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Entrevista realizada al profesor Naum Kreiman en el mes de Noviembre del 2001, por el Sr. Sergio Matteucci

30 Abr

-¿Cuál es el estado actual de la Parapsicología?

Resp.: Debemos referirnos a la parapsicología científica experimental. Esa otra parapsicología popular, no idónea, no tiene ninguna importancia.
Hay importantes núcleos de científicos que están investigando diversos problemas experimentales. Todas estas líneas experimentales tuvieron su iniciación hace ya unos veinte años. Hay otros temas que se iniciaron mucho antes.
El leit motiv de la experimentación es la prueba experimental de que estas aptitudes son una realidad, es decir, los seres humanos estamos equipados de ciertas aptitudes cognoscitivas y kinéticas. Hay procedimientos respecto de la prueba experimental que han entrado en un callejón sin salida, y otros que ya no se utilizan con la frecuencia con que en los primeros tiempos se hacía. La búsqueda de una prueba probabilística en la que se contraponen resultados estadísticamente significativos versus resultados nulos, ha llegado al limite, según nos parece. El metaanálisis se ha convertido últimamente en el campo de batalla entre parapsicólogos y críticos.
Es necesario profundizar en aspectos psicológicos que hasta ahora han sido tratados casi marginalmente por muchos experimentadores. Las variables psicológicas asociadas al fenómeno PSI, también han sido iniciadas hace muchos años, pero quedaron siempre algo rezagadas. Es hora de profundizarlas. Ese es el camino. Y digo que ese es el camino porque por ese camino vamos a llegar a la posible aplicación práctica de las funciones extrasensoriales. Hay ciencias que no se preocupan de que sus conocimientos sean útiles a la vida de la persona, y otras que tienen ese objetivo como principal y único.

-¿Cuáles son los centros principales de investigación parapsicológica?

Resp.: Hay muy pocos centros de investigación experimental propiamente dicha en el mundo. Los hay en algunas universidades como en Inglaterra, en Estados Unidos y en Alemania, y que funcionan asociadas a las cátedras de psicología de las carreras o institutos de psicología. Principalmente está el Rhine Research Center, que es el ex instituto de parapsicología de la Duke University. En Inglaterra tenemos la Society for Psychical Research, el Instituts für Grenzgebiete der Psychologie und Psychohygiene (que publica el Zeitschrift für Parapsychologie und der Psychologie) en Alemania, y en Argentina el Instituto de Parapsicología que yo dirijo. Otros institutos que realicen actividad experimental no hay.
Eso sí, hay numerosos centros o institutos, dirigidos por personas interesadas en la parapsicología, donde se dan cursos y conferencias sobre la materia, pero que no tienen ninguna significación científica. Incluso publican algunas revistas, en las que reproducen artículos de las dos o tres publicaciones más importantes, que son el Journal of Parapsychology, el Journal of the SPR, y el European Journal of Parapsychology, o de la revista argentina Cuadernos de Parapsicología, dirigida por Dora Ivnisky. Otras publicaciones de este nivel no hay. Es decir, las otras revistas o publicaciones son de interés general, no son publicaciones de investigación científica.

-¿Con respecto a la Argentina, cuál es el nivel de la investigación científica?

Resp.: En la Argentina, como he dicho, existe el Instituto de Parapsicología dirigido por mí, único instituto en Argentina donde se hace investigación experimental en parapsicología, y que además edita la revista Cuadernos de Parapsicología, dirigida por la Dra. Dora Ivnisky, que publica regularmente cuatro números al año, desde hace ya más de treinta años ininterrumpidamente. En ella se publican los trabajos experimentales más importantes, especialmente del Instituto de Parapsicología, y en ocasiones se informa de trabajos de experimentación de otros laboratorios.
La Parapsicología en la Argentina, tiene una historia que empieza diríamos alrededor de 1930. En esa época, teníamos al Ingeniero Fernández, que realizaba investigación parapsicológica, al médico Dr. Orlando Canavesio, all Dr. J. Ricardo Musso (egresado de Ciencias Económicas), pero todo ello quedó completamente relegado, y ya sin ninguna importancia para la actualidad. En realidad se puede decir que eran experimentos de aficionados, que sobre la base de relatos de investigaciones que se llevaron a cabo en los EE.UU, pretendían repetirlas. No tenían formación científica para abordar una investigación científica experimental. Mis trabajos experimentales constituyen la base de la parapsicología experimental en la Argentina.

-¿Cuál es aceptación de la parapsicología por parte de la comunidad científica en Argentina?

