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Ectoplasmas, médiums y trance.

Por R. Mangieri

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En algunas ocasiones el ectoplasma atravesó la pared de gasa, haciendo sonar un tocadiscos tras algunos tanteos. Después de la sesión se constató que el ectoplasma había rasgado un gran papel de seda negro.

         Gustave Geley, L´ectoplasmie et la clairvoyance, 1924

Este ensayo se focaliza sobre lo que dentro de la tipología de fenómenos paranormales o parapsicológicos se ha denominado como ectoplasmia, la generación-producción de materias, substancias o “cuerpos” a partir del performance (desempeño, acción, dinámica corporal) de un sujeto dotado de ciertas competencias, un médium, cuerpo-sujeto mediador de un evento ectoplasmático, un suceso más o menos regulado y codificado que bien podría ser incluido en el universo semiótico de las dramaturgias sociales en sentido amplio. El sujeto-médium es un actante y un actor en el marco de un performance paranormal que hace posible la realización de una transformación signica. Esta transformación, la cual requiere de una determinada configuración espacio-temporal, implica la producción semiótica de materias y substancias, más precisamente de una semiosis de frontera o de límite productivo entre el continuum amorfo  disponible y la substanciación.

Eventualmente esta substanciación puede alcanzar plenamente o no el nivel de la forma de la expresión y de hecho, tal como diríamos en referencia al modelo de Peirce, pasar de la hipoiconicidad (la primeridad en estado casi “puro”) al reconocimiento pleno de una figura-cuerpo del mundo natural. Relato accional de transformación material, modo de producción sígnica que combina tanto la ostensión, como el reconocimiento y la invención (Eco, 1975), el performance mágico (del mago, del médium y otras figuras-cuerpo análogas instalada en este tipo de discurso multimodal) pone en juego diversas competencias, no opuestas sino polares y graduales entre dos figuras netas: el mago (ilusionista, prestidigitador, manipulador de los estados hipnagógicos) y el médium (figura-cuerpo mediadora, eslabón, conector).
Una de las diferencias más substanciales entre ellos es el nivel y la calidad de la competencia performativa y accional que deben mostrar o exhibir en la dramaturgia social de la cual son actores especiales: si por un lado el mago debe saber-poder controlar las fuerzas, las energías, los objetos y dispositivos del performance mágico, el médium no controla (en todo caso no completamente) esas fuerzas, energías y objetos. El mago debe ser dueño y señor del funcionamiento de todos los artilugios y fenómenos para que el proceso semiótico de la ilusión encaje progresivamente y perfectamente en el efecto de lo maravilloso y lo extraordinario.

El médium, debe ser apto para poder ser el depositario especial de una fuerza, una energía extraña, el cuerpo-vehículo esencial de un proceso del cual no tiene el control, sujeto de un performance en el cual (más específicamente) no puede-debe tener el control consciente e intencional. Cuando el médium actúa lo maravilloso y lo extraordinario deben ocurrir al margen de su intención. El mago es un agente en el interior de un mundo posible diagramado sobre acciones intencionalmente orientadas. El médium es un agente que forma parte de un mundo posible poblado de accidentes y acciones no-intencionales (Dölezel, 1999) El mago no puede fracasar estrepitosamente mientras que el médium puede permitírselo.

En algunos de los manuales y textos más autorizados de parapsicología la ectoplasmia se incluye dentro de la teleplastia la cual se entiende como la facultad o poder de una persona-médium para generar-materializar objetos, cuerpos, formas bajo ciertas condiciones y circunstancias:

La teleplastia es la objetivación de las formas, la objetivación de las representaciones y sobre todo la creación de personalidades más o menos semejantes a los seres vivos. Estas materializaciones  efímeras se hacen y se deshacen con la rapidez del pensamiento de quien las crea. Son a menudo incompletas, como si no hubiese alcanzado materia para terminarlas; se ven dedos, manos y cabezas que parecen suspendidas en el aire o se desprenden de un ectoplasma amorfo. Las formas presentan diversos grados de consistencia y van desde el fantasma transparente e impalpable hasta seres completos que parecen organizados y vivientes como nosotros (Sudre, 1965: 293) resaltado nuestro.

En los juegos terminológicos de la cultura espiritista del siglo XIX y del siglo XX se propusieron varios nombres para este grupo heterogéneo de fenómenos: el docente de Cambridge Frederick Myers (cuya obra en dos volúmenes sobre el tema fue leída con interés y analizada por el mismo Charles Sanders Peirce) propuso en 1904 el termino ectoplasmia (Myers, 1886), mientras que el psicólogo y fisiólogo francés Charles Richet acuñó el término ectoplasmia (Maxwell-Richet,1905; Richet, 1922). Muchos otros hablan de teleplastia en general o de ectoplastia, pero la raíz común de todas estas derivaciones es plasis, la acción de modelar, junto a plasma el objeto ya modelado y plastes el modelador o agente que realiza la acción de modelar la materia a su alcance.

Los manuales generales más consistentes establecen una clasificación general (no cerrada aún) entre varios tipos de fenómenos parapsicológicos: la telergia (poder o capacidad de generar fluidos, magnetismos, electricidad), la prosopopesis (capacidad y poder para personificar-mimetizar personas conocidas o desconocidas), la tiptología (creación-generación de ruidos, sonidos), la telekinesia (poder para mover y desplazar objetos, cosas, seres), la fotogénesis (poder-capacidad para crear imágenes, halos, luces), la telepatía (poder para comunicarse a distancia), la criptestesia (poder para descifrar y emitir mensajes en códigos desconocidos), la cristalomancia (capacidad para visualizar imágenes de situaciones en un cristal), la autoscopia (capacidad y poder para visualizar interiormente el cuerpo). La ectoplasmia también ha sido objeto de una serie de diferenciaciones y clasificaciones, entre ellas: la impresión o vaciado ectoplasmático que se produce cuando una forma teleplástica es generada a partir de la emanación del fluido material a partir del médium el cual se imprime sobre una materia determinada y siguiendo lo que podemos denominar como calco o impronta un signo de reconocimiento (Eco, 1975:285). Otro vasto grupo de ectoplasmias puede definirse como ectoplasmas por eyección o emanación directa del cuerpo del médium (boca, orejas, zonas genitales). Este vasto grupo de funciones- signo puede a su vez subdividirse en virtud de sus rasgos de movilidad, densidad, prensilidad, velocidad de aparición-desaparición, color y textura.

Si nos referimos a los relatos construidos en el interior del discurso mágico, podemos agrupar un conjunto de rasgos esenciales del ectoplasma (Heuzé, 1922).

En primer lugar, es un cuerpo-substancia que emana del cuerpo proyectándose fuera hacia el espacio circundante dándose a la percepción durante tiempos breves y sorpresivos. Su color es blanco o blancuzco, gris, a veces negro. Posee una consistencia viscosa, no dura, incluso puede ser elástica o plástica y maleable. Posee luminescencia, es expansivo, evanescente y vaporoso. Una de sus cualidades materiales una vez eyectado del cuerpo del médium es el poder modelarse libremente y tomar formas variadas, amoldándose a objetos y seres que amueblan el mundo real externo, copiando o reproduciendo su forma total o parcialmente.

Pero lo que queremos focalizar es sobre todo el rasgo de su proyección eyectiva junto a la velocidad de aparición, desplazamiento y modelaje. El performance de esa eyección cinética de una materia extraña, evanescente y vaporosa que invade el espacio y que funciona como un puente de materia entre dos mundos, el mundo cotidiano del aquí y el mundo extracotidiano donde lo maravilloso y lo misterioso se reúnen (Geley, 1924). A otro nivel, la fenomenología y la semiosis del ectoplasma parecen basarse en el imaginario humano de la generación de otro ser, objeto o cosa sin la mediación visible o aparente de agentes causales externos.

Buena parte del imaginario socioantropológico de las culturas humanas se ha configurado históricamente sobre la base de este principio, un deseo profundo que podría definirse como la puesta en escena ( ritual, social) de una capacidad para “parir”, emanar, producir un cuerpo (extraño, misterioso, no completamente conocido). Una suerte de reproducción animal por gemación, división binaria, tal como es catalogada en los manuales de reproducción asexuada, cercana también a las formas visibles de una multiplicación vegetativa del cuerpo.

