RSS

Entrevista a Cleve Backster (1998 )

01 Ene

Por Derrik Jensen

Cleve Backster es el creador del protocolo mundial contemporáneo sobre detección de mentiras.

Sucede en ocasiones que una persona es capaz de indicar el momento exacto cuando su vida cambió irrevocablemente. Para Cleve Backster esto ocurrió muy temprano una mañana del 2 de febrero de 1966, trece minutos y cincuenta y cinco segundos después de comenzar una grabación en un polígrafo que estaba utilizando. Uno de los expertos mundiales en polígrafos, y creador del Test de Comparación de Zonas Backster, el estándar ahora utilizado mundialmente por los examinadores de detección de mentiras, Backster amenazó ese día el bienestar de su paciente conectado a la máquina, en la esperanza de obtener una respuesta. El sujeto, el paciente, respondió electrónicamente a esta amenaza. El paciente era una planta.
Desde aquel día Backster ha conducido cientos de experimentos que muestran cómo las plantas responden a nuestras emociones e interés, y ha herido o despedazado hojas, huevos (fertilizados o no), yogurt, raspaduras del paladar de la boca de una persona, esperma, y así sucesivamente. Ha encontrado que si coloca leucocitos orales, o células de glóbulos blancos removidos de la boca de una persona, en un tubo de ensayo, las células todavía responden electroquímicamente a los estados emocionales del donante, incluso si la persona está fuera de la habitación, o fuera del estado.
He querido hablar con Cleve Backster desde que leí por primera vez sobre su trabajo, cuando yo era niño. Desató mi imaginación, y no es exagerado decir que sus observaciones de febrero 2 de 1966 cambiaron no sólo su vida sino también la mía propia. Él verificó una convicción que de niño yo tenía, una convicción que ni siquiera un grado en física pudo erradicar después – la de que el mundo está vivo y es sensible.
Pese a todo, cuando fui a hablar con él no permití que mi entusiasmo arrollara con mi escepticismo. Estaba emocionado pero todavía dudoso cuando él colocó yogurt en un tubo de ensayo esterilizado. Introdujo el tubo en su sitio, insertó dos electrodos de oro esterilizados y encendió el aparato que grabaría los gráficos. Comenzamos a hablar. El marcador subía y bajaba, y parecía sacudirse cuando yo aspiraba aire para manifestar mi desacuerdo con algo que él dijera. Pero yo no podía estar seguro. Cuando nosotros vemos algo, ¿cómo sabemos si es real, o si lo vemos solamente porque deseamos creer demasiado? Cleve salió a atender otros asuntos a otro lugar del edificio. Traté de elaborar rabia, pensando en los negocios políticos pre-definidos y los políticos que los legislan, pensando en los niños de quienes se abusa y en sus abusadores. La línea que manifestaba la respuesta electroquímica del yogurt permanecía perfectamente plana. O bien las emociones
fabricadas no funcionan, o esto es una farsa, o alguna otra cosa estaba terriblemente equivocada. Quizá el yogurt no estaba interesado en mí. Perdiendo yo también interés en el asunto, comencé a hacerme preguntas sobre el laboratorio. Mis ojos se posaron sobre un calendario, y en una inspección más cercana vi que en realidad era una publicidad de la UPS. Sentí una repentina corriente de rabia con esta ubicuidad de la publicidad y entonces me di cuenta de… Dios mío ¿qué fue eso? ¡Una emoción espontánea! Me volqué sobre el gráfico y observe un pico repentino correspondiente al instante cuando había visto el calendario. Luego más línea plana. Y más línea plana. Y más. De Nuevo comencé a vagar por el laboratorio, y otra vez vi algo que me disparó otra emoción. Esta vez era un poster con un mapa del genoma humano. Pensé el Proyecto Genoma Humano, un monumental estudio odiado por mucha gente tradicional autóctona y sus aliados por sus implicaciones genocidas. Otra corriente de rabia, otra prisa hacia la máquina y otro pico en la gráfica de instantes antes de que comenzara a moverme. Tales son los momentos de las comprensiones revolucionarias.
Hablé pues con Cleve Backster treinta y un años y veintidós días después de su observación original, en San Diego, un lugar distante todo un continente de la oficina en Times Square de Nueva York City, donde alguna vez vivió y trabajó.

DJ: Estoy seguro que has contado esta historia un millón de veces, pero ¿puedes decirnos otra vez cómo notaste por primera vez la reacción de la planta?

CB: La observación inicial que ocurrió en febrero 2 de 1966 fue con una dracena que yo tenía en la parte trasera del laboratorio en Manhattan. Yo no estaba involucrado particularmente en la cultura referente a las plantas, es sólo que en el primer piso de mi edificio estaban “quemando” las mercancías en un negocio que se había quebrado, y la secretaria aprovechó y se trajo de allí un par de plantas muy baratas para la oficina. Una era un caucho y la otra esa dracena. Yo las había regado hasta saturarlas con agua, colocándolas debajo de la canilla hasta que se derramó el agua por encima de las materas.
Y sentí curiosidad sobre cuánto se podría demorar la humedad para llegar hasta la parte más alta de la dracena. Estaba especialmente interesado en la dracena porque el agua tendría que trepar por un tallo muy largo, y luego hasta el extremo de esas enormes hojas.
Pensé que si colocaba algo que midiera resistencia eléctrica en el extremo de una hoja – la sección de respuesta galvánica de la piel del polígrafo -, y tuviera a todo el mundo sentado alrededor (puesto que estábamos montando un colegio), podríamos grabar en el papel del polígrafo una caída en la resistencia eléctrica cuando la humedad llegara a los electrodos.
Esa es al menos la historia principal. No estoy seguro si hubo otra razón, más profunda. Pudo haber sido que alguien de “otro nivel” de conciencia estuvo codeándome para meterme con eso. No sé. Lo cierto es que la curiosidad acerca de regar la planta y medir lo que dije parece haber trabajado como explicación razonable de lo que hice.
Lo siguiente fue que noté algo en el gráfico muy semejante a las respuestas humanas que se consiguen en los polígrafos. En otras palabras, el contorno de la gráfica no era lo que yo esperaría del agua entrando a una hoja, sino más bien la que esperaría de una persona sometida a un test de detección de mentiras.
Los detectores de mentiras trabajan con el principio siguiente: cuando una persona percibe una amenaza a su bienestar, esta persona reacciona fisiológicamente de formas conocidas y predecibles. Si usted estuviera operando un polígrafo como parte del equipo de investigación de un crimen, pudiera preguntarle a un sospechoso, “¿Fue Ud. quien disparó el tiro que le resultó fatal a fulano o perano?” Si la respuesta verdadera es sí, el sujeto sentiría miedo de que lo cogieran mintiendo, y los electrodos en su piel recogerán la respuesta fisiológica a tal miedo. Así que comencé a pensar de qué manera pudiera yo amenazar el bienestar de la planta. Primero intenté metiendo una hoja cercana en una taza de café caliente. La planta, si mucho, mostró lo que hoy día distingo como aburrimiento… simplemente, el gráfico permaneció con tendencia a la baja. Luego, a los trece minutos cincuenta y cinco segundos del tiempo de graficación, llegó a mi mente la imagen de quemar la hoja que estaba conectada. No verbalicé nada, no toqué la planta, no toqué el equipo. Lo único nuevo que pudiera haber constituido un estímulo para la planta era mi imagen mental. Y ahora sí se enloqueció la planta. El marcador se saltó incluso por encima del extremo superior del gráfico.
Me dirigí a la oficina de enseguida para coger fósforos del escritorio de mi secretaria y luego encendí uno y comencé a hacer algunos pases suaves sobre una de las hojas de la planta. Comprendí, sin embargo, que ya estaba viendo esa saturación de reacción que hoy día me indica que ningún cambio adicional sería notorio. Entonces ensayé un enfoque distinto: Eliminé la amenaza llevándome otra vez los fósforos al escritorio de mi secretaria.
La planta inmediatamente se calmó y la gráfica volvió a bajarse. Inmediatamente comprendí que estaba sucediendo algo muy importante. No había explicaciones alternativas. No había nadie más en el edificio, nadie más en el laboratorio, y yo sencillamente no estaba haciendo nada que pudiera proporcionar una explicación mecanicista. Desde esa fracción de segundo mi conciencia ya no ha sido la misma. Todo el proceso de mi pensamiento, mi sistema total de prioridades, se han dedicado a mirar el interior de este fenómeno.
Tras aquella primera observación, hablé con científicos de diferentes áreas, tratando de lograr que ellos me explicaran, desde sus respectivas disciplinas, qué era lo que estaba pasando. Pero todo era completamente extraño para ellos. Así que comencé a diseñar un experimento con mayor profundidad para explorar lo que pronto comencé a denominar  Percepción Primaria.

DJ: ¿Percepción Primaria?

CB: No podía llamar percepción extrasensorial a lo que estaba viendo y atestiguando, porque para empezar las plantas no tienen ninguno de los cinco sentidos. Esta percepción por parte de la planta parecía tener lugar a un nivel mucho más básico, o primario. De ahí el nombre.
De cualquier manera, lo que resultó fue un experimento en el cual hice arreglos de tal modo que un camarón cayera automáticamente, en forma aleatoria, en un recipiente con agua hirviendo, grabando al mismo tiempo las reacciones de las plantas en el otro extremo del laboratorio.

