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Casos espontáneos de ESP en los sueños.

06 Abr

Por  Dora Ivnisky

Como señaló muchas veces el profesor Naum Kreiman, “la ESP es una aptitud integrada totalmente a nuestro psiquismo en todos sus niveles”.
La ESP forma parte de nuestra vida cotidiana, aunque la mayoría de las veces no la reconozcamos, y atribuyamos su accionar a causas más compatibles con el pensamiento racionalista de nuestra cultura.
Presentamos aquí dos hechos sucedidos recientemente que ilustran muy bien esta afirmación.
Podemos dar fe de su veracidad por haber acontecido en nuestro más cercano entorno.

El profesor Aldo Ivnisky nos ha relatado el siguiente episodio:

Una noche soñé que en el pasillo de la Facultad veía a un hombre de espaldas que me pareció ser un colega y amigo, ex-compañero de trabajo, docente y también exadjunto de mi cátedra. Lo llamé y, al darse vuelta, vi que tenía un mechón blanco mezclado entre su oscura cabellera, entonces pensé que era otra persona y le pedí disculpas. Pocos días después del sueño, caminando por una calle céntrica, y haciendo un trayecto bastante distinto del que me había trazado antes de salir de casa, lo vi venir de frente por la misma vereda. Nos reconocimos a la distancia y nos acercamos para saludarnos efusivamente.
Lo primero que se me ocurrió decirle fue: ¿vos creés en las premoniciones? . Le expliqué el motivo de esta pregunta y luego me fijé en su pelo que, no me sorprendió que estuviera tirando a gris, porque no debe faltarle mucho para en el sueño, pero sí con numerosas canas.
Es de señalar que en la realidad hacía mucho tiempo que no nos veíamos; y que no recuerdo haber soñado nunca con él. También conviene aclarar que actualmente voy muy poco al centro, sólo cuando tengo alguna obligación o cuando me resulta imprescindible, como fue esta vez que cuento.

Margarita Arcone y Dora Ivnisky forman parte de un grupo (Escuela para el Desarrollo Armónico) que se reúne todos los martes por la tarde para realizar trabajo corporal y tareas de reflexión. No suelen verse ni hablarse fuera de las reuniones.

El martes 6 de septiembre de 2005, durante la clase, D. I. contó un sueño que había tenido unos días antes:

Soñé con Marga. Estaba sentada en el piso con las piernas cruzadas, y tenía puestas unas zapatillas negras como de baile clásico, atadas a las piernas con cordones,.y con las puntas acolchadas. Yo pensaba que en cualquier momento se iba a parar sobre la punta de los pies, como las bailarinas. Quería verla hacer esto y se lo decía por señas, poniendo la mano como si fuera un pie apoyado en la punta.

Este relato resultó tener una notable relación con un sueño que M. A. tuvo más o menos por la misma fecha. Dice M. A.:

Durante los últimos años he tomado por costumbre al levantarme, registrar por escrito lo que recuerdo haber soñado durante la noche anterior.
Por eso es que puedo asegurar que el contenido del sueño que pasaré a describir, con seguridad no se produjo durante ese lapso. Tampoco recuerdo haberlo tenido antes.
Sí he tenido con repetición la escena donde vuelo, me ahogo o caigo al vacío.
Ésta fue una nueva sensación.
Y aquì lo que soñé –en la madrugada del 30 o 31 de agosto–.
Un señor mayor me daba clases de “desfile” como si yo fuera una modelo.
En un momento me toma la mano izquierda en alto y me hace girar en redondo, como si fuera un trompo. Cada vez más rápido hasta que siento que estoy girando en el aire, frenéticamente.
Luego el giro se convierte en una danza, como si fuera un vals. Siento que bailo un vals girando y girando.
Podría reconocer la melodía y creo que era el “Vals de las flores” del ballet “Cascanueces”.
De pronto alguien me advertía que el profesor “tenía otras intenciones” y por eso me había enseñado esa danza.
A partir de eso, yo comenzaba a huir de esa presencia amenazante, pero me lo encontraba por todas partes.
Finalmente desperté.

Análisis

El primero de los casos es interesante por la suma de circunstancias que llevaron al encuentro precognitivamente anunciado en el sueño.
En el segundo caso, tenemos un fenómeno claramente telepático. Aclaremos que “soñé con Marga” se refiere a Margarita Arcone. Las dos sujetos anotaron sus sueños, cada una por su lado, sin habérselo comunicado una a la otra, lo cual da certeza a la coincidencia de las fechas en que se produjeron, con un posible margen de uno o dos días de diferencia.
Por otra parte, elatar los sueños no forma parte de la rutina del grupo, de modo que normalmente el hecho pudo haber pasado inadvertido. De la misma manera, es posible que manifestaciones de la ESP pasen todos los días ante nuestros ojos sin que las veamos.

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Publicado por en abril 6, 2014 en Casuística

 

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