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Ensayo interpretativo de aspectos vinculados a las denominadas posesiones diabólicas.

05 Abr

Humberto M. C. Campana -Doctor en Medicina/Profesor Emérito Universidades Nacionales de Cuyo y de Mendoza y Pilar A. Campana -Licenciada en Psicología.

Los Autores se proponen ensayar una hipótesis explicativa acerca de aspectos relacionados con el título de este trabajo, utilizando argumentos con aval científico basados en la psicología, la parapsicología, la psiquiatría y la neurofisiología; concluyendo con un contexto final estadísticamente enfocado y asumiendo la posibilidad que las manifestaciones de las denominadas “ posesiones demoníacas ” puedan eventualmente deberse a mecanismos inherentes al ser humano.
La secuencia programada es la siguiente :
-. Escueta introducción al tema .
-. Mención concisa de enfoques existentes .
-. Análisis de las hipótesis explicativas postuladas.

Escueta introducción al tema

La figura del “Diablo” acompaña a la humanidad desde la noche de los tiempos.
Puede definirse la “ posesión diabólica ” (desde luego con amplitud de criterio) como: “El estado de una persona cuyos actos están condicionados por el Demonio”.
Se han descrito manifestaciones con muy numerosas facetas (1) y con un común denominador general : alteración del habitual comportamiento del afectado, como también de su conducta y expresión emocional; se atribuye especial trascendencia a que el hipotético “poseído“ hable en idiomas antiguos (que previamente desconocía) y sea capaz de desplazar objetos que demanden un esfuerzo superior a sus posibilidades físicas. Como también, entre otras características, que se exprese en tercera persona: “el Demonio habla por él”; se describe también la tendencia a “ profetizar”. Y una multitud de otras eventuales manifestaciones, basada en la asunción de la extremada astucia del demonio, capaz de ”camuflarse ” según las circunstancias(3).
El EXORCISMO consiste básicamente en una repetición reiterativa de procedimientos rituales, en ocasiones durante un tiempo indefinidamente prolongado, hasta la eventual aparición de señales indicadoras de éxito (“liberación del energúmeno”)
(2).

Mención concisa de enfoques existentes

Desde siempre existen “adeptos al demonio” que le rinden culto.
Las artes plásticas, el teatro, la literatura, el cine, etc., dan una idea del interés que esta temática despierta entre los hombres.
Como un ejemplo de nuestros tiempos, baste pensar en una exitosa película en el transcurso de la cual millones de personas asistieron horripiladas a la visión degradante de la posesión de una niña que, profiriendo alaridos y rechinando los dientes, escupe obscenidades y frases lúbricas para finalmente masturbarse con un crucifijo.

El Demonio, aunque no es de esencia IGLESIA CATÓLICA, en el sentido de no es cuestión de tomar o dejar sino que pertenece a la fe y doctrina cristianas; por cierto los Papas Pío XII y Juan Pablo II declararon reiteradamente su creencia en la existencia diabólica.
El exorcista (persona autorizada por la Iglesia) debe utilizar el rito solamente después de un examen “ diligente” de los hechos, destacándose muy especialmente la imperiosa necesidad de descartar casos psiquiátricos: de hecho, la inmensa mayoría de las supuestas posesiones pertenecen a los mismos.
Recientemente, el Vaticano divulgó el ritual actualizado sobre el exorcismo (no innovado desde 1614)(2) .
Interesan estos aspectos, en el contexto de la hipótesis postulada por los Autores .
Desde el punto de vista MÉDICO, como es entendible, esta problemática no escapó a Sigmund Freud quien la interpretó con su sello personal ubicando a las posesiones diabólicas en una modalidad histérica de expresión de conflictos psíquicos con proyección hacia el mundo exterior de los impulsos que los demonios representan y que moran en la psique del enfermo (los “monstruos del id “) (1)(4).
Charcot también se ocupó de estas situaciones y, conjuntamente con Trousseau, las interpretó como histeroides, ubicándolas en las ”neurosis mímicas”: patologías capaces de simular los más diferentes cuadros orgánicos, entre éstos la epilepsia; y por lo tanto la necesidad de difíciles diagnósticos diferenciales. (1).
Es probable que toda actividad en la esfera psíquica humana, por ínfima que sea, tenga una expresión somática susceptible de ser captada (5).
La vida afectiva puede llegar a ser perturbada significativamente y alterar seriamente las relaciones de un sujeto con los demás, generándose reacciones psicofísicas .
Los pacientes pueden estar tan afectados que les resulte imposible ubicarse adecuadamente en el mundo que los rodea, presentando temores exagerados, actitudes obsesivas, reacciones afectivas desmesuradas, “tensiones”, ira, modalidades disociales, tendencia a la agresividad (6) ; interesa recordar, entre los criterios de las “crisis de pánico” el “miedo de enloquecer y/o de hacer algo incontrolado” (7)
En fin, tendencias frecuentes a somatizaciones varias.

Análisis de las hipótesis explicativas postuladas por los autores

De aquí en adelante es necesario, para interpretar este ensayo, interrelacionar lo tratado anteriormente con lo que sigue.

Los ARGUMENTOS PARAPSICOLÓGICOS esgrimidos a continuación se basan en la intencionalidad científicamente seria de la actual Parapsicología, avalada por muy numerosas Entidades de nivel científico indiscutible que se dedican al estudio de los fenómenos que forman parte de la misma (8), fundamentalmente la Telepatía (comunicación de mente a mente), la Clarividencia (percepción de acontecimientos remotos) y la Precognición (percepción de acontecimientos futuros);estas propiedades suelen englobarse en la denominada “Percepción extrasensorial”. A los mismos se agrega la Psicoquinesia (influencia mental en los objetos físicos, traducibles en cambios y / o desplazamiento de los mismos) (9) (11) (12).
Puede afirmarse que la Telepatía cuenta con respaldo estadísticamente significativo en cuanto a su existencia; la Psicoquinesia , cuyos mecanismos no están aún aclarados ,ha sido observada en reiteradas oportunidades (habiéndose descartado absolutamente el fraude) y por lo tanto su existencia debe ser admitida.
En cuanto a la Clarividencia y a la Precognición, son las que presentan más dificultades para elaborar diseños de experimentación, lo que obviamente no descarta su potencial posible existencia (8).
Es oportuno reproducir lo escrito por Descartes (10): “Estamos tan lejos de conocer todos los agentes de la naturaleza y sus diversas maneras de actuar, que no sería filosófico negar ciertos fenómenos únicamente porque son inexplicables en el estado actual de nuestros conocimientos. Pero, debemos examinarlos con una atención más escrupulosa, cuanto más difícil parezca admitirlos”.
Valga lo anterior, pues sigue existiendo un decepcionante oscurantismo, aún en niveles con cultura supuestamente superior al término medio, en estas cuestiones; por cierto esta actitud mental se ve facilitada (aunque no justificada) por frecuentes creencias superficiales.
Interesa la siguiente definición: “La Parapsicología es la ciencia que tiene por objeto la constatación y análisis de los fenómenos a primera vista inexplicables, pero que presentan la posibilidad de ser resultado de las facultades humanas “.
En este ensayo los autores incluyen a dos de las propiedades mencionadas y definidas anteriormente: la Telepatía y la Telequinesia (12); ambas figuran entre las más asumidas actualmente.

En cuanto a los ARGUMENTOS NEUROFISIOLÓGICOS, es necesario referirse a ciertos aspectos de la actividad cerebral, incluyendo la memoria (13) (14) (15).

Entre otros, siguen aceptándose dos tipos de memoria: la de “corto” y la de “largo ” plazo ; la primera tiene la posibilidad de retener la información durante un lapso muy breve de tiempo (menos de un minuto) y puede “restituirla” solamente en forma inmediata . Se basa en la actividad neuronal inducida por aferencias sensitivas y/o sensoriales (interprétese: estímulos que “llegan” al sistema nervioso) que mantienen funcionando los “circuitos reverberantes”: la neurona “A” activa a la “B” y ésta a la “C” ; y esta última nuevamente a la “A” y así sucesivamente, hasta que éstos circuitos se agotan por “fatiga” (cansancio) neuronal y se inhibe la transmisión de neurona a neurona, instalándose el olvido con la consiguiente imposibilidad de “evocación” (recordar).
Y con una propiedad trascendente: esta memoria a corto plazo es muy sensible al efecto de la interferencia y la información puede ser perdida también por el “desplazamiento” de la misma debido a una nueva información “entrante”.
Cuanto más tiempo se reitera y mantiene la información de la memoria inmediata , mayor es la posibilidad de que sea “transferida” a la de “largo plazo”: en esta última ya se producen en las neuronas modificaciones persistentes en la síntesis de proteínas (“huella mnésica”) lo que constituye el substrato que posibilita la evocación de hechos remotos .
Está demostrado que la actividad cerebral (que se despliega continuamente) puede ser interferida si un individuo es sometido a un estímulo repetitivo (“monótono”): en situaciones como ésta , la masa cerebral genera actividad no solamente durante la aplicación del estímulo sino también con posterioridad a la desaparición del mismo.
Es importante que esta nueva actividad puede interferir con la preexistente, por ejemplo atenuándola o anulándola. Interesan muy especialmente estos aspectos , al analizar la hipótesis de los autores respecto al exorcismo .

Al llegar a esta etapa, es oportuno englobar todo lo anteriormente comentado en la CONCLUSIÓN ESTADÍSTICA FINAL (17).
Admitida la existencia de la Telepatía, resulta de la misma la posibilidad de que un individuo reciba influencias provenientes de otra persona (o más de una) y que estas produzcan “modificaciones” en su esfera psíquica, a su vez susceptibles de ser “somatizadas”.
Siguiendo esta línea de pensamiento, es fundamental analizar una situación con ínfimas probabilidades estadísticas de suceder, pero aritméticamente posible: digamos, ubicada en los extremos sumamente alejados de una curva gaussiana .
Sería el caso de un individuo que “recibe” influencias telepáticas simultáneas, tal vez de diferentes procedencias y coincidentemente de características “negativas”: pretendiendo expresar con este término que las mismas desencadenasen a su vez somatizaciones del tipo de las mencionadas al describir el comportamiento de una persona “poseída por el demonio”.
Y este contexto podría incluir también (¿por qué no?) hablar en idiomas antiguos y “profetizar“ (¿Telepatía?); o movilizar mentalmente objetos (¿Psicoquinesia?). Este individuo tendría sin duda un comportamiento decididamente extraño y difícil de ubicar psicológicamente: tal vez podría ser rotulado de “poseso”. Reiteramos la ínfima probabilidad de que se den todas estas circunstancias, pero las situaciones que compatibilizan con una “posesión diabólica” son también extremadamente poco frecuentes. Somos conscientes de lo insondablemente complejo que resulta elaborar estas hipótesis: nos escudamos en el carácter de “ensayo” de nuestro trabajo.
Volviendo al exorcismo, también existen analogías con lo señalado en los argumentos neurofisiológicos.
En efecto, asumamos el caso de un individuo que transita por una situación como la postulada anteriormente y rotulado de “poseso”; indiscutiblemente su sistema nervioso (especialmente, aunque no exclusivamente, el área cortical) se encuentra en actividad y ésta puede somatizarse. Según aclarado, la actividad cerebral es susceptible de ser interferida por una nueva “información entrante” (¡analogía con el exorcismo!): un estímulo persistente (“monótono”), puede atenuar e inclusive “borrar” el pre-existente; esta secuencia reduciría o eventualmente haría desaparecer las manifestaciones somáticas (pues éstas dependen de la actividad del sistema nervioso).
Puede ser de utilidad el ejemplo del “choque” eléctrico utilizado a veces en las situaciones con arritmias cardíacas severas: si el procedimiento es exitosos, la actividad eléctrica cardíaca deja de ser caótica y se regulariza.
La descarga aplicada logra “borrar” lo eléctricamente anómalo y ”libera“ al paciente de la situación amenazante: en el exorcismo, se produciría el cese del comportamiento psicosomático atípico del individuo, por anulación del substrato cerebral que lo condiciona (a su vez inducido por las “recepciones” telepáticas).
Es más fácil expresar estas cuestiones utilizando un lenguaje estrictamente médico : esperamos haber logrado emplear una terminología entendible por los no especialistas.

EN SÍNTESIS, los autores proponen, como ensayo interpretativo, la hipótesis que las “Posesiones diabólicas (por lo menos en algunos casos) puedan ser enfocadas como “rarezas estadísticamente interpretables”; en el mismo contexto postulan una explicación relacionada con el exorcismo .

Al finalizar este ensayo, los autores se proponen transcribir una versión literaria de una posesa exitosamente exorcizada (16):

“ Cuando el sacerdote puso la hostia frente a mi cara yo caí al suelo y me puse a llorar y él empezó a hablar en lenguas. En ese momento, con seguridad, a mí me salió algo del pecho, un taco, una fuerza, algo que me hizo saltar. Mire : yo no quisiera volver a vivir ese momento, pero me parece estar sintiendo ahora esa fuerza que me salió del pecho. Fue algo que rugió y salió. Una sombra como un perro grande, como un perro negro salía corriendo. Y una vez que salió sentí que yo era una pluma. Estaba totalmente liviana. Guardé unos segundos de silencio y luego me levanté y le dije: Padre, Padre, alguien me ordenó que lo matara “.

RESUMEN.

Los Autores postulan una interpretación estadística que podría explicar algunos casos de las denominadas “posesiones diabólicas” y rituales utilizados en el exorcismo, basada en argumentos psicológicos, parapsicológicos, psiquiátricos y neurofisiológicos. Se trata probablemente de un punto de vista inusual, tal vez original.

Biografía

1. Roa A. Demonio y Psiquiatría. Editorial Andrés Bello. Santiago de Chile. 1974 .
2 . Vatican issues first new exorcism ritual since 1614 .
3 . Villenueve R. Las posesiones diabólicas . Editorial Crea S.A. Buenos Aires ( Argentina ) . 1978 .
4 . Piña Barba B. Adolescencia y posesión diabólica en el siglo XX . Psicopatología . 19 : 96 -101 . 1999 .
5 . Beta J.C. Manual de Psiquiatrìa . Editorial Universitaria . Buenos Aires ( Argentina ) . Pág . 229 – 65 . 1959 .
6 . Cía A . Ansiedad , estrés , pánico , fobias . Editorial Estudios Sigma S.R.L. Buenos Aires ( Argentina ) . 1994 .
7 . Campana H. y col . Síndrome de hiperventilaciòn : actualizaciòn de conceptos , a propósito de un caso clìnico . Revista de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo .12 : 23 – 26 . 1989 .
8 . Campana H. y col. Parapsicología : ensayo actualizador desde una visión médica y psicológica . Comunicaciones de Parapsicología . Nº 4 . Buenos Aires ( Argentina ) .Diciembre 2004 .
9 . Myers D.G. Psicología . Editorial Médica Panamericana S.A. Buenos Aires ( Argentina ) . Pág. : 181 – 205 . 1998 .
10 . Descartes . Discurso del método . Editorial Losada S.A. Buenos Aires ( Argentina ) .1972 .
11 . Kreiman N. Curso de Parapsicología . Editorial Kier . Buenos Aires ( Argentina ) .Pág. 105 – 107 . 1994 .
12 . Campana H. , Ivnisky D . Litoquinesis en una ciudad de la República Argenina . Ensayo interpretativo estadístico – etiopatogénico . Comunicaciones de Parapsicología Nº 5 . Pág. 6 – 27 . Marzo 2005 .
13 . Ira Fox S. Fisiología humana . El sistema nervioso , neuronas y sinapsis .Editorial Mc GrawHill – Interamericana . Madrid ( España ) . Pág. 150 – 219 . 2003
14 . Guirao M. y col. Anatomía de la conciencia . Neuropsicoanatomía . Editorial Masson . Barcelona ( España ) . 1997 .
15 . Cingolani H. Fisiología humana . Neurofisiología . Editorial el Ateneo . Buenos Aires ( Argentina ) .Pág. 753 – 1096 . 1992
16 . Caycedo G . La bruja . coca , política y demonio . Editorial Planeta . Bogotá ( Colombia ) . 1997
17 . Kreiman N , Ivnisky D . Manual de procedimientos experimentales y estadísticos en Parapsicología . Editorial Texto Plus . 1998 .

Nota . En los aspectos parapsicológicos más relacionados con el presente ensayo (telepatía, psicoquinesia y estadística) han sido trascendentes aportes derivados de las publicaciones de Naum Kreiman y Dora Ivnisky, en su momento Asesor Científico y Directora de los “Cuadernos de Parapsicología ”.

Humberto M.C. Campana y col. (Marzo de 2005)

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Publicado por en abril 5, 2014 en Artículos

 

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