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INVESTIGACIONES EXPERIMENTALES EN TELEPATÍA POR TELÉFONO

19 Oct

by Rupert Sheldrake

Aparentemente la experiencia telepática con teléfonos es común. Mucha gente no encontró razón alguna para pensar en una persona en particular, entonces el teléfono suena y la persona está en línea. O también cuando el teléfono empieza a sonar tienen un saber intuitivo acerca de quién está llamando, y resulta ser correcto.
Tales experiencias son el tipo más común de telepatía en el mundo moderno (Sheldrake, 2000, 2003, Brown & Sheldrake, 2001).
Sorprendentemente, los investigadores psíquicos y parapsicólogos parecen haber ignorado este fenómeno. Estudios en Gran Bretaña, Alemania, Estados Unidos y Argentina generalmente han mostrado que la telepatía telefónica por lo general ocurre entre personas que están estrechamente emparentadas, como los miembros de una familia y los amigos más cercanos (Sheldrake, 2003).
¿Podría ser la telepatía telefónica una cuestión de mera coincidencia? Quizá las personas tienen pensamientos sobre otros sin razón alguna. Acaso estos pensamientos suelen ser seguidos por una llamada telefónica de esa persona. Si las personas sólo recuerdan las veces que aciertan y se olvidan de las veces que se equivocan, podemos considerarlo una ilusión de telepatía por una combinación de coincidencia y memoria selectiva.
Una alternativa es que la persona puede estar esperando la llamada en un momento en particular de una persona en particular, pero puede ser inconsciente de esa expectativa. Para cuando la llamada llega, no hay ninguna necesidad de pensar que se trató de una telepatía porque podría explicarse por una expectativa inconsciente. El problema es que estas expectativas inconscientes son escurridizas. De hecho, ésta puede ser una hipótesis inconcebible, porque si las expectativas de llamadas telefónicas son inconscientes, ¿cómo se puede demostrar que realmente estén allí? ¿Y si realmente están allí, podrían ser entonces el resultado de telepatía, en lugar de una alternativa a este fenómeno?

La manera mejor de responder estas preguntas es por medio de pruebas experimentales que puedan evaluarse estadísticamente.
He desarrollado un procedimiento simple en el que los participantes (presuntos receptores psi) reciben una llamada de uno de cuatro diferentes sujetos “llamadores.” Saben quienes son los potenciales llamadores, pero no quien llamará en un momento dado, porque el llamador fue escogido al azar por el experimentador. Los participantes tienen que suponer quien de los llamadores es el que llama antes de que éste diga algo. La casualidad de que pudieran acertar es de una en cuatro, o sea el 25% de las veces. ¿Están los participantes significativamente en lo correcto por encima de lo que se esperaría por azar?
En este trabajo describiré los resultados de más de 800 ensayos. Los resultados fueron estadísticamente muy positivos y sumamente significativos.

MÉTODO

Participantes
En un experimento preliminar, mi ayudante en esta investigación, Pam Smart, sirvió como participante y yo como experimentador.
Para los próximos experimentos, ella y yo convocamos a los participantes por medio de la sección del periódico de los anuncios de trabajo de jornada incompleta o a través de un sitio web llamado http://www.hotrecruit.co.uk. Intentamos deliberadamente encontrar a participantes que pensaban que tenían esta habilidad en la vida real. Nuestros anuncios decían: “¿Sabe usted quién está llamando antes de que usted descuelgue el teléfono?” Buena paga por divertirse en experimentos simples como parte de un proyecto de investigación psíquica.”
Inicialmente ofrecimos un pago de £10 por una sesión de dos ensayos, y después £10 para una sesión de un ensayo. Les enviamos detalles del procedimiento de prueba a las personas que contestaron a estos anuncios, y les pedimos que nombren a las personas a cuyos llamados pensaron que ellos podrían contestar. Les pedimos que verificaran si estas personas estaban deseosas de formar parte, y les pedimos que nos proporcionaran detalles y números de teléfono de dichos contactos. También les pedimos a los participantes que nos dijeran cuando ellos podrían tomar parte en las pruebas, y verificar así que los llamadores podrían libremente llamarlos en esos momentos. Era responsabilidad de los participantes asegurar que sus llamadores estuvieran disponibles, y que no se les pagaría por un ensayo si las llamadas no se hacían. De hecho, en la mayoría de los casos todos los llamadores estaban disponibles, y si no fuese así, el ensayo sería cancelado.
Algunos participantes eran incapaces de completar la serie de diez ensayos por una variedad de razones, cambios en su vida personal, como empezar un trabajo de jornada completa, o porque uno o más de sus llamadores era incapaces de continuar el experimento. Con suerte, todos los participantes pudieron completar la totalidad de los 10 ensayos, y evitar la posibilidad de interrumpir de parte de aquellos participantes que no estaban puntuando los niveles esperados y que pudieran rechazar hacer más pruebas. Pero si esto hubiera pasado no habría sido raro en absoluto La mayoría de los participantes que no completaron la totalidad de los 10 ensayos se los desechó porque uno o más de sus llamadores era incapaz o no tenía voluntad continuar el experimento.

Los llamadores
Para algunos de nuestros experimentos, les pedimos a los participantes que nombraran a los cuatro llamadores. Esto restringió el número de solicitantes que pudieron participar, porque la mayoría era incapaz de encontrar a cuatro personas a quienes ellos imaginaban que podrían responder telepáticamente y quienes podían y querían tomar parte. En otros experimentos les pedimos a los participantes que nombraran un mínimo de dos llamadores, y les proporcionamos los otros, que eran desconocidos para los participantes. Este procedimiento tenía la ventaja de permitirnos reclutar más participantes, y también nos permitió comparar sus respuestas a los llamadores conocidos o no conocidos La mayoría de las personas nombró sólo a dos llamadores, pero algunos nombraron tres, y el número total de ensayos con llamadores conocidos fue mayor que con llamadores desconocidos.

Procedimiento
Para cada ensayo, había cuatro llamadores potenciales. Los participantes supieron quienes eran y también supieron que uno de ellos sería seleccionado al azar arrojando un dado. Usamos dados de alta calidad comprados en Las Vegas. A cada uno de los llamadores potenciales se les asignó un número del 1 al 4, seleccionado por la tirada del dado que mostraba uno de estos números. Si el dado mostraba 5 o 6, se tiraba de nuevo hasta que diera un número entre 1 y 4.
Llevamos a cabo pruebas en las que algunos de los llamadores potenciales eran familiares o amigos, elegidos por los participantes. Otros eran personas (no familiares) cuyos nombres los participantes conocían pero con quienes ellos nunca se habían encontrado.
En todos los casos los participantes usaron teléfonos de línea sin sistema de identificación de llamada. Usamos cuatro procedimientos diferentes e involucramos simplificaciones progresivas y también un nivel de rigurosidad progresivo.

1. En el Método 1, los participantes hacian dos ensayos por sesión. Las dos llamadas se seleccionaron al azar con dos tiros de dado (ignorando los números 5 y 6). Si el dado mostraba el mismo número dos veces, entonces la misma persona era llamador en ambos ensayos. También se seleccionaron al azar los números de los ensayos. No se dijo a los participantes en qué momento se harían las llamadas, aunque por supuesto, ellos sabían que ocurrirían dentro de la sesión de prueba.

