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Las creencias paranormales y las funciones emocionales.

28 Oct

Por Harvey Irwin

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¿Porqué la gente cree en lo paranormal? Hablando para fervientes creyentes se han presentado varias teorías. Mucha gente sostiene que si adopta creencias paranormales, ellos pueden darle sentido a sus propias experiencias (parapsicológicas) anómalas o a las de otros también. Algunas personas aceptan completamente las creencias paranormales porque se educaron en una familia en donde estas creencias eran respetadas. En este era de cultos y literatura New Age, hay gente que acepta las creencias paranormales como un medio para el desarrollo una filosofía de vida.Muy ocasionalmente encontramos en la población a un individuo que es persuadido de la existencia de procesos paranormales por su conocimiento de las actuales investigaciones parapsicológicas. Pero últimamente, estas explicaciones son simplemente el contenido de potenciales contextos culturales para el desarrollo de las creencias paranormales.

Cuando los científicos sociales profundizan en los fundamentos de las creencias paranormales sólo están interesados en los factores que hacen a la gente susceptible de tales creencias dentro de estos contextos. Hay gente que tiene experiencias anómalas, pero no toman en cuenta su naturaleza y sostienen que pueden ser explicadas en términos de procesos psíquicos tales como la ESP y PK. El interrogante sociocultural que puede fomentar la creencia paranormal es, entonces, ¿porqué algunas personas las aceptan y otros no? La respuesta radica en el perfil psicologico del individuo. Es decir, la gente varía desde el grado de tendencia natural hasta el desarrollo de creencias en lo paranormal. La tarea de investigación consiste en determinar la naturaleza de una dimensión psicológica innata ajustando tales tendencias naturales al desarrollo de una creencia paranormal. La mayoría de las investigaciones acerca del tema han sido abordadas por científicos escépticos sobre de la existencia de procesos paranormales. A esta observación yo la apodo la hipótesis del déficit cognitivo, que sostiene que aquel que cree en lo paranormal es crédulo, o simplemente bobo, irracional, o algo así. Alcock (1981), por ejemplo, sostiene que el que cree en hechos paranormales es crédulo, es dogmatico, y esta desprovisto de toda capacidad de crítica intelectual. La evidencia desde este punto de vista podría calificarse mejor como “mezclada” (Irwin, 1991b, 1993), y ciertamente esta información no nos provee de fundamentos convincentes para la hipótesis del déficit cognitivo en su más simple formulación.

Otro camino seguido por los escépticos es argumentar que los creyentes en lo paranormal son psicológicamente desequilibrados. Zusne y Jones (1982) dan algún tiempo para la divulgación de esta visión, y hay algunos descubrimientos empíricos convincentes con esto. A la neurosis se la relaciona positivamente con ambas creencias paranormales (Windholz &Diamant, 1984) y la creencia en la astrología (Fichten & Sunnerton, 1983), pero no la asocia con la creencia en la ESP (Polzella, Popp & Hinsman, 1975). Al dogmatismo también se lo ha asociado positivamente con la creencia en psi (Alcock y Otis, 1980), la brujería, y en menor escala a las creencias religiosas (Tobacyk & Milford, 1983).Ademas, los investigadores han estudiado las relaciones entre la creencia en lo paranormaly la tendencia a mas comportamientos disfuncionales. Tobacyk y Mitchell (1987) encontraron una relación positiva entre las tendencias narcicistas y la creencia en psi, brujería, espiritismo y precognición. La esquizotipia y la susceptibilidad a la psicosis han sido positivamente relacionada con una creencia paranormal y a la creencia en conceptos religiosos tradicionales, el psi, la brujeria,la superstición, el espiritismo, formas extraordinarias de vida, y a la precognición (Thalbourne,1985; Tobacyk & Wilkinson, 1990; Williams, 1991). Otras investigaciones han examinado más explícitamente el vínculo propuesto entre la creencia paranormal y los comportamientos psicológicos. Muchos estudios llevados a cabo hace medio siglo (por ejemplo, Maller & Lundeen, 1934; Ter Keurst, 1939; Zapf, 1945) denotaron una relación negativa entre los comportamientos psicológicos y las supersticiones, pero esta relación no se refiere a modelos contemporáneos (Irwin, 1991a; Tobacyk & Milford, 1983). No obstante, Irwin (1991a) descubrió que la creencia en lo paranormal y en la brujería no están correlacionadas negativamente con los comportamientos psicológicos.

La literatura empírica, sin embargo, documenta una asociación entre las creencias paranormales y los desequilibrios psicológicos. Al mismo tiempo, la interpretación de estos hallazgos requiere de considerable precaución. Sería muy simplista concluir, como muchos escépticos evidentemente lo hacen, que los creyentes en lo paranormal están “locos”. Hasta el momento resulta insuficiente para justificar una conclusión tan contundente.Además, los datos son correlativos, y todavía son inherentemente contundentes como para afirmar una sutil relación causal. Puede ser que gente desequilibrada se vuelque a creencias paranormales, pero no precisamente debido a sus procesos de pensamiento disfuncionales, sino fundamentalmente en al intento por darle más sentido a sus vidas vacías, y tener un cierto control (a nivel intelectual), sobre una existencia esencialmente caótica (Irwin 1992, 1993). Nuevamente, esta conexión causal podría darse a la inversa también.

Es decir, algunas personas equilibradas psicológicamente pueden tomar la decisión racional de aceptar creencias paranormales y luego, la asimilación de tales creencias a su psicología, puede hacer parecer a la gente desequilibrada para los científicos del comportamiento. Tal ostensible desequilibrio podría darse por diferentes factores. Los creyentes apoyan conceptos que los científicos del comportamiento convencional consideran como “pensamiento mágico”; esto es, se juzga a creyentes en lo paranormal como desequilibrados por definición. Aún más, el rechazo de sus creencias divergentes por los elementos de la corriente social podrían provocar sentimientos de alienación, y de este modo, los creyentes se comportarían de una manera diferente a otras personas.La información de la creencia paranormal y el desequilibrio, sin embargo, seria aún más eficaz si se fundara menos en como a los creyentes se los ve comportarse y más sobre como los creyentes nos informan lo que sienten. Como grupo, ¿son depresivos? ¿son ansiosos? ¿predominan más sus emociones negativas que las positivas? ¿o en realidad están lejos de cualquier emoción? El presente estudio esta diseñado para demostrar estos aspectos.

MÉTODO

El proyecto consistió de un auto-cuestionario. Para ello, se seleccionaron estudiantes de Psicología de la Universidad de New England, en Australia. Un grupo de 77 mujeres y 23 hombres,que oscilaban entre los 18 a 52 años (un promedio de 21,9). Cada participante completaba cinco cuestionarios, uno sobre creencias paranormales, tres respecto al funcionamiento emocional, y el otro según la edad y el género.Las creencias paranormales se midieron de acuerdo a la escala de Tobacyk (1988) o PBS (Escala de Creencias Paranormales [Paranormal Belief Scale]), una forma levemente modificada dela escala original desarrollada por Tobacyk y Milford (1983). Esta escala esta acompañada por una interpretación muy liberal del término “paranormal”, pero su empleo no permite que un crítico escéptico demerite el estudio con el pretexto que el índice de creencias en lo paranormal sea tan limitado. Los 26 items de la PBS se dividieron en siete escalas relacionadas factorialmente derivadas de las dimensiones de las creencia paranormales (ver Tabla 1). Las respuestas a cada ítem tienen una escala de 7 puntos, con promedios más altos indicando un contenido más fuerte. Los resultados parciales son computados en cada ítem y oscilan entre 1 a 7 puntos. El resultado total enla PBS es la suma de los porcentajes sobre un total de 26 ítems; su escala es de 26 a 182.Una distribución de las funciones emocionales se llevó a cabo con el GHQ28 (Cuestionario de Salud General [General Health Questionnaire]) (Goldberg & Williams, 1988). Se utiliza el GHQ28 para observar el grado de salud psicológica que comprende 7 escalas, cada uno con siete ítems. Las cuatro escalas originales comprenden Depresión Profunda, Ansiedad e Insomnio,Síntomas Somáticos, e Inadaptación Social. Cada ítem responde a la incidencia de un sistema enparticular durante las últimas semanas, y las respuestas se hacen en una escala de cuatro. Los resultados del GHQ 28 siguen el sistema 0-0-1-1 recomendado por Goldberg & Williams (1988); los resultados de cada escala oscilan entre 0 a 7.

