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El caso poltergeist de los Bell. 

13 Abr

Entre los años 1817 y 1821, John Bell y su familia fueron víctimas de una poderosa entidad que desde entonces fue llamada “La Bruja (o Espíritu) de los Bell.” Los fenómenos tuvieron lugar principalmente en la casa de los Bell, en Robertson County- Tenessee (EEUU), pero también tuvieron lugar fenómenos psi a larga distancia, de extraordinario interés. El caso es tal vez único en la historia de los fenómenos psíquicos. Voz directa, capaz de imitar la oratoria de varias personas, aportes (incluído el veneno que eventualmente mató a John Bell), palizas con y sin palos u otros objetos, una fuerza que paralizó a cuatro caballos poderosos, clarividencia y telepatía a corta y larga distancia, son solo unos pocos de los fenómenos producidos por una entidad desencarnada sin que hubiera un médium conocido presente. La Bruja/Espíritu poseía cualidades humanas en sus sentimientos. Tenía un odio profundo por John Bell, que acabó por morir, presumiblemente como resultado de las acciones de la Bruja. Interfirió en el casamiento de Betsy (la hija de John) con Joshua Gardner. Al mismo tiempo, la Bruja expresó gran cariño, amor y respeto por la señora de John Bell, Lucy, a quien el Espíritu siempre llamó Luce. Las razones por las cuales el Espíritu odiaba a John Bell y su oposición por el casamiento de Betsy con Joshua nunca se supieron. Su amor y afecto a Luce eran tal vez, más fáciles de entender, por cuanto Lucy nunca antagonizó al Espíritu y siempre habló con ella amablemente y de buen corazón. Sin embargo, parecía haber un reconocimiento por parte del Espíritu de un alma más desarrollada en el cuerpo de Lucy.

El Espíritu dijo la verdad en todos los casos. Siempre dijo que iba a castigar y matar a John Bell, y que nadie sería capaz de evitarlo. Dijo que Betsy tendría que abandonar la idea de casarse con Joshua Gardner o sufrir las consecuencias. Betsy se convenció finalmente que este era el mejor camino. El Espíritu fue siempre consistente en su amor y atenciones para con Luce, en su respeto por ciertos miembros de la familiar y en su falta de respeto por aquellos que pretendieron saber como librarse de ella y a quienes castigó y aterrorizó hasta que escaparon de la casa de los Bell.
Los sucesos empezaron entre doce y quince años después que los Bell Ilegaron a Tennessee. La familia estaba bien establecida y gozando de la feliz vida del campo de la época. Dos de los hijos, Drewry y Betsy, vieron “extrañas criaturas de las cuales no pudieron dar explicación.” Siguiendo estas apariciones, Betsy vió lo que pensó era una mujer caminando alrededor de la quinta. La aparición desaparición después que Betsy le habló. Pronto la familia empezó a escuchar extraños ruidos en la casa como si alguien golpeara en las puertas y ventanas, también como alas batiendo contra los cielos rasos. La causa de los ruidos no pudo ser encontrada.
Los ruidos se hicieron más fuertes en la casa. “Los sonidos en los dormitorios parecían como si las camas fueran separadas de pronto y violentamente, a lo cual se agregaban los gruñidos de perros peleando mientras estaban encadenados juntos, haciendo un ruido ensordecedor y excitante.” Los ruidos cesaban cuando se encendían las luces. Todo estaba en orden, los muebles intactos. Charles Bailey Bell, M.D. escribió:

“Estas leves demostraciones continuaron por un año o más, creciendo hasta que la casa temblaba como en una tormenta y los ruidos se escuchaban a una distancia considerable.”
Para entonces, John Bell desarrolló una enfermedad que afectó su lengua y los músculos de sus mandíbulas, tenían dificultad en masticar y tragar. Aunque estos problemas fueron atribuídos al Espíritu, ellos pudieron ser causados por el propio sistema nervioso de Mr. Bell. El entonces pensó que era hora de buscar ayuda entre sus mejores amigos, quienes quizá pudieran ayudarlo a resolver sus problemas. Uno de ellos, James Johnston, fue llamado para pasar la noche en la casa. Johnston y su esposa respondieron al llamado, Mr. Johnston, “bien conocido por su coraje y cristianidad, leyó un capítulo de la Biblia y rezó por sus amigos, después de lo cual él y su esposa se retiraron a su cuarto, contiguo a la de Betsy. Inmediatamente después, “ruidos jamás oídos, antes empezaron peores que nunca, invadiendo el cuarto de los Johnston; las cobijas fueron quitadas violentamente de la cama, al tiempo que risas en tono de mofa se escuchaban fuertemente, causando pánico en el matrimonio Johnston. Todas las preguntas y demandas de explicación quedaron sin respuesta, excepto por las ruidosas risotadas.”

Siguiendo el consejo de Mr. Johston, un selecto número de buenos amigos de Mr. Bell vinieron a ayudarlo, tratando de inducir al Espíritu a que dijera cual era el significado de su presencia y a dejar a la familia en paz desde ese momento en adelante, amigos y visitantes estuvieron presentes en la casa casi todo momento hasta que el Espíritu se fue. Los fenómenos que se describen a continuación fueron presenciados por muchos testigos de coraje y bien conocidos por su honestidad.

El Dr.C.B.Bell dijo  sobre lo ocurrido:

“Después de varias noches (después de la visita de los Johston) el Espíritu comenzó a hablar voluntariamente por primera vez, como en susurros. La primera charla real fue una repetición de la plegaria y canción de Mr. Johnston durante la primera noche en casa de los Bell. La imitación fue tan exacta, tanto en la repetición como en el sonido de la voz, que se dijo que no se podía distinguir de la voz de Mr.Johnston. Esto añade por lo menos dos misterios a las habilidades de este espíritu, ¿cómo podía recordar perfectamente y como podía decirlo de manera que no se podía distinguir de la manifestación real de Mr.Johnston? El Espíritu se apoderó del hogar de los Bell y jugó de huésped de los vecinos y gente de los alrededores que venían atraídos por la creciente fama y reputación del espíritu.

Asumiendo un carácter piadoso, le encantaba hablar de religión y citar las Escrituras con absoluta precisión, ningún pastor visitante podía argumentar con éxito con el Espíritu, quien a menudo corregía las interpretaciones del significado de las Escrituras, y a veces las diferencias entre varias traducciones, indicando las que pensaba eran correctas. En cuanto a cantar, el Espíritu cantaba canciones que nunca habían sido escuchadas y que los presentes no olvidaron nunca. El Espíritu empezó a observar todos los acontecimientos que ocurrían en el vecindario. “Nada podía decirse ni hacerse que el Espíritu no supiera y contara de manera que todo el mundo se enterara por todos los alrededores. Con semejante espionaje la comunidad se convirtió rápidamente en un modelo en todo lo que concierne a buenos ciudadanos. El Espíritu podía también leer los pensamientos diabólicos de algunos visitantes de los Bell.

Para ese entonces venían gentes que viajaban cientos de millas a caballo o en carretas cubiertas para presenciar las hazañas del Espíritu. Los Bells nunca cobraron nada por la comida o por dormir en la casa, siempre que hubiera lugar. Algunos traían carpas y se quedaban tanto como hiciera falta para satisfacer su curiosidad. Los Bells nunca cesaban de preguntar al Espíritu que significaba su presencia y que era lo que realmente quería. Al fin dió una respuesta: “Soy un Espíritu, hace mucho era feliz, pero he sido molestado.” La voz era clara y fue entendida por todos los presentes.” Agregó que permanecería allí y continuaría inquietando a John Bell, hasta matarlo. John fue castigado severamente con golpes y “otros métodos físicos.” Algunos de los chicos también fueron castigados tirándoles el pelo, o abofeteándolos, “dejándoles marcas rojas de dedos en sus caras.”
Un domingo a la noche, el Espíritu repitió el sermón del Reverendo James Gunn, predicado en la Iglesia Metodista de Bethel, con perfecta precisión e imitando la voz del Rev. Gunn tan bien que los presetes creyeron que era el Reverendo quien hablaba. Mister Gunn estaba presente, así como otro pastor, el Rev. Sugg Fort. Uno de los presentes dijo, “Hermano Fort, usted tiene la ventaja, su sermón no fue escuchado.” El Espíritu inmediatamente repitió el sermón y las plegarias en su propia voz y exactas palabras, incluyendo los himnos y otros detalles ante la admiración de todos los presentes. Un visitante inglés, cuyo nombre no se menciona, vino con el propósito, expresado solamente a John (hijo), de resolver el misterio. Durante su estada, que se extendió varios meses, el Espíritu ejecutó extraordinarias proezas que “debieran satisfacer al más escéptico, de los poderes absolutamente sobrenaturales desplegados.” Durante el tiempo de su estada en la casa de los Bell, el Espíritu mantuvo al inglés informado de las actividades en su casa en Inglaterra. La información transmitida por el Espíritu fue siempre corroborada en las cartas recibidas posteriormente. A las muchas demostraciones dadas por el Espíritu, se agregó una última. El Espíritu le preguntó al cabaIlero que mensaje quisiera enviar a su hogar, algo que no había sucedido nunca. El inglés dijo: “Cuénteles que en mi opinión, nunca desde que el mundo fue creado, los hombres han visto ni oído las cosas maravillosas de que yo he sido testigo en los últimos tres meses.” Tres horas más tarde, el Espíritu regresó e, imitando las voces del hermano y de la madre del caballero, repitió lo que dijeron después de escuchar al Espíritu hablar. Entonces, imitando la voz de la madre, dijo: “Dígale que no se quede allí un día más; ya ha visto y oído suficiente, y nosotros no queremos más visitas como esta aquí.” Después de llegar de vuelta a su hogar, el caballero escribió a John diciendo que todo lo que había sido dicho era correcto.

En varias oportunidades el “ente” desplegó una fuerza tremenda. Uno de los mejores amigos de John (hijo), Frank Milles, era uno de lo hombres más fuertes del lugar. Medía 1,84 mts. de alto y pesaba 113 kgs., y la fuerza de sus manos era tan grande que podía “quebrar los huesos de cualquier hombre común.” La intención de Frank era atrapar a la Bruja con sus manos y destrozarla. Para conseguir su objeto, Frank se quedaba a menudo a pasar la noche en la casa. Mr. Milles contó que en noches de mucho frío, “todas las cobijas eran prontamente arrojadas de la cama; las cubiertas que aferraba en sus manos eran destrozadas, dejándole en las manos sólo pequeños trozos.” En dos oportunidades el colchón fue sacado por debajo de su cuerpo, y su cama empujada al otro lado del cuarto. Frank no pudo atrapar al Espíritu, Pero dijo que sintió “los más fuertes golpes en la cabeza y en la cara que había experimentado en su vida.” El Espíritu reía en todo momento, al tiempo que decía: “… seguramente él es un hombre fuerte, pero nada peligroso en una pelea con un espíritu.”

Los esclavos de John Bell tuvieron varios encuentros más bien desagradables con el Espíritu. Harry, un hombre jóven, estaba a cargo de encender los fuegos por la mañana. Después de varias mañanas de Ilegar tarde, se le dijo que debía estar listo más temprano. Al siguiente día, llegó tarde de nuevo. Mientras estaba de rodillas tratando de hacer prender los carbones, “de pronto trozos de la madera que usaba empezaron a golpearlo por todo el cuerpo; finalmente fue arrojado sobre una silla y recibió una paliza tan violenta que los golpes se oyeron por toda la casa.” Mientras era golpeado sin piedad, gritaba y pedía que le perdonaran la vida. El Espíritu finalmente paró y le dijo a Harry que si llegaba tarde otra vez, lo iba a golpear hasta matarlo y entonces lo tiraría al fuego. Harry no llegó tarde nunca más.
El “Espíritu” fue siempre amable con Mrs.Bell. Lucy y sus vecinas participaban en estudios bíblicos, y en discusiones de asuntos de la Iglesia. El Espíritu “siempre tomaba parte y cuando se servían refrescos, siempre trajo frutas que no se sabían de donde provenían, pero que caían sobre la mesa o en las faldas con la invitación a que las comieran.
El General Jackson, quien estaba destinado a ser el séptimo presidente de los Estados Unidos (1829-1837), es nombrado en las memorias de Betsy sobre las hazañas del Espíritu. El General conocía a John (hijo), y seguramente había oído acerca de los sucesos en la casa de los Bells. La fecha de su encuentro con el Espíritu no es precisa. De mis investigaciones sobre los movimientos del General Jackson en Tennessee, deduzco que la visita a la casa de John Bell tuvo lugar en octubre-noviembre de 1818. Miller dice, “años después de su famoso duelo con Dickerson (sic) cerca de Adairville, Kentucky, el general Andrew Jackson recorrió un tramo de la misma ruta en su trayecto a Robertson County para satisfacer su curiosidad acerca de lo que había oído de la Bruja de los Bell.” Lo acompañaron varios jinetes y un carretón con cuatro caballos, lleno de provisiones y carpas, preparados para pasar una semana. Cuando estaban a unos quinientos metros de la casa, y sobre un camino llano, un miembro del.grupo, se expresó despectivamente de la Bruja. Instantáneamente las ruedas del carretón se negaron a moverse. El conductor gritaba, acosaba y daba latigazos a los caballos, pero los poderosos animales parecían sin fuerzas para mover las ruedas. Después de preocuparse por varios minutos, una voz metálica, cortante, se oyo: “Muy bien, General, que el carretón se mueva. Lo veré de nuevo esta noche.” Y cumplió la promesa.
La Bruja actuó con todas sus fuerzas, cantando, maldiciendo, quitando las cobijas de las camas, abofeteando y pellizcando a la hermosa Betsy Bell, hasta que lloraba de dolor. La gente de Jackson no cerró los ojos esa noche, y cuando Ilegó la mañana, todos estaban listos para irse a sus casas, sin siquiera pensar en armar las carpas. Los amigos de Nashville, conociendo las intenciones del General por su viaje, y sabiendo de su escepticismo acerca de la existencia de la así llamada Bruja se sorprendieron de verlo llegar tan pronto de regreso, y comenzaron a preguntarle, que había visto u oído en la casa de John Bell. A lo cual el General contestó: “Por lo eterno, no vi nada, pero escuché suficiente para convencerme de que prefiero pelear contra los ingleses antes que lidiar con ese tormento que Ilaman la Bruja de los Bell.”

Un dibujo de Betsy Bell,publicado en 1894. 

Un dibujo de Betsy Bell,publicado en 1894.

En las memorias de Betsy, otros detalles de la visita del General Jackson fueron descritos. Entre los acompañantes de Jackson, había un hombre que se decía un real domador de brujas, y pensaba que ninguna bruja aparecería mientras él estuviera presente. Había cargado su pistola con una bala de plata con la cual esperaba matar a la Bruja y comenzó a desafiarla a que se hiciera presente. Como la Bruja no aparecía, el General se sentía impaciente cuando, de pronto, el fanfarrón saltó de su silla, a tiempo que se tomaba la parte trasera de sus pantalones y gritaba:

“Muchachos me está pinchando con mil agujas.”

Una voz le dijo, “estoy en frente tuyo, tira.”

El hombre sacó su pistola y trató de dispararla, pero la pistola no respondió. Entonces el Espíritu comenzó a tironear su nariz tan fuertemente, que él pensó que se la arrancaría. Salió corriendo a toda velocidad hacia el carretón, gritando constantemente, mientras el General Jackson se reía y le decía a John Bell que nunca había visto algo tan cómico y misterioso y que deseaba quedarse una semana, a lo cual se lo invitó, por supuesto. John (hijo) vió al General Jackson varias veces durante los años que siguieron a su visita, pero como era su costumbre, nunca menciona la visita del General.