Las sesiones de prueba normalmente eran de una hora de duración, comenzando y terminando en momentos acordados de antemano con participantes y llamadores. Se escogieron los momentos de las llamadas al azar, la sesión fue dividida en 6, y el inicio de uno de estos periodos se seleccionó mediante el tiro de un dado. Por ejemplo, si la sesión de prueba fuera de 10 a 11 am, los seis periodos empezarían con intervalos de 10 minutos comenzando a las 10.10. Así, si el dado mostrara 4, entonces la prueba con el primer llamador seleccionado sería a las 10.40. Se tiró entonces el dado de nuevo para seleccionar el tiempo de prueba con el segundo llamador seleccionado. Si surgía 1, éste sería a las 10.10am. El experimentador (Pam Smart o yo) telefoneamos a los llamadores seleccionados al azar de antemano, normalmente una hora o dos de antemano, y les pedimos que llamaran en el momento seleccionado. Les pedimos a los llamadores que pensaran en el participante durante aproximadamente un minuto antes de llamar. También llamamos a los llamadores que no habían sido seleccionados para decirles que ellos no estaban involucrados en esta sesión de prueba. Cuando el teléfono sonó, el participante recogía el tubo y inmediatamente indicaba su suposición diciendo el nombre de la persona. El llamador revelaba entonces su identidad, para que los participantes recibieran una realimentación inmediata. Minutos después de las pruebas, los experimentadores llamaron al participante para preguntarle cuál había sido su suposición, y en algunos casos también se les preguntó a los llamadores. En ningún caso, los llamadores y los participantes discreparon. Los experimentadores grabaron los resultados y anotaron abajo la fecha y el horario de cada ensayo, los llamadores y la suposición. Este método se usó en nuestro experimento preliminar y en nuestra primera serie con 17 participantes, en un total de 198 ensayos.

2. El Método 2 fue similar al Método 1 pero involucró una simplificación del procedimiento a través del uso de horarios fijos para los dos ensayos en la sesión, por ejemplo a las 10.15 y 10.30 AM. Al primer llamador en ser seleccionado se le pidió llamar a las 10.15, y al segundo (con una posibilidad de 1 en 4 que fuera de nuevo la misma persona) que llamara a las 10.30. Se llamó a estas personas de antemano a la sesión de prueba y se les dijo que habían sido seleccionados y cuándo debían llamar. Se llamó a aquellos que no habían sido seleccionados y se les dijo que no habían sido seleccionados. Los experimentadores grabaron las suposiciones como en el método 1. Usamos este método en 87 ensayos.

3.  En el Método 3, había sólo un ensayo por sesión. Los experimentadores seleccionaron al azar al llamador 15 minutos antes del momento de la prueba arreglada de antemano. Por ejemplo, se le dijo al llamador que la hora de la prueba era 2.30pm, entonces se seleccionó al azar a las 2.15pm, y se lo notificó antes de las 2.20pm. Usamos este método con 37 participantes. Les dijimos a los llamadores que si no eran notificados 5 minutos antes del momento de la prueba, significaba entonces que no habían sido seleccionados. Esta simplificación hizo posible conducir una serie separada de ensayos en una única sesión rápidamente, normalmente 5 ensayos por sesión a intervalos de 15 minutos. Los experimentadores grabaron los resultados de las pruebas igual que en el método 1.

4.  En el Método 4, los cuatro llamadores estaban en la misma situación, junto con el experimentador, operadores de video independientes filmados continuamente al participante y a los cuatro llamadores. Las películas se editaron luego en un formato de pantalla dividida sincronizada en el que el participante puede verse a un lado de la pantalla y los llamadores al otro.

Ensayos videograbados
En los ensayos, se videograbó continuamente a los participantes durante la sesión experimental. La cámara de video estaba fija en posición como para que el teléfono sea claramente visto. Para los Métodos 1 a 3, los mismos participantes encendieron la videocámara al inicio de la sesión y lo apagaron después de terminar el ensayo. Cuando un tape terminaba, se enviaba por correo a Pam Smart. En todos los casos, los ensayos se filmaron en el video con la fecha y la hora codificada en la película. Cuando el teléfono empezaba a sonar, el participante decía su afirmación (p.ej. “llama X”) a la cámara antes de atender el teléfono.
Además, en algunos ensayos, a los participantes se les pidió también valorar el nivel de confianza de su afirmación, siendo “seguro”, “no muy seguro” o “adivinando.” Inmediatamente al atender el teléfono de nuevo los participantes decían su afirmación en voz alta diciendo el nombre de la persona antes de atender. Los llamadores revelaban luego su identidad para que los participantes recibieran realimentación inmediata. En la mayoría de los casos, los participantes estaban solos en su casa o departamento durante los ensayos. Sin embargo, durante algunos ensayos con Sue Hawksley, su hija (de 8 años de edad), estaba presente en la casa, y en uno de los ensayos con Thomas Marcovici, su padre estaba en casa pero en un cuarto diferente. En el resto de los ensayos, Scott Reeves y Claire Morsman estaban solos.

Una persona independiente del experimento, que no sabia detalles de las pruebas ni tampoco sabía quién estaba llamando o cuando llamarían, evaluó los vídeos “a ciegas” con la hora codificada. Esta persona grabó las afirmaciones de los participantes y sus comentarios, y los horarios en que lo hicieron. También se ocupó de controlar si había alguna otra llamada telefónica, o si el participante salía de cámara, en cualquier etapa del experimento. Se inhabilitó cualquier ensayo en el que los participantes recibían otras llamadas o salían del rango de la cámara.

Estadísticas
Para la comprobar la hipótesis de que el porcentaje de afirmaciones correctas estaría por encima del nivel de probabilidad de .25, o sea el 25%, usamos el test del binomio exacto (Siegel & Castellan, 1988). La hipótesis nula era que la probabilidad de que una afirmación debía ser de .25 o 25%.
En la comparación de los resultados de diferentes experimentos usamos el método de Stouffer (Rosenthal, 1991).

RESULTADOS

Experimentos que no fueron videograbados
En un total de 571 ensayos no videograbados, con 63 participantes, el porcentaje de éxito global fue de 40%, con 95% de confiabilidad en el rango límite entre el 36 al 45%. Este efecto era estadísticamente muy significativo (p= 4×10 -16 ) y se pueden encontrar mayores detalles en otro artículo publicado en inglés (Sheldrake & Smart, 2003a).
En los ensayos del Método 1, se seleccionaron los horarios en que las llamadas fueron realizadas al azar, y los participantes no sabían cuando ocurrirían las llamadas. Diseñamos este procedimiento para simular una situación de la vida real en la que las personas normalmente no reciben llamadas en momentos arreglados de antemano. En los otros ensayos, los siguientes Métodos 2 y 3, las llamadas se hicieron en momentos prestablecidos, sabiendo de antemano quienes eran los participantes. El uso de tiempos preestablecidos simplificó el procedimiento experimental, aunque era más artificial. Para averiguar qué efecto provocó esta diferencia del procedimiento en los resultados, comparamos los resultados globales del Método 1 con aquellos de los Métodos 2 y 3 (Tabla 1). y no hubo ninguna diferencia significativa. El porcentaje de éxito era casi idéntica con ambos métodos: 39.9% correcto con horarios al azar, y 40.3% correcto con horarios fijos conocidos de antemano por los participantes.

TABLA 1
COMPARACIÓN DEL ÉXITO DE LOS PARTICIPANTES EN LOS ENSAYOS CON LLAMADAS EN HORARIOS SELECCIONADOS AL AZAR (MÉTODO 1) CON LLAMADAS EN HORARIOS FIJOS CONOCIDOS DE ANTEMANO POR LOS PARTICIPANTES (MÉTODOS 2 Y 3).

Método                                      Ensayos      Aciertos      % de Aciertos         P
Horarios al azar                           198               79                  39.9              3×10-6
Horarios fijos                               355             143                  40.3              4×10-15
Total                                               553             222                  40.1              4×10-15

En los métodos 1 y 2, los participantes recibieron dos llamadas durante cada sesión experimental, y los se notificó a los llamadores antes que comenzara la sesión. Ahora bien, el primer llamador podría darle alguna pista plausible al participante acerca de la identidad del próximo llamador, aunque les habíamos pedido específicamente a los llamadores que no lo hicieran. Por ejemplo, cuando el mismo llamador había sido escogido para ambas llamadas, podría haber indicado que estaría llamando de nuevo pronto.
O quizás el primer llamador podría haber indicado consciente o inconscientemente que alguien más estaría haciendo la próxima llamada. En este caso, los participantes habrían estado escogiendo de entre 3 potenciales llamadores, en lugar de 4, y así las probabilidades de éxito de las afirmaciones serían más altas.
Comparamos los resultados con el primer y el segundo llamador en aquellos experimentos en los que se llevaron a cabo los Métodos 1 y 2. Los datos se presentan en la Tabla 2. Si por alguna razón hubiera habido una fuga de información de parte de los primeros llamadores, el porcentaje de éxito en las segundas llamadas debió haber sido más alto que las primeras. De hecho, fue ligeramente más alta, 43% contra 35%. Sin embargo esta diferencia no fue estadísticamente significativa (por el test de exactitud de Fisher, p= .10). También, cualquier fuga de información entre el primer y el segundo ensayo no debería considerarse por los éxitos en los primeros ensayos que estuvieron significativamente por encima de lo esperable.

TABLA 2
COMPARACIÓN DE LOS PUNTAJES DE LOS PARTICIPANTES EN EL PRIMER Y SEGUNDOS ENSAYO, SIGUIENDO LOS MÉTODOS 1 Y 2.

Ensayos                         Ensayos                      Aciertos         % de Aciertos           p
Primero                             145                               51                       35               0.004
Segundo                            138                               60                       43               2×10-6
Total                                   283                             111                       39              1×10-7

Los datos representan el total de los 24 participantes (incluyendo el experimento preliminar con P.S.). En unos pocos casos el segundo ensayo no tuvo resultados, en cambio hubo más resultados en el primero que en el segundo ensayo. El posible problema de fuga de información no se descubrió con el Método 3, cuando hubo sólo una llamada por sesión. Llevamos a cabo 186 ensayos  por este método en el cual 79 (42%) fueron aciertos (Sheldrake y Smart, 2003b). Este resultado fue estadísticamente muy significativo (p= 1×10-7).

Los efectos de la distancia
Para averiguar si la distancia puede tener algún efecto en la habilidad de los participantes de identificar a los llamadores, seleccionamos a los participantes en el extranjero, como amigos o miembros de la familia. Los llamadores extranjeros estaban a 1.500 km. (en Grecia) y a 18.000 km. (en Australia).
Estos participantes tuvieron éxito con llamadores en el extranjero, con 28 afirmaciones correctas de 43 (65%), un resultado sumamente significativo (p= 3×10-8). Con llamadores en Gran Bretaña, el porcentaje de éxito fue más baja (35%). En la mayoría de los casos, los llamadores en el extranjero eran las personas con quienes los participantes estaban más estrechamente relacionados, como madres y novios, considerando que éste no fue el caso con la mayoría de los llamadores en Gran Bretaña.
Este resultado implica que para la identificación exitosa de los llamadores, la cercanía emocional era más importante que la proximidad física (Sheldrake y Smart, 2003a).
Comparación de llamadores familiares y no familiares Con 37 participantes, comparamos los resultados con llamadores familiares y no familiares. En conjunto 101 de un total de 190 (53%) de las afirmaciones con llamadores familiares fueron correctas (p= 1×10-16), mientras que con los llamadores no familiares, sólo 33 de 132 (25%) afirmaciones resultaron correctas (Sheldrake y Smart, 2003a). Esta diferencia entre las respuestas con llamadores familiares y no familiares fue muy significativo (p= 3×10-7)

Experimentos Videograbados
En total, administramos 294 ensayos de telepatía telefónica videograbados, de los que se eliminaron 23 porque los participantes salieron de la cámara en algún momento o recibieron llamadas no esperadas durante el periodo experimental. De los 271 participantes de los ensayos restantes, 122 (45%) tuvieron éxito por encima del nivel de probabilidad del 25%. La importancia estadística de este resultado es enorme (p= 1×10-12). El 95% de confiabilidad fue el resultado de este porcentaje de éxito entre los
rangos límite de 39% a 51%. Estos ensayos se describen en detalle en Sheldrake y Smart (2003b).
La participante con quien más experimentamos fue Sue Hawksley (SH), quien participó en varios métodos diferentes de ensayos videograbados controlados. Con llamadas en horarios elegidos al azar (Método 1) Sue obtuvo éxito en 18 de 32 ensayos (56%; p= .0002). Con dos llamadas por sesión en horarios fijos (Método 2), obtuvo 28 respuestas correctas de 64 (44%; p= .0005). Con una llamada por sesión (Método 3), obtuvo 30 respuestas correctas en 70 ensayos (43%; p= 0.0008). Y con el Método 4, con cuatro llamadores en el mismo lugar, siendo los llamadores filmados continuamente, obtuvo 8 respuestas correctas de 17 (47%; p= .04).
Además experimentamos con otros tres participantes usando el Método 3, y dos de ellos tuvieron un puntuaje significativo por encima de lo esperado por azar (Tabla 3).

TABLA 3
SUMARIO DE LOS RESULTADOS DE LOS ENSAYOS VIDEOGRABADOS.

Participantes                 Ensayos                         Aciertos                 % de Aciertos           P
SH Método 1                     32                                   18                               56                 0.0002
SH Método 2                     64                                   28                               44                 0.0005
SH Método 3                     70                                   30                               43                 0.0008
SH Método 4                     17                                     8                               47                      0.04
S. Reeves                           30                                   12                               40                       0.05
C. Morsman                      30                                   10                               33                       0.20
T. Marcovici                      28                                   16                               57                   0.0003
Total                                 271                                 122                               45                 1×10-12

Confianza y éxito
Después de que Sue Hawksley había iniciado la primera serie de ensayos videograbados, nos dijo que a veces se sentía más segura sobre sus afirmaciones que en otros momentos. Para explorar si estos sentimientos se relacionaban con la exactitud de sus afirmaciones, le pedimos que diga a la cámara cuanta confianza sintió cuando hacía sus afirmaciones. Había tres calidades de confianza, “muy segura,” “no muy segura,” y “simplemente adivinando.” En total, Sue dijo la confianza que sintió en los 144 ensayos. Sus evaluaciones de confianza se transcribieron del vídeo.
Los resultados mostraron que cuando Sue pensaba que simplemente estaba afirmando, de hecho alcanzaba sólo el 29% de éxito, no significativamente más alto que el nivel de probabilidad del 25%. Cuando decia que no estaba segura, tuvo la razón en 35% de las veces, significativamente más alta que la probabilidad, pero no mucho más. Cuando ella se sentía segura del éxito espectacular que tenía, acertaba el 82% de las veces, con una probabilidad de billones contra uno (Tabla 4) de que estos resultados se deban solamente al azar.
La diferencia entre su tasa de éxito, cuando estaba “muy segura,” “no muy segura” y “simplemente adivinando”, era muy significativa (usando el test de Cochran y Armitage, p= .00003).

TABLA 4
RELACIÓN ENTRE LA CONFIANZA DE SUE HAWKSLEY Y SU ÉXITO*

Confianza                           Ensayos                     Aciertos           % de Aciertos          p
Muy Segura                            28                              23                         32               3.6×10-10
No Muy Segura                      95                              33                         35                 0.02
Simplemente adivinando    21                                5                         29                  n.s.

* Entre su confianza y su éxito en aquellas afirmaciones acerca de quién estaba llamando en los 144 ensayos videograbados.

Llamadores familiares y no familiares
De acuerdo a los resultados de los ensayos no videograbados, los participantes tuvieron más éxito con los familiares como llamadores que con los no familiares. En las pruebas con Sue Hawksley se usó el Método 3. Hubo dos llamadores familiares y dos no familiares. Con los llamadores familiares, Sue acertó 25 de 35 veces (71%; p=1×10-8). Con los llamadores no familiares acertó sólo 5 de 35 veces (14%), lo cual no fue un resultado significativo. Cuando se probó con el Método 4, Sue tuvo nuevamente mayor éxito con llamadores familiares, acertó 7 contra 13 veces (54%; p= .02); con su llamador no familiar acertó solo 1 de 4 ensayos, siendo el nivel de probabilidad de 25%.

TABLA 5
COMPARACIÓN DE PROPORCIONES DE ÉXITO CON LLAMADORES FAMILIARES Y NO FAMILIARES.

Participantes              Familiar % de Aciertos        No Familiar % deAciertos         p de la diferencia
SH Método 3                              71                                        14                                  0.000001
SH Método 4                              54                                        25                                       n.s.
S. Reeves                                    47                                        31                                       n.s.
C. Morsman                               41                                        23                                       n.s.
T. Marcovici                               78                                        20                                     0.005
TOTAL                                         61                                        20                                 0.0000001

Una Repetición Televisada
En el 2003, el Canal 5 de la TV británica, me pidió una repetición filmada de mis pruebas de telepatía telefónica. Los productores de TV querian dirigir el ensayo con celebridades de la TV. Yo señalé que las celebridades debían conocerse muy bien entre si; la telepatía no funciona bien con extraños. Convocaron a cinco miembros de un conjunto de musica, las hermanas Nolan, que fueron bien conocidas en Gran Bretaña en los años ochenta. Estas hermanas están estrechamente relacioandas a nivel emocional y estuvieron durante meses trabajando juntas en la plenitud de su fama. Aun viven cerca nuestro, a unos pocos kilómetros.
Para este experimento, las hermanas Nolan, Ana, Maureen, Linda, Denise y Colleen, y yo nos encontramos en un pub en Poland Street, en el Soho de Londres, la mañana del Domingo 27 de Abril del 2003. El pub se alquiló especialmente para este propósito, y no estaba abierto al público en ese momento. Los ensayos se llevaron a cabo según el Método 4, antes desrito (ver detalles completos en Sheldrake, Godwin y Rockell, 2004).
En cámara, les expliqué a las hermanas Nolan cómo iba a realizarse el experimento. Todos estaban familiarizados con casos de telepatía telefónica y la mayoría aparentemente había tenido experiencias telepáticas. Sólo Ana era escéptica de su realidad. Les pedí que escogieran cuál de ellas serviría como participante y escogieron a Colleen, la más joven, que fue llevada en automóvil a un cuarto privado, alquilado para este propósito, en el Strand Palace Hotel, aproximadamente a 1 km. de distancia. Para este experimento, usamos líneas directas sin identificadores de llamadas. El teléfono en el cuarto del hotel era una línea directa que no pasaba por el panel de distribución en la conserjería del hotel.
Durante los ensayos, algunos miembros del equipo de producción estaban en el pub con las cuatro llamadoras y yo. Otros estaban en el cuarto con Colleen en el Strand Palace Hotel. En ambas locaciones, los cámaras, técnicos  de sonido y el resto del personal de televisión dieron testimonio de lo que pasó. A nadie se le permitió usar teléfonos móviles durante los ensayos experimentales.
Ante cada ensayo, las cuatro llamadoras potenciales y yo nos sentamos alrededor de una mesa en la que había un teléfono. A cada una de las cuatro llamadoras se les asignó un número del 1 a 4. Yo escogí a la llamadora al azar, tirando un dado. Cuando seleccionamos a la llamadora, las otras tres hermanas y yo salimos y fuimos a un cuarto arriba, donde charlamos sobre
otros asuntos e intentamos evitar pensar en Colleen. Las tres hermanas estuvieron continuamente conmigo, y no hicieron ninguna llamada telefónica. La llamadora seleccionada pensó en Colleen, y se le pidió llamarla en un momento determinado. En el momento especificado, la llamadora marcó el número del cuarto de Colleen en el Strand Palace Hotel. A Colleen no se le dijo a que hora exacta se haría la llamada. Cuando su teléfono sonó, ella dijo quién pensó que estaba llamando, y se le pidió hacer esto antes de atender el teléfono. Se filmaron a la llamadora y a Colleen continuamente en un videotape con el horario codificado.
Se realizaron ensayos con aproximadamente 5 minutos de intervalos entre las 2.30pm y las 3.40pm. Como se había acordado de antemano, llevamos a cabo doce ensayos en total. De los 12 ensayos realizados, Colleen identificó correctamente quién estaba llamando en 6 (50%; p= .05).

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Publicado por en octubre 19, 2013 en Artículos

 

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