La ectoplasmia, uno de los procesos polimorfos centrales del performance mágico espiritista, puede considerarse como un repertorio de funciones-signo ostensivas, un modo de producción semiótica que se ubica en principio dentro de las ostensiones. Pero se trata de una ostensividad no-intencional: los cuerpos, entes o cosas emanan de su cuerpo en un estado especial denominado hipnótico o hipnagógico, letárgico. Para Umberto Eco la ostensión se produce cuando:

Es un objeto o evento, producido por la naturaleza o por la acción humana (intencionalmente o no) y existente como hecho en un mundo de hechos, es seleccionado por alguien y mostrado como la expresión de una clase de objetos de los cuales es miembro, La ostensión representa el primer nivel de la SIGNIFICACION ACTIVA y es el artificio utilizado por dos personas que no conocen la misma lengua (Eco ,1975:294).

La inclusión del sentido de un acto humano no-intencional y más adelante de una pragmática de la significación como base de este tipo de funciones-signo (“significación activa”) hace posible incluir los ectoplasmas en esta zona de los modos de producción semiótica, aunque de hecho pueden considerarse como actos, serie de acciones, performances que se conectan simultáneamente con otros modos de producción: el reconocimiento (cuando ocurren vaciados de materiales o improntas de cosas, seres conocidos), la réplica (cuando el ectoplasma reproduce la forma de un objeto en el entorno inmediato), la invención (cuando las teleplastias sobrepasan el nivel básico de reconocimiento y de réplica dando lugar a fenómenos perceptivos novedosos).

Atendiendo a las descripciones fenomenológicas y las representaciones visuales y fotográficas de la ectoplasmia, estas ostensiones no se ajustan completamente a la pragmática de un lenguaje a través de objetos o cosas, al menos en su sentido restringido (no es lo mismo la comunicación a través de objetos de uso como en los relatos de Jonathan Swift) pero pueden incluirse en su definición , agregando otras propiedades que quedan fuera del sentido primario de la racionalidad de la acción de mostrar. Por ello agregaríamos al rasgo general de la ostensividad no-intencional el rasgo de la invención y de la estilización (Eco, 1975: 301-302).

Fenómenos y construcciones discursivas como la ectoplasmia (además de todas las tipologías enumeradas en el campo de la magia simpática espiritista) mantienen una suerte de homología estructural con la definición del signo inferencial y abductivo del modelo de Charles Sanders Peirce y con el cuadro tipológico que Umberto Eco propuso en su Tratado de Semiótica (Eco, 1975).

Como sabemos el signo peirceano se define por una operación general de transposición de lugar, de ocupación parcial (nunca completa) del lugar del objeto o referente por el representamen o expresión , que no solamente cumple una finalidad transpositiva sino sobre todo epistemológica y heurística. La dimensión topológica del modelo de Peirce (ese “estar en lugar de..”) No significa tanto el ocupar el mismo lugar sino el de expresar, manifestar las múltiples e inagotables propiedades del objeto en la forma de la semiosis ilimitada (Peirce, 1958).
El cuadro de Eco tiene una estructura abierta de cuatro dimensiones: el trabajo físico sobre la consistencia de la materia, la ratio relativa a cada función-signo, el tipo de articulación y el tipo de codificación (hiper o hipo-codificación).

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Decidimos ubicar provisionalmente a la ectoplasmia en una zona de producción semiótica que tiene como centro la frontera entre el reconocimiento y la ostensión pero que se extiende hacia la zona de las réplicas y las invenciones. Lo que nos impulsa a este tipo de decisión es el rasgo eyectivo-dinámico y vectorial de los ectoplasmas unido al rasgo de singularidad  y testimonio (tal como aparece reiteradamente en las descripciones, definiciones parapsicológicas y en buena parte de las imágenes visuales). Pero al mismo tiempo , debemos considerar las variaciones productivas que expanden el rasgo ostensivo-vectorial del ectoplasma hacia la réplica (el ejemplo de los calcos físicos, de las apariciones o grabados icónicos de figuras reconocibles y estilizaciones) y la invención (emisionesmateriales ectoplasmáticasmuyhipocodificadas) que al carecer del reconocimiento funcionan como ostensiones inventivas tales como fluidos, halos, materias evanescentes, funciones-signos que colocan la percepción en el borde del continuum aún no-codificado por el discurso.

Los rasgos de estas construcciones discursivas, ficcionales, estéticas., metapsicológicas, de emanaciones, proyecciones, conexiones, propagaciones de signos materiales, artificios semióticos que quieren, saben y pueden manifestarse como interpretantes del imaginario humano depositado en el eje del deseo de la producción y la transformación de la materia. En el parto y la gemación de entes, seres, objetos a partir de un agente dotado de ciertas capacidades, un sujeto capaz de asumir el  “riesgo” del performance dramatológico ligado a la modalidad del trance.
Dentro del amplio espectro de una semiótica de la magia debemos tener en cuenta una pequeña enciclopedia semántica sobre la performatividad de los entes de emanación y sus significaciones. Todo este abanico  de dramaturgias bien podría pertenecer tanto a las tácticas semióticas de la magia por contacto o a la magia homeopática (Frazer, 1955). También desde una mirada más interna a la semiótica, a una combinación de la magia indexical y la magia simbólica (Nöth, 1997).

En los ritos de trance son las sombras, las trazas, las vibraciones, los dobles, las varias materias y substancias que geman del cuerpo del médium (o del oficiante, del operador mágico) que al nascer proyectadas hacia el mundo natural invaden el espacio circundante adquiriendo una dimensión física lenta o sorpresiva (Devéroux,1973).Todo este proceso o buena parte de él parece descansar sobre esa eficacia simbólica de la emanación material de una evanescencia temporal que deja sin embargo las huellas, las improntas, de su aparición en el mundo. Un motivo que, sin duda, resulta fascinante dentro de la experimentación artística por su conexión profunda con los imaginarios humanos de la creación, de la invención.

No es casualidad (sino conectividad de una interpretancia que reposa sobre un mismo objeto dinámico de la semiosis) que así como en los gabinetes de médiums paranormales aparecen las gazas, las telas transparentes, los fluidos casi inmateriales, en las propuestas de los artistas contemporáneos aparece el humo del cigarrillo, los algodones que flotan, pañuelos que emanan, alientos materializados por el cambio de temperatura: breves nebulosas personales, ligados al cuerpo que los produce en la forma más “pura” de la contigüidad del index y al mismo tiempo, las reverberaciones interpretativas de aquello que aún evade el código, la norma, el logos y, por tanto, puro artificio del invención proyectiva articulada sobre el imaginario.

Queremos concluir este trabajo con la reiteración de algunas propuestas del historiador y etnólogo italiano Enesto Di Martino sobre el mundo mágico en general que nos parecen significativas y relacionadas con algunas cosas de las cuales hemos venido planteando, Di Martino, decía a comienzos de los años cincuenta que uno de los principios fundamentales de la magia es de la generación de un estado dramatológico existencial a través del cual los sujetos deben disponer, aceptar y arriesgarse en ser los actores sociales principales de un relato de riesgo y de rescate, un relato de desafío a los procesos de dispersión intersubjetiva.

Por tanto, procesos dramatúrgicos y existenciales en los cuales el sujeto acepta “…perder las dimensiones de su existencia en el mundo a través de la soledad, el aislamiento, el viaje y el tránsito, el descenso al inframundo , de los demonios, el paso por la tempestad, el encuentro con lo otro desconocido” (Di Martino, 1948:148).  El escritor italiano nos hablaba del drama existencial mágico que se inserta en este tipo de performatividad donde el cuerpo frágil (del mago, del médium, del shaman u operador mágico) debe ser ayudado por un colectivo para “descender” o conectarse con otros mundos no visibles y regresar de nuevo a este mundo. El sujeto-cuerpo de la trance ectoplasmica es un cuerpo frágil que debe encontrar la competencia para funcionar como puente material entre mundos y espacios. De hecho en varias culturas actuales (a pesar de la extensión silenciosa de la globalización y sus efectos notables sobre la de-semantización del mundo) se cultivan las tácticas grupales o sociales de la producción controlada de experiencias traumáticas necesarias para lograr que los sujetos puedan renovar sus puentes con el mundo.

Las prácticas artísticas en general, vinculadas de algún modo con el sentido profundo de estas experiencias rescatan de algún modo, alejándose del simple efecto-espectáculo del consumo, la necesidad humana de las tácticas del ilusionismo, del aparecer-desaparecer, de la huida temporal a los otros mundos del imaginario dramatológico de nuestra existencia y de nuestra memoria.
Lúdica y ética de relatos y procesos performativos en cuanto experiencias que pueden lograr que tengamos una experiencia (una erlebnis) de frontera entre el ser y el no-ser, entre un sí-mismo y ser-el-otro. Un vaivén de mundos que, aunque sea posible solo sobre la base de una suerte de suspensión de la incredulidad, puede conservar la eficacia de restituir lazos sociocolectivos sin hacernos perder la significancia del viaje y la travesía personal.

