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El niño fantasma de Jaén

19 Mar

Por  Ana M. Cárdenas.

La historia del niño fantasma de la Catedral de Jaén se remonta a más de un siglo, desde entonces la visión de este niño ha quedado registrada a lo largo del tiempo en la memoria de muchos residentes y visitantes de la Catedral, personas que abarcan todos los sectores de la sociedad, creyentes, agnósticos y ateos.

Como en todos los casos de este tipo, el pueblo se divide. Cuando te adentras en la vida de personas que no conoces y se abren para contar su vivencia, aun sabiendo que pocos les creerán, te queda una necesidad de transmitir y compartir con la mayor claridad y fiabilidad posible todos los datos que han llegado a ti.

Fue una corta aparición de Ángel (que así se llamaba este niño) a una de las empleadas del Ayuntamiento, lo que volvió a poner en el punto de mira esta historia tan conocida en la provincia. A muchos, los que no han estudiado en profundidad el caso, les llamó la atención que el niño se hubiese desplazado del sitio original (la Catedral) hasta el Ayuntamiento (tan sólo a unos metros) parecía que las obras realizadas en una zona del Ayuntamiento, hasta donde supuestamente iría uno de los túneles de la Catedral, sería el detonante para que este pequeño de 9 años reapareciera allí, muy cerca de donde una trágica tarde perdió la vida en la parte baja de la Catedral. Pero en realidad, Ángel conocía muy bien toda la zona del actual Ayuntamiento, ya que vivió allí cuando era el Palacio de Montemar. No conoció a su padre, o eso creyó durante toda su vida, había muerto en la guerra de Cuba, le dijo su madre y aunque ella fue una sirvienta para los Montemar, Ángel vivía y vestía como un Montemar más. Un antepasado suyo fué un obispo importante en Jaén, Moscosso, del cual conservaba su apellido.

Ángel, tuvo la desgracia de perder también a su madre y su vida cambió quedando a cargo de la iglesia para su formación, aunque extrañamente continuaba viviendo en el Palacio. Comenzó a ser monaguillo y a pasar mucho tiempo en la Catedral, la idea parecía ser que se dedicara a Dios.

Ante la pérdida de su madre, sufrió mucho y encontró gran consuelo en Juan, un escribano que le enseñó casi todo lo que sabía, pero también tuvo que convivir con personas de mente sucia y corazón impuro, fue entonces cuando comprendió que no todos eran como Juan y su madre, quizá el momento en que dejó de ser niño aún siéndolo para adentrarse en un mundo de adultos lleno de secretos, verdades a medias y sonrisas que escondían interiores oscuros.

Todos los testimonios coinciden en que Ángel suele aparecer de dos maneras:

1º.- Un niño jugando dentro de la Catedral con un aro, ropa antigua pero muy bonita y cuidada y un pequeño gorro en la mano.

2º.- Un niño vestido de monaguillo en la parte central de la Catedral y en la zona del Santo Rostro, muchos estaban convencidos de que era real hasta que desaparecía atravesando una de las paredes del templo, la que va al museo. Era la zona habitual de juegos de Ángel y sus compañeros, entre misas y arreglos, explorando todas las enrevesadas galerías y rincones de la Catedral.

En el transcurso de los años, han sido persistentes, espaciados en el tiempo, pero todos llegan a coincidir en las descripciones en que, de una manera u otra, era Ángel.

Murió una tarde allí, en la parte baja de la Catedral, unos dicen que en las intrincadas galerías subterráneas no supo regresar, por eso fue tapiada la entrada a esa zona para que a nadie más le sucediera, aunque el tapiado se produjo años más tarde y la fecha de la historia del monaguillo perdido, fue ajustada a la del tapiado. ¿Por qué? Otros comentan que huía de alguien con la mala fortuna de que tuvo una caída que terminó con su vida.

Sucediera de una manera u otra, Ángel quedó ligado a un lugar sagrado y como niño que es, se acerca curioso a observar a quienes entran buscando respuestas.

Ha pasado demasiado tiempo desde entonces, ¿por qué continuar allí? ¿Qué puede aún decirnos ese niño? ¿Acaso ya ha podido dar respuestas a quien le ha escuchado?

Explicar una aparición desde una base material empírica no es fácil, pero tanto éste como otros y distintos fenómenos fuera de lo habitual siempre tienen un porqué, a cada uno le servirá una explicación, dependerá del proceso espiritual y mental.

Digo espiritual sabiendo que nada tiene que ver con las creencias personales de cada cual. No somos materia solamente, tenemos algo más, energía, y ésta debe quedar o ir a algún lugar.

Generalmente asociamos apariciones de entidades, a sufrimiento y muertes violentas, con la imposibilidad de poder seguir su camino anclado eternamente en el lugar de su nefasta desaparición, pero muchas veces estas manifestaciones ni pertenecen a una residualidad, ni a un espíritu errante, mas bien se utiliza para llamar la curiosidad de quienes se hacen preguntas sinceras y buscan un por qué desde el interior. Crea duda y mueve el resorte que todos poseemos ante lo desconocido para poder avanzar en nuestro proceso evolutivo. Ángel da pruebas de una supervivencia del espíritu después de la muerte, sea o no violenta, con el único objeto de llamar la atención de las conciencias de aquellos que tienen la suerte de verle u oírle. Estamos acostumbrados a relacionar espíritu, con religión, secta, escuela de pensamiento, etc, cuando el espíritu es el verdadero libre pensador, sin trabas ni condiciones, ni permisos, ni lugares de culto. Está en nosotros mismos, no necesitamos a nadie para moverlo, solo la voluntad y eliminar muchas trabas sociales.

Tanto Ángel como la Catedral forma parte de una apuesta a la investigación interna de niveles elevados hacia nosotros. El obispo Moscosso entendió que debía dar luz no solo a una maravilla arquitectónica, sino a todo lo que no puede ser visto pero si sentido en el templo. La gran interconexión de nosotros los humanos con la energía de la Creación dado que el hombre necesita materialidad para creer y acercarse a la comprensión de sí mismo, allí en la Catedral, están las bases materiales para comprenderlo y también están las energías sutiles para el avance. Moscosso continúo la labor de su antecesor, muy joven dejó Toledo para vivir en Jaén y seguir con una serie de obras y excavaciones cuanto menos curiosas ¿por qué siguió buscando? Padeció la envergadura de su misión y fue rechazado por muchos al querer ahondar en situaciones que nadie quería ni creía. Como bien se sabe la Catedral se encuentra sobre el dolmen sagrado de la antigüedad, coincidiendo el muro gótico con el principio de la gran roca sagrada. Pero para hablar tanto del obispo Moscosso, como de Alonso Suarez (conocido como el obispo insepulto) necesitaríamos mucho mas tiempo para exponer parte de sus vidas en Jaén.

Que cada uno se sirva de la copa que necesite, esa es la respuesta a las manifestaciones de Ángel y al desvelo del obispo Moscosso.

Fuente: Diaphoros nº1

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Publicado por en marzo 19, 2014 en Casuística

 

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