Resp.: A un nivel general universitario, la parapsicología no cuenta con un aval uniforme. Hay algunas universidades en las que se ha introducido su estudio hacia la década del 50. En otras solo en forma marginal. En la Argentina, en un momento de auge de la parapsicología, allá por la década del 50, se dictaba en la facultad de psicología de Rosario, en la Universidad del Museo Social Argentino, en la Universidad Católica de Buenos Aires, en la Universidad Kennedy de Buenos Aires; en esta última duró hasta 1999. Hubo conferencias en Bahía Blanca, y a los pocos años, todo esto terminó.
Si Ud. me pregunta por qué dejó de funcionar la parapsicología en las pocas universidades que la aceptaron, puedo decirle que eran cátedras sin nivel científico, no convenció a los decanos ni al cuerpo de profesores de las universidades. Eran exposiciones filosóficas, con citas de experimentos realizados en los EE.UU., y de los fenómenos espontáneos de la etapa metapsiquista de fines del siglo XIX y comienzos del XX.
La Universidad exigía mucho más, y los profesores que tuvimos no supieron darle el nivel correspondiente. Los primeros profesores fueron el Dr. J. Ricardo Musso, (egresado de la Facultad de Ciencias Económicas), el Dr. Harold Horwitz (médico) y el Dr. Enrique Fantoni (abogado y doctor en Derecho).
Los citamos porque tuvieron la audacia y la valentía de ponerse al frente de cátedras que no eran bien vistas por la comunidad de científicos de Argentina. Tenemos que reconocerles ese valor y el mérito de haber sido los iniciadores.

-¿Cuál es el papel que tienen los escépticos y los críticos en la parapsicología?

Resp.:Quisiera distinguir los términos, una cosa son los críticos y otra los escépticos.
Sin entrar en el significado filosófico del escepticismo, que en este caso no tiene nada que ver. Los escépticos parapsicólogos es un movimiento ideológico que se ha organizado en algunas partes, a iniciativa de SCICOP, que es una institución escéptica de los EE.UU. y que pretende combatir todas las pseudociencias y también a la parapsicología. Tal cual, combatir a la parapsicología, y por ende a los parapsicólogos, como si estos fueran personas enroladas en una mafia científica. Califican a la parapsicología como una pseudociencia.
Consideran falsas de toda falsedad la investigación científico-experimental de la parapsicología, y para negarla, no se toman el trabajo de hacer ellos mismos los experimentos que hacemos los parapsicólogos, para mostrar que si se hacen correctamente no dan ningún resultado positivo porque se supone que los escépticos saben como hacerlo, sin las trampas y fallas que atribuyen a los parapsicólogos.
Pero ellos, los escépticos, no hacen investigación experimental, que es la base de la parapsicología científica.
Siempre hay una excepción. Hay uno o dos científicos escépticos que han realizado algunas investigaciones experimentales, y justamente a ellos, los resultados no les fueron totalmente negativos. Pero como buenos escépticos, ni siquiera admiten lo que ellos mismos hacen.
El escepticismo no es un método científico, es una posición ideológica con respecto a la parapsicología. Y como tal, ya no es científica.
En las primeras etapas de la parapsicología, los escépticos tuvieron un papel relativamente importante en sus críticas, pareció que convenciéndolos a ellos, la parapsicología tenía un aval científico, pero fue un error, no se convence a un ideólogo, un ideólogo cambia, cuando él se convence a sí mismo. Pero hoy día todo eso ya está superado, los parapsicólogos siguen con sus investigaciones, y desde luego como todo científico estamos atentos a toda crítica u objeción, siempre que sea efectuada a un nivel de crítica científica con fundamentos. No nos interesan las críticas o mal llamadas críticas, de quienes sencillamente niegan, o utilizan frases peyorativas o simplemente negativas, como por ejemplo “eso no puede ser”, “esto es falso”, etc.
Por otra parte, debemos distinguir dentro de los llamados escépticos, a los que son solo creyentes en el escepticismo, personas sin formación científica, aficionados a la lectura, y está muy bien que lean y se informen, pero ocurre que no tienen capacidad para evaluar el nivel de las informaciones que reciben, y eso los convierte en simples escépticos negadores,. No podemos perder tiempo en discutir este tema. Para terminar, debo decir que el nivel intelectual de los escépticos es muy pobre, confunden la parapsicología científica, con las burdas prácticas y pseudoteorías de los explotadores de la credulidad publica.
Y en este tema de la explotación de la credulidad publica, hay si se quiere estafas a la población mucho más importantes que las que proponen estos pseudo parapsicólogos.

