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Transcomunicación Instrumental,una nueva información-una nueva sociedad.

07 May

Siyoh Tomiyama, nació en el año 1961. Desde muy pequeño se le inculcó culturalmente la idea de que la vida después de la muerte era “La nada”. Graduado en Matemáticas por la Universidad de Tokyo, continuó su camino hacia la Programación y el análisis de la Información. Hace unos años se inició en las Técnicas de Transcomunicación Instrumental y hoy por hoy es un respetado especialista en su país, Japón.

Esta es la opinión a Siyoh sobre el panorama de las TCI en su país:

“En Japón, los asuntos relacionados con la muerte es siempre una cuestión de miedo, algo horrible. En nuestra cultura, en nuestra religión, estos temas no deben nunca tratarse puesto que pueden traer desgracias y desastres. Este es el sentido común de un japonés”.

¿Por qué pensar en los muertos?.

El Kokkurisan (Ouija en japonés) se hizo muy popular hace unos 25 años en mi país. Los adolescentes de aquella época buscaban medios o mecanismos para comprobar la realidad del “más allá”; como consecuencia de ello, muchos fenómenos anómalos, voces inaudibles y presencias extrañas aparecieron en este panorama hasta el punto de que muchas personas fueron “poseídas” y otras tuvieron que necesitar de asistencia psiquiátrica. El código de educación japonés (muy rígido) estableció una nueva regulación en las escuelas para hacer frente a este “boom” del Kokkurisan, persiguiéndose y prohibiendo totalmente su utilización.

Una itako (イタコ?) es una chamán ciega originaria del norte de Japón  quien se comunica con seres espirituales.

Una itako (イタコ?) es una chamán ciega originaria del norte de Japón quien se comunica con seres espirituales.

En la tradición cultural japonesa existe un personaje muy popular llamado Itako. Itako es una mujer que hace entrega a los familiares de los mensajes o comunicaciones de las personas que han fallecido y se le considera como un puente espiritual entre nuestro mundo y el más allá. Muchas personas, durante la época estival le visitan para recibir consuelo y entretenimiento, llegándose a convertir estos actos en una verdadera fiesta tradicional. Por otro lado se encuentran los “sarcásticos”, personas que manifiestan su incredulidad mofándose de estas cuestiones, simplemente rompen con las tradiciones culturales de Japón.
Ahora, queridos amigos, no se sorprenderán al saber que cuando hablamos de TCI en Japón, estamos abordando un tema socio-cultural que afecta directamente a la religión de este imperio. Existen investigadores japoneses que han conseguido grabar voces e imágenes por técnicas de TCI pero sobre ellos recae la responsabilidad moral de estar estableciendo “contacto” con cuestiones que desde el punto de vista tradicional religioso están calificadas como de “indeseables” y “horribles”.

Existe una razón más oculta del por qué las TCI no son tan aceptadas en mi país. En el año 1.950, un grupo de investigadores iniciaron el desarrollo, en el ámbito de la experimentación paranormal, utilizando los principios de la SPR británica. Gracias a estas experiencias comprendieron que existía vida después de la muerte. En todo Japón se hablaba de los grandes logros de este grupo de trabajo pero, una vez mas, el pensamiento tradicional hizo que los resultados que se obtenían permanecieran en el más absoluto secreto. En 1.957 apareció un articulo, publicado por este grupo, en el que se mencionaba la posibilidad de construir un equipo que permitiría “la comunicación directa con entidades de otros planos de existencia”.

Cuando comenzaron a llegar las primeras informaciones de Raudive, de Manso, de O’neill, etc., no existía ningún interés en estas investigaciones ya que consideraban que conseguían los mismos resultados por medios más tradicionales. Actualmente, este grupo de trabajo se dedican a la formación de médiums.

Hoy por hoy, esta situación está cambiando, una nueva generación de jóvenes japoneses están utilizando la palabra “Lei (espíritu) desde un punto de vista más positivo y constructivo. Lei ha hecho siempre mención a una imagen negativa, de espíritus malos y nefastos, propios de una religión con problemas. El concepto occidental de “espíritu” esta entrando como una bocanada de aire fresco y está cambiando ese concepto tradicional en mi país, abriendo nuevas fronteras hacia un futuro mas prometedor desde el punto de vista de la investigación instrumental de estos fenómenos de contacto interdimensional.

Una pregunta se hace muy presente en la sociedad japonesa: ¿Necesitamos la información que nos aporta las TCI?.

Personalmente, pienso que nadie puede saber si esta información es por si misma buena o mala, no sólo para la sociedad japonesa sino para cualquier sociedad, incluso diría que la evolución misma puede ser considerada buena o mala, sin embargo es muy importante poder acceder a una serie de nociones filosóficas claras y objetivas de una posible existencia después de la muerte física. Cuando hablamos de TCI debemos considerar la parte humana que conlleva estas investigaciones e intentar mejorar las técnicas de registro con el fin de acceder a información más clara y objetiva.

Las familias japonesas intenta mejorar las habilidades de sus hijos en las distintas áreas que la sociedad les brinda pero…¿Qué ocurre cuando ese niño tiene la capacidad de ver “Lei”?. Sencillamente se considera como algo cómico e irreverente, y deben ocultar y reprimir esa “habilidad” a costa de lo que sea. Esta es la sociedad tradicional japonesa. Debido a estas costumbres estamos desechando la posibilidad de que personas con verdaderas capacidades psíquicas puedan aportar mejores resultados en TCI. Por otro lado, necesitamos de una teoría de trabajo, una teoría que pueda explicar estos misteriosos fenómenos con el fin de poder presentar nuestros resultados al mundo científico. Durante casi 150 años, muchas personas en todo el mundo han recibido comunicaciones del más allá, pero en general, la mayoría de la población mundial consideran que estos hechos son imposibles, o son el resultados de mentes influenciadas por los deseos irracionales y la fantasía.

¿Creen ustedes que los registros, tanto de voz como de imagen, que se exponen en este trabajo realizado por nuestros colegas españoles  son el producto de la imaginación y la fantasía?. Si esto fuera así estaríamos ante un potencial fantástico, quizás no serían el resultado de comunicaciones con entidades del más allá pero si demostrarían la capacidad que tiene la mente humana para elaborar otras “Realidades” dentro de nuestra propia realidad.
Es hora de dar un giro, se ha llegado a un punto en que es necesario trabajar hacia la autentificación y comprobación de estos acontecimientos experimentales. La unión de la ciencia y los mensajes éticos y filosóficos que obtienen los experimentadores en TCI son como las dos alas de un pájaro, sin una de ellas… jamás podría volar.

SIYOH TOMIYAMA
Tokyo (Japón)

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