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El caso de Swarnlata Mishra

01 May

 

Swarnlata Mishra nació en el seno de una familia intelectual y próspera en Pradesh, India, en 1948. Cuando apenas tenía tres años y mientras viajaba con su padre al paso de un pueblo llamado Katni a más de 100 millas de su hogar, repentinamente señaló y pidió al conductor que doblara por una calle hacia “su casa”, y sugirió que allí podrían conseguir una mejor taza de té que en el camino.

Poco después, dio más detalles sobre su vida en Katni, que fueron documentados por su padre. Ella dijo que su nombre era Biya Pathak, y que había tenido dos hijos. Dio detalles de la casa: era blanca con puertas negras encajadas en marcos de hierro; cuatro cuartos tenían estucado mientras que otras partes de la casa tenían un menor acabado; el piso delantero estaba hecho de losas de piedra. Ella ubicó la casa en Zhurkutia, un distrito de Katni. Detrás de la casa había un colegio para niñas, enfrente pasaba una línea de tren y se podían ver hornos de cal desde la casa. Ella añadió que la familia tenía un automóvil (un artículo muy excepcional en  India en los años 50, especialmente antes del nacimiento de Swarnalata). Swarnalata dijo que Biya murió de un “dolor en el cuello”, y fue tratada por el Dr. S.C. Bhabrat en Jabalpur. También recordaba un incidente durante una boda cuando ella y una amiga tuvieron dificultades para encontrar una letrina.

En la primavera de 1959, cuando Swarnlata tenía 10 años, las noticias de este caso llegó al Profesor Sri H. N. Banerjee, un investigador indio de fenómenos paranormales y colega del Dr Ian Stevenson. Banerjee tomó las anotaciones del padre de Swarnalata y viajó a Katni para determinar si los recuerdos de Swarnalata podían verificarse.

Utilizando sólo las descripciones suministradas por Swarnalata, pudo encontrar la casa – a pesar de esta haber sido ampliada y mejorada desde 1939, cuando Biya murió. Pertenecía a los Pathak (un nombre común en India), una familia rica y prominente, con amplia diversidad de negocios. Los hornos de cal estaban en unas tierras adjuntas a la propiedad, el colegio de niñas estaba a 100 yardas detrás de la propiedad de los Pathak, pero no visible desde el frente de la casa.

Él entrevistó a la familia y pudo constatar todo lo que Swarnalata había dicho. Biya Pathak había muerto en 1939, dejando tras de sí a un marido de luto, dos hijos jóvenes y muchos hermanos menores. Estos Pathaks nunca habían oído hablar de la familia Mishra, que vivía a 100 millas de allí; los Mishras no tenían conocimiento de la existencia de la familia Pathak.

La siguiente escena de esta historia suena como una trama de Agatha Christie, pero es verdadera, extraída de las tabulaciones registradas por Stevenson en el caso publicado de Swarnalata. En el verano de 1959, el esposo de Biya, uno de sus hijos y su hermano mayor viajaron a la ciudad de Chhatarpur, donde Swarnalata vivía, para poner a prueba sus recuerdos. No revelaron sus identidades ni el propósito de su visita en el pueblo, y reclutaron a nueve personas locales para que los acompañara a la casa de los Mishar, a donde llegaron sin previo aviso.

Swarnalata reconoció de inmediato a su hermano, y lo llamó “Babu”, el apodo que utilizaba Biya. Stevenson sólo describe los hechos esenciales, pero puedo imaginar el nivel de las emociones en ese momento. Imaginen cómo debió sentirse Babu al ser reconocido por su fallecida hermana renacida.

Swarnalata, de 10 años, se paseó por el cuarto mirando a cada hombre, uno por uno. Identificó a algunos como hombres que conocía del  pueblo, otros le eran totalmente desconocidos. Entonces llegó a Sri Chintamini Pandey, el esposo de Biya. Swarnalata bajo los ojos y se mostró tímida   – como se comportan las mujeres Hindúes en presencia de sus maridos – y pronunció su nombre. Stevenson no dice nada acerca de la reacción de Sri Pandey al reencontrarse con su esposa después de veinte años. Swarnalata también identificó correctamente al hijo de su anterior vida, Murli, que tenía 13 años cuando Biya murió. Pero Murli intentó confundirla y “durante casi 24 horas insistió, contradiciendo las objeciones de Swarnalata, que él no era Musli sino otra persona”. Murli también trajo a un amigo con el propósito de engañar a Swarnalata y hacerla creer que se trataba de Naresh, el otro hijo de Biya, que tenía la misma edad de su amigo. Swarnalata insistió con la misma firmeza en que se trataba de un extraño. Finalmente, Swarnalata recordó a Sri Pandey que él había sustraído 1200 rupias que Beya guardaba en una caja. Sri Pandey admitió la veracidad de este hecho privado que sólo era conocido por él y su esposa.