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Publicado por en julio 24, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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Investigaciones de Paul Gibier

El doctor Gibier trabajó con numerosos médiums y estudió múltiples fenómenos tales como la escritura automática, la materialización, la desmaterialización y la ectoplasmia… He aquí algunos ejemplos de resultados obtenidos, encontrados en sus cuadernos:
– Se escuchan voces diferentes unas de otras, no en la jaula, sino en el gabinete situado al lado. Primero es una voz de chiquilla que nos desea buenas noches. La voz es a ratos seria o alegre. Es uno de los “controles” o “guías” del médium que dice llamarse Maudy (diminutivo de Maud), luego nos saluda también una voz de bajo: es la voz de Ellan, el otro control.
Nos hace en tono sentencioso y “estereotipado” un pequeño discurso sobre las precauciones a tomar (por nuestra parte) para las sesiones, y sobre las grandes dificultades que él y los otros invisibles tienen que superar (para producir los fenómenos que nosotros denominamos psíquicos) y dar la prueba “de esta espléndida verdad; la supervivencia del espíritu después de la muerte del cuerpo”.

– Varias veces, manos blancas y finas, en ocasiones más grandes, una diáfana apenas visible acompañando a otra de apariencia más material (que no se parece a la del médium que es corta y gruesa) se deslizan desde lo alto del gabinete hacia la parte media.

– Un brazo y una mano desnudos y otra mano se muestran repetidas veces, al mismo tiempo, en los dos extremos del gabinete-jaula, a unos dos metros de distancia.

– Una forma femenina vestida de blanco, por lo menos 16 centímetros más alta que el médium, aparta las cortinas del gabinete a la derecha de la jaula y sale delante de las cortinas, parece hundirse y luego derrumbarse sobre la alfombra que cubre el parquet.

– Otra forma femenina de porte menos elevado, llevando una corona y un cinturón luminosos, sale bruscamente de las cortinas, sin hacer ningún ruido. Su rostro no se parece al de la anterior; es más morena, sus ropas son de un color casi lúgubre, y sus cabellos negros. Murmura en voz muy baja
algunas palabras que no podemos comprender. Entra en el gabinete sin dejar olor fosforoso ni otro.

– Después de algunos minutos durante los cuales los asistentes cantan a media voz, las cortinas del gabinete se agitan; el canto cesa y la vocecilla se deja oír en la jaula. Algo blanco se muestra entre las cortinas y aparece en la abertura un hombre de talla superior a la media. Vuelve a entrar enseguida
sin proferir una palabra; pero la vocecilla de Maudy nos anuncia que acabamos de ver a Ellan. Añade que ella misma tratará venir a mostrarse si puede obtener bastante fuerza y que Ellan tratará igualmente de venir otra vez.

– La parte baja de las cortinas se levanta y sale una forma de niño pequeño que se agita golpeando el suelo con sus manitas, dejando oír con una voz de bebé (que proviene del lugar donde vemos al niño) los siguientes sonidos: ta, tta, ttta, tata. La forma desaparece. Una voz parte del interior de la jaula y nos dice que la forma que acabamos de ver y de oír es la de un niño de algunos meses, recientemente fallecido.

– Ellan aparece entre las cortinas del gabinete, avanza hacia nosotros y nos habla muy claramente con la misma voz que nos hace oír desde el gabinete o la jaula; nos da la cara durante algunos segundos y le pido permiso para estrecharle la mano.
Me tiende la suya: me levanto (una voz desde el gabinete me recomienda ir lentamente) me acerco a él y le tomo la mano derecha con mi derecha. Le estrecho la mano, me devuelve el apretón. La mano que aprieto es tibia, grande, firme, un tanto huesuda; una mano de obrero, mientras que el médium tiene la mano más pequeña, blanda y gorda. En ese momento compruebo que es media cabeza más alto que yo (el médium
es en la misma proporción más pequeño que yo) está vestido de negro y la pechera blanca de su camisa se destaca claramente de su traje negro. Su cabello y su barba son castaño oscuro, sus ojos son pardos (el médium tiene los ojos azul claro); parece tener de treinta y cinco a cuarenta años. Me saluda: “Good bye”, y se retira al gabinete. Intercambio mis impresiones con las personas presentes, cada uno hace su
observación; todo el mundo ha visto lo mismo. Aunque interesados, ninguno de nosotros parece particularmente conmovido.
A decir verdad, la mayoría, ya ha visto fenómenos más o menos semejantes a estos y hasta tres de las personas presentes, que sé que son absolutamente sinceras y serias,han asistido anteriormente a numerosas sesiones de la Sra.Salmon que me han dado a conocer.

– Luego de la aparición anterior, y después de algunos minutos,cuando se restableció el silencio, oímos la voz de Maudy,primero en la jaula, luego en el gabinete, y una cabeza de niña traviesa de unos ocho años se mostró entre las cortinas gritándonos:
“Good evening, bugaboo!” (¡Buenas noches, Coco!).Luego aparta las cortinas y se echa a correr por el espacio de 1,50 m. que separa el gabinete de una dama presente a quien toma de las manos. Se queda sólo un instante y regresa corriendo al gabinete donde desaparece.

– Aun se mostraron varias otras apariciones. Entre otras, una mujer que, se supone, perdió la vida en un naufragio reciente y viene a presentarse con sus ropas todas mojadas. Varios de nosotros que la tocamos, tenemos las manos llenas de agua.
Se hunde y desaparece en medio de nosotros, en una sesión, y en otra, entra al gabinete. Esta forma femenina se expresa en francés aunque no le escuché pronunciar sino algunas palabras.

– Otra forma femenina que aparece en casi todas las sesiones exitosas de la Sra. Salmon dice llamarse Musiquita, y pronuncia la primera, “a” a la manera española o italiana. Tiene el aspecto de una gitana y nunca deja de clamar por una guitarra. Cuando el instrumento está al alcance de su mano, se apodera de su mango y con la uña del índice rasga las cuerdas teniendo el instrumento con el brazo extendido durante quince o veinte segundos, luego desaparece llevando la guitarra al gabinete o después de haberla depositada en la entrada.

 
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Publicado por en octubre 13, 2013 en Casuística

 

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Hipótesis de la Sonda Ectoplasmática.

El autor.

Francisco Picón es licenciado en física y actualmente reside en España. En lo relacionado con la parapsicología, administra el blog Ciencias Psíquicas en donde recopila y traduce al español información de fenómenos ostensibles(ver: http://survivalafterdeath.blogspot.com.ar).
Actualmente está traduciendo los archivos del médico canadiense Tomas Hamilton, que se encuentran en la Universidad de Manitoba. Hamilton fue uno de los grandes investigadores de fenómenos físicos y de materializaciones del siglo XX, y dejó gran cantidad de fotografías y apuntes sobre sus experiencias.
Picón también se dedica a la investigación teórica, proponiendo nuevas hipótesis o rescatando otras antiguas, actividad que el lector verá plasmada en el siguiente artículo.

 

Cualquiera que haya leído algo de investigación psíquica tarde o temprano pasará por delante de la palabra “ectoplasma” o “teleplasma”. Estas dos acepciones son equivalentes, ectoplasma viene del griego ectós: fuera, y plasma: cosa formada o modelada.Durante toda la historia de las ciencias psíquicas, que se remonta
hasta mediados del siglo XIX (1850) se ha observado y estudiado a los médiums, personas que se sentaban en oscuridad, y tras un tiempo los objetos se movían sin que nadie los tocara, se producían luces, ruidos,… y apariciones. Estas apariciones tienen un componente común: son seres o partes de seres de color blanco, que aparecen y  desaparecen con cierta rapidez, no se les puede observar cuando hay demasiada luz (salvo casos especiales de grandes médiums).
Miles de fotografías de ectoplasmas se han sacado bajo rigurosa vigilancia para evitar cualquier tipo de fraude o error. Si acude a los Archivos Hamilton subidos en la red  encontrará centenares de fotografías de gran calidad.

Estos ectoplasmas pueden ser de dos clases, blancos y negros, y formar cualquier cosa, incluso caras y letras. Muchos de ellos tienen texturas parecidas a las gasas o a la muselina, otros son planos como papeles o cartones, otros forman mallas y velos; parece que es algo absurdo y carente de lógica, pero es lo que hay, la naturaleza no es como nosotros queremos o como pensamos, es la que es y no se puede cambiar. No debemos desconcertarnos con las formas de presentarse los ectoplasmas, la física cuántica tiene cosas peores y más absurdas que la presentación de los ectoplasmas.
No es mi intención defender la existencia de los ectoplasmas, cualquiera que vea los escritos de Charles Richet, T. G. Hamilton, Barón von Schrenck-Notzing, Dr. Gustav Geley, Sir William Crookes, W. J. Crawford,… podrá comprobar que su existencia es cierta y no hay duda. En diferentes épocas, con diferentes médiums, han obtenido similares resultados, las fotografías atestiguan lo que digo y también sus testimonios escritos. Las precauciones que han tomado todos y en cada una de las sesiones han sido escrupulosas y aún así los ectoplasmas aparecen y con las mismas características. Si todo fuera un fraude ¿por qué médiums en diferentes épocas, lugares y controles iban a realizar el mismo tipo de engaño sin variar apenas nada?

Se conocen muchas características de los ectoplasmas, por ejemplo son blancos y en pocas ocasiones negros, parecen ser al principio sustancias vaporosas y luego se condensan, pueden tener cualquier tipo de rigidez, ser vapor, blandos, duros y muy duros.
Pueden tener gran tamaño o muy pequeño, ser bonitas esculturas, formar personas, niños, animales o monstruos de la imaginación del médium.

La forma de los ectoplasmas parece que tiene relación con el inconsciente del médium, la exteriorización del inconsciente parece estar detrás de los moldes de esta sustancia. Si observa por ejemplo los ectoplasmas creados por la Sra. Poole (en las investigaciones del Dr. Hamilton) verá que al principio son sustancias amorfas, carentes de gracia, incluso a veces parecen moldeados por niños. El ectoplasma es una sustancia que el médium debe aprender a dominar.
No es de extrañar que al principio estos ectoplasmas tengan estas formas infantiles, usted mismo puede comprobar su infantilidad y torpeza cada vez que utiliza un programa informático que no había
visto antes. Es un proceso de aprendizaje como leer, escribir,modelar, pintar,… todo requiere su tiempo y es normal y lógico que al principio los ectoplasmas formen manos desproporcionadas, caras parecidas a muñecas de cartón, etc. Puede llegar a formar figuras completas que se desplazan por la habitación, coger objetos, producir voz,…

Otras formas que pueden crear son las cajas de voz. El ectoplasma sale del médium y forma como una especie de “bolsa” cerca del médium, en el hombro o en el cuello, de la cual salen voces diferentes, es como una nueva caja resonadora. Estos ectoplasmas forman también las “barras psíquicas” que W. J. Crawford contaba, el ectoplasma se hace rígido en una parte o en toda la vara, y ésta es movida en forma de palanca para levantar la mesa, la silla, dar golpes, etc. También se ha observado que el ectoplasma suele salir por orificios del médium. Su temperatura suele ser fría, su consistencia viscosa y a veces parecida a la piel de un reptil.
Ya he dado algunas características y curiosidades de los ectoplasmas, seguro que me habré dejado más, pero mi intención no es la de enumerar todas las propiedades sino ir un poco más allá y encontrar dónde está el ectoplasma guardado y si se manifiesta de alguna forma, para eso recurriré a unos experimentos de W. J. Crawford; de todos los experimentos que hizo hubo dos o tres que nos servirán y darán ciertas pistas para encontrar el ectoplasma, también recurriré a J. C. F. Zöllner y su cuarta dimensión espacial y echaré mano de otros investigadores que detallaré más adelante.

¿El ectoplasma es una sustancia de los médiums o está por ahí flotando y en cierto instante el médium lo coge para su provecho?
Todo parece indicar que el ectoplasma es parte del mismo médium.
En el libro “The Supernormal” de 1933 escrito por Guy Christian Barnard  relata que:

“Schrenck-Notzing había intentado separar un poco de ectoplasma para analizarlo, pero sólo obtuvo fragmentos de piel humana, saliva, grasa, mucosidades, residuos de alimentos, todo fue probablemente residuos arrastrados por la verdadera sustancia que compone el ectoplasma.”

“Pero hubo otro experimentador, L. (¿Lebiedezinsky?) que sí tuvo éxito. En 1916 obtuvo un pequeño fragmento de ectoplasma (de Stanislawa P.), en un recipiente esterilizado de porcelana. Este fragmento tenía un diámetro de 1 cm, ½ cm de grueso, y pesaba 0,101 gramos. Lo dividió en dos partes, una fue a parar al laboratorio bacteorológico en Varsovia, el otro fue al instituto de bioquímica en Munich, se encontró que estaba formado por albuminosa, gran número de leucocitos, se asemejaba a la linfa y al quilo pero sin ser idénticos. Parece probable que el ectoplasma sea el resultado de una ligera modificación de las sustancias que componen el cuerpo humano, es decir, sustancias químicamente analizables.”

Aquí encontramos una prueba de que el ectoplasma es una sustancia del propio médium, una extensión del mismo. También tenemos el relato de la Sra. Elizabeth d’Esperance ella producía una materialización de cuerpo entero, Yolanda, y en una sesión la materialización fue agarrada por un asistente y esto es lo que sintió la médium:

“Todo lo que recuerdo es una sensación horrible, insoportable, entre retorcimiento y como si me exprimieran, los dos juntos, puede parecerse a coger una muñeca de trapo, como si violentamente fuera abrazada por un bebé”.

“El sentido del terror y un dolor atormentante me vino, como si perdiera la vida y me cayera en algún abismo temeroso, aún no sabía nada, no oía nada, excepto el eco de un grito que percibí a lo lejos”.“Sentí que me hundía sin saber cómo”.

“Sentí que me hundía sin saber cómo”

Podemos encontrar mucha literatura de médiums que tras un flash de luz quedan paralizados, y enferman, llegando hasta el borde de la muerte algunas veces y necesitando semanas de rehabilitación.
Hasta el momento sabemos que el ectoplasma es una sustancia viva, compuesta con elementos del cuerpo como hemos visto en el análisis, luego debe pertenecer al cuerpo humano durante todo el tiempo, no debe ser una sustancia que flote por el espacio durante mucho tiempo. Esta sustancia además de ser parte permanente del médium es sensible, pero se puede insensibilizar, al igual que un faquir acostumbra a tragar espadas por su garganta, tras acostumbrarla podrá meter hasta varias espadas hasta su estómago
por la boca, pero cualquiera de nosotros que lo intentáramos aunque fuera con un lápiz nos produciría un verdadero vómito e incluso dolor.
El ectoplasma es una parte del médium, una extensión del cuerpo, ahora habrá que saber dónde se “esconde” y qué nuevas propiedades podemos deducir.Voy a hacer referencia a uno de los tantos experimentos del Dr. W. J. Crawford, es el siguiente :

“Experimento 2- Reacción sobre el médium durante la levitación. Empleé la mesa número 1. Equilibré con exactitud el peso del médium, de la silla y de la mesa. El médium permaneció inmóvil y pedí a los operadores que levantasen la mesa y la mantuviesen lo más quieta posible mientras que yo hiciese mis observaciones. La mesa subió en el aire enseguida a 20 cm. Con la parte superior casi horizontal (por lo general, la altura de las levitaciones varía entre 20 y 30 centímetros, aunque con el taburete pudimos llegar a más), y entonces pareció estabilizarse en el aire. El equilibrio de la báscula se rompió y lo restablecí. En cuanto quedé satisfecho de cómo estaba todo, examiné la pesada. He aquí los datos registrados:”

“Peso del médium + silla + tablero, antes de la levitación: 9 st. 47 ib. 14 oz.” (1)
“Peso del médium + silla + tablero, durante la levitación: 10 st. 0 ib. 10 oz” (2)

“Aumento de peso: 9 ib. 12 oz.” (3)
“Peso de la mesa: 10 ib. 6 oz.” (4)

“Conclusión: El aumento del peso del médium, debido a la levitación, es igual, con una aproximación de 200 gramos, al peso de la mesa.”

1- 59 Kg. 400 gr.
2- 63 Kg. 400 gr.
3- 4 Kg. 450 gr.
4 – 4 Kg. 700 gr.

Este experimento nos revela que el ectoplasma forma parte constante del médium, lo que nos lleva a que el ectoplasma es una sustancia que interacciona con las cosas materiales, y es masa porque es medible numéricamente, y forma parte de la sustancia del médium.

