RSS

El poltergeist de la casa do Demo.

17 Mar

En diciembre del año 1899 se iniciaron unos hechos inexplicabes los cuales no se hicieron conocidos hasta Mayo de 1900. Nos situamos en la aldea pontecesana de Anllóns en la provincia de A Coruña.

En el año 1888 moraban una pequeña casa de campo una familia compuesta por dos ancianos y su nieta,el anciano fallece y en torno al año de este suceso empiezan a ocurrir unos extraños fenómenos que poco a poco van tomando un cariz más serio y terrorífico.

La anciana, Doña Juliana Rodríguez y su nieta María Cundíns se vieron obligadas a abandonar de manera tajante su vivienda al ser, inicialmente, testigos de fenómenos poltergeist y para acabar ,posteriormente, en todo tipo de agresiones.Eran los típicos síntomas de poltergeist: raps , movimientos de objetos, aportes, y por añadido ,múltiples agresiones .

Tras el temor y desconocimiento de lo vivido acudieron a pedirle auxilio al párroco del pueblo, Don Juan Antonio Combarro. El sacerdote inicialmente tomó con incredulidad y escepticismo todo lo que le estaban relatando , sin llegar a creer a Juliana y pensando que se trataba de algún tipo de trastorno ,la anciana, sin dejar en su empeño acabó convenciendo al cura, para que este, hiciera una visita a su casa para bendecirla.
Juliana también rogó al párroco para que hiciera una misa en memoria de la defunción de su marido, temiendo la anciana, que el hecho de no haberle realizado una misa pudiera estar vinculado al origen de todos los fenómenos .

En su visita, el párroco lo dejó plasmado de este modo:

“Como era natural yo principié a reputar su narración por cuentos de viejas, teniendo yo prevención contra tales narraciones y en casi la totalidad de los casos suposiciones de alucinados.

Una vez en la casa de repente cae ante mis ojos una piedrecita con suave proyección al suelo; algo me alarmó y avivó mi diligencia para examinar la posibilidad de una causa natural. No se hizo esperar mucho la caída de otra piedra en condiciones que me hizo dudar en forma.

Muy pronto cae a mi lado un pilón de una báscula romana y luego una mano de un paraguas, trastos abandonados que no se sabía que existiesen en la casa y demás objetos que no se sabe bien de donde vienen. Para disipar mis dudas se posan como unas seis o siete patatas con suave proyección que en una piedra a nivel apenas se esparramaron, siendo esféricas como se sabe, ya con toda evidencia quedé convencido que la cosa era prodigiosa, y las narraciones de la anciana y más vecinos eran la verdad”.

A partir de ese día, el padre Combarro se negó a volver a pisar la casa y siempre aludiendo a que el mismísimo demonio se había hecho dueño y señor de aquel lugar. Aunque su miedo le hiciera no volver más a la casa, no quiso dejar en el abandono a la abuela y la nieta, realizó un detallado informe que envió al Arzobispo de Santiago de Compostela, en ese momento, el cardenal don Santiago Martin de Herrera y solicitándole la intervención eclesiástica.

El Cardenal Herrera de inmediato nombró una comisión para que investigar los hechos referidos por el párroco del pueblo. Las mujeres, seriamente trastornadas por lo que estaban viviendo deciden entonces abandonar la casa temporalmente, y curiosamente, los fenómenos cesaron por completo.
Como lo ocurrido ya habían tomado una gran popularidad en la comarca, el notario de Ponteceso, Don Vazquez Amarelle, se desplazó a la casa, levantando acta de lo que allí sucedido, y siendo incluso, testigo de primera mano de los extraños fenómenos que se seguían produciendo.

El notario lo dejo así remarcado:

“En cuanto a los fenómenos en sí, cabe destacar algún hecho realmente asombroso

Como ya comentaba el párroco en su escrito, se daban aportes de todo tipo. Aparecían patatas, piedras y objetos de la nada cayendo a los pies de todos lo que allí se acercaban.

Todo sucedía, según nos cuentan las publicaciones de la época, ante los ojos de numerosos testigos.

Algunos de ellos, eran personas muy respetadas y distinguidas en aquella zona como por ejemplo el farmacéutico del pueblo don Severiano Mesías, o el juez municipal, señor Mosquera, vecinos colindantes de la casa, gente de campo seria y honesta en definitiva personas dignas de crédito fuera de toda sospecha que no creían en estos fenómenos salvo como supercherías”.

Varios de los testigos, recogían las patatas, piedras u otros objetos marcándolos. Un procedimiento sencillo era hacerles una “equis” (X) con un carbón. Frente a ellos, las patatas levitaban y desaparecían inusitadamente , volviendo a re-aparecer en otras instancias de la casa con la misma marca, hubo casos que incluso cortadas en dos. Hay crónicas que citan que algunas de las patatas que aparecían partidas, tenían el aspecto de haber sido cortadas en ese mismo instante, apreciándose el jugo de la patata corriendo por la parte cortada.

Al margen de este tipo de fenómenos de movimientos de objetos y de aportes, lo visiblemente aterrador fueron las agresiones físicas que comenzaron a vivir ,produciéndose al poco tiempo de iniciarse toda la fenomenología.

Tanto la anciana como su nieta, eran zarandeadas y arrastradas por los pelos mediante una fuerza invisible, los testigos allí presentes no veían ni sabían del origen de los ataques, percibían visualmente como las mujeres eran arrastradas por la casa, como sus pelos se estiraban pareciendo que una mano invisible los tiraba con fuerza, recibían bofetadas marcando sus rostros y hacían que las mujeres giraran sus caras con una violencia tremenda, también eran empujadas de una forma brutal golpeándose contra las paredes, y todo ello, visto por numerosos testigos que dieron fe de lo que estaba pasando.

En El Eco de Santiago quedó patente bajo un relato del periodista Prudencio Landín:

“Elévanse en alto los tizones de la lumbre y otros objetos varios; caen patatas que, colocándose unas sobre otras, en forma de pirámide, mantiénense en perfecto equilibrio; de un armario, cerrado con llave, salió un pilón de una balanza romana, viniendo a caer en la cocina, a los pies de los circunstantes; siéntense silbidos agudos y estridentes; percíbese el ruido de los golpes y el chasquido de las bofetadas que con frecuencia recibe la pobre mujer, la cual es arrastrada por los cabellos”.

Un  día estando en la cocina, apareció una cuerda por los aires, y esta, se fue directamente hacia el cuello de María. Se hizo de inmediato un lazo alrededor de su garganta impidiéndole la niña a que pudiera gritar y a punto estuvo de asfixiarla. Con la ayuda de su abuela y otro testigo que se encontraba con ellas, tras mucho esfuerzo consiguieron deshacerse de la soga haciendo que la niña volviera a respirar.

Inmediatamente después de este hecho, la anciana y la nieta abandonaron finalmente la vivienda, la primera falleciendo pocos años después y la segunda acabó emigrando a América.

Los hechos los recogió en un libro del presbítero Ricardo Sánchez Varela, que los tomó dictados por el sacerdote. Eva y María. Fenómenos diabólicos y milagros que demuestran el cumplimiento de la promesa hecha en el Paraíso, que se publicó en 1925 en Barcelona.

La casa, después de algunas visitas de periodistas y curiosos,y ya sin suceder nada extraño quedó en abandono durante 100 años siendo popularmente conocida por la Casa del demonio o Casa do demo.

La vivienda la restauró hace unos años el joven biólogo Javier Nogueira, sin embargo, a Nogueira el demonio parece haberlo dejado tranquilo.

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en marzo 17, 2014 en Casuística

 

Etiquetas: , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: