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Experiencia voluntaria fuera del cuerpo: Un estudio de resonancia magnética funcional

27 Dic

Por Andra M. Smith y Claude Messier

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El presente estudio examinó los patrones de imágenes cerebrales funcionales en una participante que reportó ser capaz, a voluntad, de producir sensaciones somatosensoriales al experimentar su cuerpo movimientos fuera de los límites de su campo físico, y estando todo el tiempo consciente. Se encontró que los cambios cerebrales funcionales asociados con la experiencia Extra-Corporeal Experience(ECE) eran diferentes a las observadas en las imágenes fuera de ese campo. Las activaciones que quedaron unilateralmente involucradas fueron el área izquierdo, el área motor y supramarginal posterior, así como circunvoluciones en el temporal superior. Los dos últimos se solapan con la unión parietal temporal que se ha asociado con las experiencias fuera del cuerpo. El cerebelo también mostró activación, siendo consistente los datos del participante en la “impresión de movimiento” durante la ECE.
También daba actividad circunvolucional frontal orbital superior, región a menudo asociada con el monitoreo de la acción. Los resultados sugieren que la ECE representa un tipo inusual de imágenes kinestésicas.

Introducción

La experiencia del propio cuerpo es un proceso fundamental para que nos permita interactuar con el mundo exterior. La Experiencia corporal se basa en la integración de información visual vestibular y somatosensorial (Giummarra et al., 2008 ; Berlucchi y Aglioti, 2010 ; de Vignemont, 2011 ;Blanke, 2012 ; Moseley et al, 2012). Esta información permite el seguimiento del cuerpo en el espacio, en relación con otros objetos y seres en nuestro medio ambiente. El seguimiento de nuestro cuerpo, a su vez, orienta nuestros movimientos (Goodale et al., 2008). La experiencia consciente de nuestro cuerpo suele corresponder a través de las modalidades sensoriales de manera que, lo que vemos de nuestro cuerpo también es lo que sentimos desde sensaciones somatosensoriales y vestibulares ( Tsakiris, 2010). Las sensaciones y percepciónes asociadas a nuestro cuerpo en movimiento también se pueden provocar en nuestra imaginación, aunque la mayor parte del tiempo de una forma atenuada.
El refuerzo más patente para este punto de vista ha venido mediante la demostración (quizás incompleta) de la superposición entre imágenes, la preparación de la acción, y la acción (Porro et al., 1996; Guillot et al., 2008, 2009 ;.Szameitat et al, 2012a , b). Estos estudios muestran que las imágenes motoras dependen tanto de regiones del cerebro asociadas con el rendimiento de la acción motor, y también en las regiones del cerebro asociadas con la percepción somatosensoriales del cuerpo.La Imaginería motora voluntaria e involuntaria también está presente en las personas amputadas o con un miembro ortopédico ,asociado a menudo junto con la percepción somatosensorial (Melzack, 1989, p 657;. Ramachandran y Hirstein, 1998, p 493.). Algunos amputados también pueden entrenarse para experimentar de un movimiento anatómicamente imposible con su miembro “fantasma”, sugiriendo la plasticidad de los sistemas sensoriomotores (Moseley y Brugger, 2009 , p. 1069).

La naturaleza multi-componente de la representación del cuerpo también se revela en las ilusiones perceptivas, como la ilusión de la mano de goma (Botvinick y Cohen,1998). En la ilusión con la mano de goma, la creencia basada en la visión de que la mano de goma no es parte del cuerpo del participante es contrarrestada por el toque simultáneo de la mano artificial y la mano real,  y conduce a un cambio en la atribución de la localización de la estimulación sensorial de la mano real para la otra (Hohwy y Paton, 2010). En un experimento con un modelo de mano móvil, las condiciones podrían ser manipuladas para que los participantes reportaran una disociación del sentido de propiedad (impresión de que la mano falsa es la suya) o el sentido de agencia (impresión de que los participantes controlan los movimientos de la mano falsa) (Kalckert y Ehrsson, 2012). Otro experimento demostró que la extremidad concurrente y las ilusiones de orientación de todo el cuerpo ,provocados por la realidad virtual del  desplazamiento visual eran disociadas y no dependía de la acción ( de oliva y Berthoz, 2012 , p. 1050).

