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La ouija- conceptos básicos y metodología.

14 Jun

Por María José Pérez

 

 

Imagino que todo el mundo sabe que es un tablero ouija, pero por si hay alguien que no lo conozca empezaremos desde cero.

El tablero ouija es básicamente una tabla con las letras del abecedario, números del 1 al 0, la palabra SI y la palabra NO. El nombre OUIJA viene de la palabra SI en francés (OUI) y en alemán (JA). Además del tablero es necesario un “master” también llamado “testigo”, es decir un objeto que señale las letras, el cual puede variar desde tener forma de aro, o flecha, o ser un vaso invertido o incluso unas tijeras, y en algunas ocasiones también se puede utilizar un péndulo.

Actualmente han aparecido nuevas maneras de practicar la ouija, como puede ser la ouija virtual por internet o lo más nuevo mediante Ipod. Básicamente todo es lo mismo: un soporte, letras y nuestra concentración, pero la diferencia entre el tablero convencional y estos nuevos soportes es que los nuevos usan un programa con respuestas prediseñadas y el tablero de siempre no usa ningún tipo de programación. Excluyendo este pequeño detalle sin importancia los efectos nocivos parecen ser los mismos en uno u otro caso. Por lo que se puede comprobar leyendo las noticias, tan peligroso es jugar de la manera antigua como de la nueva porque los “espíritus, el diablo o quien quiera que se manifieste en la ouija puede llegar a poseer nuestro espíritu haciéndonos enloquecer o incluso acabar con nuestra vida induciéndonos al suicidio”.

Para entender un poco del mecanismo de la ouija vamos a hacer un poquito de historia. ¿Cuando, por qué y para qué se invento este modelo de conversación con el “mas allá”?

"Magic Game Apparatus" patent, Theodore H. White, Baltimore, MD, 1900

“Magic Game Apparatus” patent, Theodore H. White, Baltimore, MD, 1900

El tablero tal y como lo conocemos en la actualidad es bastante moderno, pero sus orígenes son muy antiguos.

Los orígenes de la ouija se remontan a las civilizaciones mesopotámicas, pero su desarrollo como método de auto-revelación personal esta ligado a las prácticas cabalistas y alquimistas del renacimiento.

Ya Pitágoras (540 a.C.) usaba una tabla mística que se movía con ruedas hacia signos que el filósofo y uno de sus estudiantes interpretaban como revelaciones del mundo invisible. En la China, antes del nacimiento de Confucio, se usaba algo similar, para comunicarse con los espíritus de los muertos.

Pero su autentico boom llegó en 1853 cuando el “espiritualista” M. Planchette, diseñó lo que podría ser la madre de la ouija actual, aunque no era exactamente como la conocemos ahora, en esencia era un medio de comunicación parecido.

Planchette

Planchette

La “planchette” se componía de una tablilla de madera en forma de corazón o triangulo, con tres ruedecillas para que se desplazara y un orificio en la punta donde se colocaba un lápiz. El consultante ponía sus manos sobre la planchette y al contactar con el espíritu de turno, la tablilla se movía dibujando las palabras del mensaje enviado desde el más allá.

Buscando un sistema más sencillo, en 1890 Elijah J. Bond registraba la patente de la ouija actual y se declaraba como su inventor. William Fuld compró la patente un año más tarde y la comercializó. Finalmente, en 1966, “Parker Brothers” adquirió los derechos sobre el juego de la ouija y ha sido desde entonces su fabricante.

Tampoco fue un gran invento, porque la idea ya se había usado en lo que se llamaba “vasografía”. Las primeras sesiones de espiritismo con símbolos se hacían en mesas redondas sobre las que se distribuían las letras del alfabeto. En el centro se colocaba un vaso de cristal invertido, o una copa, ya que se pensaba que este material era un buen conductor de energía.

Así el tablero actual no es más que una forma portátil, más cómoda y sencilla de comunicación con el más allá.

