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Ensueños telepáticos experimentales.

14 Dic

Por Hans Bender

En el laboratorio de ensueños del Maimónides Hospital, en Brooklyn (Nueva York), los científicos M. Ullman, St. Krippner y S. Feldstein obtuvieron impresionantes resultados en una serie experimental realizada con reproducciones de cuadros de pintores famosos. De una serie de doce cuadros se elegía al azar el que debía de servir para el experimento; durante una noche trataban repetidas veces de transferirlo telepáticamente a las personas sometidas al test. Los siguientes testimonios, tomados de los archivos, son característicos de la representación «simbólica» de la información recibida, en forma de fragmentos, alusiones y parábolas.
El cuadro elegido como objeto del experimento era «La Ultima Cena», de Salvador Dalí, en el que se representa, en estilo surrealista, a Cristo rodeado de sus discípulos, en un ambiente de transparencia acuática. Un vaso de vino y dos panes se hallan en la mesa; a lo lejos se vislumbran barcas de pesca.

Tomamos del primer ensueño: «Allí había una escena con un mar. Era de una belleza y ordenación muy extrañas».

Y del segundo ensueño: «No hay ninguna razón concreta para que yo diga esto, pero de alguna manera se me ocurre pensar en un barco. Un barco de pesca, más bien pequeño. Había allí un cuadro en el restaurante «Sea Fare», que vino a mi mente cuando empecé mi descripción. Es un cuadro muy grande e impresionante. Representa —¡ oh! yo diría— más o menos una docena de hombres, quizás, que arrastran a tierra un barco de pesca, justamente después de la faena».

Del tercer ensueño: «Estaba mirando un catálogo de Navidad (en inglés: Christmas catalog) en los días navideños {Christmas season)».

Los siguientes tres ensueños están relacionados con el vocablo «médico». Por ejemplo, en uno de ellos se dice: «…un doctor, pues, porque tenía que hacerse médico», y en otro: «Un curandero, un médico, que está sentado al lado de un niño —uno de esos cuadros típicos; se titula «El curandero».

Del séptimo ensueño: «La única parte de la que yo me acuerdo es aquella en la que me encuentro en una especie de cocina; había también un restaurante, al cual yo en el fondo quería ir».

Del octavo ensueño: «Estuve probando especias y hierbas. Una tienda. Una casa de comidas. Comestibles de varias clases».

Las ocurrencias de una paciente respecto a sus ensueños indicaban que sabía en el fondo que se trataba de un tema religioso: «El ensueño de la pesca me hace pensar en la zona mediterránea, quizá en los tiempos bíblicos. Ahora mismo se me ocurre «pez» y «pan» y también el milagro de Cristo cuando reparte el pan y los peces. Luego pienso otra vez en Navidad (Christmas)… tiene que ver con el mar, con agua… pescadores…, algo por el estilo».

La información inconsciente en la que se basa el ensueño se denomina «proceso primario», su representación en él, «proceso secundario». Queda por aclarar si también en aquellos ensueños donde se hacen alusiones tan fragmentarias, el proceso primario contiene la información completa —en nuestro ejemplo el cuadro «La Ultima Cena»— o si la imagen se transmite ya hecha añicos, arrancando luego, en el inconsciente del soñador, asociaciones como por ejemplo «el curandero».

En algunas personas solamente se ha conseguido con éxito rotundo influir sus ensueños por vía telepática experimental. A veces se producen transmisiones espontáneas, como interferencias, que están condicionadas no por el sujeto del experimento sino por cargas afectivas del agente-emisor. Éstas no sirven para la valorización dentro del plan experimental, pero son altamente significativas en cuanto al fenómeno telepático en sí. En el curso de un experimento, el Dr. Miman anotó mientras estaba transmitiendo un cuadro: «Apenas logro concentrarme porque tengo un agudo dolor de estómago. Pienso en que he de sufrir una operación y que necesitaré una transfusión de sangre.» La persona sometida al test soñaba que se encontraba en una clínica donde la preparaban para una operación de estómago y que una doctora le decía que le iban a hacer una transfusión de sangre. El pensamiento marginal, pues, se había impuesto al tema del cuadro, que se intentaba transmitir, debido sin duda a su mayor carga afectiva. En general puede decirse que los fenómenos psi se despliegan preferentemente en el campo afectivo.

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Publicado por en diciembre 14, 2013 en Casuística

 

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