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Procesos vinculares y poder: El poder del médium.

18 Sep

Por Roxana Castro Wojda

Poder (sust. masc.): dominio, facultad o jurisdicción que uno tiene para mandar o ejecutar una cosa. Fuerza, vigor, capacidad. Facultad que alguien da a otra persona que en lugar suyo y representándole, pueda ejecutar una cosa (según la Real Academia Española, 2005).
El poder es un concepto afín a las prácticas de los médiums/chamanes. Por una parte, el médium posee una facultad, un dominio, que le permite comunicarse con un plano de realidad que para los demás es inexplorable. Por otra parte, el consultante cede a su vez todo poder para dejarlo en manos del médium.

¿Qué es un médium?

De acuerdo con la definición de Imeroni (2004), se denomina “médium” a toda persona que posea la capacidad de contactar o comunicarse, en estado de trance, con entes e inteligencia “inmateriales”. Este autor plantea que la mediumnidad es una práctica antigua y universal que se realiza por la necesidad que tiene el ser humano de vincularse con aquello que trasciende su existencia terrenal.

Estas prácticas han tenido lugar desde tiempos inmemoriales y en las distintas civilizaciones (hay registros en distintas culturas antiguas que revelan que este fenómeno acompaña al hombre desde el principio de los tiempos). A través de la historia, a los oraculares, adivinos, hechiceros, brujos, videntes, profetas, chamanes.

El poder de médium

Mircea Eliade (1960), investigador rumano estudioso de mitos y religiones, fue quien realizó la primera recopilación sobre el chamanismo: define al chamán como un gran especialista del alma humana, quien mediante la “técnica del éxtasis” o trance, tiene la capacidad de realizar viajes hacia la “región de los espíritus” y, desde allí, puede armonizar la realidad. El chamán es portador y hacedor de mitos, guía espiritual, guerrero en otras dimensiones, curandero. Desde esta concepción, el chamán cura, sostiene la coherencia social y cultural de su pueblo, tiene un conocimiento extraordinario de las plantas medicinales y psicoactivas -las que la comunidad-. La sesión chamánica es un evento de carácter público en el que se realiza un ritual según una intención específica (puede tratarse de la curación de un enfermo, el agradecimiento o el apaciguamiento de la ira de los espíritus, así como de la iniciación de un nuevo chamán u otras ceremonias ligadas a la comunidad). El uso de sustancias psicoactivas es característica de estas prácticas (estas sustancias provienen de las plantas sagradas o plantas de poder).

Según Harner (1998), antropólogo investigador y especialista en técnicas chamánicas, en cambio, la idea de que todos los chamanes deben usar drogas para viajar es falsa y asegura el uso de plantas psicoactivas como herramientas de poder para provocar el “viaje chamánico” se realiza solo en algunos lugares del mundo y menos de lo que se cree. Este “viaje” puede realizarse con o sin la utilización de sustancias psicoactivas (según sus investigaciones, es el tambor el vehículo más común del viaje chamánico).

En sus prácticas, el chamán también puede incluir a los animales de poder.

Patte (1998) dice que el éxtasis chamánico, así como el de ciertas tradiciones religiosas como el samadhi budista, el fana sufí y el “estado beatífico” cristiano, es un estado de viaje o vuelo mágico que incluye fenómenos auditivos y visuales. En el éxtasis, el chamán realiza viajes místicos a otros mundos para encontrarse con espíritus, dioses y demonios. Estos viajes incluyen fenómenos clarividentes (voces y visiones), que permiten que el chamán se oriente o reciba información para alguna curación, o bien para el crecimiento espiritual y la solidaridad en la comunidad.

Fericgla (2000), desde la antropología cognitiva, distingue dos fenómenos diferentes, el chamanismo clásico y el chamanismo de consumo. Concibe al de consumo como un producto, que responde a intereses comerciales de Occidente, y al chamanismo clásico, como un campo específico en el que se dan profundas experiencias estructurantes, que tanto afectan el mundo individual como el social. Desde esta perspectiva, las prácticas chamánicas clásicas habitualmente actúan como fuente de revelación interior que ofrece alguna respuesta a las grandes incógnitas humanas. El chamán obtiene las respuestas por medio de “los estados disociados de la mente”, generalmente inducidos por el consumo de drogas enteógenas y/o por trances rítmicos o de otro origen, como las alteraciones en el ritmo respiratorio. Es habitual que el chamán consuma sustancias psicoactivas o realice rituales percusivos (principalmente binarios) para inducirse la disociación mental, el trance, que lo caracteriza. Para este autor, el chamán clásico es un visionario e inspirado, entrenado en decodificar su imaginería mental y en entenderla, y quien -durante la disociación mental a la que se somete y controla- establece relaciones con entidades que vivencia como de carácter inmaterial.

