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La doctrina de Mesmer

06 Jun

Por Gereon Wolters

Las opiniones de Mesmer pueden agruparse en tres áreas distintas:

(a) una teoría comprensiva que abarca una variedad de fenómenos astronómicos,físicos y orgánicos (TAM).

(b) la especialización de esta teoría en una teoría médica: la nosología (en adelante abreviada NAM);

(c)  finalmente una práctica de sanar basada a su vez en su teoría nosológica del magnetismo animal (al que yo naturalmente llamaré HAM).
Cuando el propio Mesmer considera la TAM como ‘teoría’, se halla de acuerdo con el uso común del lenguaje cotidiano, donde casi todo lo que no se limita a mera descripción puede llamarse teoría. Mesmer era un profesional médico de éxito, pero no un gran estudioso. Su teoría TAM permanece extrañamente oscura, aunque la elaboró en una serie de artículos y folletos. Esto es de lo más sorprendente, ya que él mismo consideraba la TAM como una teoría mecanicista de fluidos, del tipo tan altamente valorado por los físicos del siglo XVIII como un medio de explicar fenómenos como la electricidad, el calor y el magnetismo mineral. Las teorías de fluidos conciben éstos y otros fenómenos como resultado del movimiento de las materias más sutiles, invisibles e imponderables, llamadas fluida en latín.
Sus movimientos van a ser descritos por medio de la mecánica de los cuerpos fluidos. Rudolf Tischner, quizás la persona más conocedora del trabajo de Mesmer, sostiene la opinión convincente de que la TAM es en principio una mera versión mecanicista de la antigua teoría mágica magnética de la medicina. Esta teoría sólo había precedido a la de Mesmer bajo la forma de vitalismo. En su Mémoire sur la découverte du magnétisme animal (París 1779), Mesmer resume la TAM en 27 proposiciones cortas. Las más importantes son:

(I) Existe una multitud de interacciones mecánicas entre los cuerpos celestes, la Tierra, y los organismos vivientes (proposición 1 = p1). Desconocemos aún una expresión regulada de tales interacciones.

(II) El medio de estas interacciones, a las que también pertenece la gravitación, es un fluido sutil universalmente disperso, que me gustaría llamar FLAM (el fluido del magnetismo animal).

(III) Todos los eventos en el cosmos de Mesmer ocurren en lugares donde el FLAM está distribuido irregularmente. En el caso terrestre, la Luna tiene la mayor influencia en la distribución desigual del FLAM. Su acontecer tiene una periodicidad comparable con el flujo y reflujo de las mareas.

(IV) En la Tierra todas las características de los cuerpos, tanto animados como inanimados, están influidas por los efectos de los cuerpos que los rodean, así como por los cuerpos celestes. El FLAM es el medio que interviene en estos efectos.

(V) Los organismos animales (incluyendo al hombre que es un animal) revelan una receptividad especial para efectos mediados por el FLAM, aunque la naturaleza de la receptividad puede diferir de un organismo a otro. La interacción entre los cuerpos y organismos animales mediados por el FLAM afecta a los nervios. Estos efectos son polares y análogos al magnetismo común. Por esta razón la receptividad para el fluido FLAM se llama ‘magnetismo animal’ .

(VI) No sólo los animales poseen esta receptividad, es decir, el magnetismo animal.

Las plantas y los objetos inanimados, como el agua y los minerales, también poseen magnetismo animal. A estas alturas, debo hacer un comentario terminológico. Mesmer usa las palabras ‘magnetismo animal ‘ en dos sentidos diferentes. Hasta ahora, se ha usado para referirse a la receptividad general de los cuerpos naturales para el fluido universal FLAM, haciéndolo una característica de los cuerpos naturales. A este significado original de ‘magnetismo animal’, Mesmer agrega otro y más importante . Según esta concepción, ‘el magnetismo animal’ no sólo se refiere a la característica de los cuerpos naturales para ser receptivos al fluido, sino también a la forma especial que el FLAM, distribuido a lo largo del universo, asume en los organismos animales. Para ser breves, yo me referiré al fluido general FLAM, cuando ocurre en los organismos animales, como ‘ANMAG’ en lugar de ‘magnetismo animal’. ANMAG es el punto focal tanto del NAM como del HAM.

(VII) El ANMAG tiene las siguientes propiedades físicas:

(a) como la electricidad, el ANMAG puede acumularse, almacenarse, y transportarse.

(b) el ANMAG puede actuar a distancia sin la necesidad de un conductor.

(c) el ANMAG puede transmitirse y amplificarse por el sonido.

(d) el ANMAG puede reflejarse y amplificarse por los espejos.

La teoría nosológica-médica de Mesmer, NAM, normalmente puede caracterizarse como una variante de la patología humoral habitual en la antigüedad clásica, particularmente en Galeno. Para Mesmer, la salud consiste en una relación armoniosa –que depende de la edad– entre movimiento y solidificación, especialmente la solidificación muscular.
Según Mesmer el movimiento se sostiene por ‘un fuego de vida’ invisible recibido por los seres humanos al nacer. Define la enfermedad como una inactividad muscular resultado de una solidificación que excede la solidificación típica del envejecimiento. La actividad muscular perturbada es a su vez responsable de obstrucciones en la circulación de los humores corporales. Los síntomas de las enfermedades son resultado de estas obstrucciones. La causa de las enfermedades, la solidificación anormal de los músculos, proviene de un deficiente ‘fuego de vida’. La extinción completa de la llama significa, finalmente, la muerte del organismo.
La práctica terapéutica de Mesmer –HAM, basada en el TAM y el NAM– no es difícil de imaginar. En términos estructurales, se relaciona estrechamente con las concepciones terapéuticas iatromecánicas prevalecientes en la época. El fuego de vida no es otra cosa que el ANMAG. El arte de la medicina consiste en que el médico concentra el ANMAG en su propio cuerpo y lo transfiere al de su paciente. La transmisión afecta a los nervios del paciente, pone en movimiento a los músculos e infunde al paciente el fuego de vida. Esto finalmente produce la circulación ordenada de los fluidos corporales y la restauración de la salud. Hasta aquí las concepciones de Mesmer sobre TAM, NAM, y HAM.
Mesmer siempre y con vehemencia consideraba estas tres concepciones como una contribución al estudio científico serio de la física y la medicina de su tiempo. Esto significa que él veía sus esfuerzos como parte de la ciencia mecánica. El deseo de Mesmer en 1775 de que los organismos científicos destacados de entonces investigaran en serio la naturaleza científica del magnetismo animal sólo se cumplió diez años después, en 1784 en París.
Pero su solicitud de investigación se llevó a cabo de forma diferente a lo que Mesmer había esperado y deseado. Porque hacia 1784 el TAM, el NAM, y el HAM ya no eran las ideas de un desconocido médico vienés que luchaba por el reconocimiento casi oficial entre la comunidad científica. Por el contrario, el mesmerismo en 1784 era una causa célebre muy polémica que tuvo al todo París, hasta los mismísimos salones de Maria Antonieta, conteniendo la respiración.

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Publicado por en junio 6, 2013 en Casuística

 

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