de las distintas características de un campo energético que rodea a los seres humanos y los objetos. Muchos médicos se han interesado también por este fenómeno desde los albores del siglo XX.

En 1911 el doctor William Kilner dio cuenta de sus estudios sobre el campo energético humano contemplado a través de pantallas y filtros coloreados. Describió una neblina brillante dispuesta en tres zonas alrededor de todo el cuerpo: a) una capa oscura de unos 60 mm pegada a la piel, rodeada por b) otra capa más vaporosa de unos 2,5 cm que fluía desde el cuerpo en sentido perpendicular, y c) una delicada luminosidad externa de contornos indefinidos, algo más separada, con una anchura de alrededor de 15 cm.

Kilner comprobó que el aspecto del «aura», como la denominó, difiere considerablemente de un sujeto a otro, dependiendo de la edad, el sexo, la capacidad mental y el estado de salud. Determinadas enfermedades producían manchas o irregularidades en el aura, lo que movió a Kilner a desarrollar un sistema de diagnóstico basado en el color, la textura, el volumen y el aspecto general del envoltorio. De esta forma diagnosticó algunas enfermedades, como las infecciones hepáticas, el apendicitis, la epilepsia y alteraciones psicológicas como la histeria.
A mediados del siglo XX, los doctores George De La Warr y Ruth Drown construyeron nuevos instrumentos para detectar las radiaciones de los tejidos vivos. El primero desarrolló la radiónica, un sistema de detección, diagnóstico y curación a distancia que se servía del campo energético biológico humano. Sus trabajos más impresionantes son unas fotografías que fueron tomadas utilizando el cabello del paciente como antena. En ellas se muestran formaciones internas de enfermedades del tejido vivo, tales como tumores y quistes de hígado, tuberculosis pulmonar y tumores cerebrales malignos. Incluso logró fotografiar un feto vivo de tres meses en el interior del útero.

El doctor Wilhelm Reich, psiquiatra y colega de Freud a principios del siglo XX, se interesó vivamente por una energía universal a la que denominó «orgónica». Estudió las relaciones entre las alteraciones en el flujo de orgones del cuerpo humano y las enfermedades físicas y psicológicas. Reich desarrolló una modalidad psicoterapéutica que integraba las técnicas analíticas freudianas para desvelar el inconsciente con técnicas físicas destinadas a desbloquear el flujo natural de la energía orgónica en el cuerpo. Al liberar estos bloques energéticos, Reich pudo aclarar los estados mental y emocional negativos. En el período comprendido desde la década de los treinta hasta los años cincuenta, Reich experimentó con estas energías empleando el instrumental electrónico y médico más avanzado de la época. Observó que esta energía latía en el cielo y alrededor de todos los objetos orgánicos e inanimados. Observó, con ayuda de un microscopio de alta resolución especialmente construido, que los microorganismos irradian pulsaciones de energía orgónica.
Reich construyó diversos aparatos físicos para estudiar el campo orgónico. Uno de ellos fue un «acumulador» capaz de concentrar energía orgónica, que utilizó para descargar objetos. Observó que una válvula de descarga al vacío podía, después de haberse cargado en un acumulador durante un período de tiempo prolongado, conducir una corriente eléctrica a un potencial considerablemente más bajo que el suyo normal de descarga. Además, afirmó que la velocidad de descomposición nuclear de un radioisótopo aumentaba si se situaba en un acumulador orgónico.

El doctor Lawrence Bendit y Phoebe Bendit realizaron en los años treinta amplias observaciones del CEH y relacionaron estos campos con la salud, la curación y el desarrollo del alma. El trabajo que realizaron subraya la importancia de conocer y entender las poderosas fuerzas formativas etéreas que son la base de la salud y la curación del cuerpo.

Más recientemente, el doctor Schafica Karagulla ha puesto en correlación las observaciones visuales realizadas por personas sensibles a las alteraciones físicas. Por ejemplo, una vidente llamada Dianne fue capaz de observar las pautas energéticas de algunos enfermos y describir con gran precisión sus trastornos médicos: desde alteraciones cerebrales hasta obstrucciones del colon. Estas observaciones del campo etéreo revelan un cuerpo o campo de energía vital que forma una matriz capaz de interprenetrar el cuerpo físico denso como si fuera una trama destellante de rayos luminosos. Esta matriz energética es la pauta básica en la que cobra forma y está anclada la materia física tisular. Los tejidos sólo existen como tales merced a este campo vital que los respalda.

El doctor Karaguila relacionó también las alteraciones de los chakras con la enfermedad. Por ejemplo, la sensitiva Dianne describió el chakra de la garganta de un paciente como hiperactivo y de color rojo y gris mate. Cuando Dianne observó el tiroides, observó que su textura era demasiado esponjosa y blanda y que el lado derecho no funcionaba tan bien como el izquierdo. Mediante técnicas médicas normales se diagnosticó al paciente la enfermedad de Graves, cuya principal consecuencia fisiológica es un considerable agrandamiento del tiroides, especialmente en el área del lóbulo derecho.

La doctora Dora Kunz, presidenta de la sección estadounidense de la Theosophical Society, lleva muchos años trabajando en la profesión médica y como sanadora. En The Spiritual Aspects of the Healing Acts dice que «cuando el campo vital es saludable hay un ritmo autónomo natural en su interior», y añade: «Cada órgano del cuerpo tiene su ritmo energético correspondiente en el campo etéreo. Los distintos ritmos interactúan entre las esferas de los diversos órganos como si se estuviera produciendo una función de transferencia; cuando el cuerpo es saludable, estos ritmos se transfieren  fácilmente de un órgano a otro. Sin embargo, en estado patológico los ritmos cambian, como sucede con los niveles energéticos. Por ejemplo, en el campo se puede percibir el residuo de una apendicectomía: los tejidos físicos adyacentes ahora entre sí tienen una función de transferencia energética distinta de la previamente modulada por el apéndice. Es lo que en física se denomina equiparación de impedancia o falta de equiparación. Cada tejido adyacente esta `equiparado en impedancia’, lo que significa que la energía puede fluir fácilmente por todo el tejido. La cirugía o la enfermedad cambian la equiparación de impedancia, de manera que, hasta cierto punto, la energía se disipa en vez de transferirse».

El doctor John Pierrakos ha desarrollado un sistema de diagnóstico y tratamiento de las alteraciones psicológicas basado en observaciones visuales y operaciones con péndulo sobre el CEH. La información, a partir de sus observaciones de los cuerpos energéticos, se combina con los métodos psicoterapéuticos corporales desarrollados en el ámbito de la bioenergética y con el trabajo conceptual realizado por Eva Pierrakos. Este trabajo, que se denomina energética de núcleo, es un proceso unificado de curación interna que se concentra en las defensas del ego y la personalidad para desbloquear las energías corporales. La energética de núcleo busca el equilibrio de todos los cuerpos (físico, etéreo, emocional, mental y espiritual) para llevar a cabo la curación armoniosa de la persona en su totalidad.

De lo anterior, y de otros trabajos, deduzco que las emisiones de luz del cuerpo humano están íntimamente relacionadas con la salud. Subrayo que es muy importante hallar la forma de cuantificar estas emisiones luminosas por medio de instrumentos de medición lumínica fiables y normalizados, ya que así es posible poner esta información al alcance de la profesión médica para sus diagnósticos clínicos y hacer que la propia energía sea útil para el tratamiento.
Mis colegas y yo hemos realizado una serie de experimentos para medir el CEH. En uno de ellos, los doctores Richard Dobrin y John Pierrakos midieron conmigo en un cuarto oscuro el nivel de luz a una longitud de onda de unos 350 nanómetros, antes, durante y después de la estancia en él de varios individuos. Los resultados muestran un ligero aumento de la luminosidad en el cuarto oscuro cuando hay personas presentes. El nivel lumínico descendió realmente en un caso; en el cuarto oscuro había una persona muy cansada y llena de desesperación.

En otro experimento, realizado en colaboración con el  Parapsychology Club de las Naciones Unidas, pudimos mostrar, en un televisor en blanco y negro, parte  del campo aural utilizando un artilugio denominado colorizador. Este aparato permite amplificar en gran medida las variaciones de intensidad lumínica que se producen cerca del cuerpo. En un nuevo experimento, esta vez realizado en la Universidad Drexel con el doctor William Eidson y Karen Gestla (una sensitiva que trabajó durante años con el doctor Rhine en la Universidad Duke), logramos alterar con energía aural, doblándolo o atenuándolo, un pequeño rayo láser de dos milivatios. Aunque no fueron concluyentes, todos estos experimentos contribuyeron a confirmar la evidencia de que existen campos energéticos. Los resultados se dieron a conocer en Estados Unidos por la cadena televi siva NBC, pero no se pudo continuar con la investigación por falta de fondos.

En Japón, Hiroshi Motoyama ha logrado medir niveles bajos de luz producidos por personas que han practicado yoga durante muchos años. Realizó este trabajo en un cuarto oscuro con ayuda de una cámara cinematográfica de bajo nivel lumínico.

El doctor Zheng Rongliang, de la universidad de Lanzhou (República Popular China), midió la energía (denominada «Qi» o «Ch’i») irradiada del cuerpo humano mediante un detector biológico formado por la nerviación de una hoja conectado a un dispositivo de fotocuanto (aparato para medir la luz de baja intensidad). Estudió las emanaciones del campo energético de un maestro de qigong (un antiguo método chino de ejercicios para conservar la salud), así como las del campo de un vidente. El resultado de sus estudios demuestra que el sistema detector responde a la radiación en forma de impulso. La que emana de la mano del maestro de qigong es muy distinta a la del vidente.

En el Instituto Nuclear Atómico de Academia Sínica, en Shanghai, se demostró que parte de las emanaciones de fuerza vital de los maestros de qigong parece tener una onda sónica de muy baja frecuencia que se presenta como una onda portadora que fluctúa a baja frecuencia. En algunos casos, también se detectó la energía qi como flujo de micropartículas, con un tamaño de unas 60 micras de diámetro y una velocidad de unos 20-50 cm/seg.
Hace algunos años, un grupo de científicos soviéticos del Instituto de Bioinformación de A.S. Popow anunció el descubrimiento de que los organismos vivos emiten vibraciones de energía a una frecuencia de entre 300 y 2.000 nanómetros. Los científicos soviéticos denominaron a dicha energía biocampo o bioplasma. Descubrieron que las personas capaces de realizar con éxito la transferencia de bioenergía poseían un biocampo mucho más ancho y fuerte. Estos hallazgos han sido confirmadas por la Academia de Ciencias Médicas de Moscú y están refrendados por las investigaciones realizadas en Inglaterra, los Países Bajos, Alemania y Polonia.

El estudio más extraordinario del aura humana que he visto fue realizado por la doctora Valorie Hunt y sus colaboradores en UCLA. En un estudio acerca de los efectos del rolf sobre el cuerpo y la psique («A Study of Structural Neuromuscular Energy Field and Emotional Approaches») la doctora registró la frecuencia de las señales de bajo milivoltaje emitidas por el cuerpo durante una serie de sesiones de rolf. Para registrarla utilizó electrodos elementales construidos con plata/cloruro de plata que se colocaban sobre la epidermis. Al mismo tiempo que se registraban las señales electrónicas, la reverenda Rosalyn Bruyere, del Healing Light Center (Glendale, California), observaba las auras tanto de la persona que aplicaba el rolf como de la que lo recibía. Sus comentarios fueron grabados en el mismo magnetófono que recogió los datos electrónicos. Ofreció un informe completo sobre el color, tamaño y movimientos energéticos de los chakras y de las nubes aurales que intervenían.
A continuación, los científicos analizaron matemáticamente las pautas de las ondas registradas por medio de un análisis Fourier y otro de frecuencia de sonograma. Ambos revelaron resultados notables.
Las formas y frecuencias de onda consistentes se relacionaban específicamente con los colores, según informó la reverenda Bruyere. Dicho de otro modo, cuando la reverenda Bruyere observaba un color azul en el aura en un lugar específico, las mediciones electrónicas mostraban siempre la forma y la frecuencia características de la onda azul en el mismo lugar. La doctora Hunt repitió el mismo experimento con otros siete lectores de aura. Todos ellos vieron colores aurales correlacionados con las mismas pautas de frecuencia/onda. En febrero de 1988, los resultados del estudio en curso mostraban las siguientes correlaciones de color/ frecuencia (Hz = Hertz, o ciclos por segundo):

Azul             250-275 Hz más 1200 Hz
Verde           250-475 Hz
Amarillo        500-700 Hz
Naranja       950-1050 Hz
Rojo              1999-1250 Hz
Violeta          1000-2000, más 300-400 Hz; 600-800 Hz
Blanco          1100-2000 Hz

Estas bandas de frecuencia, excepto por lo que se refiere a las bandas adicionales de azul y violeta, se encuentran en orden inverso a la secuencia de color del arco iris. Las frecuencias medidas constituyen una señal identificativa de la instrumentación y de la energía que se mide.

La doctora Hunt afirma lo siguiente: «A lo largo de los siglos, los sensitivos han visto y descrito las emisiones aurales, pero ésta es la primera evidencia electrónica objetiva sobre frecuencia, amplitud y tiempo, lo que supone un espaldarazo para sus observaciones subjetivas de la descarga de color».
El hecho de que las frecuencias de color descubiertas en estos experimentos no dupliquen las de la luz o la pintura no resta validez al descubrimiento. Cuando comprendemos que lo que vemos como colores son frecuencias captadas por el ojo, que hemos diferenciado y a las que hemos adjudicado un símbolo verbal, nada hay que indique que los centros de proceso del ojo y del cerebro deban interpretar el color únicamente en altas frecuencias. El criterio definitivo para la experiencia del color es la interpretación visual. Sin embargo, contando con instrumentos más afinados y técnicas perfeccionadas de registro y reducción de datos, éstos, principalmente hasta 1.500 Hz, pueden contener hoy con toda facilidad freLa doctora Hunt añadió que «los chakras solían tener los colores que se habían consignado en la literatura metafísica, es decir, rojo-kundalini, naranja-hipogástrico, amarillo-bazo, verde-corazón, azul-garganta, violeta-tercer ojo y blanco-corona. El chakra del corazón era, con mucho, el más activo. Los sujetos tenían muchas experiencias emocionales, imágenes y rememoraciones conectadas con las distintas áreas del cuerpo sometidas al rolf. Estos hallazgos avalan la creencia de que el recuerdo de las experiencias se almacena en el tejido corporal».

Por ejemplo, cuando se someten al proceso de rolf las piernas de alguien, cabe que vuelva a vivir la experiencia de aprender a usar el orinal en su primera infancia. No sólo la recordará, sino que volverá a vivirla emocionalmente. Con frecuencia, los padres intentan enseñar al niño a usar el orinal antes de que su cuerpo haya establecido la conexión del cerebro con los músculos para controlar realmente el esfínter que regula las deposiciones. Como el niño no está fisiológicamente capacitado para controlar el  esfínter, compensará esta carencia apretando los músculos de los muslos. Esto supone someter el cuerpo a una gran tensión y fatiga, que en muchas ocasiones perduran de por vida, o se mantienen  hasta la puesta en práctica de intensas sesiones de rolf o bioenergéticas. Cuando se han aliviado la tensión y la fatiga musculares, el alivio llega también a la memoria. Otro ejemplo de mantenimiento de la memoria de la tensión es la rigidez de hombros que sufren muchas personas. Procede de haber sostenido sobre los hombros el miedo o la ansiedad. El lector se puede preguntar a sí mismo: ¿qué es  lo que temo no ser capaz de lograr?, o ¿qué creo que pasará si no tengo éxito?.

Conclusiones

Si definimos el campo energético humano como todos los campos o emanaciones del cuerpo del individuo, podremos ver que muchos componentes bien conocidos del CEH han sido medidos en laboratorio. Son los componentes electrostáticos, magnéticos, electrónicos, sónicos, térmicos y visuales del CEH. Todas estas mediciones concuerdan con los procesos fisiológicos normales del cuerpo, superándolos para aportar un vehículo al funcionamiento psicosomático.
Las mediciones de la doctora Hunt muestran frecuencias definidas para colores de aura igualmente precisos. Dichas frecuencias pueden tener sobretonos más altos que no fueron registrados a causa de las limitaciones del equipo de laboratorio utilizado.
Las mediciones relacionadas más arriba muestran también que el CEH se compone de partículas y que tiene un movimiento semejante al de un fluido, como las corrientes de aire o de agua. Estas partículas son diminutas, incluso subatómicas según algunos investigadores. Cuando dichas partículas ínfimas se desplazan juntas formando nubes, los físicos suelen denominarlas plasmas. Éstos se atienen a determinadas leyes físicas, lo que ha llevado a los físicos a considerarlos como un estado entre la energía y la materia. Muchas de las propiedades del CEH medidas en laboratorio sugieren un quinto estado de la materia, denominado «bioplasma» por algunos científicos.

Estos estudios demuestran que el modelo corporal ordinario formado por sistemas (como el sistema digestivo) resulta insuficiente. Es necesario desarrollar un modelo adicional basado en el concepto de un campo energético organizador. El modelo de un campo electromagnético complicado (CEC) no satisface por completo este fin. Muchos de los fenómenos psíquicos asociados con el CEH, como la precognición o la conciencia de información sobre la vida pasada, no se pueden medir con un modelo CEC.

Según la doctora Valorie Hunt, «se puede considerar el cuerpo desde un concepto cuántico de energía que surge de la naturaleza celular atómica del cuerpo en funcionamiento y que atraviesa los tejidos y los sistemas». Sugiere que sería conveniente contar con una visión holográfica del CEFI. «El concepto del holograma que surge en la investigación física y del cerebro parece aportar una visión auténticamente unificadora y cósmica de la realidad que exige la reinterpretación de todos los hallazgos biológicos en otro plano».

 

 
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Publicado por en noviembre 14, 2014 en Artículos

 

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