Es con la ayuda de tales entidades que el chamán dice poder modificar el orden del cosmos invisible de acuerdo con su interés o al de su comunidad.
En este punto, cabe señalar que el chamán dice poder y cree poder, condición sine quanon para que la sanación tenga lugar. Esto queda claramente ilustrado en el relato que hace Lévi Strauss (1958) acerca de la experiencia de Quesalid, miembro de la tribu que desconfía de las capacidades del chamán y para descubrirlo, decide participar del entrenamiento y de las prácticas de iniciación, un intenso recorrido del que emerge convertido en chamán, con absoluta convicción sobre su poder y el de sus prácticas.

Desde una concepción más filosófica que antropológica, Lee (2009) se propone señalar un fenómeno curioso en la obra de los filósofos Deleuze-Guattari y es que ella parece tener algún tipo de relación, en un sentido práctico, con el concepto de brujo.
Explica que la singular contribución de Deleuze se focalizó en desarrollar los conceptos de “inmanencia” y “diferencia”, los cuales proponen una “ontología de la univocidad” (esto es, un ser unificado, un pensamiento sobre la vida que no tiene “afuera” ni “dualidad”, ofreciendo un modelo orgánico del universo, un universo de flujos y devenires). El vitalismo de Deleuze es un modelo y él se propone darle un nombre al flujo, y ese nombre es “deseo”. Entonces deseo es el nombre para un flujo que nos atraviesa y ese deseo no es búsqueda de lo que se carece, en este modelo el flujo-deseo es una “experiencia de posesión”, más ligado al delirio; el deseo es una actividad constitutiva del devenir, una corriente individual en la masa oceánica. Es este modelo el que le permite a Deleuze pensar que los “chorros de deseo” son algo a lo que el brujo deberá “enchufarse” (“plug-into”). Las prácticas del brujo, entonces, tendrán que ver con que pueda participar de ese flujo de devenir y así entablar nuevas relaciones con lo viviente. La cuestión no consistirá en preguntarse si lo que sucede es real, si está “ahí afuera”, si es un “hecho” o una “cosa objetiva” (ya se trate de espíritus, magia o las prácticas de los brujos). Para esto el brujo deberá “cambiar la percepción”.

Los brujos perciben lo imperceptible al llevar la percepción al límite, más allá de todos sus umbrales relativos. Si el flujo-deseo es constitutivo del devenir, la propuesta para el brujo es ser parte de la actividad creadora, del flujo oceánico. Si bien no se explicita, es ahí donde radica su poder. Ser Uno con la corriente oceánica implica una actividad cocreadora. El brujo es capaz de vivir en el borde y para saber que el borde existe es necesario haberlo cruzado.
Análisis de las intervenciones de un médium en una sesión de videncia. En el contexto de una investigación en curso respecto de las intervenciones de médiums durante sesiones de videncia, donde los consultantes padecen un estado de duelo prolongado por la muerte de una persona querida, hemos analizado los actos del habla verbales (escenas desplegadas), así como los componentes paraverbales y la motricidad durante los episodio de mediumnidad. El eje del análisis son las intervenciones del médium. El método de Investigación es el ADL (algoritmo David Liberman, que permite detectar pulsiones y defensas en manifestaciones verbales y no verbales).
En este caso, la sesión está protagonizada por tres personas: el médium Gordon Smith (se trata de un barbero escocés, quien vive de su oficio y no percibe dinero por sus prácticas) con Greta y Andrew, padres de un joven fallecido en un accidente. El videodocumental que se analiza fue presentado en “Mediums, the New Therapists”, programa emitido por la señal del canal Infinito. Se trata de un primer encuentro, no hay un conocimiento previo entre el médium y los consultantes. La sesión dura unos pocos minutos (entre seis y siete).
Al recibirlos, en el primer contacto, Gordon les pide que no digan nada, porque “así es mejor”. Al tomar la mano de Greta, Gordon entra en estado de “trance” y, tal como lo describen los autores que hemos mencionado, “cambia la percepción”, cruza el “Umbral”, entra a “la región de los espíritus”… Transcribimos el momento en que esto sucede:

Probablemente la transcripción permita comprender el impacto que las comunicaciones del médium produce en los consultantes. Sin embargo, la observación del video resulta mucho más elocuente y en el análisis que realizamos hemos tomado en cuenta todos los elementos que la filmación nos ofrece (como los componentes paraverbales y los desempeños motrices).