El ataque final a John Bell comenzó en la mañana del día 20 de octubre de 1820. Algo sucedió mientras John y su hijo Richard Williams estaban en el corral de los cerdos, varias cuadras de la casa. En los términos de John (hijo), “cuando regresaron a la casa, ayudé a mi padre a ponerse en cama; los cordones de sus zapatos estaban cortados, sus pies tenían cortaduras que sangraban, su cara estaba amoratada como si lo hubieran golpeado, sus ojos estaban rojos y llorosos, como si hubiera recibido trompadas en ambos ojos y alrededor de la cabeza.”
John Bell nunca se recuperó después de semejante castigo. Sus doctores recetaron medicinas acerca de las cuales el Espíritu repetía eran sin valor, y que John iba a morir y que él era la causa de su muerte. En la mañana del 19 de diciembre, se lo descubrió sin conocimiento. El doctor George Hopson, quien atendía a Mr. Bell, fue llamado y llegó en menos de dos horas. Cuando John (hijo) buscó las tres medicinas que le había estado dando a su padre, no las encontró y en su lugar halló una botella oscura que contenía un líquido marrón que ninguno de nosotros había visto antes. Frank Miles, John Johnston y Alex Gunn miraron la botella detenidamente. Frank había visto todas las medicinas que se le habían dado a Mr.Bell, e inmediatamente dijo: “La maldita Bruja hizo esto.” Entonces se oyó la voz del Espíritu, diciendo con gran satisfacción: “Nunca se levantá. Yo lo hice.” Agregó que le había dado a John una dosis suficiente para matarlo. Cuando el Dr. Hopson llegó, dijo que el no sabía de esta botella, y sugirió tratarla con un gato. Alex Gunn tomó uno de los gatos, y manteniendo su boca abierta, hizo que John (hijo), le hiciera tragar un poco del remedio. El gato pronto empezó a tener convulsiones y murió.
John Bell nunca recuperó su conciencia. El fin llegó en la mañana del 20 de diciembre de 1820. “El Espíritu habló como si se alegrara de la escena de la muerte de mi padre -declara John Bell (hijo). Se reía y cantaba y nos dijo que estaría en el funeral, y entonces se calló.” Antes de irse, el Espíritu conversó varias veces con John (hijo) y dió otra demostración de control de fuerzas materiales. Produjo huellas en la nieve que se ajustaban exactamente a las viejas botas de John Bell. Una noche, mientras la familia estaba sentada alrededor del fuego después de la cena, una bola como las de cañón cayó por la chimenea y rodó por el cuarto explotando como una bomba de humo. El Espíritu dijo entonces: “Me voy, y estaré lejos siete años. Adiós a todos.” De acuerdo a las memorias de John Bell (hijo), el Espíritu regresó en marzo de 1828, y sin ningunos preliminares comenzó a hablar con una voz que él reconoció inmediatamente. El Espíritu dió largas charlas sobre problemas religiosos, filosóficos, y aún políticos en relación con el futuro de los Estados Unidos. Estas charlas nunca se hicieron públicas.

El caso de la Bruja/Espíritu de los Bell no encuadra en ninguna teoría. El Espíritu demostró un control absoluto de la clarividencia, telepatía y PK. Cada vez que vemos el despliegue de gran fuerza en la producción de fenómenos físicos, nos preguntamos de donde proviene la energía necesaria para producirlos. El Espíritu de los Bell detuvo los caballos del General Jackson, batió a un hombre poderoso y a varios esclavos, produjo voces directas, hizo aportes de comida y produjo el veneno para matar a John Bell. ¿Cómo hizo todo esto? En su evaluación de las teorías de la PK, D.Scott Rogo concluyó:

“Pienso que nunca entenderemos la PK si continuamos creyendo que hay solo un tipo de PK común a toda la vida biológica.  Esto necesita extenderse a la PK humana y la PK espiritual o de guías. Según mis experimentos en Estados Unidos, la energía al alcance humano es limitada, mientras que espíritus tienen acceso a energías sin límite. Quizá una de las razones por las cuales la parapsicología avanza tan lentamente es que ha abandonado el estudio de los grandes fenómenos como la levitación, los aportes, los poltergeists, por experimentos de laboratorio de tipo estadístico los cuales solamente repiten lo que ya sabemos de largo tiempo. Debemos persistir. Debemos golpear las paredes de científicos que no prestan atención hasta que comprendan que un verdadero nuevo mundo está esperando a ser descubierto y abierto para nuestros hijos y nietos, si ponemos el mismo esfuerzo que usamos en física, biología, o química. La ciencia sólo se preocupa de las necesidades de esta vida, dejando las preocupaciones de una vida después de la muerte a la religión o la metafísica. La única ciencia que puede servir de puente entre una ciencia materialista y la vida espiritual es la parapsicología”. Carrington y Fodor (1953), Owen (1964), y Rogo (1979, 1980) señalaron que Betsy Bell podría ser la causa del poltergeist de los Bell. La razón para castigar y matar a John Bell sería abuso sexual. Una venganza continuada por tanto tiempo es única. Si la intención era matar a su padre, Betsy podría haberlo hecho mucho más rápido y sin la complicación de muchos testigos. El fraude es siempre una posibilidad, pero éste hubiera requerido la colaboración de muchos cómplices. Dudo que Betsy Bell les hubiera pedido a los esclavos que se castigasen a si mismos, y que el hombre fuerte pretendiera que el Espíritu lo castigaba, y arreglar la pistola para que no disparase, que el cochero del General Jackson hiciera detener a los caballos a pesar de los gritos y latigazos, etcétera.”
 Fuente: J. M. feola

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Publicado por en abril 13, 2014 en Casuística, parapsicologia

 

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