Durante estas ilusiones, los participantes no dudan de que la percepción del cuerpo desplazado es ilusoria (Blanke y Metzinger, 2009). Por el contrario, cambia la percepción del cuerpo de origen neurológico (Blanke y Mohr, 2005) al ser inducida farmacológicamente (Morgan et al., 2011 ; .Wilkins et al, 2011) y puede conducir a que las personas informen de que la parte del cuerpo o cuerpo ilusorio es más realista o corresponde a un “doble” de su cuerpo. En las siguientes descripciones, el “doble” se refiere al cuerpo ilusorio (o partes de los mismos). Parece haber un consenso general en la adopción de la clasificación propuesta por Brugger para describir estas ilusiones (Brugger y Regard, 1997). La alucinación autoscópica es una alucinación visual de la parte superior de un doble del cuerpo. La Heautoscopia es una alucinación visual y somestética. El doble, que aparece como a través de un velo, puede reflejar los movimientos de la persona.como una alucinación Heautoscopica la cual es acompañada por un vago sentimiento de desapego y de despersonalización. El doble se siente vagamente como otro yo. La sensación de presencia es una alucinación somestética que un doble está presente por lo general cerca o incluso nos  toca,  pero no se ve. La experiencia extracorporal es una experiencia visual y somestética en el que el doble es visto desde una perspectiva diferente, a menudo inmóvil. Debido a que el cuerpo de esta experiencia es “vista” desde una perspectiva en tercera persona (es decir, la de arriba), el cuerpo visto es ilusorio, incluso llega a ser es congruente con la posición del cuerpo durante la ilusión (por ejemplo,acostado). La experiencia se acompaña de una profunda sensación de estar fuera del cuerpo y con sentimientos de significación de la experiencia.
El estudio de las áreas cerebrales lesionadas o anormales se utiliza a menudo para ganar la penetración en las áreas del cerebro involucradas en los fenómenos normales de representación del cuerpo. Sin embargo, también hay evidencias anecdóticas de que estas intensas alucinaciones pueden ocurrir en casos no neurológicos, aunque tienen una incidencia baja y, a parte de las ilusiones de micro-gravedad, son impredecibles. En el presente informe, se utilizó la resonancia magnética funcional para examinar a un individuo que informó tener la capacidad de “a voluntad” experimentar la salida fuera de su cuerpo físico mientras estaba acostado en reposo. La descripción subjetiva del participante nos llevó a utilizar el término experiencia extracorpórea (ECE) a lo largo de este artículo, para subrayar la diferencia entre el fenómeno estudiado aquí y la definición más común de las experiencias fuera del cuerpo(OBE). Se incluyeron una serie de paquetes de imágenes guiadas para especificar la actividad cerebral relacionada con la ECE. Uno de las paquetes de control fue de imágenes motoras para un movimiento diferente (saltos). Una segunda condición de control fue alternando entre movimientos de los dedos reales e imágenes motoras del mismo movimiento. Finalmente, estábamos interesados ​​en determinar si había una diferencia entre imaginar a sí misma la realización de la ECE (pero no experimentar la ECE) y si difería de la imaginación de otra persona que realiza el mismo movimiento de la ECE.

Materiales y métodos

La Participante

La participante era una mujer diestra,de 24 años quien era estudiante de psicología en el momento de la prueba. Ella firmó un consentimiento informando y aprobado por la University of Ottawa Research Ethics Board. La participante se encontraba en una clase de pregrado sobre las alucinaciones de representaciones corporales en pacientes que reportan experiencias de su cuerpo fuera de su cuerpo físico (Blanke y Arzy, 2005 ). La participante informó de forma espontánea, después de la clase, que ella podría tener una experiencia parecida “fuera del cuerpo”. La participante describió que su experiencia  empezó cuando era niña, en esa fase descubrió que podía obtener la cualidad de moverse por encima de su cuerpo y lo utilizaba como una distracción a la hora dormir la siesta. Ella continuó realizando esta experiencia a lo largo  de los años hasta la actualidad. Dice hacerlo a menudo antes de la aparición del sueño como una ayuda para dormir. Describió la experiencia como una variable en la función de su estado de ánimo. Era capaz de verse a sí misma al estar en el aire por encima de su cuerpo, en posición horizontal, y girando referente al plano horizontal. La participante informó que no hubo emociones particulares vinculadas a la experiencia. Ya como adulta, la participante con poca frecuencia “practicaba” la experiencia; la experiencia no se produce de forma espontánea, pero se induce deliberadamente. Describe la experiencia en los siguientes términos:

“Me siento a mí misma en movimiento,o más exactamente, puedo hacerme sentir como si me estoy moviendo. Sé perfectamente que yo no me estoy moviendo realmente.
No hay dualidad entre el cuerpo y mente cuando esto sucede. De hecho, soy hipersensible a mi cuerpo en ese momento, porque estoy tan concentrada en la sensación de movimiento y.. Yo soy el movimiento. Por ejemplo, si yo ‘giro’ durante un tiempo largo, me mareo. No me veo a mí misma por encima de mi cuerpo. Más bien, todo mi cuerpo se ha movido hacia arriba. Me siento como estar por encima de donde yo sé que estoy. Por lo general también me imagino a mí misma como ascender en el ojo de mi mente, pero la mente no es sustantiva. No se mueve a menos que el cuerpo lo haga “.

Procedimiento

Se administraron cuatro cuestionarios. El Pittsburgh Sleep Quality Index (Buysse et al., 1989 )se utilizó para detectar posibles trastornos del sueño, debido a apariciones en los trastornos del sueño asociados con alteraciones somatosensoriales o percepciones vestibulares (Braithwaite et al., 2011). Para estimar la imaginería visual y kinestésica se pidió a los participantes a completar el Movement Imagery Questionnaire-Revised-8-item (MIQ-R; Hall y Martin, 1997) y el Kinesthetic and Visual Imagery Questionnaire -20 ítems (KVIQ; Malouin et al., 2007 )y por último la PAS- Perceptual Aberration Scale  ( Arzy et al., 2007 ).

“Adquisición de Datos

El experimentador proporciona instrucciones a la participante a través de unos auriculares MRI . Los datos se recogieron en una sesión de imágenes durante los cuales se obtuvieron las dos imágenes de RM anatómicas y funcionales. Todas las imágenes se realizaron con un 1.5-T Siemens Magnetom Symphony MRI scanner. La participante yacía en posición supina con la cabeza fija en un soporte cabecero. Un T1-weighted spin echo localizer fue adquirido y utilizado para tomar  imágenes en 3D (TR / TE 11,2 / 21 ms, ángulo de rotación de 60 °, el campo de visión (FOV) 26 cm x 26 cm, 256 × 256 matriz, corte  1,5 mm) para análisis estructurales.
Una exploración FLAIR T2 también se realizó y fue inspeccionada por un neuroradiólogo después de la sesión de exploración para asegurar que no había ninguna anomalía estructural. Las resonancias magnéticas cerebrales  se tomaron con un T2 de secuencia de pulsos ecoplanares ponderadas (TR/TE 3000/40 ms, ángulo de rotación de 90°, FOV 24 cm x 24 cm, 64 x 64 matriz, grosor de corte de 5 mm, 27 cortes axiales, 62,5 kHz de ancho de banda).

Tabla 1. Características de cada ejecución durante la sesión de escaneo.

