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Onirología-Podemos curarnos durmiendo.

02 Abr

En primer lugar hemos de reconocer que vivimos dos vidas en una, ya que la tercera parte de las veinticuatro horas del día nuestro SUBCONSCIENTE vive a sus anchas, y a toda percusión en el plano onírico.

Mientras estamos despiertos con nuestros cinco sentidos obramos voluntariamente con nuestra inteligencia y lógica… Sabemos cómo actúan nuestros órganos porque conocemos meticulosamente la fisiología humana; pero desconocemos lo que suele ocurrir en lo más profundo de nuestro mundo anímico, y de las actuaciones de nuestro subconsciente mientras estamos durmiendo… Aunque sea muy limitada la información que poseemos de los pormenores que le ocurren a nuestro subconsciente en las horas que vive en su plano onírico, algo nos descubre la “ONIROLOGIA”… Gracias a ella nos enteramos de ciertas andanzas y aventuras que le acontecen en aquel mundo tan diferente del nuestro.

Hoy sabemos que nuestro subconsciente dispone de un “CUERPO SUTIL” y que cuenta con unas facultades muy superiores a nuestros cinco sentidos, que allá en sus condiciones ambientales se le permite grandes ventajas y que su radio de acción es inmenso… Al no existir allí la “Ley de Gravedad” puede bajar las escaleras sin pisar los peldaños… Puede elevarse a gran altura, lanzarse a un profundo precipicio, deslizándose con la misma suavidad que lo haría un paracaidista… Allí no existe geografía, y la cuestión de tiempo y espacio es muy relativa, lo cual le permite con poco esfuerzo descubrir igual el pasado como el porvenir… Su radio de acción es tan inmenso que con su cuerpo sutil se puede desplazar a velocidades telepáticas… Multitud de sueños nos revelan estos hechos. Hemos soñado escenas de nuestra más tierna juventud a los ochenta años… ¿Y qué diremos de aquellos sueños PREMONITORIOS que nos han anticipado sucesos que han ocurrido días o semanas después?… Aquí, en nuestra vida material, poseemos la ventaja de, con buenas palabras, disimular una mentira, y representar una falsa personalidad, como un actor de teatro; pero allá no es posible eso, porque el pensamiento es el reflejo de toda actuación.

Recordémonos que los más célebres psicoanalistas –Freud, Adler, Jung– dedicados a estudiar lo más profundo de la psiquis humana, utilizaban los sueños de sus pacientes para descubrir sus más complicados COMPLEJOS y toda aquella gama de sueños que a nosotros nos parecen estrafalarios y desorbitados, para el subconsciente en su mundo onírico, son tan reales como los que aquí vivimos con nuestra lógica razón.
Mas lo que nos interesa a nosotros saber es que nuestro SUBCONSCIENTE con su “CUERPO-SUTIL” puede relacionarse, y tener contacto directo, con aquellos familiares y amigos que la muerte los trasladó en aquellos planos espirituales, en los cuales continúan viviendo con sus propios CUERPOS-SUTILES. Muchos de éstos puede que gocen de una naturaleza espiritual muy elevada y se presten a escoger para nuestro subconsciente ciertas “IRRADIACIONES COSMICAS” o “FLUIDOS VITALES” que le permitan poderlos dirigir hacia el cuerpo material que yace en cama… Y que al reincorporarse al cuerpo a la mañana traerá consigo esta “PANACEA UNIVERSAL”, que muchas veces puede curar, o aliviar, ciertas enfermedades físicas y morales, así como hacernos intuir la solución de algún intrincado problema que le hemos pedido al acostarnos.

Si estuviese a nuestro alcance ver con clarividencia de la forma cómo actúan estas “irradiaciones cósmicas” sobre el cuerpo… De la forma cómo activan y movilizan nuestras células, y a la velocidad que hacen mover nuestros átomos, dentro los ETERES VITALES… Cómo se equilibran las fuerzas BIO-GENETICAS Y NEURICAS hasta lograr la sanidad general del cuerpo enfermo, sería de lo más curioso.
Sé que el lector de estas líneas le parecerá atrevida la afirmación de que PODEMOS CURARNOS DURMIENDO… A mí también al principio, me costó mucho aceptarlo; pero han sido tantas las pruebas que he tenido durante tantos años de practicar y aconsejar, que cuando me encuentro en estados CRUCIALES en mi vida, confío en ello… Podría exponer al lector muchos casos que certifican la bondad de este sencillo método; pero bastarán con que les detalle tres de ellos.