DJ: ¿Cómo puedes decir si las plantas estaban respondiendo a la muerte del camarón, o a tus propias emociones?

CB: Resulta muy, muy difícil, eliminar las interconexiones entre el experimentador y las plantas que se están examinando. Incluso una asociación breve con las plantas – solo unas pocas horas -, es suficiente para permitirles ponerse en sintonía con usted. Entonces, incluso si uno automatiza el experimento y se va del laboratorio, e incluso si conecta un suiche para demorar el tiempo para intervalos aleatorios, garantizando así que usted ignora completamente cuándo va a comenzar el experimento, las plantas permanecerán sintonizadas con usted, no importa para donde se vaya. Al principio, mi socio y yo acostumbrábamos irnos para un bar que había a una cuadra de distancia, y después de cierto tiempo comenzamos a sospechar que las plantas no estaban respondiendo por ningún motivo a la muerte del BRINE camarón, sino más bien a los niveles crecientes o decrecientes de emoción en nuestras conversaciones. Finalmente se nos ocurrió otra forma de seguir con esto. Le vendimos las plantas a otro tipo que las guardó en otro lugar del edificio a donde nunca íbamos. El día del experimento se las pedimos prestadas y fuimos al lugar donde las guardaban, las conectamos y nos fuimos. Esto significaba que las plantas se encontraban en un ambiente extraño, tenían la presencia de los electrodos, sentían la pequeña corriente de la electricidad circulando por sus hojas, y ellas han sido abandonadas.
Dado que no estaban sintonizadas con nosotros ni con nadie más, comenzaron a “buscar en los alrededores” cualquier cosa que les permitiera reconocer su ambiente. Entonces, y sólo entonces, algo tan sutil como las muertes de los camarones fue detectado por las plantas.

DJ: ¿Las plantas se sintonizan con el tiempo solamente con los humanos, o se sintonizan también con otros que haya en el ambiente?

CB: Responderé eso con un ejemplo. Con frecuencia conecto una planta y sencillamente me pongo a trabajar en mis cosas, y luego observo qué la hace responder. El otro día, de regreso en Nueva York, estaba preparando café. La cafetera que teníamos en el laboratorio era de ésas a las que le pones encima una tetera, hierves el agua, la sirves, y el agua gotea hacia abajo. Normalmente nosotros no vaciábamos la tetera, sino que dejábamos esto para después. Pero este día en particular yo necesité la tetera para alguna otra cosa, y por eso vacié el agua hirviendo por el lavamanos. La planta que estaba monitoreando mostró reacciones enormes. Sucede que si no pones químicos o agua muy caliente durante un tiempo largo en el lavamanos, una pequeña jungla comienza a crecer allí. Bajo el microscopio esta jungla es casi tan asustadora como la escena del bar en la Guerra de las Galaxias. Bien, el caso es que la planta estaba respondiendo a la muerte de los microbios.
Me ha sorprendido la capacidad de percepción incluso hasta ese nivel bacteriano. Una muestra de yogurt, por ejemplo, se dará cuenta si empiezas a darle alimento a otra. Algo así como, “A aquél le están dando comida… ¿dónde está la mía?” Esto sucede con un buen grado de repetibilidad. O, si tomas dos muestras de yogurt, conectas una de ellas a los  electrodos, y a la otra la mojas con antibióticos, el yogurt conectado a los electrodos muestra una inmensa respuesta cuando el otro yogurt se muere. Y ni siquiera necesitan pertenecer a la misma clase de bacterias. El primer gato siamés que tuve no comía sino pollo. La esposa de mi socio cocinó un día un pollo de esos y lo envió a mi laboratorio.
Puse el pollo en la nevera y cada día sacaba un pedazo para alimentar el gato. Cuando ya iba a terminar con el pollo, ya estaba viejo y se habían comenzado a desarrollar bacterias en el cuerpo muerto del pollo. Un buen día en que había conectado muestras de yogurt, y cuando saqué el pollo de la nevera para arrancarle algunos pedazos de carne, el yogurt respondió. A continuación coloqué el pollo bajo una lámpara para calentarlo a la temperatura ambiente…

DJ: Obviamente para mimar al gato…

CD: ¡Sí, yo no quería que el gato se tuviera que comer el pollo frío! De cualquier forma, el hecho de estar calentando las bacterias generó enormes reacciones en el yogurt.

DJ: ¿Cómo sabes que tú mismo no estabas influenciando esto?

CB: Por esos días estaba atravesando una fase donde constantemente estaba utilizando suiches de semillas. Las tenía instaladas por todo el laboratorio. Cada vez que desarrollaba alguna acción, golpeaba un suiche, lo que colocaba una marca en el gráfico, que estaba localizado remotamente. De esa forma podía comparar luego la reacción del yogurt, sobre la cual en ese tiempo todavía no me había dado cuenta, con cualquier cosa que estuviera sucediendo en el laboratorio. Y otra vez, cuando volteé el pollo, obtuve esas enormes reacciones en el yogurt.

DJ: ¿Y obtuviste más reacciones cuando el gato comenzó a ingerir el pollo?

CB: Curiosamente, las bacterias parecen tener un mecanismo de defensa tal que un peligro inminente hace que ellas entren en un estado parecido al choque. En efecto, ellas se desmayan. Muchas plantas también hacen esto. Si las fastidias demasiado se vuelven insensibles, casi como una línea plana. Las bacterias hicieron esto, aparentemente, porque tan pronto las bacterias no amigables llegaron al sistema digestivo del gato, la señal desapareció. De ahí en adelante el equipo solo registró una línea plana.

DJ: ¿Cómo monitoreas a distancia?

CB: Tomamos las muestras de glóbulos blancos, luego enviamos la gente a casa a mirar televisión. Con anterioridad habré seleccionado algún programa que produzca una respuesta emocional en ellos, por ejemplo, mostrar a un veterano de Pearl Harbor un documental sobre el enemigo en el Pacífico occidental atacando con aviones. Y luego filmo tanto la escena del programa como la respuesta de sus células. Lo que hallamos es que las células que están fuera del cuerpo todavía reaccionan a las emociones que uno siente, aunque estés alejado millas. La máxima distancia que hemos chequeado ha sido de trescientas millas. Brian O’Leary, quien escribió Explorado el Espacio Interior y Exterior, nos dejó sus glóbulos blancos aquí en San Diego y luego voló a su casa en Phoenix. Durante el viaje siguió cuidadosamente la pista a varias cosas que lo agraviaban, registrando con atención la hora de cada una. La correlación permaneció con la distancia.

DJ: Las implicaciones de todo esto…

CB: Sí, son sorprendentes. Resulta que tenemos dos clases diferentes de bacterias en estrecha sincronización unas con otras. Tenemos plantas que responden a nuestras intenciones. Tenemos plantas que responden a la muerte de otras criaturas. Todo mi trabajo, que consiste en archivadores llenos de papeles con este tipo de datos anecdóticos de muy alta calidad, ha mostrado que estas criaturas, una y otra vez, bacterias, plantas y sucesivamente, están todas fantásticamente sintonizadas unas con otras.
Ahora, cuando trasladas esto a los humanos, esta capacidad se pierde. Durante una observación después de una conferencia que dicté en la Universidad de Yale, estudiantes graduados monitorearon una planta mientras simultáneamente fastidiaban una araña… le ponían las manos alrededor y le impedían correr. Cuando ellos retiraban sus manos, veían una reacción en la hoja que estaba conectada, justo en el instante antes de que la araña corriera, aparentemente en el mismo momento cuando se estaba tomando la decisión. Este es el tipo de observación de alta calidad que repetidamente he visto. Y las células humanas, también, poseen esta capacidad de percepción primaria, pero de alguna manera se pierde, de algún modo con los humanos no llega a la superficie en el nivel consciente. Esta circunstancia le hace preguntarse a uno si nosotros hemos perdido esta capacidad, o si alguna vez tuvimos tal talento.
He llegado a la conclusión de que cuando una persona ha evolucionado espiritualmente de forma suficiente como para ser capaz de manejar este tipo de percepciones, se puede sintonizar apropiadamente con ellas. Hasta entonces puede ser mejor no sintonizarse, a causa del daño que causamos por manejar de modo erróneo la información recibida. Algunas veces tenemos la tendencia de vernos a nosotros mismos como la forma de vida más evolucionada del planeta. Somos muy exitosos en empeños intelectuales. Pero ellos pudieran no constituir las máximas escalas mediante las cuales juzgar. Pudiera ser que haya otros seres más avanzados espiritualmente. Pudiera ser también que nos estemos aproximando a un lugar donde fuésemos capaces de mejorar nuestra percepción de forma segura. Creo que cada vez más y más la gente está trabajando abiertamente en estas áreas de investigación hasta ahora marginadas.
Por ejemplo, ¿has escuchado sobre los trabajos de Rupert Sheldrake con los perros? Él coloca una cámara controlada por tiempo tanto en el perro, en la casa, como en el humano asociado en el trabajo. Ha descubierto que incluso para gentes que regresan del trabajo a diferentes horas del día, en el momento en que la persona deja el trabajo el perro en la casa se dirige a la puerta.

DJ: ¿Cómo ha recibido tu trabajo la comunidad científica?

CB: Con excepción de los científicos marginales, como Rupert Sheldrake, primero lo ridiculizaron, luego hubo hostilidad, y la mayoría ahora guarda silencio. Al principio ellos denominaron a la percepción primaria Efecto Backster, quizá en la esperanza de que pudieran ridiculizar las observaciones llamándolas igual a este loco que asegura ver cosas que la ciencia seria ha pasado por alto. El nombre se quedó así y, debido a que la percepción primaria no puede descartarse fácilmente, ya no es un término despreciable.
Por la misma época en que los científicos estaban ridiculizando mi trabajo, la prensa popular me estaba dedicando mucha atención, con docenas de artículos y secciones de libros, tales como La Vida Secreta de las Plantas. Nunca pedí que se publicara ninguno de esos artículos, y jamás me he lucrado debido a este trabajo. Siempre ha sido la gente quien ha venido a mí a solicitar información adicional.
De cualquier modo la comunidad botánica se estaba preocupando mucho. Querían llegar al fondo de todo este “sin sentido de las plantas”, y así, en el congreso de 1975 de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en New York, planearon resolver el asunto. Arthur Galston, de la Universidad de Yale, un muy conocido botánico, reunió un selecto grupo de científicos para, en mi opinión, neutralizar mi trabajo. Esta es una de las respuestas típicas de la comunidad científica, para “comparar notas” con relación a teorías controvertidas. El año anterior, en Chicago, se enfocaron en Immanuel Velikovsky, quien escribió Mundos en Colisión. Yo ya había aprendido que uno no se mete en estas cosas para ganar; se mete para sobrevivir. Y fui capaz de lograrlo así.
Hoy día han llegado al punto en que no pueden contradecir la investigación que he estado haciendo, y así su estrategia ha sido simplemente ignorarme, en la esperanza de que yo me esfume. Esto, claro, tampoco les está funcionando.

DJ: ¿Cuál es su crítica principal?

CB: El gran problema, y esto es un gran problema hasta donde se refiere toda la investigación general acerca de la conciencia, es la repetibilidad. Los eventos que yo he observado deben ser espontáneos. Si uno ha pensado en ellos con anticipación, ya los cambió . Todo se reduce a algo muy simple: la repetibilidad y la espontaneidad no van de la mano, y mientras los miembros de la comunidad científica sobre enfaticen ese aspecto de la metodología científica, no van a llegar muy lejos en la investigación de la conciencia. Estoy seguro de ello. Esto es precisamente lo que ha mantenido este asunto muerto por años.
Tal como lo conté en mi observación inicial de 1966, no solo la espontaneidad es importante, sino que también lo es la intención. Uno no puede fingir; no sucederá nada. Si uno dice que va a quemar una hoja de la planta, y no tiene la intención de hacerlo, no sucederá nada. Así, ud. no puede fingir considerar una amenaza al “bienestar” de la planta, ni puede planear cuando esté trabajando respecto de la repetibilidad. La gente joven sabe que la espontaneidad y la repetibilidad no van juntas. Constantemente escucho gentes de diferentes lugares del país que desean saber qué es lo que causa las  reacciones de las plantas. Les digo, “No hagan nada. Vayan a su trabajo, tomen notas de tal modo que luego les indiquen qué estuvieron haciendo durante tiempos específicos, y luego transfieran eso a sus grabaciones de gráficas o sistemas de seguimientos de los cambios. Pero no planeen nada, o el experimento no funcionará.” Los individuos que hacen esto con frecuencia descubren su propio equivalente de mi observación inicial, y con frecuencia obtienen el primer premio en sus ferias de la ciencia, etc. Pero luego ingresan a Ciencias 101, en donde les dicen que lo que hicieron antes no es importante.
Han habido unos cuantos intentos por parte de los científicos para replicar mis trabajos con los langostinos hervidos, pero todos han sido metodológicamente inadecuados. Cuando supieron que tenían que automatizar el experimento, simplemente se fueron para el otro lado de la pared, luego utilizaron circuitos cerrados de televisión para vigilar lo que sucedía. Claramente, no estaban removiendo su conciencia del experimento. Así es muy fácil fracasar en ese experimento y, seamos honestos, algunos de los científicos que han tratado de reproducirlo se sintieron felices cuando fracasaron con él, porque haber tenido éxito hubiera significado ir en contra del cuerpo del conocimiento científico.
Finalmente me rendí tratando de pelear con los científicos sobre esto, porque sé que incluso si el experimento falla, la gente que lo intenta todavía verá cosas que cambiarán su conciencia. Esto significa que jamás serán los mismos.
Tengo gente llegándome hoy que no me hubiera dicho nada hace 20 años. Con frecuencia me dicen, “Creo que hoy día puedo asegurarle cómo Ud. cambió realmente mi vida con lo que estaba haciendo por allá a principios de los 70s.” Estos son científicos que no se podían dar el lujo en ese entonces de aventurarse en lo nuevo por miedo a perder la credibilidad, y porque luego sus solicitudes de apoyo se verían afectadas.