La Tabla 1 presenta el orden y las características de cada carrera. Se pidió a la participante después de las imágenes estructurales que fueron adquiridas si ella creía que sería capaz de “realizar” su ECE: Ella reportó tener la certeza de que podía realizarlo positivamente. Las carreras de imágenes funcionales duraron 59 min. en total con 10 min adicionales que constaron como instrucciones entre series. Seis “series” funcionales se tomaron en el escáner utilizando un diseño de bloques. Las Pruebas 1, 4 y 6 implicó a que la participante entrara y saliera de su experiencia de ECE durante 5 min., a dominio oral del investigador bajo “start” y “stop”. Ella se indujo a la ECE a la orden del investigador de “start” y luego se detuvo después de 90 seg. con la palabra “stop”. Esto se repitió cuatro veces para las Pruebas 1 y 6 y tres veces para la 4. Se pidió a la participante para realizar su ECE a la orden de “start” que moviera un dedo cuando se sintiese a sí misma fuera del cuerpo. Se le pidió el movimiento del dedo de nuevo si la ECE se detenía antes de que el investigador dijera “stop”. Como este fue el caso en dos ensayos, los bloques se ajustaron al máximo con los datos obtenidos y el análisis de imágenes incluyen exploraciones de los bloques de la ECE y el resto bloques.
Si ella concluía su ECE antes de que el experimentador la detuviera ella volvería a tocar con el dedo (a la vista de los investigadores). En la serie 1, la ECE consistía en estar por encima de su cuerpo y balancearse de lado a lado. La participante reportó tener problemas para detener el movimiento de balanceo. La participante también señalizaba si el movimiento se detenía durante el experimento – el tiempo de movimiento  detenido y re-iniciado se registró para su posterior análisis.
En la operación 4 se pidió a la participante a realizar una ECE (por encima de su cuerpo y girar horizontalmente), indicando con su dedo cuando se sentía el arranque. La participante informó la dificultad para iniciar el movimiento (el inicio de cada subejecución siempre se retrasó a diferencia de otras pruebas – todos los tiempos demoras tuvieron su origen en el análisis de datos). La participante informó de que el movimiento de giro era difícil de detener para el período de descanso. Debido a que a la participante no le gustaba ese movimiento de giro (ella se mareaba), cambió a un movimiento “flotando en mar”. En la prueba 6, la ECE fue el movimiento de meneo: la participante informó de las sensaciones como menos “fuertes”.
La segunda, tercera y quinta carreras fueron guiadas por imágenes motoras. La Prueba 2 incluyó a un experimentador instruyendo con una palabra (ya sea “Alguien” o “Usted”) cada 30 seg, alternando mientras le visualizaba a ella, realmente se movía como lo hizo en la ECE o mientras visualizaba a una persona haciendo el mismo movimiento. Esta fue una tarea de 5 min. El comentario informal de la participante era que ella no “se siente a sí misma en movimiento” cuando “visualiza” su experiencia durante la serie 2. Estábamos interesados ​​en determinar si había una diferencia entre imaginarse a sí misma en la realización de la ECE (pero sin experimentar la ECE) y si difería de la imagen de otra persona que realizara el mismo movimiento de la ECE. La Prueba 3 incluyó el mismo diseño de bloques alternados mediante el cual, la participante se imaginó realizar saltos y descansos: se trataba de una tarea de control para determinar qué estructuras estuvieron involucradas en la no-ECE de imágenes motoras. La participante practicó las instrucciones para Prueba 3 antes de iniciar la serie, para asegurarse de que ella era capaz de visualizarse a sí misma. A partir de los comentarios de los participantes, se infiere a que la visualización de sí misma haciendo saltos no involucra a las sensaciones de movimiento asociados con su experiencia extracorpóreo. Prueba 5, involucra a la participante a mover sus dedos de la mano derecha (el pulgar) y luego visualizarse a sí misma realizando el mismo movimiento. Una vez más, la participante no informó una sensación de movimiento. Se añadió esta tarea de control para determinar las áreas del cerebro involucradas en una acción motriz simple y su versión imaginada. Una vez más, cada bloque fue de 30 seg. y la Prueba fue de 5 min. Nuestras conversaciones con los participantes sugirieron que su experiencia extracorpórea implicó la sensación de movimiento, mientras que otras tareas de imágenes que realizaba no implicaban esta sensación.

Resultados

Cuestionarios

Los resultados MIQ-R indican que la participante tenía imaginería kinestésica comparable a la observada en los atletas de competición deportiva (M = 5.5), pero superior imaginería visual (M = 7) ( Roberts et al., 2008 ). En el KVIQ, la participante anotó un promedio de 4.1 en la escala de las imágenes visuales (comparable con los controles sanos, pero de más edad) y 4,3 en la escala de las imágenes cinestésicas, que es superior a los mismos controles. El Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh (PSQI = 5) fue ligeramente mayor de lo esperado en los participantes sanos (PSQI = 2,67): esto se debió esencialmente a la latencia del sueño más largo (90 min).
En la escala de aberración perceptual PAS, la participante respondió “false” a la mayoría de los estados a excepción de los siguientes elementos (sus respuestas en cursiva): (T.12) De vez en cuando, cuando me miro en el espejo, mi cara parece muy diferente a la usual. (Sólo cuando estoy contemplando mi propia mortalidad);<(T.15) A veces cuando veo cosas como mesas y sillas, que parecen extraños.(.. De vez en cuando, pero voluntarias veces a altas horas de la noche, puedo jugar con la perspectiva, es decir, hacer que las cosas parezcan más cerca o más lejos, a veces, los objetos ordinarios parecen extraños en el sentido de que toda la existencia es extraña);(T.23) Me ha parecido a veces como si mi cuerpo se derretía en mi entorno. Siempre voluntariamente puedo hacerlo sentir como mi cuerpo va hacia abajo en mi cama);
(T.31) A veces me siento como si todo a mi alrededor se está inclinando. (Casi siempre esto es voluntario … normalmente cuando estoy aburrida en clase).