Era un día de crudo invierno, que después de andar unas cuatro horas por Barcelona a pie por mis negocios llegué a casa con un dolor de cabeza y fiebre alta. Tomé una aspirina y me metí en cama… Mi única preocupación era que a la mañana siguiente tenía que estar en forma por un asunto de urgencia… Con mi habitual confianza, en mi subconsciente de que cumpliría mi encargo a la mañana siguiente me levanté tan normal como siempre.

(Caso 15.) Una señora de mediana edad, que según predicción médica sufría de una úlcera de estómago, con dolores muy fuertes… Un amigo le aconseja que pruebe estos ejercicios. Pero hablando con franqueza lo hizo sólo para complacer a sus familiares, más al ver que a la primera noche ya encontraba algo de alivio continuó cinco noches seguidas, viéndose libre de tales dolores.

(Caso 8.) Un padre de familia numerosa hacía algunas semanas que se quedó sin trabajo, lamentándose de su crítica situación a un conocido suyo que había tenido pruebas de “curarse durmiendo”, le aconsejó que intentara a pedir a su subconsciente que le ayudara a salir del apuro… Sin tener ningún conocimiento de las leyes mentales, pero obligado por la necesidad, cada noche, con lo poco que su amigo le inició, hizo la prueba. A los cinco días sueña que pasaba por una calle y le llamó la atención un solar en el que había una puerta pintada de un rojo terroso… Se levanta y empieza a buscar por todas las calles adyacentes la puerta roja… Al cabo de unas horas de búsqueda la encuentra… Llama a ella y hace tratos para trabajar, y ya hace más de cinco años que sigue en el mismo lugar.

Y casos similares podría exponer a docenas… Ahora, que no siempre los resultados son tan rápidos como el de este padre de familia… Casos de esta índole suelen obtenerse en un 10 por ciento, pero de casos de alivios y curaciones se llega al 50 por ciento. Depende ello de muchos factores “imponderables” y de la voluntad y la fe del interesado.

La forma más o menos correcta para lograr el éxito deseado es la siguiente: Cuando acaba la jornada nos disponemos a ponernos en la cama para dormir, debemos procurar no conceder a nuestros ojos el regalado sueño sin antes repasar todo cuanto hemos hecho durante el día… Si algo hemos hecho “imperfecto” tenerlo en cuenta, para rectificarlo más adelante. Mas si habéis obrado bien regocijaos… Una vez sojuzgadas vuestras acciones, procurad olvidarlas. Es menester vaciar la mente de preocupaciones, y vuestros únicos pensamientos deben ser de optimismo, de confianza en que dentro de unos momentos vais a vivir unas horas en un mundo maravilloso, que está lleno de “VIBRACIONES – IRRADIACIONES”, de “CORRIENTES – MAGNETICAS” formidables y que parte de ello puede ser absorbido, y en cierto modo dirigido, hacia vuestro cuerpo material, que yace tendido en la cama, esperando que este “FLUIDO-SUTIL-VITAL” os procure alivio y curación como la mejor medicina.

Procúrese parar mucha atención a un estado que solemos llamar de “somnolencia”… Se trata de un fugaz lapso de tiempo que se efectúa en el momento que dejamos el estado de vigilia para entrar en el estado de sueño… O sea, en el momento que vamos a quedar dormidos… Habitualmente este “espacio de tiempo” nos pasa desapercibido, pues son sólo unos segundos; pero que debemos aprovecharlos, ya que en este mínimo de tiempo se efectúan “desintegraciones y reacciones” de un elevado orden espiritual… Es el momento oportuno para encargarle al subconsciente todas nuestras peticiones. ¿Que estáis enfermo…? Encargadle que se interesa en la búsqueda de elementos… magnético-vitales para que puedan restablecer vuestro equilibrio psíquico-somático… ¿Qué tenéis algún grave problema a resolver? Pedidle que allá encuentre una ayuda que esté al nivel de vuestras necesidades; pero encargarle encarecidamente que pueda vuestra memoria consciente conectar con la subconsciente para el recuerdo del sueño-contestación.

Si con constancia se siguen estos sencillos ejercicios puede que algún día el durmiente mientras sueña se dé cuenta de que está soñando, entonces ya es el máximo a que puede aspirar… Lo demás ya viene por añadidura.

Es tal la importancia que debemos dar a este “espacio de tiempo” ejercitándole, y ampliándole, ya que bien controlado se pueden esperar grandes ventajas, y una de las más destacadas es el desarrollo de los estados “hipnoidales” que tanto sirven para llevar a buen término los encargos que se hacen al subconsciente, como para que a la operación de retorno conserve con claridad las imágenes “hipnagógicas” del sueño, y poder transmitirlas a nuestra memoria consciente.

JUAN AYATS RIUS

 

Karma 7  JULIO 1973 – Año II – Núm. 9

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Publicado por en abril 2, 2014 en Artículos

 

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