Las intervenciones del médium siguen una secuencia específica En el análisis de la sesión de videncia, hemos detectado un repertorio de intervenciones del médium y una secuencia específica que se repite sin demasiadas variantes. La síntesis del repertorio de intervenciones del terapeuta-chamán es la que surge de la Tabla I.

Es posible ver que el médium cambia del contacto con los consultantes al contacto con la persona muerta. Se observa que el objetivo final de todas sus intervenciones previas (información, explicaciones e instrucciones) es pacificar el alma de los consultantes, decir que la persona querida que ha muerto es feliz en su nuevo espacio, que recuerda a los consultantes con afecto positivo y que desea que disfruten de sus vidas con libertad frente al recuerdo del interlocutor desaparecido.
El análisis de los componentes paraverbales de las intervenciones muestra que el discurso del médium tiene un estilo catártico (LI), especialmente en los episodios de mediumnidad. El tono es metálico (O1), con algunas diferencias de altura (O1). Como complemento, durante esos episodios, la información sobre estas “percepciones” se acompaña con las dramatizaciones (FG), en las cuales los desempeños motrices, donde intervienen los dedos y los movimientos de ojos (O1), (Tabla II).

A partir de los resultados obtenidos en nuestro análisis del caso, nos preguntamos:

A-¿Las conclusiones de este análisis son representativas, generalizables para otros médiums? Es decir, ¿el repertorio de intervenciones y la secuencia que encontramos podría generalizarse, de modo que esto pudiera responder a un método que los médiums-chamanes aplican como terapia en las depresiones por duelo?

B-¿Qué hacen los psicoterapeutas de formación psicoanalítica con pacientes en situaciones similares -duelos patológicos- en la primera sesión?

Para responder a los interrogantes enunciados en A, Hemos estudiado distintos (filmaciones en las que un médium-chamán realiza una sesión en forma individual, en pareja o en grupo, con motivo de la pérdida de un ser querido) y como resultado de este estudio, hemos detectado que la secuencia y el repertorio de intervenciones son del mismo tipo (las variaciones se dan en el número de veces que cada intervención se repite).

Con respecto a los interrogantes enunciados en B, David Maldasvky et al. (2007), han presentado el primer conjunto de investigaciones sistemáticas sobre la intersubjetividad en la clínica psicoanalítica desde la perspectiva freudiana. En este estudio, en el que se hace una aplicación teórico-metodológica del ADL al estudio de diez primeras sesiones con cuatro terapeutas, se examinan: los tipos de intervenciones de los terapeutas, las defensas de los pacientes, el efecto en la contratransferencia, los árboles de decisiones de los terapeutas, las cuestiones de la complementariedad estilística y la sistematización de las posiciones del terapeuta.
De las conclusiones de este estudio, surge una secuencia prototípica de pasos clínicos (intervenciones) con ciertas variaciones y es la siguiente (Tabla III).

En el caso específico del trabajo con pacientes en duelo patológico, han observado que frecuentemente hay problemas con la sintonía afectiva. En los casos estudiados, el riesgo de atrapamiento clínico es frecuente; a veces esto es bien resuelto por el terapeuta, en otros no (la adecuada resolución depende de las posibilidades del terapeuta de cambiar su posición cuando detecta que la estrategia clínica no promueve el trabajo).
Recursos y estrategias terapéuticas en duelos patológicos (chamanes y psicoanalistas) Levi Strauss (1958) encuentra semejanzas entre la curación chamánica y el método psicoanalítico. Plantea que en ambos casos el propósito es llevar a la conciencia conflictos y resistencias que han permanecido hasta ese momento, inconscientes.
Entonces, cuando de terapias de duelos patológicos se trata, quizá chamanes y psicoterapeutas apunten a lo mismo: Pacificar los muertos que están atormentando a los vivos (dentro de los vivos).

Siguiendo esta propuesta, pensamos que podrían plantearse las siguientes equivalencias, estableciendo similitudes y diferencias (Tabla IV).

Podemos plantear entonces las siguientes conclusiones:

1-En las sesiones con médiums, es posible detectar una secuencia prototípica de intervenciones que se repite sin demasiadas variantes (consistentes estas en el número de veces en que se repite la intervención y en las peculiaridades expresivas de cada médium).

2-Las estrategias terapéuticas de estos médiums-chamanes tienen similitudes y diferencias con las estrategias terapéuticas de los psicoanalistas y estas pueden ser detectadas y analizadas.

Entre las similitudes, cabe destacar:

2.1.1. Las estrategias de unos y otros tienen una estructura en la que prevalece una secuencia de intervenciones (pasos clínicos) que se repite sin demasiadas variantes.
2.1.2. En ambos casos se recaba y se corrobora la información, en ambos se intenta sintonizar y se procede a establecer una serie de recursos que propone superar la situación problemática.
2.1.3. En ambos casos, la intencionalidad se centra en pacificar al muerto en los vivos.

Entre las diferencias, las más relevantes son:

2.1. Los médiums acceden a una información (verdad) que, desde su punto de vista, es una “verdad revelada” y no pertenece al ámbito psíquico del consultante. No las del consultante.
Los psicoterapeutas, en cambio, requieren la información de los consultantes y la intercambian permanentemente con ellos.
2.2. El recurso de los médiums para obtener la confianza y la autoridad frente a los consultantes se basa en la exactitud de los detalles que trasmiten en su contacto con los muertos. El recurso de los psicoterapeutas para obtener la confianza y la autoridad frente a los consultantes se basa en el logro de la sintonía afectiva y en las argumentaciones clínicas posteriores, basadas en argumentaciones racionales.

Procesos vinculares y poder: poder saber, saber hacer, poder sanar Retomando las investigaciones de Lévi Strauss (1958), quien se dedica a indagar acerca de los fundamentos estructurales de la cura que realizan los chamanes, la explicación para este tipo de cura es que el chamán cumple una función determinante dentro del grupo, que permite la “manipulación psicológica del órgano enfermo”.
Esto implica que el contexto psíquico en relación con la enfermedad, sea esta física o psíquica, juega un papel fundamental en la cura, no solo por lo que implica para el sujeto enfermo, sino también para su comunidad.

La cura funciona en tanto el chamán proporciona al consultante, un “lenguaje” mediante el cual se pueden expresar estados y respuestas informulados e informulables por otra vía. En el pasaje de lo desconocido e imposible de pensar, a una expresión verbal -un relato, una historia- que explica lo acontecido desde una lógica posible de ser creída por el consultante, se produce un proceso de reorganización en un sentido favorable, lo que contribuye a la cura. La teoría que explica el problema y su resolución favorable tiene que estar situada en el orden de las creencias, significaciones compartidas por el consultante y su grupo.

En cuanto a las semejanzas planteadas por este autor entre chamanes y psicoanalistas, plantea que lo determinante y fundamental, en ambos casos, es que la comunidad les ha conferido un estatus, una significación particular, ya que son los poseedores de un saber y un saber hacer que les confiere atribuciones especiales. La comunidad los ha investido con una significación social que impacta sobre sus miembros; esa carga social significativa deviene en una significativa fuente de poder.

Freud (1921) plantea que tanto en el enamoramiento como en la hipnosis se produce la misma sumisión, dado que ambos, el amado y el hipnotizador, ocupan para el sujeto, el lugar del Ideal del Yo. En cuanto al vínculo con el hipnotizador, lo que es real para él, es real para el Yo, en tanto es el Ideal del Yo quien se encarga de examinar la realidad, toda crítica se encuentra suspendida.
Creemos que el médium-chamán quedaría ubicado en el mismo lugar que aquellos, pero con características diferenciales. En el caso del médium, este lugar, este investimiento, estaría sostenido desde tres ejes:

a)La posesión de una serie de habilidades personales (naturales y/o entrenadas, según el caso) que le permiten, en estado de trance, contactar o comunicarse con “realidades inmateriales”, un plano de realidad inaccesible para los consultantes.

b)Una comunidad de creencias que comparte con su grupo de pertenencia y que le confieren un sentido, una lógica particular a sus prácticas terapéuticas. Desde ese sentido es que se realiza el proceso que determina la cura.

c)El uso de ese poder en beneficio del consultante y su grupo (quienes a su vez han cedido su propio poder al médium, para que la sanación sea posible).

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Publicado por en septiembre 18, 2015 en Artículos

 

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