Resultados de la ECE

La participante informó de tener éxito en su comienzo y el final de la ECE sobre la demanda del experimentador. La experiencia para la Prueba 1 comenzó de inmediato, y empezó a verse a sí misma por encima de su cuerpo meciéndose con los pies en movimiento hacia arriba y abajo, mientras su cabeza se movía hacia arriba y hacia abajo como en el meneo de las olas del mar.

La segunda Prueba ECE  fue la más intensa e involucró a la participante viendose a sí misma por encima de su propio cuerpo, girando a lo largo del eje horizontal.

El ECE definitivo (Prueba 3) involucró a la  participante girando como en el segundo ECE.

Los Patrones de activación neuronal para cada uno de estos recorridos ECE se analizaron por separado con el descanso restante de la experiencia. Dada la falta de diferencias significativas entre los resultados de cada una de las tres Pruebas, todas las series de ECE se combinaron en un análisis para aumentar la potencia y observar las regiones del cerebro que se activan de forma concomitante para cada ejecución.

Los resultados se presentan con un error (FWE) decorrección muy estrictos para comparaciones múltiples en 0,001. Los resultados que se presentan en la Figura 1. Las áreas más activados y significativas durante la ECE en comparación con los bloques no ECE quedaron marcados  en el área motora suplementaria (SMA), la circunvolución supramarginal gyrus / posterior temporal superior, el giro temporal inferior, circunvoluciones frontal orbital medio y superior,  y el cerebelo.

Prueba 1. Imagen de regiones activadas de manera significativa del cerebro mientras el participante era tener experiencias extra-corpórea. Más significativamente regiones activadas son lateralizado hacia el lado izquierdo e incluyen la zona complementaria motora (F), el cerebelo (B, D, E), la circunvolución supramarginal (D, F), la circunvolución temporal inferior (B, D, F) , las circunvoluciones orbitofrontal media y superior (A, C, D, E). El p-valor se fijó en 0.001 sin corregir para esta imagen con el umbral de racimo en 200 voxels significativos.

El parietal y la activación temporal superior tomados juntos corresponden a la unión temporal parietal. Hubo significativamente menos activación durante los bloques de ECE en comparación con bloques no ECE (Figura 2 ) en las regiones visuales posteriores bilateral: la circunvolución lingual y la cuneus.

Figura 2. Áreas de actividad reducida durante los ECE en comparación con el resto. La corteza visual está particularmente afectada (A) Representación del lado derecho;. (B) la actividad en la izquierda. El valor de p para esta imagen se fijó en 0,05 FWE corregido.

Imaginándose en movimiento como lo hizo en la primera ECE (Prueba 1), sin inducir un ECE, controlando por múltiples comparaciones en una p <0,001,  la participante activa el cerebelo más a la izquierda  y el giro lingual bilateral  que cuando imagina otra persona moviéndose de la misma manera (Figura 3). Del mismo modo, se mostraron significativamente menos actividades durante la auto-imaginación que cuando es otra persona quien imagina ,quedando reflejado en la circunvolución frontal orbital superior bilateral .

Figura 3. Resultados de visualizarse a sí misma haciendo la misma acción se realizó en el primer ECE vs. visualizar otra persona que realiza el mismo movimiento. (A) Bilaterales diferencias gyrus lingual en la actividad y las diferencias del cerebelo izquierdo (B). El valor de p para esta imagen fue fijado en 0.001 sin corregir.

En la segunda tarea de control involucrado, la participante la realiza imaginándose dar saltos para luego no imaginar nada sólo mantener los ojos cerrados a la espera de la siguiente orden de inicio. Los resultados que se presentan en la Figura 4.
La imaginación de sí misma en la realización de los saltos, el control de comparaciones múltiples a p <0,001, reveló significativamente más actividad en la parte posterior de SMA , lóbulo paracentral, el giro temporal medio (BA22), el giro precentral (BA44), lóbulo parietal inferior ), y el giro temporal superior (BA22).

La actividad TPJ era más bilateral que durante las carreras de ECE (Figura 4 ). También había menos actividad en cuneus bilateral y la circunvolución frontal orbital superior bilateral  durante la toma de imágenes de salto en comparación con resto.

Figura 4. Los resultados de la visualización de sí misma la realización de saltos en comparación con el resto (A) del hemisferio derecho;. (B) vista dorsal de la actividad SMA; y (C) a la izquierda de activación hemisferio. El valor de p para esta imagen se le asignó 0.001 sin corregir con el umbral de racimo en 100 voxels significativos.

Otro contraste de interés fue el movimiento real de los dedos ( el pulgar) en comparación con imaginar el mismo movimiento (Figura 5). Hubo significativamente mayor activación durante la imaginación contra el movimiento real en varias áreas que eran de manera similar (pero no idéntica)y se activan durante la ECE. Estos incluyen la triangularis frontal inferior bilateral, a la izquierda giro medio temporal, cerebelo izquierdo, Izquierda lóbulo parietal superior, y una parte más anterior de la SMA (bilateral).

Figura 5. No fue significativamente más activo durante la visualización del movimiento de los dedos en comparación con el movimiento real. Cada letra representa una vista diferente del cerebro (A) vista anterior, (B) Vista posterior, (C) derecho vista lateral, (D) vista lateral izquierda, (E) vista ventral, y vista dorsal (F). El valor de p para esta imagen se le asignó 0.001 sin corregir con el umbral de racimo en 100 voxels significativos.

Finalmente, hubo significativamente menos actividad durante imaginar que el movimiento (Figura 6 ) en el postcentral izquierda y circunvoluciones precentral , y el cerebelo derecho , zonas similares a las activadas durante la condición de salto.

Figura 6. Las áreas motoras se activan significativamente más durante el movimiento de los dedos para el pulgar en comparación con la visualización del mismo movimiento (A) Representación de la corteza motora primaria izquierda;. (B) Representación del cerebelo derecho. El valor de p para esta imagen se le asignó 0.001 sin corregir con el umbral de racimo en 100 voxels significativos.

El presente experimento  examinó los patrones de imágenes cerebrales funcionales en una participante que reportó ser capaz, a voluntad, de producir sensaciones somatosensoriales que se experimentan como su cuerpo que se mueve fuera de los límites de su cuerpo físico, sin dejar de ser consciente de su cuerpo físico inmóvil. Es interesante que el desarrollo de la capacidad de la participante se asoció con la aparición del sueño en la infancia (que persiste en la edad adulta), ya que la aparición de experiencias fuera del cuerpo se ha asociado frecuentemente con fenómenos hipnagógicos (Cheyne et al., 1999; Terhune, 2009 ). La experiencia reportada es similar a lo que se define por Brugger como una experiencia fuera del cuerpo (OBE), pero sin la sensación de estar solo fuera de su cuerpo y sin ningún tipo de contenido emocional típicamente reportados en las experiencias fuera del cuerpo (Brugger y Regard , 1997).
Se ha demostrado que la imaginería visual depende de el lóbulo occipital y el lóbulo parietal superior, así como la corteza pre-motora lateral, mientras que las imágenes kinestésicas está más asociadas con las áreas motoras y la actividad parietal inferior (Guillot et al.,2009, p. 698). La ECE en el presente estudio activa el lado izquierdo de varias áreas asociadas con imágenes cinestésica y se asoció con una fuerte desactivación de la corteza visual. Esto sugiere que su experiencia era realmente novedosa, con un fuerte componente kinestésico. Esta era una mujer joven y sana sin anormalidades cerebrales, lo que proporciona una ventana no patológica en el cerebro durante el proceso.

Este es el primer estudio con un participante no patológico que es capaz de provocar una ECE a  demanda. Claramente, se requiere la replicación de determinar si este patrón de activación es similar en otras personas que puedan tener ECE por iniciativa propia. La existencia de un caso y su presentación plantea la posibilidad de que este fenómeno puede tener una incidencia significativa, pero no se denuncian porque la gente no piensa que esto es excepcional.
Por otra parte, la capacidad podría estar presente en la infancia, pero se pierde sin la práctica regular. Esto sería una reminiscencia del descubrimiento y estudio eventual de sinestesia que algunos investigadores ahora la hipótesis es más frecuente en los jóvenes o se pueden desarrollar (Deroy y Spence, 2013 ; Simner, 2013 ).

Fuente.

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Publicado por en diciembre 27, 2014 en Casuística

 

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