Como sistema de escritura automático, la ouija permite al consultante obtener respuestas a unas preguntas que el mismo se formula y que son “contestadas” mediante una escritura dictada por su inconsciente, posiblemente influido (no quiero decir que no) en algún caso por un ser espiritual.

¿Es peligrosa la ouija?

El tablero en si, ni ningún otro elemento utilizado en algún tipo de ritual o videncia son ni peligrosos ni mágicos ni más especiales que cualquier otro objeto de nuestra vida cotidiana. Solo son objetos. Lo que les confiere su esencia mágica somos nosotros, los que los hacemos peligrosos, somos nosotros. Utilizados para bien, harán bien. Para mal, harán mal. Nosotros decidimos, nosotros los dominamos, nosotros lo hacemos peligroso.

Hay que tener en cuenta que la ouija no es un juego, por mucho que se patentara como juego de mesa, y hay que observar algunas precauciones.

El uso de la ouija NO es recomendable para menores, adolescentes, personas con deficiencias psíquicas, bajo los efectos de drogas o alcohol, en estados de depresión, ansiedad, o cualquier otro tipo de desequilibrio emocional. Cuando nuestra salud nos deja en bajo estado de defensas como pueda ser una gripe o un dolor de cabeza, y también durante el periodo menstrual o embarazo.

Todo esto es muy importante, porque toda persona que presente alguna de estas características, tendrá todos los puntos para que la sesión de ouija vaya contra ella. No quiero meter miedo con esta afirmación, la respuesta es sencilla y lógica, cualquiera de estos estados nos vuelve influenciables, nos hace indefensos. Pero, si la ouija no es peligrosa, ¿indefensos ante qué?

Bien, no conocemos nuestra propia mente ni somos capaces de dominar nuestros propios miedos. Esa es nuestra mayor y más peligrosa indefensión.

Cuando no conocemos algo, estamos indefensos ante ello. La ignorancia siempre ha sido un arma utilizada por los que han querido dominar. Por tanto, gobiernos, religión, y todo tipo de entidades peligrosas han vetado el conocimiento usando la ignorancia de su pueblo, de sus acólitos o de sus enemigos, como principal aliada en sus oscuros propósitos.

Si vemos que el miedo se siente principalmente ante lo que se desconoce, y este miedo se convierte, así, en un miedo irracional, que cesaría solamente al encender la luz, es decir, al ver y conocer, ya tenemos todos los puntos para entrar en un estado de histeria o sugestión incontrolado cuando cualquier cosa “anómala” se escapa a nuestro raciocinio.

Como experiencia personal puedo decir que cada vez que algún adolescente ha pedido participar en alguna de nuestras sesiones, y nos ha dicho que el tema les daba miedo porque habían tenido alguna mala experiencia, o porque les habían dicho que pasaban cosas, automáticamente a poner su dedo en el master y formular la pregunta de rigor “¿hay alguien aquí?” la respuesta ha sido en el 90% de los casos “Soy Satán” o cualquier cosa por el estilo. El chico/a se asusta, pero el resto dominamos la situación, no hay nada que temer, hablamos con el supuesto Satán y aclaramos la duda, le restamos importancia, le decimos que se vaya o que colabore con nosotros y al final, el adolescente se relaja y las respuestas son “Era broma” o “Mi nombre es …..” cosas mas coherentes.

Si no hay nadie que domine, la primera respuesta les dominará a ellos y la sugestión junto con la gran fuerza psíquica de los adolescentes puede producir poltergeist, como hacer estallar cristales o movimientos de objetos, que seguirán achacando al diablo, con resultados nefastos.

En los demás casos viene a ser lo mismo, si estamos bajos de moral, enfadados, con malestar, todo esto se transmite a las respuestas del tablero. Con un estado depresivo las respuestas harán referencia a nuestros pesares, nos hablaran de la novia o novio que nos ha dejado, aparecerá el ser querido que murió recientemente, y si estamos enfadados con alguien hasta puede ser que aparezca algún “espíritu” contándonos cosas de esta persona…. Si alguien ha tenido un aborto o se le ha muerto un hijo pequeño también le hablará desde el más allá.

Sea como fuere la ouija tiene la facultad de poner el dedo en la llaga y sacar nuestras cosas más intimas, nuestras tristezas, nuestros miedos… No hace falta que estemos pensando en ello, y eso sorprende, simplemente lo llevamos en nuestro subconsciente y si estamos bajos de defensas sale al exterior.

Las mujeres con el periodo menstrual o embarazadas ya se sabe que son muy sensibles a algunas nos da por llorar a otras por gritar o enfadarnos por todo, así que por este motivo también son personas de riesgo en cuanto a este tema.

COMO PRACTICAR OUIJA

Lo ideal para una sesión de ouija es un grupo de personas inferior a 6 y superior a 2.

Hacerlo una persona sola es peligroso, ya que todo el tema irá dirigido hacia él, muy fuerte ha de ser esta persona para que, estando solo, no se sugestione. Habiendo más siempre hay dudas (lo mueve otro, lo que dice no va dirigido a mi…) pero estando solo, la seguridad de que lo mueve una entidad espiritual es más fuerte, y si lo que nos dice es malo, no tenemos en quien apoyarnos. Mejor que se haga en grupo, 2 personas no es desaconsejable, pero mejor 3 o más. Si somos demasiados el peso de nuestros dedos y la incomodidad dificulta el movimiento del vaso o master, así que lo ideal es un grupo de 3 a 6 personas.

El grupo es también importante a la hora de obtener buenos resultados. Si las personas que lo forman ya se han reunido más veces comprobarán que cada sesión será mejor que la anterior, pero si en este grupo entra de vez en cuando alguna persona nueva, se romperá también la monotonía de las sesiones ya que, por lo general, las respuestas van dirigidas a este nuevo elemento. El grupo importa por su compenetración, pero siempre buscamos un elemento nuevo o un lugar diferente para poder avanzar y obtener diferentes resultados.

El lugar no es demasiado importante, si alguien tiene reparo en hacerlo en su propia casa, nunca debe hacerlo. Nunca se debe hacer algo que no deseemos hacer, es contraproducente.

De la misma manera tampoco es necesario ningún tipo de ritual antes o después de realizar la sesión, pero si el hacerlo nos deja más tranquilos y nos relaja, entonces simplemente lo haremos. Pero no ha de ser un ritual que nos induzca a pensar que pueda aparecer algún espíritu dañino. No haremos ninguna invocación, no especificaremos si nos protegemos contra algún mal concreto, simplemente podemos rodearnos de un circulo simbólico, encender alguna vela, poner alguna música suave, algún aroma relajante…

Al terminar la sesión hay quien dice que hay que deshacerse del tablero y romper el vaso porque los espíritus se quedan atrapados en el. Bueno, si el tablero es una simple hoja de papel no pasa nada, pero si nos hemos gastado un dinero en él, yo creo que lo mejor es quitarse esa idea de la cabeza. Los espíritus tienen su propio mundo, no se enganchan a nadie ni poseen tableros, ni viven en vasos. Si vais a una sesión con esa idea, os aconsejo no iniciarla.

Y en el caso en que sucediera algo anormal, sed fuertes y actuad en consecuencia. Nosotros mandamos, nosotros dirigimos, nosotros abrimos y cerramos la sesión. No hay nada que pueda hacernos daño, nosotros somos nuestros peores enemigos, es a lo que debemos tener más miedo. Si no somos capaces de dominar, si no somos capaces de ser lógicos, sensatos, si tenemos miedo… estamos perdidos.

Como ya he dicho antes, solo es un tablero, nosotros tenemos el mando de la situación, nosotros elegimos el camino y el modo, y una vez terminada la sesión, se recoge el material y fuere cual fuere el resultado, no dejara de ser un dato más o una simple anécdota sin que repercuta para nada en nuestra vida diaria.

COMO INVESTIGAR CON LA OUIJA

Pasamos en este punto de la teoría a la práctica. Lo primero que debemos tener claro es:

– ¿Qué es lo que pretendemos investigar?

En nuestro caso, y después de leer todos los puntos que he dado antes, se ve claramente que nuestra teoría defiende (sin descartar otras hipótesis) que todos los efectos y resultados de una sesión de ouija dependen de las personas que participan en ella. No se descarta la hipótesis espiritista, pero investigando una se podría llegar a conclusiones sobre la otra. Siempre será más fácil investigar a una persona que a un espíritu.

¿De qué disponemos?

El material es simple:

  • El tablero ouija –El material es lo de menos pero es importante que la superficie sea lo más pulida y lisa posible para que el máster no encuentre ninguna resistencia y resbale sin dificultad. Hay que tener en cuenta que, si bien no pretendemos que el testigo se mueva solo, si que nuestros dedos solamente deben reposar sobre él, sin tener que ejercer ningún tipo de fuerza.

  • El máster-El material y la forma también son indiferentes. Siempre elegiremos el que nos resulte más cómodo y el que resbale mejor. Si utilizamos un vaso o cualquier tipo de recipiente de cristal debemos de tener en cuenta que:
  • El cristal es un material frágil, es decir, que puede romperse y causarnos daño. En el caso de producirse algún tipo de fenomenología poltergeist (que no sería nada raro) el vaso puede salir despedido contra alguno de los participantes, causándole alguna lesión, o puede llegar a estallar. Esto provocaría, a parte del daño físico, un estado de miedo y ansiedad importante en los participantes.

Debemos disponer también de un lugar tranquilo para llevarla a cabo, no es necesario tampoco que sea un lugar especial, ni un lugar con historia ni en el que hayan ocurrido sucesos trágicos, ni nada relacionado con la muerte.

Hay quien elige cementerios o lugares tétricos para contactar con los espíritus. Nosotros no vamos a intentar contactar con nada en especial. Queremos ver si el fenómeno funciona y por qué funciona. Si realmente son los espíritus los que mueven el máster, no debe de haber problema con el lugar ya que teóricamente espíritus hay por todas partes. Si se eligen estos lugares con ambiente tétrico y morboso es precisamente porque la sugestión va a tomar un lugar muy importante en los resultados de la experiencia. Si el escenario es terrorífico todo resultará terrorífico. De este modo, un lugar solitario, en ruinas, en plena noche y alumbrados por velas nos está predisponiendo desde antes de empezar la sesión.

Si somos lo suficientemente fuertes y nuestra mente está segura, podemos realizar la sesión ouija en nuestra propia casa. Esto no se recomienda, y más de uno pondrá el grito en el cielo, porque, según se dice, con la ouija vamos a abrir una puerta a no se sabe que dimensión y puede entrar algo que se quede atrapado en esta. Así que, si sospechamos que esta idea, aunque sea muy remotamente, va a quedar dando vueltas en nuestra cabeza, lo mejor es elegir un lugar más neutral.

El ambiente ha de ser tranquilo, sin ruidos que nos molesten, sin teléfonos que puedan sonar en mitad de la sesión, con una iluminación suficiente para ver el tablero y controlar el entorno, pero no muy fuerte ya que podría molestarnos. Si una música suave de fondo nos va a ayudar a concentrarnos o poner incienso o cualquier aroma que nos relaje, no está de más.

Todo esto del ambiente y el escenario va en relación a las personas que van a participar en la sesión.

  • Solamente con que una de ellas tenga reparo, sienta miedo o no quiera hacer la ouija, no debe hacerse, ni intentar convencerla ni obligarla de ninguna manera. Nosotros podemos dominar nuestros sentidos, pero dominar a otro es mucho más complicado. Ante la duda de que alguna persona pueda pasarlo mal, es mejor dejarlo, su sugestión y su miedo nos podría hacer perder los papeles a los demás.
  • En el caso en el que haya algún participante con esa curiosidad de querer probar, pero con recelo o miedo, no está de más tranquilizarlo de algún modo para que se sienta cómodo. Si esta persona va a tranquilizarse y a sentirse más segura realizando un círculo de protección, poniendo velas, rezando alguna oración o cualquier tipo de ritual (placebo) que le calme… no pasa nada por hacerlo, todo lo contrario, estaremos todos mucho más seguros. Al terminar la sesión te lo agradecerá, y podrás explicar el porqué lo has hecho y que el resultado va a ser el mismo hagas lo que hagas, mientras todos estén tranquilos.
  • Si uno de los participantes es demasiado bromista, demasiado escéptico y no se va a tomar la sesión con seriedad y el respeto que merece (y no quiero decir con esto que no se pueda uno reír o hablar con normalidad) es mejor que esta persona no participe. Va a desconcentrar al resto y no se va a lograr nada.

¿Qué buscamos?

Intentamos averiguar qué es lo que mueve el máster, que es lo que responde a nuestras preguntas.

El fenómeno existe.

  • Si demostramos que somos nosotros mismos los que tenemos la facultad de coordinar nuestros movimientos telepáticamente además de, en algunos casos, generar poltergeist (movimientos de objetos, raps, o incluso alguna psicofonía) no será un fracaso, sino un rotundo éxito.
  • Si demostramos que realmente existe un “mas allá” también será un éxito.

La ouija es un elemento que podríamos encuadrar (aunque no completamente) dentro de las artes adivinatorias, es decir que se utilizaría del mismo modo que una bola de cristal, un tarot o unas velas, por citar algunos ejemplos. La función de estos elementos es que el “vidente” entre en una especie de trance y de este modo recibir el mensaje que le llegará, supuestamente, del “más allá”.

Vamos  a centrarnos en ese trance.

Cuando nos reunimos alrededor del tablero y vamos entrando en situación, dependiendo de lo intensa que sea la sesión, vamos entrando en un estado semi-alterado de consciencia, nosotros no nos damos cuenta, no entramos en “trance” pero dejamos de percibir lo que pasa a nuestro alrededor, digamos que, si la historia es interesante, nos vamos a meter en ella con todos nuestros sentidos. De esta manera no vamos a ser conscientes del paso del tiempo, ni de los movimientos que otros hagan detrás de nosotros.

El peligro de tal concentración es que gastamos en ellos mucha energía y que, aunque no nos demos cuenta, vamos a acabar muy cansados. Muchas veces este cansancio, que en el momento no se siente debido a la excitación de la sesión, aparece al llegar a casa y relajarnos, unas horas después. Podemos sentirnos de “bajón” con tristeza, depresión, dolor de cabeza, y una sensación de peso que nos quita las ganas de movernos y de hacer nada. Muchos achacan estos síntomas a un supuesto espíritu que se les ha “enganchado”, lo que hace que aún se encuentren peor.

Para evitar esto, hay que procurar que las sesiones no sean demasiado largas (aunque si es buena es difícil) se debería cortar la sesión a una hora máximo y tomar algo, comentar, andar un poco y relajarse. Metidos en el lio no te enteras y una sesión de 3 horas seguidas es una locura.

Necesitamos también al menos una persona que quede fuera del grupo para realizar los controles de la investigación. Antes se apuntaban las respuestas en un papel, ahora se puede controlar toda la sesión grabándola. Esta persona será la que va a controlar, tanto el material técnico, como las reacciones de los participantes de la ouija y anotará todo lo que crea relevante y/o anómalo.

Fuente.

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Publicado por en junio 14, 2015 en Artículos, parapsicologia

 

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