DJ: El énfasis sobre la repetitibilidad parece algo que va contra la vida, dado que la vida misma no es repetible. Y ese énfasis es increíblemente importante porque, como lo puso en claro Francis Bacon, la repetibilidad está inextricablemente ligada al control. Y el control es fundamentalmente de lo que se trata la ciencia occidental. Para que los científicos renuncien a la repetitibilidad significa que renuncien al control, lo que significa que deben renunciar a la cultura occidental, lo que significa que ello no va a suceder hasta que la civilización colapse bajo el peso de sus propios excesos ecológicos.
Okay. Estamos encarando varias opciones. Pudiéramos creer que usted está mintiendo, y así le está pasando a todos los otros que alguna vez hayan experimentado esto. Pudiéramos creer que lo que usted está diciendo es cierto, y que la noción completa de repetitibilidad – y en esencia la dirección total del método científico -, necesita trabajarse de nuevo, al igual que todas las nociones de lo que es la conciencia, la comunicación, la percepción, y así sucesivamente. O pudiéramos creer que usted está equivocado. ¿Existe alguna posibilidad de que haya pasado por alto alguna respuesta estrictamente cartesiana, baconiana, mecanicista, para sus observaciones? En alguna parte leí que la respuesta de un científico a su trabajo fue que debería haber un cable flojo en su detector de mentiras.

CB: En treinta y un años he encontrado todos mis cables flojos. No, no puedo ver ninguna solución mecanicista. Algunos parapsicólogos creen que he llegado a dominar el arte de la psicoquinesia, y que muevo la pluma de mi polígrafo con mi mente – lo que de por sí ya sería un buen truco -, pero esto pasa por alto el hecho de que he logrado volver aleatorios y automáticos muchos de los experimentos, en los que ni siquiera me doy cuenta de lo que está sucediendo, hasta que posteriormente estudio los videos y las gráficas resultantes. Las explicaciones convencionales se han vuelto muy delgadas. La electricidad estática es una de ellas. A ésa la publicaron en “Harper’s”. Si usted hace  por la habitación y toca la planta, obtiene una respuesta. Pero claro está que yo rara vez toco la planta durante los períodos de observación, y en cualquier caso tal respuesta es totalmente diferente.

DJ: ¿Entonces cuál es la señal que la planta registra?

CB: No sé. No creo que la señal, cualquiera que sea, se disipe con la distancia, que es lo que sucedería si estuviéramos tratando con fenómenos electromagnéticos. Yo acostumbraba conectar una planta y luego irme a dar una caminada con un temporizador aleatorio en mi bolsillo. Cuando el temporizador terminaba, yo regresaba a casa. La planta siempre respondió en el momento en que yo me volví, sin importar la distancia. Y la señal desde Phoenix fue exactamente tan fuerte como si Brian O’Leary estuviera en la habitación de enseguida. Me siento cómodo diciendo que la distancia no denigra la señal.
También, hemos tratado de ponerle una barrera a la pantalla utilizando contenedores aislantes de plomo y otros materiales, pero hemos encontrado que no la podemos aislar.
Esto me hace pensar que la señal en realidad no viaja de aquí para allá, sino que más bien se manifiesta en diferentes lugares sin tener que viajar para estar allí.
Esto se une a mis sensaciones sobre los tiempos de transmisión. Sospecho que no se requiere tiempo alguno para que las señales viajen. No hay forma de utilizar distancias terrestres con las que pudiéramos chequear esto, pues si la señal fuera electromagnética viajaría a la velocidad de la luz; la demora biológica consumiría más que la fracción de segundo que se requeriría para que la señal viajara. La única manera para chequear esto sería en el espacio exterior.
Sobre esta opinión me apoyan – respecto de que la señal no es dependiente ni del tiempo ni de la distancia – algunos físicos cuánticos. Hay algo llamado el Teorema de Bell, el cual indica que cuando un átomo en un lugar remoto cambia la dirección de su giro, un átomo aquí cambiaría también la suya instantáneamente.
Todo esto, claro está, firmemente nos coloca en el territorio de lo metafísico, lo espiritual.
Piense sobre sus oraciones o meditaciones. Si usted fuera a orarle a Dios, y Dios estuviese en el lado lejano de la galaxia, y su oración viajara a la velocidad de la luz, sus huesos serían polvo muchísimo antes de que Dios respondiese. Pero si Dios, de cualquier forma que lo defina, está en todas partes, su oración no tiene que viajar.

DJ: Lo siento si me estoy poniendo muy denso. Vayamos realmente a lo concreto. Lo que usted tiene es la imagen de estar quemando la planta…

CB: La imagen, sí. No palabras.

DJ: Y la distancia no importa. Entonces, ¿qué sucede precisamente en ese instante? ¿Cómo reacciona la planta?

CB: No pretendo saberlo. De hecho, he atribuido mucho del éxito sobre estar todavía activo en este campo – en no haber sido neutralizado -, al hecho de no haber pretendido ninguna explicación sobre esa cosa. En otras palabras, si doy alguna explicación fallida, sin que importe cuántos datos tenga, o cuántas observaciones de calidad haya hecho, la comunidad científica clásica utilizará la explicación incorrecta para tirar a la basura mis datos y observaciones. Por eso es que siempre he dicho que no sé cómo sucede esto. Soy un experimentalista. No un teórico.

DJ: Todavía estoy confundido. ¿Qué es entonces la conciencia? La capacidad que las plantas tienen para percibir intenciones me sugiere una redefinición radical de la conciencia.

CB: ¿Quieres decir que esto perjudicaría la noción de que la conciencia es una propiedad exclusivamente humana?

DJ: O de otros de los así llamados animales superiores. Como las plantas no tienen cerebros, no pueden, de acuerdo con el pensamiento occidental, tener conciencia.

CB: En el piso de arriba tengo un libro bien gordo sobre la conciencia del átomo. Yo creo que la ciencia occidental sobre-exagera el papel del cerebro en la conciencia. La conciencia pudiera existir a un nivel enteramente diferente, en el nivel etérico, por ejemplo. Se ha hecho bastante buena investigación sobre la visión remota, es decir, la capacidad de describir condiciones en un lugar distante. Más investigaciones buenas se han hecho respecto a sobrevivir después de la muerte del cuerpo físico. Todas ellas apuntan hacia la noción de que la conciencia no tiene que estar correlacionada específicamente con la materia gris. Este es otro asunto del que necesitamos desencartarnos.
El cerebro puede tener algo que ver con la memoria, pero se puede argumentar con fuerza que mucha parte de la memoria no está almacenada allí.

DJ: Cualquier atleta está familiarizado con el concepto global de memoria celular o al menos corporal. Cuando uno practica, lo que está tratando es de construir memoria en los músculos.

CB: El cerebro pudiera incluso no ser parte de este circuito.

DJ: Cuando yo practicaba salto alto en la universidad, sabía que si era consciente no sería capaz de saltar. Tenía que sacar mi mente del camino. Lo mismo sucede en el basketball. Si el juego está en línea, lo último en que deseas pensar es sobre el juego. Tú deseas que los músculos hagan lo que ellos saben hacer.

CB: Cuando me retiré de la marina, por allá en 1945, fundé lo que en su tiempo era el mayor gimnasio de alzamiento de pesas aquí en la costa oeste. Todos entendíamos que una parte de nuestro trabajo se tenía que enfocar en las células de los músculos, pidiéndoles que crecieran. Comunicación celular con aquellos músculos, preguntándoles qué quieren, y diciéndoles qué quieres tú.

DJ: También estoy pensando en artículos que he leído en los efectos posteriores a un trauma emocional – abuso infantil, violación, guerra -. Una enorme cantidad de investigaciones muestran que los traumas se improntan en diferentes partes del cuerpo. Una mujer víctima de violación puede más tarde sentir una quemazón en su vagina. Alguien de quien se abusó tarde en la noche puede tener problemas para quedarse dormido. Por razones puramente fisiológicas.
Pero impulsemos esta noción de la conciencia un poco más allá. ¿Has realizado también algún trabajo con lo que normalmente se llamarían materiales inanimados?

CB: Claro está, la hipótesis de Gaia – la idea de que la Tierra es un gran organismo viviente, con muchísimas correlaciones construidas -, cabe muy bien con esto. El planeta va a tener la última palabra con relación al daño que le estamos haciendo los humanos.
Sospecho enormemente que la naturaleza posee una forma de manejar el abuso. El planeta lo hará, quizá un poco más severamente de lo que nos gustaría. Sería mejor si nos hiciéramos cargo de los problemas, pero…

DJ: ¿Cómo ha sido recibido tu trabajo en otros lugares del mundo?

CB: Los rusos han estado siempre muy interesados. Recuerdo que en 1973 me solicitaron ser el director de la sección de comunicaciones hombre-planta-animales del primer congreso de la Asociación Psicotrónica Internacional en Praga, Checoslovaquia, y varios científicos de la academia clásica rusa asistieron, algunos asegurándome que habían venido expresamente desde Moscú para escuchar mi conferencia y para entrevistarme con relación a posteriores detalles. Los encontré muy abiertos y eruditos, no como aquí, donde mucha gente se asusta por tocar estas áreas de investigación. De muchos modos, ellos me parecieron mucho más sintonizados con conceptos espirituales que la mayoría de los científicos occidentales. Esto puede ser debido al rincón en el que han sido colocadas las gentes occidentales por la religión organizada.
No creo que la religión organizada haya hecho un muy buen trabajo. Se supone que ella le diría a uno de un modo significativo de dónde viniste, qué estás haciendo aquí y para dónde vas, y en mi opinión falla en todos los tres casos. Esto conduce, en mi opinión, a nuestro presente triste estado, en el cual, para tomar el caso de los servicios médicos como ejemplo, nos enfrentamos con una terrible cantidad de gente cansada de vivir y temerosa de morir. Y de este modo se gastan billones de dólares para mantenerlos en ese estado de limbo.
Ciertamente esta gente no es feliz, están tan poco preparados para la muerte, tan inseguros de lo que les sucederá en el proceso de morir, que parece no existe un lugar donde puedan ir.

DJ: ¿Cómo te tratan en el sub continente Hindú y el oriente lejano?

CB: Siempre que me encuentro con científicos Indios – budistas o hindúes – y hablamos sobre lo que yo hago, en lugar de darme ese montón de desprecio me dicen, “¿Qué fue lo que los demoró tanto?” Mi trabajo se aviene muy bien con muchos de los conceptos del hinduismo y el budismo.

DJ: ¿A qué le temen los occidentales?

CB: Quizá la pregunta es ¿por qué los científicos occidentales no están trabajando más en esto? Creo que la respuesta es que si lo que yo estoy observando es exacto, muchas de las teorías que hemos construido durante todas nuestras vidas necesitan una revisión completa. He conocido biólogos que dicen, “Si Backster tiene razón, estamos en líos.” Se necesita cierta clase de carácter y personalidad para soportar eso. La gran pregunta que creo debemos hacerle a nuestra comunidad científica occidental es la que me hacen a mí científicos hindúes o budistas, “¿Por qué les tomó tanto tiempo?” Los científicos, y toda esa comunidad en general, están atrapados en un lugar difícil, pues con el objeto de conservar nuestro pensamiento científico, ellos deben ignorar una tremenda cantidad de información. Y más y más de esta información se está recogiendo todo el tiempo. Creo que en el futuro próximo veremos un cambio. La gente que va tras empeños científicos se está tropezando todo el tiempo con estos fenómenos de la comunicación.
Parece imposible, especialmente dada la sofisticación de la instrumentación moderna, que ellos pasen por alto esta sintonización tan fundamental que ocurre por todas partes a nuestro alrededor… y sólo hasta entonces serán capaces de pretender que ello es el resultado de “alambres flojos.”

DJ: Si tu trabajo fuese comúnmente aceptado mañana y se actuase sobre él, no solamente como experiencial de las gentes, sino también por la comunidad científica, ¿qué significaría eso?

CB: Significaría un replanteamiento radical de nuestro lugar en el mundo. Creo que lo estamos viendo ya. Hay algunos lugares donde las compañías de seguros ya están pagando por medicina alternativa. Y la aceptación de Deepak Chopra, quien dicta conferencias sobre las mismas cosas de las que estamos hablando aquí, es un paso grande. Ahora que ha comenzado esta aceptación – aunque hasta un grado limitado -, ella continuará adquiriendo velocidad. Ya tengo 73 años, e incluso durante mis días creo que veré una revolución que ya está en perspectiva. Asistí a una reunión en Sri Lanka en diciembre pasado, en la que había gente de la India, Pakistán, unos doscientos de Taiwán, y una cantidad similar de la China continental. Todo el mundo departió hermosamente, hablando el lenguaje común de la medicina alternativa.
Había muy pocos científicos americanos allí, lo que es tanto desafortunado como previsto.
En los Estados Unidos seguimos negándonos, pero esto no durará mucho más. No podemos negar por siempre lo que tan claramente existe allí.

Anuncios
 
1 comentario

Publicado por en enero 1, 2015 en Entrevistas

 

Etiquetas: , , , ,

Una respuesta a “Entrevista a Cleve Backster (1998 )

  1. Luis Hernandez

    abril 27, 2015 at 12:15 pm

    Excelente, me ha gustado mucho esta entrevista y no tenia conocimiento sobre esto. Muchas gracias por publicarlo, pido permiso para compartirlo, un saludo.

     

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: