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Un experimento cualitativo:La descripción paranormal de un lugar.

14 Dic

Como todos los experimentos cuantitativos, los tests estadísticos de la PES no ponen de relieve la naturaleza específica de cada fenómeno en cuestión. Para obtener una idea más concreta acerca de su carácter se requieren experimentos cualitativos. Sirva como  ejemplo un ensayo realizado  en el Instituto de Friburgo con el sensitivo Artur Orlop, de Mannheim.
Como parte de una serie de tests se le rogaba a Orlop  que hiciese un bosquejo de la situación geográfica de la casa paterna del estudiante islanlés Geir Vilhjámsson , en presencia de éste. Era la primera vez que Orlop veía a dicho estudiante e ignoraba su nacionalidad, acerca de la cual no podía hacer conjetura alguna, dado que Vilhjámsson hablaba el alemán con fluidez. Al estudiante se le instruía que debía estar sentado sin decir ni una palabra y sin mirar lo que Orlop hiciera. Mientras éste dibujaba una región bastante amplia a vista de pájaro , el estudiante se concentraba en el pensamiento de la casa paterna y sus alrededores. Al mismo tiempo que Orlop dibujaba, iba dando explicaciones de lo que hacía, que fueron grabadas en cinta magnetofónica. En una segunda sesión comentó el bosquejo y se le pidieron más aclaraciones. Sólo entonces, Vilhjámsson hizo sus comentarios a las explicaciones dadas por Orlop. Posteriormente fueron documentadas con varias fotografías pequeñas y una panorámica  de la zona en que vivían los padres de Vilhjámsson.

Había coincidencias sorprendentes, si bien no exentas de pequeños errores. Algunos detalles aparecían como vistos en un espejo. La casa misma estaba descrita correctamente, hasta en sus pormenores; únicamente se equivocó Orlop al explicar que a la casa se le había añadido «otro piso», cuando en realidad se trataba de una construcción lateral, realizada pocos años antes. La ubicación en su totalidad, la había captado correctamente, salvo en cuanto a la diferente distancia que había hasta una «capital» (Reykjavik). Algunos detalles eran asombrosos: por ejemplo, el comentario de Orlop acerca del punto 4 en su dibujo: «Aquí, esto tiene aspecto de una pequeña cantera, puede que sea una roca caída hacia abajo, de la que quitaron algunas piezas.» Más o menos en el sitio indicado por Orlop se halla efectivamente, una cantera de arena que posteriormente había sido llenada con piedras y rocas. En la panorámica , aún se puede ver la hondonada. El punto 6 (dentro del rombo negro) lo comentaba así: «Esto no lo veo muy claro. ¿Hay allí piedras, un muro seco quizás, así de alto?» (Orlop indicó con la mano una altura de unos 60 cms.). Esta declaración es muy exacta puesto que tanto el muro, que efectivamente existe como su situación fueron descritos con extraordinario acierto. Donde está la flecha  el muro tuerce a la derecha. Un mirador estaba bien descrito, pero mal localizado: «Aquí debe haber una atalaya muy bonita. Desde ella se tiene una vista magnífica de un monte. Tienen allí uno de estos chismes para mirar; allí la gente se para y mira hacia allá.» Y en efecto: a unos 70 m. de la casa se halla un mirador con un telescopio que es frecuentado por los turistas porque ofrece una magnífica visión de los montes que circundan Reykjavik.

Es curioso el hecho que Orlop no dijera nada del mar cercano, a pesar de ser tan característico de aquella región su carácter peninsular y teniendo, además, el mar una significación sentimental muy fuerte para todo islandés.
No se puede definir de manera inequívoca de dónde Orlop sacaba la información. Si bien es cierto que el estudiante había estado pensando durante el experimento, en la casa de sus padres, no desde el punto de vista captado, ni con tantos pormenores adicionales.
Puede suponerse que el sensitivo le ha «sustraído» telepáticamente al islandés recuerdos inconscientes. Pero de tal suposición no hay pruebas contundentes. Orlop mismo opina que su «alma» emigra cada vez al lugar que él debe describir. Es lo que se conoce en la tradición ocultista como «excursión del alma». Probablemente, su manera de ver es el «camuflaje dramático» de sus sensaciones paranormales. Éstas pudieran también ser de carácter clarividente, y de este modo resultarían independientes de una psique ajena, en la que estuviesen «almacenadas» tales impresiones.
Los «fenómenos espontáneos» ponen de relieve que a veces «se ve» más de lo que un supuesto «emisor» telepático puede haber experimentado jamás.

Hans  Bender.

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Publicado por en diciembre 14, 2013 en Casuística

 

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