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¿Creer o Comprobar?

03 Dic

Por  José Garrido.

-Artículo procedente de la revista  Cuadernos de Bitácora Nº3  pags.9 a 17,cedido por el autor a este blog a  quien le doy las gracias desde estas líneas-

Casi todas las relaciones humanas se fundamentan siempre en la confianza, pero ya sabemos todos que no hay actividad social que esté exenta, en algún momento de esa relación,por la desconfianza y no digo ya, en el engaño,máxime cuando esa actividad ya es de por si polémica en sus métodos de aplicación según los modelos del empirismo científico.
Casi todos los trabajos, incluidos los serios; que se tratan en lo que denominaríamos Parapsicología de Investigación Instrumental, y que son aquellas prácticas no convencionales de experimentación que obtiene resultados susceptibles de ser registrados en un soporte físico, como cintas magnéticas de audio y vídeo,
fotografías, discos duros de ordenadores, etc., traen consigo grandes debates y la dificultad de poder exponer, y no digo ya, poder demostrar,cuales han sido los mecanismos por lo cuales se han conseguido…lo contrario, como he dicho antes…da lugar siempre a un mar de dudas.
Pero…¿Cuándo, los seres humanos, solemos creer en un suceso extraordinario sin apenas un esbozo de crítica o reserva, que por otra parte sería fácil de comprobar si merece nuestra credibilidad o no?…
Pues cuando quedamos subyugados por la espectacularidad de unos resultados; cuando nos enfrentamos a la escandalosa “evidencia” de unos datos que pueden ser ciertos y que superan, incluso, la imaginación más desbordada; cuando consideramos, por un proceso psicológico de conversión muy conocido, que los investigadores, receptores y divulgadores de esa información extraordinaria y sobrenatural están “tocados” por el dedo de alguna divinidad, y han sido “elegidos” para llevar a cabo algún plan mesiánico, apoderándose entonces de nosotros una admiración reverencial y un temor a la controversia motivado por la sensación de lo sagrado.

La Teología nos enseña dos modos de entender las creencias por la fe: La “fides quae creditur” que es la fe en las VERDADES que se aceptan y se conocen como objetivas, y la “fides qua creditur” que es la fe mediante la cuál se cree, la fe subjetiva, la que cada uno puede aplicar de manera personal sin cuestionar la posible causa objetiva, o no, que le provoca su creencia. Dicho de otro modo: Una cosa es creer desde una posición individual en un hecho no comprobado, y otra cosa es creer en el CONTENIDO de su fe, que se convierte en objetiva por si misma por la posibilidad de su veracidad comprobatoria puesto que puede ser sometida a examen. Esto viene a decirnos que el ejercicio de la razón, que tan útil servicio nos presta para tantos asuntos de lo cotidiano, ha de poner orden y claridad de conceptos en todo el material de conocimientos disponibles, sobre todo en aquellos asuntos que se derivan, en principio, de un simple acto de fe.
Las posibilidades de fraude en las investigaciones….
Lo que pretendo decir aquí, es plantear algunas cuestiones relativas a ciertas controversias que casi siempre se han dado en el mundo de lo misterioso, de lo paranormal, y que en este caso concreto, se vienen dando en el terreno de las que se conocen como Técnicas de Transcomunicación Instrumental y sus resultados. Más concretamente, a determinados paralelismos encontrados entre datos, objetos y cosas de este mundo y los que, presumiblemente, presentan algunos experimentadores de estas técnicas, como del “Más Allá”.
Y sucede, que cuando he querido ser  consecuente con estas ideas y trato de ponerlas en práctica me encuentro con informaciones presentadas como extraordinarias, que en función de su puesta en escena me han movido a reflexión y me surgen deducciones motivadas por datos comparativos, ineludibles de ser interpretados como engaño en su primera apreciación, que han de ser admitidos por defecto de otros argumentos cuya única validez consiste en la simple afirmación, totalmente gratuita por la voluntad de no demostrarlas, de quien los emite.

Y me estoy refiriendo, en concreto y para entrar en materia, a la tan traída y llevada polémica sobre la presunta veracidad objetiva de la enorme y espectacular casuística contactista, en toda clase de soportes y medios electrónicos, obtenida por un grupo de investigación de estas áreas, localizados en un pequeño país del centro de Europa, concretamente en Luxemburgo.

