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El efecto de la intención (poder de la voluntad)

18 Mar

Por Juankar Moreno

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“Todo acto intencional es un acto mágico.” (Aleister Crowley)

Decía el profesor en neurología Ernesto Bonilla que “la intención podría definirse como el pensamiento enfocado para realizar una acción determinada; siendo capaz de producir una energía lo suficientemente potente para alterar la realidad física.” Y añadía que, “un pensamiento puede tener el poder de cambiar nuestras vidas individuales y la del mundo entero.”

Creer es poder

De forma cotidiana nos topamos con personas que se autocalifican como no válidas o que no se ven capaces de realizar cualquier cosa que se propongan, siempre bajo frases como: “no valgo para ello”, “no soy capaz”, “si yo supiese o pudiese”… Este aspecto de negación de causa suele estar inducido en nuestra conducta de dos modos: desde la infancia (generalmente bajo proteccionismo paternal) o por alguien con quien compartimos nuestra vida. Esta forma de pensamiento-actitud de manera progresiva se acentúa en la persona haciendo que se crea firmemente en la no disposición de capacidades para realizar infinitos actos.

El efecto Pigmalión 

“Lo que pensemos que va a pasarnos, inconscientemente, se hará posible, amoldándose la realidad a nuestra idea.” 

El efecto Pigmalión también es conocido como la profecía autocumplida, fue estudiado por Robert Rosenthal y Lenore Jacobson en un experimento de psicología social en un colegio de San Francisco (EEUU) en 1962. El experimento consistió en escoger una clase en la que los estudiantes tuviesen unas capacidades de estudio similares. Al profesor se le indicó que a un número de alumnos elegidos al azar se les comunicase que disponían de unas capacidades superiores al resto, mientras que a los otros se les dijo lo contrario. Pasados unos meses el resultado dio que los estudiantes del primer grupo tuvieron un incremento en su rendimiento superior al normal, mientras que los estudiantes supuestamente “malos” bajaron enormemente en su nivel.

En las personas con discapacidad o con algún tipo de enfermedad es común ver como los que les rodean frecuentemente interrumpen sus intentos de conseguir una meta. Muchas veces por el miedo a que se “hagan daño” se les veta a comprueben por ellos mismos sus capacidades y de esta forma se les lleva a que se frustren, se sientan tristes y baje su autoestima, pero.. ¿por qué no intentamos lo contrario? ¿Por qué no les motivamos a que lo intenten? Si conseguimos que piensen en positivo puede que lleguen, lo intenten, se esfuercen y lo consigan.

Las personas con discapacidad necesitan más tiempo y más intentos, pero si se les explica cómo hacerlo, que método deben seguir, si se les pone pequeñas metas o pasos, seguramente lo logren. Sí, a su forma y no de manera “perfecta”, pero lo pueden conseguir Dicho de otro modo, cuando desarrollan las competencias personales y emocionales, se mantiene una buena actitud (de manera constructiva, fomentando las fortalezas y con un lenguaje positivos y un mensaje de confianza) se produce el efecto Pigmalión, es decir, un cambio en el pensamiento que les lleva ala meta, a mejorar su rendimiento, mejorar su autoestima y su autoconfianza, y por tanto, su bienestar emocional.

El efecto de la intención en nuestro entorno.

Actualmente, la intención y sus efectos se está tomando de una forma seria, quizás confirmando aquel pensamiento mágico establecido desde la antigüedad y del que hablaremos posteriormente. Un ejemplo de la intencionalidad o voluntad mental está hoy en día vinculada al deporte. En la actividad deportiva con carácter profesional se ha pasado de requerirse explicitamente una aptitud o forma física específica a sumarse una aptitud mental bajo esta regla:

                         Aptitud Física + Aptitud Mental = Aptitud para Competir

Tras muchos estudios y pruebas se ha llegado a la conclusión que la intención es esencial para alterar y mejorar el rendimiento y metas de los atletas. Esto lo ejercita el deportista imaginando el evento deportivo como si este lo estuviera compitiendo. El pensamiento ganador produce la misma instrucción mental que la acción, y la actividad eléctrica producida por el cerebro es similar cuando: pensamos que hacemos un ejercicio que cuando lo llevamos a cabo.

En 1994 Masaru Emoto comenzó ha hacer unos experimentos que consistían en llenar agua en diferentes recipientes y expuestos a diferentes palabras, música y pensamientos, en ellos concluyó que el agua no sólo recoge información sino que también es sensible a los sentimientos y a la consciencia (en definitiva, a la intención). En este experimento queda visible una correspondencia de información en el agua.

En el año 2006 Emoto junto a Dean Radin realizaron una prueba de sugestión (Intención) con 1800 personas en Tokyo para tratar de influir (positiva y negativamente) en dos botellas de agua mineral localizadas en california (a unos 8000 kilómetros de distancia). Para ello les fueron mostradas a los participantes una foto de las botellas y una vista de Google Earth con el camino entre Tokyo y el lugar dónde estaban los envases. Emoto según sus resultados acabó probando claramente sus teorías pero a vistas de la ciencia habían errores en su método.

El 30 de Noviembre del 2007 Konstantin Korotkov realizó un experimento en el cual participaron casi 3.000 personas de diferentes países. Sesenta y dos por ciento de ellas eran meditadores. Desde el laboratorio Investigación Clínica de San Petersburgo se llenó un tubo de ensayo con agua destilada y se insertó un electrodo conectado a un equipo estándar de Visualización de Descarga de Gases. A las 7:38 PM se activó el equipo y se mantuvo encendido por una hora. Korotkov escogió 3 intervalos para estudiar y comparar la emisión de luz del agua: 10 min antes de enviar la intención, 10 minutos después y 4 minutos durante la intención. A una hora específica, según la localidad donde vivía el participante, se inició durante 10 minutos una meditación emitiendo pensamientos de amor al agua contenida en el tubo de ensayo. Tras compararse el tamaño y la intensidad de las emisiones se descubrieron grandes diferencias en varios parámetros, incluyendo la intensidad de la luz. Según Korotkov la estructura del agua cambió con la intención de amor enviada por los participantes.

Nuevamente el 18 de Enero del 2008 se realizó un nuevo experimento sobre el efecto de la intención participando 709 personas de distintos lugares del mundo. Los participantes emitieron en su intención el hacer que el agua contenida en un recipiente brillara con mayor intensidad. El experimento demostró que cuando se le envía una intención al agua se incrementa positivamente su emisión de luz, lo cual sugiere que tenemos la habilidad para cambiar la estructura del agua y, por inferencia, cualquier cosa que la posea.

Al margen de estos experimentos si nos vamos a la psicología analítica, Carl Jung  ya nos habló del instinto y la voluntad partiendo de la teoría freudiana de que los instintos están ligados a necesidades de ciertas glándulas, y que en la esfera psíquica la voluntad actúa sobre la función como una energía que puede superar a otra o influirla, cambiándola de esencia. La voluntad equivale para Jung a una cantidad de energía limitada que está libre, a disposición de la conciencia.

“La atención científica actual se ha enfocado únicamente en la materia, hasta el punto que la mente poco cuenta y el espíritu no existe.”

El poder de la intención ha sido usado desde hace cientos de años para tratar numerosas condiciones mentales y físicas, entre ellas el dolor. La técnica que ha demostrado su efectividad es la meditación, utilizada por indios, japoneses, chinos y tibetanos desde hace más de 500 años. Benson estudió a tres monjes tibetanos quienes practicaban una forma de meditación llamada G-Tummo. Los monjes se cubrieron con una túnica mojada con agua y se sentaron a meditar por 55 minutos en una habitación fría y sin calefacción, estos, con el único uso de su mente aumentaron su temperatura corporal que osciló entre 5 y 8°C.

Dossey revisó más de 100 experimentos científicos sobre el poder de la oración resultando que en la mitad de ellos se demostró su efectividad de forma positiva. Según Dossey cuando se ora por otros, con pureza en la intención, la conciencia colapsa simultáneamente las intenciones curativas en la mente (como sucede en la telepatía).

Relación entre la mente y el cuerpo.

Un estudio realizado en 2004 encontró que los voluntarios fueron capaces de aumentar su fuerza muscular simplemente imaginando el uso de los músculos. Los científicos dividieron treinta voluntarios en grupos: algunos realizaron entrenamiento físico de su dedo meñique durante 15 minutos, cinco días a la semana durante doce semanas. Los otros sólo imaginaron hacer este entrenamiento. Al final de las doce semanas el grupo que hacía el ejercicio físico había aumentado su fuerza muscular en un 53% tal y como se esperaba, pero el grupo que sólo había imaginado hacer el ejercicio también tenía un aumento significativo de la fuerza del 35%. Otro estudio en Canadá mostró que los participantes que aprendieron una serie de movimientos de los pies solo a través de ensayo mental mostraron una mejora en su rendimiento físico. No sólo eso, análisis mediante escáneres mostraron cambios en el cerebro que eran consistentes con el tipo de cambios que se producen después de la práctica física. Los investigadores sugirieron que la práctica mental mejoró el rendimiento actuando sobre la preparación y la anticipación de los movimientos.

Science Total – “La Visualización es clave para mejorar el rendimiento deportivo”

Magia e intencionalidad.

El uso de la magia se remonta a los orígenes del hombre, se baraja que el “arte”mágico en las cuevas del paleolítico tenían una finalidad mágica bajo la intención artística fundamentalmente desarrollada como:

                                                 Animal pintado = Animal cazado

El propósito de la intención en la magia es llevar a la conciencia elementos que han permanecido hasta este momento inconscientes, ya sea mediante fuerzas psicológicas o a través de su propia naturaleza.
El uso concentrado y determinado del pensamiento, la emoción y la voluntad es el material básico que permite al mago lograr los efectos que requiere. No obstante, para que estos “contenidos interiores” sean más efectivos, deben ser apoyados por signos, oraciones o materiales físicos y tangibles, por ello la gran variedad de símbolos, rituales y métodos para ello.

En la magia contemporánea un elemento muy utilizado es el sigilo, término derivado del latín “sigilum” y queriendo decir sello, el sigilo sería la forma simbólica mediante dibujos, palabras o frases (de forma sintetizada) de una intención mágica. La “emisión” que potenciaría este modelo de magia sería a nivel subconsciente. La fuente actual de dicha práctica viene por medio del británico Austin Osman Spare quien tomando como referencia el sistema enóquico que realizaron Dee o Kelly en sus experimentos místicos formuló su propio alfabeto mágico como un sistema de 22 glifos. Spare le dio el nombre de alfabeto del deseo a su modelo de prácticas y lo basó en símbolos visuales individuales que decía haber surgido de su propio subconsciente.

De forma similar el también británico Aleister Crowley fundamentó la magia bajo el soporte de la Voluntad e Intención. Según este, cada individuo dispone de una “Voluntad Verdadera” diferenciada de los deseos y caprichos ordinarios del ego. La Voluntad Verdadera es en esencia lo que referimos como el “propósito” en la vida. Crowley sostenía que para descubrir esa Voluntad una persona debía liberar los deseos de la mente Subconsciente fuera del control de la mente Consciente.

En el campo del chamanismo, el aspecto de la voluntad o intencionalidad está solapada al trance. El chamán o chamana es el/la gran especialista de lo invisible y quien se pone en contacto directo con el mundo espiritual mediante un estado de éxtasis intencional. El chamán es en definitiva un mago que posee el don de “hacer” según su conocimiento y voluntad.

Parapsicologia e intencionalidad

“Si yo tuviera que vivir nuevamente mi vida, me dedicaría más bien al ocultismo* que no al psicoanálisis.” (Carta de Sigmund Freud a  H. Carington)

*Ocultismo se solía llamar entonces a la parapsicología.

Uno de los factores que se barajan en el ámbito de los efectos parapsicológicos es el de la intencionalidad del sujeto, como hemos referido anteriormente en el caso de la magia, esta puede suele llevarse del nivel consciente al subconsciente para que actúa, pues así lo indican varios estudiosos en estas materias como Naum Kreiman refiriendo que: “Psi es irrepetible y ajena a nuestra voluntad consciente”. Muchos de los fenómenos de carácter parapsicológico, como los poltergeist (Psicokinesis Espontánea Recurrente) dejan entrever una voluntad de origen subconsciente que domina esta llamada “energía psi”

Sigmund Freud en sus investigaciones clínicas se vio confrontado con la necesidad de postular la existencia de esos procesos psíquicos inconscientes, que los designó bajo el nombre de Inc.

En la medida en que las evidencias sigan acumulándose como hasta ahora, psi tendrá que ser admitido, por definición, como un proceso psíquico inconsciente. En esa pauta se encontró lo que se llamó animismo, aun siendo un concepto un poco confuso que parece derivar del término anima (alma), no se basa en el alma asociado al espíritu o espiritismo como tal, sino que engloba a un orden un orden invisible que se rige en la naturaleza (entorno), y en este: animales, objetos y seres disponen de un anima o aliento vital.

Para entenderlo de una forma sencilla sería esa “energía” en la cual influye a voluntad o bajo intención un chamán, hombre medicina o brujo para sanar.

Si derivamos el tema fuera de la parapsicología clásica, el desarrollo causa/efecto de un médium también se ciñe a la voluntad o intencionalidad para llegar a contactar con un “algo no físico”, intención que a su vez defienden también los pseudo parapsicólogos a la hora de tratar el tema de las psicofonías y psicoimágenes, clasificando al operador bajo el nombre de catalizador y siendo esté quien “invoca” de forma intencionada para obtener un resultado.

Resumiendo.

Como hemos podido ver la voluntad e intención ha tratado y asociado a múltiples aspectos diferentes, tanto de forma consciente o subconsciente desde el origen del hombre. Este texto no da conclusiones sobre la veracidad de sus efectos, aunque en el campo de la psicología se están validando en controversia a otros como la parapsicología, magia o chamanismo.

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Publicado por en marzo 18, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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