La segunda medida de las escalas emocionales concierne al balance entre las emociones positivas y negativas. La ABS (Escala del Balance Afectivo [Affects Balance Scale]) (Derogatis,1975) esta compuesta de 40 ítems que registran las índices variación de las emociones en un determinado período (en este caso los últimos siete días), las respuestas se hacen sobre una escala de 5 puntos, con resultados más altos que indican una expresión de las emociones más frecuentes.La mitad de las emociones registradas por la ABS son positivas y la otra mitad son negativas. La ABS provee un índice de equilibrio ante las experiencias emocionales negativas y positivas, con un puntaje de 0 que indica un re-equilibrio perfecto, y un resultado negativo que indica el predominio de las emociones negativas.El último de los tres indicios de funciones emocionales se refiere a la alexitimia. Laalexitimia literalmente quiere decir “sin palabras ante la emoción o el estado de ánimo”, por ello, la gente que padece de este síndrome tiene dificultades para identificarse y volcar sus sentimientos en palabras, y es así que se consideran fuera del alcance de sus emociones porque no pueden expresarlas. El índice de alexitimia era de 20 ítems en el TAS20 (Escala de Alexitimia de Toronto [Toronto Alexithimia Scale]) (Bagsy, Parker & Taylor, 1994). El TAS20 comprende 20 ítems y cada uno de ellos responde a una sola escala de 5 puntos (desde 1= totalmente en desacuerdo hasta 5= totalmente de acuerdo). El resultado de la Escala TAS20 es la suma de los 20 puntos; a mayor resultado, mayor tendencia a la alexitimia.

RESULTADOS

Las correlaciones de la PBS entre las dimensiones de la creencia en lo paranormal y los indicios de las creencias paranormales tomados dieron lo siguiente. Ninguno de los coeficientes de correlación difería significativamente de cero. Los índices de las funciones emocionales que resultaron en el estudio no tuvieron correlación con ninguna de las dimensiones de las creencias paranormales circundadas por la PBS.

DISCUSIÓN

El objeto de este estudio era investigar la relación entre las funciones emocionales de las creencias paranormales. Aunque los resultados fueron nulos, son tan parejos, tanto sobre las dimensiones de las creencias paranormales así como de las funciones emocionales, que se pueden extraer algunas conlusiones lógicas. No hay indicador alguno que señale un mayor porcentaje en ninguna de las facetas de las creencias en lo paranormal, y por ende, indiquen una disfunción afectiva. Por contraposición con los no-creyentes con los que no lo son, no presentan depresión, ansiedad, indicios de creencias dominadas por emociones negativas, o no-contacto con sus sentimientos. ¿Cómo pueden estos datos ser reconciliados con las observaciones anteriores acerca de las cuales, las creencias paranormales están relacionadas con desequilibrios psicológicos?.
A causa de la correlatividad natural de los resultados, éstos están abiertos a un sinfín de interpretaciones. Mientras se encuadren indicadores de disfunción en su comportamiento, los creyentes pueden llegar a sentirse más cómodos en el mundo con la creencia de que tienen un dominio intelectual acerca de las experiencias anómalas a las que se han enfrentado, y de este modo, no sentir aún más depresión o ansiedad. Al mismo tiempo, las disfunciones en los creyentes de lo paranormal pueden estar en la mira de los observadores científicos sociales. Las clases de creencias y las posteriores actitudes presentadas por los creyentes en lo paranormal pueden ser consideradas como disfuncionales en un test psicológico a causa del parecido superficial a los síntomas de psicosis (Williams & Irwin,1991), pero dentro de su estructura cognitiva, estos creyentes pueden proceder con normalidad e incluso no denotar ningún signo de alteración. Como Taylor y Brown (1988) sostienen, el bienestar psicológico de los individuos no radica en la veracidad de sus sistemas sino en la eficacia de las mismas en el momento en que las personas se enfrentan a las dificultades de su vida cotidiana.

No podemos por ello presumir que los creyentes en fenómenos paranormales son un grupo de personas psicológicamente perturbadas. Aunque dichos creyentes pueden tener conceptos no muy claros y los mismos pueden generar un grado de alienación en algunos grupos de la sociedad, no podemos decir que ellos están perturbados mentalmente. Aún así, el estudio científico acerca del funcionamiento psicológico de los creyentes en lo paranormal esta garantizado.

Fuente

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Publicado por en octubre 28, 2016 en Artículos, parapsicologia

 

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