Reconozco, que cuando hace ya algunos años tuve conocimiento de este asombroso e ingente material de presunto contactismo bidireccional entre nuestra realidad dimensional y la espiritual, me quede totalmente impresionado y subyugado, deslumbrado como la gallina en medio de la carretera frente a los potentes proyectores de los faros de un coche.
Ante semejante encandilamiento tenía dos opciones: o me quedo quieto y dejaba que el automóvil “me aplastara”, quedando las moléculas de mi capacidad intelectual “pegadas” a las ruedas del mismo, formando así parte de aquél fenómeno aunque en calidad de efímero y nulo accidente, sin posibilidad de integrarme en la comprensión de su naturaleza por impedimento de quien, o quiénes manejan semejante fenómeno; o…. me echaba a un lado y trataba de averiguar qué era aquello que me obnubiló al principio y que ahora veía pasar delante de mi, a salvo ya en la cuneta.
Si cuento con la oportunidad, eliminado el peligro inmediato de haberme quedado alucinado, de estudiar aquél fenomenal suceso y comprobar si obedecía a las exorbitantes expectativas que en un principio me creó, o si
podría ser explicado desde otros parámetros, fuesen estos cuáles fuesen.

El estudio de los hechos…

Lo primero que hicimos (tanto mi colega Alfonso Galeano como yo) fue estudiar toda la documentación contactista proveniente del CETL (Centro de Estudios de Transcomunicación de Luxemburgo) y otras publicaciones que trataban sobre el mismo tema, buscando las afinidades y contradicciones. Luego, con el transcurso del tiempo, observamos que fueron surgiendo otras voces discrepantes que, como nosotros, se planteaban las mismas dudas y preguntas por causa de la observación de datos comparativamente sospechosos y muy deficientemente explicados por los autores en defensa de su autenticidad.
Por último, y ante la posibilidad de intervención de la metodología científica en el estudio de estos sistemas experimentales, la negativa de este grupo centroeuropeo a someterse al rigor del laboratorio, empezó a darnos datos de corroboración de que esas elementales sospechas de fraude podrían ser ciertas.
No se puede justificar, ante un mundo expectante que está esperando todas aquellas comprobaciones de carácter, que la ciencia no es competente para que medie en el estudio y análisis de métodos y resultados de unas prácticas en las que intervienen, a fin de cuentas, aparatos e instrumentos que son mecánicos y electrónicos.
Sin que haya que ser exhaustivos de necesidad, por mi parte, expongo para la consideración de los lectores interesados en estos temas, algunos ejemplos de los paralelismos encontrados, cotejando los textos de los “transcontactos” con cierta literatura totalmente de procedencia humana y convencional.

¿Paralelismos interdimensionales?  

Según la información recibida por los investigadores luxemburgueses, originaria de las entidades espirituales que forman un grupo de experimentación que transmiten desde el “Más Allá”, llamado “Timestream”,… se encuentra una humana de otro planeta paralelo a la Tierra (llamado Varid), que responde al nombre de Swejen Salter, científica fallecida a la edad de 38 años en un accidente de laboratorio en su planeta natal, directora del proyecto de contacto con los terrestres (al parecer con estos investigadores, en exclusiva); Sir Francis Richard Burton, aventurero y explorador, descubridor del lago Tanganika (África); Konstantin Raudive, conocido pionero investigador de las voces electrónicas; Henry Saint Claire Deville, científico francés, fallecido en 1881; el premio Nobel, Konrad Lorenz, Albert Einstein y otros humanos ya fallecidos, famosos unos y anónimos otros, más una entidad no humana de elevado rango espiritual a quien llaman el “Técnico” destinado por las “autoridades superiores” a coordinar y a ayudar a los humanos del otro lado en estos proyectos de contactos.