También se muestra en el experimento 2: “Pedí a los operadores que pusiesen la materia sacada del cuerpo del médium, no en el suelo, sino en el tablero colocado en la plataforma de la báscula. Dieron
los tres raps de costumbre. Resultado: El peso del médium permaneció invariable.” Es una conclusión bastante importante, estoy afirmando que en un médium (y puede ser en todas las personas, y tal vez en animales también) el peso no se corresponde con la materia visible.
Como hemos dicho el ectoplasma forma parte (voy a generalizar) de los seres humanos, por el cual circulan las células humanas. Es como una extensión, como una “mochila” de ectoplasma justificado porque las células necesitan un lugar donde vivir, y ahora explicaré mejor el tema del peso.
Cuando vemos a una persona le decimos, “¡qué delgada estás!”, o, “¡qué gordo estás!”, esta última frase suele ser menos habitual de decir, debido a los conflictos que genera, aunque sí es pensada más de una vez. La persona a la que se lo decimos va a pesarse a la báscula de la farmacia y en el papel le pone que pesa 76 kilos. Uno verá el tamaño de la persona y por otro lado tendrá el peso, pues bien, esa imagen no se corresponde con toda la materia de la persona. Esos 76 kilos corresponden a la materia que vemos, y
también corresponden a la materia de ectoplasma.
La razón de que diga que los 76 kilos son de materia visible y de ectoplasma es porque el ectoplasma no pertenece a la materia visible. El ectoplasma no son células de nuestro cuerpo visible que salen y luego regresan, sino que siendo parte de nuestro cuerpo no es visible a simple vista. Para eso me baso en el siguiente experimento, Crawford se preguntaba si el ectoplasma salía de la materia visible del cuerpo humano o de otro lado :

“Ahora cabe pensar si la substracción de 23 Kg. de materia del cuerpo del médium no debiera disminuir visiblemente su volumen. No noté un gran cambio en las señorita Goligher, pero he visto fotografías del médium italiano, Zaranzini, mientras que estaba en levitación, y en su cuerpo se notaba una curiosa transparencia parcial, aunque su volumen no parecía haber cambiado.
Probablemente habría debajo de él una invisible estructura psíquica que le sostenía en el aire, compuesta con la materia extraída de su cuerpo, así como también se extraía del de la señorita Goligher. El cuerpo del médium puede, pues, no cambiar de volumen y su densidad decrece durante la producción de los poderosos fenómenos telekinéticos.”

Aquí se muestra cómo Crawford intenta situar el material ectoplasmático mezclado con materia visible del cuerpo humano, pero no puede dar una conclusión definitiva. Ni él ni otros investigadores consiguen pruebas fotográficas que muestren el descenso de densidad en el cuerpo humano. Comenta que vio unas
fotografías del médium Zaranzini, del cual me ha sido imposible encontrar no sólo alguna fotografía, tampoco he encontrado ni rastro en ningún lugar. Es posible que estas fotografías tuvieran algún defecto de la cámara o de las placas fotográficas que produjera algún tipo de claridad en el cuerpo, bien pudiera ser por una sobreexposición involuntaria. De cualquier manera no se ha registrado ningún dato sobre este supuesto “aclaramiento” del cuerpo humano. Yo he observado fotografías de teleplasmas y no he podido
distinguir ninguna variación aparente del cuerpo humano del médium, así que hemos de seguir el camino suponiendo que esta sustancia está, pero no se encuentra incrustada en las células visibles del cuerpo humano, ahora después veremos dónde puede encontrarse.Podemos pasar a intentar responder la siguiente pregunta: ¿Cuánta sustancia ectoplasmática puede ser extraída?
Debo referirme otra vez a los experimentos del Dr. William Jackson Crawford :

“Experimento 23: Pedí a los operadores que extrajesen del cuerpo del médium tanta materia como fuera posible, y que la pusiesen en el suelo. Los tres raps anunciaron la terminación del fenómeno.”
“Resultado: Disminución del peso del médium, 24 Kg., con una aproximación de uno o dos kilogramos.”
“El peso disminuyó a golpes, como si los operadores hiciesen la extracción valiéndose de algo parecido a un resorte. Luego de los 13 Kg., las sacudidas del médium demostraron que el asunto era serio. Algunas veces, cuando se aproximaba la disminución máxima en el peso, había bruscas alternativas, y cabía suponer que no podría conservarse la disminución adquirida. Pero a los 24 Kg. (casi la mitad del peso normal del médium), la pérdida de peso se estabilizó durante unos ocho o nueve segundos, y entonces me fue posible, a pesar de algunas ligeras oscilaciones, proceder a una satisfactoria comprobación. Ya he dicho que se me figura que la materia tiende a volver al médium por medio de algo análogo a un resorte, porque cuanta más materia se saca más fuerza adquiere la tendencia reintegradora.”

En este experimento vemos que la materia extraída puede ser de hasta la mitad del peso de una persona. Así que la densidad de una persona es la mitad de lo que creemos. Podríamos pensar que el cuerpo de las personas tiene una cantidad de sustancia, y un peso, pero ese peso es la suma de dos “secciones” de la sustancia, la visible (cuerpo humano) y la no visible (material ectoplasmático).
Podemos intuir dónde se puede encontrar toda esta sustancia. El punto clave es: esta sustancia está constantemente unida al cuerpo humano, y está en un lugar que no es visible ni accesible de manera
normal.
Crawford hace otra indicación y es:

 “En lo que atañe a las condiciones del médium mientras se realiza el fenómeno, hay que exponer que por lo general la evolución del plasma del cuerpo del médium va acompañada de fuertes movimientos musculares en todo dicho cuerpo y que no faltan marcados indicios de que disminuyen de volumen las partes carnosas de él, especialmente de la cintura para abajo, cuando tiene lugar la extracción de plasma.”

Esto no quita ninguna validez a la hipótesis, ya que está hablando de volumen, de tamaño del cuerpo visible, y eso es independiente de la densidad, cuando hacemos fuerza, por ejemplo al levantar un gran peso con el brazo, la fisiología del brazo cambia, es decir, cambia el tamaño y forma, pero nada tiene que ver con la densidad total del cuerpo.

Si recordamos a Johann Carl Friedrich Zöllner, podemos apoyarnos en su creencia en la cuarta dimensión. Antes de seguir quiero decir que la afirmación de una cuarta dimensión no sería ningún cataclismo para la física, no es algo que fuera a perturbar gravemente las enseñanzas. Actualmente hay teorías sobre mecánica cuántica que postulan que puede llegar a haber hasta 11 dimensiones espaciales, si quiere más información busque en la famosa teoría de cuerdas.

Zöllner postulaba que hay una cuarta dimensión espacial, es un lugar que está ahí, aunque no podemos verlo ni tocarlo, pone un símil muy didáctico, imaginemos seres de dos dimensiones, estos seres serían planos como hojas de papel, y los ojos los tendrían en el borde de la hoja, se desplazarían por la mesa, sin poder levantarse. Si alguien pusiera un lápiz delante de ellos, se asombrarían, de repente un lápiz ha aparecido delante del ser de papel, y no ha visto de dónde ha venido, ya que estos seres no pueden levantar la vista, sus ojos están en el borde de cada hoja. Esto sería el caso de un aporte, un objeto que aparece de repente. Toda esta teoría y experimentos pueden ser leídos en su libro Física Trascendental  de 1881.
De esta manera tenemos el lugar del material ectoplasmático, imaginemos que estos seres de papel arrastran encima de ellos sin que se den cuenta un pequeño libro. Ellos pensarán que son planos, ya que así es como se ven y como se sienten, cualquier medida que hagan (fotografías, observaciones, grabado en vídeo,…) todo mostrará que son planos, pero en verdad llevan un libro cada uno encima, un libro que no pueden percibir de manera natural; este libro haría el papel del material ectoplasmático en las personas.
Esta hipótesis cuadra con todo lo dicho, si el ectoplasma está situado en la cuarta dimensión, puede estar en constante unión con el cuerpo humano, para mantener las células vivas, puede ser accesible en cierto momento, está ahí, pero no se ve de manera natural, forma parte del peso de la persona, y algunas características más que más adelante nos aprovecharemos Esta sustancia sale por los orificios, hay muchos casos de investigaciones psíquicas que así lo muestran. Hay fotografías en los Archivos Hamilton que muestran claramente el camino de salida de los teleplasmas o ectoplasmas, como se quieran llamar, aunque si lee los Archivos verá más la palabra teleplasma que ectoplasma. Los centros de extracción son los orificios naturales del cuerpo humano, aunque Crawford llegó a unas conclusiones:

“El plasma sale del tronco y baja por las medias, adhiriéndose fuertemente a ellas y rozándolas en toda su largura. El plasma entra en el calzado y da la vuelta al pie del médium. Es posible que ninguna parte de dicho plasma salga del pie, sino que todo él baje al zapato desde el tronco”.

Estas conclusiones nos dicen que tal vez el ectoplasma sólo salga por los orificios naturales de la persona. Podemos entonces imaginar una membrana que rodee al ectoplasma que hay en la cuarta dimensión, de manera que al ser presionada o contraída empiece a salir por los orificios, como cuando tenemos una manga pastelera, la llenamos de nata, al apretar la manga empieza a salir la nata por la punta.Pero no es necesario que sea una membrana la que rodee el ectoplasma, es más, seguramente no lo es, bien pudiera ser el mismo ectoplasma que en los bordes se endurece, pero sigue siendo más o menos penetrable.
La justificación de que no es una membrana dura es que el ectoplasma podría pasar de una persona a otra, para eso podemos ir a los Archivos Hamilton :

“Durante la misma sesión, Walter, a través de Dawn, también anunció “voy a tratar de construir un cuerpo material en el gabinete, independiente del cuerpo de la médium. Posiblemente esto me lleve unas veintiuna sesiones”.
“Las siguientes sesiones se dedicaron a recoger y almacenar el teleplasma, probablemente en la madera del gabinete, para una materialización posterior.”

En otro lado:

“Poco después, el 7 de septiembre de 1930, Katie King comenzó su gran obra. Su rostro y su velo iban a ser fotografiados,las sesiones se centraron ahora en la recogida de teleplasma y en su almacenamiento.”

También:

“Walter insistió en que en la producción de este fenómeno teleplasmático, Elizabeth era absolutamente esencial. Dijo que consiguió el poder de Elizabeth y lo puso en Mary. Elizabeth estaba bastante mal, afectada por este experimento. Se informó posteriormente al grupo que había estado muy nerviosa y desvelada después de volver a casa, y que había vomitado una especie de espuma, alrededor de unas dos horas después del destello en la fotografía.”

Lo que nos muestra aquí es que esta sustancia a la cual llamamos ectoplasma puede ser desplazada de una persona a otra y a un lugar, durante un período de unos meses, algo así como una transfusión. En el caso de persona a persona, la receptora mantendría el ectoplasma vivo y en el caso de llevarlo a un lugar, podría ser que en la cuarta dimensión estas células vivas se mantuvieran más tiempo vivas o que se hiciera una “reanimación” cada vez que se produjera una sesión, es decir, el ectoplasma volviera al cuerpo humano en ese momento y después regresara al lugar. Un experimento que se podría haber hecho para comprobar esto es que en la época de acumulación de teleplasma, los médiums hubieran estado pesados durante todo el tiempo, si el ectoplasma hubiera sido colocado sobre alguno de ellos para mantener sus células vivas, el peso del médium hubiera aumentado en algún momento, aunque podría ser confundido con una barra psíquica de las que hablaba Crawford al realizar palanca.
Podemos intuir que es más acertado pensar que el ectoplasma está unido por una tensión superficial, y el borde se encontraría más duro que el interior, formando una película consistente, esta película, al ser
contraída por el médium, haría que el ectoplasma se desbordara por los orificios de la persona, y bien después pudiera ser moldeado de manera inconsciente a modo de pseudópodo.
El ectoplasma como hemos visto es capaz de ser trasladado de un lugar a otro, pero cuando está en la tercera dimensión, en la que podemos verlo, tocarlo, fotografiarlo, es muy inestable, una luz natural fuerte o incluso floja puede destruirlo, un exceso de energía lo desarma, por eso la luz roja sería la más adecuada, es la que menos energía transfiere al objeto. Aplicarle energía hace que se desestructure y como un globo que sube al cielo, la sustancia sube a la cuarta dimensión.

Podemos leer el caso:

Gambier Bolton, socio de la Sociedad Zoológica, escribe en su Fantasmas de Forma Sólida (Ghosts in Solid Form) :
“De repente oímos una voz que decía algunos comentarios absurdos de manera ruidosa, que terminaron con un silbido fuerte.”
“Bueno, este debe ser nuestro viejo loro ‘dijo la señora de la casa’, él vivió en esta habitación durante muchos años y constantemente repetía aquellas palabras.”
“Un pequeño animal salvaje de la India que había muerto hacía tres o más años y nunca había sido visto u oído por el Sensitivo y era conocido sólo por un asistente, de pronto salió corriendo, desde donde estaba el Sensitivo sentado, que estaba respirando lentamente y en estado de profundo trance, la pequeña criatura que producía el mismo grito de placer que cuando estaba vivo en la tierra. Esto se produjo aproximadamente en diez ocasiones diferentes y se quedaba en la habitación alrededor de más de dos
minutos y luego desaparecía de repente, de la misma manera que había aparecido, pero en esta ocasión la señora que lo había poseído durante su vida, lo llamó por su nombre de manera cariñosa y éste se puso a subir despacio encima de su regazo.”
“Descansando allí en silencio durante medio minuto, entonces intentó irse, pero al irse se enganchó una de sus patas en un cordón que tenía en la falda la señora. Éste luchó violentamente, hasta que consiguió liberarse, pero antes tuvo que rasgar el cordón de casi tres pulgadas. En el final del experimento, un médico dijo que había cinco plumillas verdes que colgaban del cordón rasgado, que claramente se había separado de las patas del animalito durante la lucha. La señora inmediatamente identificó el color y la textura de las plumillas y otro asistente lo confirmó, (que era naturalista) que con frecuencia lo había visto y manejado durante su vida en la tierra. Con cuidado las cinco plumillas fueron recogidas y colocadas en un papel de seda, luego se guardaron en una caja opaca, resistente a la humedad. Después de unos días comenzaron a disminuir de tamaño y finalmente desaparecieron completamente.”

Vemos la característica antes dicha, que el ectoplasma puede estar en la tercera dimensión muy poco tiempo, tiende a evaporarse hacia la cuarta, donde sí puede permanecer más tiempo salvaguardada de fuentes de energía que lo puedan destruir.

Una vez llegado a este punto hemos resuelto muchas de las preguntas, sabemos de qué estarían hechos los ectoplasmas, dónde se generan, como se mantienen, los lugares que pueden frecuentar, donde están más estables, como pueden extraerse y por donde se extraen, y como forman parte del individuo. Podremos resumir esto en una frase: Una capa o sonda ectoplasmática. Esta sonda ectoplasmática es más fácil de imaginar que la capa, imaginaremos un globo esférico, vamos a suponer esférico, ya que en la naturaleza todos los materiales tienden a ser esféricos para reducir su superficie para un volumen dado, bien podría tener otra forma, no es importante ahora, pero sí es que la forma que tenga sea una forma impuesta, es decir, que el material no está repartido como cuando tiramos un poco de agua al suelo, sino que se mantiene en una estructura, una esfera como hemos dicho, o un hiperboloide,… esta estructura viene dada por su tensión superficial que hace que la sustancia se mantenga junta, y así debe ser, ya que esta sustancia es parte de las personas, no puede irse y volver sola, de alguna forma está sujeta.
Una vez que tenemos definida la Sonda Ectoplasmática, esta hipótesis explica todo lo que hemos dicho anteriormente y no contradice a los experimentos, el siguiente paso es comprobar si esta hipótesis puede explicar algún fenómeno más.

Fuente de alimento: El indio Prahlad Jani, afirma que lleva 72 años sin comer ni beber, tal vez pudiera ser cierto, no lo he investigado, pero bien podría estar robando “ectoplasma” de las personas de alguna manera inconsciente, suficiente para vivir, ya que el ectoplasma tiene grasa y líquidos.

-Aumento del peso en el momento de la muerte: Parece extraño que sea aumento y no disminución, pero así es, no hay equivocación. Siempre se ha buscado comprobar que en el momento de la muerte el alma se va y el peso del cuerpo disminuye, pero en este caso no es así, lo que se produce es un aumento de peso, me refiero a los experimentos realizados con animales por Lewis E.

Hollande, en su artículo: Inexplicable aumento transitorio de peso en el momento de la muerte. Un resumen del mismo es el siguiente :
“Doce animales (un carnero, siete ovejas, tres corderos y una cabra) fueron estudiados. En el momento de su muerte, una ganancia transitoria de peso inexplicada de entre 18 a 780 gramos durante 1 a 6 segundos fue observada en siete ovejas adultas, pero no con los corderos y la cabra. El transitorio ocurrió poco tiempo después de la muerte, cuando toda respiración y movimiento había cesado. Este transitorio y sus efectos son anómalos, ya que no hay ninguna cosa por otro sitio que pierda peso como requiere la Tercera Ley de Newton. No había ningún cambio de peso permanente después de la muerte.”

Vemos que el peso no es un cambio constante, sino que es un aumento repentino y después recupera otra vez el peso inicial. Bien podríamos pensar que es el desplome de la sonda. Imaginemos que nos subimos en una báscula, y miramos nuestro peso, después levantamos los brazos y los bajamos de golpe, lo que conseguimos es que en un momento la báscula marque más peso del que es, pero no es por un aumento o disminución de materia, sino por un efecto del momento de fuerza que ejercen los brazos. En los animales y
suponemos también en las persona, esta sonda está turgente y tensa, pero en el momento de la muerte cae, y se aplasta, esto hace que parezca que hay un aumento de peso, pero después se recupera, porque el ectoplasma no llega a caer a la tercera dimensión, pero sícambia de forma, seguramente debido a que la vida en la persona ha desaparecido, y el organismo ha dejado de mantener esta parte que
también es parte del cuerpo humano.
Lo que nos lleva a pensar que los animales y los seres humanos cuentan con teleplasma, unos más otros menos, o tal vez algunos ninguno. La forma que tiene el ectoplasma hemos de suponerla esférica, de manera que cuando la vida se extingue, ésta se aplastaría, quedando como un balón desinflado, este movimiento es el que sería registrado en las balanzas.

– Pubertad y poltergeist. Es bien sabido que hay una relación entre pubertad y poltergeist. Si partimos de la idea de Crawford, las barras psíquicas, podemos recurrir a ellas. El ectoplasma es una especie de linfa (glóbulos blancos, lípidos, proteínas). Bien pudiera tratarse el ectoplasma de una versión de linfa. El quilo es la linfa más lípidos emulsionados, que se suele acumular en el abdomen, que es algo que coincide con la zona de expulsión del ectoplasma, no será lo mismo, pero puede ser una versión de quilo que se comporta de la misma manera. En la pubertad el timo (encargado de producir la linfa) para de crecer y se produce la involución , y puede ser que haya una involución porque hay una evolución del teleplasma. Parece extraño porque en la pubertad todo se desarrolla, pero el timo empieza a hacerse más pequeño. Podríamos pensar que hay una compensación, el mecanismo de la linfa se reduce porque aumenta el del ectoplasma, esto lleva a un desarrollo de los fenómenos psíquicos.

-El metabolismo. Tal vez ahora se comprenda mejor el metabolismo de las personas, unos pueden comer mucho y no engordar, y otros comer poco y engordar. La explicación es que uno quema las calorías en más cantidad que el otro. Esto se antoja extraño, también podríamos pensar que el metabolismo debe ser
parecido más o menos en todos, pero algunos pueden guardar grasas y lípidos en forma de ectoplasma, de manera que los veríamos delgados, pero pesados, y otros los veríamos gordos, pese a que comieran e hicieran la misma actividad física que el delgado. Cabría pensar si todos somos capaces de tener ectoplasma guardado o sólo unos pocos. En animales las ovejas sí mostraban variación de peso, los corderos no, parece que el ser debe ser adulto para mostrar manifestación de ectoplasma.

-Dolores y toques sin explicación. Sabemos que la sustancia ectoplasmática es sensible, muy sensible, y si una persona la lleva consigo en la sonda, cualquier contacto o efecto sobre ella debería ser notado en la persona. Hay muchos dolores que tienen las personas que no tienen explicación, pudiera ser un problema en la sonda del ectoplasma, cualquier dificultad o daño podría estar causando un mal de muy difícil descubrimiento. También las intuiciones, las palpitaciones, cualquier presión en la sonda debería sentirse en la persona, pero no es una sensación de toque en la espalda, en el brazo, etc.; recordamos que está en la cuarta dimensión, lo que quiere decir, que esta sensación se notará interna, pero sin un lugar definido.

-Milagros de la Iglesia. Muchos de los milagros más impresionantes de la iglesia tienen que ver con la biología celular, cuerpos incorruptos de santos, sangre que cambia de estado de sólida a líquida, trozos de carne y sangre con sus elementos vivos durante siglos. En la cuarta dimensión las fronteras de la tercera no existen.Un vaso completamente cerrado en la tercera dimensión está abierto en la cuarta donde se encuentra el ectoplasma, pudiera suceder que por afinidad de la composición química, se produjera una transfusión a estas reliquias por los asistentes a su observación. Miles de personas asisten, alguno de ellos, o varios podrían estar cediendo parte de ectoplasma y arrastre también otras partes como es la sangre. Sería como cuando unas gotas de aceite se echan en un vaso, por la tensión superficial terminan juntándose. Estas reliquias con su parte de ectoplasma tenderán a atraer los ectoplasmas de cada persona igual que las gotas de aceite tienden a juntarse consiguiendo en algunos casos las sustancias que en vida eran proporcionadas por el dueño vivo de tales reliquias.

-Sensación de frío cuando aparecen los ectoplasmas. Pensemos cómo funciona nuestro frigorífico, la parte que nos interesa es la zona donde se produce el frío. Circulando por los tubos del frigorífico hay una sustancia, un líquido que coge y suelta energía en forma de calor, y hace que baje o suba la temperatura. El tubo entra en la zona del congelador, el líquido tiene una temperatura, pero al pasar por el estrangulamiento el líquido pasa más fluido, más frío. Cuando coge el calor del congelador, es cuando este líquido empieza a helar el refrigerador y se transforma en vapor, pues esto es lo que debe estar pasando con los ectoplasmas.
Muchas veces se ha dicho que este frío sale porque la manifestación coge la energía del ambiente. No he llegado a leerlo en ningún escrito de los grandes investigadores, pero sí lo he oído en ciertos programas de
misterio. En mi opinión este frío nada tiene que ver con sacar energía del ambiente. Crawford ya intentó con experimentos saber si se obtenía energía de la madera de la mesa, y comprobó que no, tampoco tenemos que suponer que sale del ambiente. Creo que es un efecto secundario de la manifestación del ectoplasma.

El ectoplasma está en la sonda, es forzado mediante esfuerzo mecánico a salir por los orificios del médium, ya que en la tercera dimensión hay más presión que en la cuarta, por eso los ectoplasmas desaparecen, se evaporan, en ese tránsito, hay un estrechamiento, el ectoplasma sale líquido frío, al contacto con el ambiente empieza a calentarse, lo que sucede es que coge calor del ambiente, pasa a vapor, y poco a poco conforme se va reduciendo la presión la temperatura del mismo se hace constante y deja de tomar del
ambiente.
Voy a terminar haciendo una pequeña aclaración sobre el comentario que hay por la red sobre la similitud entre los ectoplasmas y el condensado Bose-Einstein.Al parecer todo procede de un artículo de Wagner Alegretti , un ingeniero electrónico del cual desconozco todo; viene a decir que la física ha encontrado un estado que se asemeja a los ectoplasmas, los condensados Bose-Einstein. Dice que en los condensados hace falta bajar mucho la temperatura, hasta cerca de cero grados, y lo mismo pasa cuando sucede una materialización, baja la temperatura, aunque mucho menos. Y hace otras afirmaciones como que hay sólidos, líquidos, gases y el condensado B-E.
Como físico e interesado en las ciencias psíquicas desde hace muchos años debo desmentir esta afirmación. Para empezar hacer esta afirmación yo podría decir también que los ectoplasmas están hechos
de helado de fresa, por ejemplo, ya que cerca de los helados la temperatura baja, son viscosos, se expanden,… Creo que debe ser el desconocimiento de la física cuántica lo que le hace llegar a este
error.
El condensado B-E está cerca del cero absoluto, el cero de la escala Kelvin, eso es una temperatura absoluta casi nula. El descenso de temperatura en caso de ectoplasmas es apenas unos grados perceptibles. Los bosones que son los compuestos del condensado son partículas en el estado de mínima energía y son superfluidos, meta un poco de esta sustancia en un vaso, y ella sola resbalará por las paredes y caerá fuera. En cuanto sube la temperatura desaparecen las propiedades del superfluido. Son partículas que tienen el mismo número cuántico, cosa que es imposible que suceda con la materia ordinaria. Del condensado no se puede extraer nada de energía. En cambio el ectoplasma puede estar a temperatura ambiente, ni siquiera es necesario que el frío inicial que se percibe se mantenga. Para
acabar, cuando dice que hay 4 estados de la materia es falso, hay infinitos estados, está como él dice el gaseoso, sólido, líquido, y luego una infinidad de estados que dependen de su entropía, de su desorden interno, de manera que según tengamos una “cantidad” de desorden tendremos un estado u otro. Todo esto está bien desarrollado en la física estadística.
No me quiero extender más en este asunto porque no es el tema, pero en mi opinión esta comparación del condensado con el ectoplasma es muy errónea en características y en propiedades, creo que en el artículo se quería añadir la palabra “Einstein” y ese fue el motivo de que ahora esté esta comparación por Internet.
Como hemos visto, la bajada de temperatura se debe a un efecto secundario, ya que si fuera necesaria esta bajada de temperatura se mantendría en todas las sesiones y durante todo el tiempo.

Para finalizar dos puntos:

1) esto es una hipótesis, lo que quiere decir que algunos puntos pueden ser erróneos, y otros
acertados, o puede que todo esté acertado, o todo mal, he realizado un ejercicio teórico que deberá ser comprobado o desechado en el futuro si se pudiera.

2) que existan los ectoplasmas sólo muestra que existen los ectoplasmas, parece obvio pero algunos piensan que si existen los ectoplasmas existen también los fantasmas o los espíritus, y no tiene por qué. Que exista el ectoplasma no implica que existan los espíritus y menos que existan las cosas que dicen los
espiritualistas.

Diciembre 2012

Fuente:Revista Internacional  de Parapsicología.naumkreiman

 
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Publicado por en agosto 20, 2013 en Artículos

 

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Experimentación ectoplasmática por el grupo Hipergea.

El  15 de octubre de 1983, tres miembros del grupo Hipergea participaron  en una sesión Mediúmnica. Cuatro personas componían la reunión. De común acuerdo con la sensible y como ya se había efectuado en 6 sesiones anteriores (sin ningún éxito substancial) pesaron a la dotada. Sesenta y siete kilos cuatrocientos gramos.
Hora de inicio de la sesión: 2 horas 25 minutos de la madrugada. En la habitación , habían debidamente colocados cerca de la sensible y de la mesa redonda donde se realizaba la experimentación, dos calorímetros, un barómetro, dos higrómetros, una brújula, una cámara con película infrarroja y una grabadora Philips,  y  tres de los particiantes en silencio y descalzados  junto a los instrumentos, ataviados de una pequeña linterna  para ir tomando lecturas.
En todo el proceso la sensible mantenía sus constantes unidas a un electroencefalógrafo, condicionado a tal efecto.
En el extremo de la sala,habíans colocados una discreta lámpara de tono azul medio.
Comenzada la ya clásica posición de manos, silencio y  relajamiento de las personas que participaban directamente en el experimento, a los 2 minutos 25 segundos, la sensible en su fase de concentración, cayó en trance y SUS BRAZOS SE DESLIZAN en un brusco movimiento fuera de la mesa y rectos en la vertical de la silla en donde se encontraba.
El doctor Kamal, H, le tomó el pulso suavemente a la sensible. 90, ritmo cardíaco. La sensible suda fríamente.
Presión barográfica, 768,5 mlm. Temperatura, 22 C.°. Humedad, 53%. Situación de la brújula. Estable.
Estas mediciones corresponden al microclima ambiental de la sala, estando totalmente cerrada al exterior. Todas las personas allí reunidas, sabían lo que querían que ocurriese, ya que de antemano pues se había preestablecido en dicha investigación de campo. Una comunicación y aparición ectoplasmática. Las cuatro personas situadas en la mesa, deseaban lo mismo y la sensible se agitaba de una forma que se podría  denominar como semiconvulsiva, aunque sus movimientos fuesen pausados y no bruscos.
Ritmo cardíaco, 95.
A las 2 horas 29 minutos 15 segundos, la sensible habrió la boca y exclamó con un sonido gutural, profundo pero lleno de firmeza… ¡YOOOooo…!
El ritmo cardíaco en estos momentos era de 97. La presión hambiental sufre una baja de 3 mlm. La temperatura, desciende a 19 grados y todos sentimos (luego lo manifiestan así), una sensación de frescor (frío para otros). La Humedad asciende a 59%
La Brújula, hecho insólito, comienza a temblar desviándose ligerísimamente en esta oscilación, al Noroeste.
A los 10 segundos de haber pronunciado la sensible, la palabra iYOOOooo!, de su boca abierta, surge «algo» blanco y al parecer fluorescente, o al menos a nosotros nos lo parece. El doctor Kamal y J.A Lamich, se precipitaron hacia la «masa ectoplasmática» observándola muy de cerca. Ambos provistos de guantes esterilizados vieron de algo parecido a una prolongación de la lengua, pero que no pareccía proceder de ella; brilla y al tacto se nota ligera y dúctil. Tal y como se tenía programado, el doctor Kamal después de observar atentamente la «masa», la coje por el extremo y con un bisturí  procede a cortar la misma. Entregándosela a J.A Lamich que este a su vez la colocó en el interior de una cápsula de Petri y la selló herméticamente.
Hecha esta operación, los acontecimientos se precipitan. La sensitiva cerrando los ojos dice un ¡OOOOOOoooooohhhhh! muy largo se hecha hacia atrás y reclina la cabeza. El doctor, toma el pulso a la sensible, 100 pulsaciones.
El lector electroencefalográfico da una lectura de Ondas Theta disparadas, muy pronunciadas. Las ondas Delta aunque han sufrido una notable variación, no lo es tanto como las Theta. La sensible se va despertando. No suda. Su tensión baja a 84 pulsaciones. Le temperatura, ha ascendido a 21 C°.La presión barográfica, se ha colocado también en 767 mlm. La humedad es ahora de un 55% y la brújula está totalmente quieta. La brújula suspendida, aún fluctúa un poco.
Encendemos las luces. Todos sudamos excepto la sensible. El doctor le examina la cavidad bucal, totalmente normal, como si de allí jamás hubiese salido «algo» ¿raro?
Una de las personas que componían la mesa, se levanta y devuelve sin poderlo remediar. Una vez atendida, no presenta ninguna complicación que no sea un poco de angustia pasajera. Otra de las personas, se ha mareado ligeramente y la acercamos a una ventana que ya hemos abierto a tal efecto. Una vez recuperada, se sienta. Todos de común acuerdo se preparan una taza de tila. Sin embargo el doctor Kamal y Lamich sólo pensaronen un hecho en concreto. Dentro de una cápsula de Petri, había algo que los investigadores pueden determinar como ectoplasma.
Con unas grandes lupas, se examinó a través de la cápsula, su aspecto. Lo que primero salto a la vista es que la masa había perdido ese brillo que al aparecer tenía. Parece mucho a piel gruesa. Se observa humedad en la misma. Procediendo a pesar a la sensible. ¡Ha perdido 250 gramos!
Conscientes de la importancia de ¡a investigación que se había llevado a cabo seencerraronen el laboratorio, mientras los demás comentaban sobre la experiencia vivida. Se procede a pesar la masa 87 gramos. Se tiene pues una transformación energética de peso, medida en pérdida, de 163 gramos. Su color es de la piel humana aunque de tono más claro.

A las 4 horas 23 minutos, más o menos, se da por terminada la primera «racia» de pruebas químico-microscópicas. Se cierra herméticamente otra vez la cápsula de Petri y se guarda la cámara con la que hemos tomado las fotos de las pruebas microscópicas.
Las conclusiones de la investigación y análisis químico de la masa ectoplasmática determinan que en su composición, entran los siguientes elementos: Glucosa y minoglucoide. Existe saliva y su composición es exacta a la piel papilar, existiendo bien clara las características epidérmicas (no dérmicas). Y se acaba todo el proceso  de  experimentación, más o menos hacia las 6 de la madrugada.
La sensible y los demás participantes, se encuentran perfectamente, aunque algo nerviosos.
Al día siguiente, y después de discutir y clarificar ideas se da la opinión de lo que ocurrió el 15 de octubre de 1983 a las 2 horas 29 minutos de la madrugada.
La sensible en situación de trance, sufre una transformación psíquico-biológica que se resuelve en una materialización o escape de masa biológica propia, precisamente por la boca, -elemento por el que se origina el Fenómeno de Posesión Transformatoria-, que no es otra cosa que una personificación plásmica creada por Energía PSI de la propia sensible.
Llegando a teorizar que el brillo del ectoplasma al surgir por la boca, fue debido a una transformación celular en la que la propia célula, debió confeccionar la fluorina. Creyendo que los 163 gramos de pérdida de peso de la sensible, son los que transformados en energía, han sido los causantes de las variaciones climáticas que han inducido a los cambios detectado por los instrumentos que habíamos colocado a tal efecto. Tras transcurrir  cuatro meses, la masa ectoplasmática se resecó lentamente. Por este motivo, se intodujo la misma en un tubo de ensayo con alcohol, sellándolo herméticamente.

 
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Publicado por en mayo 23, 2012 en Casuística

 

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