Empastes de Oro

Pocas semanas después, el padre de Swarnalata la llevó a Katni para visitar el hogar y el pueblo donde Biya vivió y murió. Al llegar ella inmediatamente se percató e hizo comentarios sobre los cambios realizados en la casa. Ella preguntó sobre un parapeto en la parte de atrás de la casa, una baranda y un árbol que crecía en el complejo. Todos estos elementos habían sido eliminados después de la muerte de Biya. Ella identificó la habitación de Biya y la habitación donde murió. Reconoció a uno de los hermanos de Biya y lo identificó correctamente como su segundo hermano. Hizo lo mismo con el tercer y cuarto hermano, la esposa del hermano menor, el hijo del segundo hermano (a quien llamó por su apodo “Baboo”), un amigo íntimo de la familia (comentando correctamente que ahora utilizaba gafas;  las comenzó a utilizar después de la muerte de Biya) y a su esposa (a quien llamó por su apodo “Bhoujai”); y a la cuñada de Biya – todos con la correspondiente emoción y una risa nerviosa. También identificó correctamente a un antiguo sirviente, a un viejo vendedor de nueces, y al vaquero de la familia (a pesar de los intentos del hermano menor de poner a prueba a Swarnalata insistiendo en que el vaquero había fallecido).

Luego, Swarnalata fue llevada a un cuarto lleno de extraños y le preguntaron a quién reconocía. Ella identificó correctamente al primo de su esposo, la esposa del cuñado de Biya, y a una comadrona – a quien identificó no por su nombre actual sino por el que utilizaba cuando Biya vivía. Murli el hijo de Biya, en otra prueba, le presentó a un hombre como a un nuevo amigo, llamado Bhola. Swarnalata insistió correctamente en que este hombre era en realidad el segundo hijo de Biya, Naresh. En otra prueba, el hermano menor de Biya intentó pillar a Swarnalata diciendo que Biya había perdido sus dientes; Swarnalata no cayó en la trampa y dijo que Biya tenía empastes de oro en sus dientes delanteros – un hecho que los hermanos habían olvidado y que fue necesario constatar consultando a sus esposas, quienes les recordaron que lo que Swarnalata decía era cierto.

Esto tiene que haber sido un espectáculo. Aquí estaba esta extraña de 10 años, procedente de un pueblo lejano — de hecho tan lejano en términos de cultura india que su dialecto era marcadamente diferente del de los Pathaks – desenvolviéndose con confianza como una hermana mayor de la casa, familiarizada con nombres íntimos y secretos familiares, recordando incluso relaciones matrimoniales, viejos sirvientes y amigos. Igualmente extraordinario es que sus recuerdos se congelan en el momento de la muerte de Biya. Swarnalata no sabía nada sobre lo que había pasado en la familia Pathak desde 1939. En los años posteriores, Swarnalata visitó a la familia Pathak con regularidad. Steveson investigó el caso en 1961 y fue testigo de una de estas visitas. Observó la cariñosa relación entre Swarnalata y el resto de miembros de la familia. Todos la aceptaban como Biya renacida. Swarnalata se mostraba apropiadamente reservada ante los mayores de Biya, pero cuando estaba a solas con los hijos de Biya, se mostraba relajada y juguetona como una madre – un comportamiento que en otras circunstancias sería totalmente inapropiado en la India para una niña de 10 años en compañía de hombres en torno a 30 años no pertenecientes a su familia.

Los hermanos Pathak y Swarnalata siguieron la costumbre Hindu de Rakhi, en la cual los hermanos y hermanas renuevan anualmente su mutua devoción intercambiando regalos. De hecho, los hermanos Pathak se disgustaron mucho un año cuando Swarnalata no pudo acudir a la ceremonia; se sintieron así porque pensaban que ella había vivido con ellos durante 40 años y con los Mishras sólo 10 y por lo tanto tenían más derecho a estar con ella. Como evidencia de la fuerza con la que los Pathaks creían que Swarnalata era su Biya, admitieron cambiar su opinión sobre la reencarnación al conocer a Swarnalata y aceptarla como Biya renacida (los Pathaks, debido a su estatus y riqueza, emulaban las ideas occidentales y no creían en la reencarnación antes de que esto ocurriera). El padre de Swarnalata, Sri Mishra, también aceptó la verdad sobre la identidad anterior de Swarnalata: años después, cuando llegó el momento del matrimonio de Swarnalata, él consultó a los Pathaks sobre la elección de un marido para ella.

¿Cómo se sentía la pequeña Swarnlata por esta situación? ¿Le creaba confusión el hecho de recordar completamente la vida de una mujer adulta?

Stevenson la visitó en años posteriores y mantuvo correspondencia con ella durante 10 años después de la investigación del caso. Sus informes indican que ella creció con normalidad, obtuvo una licenciatura en botánica, y se casó. Ella dijo que algunas veces, al recordar su vida feliz en Katni, sus ojos se nublaban con lágrimas y, por un momento, deseaba que pudiera volver a la prosperidad y a la vida de Biya. Pero mantuvo una lealtad sin fisuras a la familia Mishra y, exceptuando las visitas a los Katni que hacía con regularidad, prosiguió con su tarea de convertirse en una joven y hermosa mujer, aceptando totalmente su paso por esta vida.

En algunos aspectos, Swarnlata es un caso típico de los estudiados por Stevenson: el increible número de hechos y personas que recordaba, la identificación de su personalidad anterior, el intercambio de visitas entre las familias, y la edad cuando tuvo sus primeros recuerdos. Sin embargo, lo que sí resulto atípico es la persistencia de sus recuerdos al llegar a la edad adulta, la inexistencia de una muerte traumática, y el apoyo y cooperación entre las familias (en la mayoría de los casos, una o ambas familias se niegan a estimular al niño o a permitir que el caso sea de dominio público).

Fuente:Twenty Cases Suggestive of Reincarnation

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Publicado por en mayo 1, 2014 en Casuística

 

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