Todos ellos, más los seres humanos ya fallecidos y los que van falleciendo, resucitan en un planeta de grandes dimensiones llamado Marduk, muy parecido al nuestro desde el punto de vista físico, pero situado en otro tiempo y en otro espacio.
Resulta (y aquí llega la primera curiosidad), que existe una novela de ciencia-ficción del escritor norteamericano Philip José Farmer, titulada “El Mundo del Río”, editada en 1971, donde el autor narra y describe la existencia de un planeta situado en un espacio-tiempo paralelo a la Tierra en el que, como en el Marduk de los transcontactos, resucitan, se reencuentran y residen las personas fallecidas.
He aquí algunas de esas comparaciones que coinciden entre las descripciones del planeta de la novela y las manifestaciones de los “espíritus” de cómo es el mundo en que viven.
Tanto la novela, como la supuesta información recibida por estos investigadores, coinciden en que los planetas Mundo del Río y Marduk son inmensos, siendo el lugar donde “resucitan” y se reencuentran los difuntos. Ambos planetas tienen un río enorme que lo circunda por completo, algo que desde punto de vista científico es absolutamente imposible, por no hablar de los efectos gravitatorios que cualquier planeta de mayores dimensiones que la Tierra ejercería sobre el ser humano, aplastándolo literalmente contra su superficie. Si en la Luna los astronautas “pesaban” menos que en la Tierra, por razones obvias, cualquier persona que pusiera sus pies sobre un planeta de mayor tamaño y densidad sufriría un aumento de su peso proporcional a ese tamaño con las consecuencias aludidas. La circunferencia ecuatorial de Marduk, según los transcontactos, es de 127.000 kilómetros, es decir, más de tres veces que la de la Tierra, deduzca el lector los efectos que causaría. Si como se asegura, el comportamiento de las leyes físicas en nada contradicen a las de nuestro planeta, como en cualquier otro lugar físico del Universo, aunque sea otro paralelo al nuestro, las antinomias o contradicción irresoluble en esos “detalles” son evidentes.
Sigamos con los paralelismos: Este río, que circunda el planeta, tanto en el de la novela, como en el de las transinformaciones, esta bordeado de altas e infranqueables montañas.
La presencia, en ambos mundos, del mismo personaje: ¡¡¡Sir Francis Richard Burton!!! (es decir, no es que en uno esté el explorador, y en el otro el conocido actor de cine norteamericano… que sepamos, este último aun no ha muerto.)

Tanto en Marduk, como en Mundo del Río las gentes (tanto terrestres, como extraterrestres de otros planetas, y toda suerte de entidades no humanas ya fallecidas), viven en una gran ciudad que se extiende a lo largo de la ribera del río, se reagrupan por afinidades y pueden mantener relaciones sexuales, igual que cuando estaban vivas en la otra realidad, es decir, la nuestra. Otra peculiaridad coincidente es la imposibilidad de que las mujeres queden embarazadas por causa de esas relaciones.
Otra coincidencia, es la ausencia de barba y bigote (¿?) en todos los individuos (se supone que en los individuos varones).
Un personaje espiritual, denominado “Pescador”, también forma parte de las dos versiones.
En Mundo del Río hay una religión llamada “Iglesia de la Segunda Suerte”. En Marduk también hay una religión que se llama “Iglesia de la Segunda Esperanza”.
En el intento de justificar estas y otras coincidencias, según la entidad espiritual Swejen Salter, en un transcontacto emitido al grupo de Luxemburgo, (así lo dicen ellos), el novelista Philip José Farmer podría haber estado inspirado por las entidades del “Más Allá” para la realización de la novela. El conocido investigador francés Rémy Chauvin contactó personalmente con Farmer preguntándole sobre ese extremo, y éste contestó que cuando escribió la novela, hace ya casi 30 años, no tuvo o sintió ninguna inspiración especial para redactarla.

Otro caso de paralelismo entre los supuestos transcontactos que reciben los con textos convencionales, nos lo facilita el respetado experimentador y catedrático de física de la Universidad de Maiz (Alemania), el Dr. Ernst Senkowski, donde expone evidencias de paralelismo comparativo entre los textos de un libro sobre asuntos esotéricos titulado “Diálogos con el Más Allá”, de Karl Heinz Jaeckel (Ed. Neugra, Munich, 1984), donde en las páginas 82 y 84 existen textos que coinciden literalmente, salvo en alguna cuestión de matiz, con algunos de los mensajes transmitidos por la alta entidad espiritual llamada el “Técnico” a Luxemburgo, el 9 de Julio de 1988, cuatro años más tarde de la edición del libro. Es imposible reproducir aquí, por cuestión de espacio, todos los textos comparativos entre lo que dice el “Técnico” y lo que escribe el autor del libro, Jaeckel, pero para muestra, con un botón basta. Lo transcribo en la lengua original, el francés, para no incurrir en apreciaciones de traducción personal. Como he dicho, salvo alguna cuestión de matiz semántico para la conveniencia del “translocutor”, el resto es literalmente idéntico.

TÉCNICO: L’angoisse devant la mort constitue l’une des idées les plus oppressantes de la culture de l’humanité. Elle se fonde sur le matérialisme de sa prise de conscience qui présuppose qu’une vie et une certitude d’exister imprescriptibles sont inséparables d’une présence corporelle. L’angoisse de la mort est donc bien la preuve d’un esprit détaché, d’un être spirituel qui s’est largement distancié, à partir de la cime de l’être, de son moi le plus élevé.

JAECKEL: L’angoisse devant la mort constitue l’une des idées les plus oppressantes de nostre culture. Elle se fonde sur le matérialisme de notre prise de conscience qui présuppose qu’une vie et une certitude d’exister imprescriptibles sont inséparables d’une présence corporelle. L’angoisse de la mort est donc bien la preuve d’un esprit détaché, d’un être spirituel qui s’est largement distancié depuis la source de son être, son moi le plus élevé.

Sin comentarios…

Y así podría seguir porque son páginas enteras,pero por cuestiones de espacio lo reservo para dos casos más de otros interesantes paralelismos, y otras cuestiones que van más allá de la mera anécdota.
Pero no sólo la ciencia-ficción y la literatura esotérica parece que ha servido para “inspirar” la construcción de un mundo espiritual donde asentar con cierta lógica argumental la ubicación de la vida después de la muerte, sino que la literatura de divulgación científica también ha contribuido a dar “coherencia” a los argumentos procedentes de estas entidades espirituales cuando intentan explicar el Universo y lo que contiene. Expongo, brevemente, dos ejemplos que cualquiera puede cotejar inmediatamente (como he hecho) si dispone en su biblioteca de las obras que ahora mencionaré.
Existen dos libros de divulgación científicas muy conocidos. Uno es “Dios y la Nueva Física”, del profesor de matemáticas aplicadas en el King’s College de Londres y catedrático de Física Teórica en la Universidad de Newcastle (Inglaterra), Paul Davies. El otro libro se titula “En busca del gato de Schröndinger”, del astrofísico doctorado en Cambrigde (Inglaterra) y durante cinco años redactor de la prestigiosa revista científica “Nature”, John Gribbin.
La translocutora espiritual Swejen Salter, en un comunicado vierte una serie de consideraciones relativas a las especulaciones en física teórica sobre la pluralidad de los mundos, de Everete- Wheeler. Y una vez más encontraremos frases enteras literalmente cotejables con las obras de Paul Davies (páginas 136 y 137 de la edición Biblioteca Científica Salvat. 1988) y John Gribbin (página 259 de la misma edición que la anterior), pero con la particularidad de que existen frases enteras tomadas de uno y otro libro, que quedan refundidas en un solo texto aprovechando la similitud de los argumentos, siendo la supuesta “transcomunicación” un extenso comunicado del que sólo expongo un fragmento.
Y dice así: “Cuando el Universo se divide, nuestras mentes se fragmentan con él y una copia va a habitar a cada mundo. El Universo se reproduce incontables veces cada segundo.
Basta meramente con que una sola partícula microscópica interactúe de algún modo con un sistema macroscópico. Cada transición cuántica que tiene lugar en cada una de las estrellas, en cada una de las galaxias, en cada remoto rincón del Universo está dividiendo nuestro mundo local en la Tierra en miríadas de copias de sí mismo.

Más como el Universo se subdivide constantemente en una cantidad enorme de ramificaciones, así cualquier transición cuántica se producirá… etc. etc.” …esto y más cosas dice Swejen Salter…, y Paul Davies y John Gribbin… ¡también dicen exactamente lo mismo!. Hay frases que son de un autor y frases que son del otro, como si se abriesen los dos libros y se empezara a tomar notas alternativamente.
Y esto en cuanto a los textos, pues capítulo aparte merecen la mención de la cantidad de supuestas transimágenes que son copias exactas de rostros, objetos y otros elementos de sobras conocidos en nuestro mundo. Simples trabajos informáticos hechos por Alfonso Galeano y quien os escribe, y que demuestran el perfecto “encaje” de los rostros recibidos del “Más Allá” con fotografías muy concretas, del más acá. Son el caso de Konstantin Raudive, Karine Dray, Rosmerie Stehl, Alexandre Piget, Tomás Alba Edison, Hella Schaefer y tantas otras personas ya fallecidas.

Y esos mismos paralelismos insuficientemente explicados podemos hacerlos extensivos a otros elementos más que terrestres, como por ejemplo el palacio- residencia de Julio Verne en el “Más Allá”, que es una réplica exacta de un templo jainista indú. Una observación atenta sobre algunos pequeños detalles de la ornamentación de los dos edificios muestran que estos pequeños detalles pueden ser distintos… tan distintos como que las supuestas transfotos de los rostros encajen a la perfección cuando se sobrepone una con otra, con la salvedad de que un mechón de cabello sobresalga más o menos en cualquiera de las dos fotos. Diferencias que,lo digo sin reparos, pueden ser elaboradas con técnicas de ordenador sin disponer de demasiada habilidad ni esfuerzo.
Las llamadas telefónicas desde el “Más Allá”Otro dato interesante, que mueve también a reflexión son las presuntas comunicaciones telefónicas que el pionero en las TCI, Dr. Konstantin Raudive, desde el Más Allá, que estuvo realizando con varios experimentadores internacionales, hace unos años. Estas comunicaciones (que los luxembuergeses también dicen obtener) las estuvieron recibiendo Mark Macy, Sarah Estep y Sonia Rinaldi, entre otros, cuando el INIT (International Network Instrumental Transcommunication) aglutinaba a todos ellos, y no se cuestionaba abiertamente la posibilidad de que esas comunicaciones fuesen también un engaño perpetrado conscientemente.
Lo curioso es que estas llamadas se recibían mientras estos experimentadores que regularmente recibían los supuestos transcontactos telefónicos de Raudive (Sonia Rinaldi llegó a recibir hasta cinco llamadas telefónicas) estaban, como decimos,organizados en el INIT y sometidos a la influencia contactista del Grupo de Luxemburgo.

A partir del cuestionamiento y puesta en duda por estos y otros experimentadores de la honestidad experimental del grupo luxemburgués, las llamadas telefónicas de Raudive, desde el Más Allá, dejaron de hacerse para estos experimentadores disidentes, y hasta la fecha no han vuelto a recibir más “transcontactos”. Por otro lado existe la gran sospecha y es algo que se puede verificar técnicamente de que la presunta voz de Raudive sea la misma voz de uno de los experimentadores de Luxemburgo.

¿A qué juegan los “espíritus”?

Entonces, me planteo las siguientes preguntas:¿Las entidades espirituales plagian las obras de los humanos encarnados?, ¿un espíritu de elevado rango, a quien precisamente denominan “Técnico”, por sus inmensos conocimientos en todas las ramas del saber, necesita “copiar” al pie de la letra páginas enteras de lo que ya
escribió hace años un autor esotérico para mandarnos un mensaje?…
Si realmente estas comunicaciones que pueden ser comparadas, palabra por palabra, coma por coma y punto por punto son ciertas y tienen un origen espiritual… ¿a qué juegan los espíritus recurriendo a datos humanos que son fáciles de encontrar y comparar?… ¿Qué clase de “contrato” en exclusiva tienen con el Más Allá para que quienes discrepen con ellos y abandonen su dirigismo dejen de recibir tan espectaculares “transcontactos”, y sean poco menos que anatemizados, o acusados de herejía por salirse de la ortodoxia luxemburguesa?, ¿a cuento de qué estos despropósitos de los transcontactos basados en la confusión y el ocultamiento?…
Y no me sirven los tan manidos y poco eficaces argumentos de que “los caminos que vienen de lo alto son insondables e inescrutables”, o “que las entidades espirituales nos quieren someter a prueba y por eso nos plantean esas aparentes contradicciones”, o “que la intervención científica no es válida para reconocer estos sistemas experimentales”; esos argumentos sólo justifican a los que les da miedo pensar por si mismos y temen que se les derrumbe el mágico andamio de “conexiones interdimensionales” que otros han construido dentro de sus cabezas; sólo justifican a los que ocultan otros deseos y aspiraciones, que por poco espirituales, no pueden ser confesables y son disfrazados de una altisonante e impactante parafernalia pseudo-contactista.

