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Signos de psi en un experimento con meditación.

11 Mar

Por Júlio C. Di Liscia

En este experimento se han seguido, en parte, las ideas expuestas por Osis y Bokert (1971) en el informe de la importante investigación que llevaron a cabo durante los años 1967, 1968 y 1969, sobre meditación como estado favorable a la ESP. La principal diferencia consiste en que aquéllos trataron de que los grupos de sujetos fuesen heterogéneos en cuanto a religiones y creencias, con el propósito de evitar una influencia predominante en los resultados. Además, a los sujetos se les permitió que hicieran las cosas “a su manera”, es decir, que practicaran el método de meditación que – según la experiencia personal de cada uno– era el más efectivo. Así en un mismo grupo se usaron técnicas yoga, zen, autohipnosis, concentración y otras. Como bien lo señalan los mismos autores, las doctrinas de origen oriental, en que se basan algunas de estas técnicas, desprecian la aparición de fenómenos parapsicológicos durante las prácticas, pues los consideran “subproductos” de la meditación, la que tiene una finalidad mucho más alta. Por lo tanto, quien adhiera incondicionalmente a la doctrina preferirá que psi no aparezca. En el presente experimento actuó un solo grupo de sujetos, homogéneo, y se utilizó una misma técnica de meditación, muy libre, no encasillada en ningún sistema de creencias, de modo que no interfería con las propias de los sujetos. También el test de ESP fue distinto, como se verá.

Antes de entrar en el detalle de la metodología empleada, es necesario mencionar dos cuestiones que hubo que resolver previamente. La primera se refiere al test de ESP utilizado. Por lo general en estas pruebas con estado de atención interior (Di Liscia, 1980) se prefiere emplear un test con respuestas libres, usando como objetivos cuadros, láminas, dibujos y algunas veces objetos. Es indudable que se obtiene mucho mayor libertad de expresión que en los tests llamados de elección forzosa, en los que el sujeto tiene que elegir entre un determinado número de objetivos presentados en orden aleatorio, pero en cambio la evaluación de los resultados es mucho más complicada y problemática. En algunos casos el mismo sujeto tiene a su cargo la evaluación, pero casi siempre se emplean también jueces independientes (en número variable) quienes deben calificar la concordancia entre objetivo y respuesta asignándole un valor que, en última instancia, también es forzado, puesto que deben comparar la respuesta con un número limitado de supuestos objetivos entre los que se encuentra el objetivo verdadero. No siempre concuerdan las evaluaciones entre los jueces o entre el sujeto y los jueces.

Un interesante intento para “objetivizar” las evaluaciones fue propuesto por Honorton (1975). Se trata de una colección de 1024 láminas, cada una de las cuales representa una combinación única de 10 elementos (color, actividad, figuras, etc.) que pueden estar presentes o ausentes en las láminas, las que se clasifican según un código binario. Sin embargo, sólo ha tenido un éxito relativo, dirigiéndose las críticas, principalmente, a la limitación de objetivos. En una publicación reciente, J. E. Kennedy (1979) hace un análisis muy completo de los diferentes problemas que existen, llegando a la conclusión de que las técnicas de respuesta libre pueden ser importantes para investigar ciertos aspectos del proceso de la ESP, por lo que se debe proseguir con ellas, pero cuidando en forma extrema la metodología experimental y estadística.

Las reflexiones que anteceden no pretenden impugnar las muchas y muy buenas investigaciones realizadas con técnicas de respuesta libre, sino solamente explicar por qué en este caso se ha preferido utilizar un test de elección forzosa. Más adelante se detalla en qué consiste, pero conviene aclarar desde ya que cuando se dice “pintar” no significa que el sujeto debía cubrir todo el cuadrado con pintura, pues bastaba que, si lo prefería, hiciera solamente una marca en su interior. Se trataba de una tarea mecánica, hecha como distraídamente, que no lo sacaba de su meditación, sino que podía ayudar a profundizarla.

La segunda cuestión que se planteó fue la de optar entre alternar en forma aleatoria las condiciones con y sin meditación o seguir un orden invariable. Se optó por lo último, es decir, comenzar todas las sesiones con una prueba sin meditación (condición “A”) seguida de otra con meditación (condición “B”) por preferencia general de los sujetos a pesar de que el experimentador les explicó el peligro de que se produjese un efecto de arrastre (carring-over). La decisión final la tomó el experimentador, con el fin de no introducir alteraciones en las condiciones psicológicas de los sujetos, que habían constituido un grupo de excelente cohesión interna.

Método

Sujetos

Participaron como sujetos voluntarios 6 personas (4 mujeres, 2 hombres) alumnos de un cursillo de parapsicología que el experimentador acababa de dictar en el Instituto Argentino de Parapsicología.

Se realizaron dos reuniones previas con el objeto de que los participantes se interiorizaran de los detalles de la prueba. En una tercera reunión la profesora L. O. dio a los sujetos una charla sobre la técnica de meditación que se iba a emplear e hicieron la primera práctica. De los sujetos, solamente una (MF) tenía experiencia en la misma técnica por ser alumna de la profesora L.O. desde un año atrás aproximadamente.

Preparación de los objetivos

Personas ajenas al experimento prepararon los objetivos. En una matriz de 25 cuadrados, dispuestos en 5 x 5 (apéndice Nº 1) pintaron cada uno de los cuadrados con lápices de estos colores: amarillo, blanco, celeste, negro y rojo. Comenzaban siempre desde la parte superior izquierda, siguiendo un orden aleatorio dado por la tabla “A Million Random Digits”, de Rand Corporation, a la que se entró tirando 2 dados 3 veces para elegir página, columna y renglón. Cada color era designado por dos números indistintamente, por ejemplo: amarillo: 1 ó 6; blanco: 2 ó 7, etc. Una vez pintadas las matrices (incluyendo el color blanco) se las cubría con una hoja de aluminio en ambos lados y se las introducía en un sobre grande (14×26 cm.) el que se cerraba y se doblaba por la mitad, pegándose en todo su contorno con un adhesivo inviolable. De tal forma la cara pintada de la matriz estaba cubierta por una hoja de aluminio y tres hojas de papel kraft y su dorso estaba cubierto por una hoja de aluminio y una hoja de papel kraft. Al sobre cerrado se le pegaba en la parte exterior y en la misma posición de la matriz interior, una matriz en blanco. Los sobres eran nuevos, iguales, sin ninguna marca que pudiera identificarlos. Después de preparados se mezclaron repetidas veces y se guardaron bajo llave.

Apéndice Nº1

Se determinó que se harían en total 40 juegos, o sea 1.000 ensayos en cada condición, por lo que se prepararon 90 sobres por cualquier imprevisto. En realidad se hicieron 1.075 ensayos en cada condición, utilizándose 86 sobres. Se realizaron 9 sesiones (una por semana) desde el 21 de agosto hasta el 23 de octubre de 1979. Solamente dos sujetos asistieron a todas las sesiones; los otros lo hicieron a 8, 7, 6 y 4.

Aquí conviene aclarar –anticipándome a alguna crítica por “corte preferencial”– que en la última sesión estuvieron presentes todos los sujetos por cuanto a continuación de la prueba se abrirían los sobres. Para completar 1.000 ensayos en cada condición sólo deberían participar tres personas, quedando por lo tanto otras tres sin hacerlo; esto suponía una selección arbitraria o por azar, que, creo, es más objetable que la decisión tomada de que participasen todos, llegando así a un total de 1.075 ensayos. Pero, además, es importante señalar que el promedio de aciertos en esa última sesión no ofrece diferencia notable con el promedio de aciertos de todas las sesiones, y que nadie conocía los resultados obtenidos hasta entonces.

Procedimiento

A una hora determinada se reunían los sujetos con el experimentador en una sala aislada en el IAP. Luego de unos minutos de conversación informal el experimentador entregaba a los sujetos el formulario de encuesta (apéndice 2) a fin de que registrasen – mediante un tilde en el casillero correspondiente– su apreciación subjetiva de su estado físico, emocional y mental en ese momento y su opinión acerca de la dificultad de la tarea y del posible resultado. Una vez llenados los formularios el experimentador los retiraba y entregaba a cada sujeto un sobre preparado como se indica más arriba y una caja conteniendo cinco lápices de los colores utilizados, y salía de la habitación. Los sujetos escribían sus nombres, fecha y la letra “A” (sin meditación) en la matriz en blanco pegada en la parte exterior del sobre, y luego comenzaban a pintar los cuadrados, empezando en cualquier lugar y con cualquier color; el blanco también se pintaba con el lápiz correspondiente. No se fijó tiempo para terminar; cuando todos habían concluido un sujeto avisaba al experimentador quien retiraba los sobres, los revisaba exteriormente y los guardaba bajo llave.

Apéndice Nº2

A continuación el experimentador entregaba nuevos formularios de encuesta y sobres a los sujetos quienes debían realizar la misma tarea con estas diferencias: 1º: debían poner la letra “B” en la matriz en blanco; 2º: hacer la práctica de meditación y en el momento que cada uno creyera oportuno pasar a la prueba de ESP, es decir, comenzar a pintar; 3º: terminada la tarea debían llenar el formulario-encuesta pero retrotrayendo las apreciaciones de sus estados al momento inmediato siguiente al de la meditación. El propósito de esta disposición era no disturbar el efecto de la meditación con una tarea que obligaba a cierto esfuerzo mental. En la primera sesión la meditación se hizo con la guía de la profesora L.O. quien, como se ha dicho, una semana antes había instruido teórica y prácticamente a los sujetos. La profesora, observando la actuación de los sujetos en la primera sesión, opinó que ya no era necesaria su dirección por lo que en lo sucesivo los sujetos hicieron la práctica de meditación solos. Cuando todos habían concluido, un sujeto avisaba al experimentador quien retiraba los formulariosencuesta y los sobres, los revisaba y guardaba con los otros bajo llave.

Resultados

Finalizado el experimento se abrieron todos los sobres en presencia de los participantes. En primer término se extrajeron las matrices objetivo y se identificaron con el nombre del sujeto, la fecha y la letra que figuraban en la matriz exterior del sobre. Luego se pasaron ambas a una planilla y se contaron los aciertos. Este trabajo no era hecho por el propio sujeto sino por otro, y revisado a continuación por un tercero. Posteriormente todo el material fue chequeado al azar por el experimentador.

Los resultados se detallan en la Tabla Nº 1. El resultado general es no significativo; tanto en la condición “A” como en la “B” se obtienen aciertos por debajo de lo esperado por azar casi iguales, pero ni aun la suma de ambos es significativa. En cambio individualmente se observan resultados notables en los sujetos MT y MF. La suma de los psi-missing de MT, en las dos condiciones, da un resultado significativo (p<0,0136). Por su parte MF da un psi-missing de p<0,0024 en la condición “A” y está dentro del azar en la condición “B”, pero computando la diferencia entre condiciones se obtiene una p de 0,0027. Como estas cifras surgen de una selección post-hoc debe aplicarse una corrección (Musso & Granero, 1979). Practicada esta corrección se obtienen los siguientes pc 0,082 – 0,029 – 0,016 (ver Tabla Nº 1).

Esta prueba se presta para otro análisis post-hoc de aproximación al objetivo mediante el método que recomienda Cadoret (1955). No se ha hecho por falta de tiempo.

Formulario-Encuesta

Las cifras se obtuvieron de la siguiente forma: En las escalas F, E y M simplemente se sumaron los números a la izquierda de los tildes hechos por los sujetos. Cada escala puede recibir nada más que un tilde, de modo que, de acuerdo con el diseño del formulario, cuanto más baja es la suma, más optimista es la apreciación. En cuanto a la escala C, que recibe dos tildes, se procedió así: tildes en 1 y 3 se computa =1; tildes en 2 y 3 =2; tildes en 1 y 4 =3 y tildes en 2 y 4 =4.

De tal forma los números bajos indican optimismo en cuanto al resultado. En forma muy general se podría clasificar como “sheep” a quien promedia de 1 a 2 y como “goat” a quien promedia de 2,01 a 4. (1 ) No se observa correlación entre los aciertos y la apreciación subjetiva de sus estados físico, emocional y mental y la predicción de resultados hecha por los propios sujetos. En todas las escalas las cifras totales de las condiciones “A” y “B” son sorprendentemente parecidas. Ver tablas 2 y 3.

Tabla 2

Tabla 3

Discusión

Si bien en este experimento no se han obtenido resultados directos significativos, se han puesto de manifiesto fuertes e interesantes signos de psi (Rhine, 1974-1975). La sujeto MT durante todo el tiempo del experimento estuvo angustiada por un grave problema familiar, del que todos teníamos conocimiento.

Esta situación se refleja claramente en el formulario encuesta, que presenta las cifras más altas del grupo en las escalas E y M. Su entusiasmo por el experimento era tan grande que no faltó a ninguna sesión, pese a su problema, pero sus aciertos en las dos condiciones estuvieron por debajo de lo esperable por azar. Más notable aún fue el resultado de otra sujeto, MF, que era la única del grupo con experiencia anterior en la técnica de meditación que se utilizó. Sus tildes en el formulario-encuesta muestran que la práctica en la sesión modifica favorablemente sus estados físico, emocional y mental.

Es la única que confirma la hipótesis previa que los resultados en la condición “B” serían mejores que los de la condición “A” en forma significativa. En el cuadro Nº 1 puede observarse cómo los aciertos por sesión siempre fueron mayores en la condición “B”, hasta llegar a la última sesión en que no obtiene ningún acierto en “A”. La consistencia de la inclinación de A a B arroja una p de 0,008 y pc<0,05. Hay otra característica insólita en esta sujeto. En los cuadros Nº 2 y Nº 3 se puede observar que no tuvo ningún acierto con el color blanco en la condición “A” y solamente 4 en la condición “B”; en ambas condiciones el color blanco fue el menos elegido, mostrando en cambio cierta preferencia por el color rojo, que no llega a ser significativa. Este es un aspecto solo tangencial al experimento pero que da pie para otro estudio que se llevará a cabo si se logra la colaboración de la sujeto.

Conclusión

Factores psicológicos, bien detectados, influyeron en los resultados de las sujetos MT y MF. En el último caso aparecen claramente signos de psi, por cuanto solamente por psi, o mejor dicho, por un singular funcionamiento de psi se puede explicar el efecto conseguido: MF, alumna de la profesora de meditación y convencida de la existencia de fenómenos parapsicológicos, ansía demostrar la eficacia de la técnica que utiliza. Esta motivación hace que inconscientemente trate de obtener pocos aciertos en la condición “A”, culminando con un 0 en la última sesión, como para asegurar la ventaja a favor de “B”.

 

 

Fuente.

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Publicado por en marzo 11, 2017 en Artículos, parapsicologia

 

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