Los seres humanos disponemos de dos hemisferios en el cerebro que nos sirven para conocer la realidad en la que estamos inmersos: uno esta regido por la abstracción de la mente racional y el otro por la función simbólica de la imaginación, que son las herramientas que poseemos para aprehender esa realidad, y el valor de ambas forman el proceso del conocimiento y su función social. La razón y la imaginación se necesitan mutuamente para llevar equilibrio a nuestro psiquismo, son participativas en la función de conocer… pero eso es una cosa, y los jeroglíficos y “rompecabezas” son otras.

Defensa de las TCI

Y esta crítica que han leído, amigos de Cuadernos de Bitácora y quienes no pertenezcan a el, pretende ser constructiva, la expresan dos personas (Alfonso Galeano y José Garrido) que llevan muchos años investigando experimentalmente en TCI y en Bioenergética Humana, con fe, con tesón, con rigor y con seriedad. Y hemos obtenido decenas de resultados, sobre todo en transimágenes de secuencias de vídeo de varios minutos de duración cada una, que muchos puede reconocer. Y que algunas de estas imágenes pertenecen a rostros de apariencia humana, y otros cuyas descripciones interpretativas escapan fuera de los estereotipos humanos, teniendo que acudir entonces a la imaginería simbólica, mítica y arquetípica para “interpretarlas”, e incluso a las descripciones morfológicas de los supuestos extraterrestres, según las personas que dicen haber contactado con estas entidades. Quiero decir, en definitiva, que nuestras críticas e inquisiciones no se fundamentan desde las posturas basadas en la detracción, el prejuicio y en el excepticismo.
Somos testigos de excepción de estos resultados extraordinarios y afirmamos que el fenómeno de la Transcomunicación existe y ha sido corroborado desde la inequívoca práctica experimental personal… Pero la diferencia, queridos amigos, es que las puertas de nuestro laboratorio están abiertas a todo aquél que se tome la molestia de comprobar qué hacemos, cómo lo hacemos y cuáles son los resultados obtenidos. Resultados que también puede obtener el excéptico que se tomó la molestia de averiguar qué había de cierto en lo que le
contábamos.
Queremos demasiado a estas prácticas experimentales como para que se hagan de ellas los mismos números de circo y de prestidigitación de siempre. La evidencia de las mismas nos ponen en guardia para su defensa, y vengan de quien vengan que surjan a la luz sin maquillajes distorsionadores, sin las ínfulas de vedette de quien se cree el número uno (¿el número uno, de qué, para que, porque?), ni tampoco con la frustrante y agresiva timidez de quien siempre prueba y nunca consigue nada.
Las TCI, y no solo eso, cualquier proceso de investigación experimental en el mundo de lo extraño, no son una carrera de competición ni de obstáculos donde pueden darte un empujón y sacarte de la pista porque hay quien puede pensar que corres demasiado. Todos estamos en la misma cancha y corremos en el mismo equipo, y cada uno realiza el esfuerzo de que es capaz.
Las jerarquías militaristas se quedan para los ejércitos, que es donde tiene lugar. Los que estamos metidos en esto sólo tenemos un “jefe”, que precisamente encargó al representante que nos visitó hace mas de 2000 años que nos dijera que el que quiera ser el primero tiene que aprender a ser el último. Si los espectaculares y asombrosos resultados que dicen obtener todos los grupos de este mundo son ciertos, y así se pueden probar por la disposición de los mismos al análisis científico, nosotros seremos los primero en alegrarnos y celebrarlo. Si no, seguiremos investigando para dignificar las TCI, lamentando la influencia acrítica, perniciosa e irresponsable que ejerce en tantos que confían en tan espectaculares resultados, aun no probados… por un simple acto de fe.

Broma espiritual… o fraude humano ¿Usted que cree?…

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Publicado por en diciembre 3, 2013 en Artículos, parapsicologia

 

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