-El parapsicólogo como científico ¿tiene algún mensaje para la sociedad en la época actual que estamos viviendo?

Resp.: En realidad todo científico, es decir todo aquel que investiga científicamente algún aspecto de la realidad humana, social, es bueno y necesario que tenga una idea de la sociedad, porque al fin y al cabo es en la que vive y a la que debe agradecer que pueda seguir investigando, y es de esperar que su trabajo científico pueda servir a la comunidad a la que pertenece por no decir a la humanidad entera. Esto último dependerá de la importancia y relación que su trabajo científico tenga con la salud y la vida. Concretándome a su pregunta, el núcleo principal del mensaje debe estar en la educación.
El mundo ha tenido en estos últimos cuarenta o cincuenta años, una evolución rapidísima en el aspecto tecnológico y científico. Y si en algún país no se tomaron recaudos para la educación y la preparación profesional de su población, desgraciadamente ese país quedó rezagado y es muy difícil que puede reponerse fácilmente, para lo cual deberá empezar por hacer grandes sacrificios económicos.
Por otra parte, se ha producido un corte muy grande entre la educación y la instrucción profesional y técnica.
La gran necesidad de técnicos para las nuevas tecnologías, dejó atrás el estudio y la información histórica, sociológica, filosófica y ética, que deben ser materias infaltables de la formación de una persona en la sociedad. Conocer los pasos principales de la humanidad en sus distintos e importantes aspectos en estos últimos dos mil años, con un enfoque humanista, literario, filosófico, artístico, etc. es básico para crear un hombre para la sociedad, y para que sepa de dónde proviene y cómo llegó a lo que es hoy.
Es cierto que la tecnología está mostrando la extraordinaria capacidad inventiva del hombre, de la cual debemos enorgullecernos, diríamos que estamos descubriendo como modificar la naturaleza viva de nuestro planeta, pero llegó el momento de decirle al hombre que no olvide su origen natural, como le recordó una vez el padre bodeguero a un hijo pletórico de nuevas ideas, “no olvides, hijo, que el vino también se hace con uvas”.
Por otra parte una nueva materia que no tiene en la escuela la importancia que se le debe dar, es el cuidado de nuestro planeta, lo que en general se denomina ecología.
En resumen hay un desplazamiento de la educación, que en esencia es un trabajo que debe realizar el niño y el joven para descubrir y valorar su cualidad humana, hacia una instrucción eminentemente tecnológica que ha invadido las escuelas y la enseñanza en general e incluso la universidad.
Este, me parece a mí, es el tema principal de nuestro siglo, de este siglo que comienza, y que ya mostró sus fallas desde mediados del siglo pasado.
Debe reestructurarse totalmente la enseñanza en varios de sus niveles. Las Universidades se han convertido en institutos de enseñanza técnica con títulos profesionales de las más diversas posibilidades, y esto no debe ser tarea de la Universidad. La educación primaria y secundaria debe ser gratuita y subvencionar a quien no tiene medios económicos para realizarla con comodidad.
La Universidad debe ser gratuita y con obligación de estudiar y donde el alumno debe terminar sus estudios dentro de un plazo prudencial, ya que cuesta mucho mantenerla. La enseñanza universitaria debe ser un diálogo instructivo y creador entre el profesor y el alumno. Para todas las formaciones profesionales deben crearse los institutos o escuelas técnicos adecuados. Técnico es tanto un electricista, como un contador, como un ingeniero, como un médico. Se deberá valorar adecuadamente las profesiones, porque cada una de las profesiones tiene un distinto compromiso con la vida y la salud y el bienestar de la persona.
La Parapsicología, desde nuestro modesto punto de vista, es una materia universitaria, porque su tema es una pregunta sobre un aspecto de la naturaleza íntima del ser humano. Porque es una materia de investigación, de duda y de discusión.
La universidad debe tener a su cargo los institutos de investigación científica, institutos de física, química, medicina, económica, filosófica, literaria, etc. que no es lo mismo que tener a su cargo la formación de profesionales.

-¿Hay una unidad de criterio científico y filosófico entre los actuales parapsicólogos?

Resp.:La Parapsicología es una ciencia, joven si se quiere, que está formando muchos de sus conceptos científicos. Existe una unidad de criterio que se va formando a través de los logros de la investigación científica. No hay una ideología parapsicológíca. Hay orientaciones experimentales, como por ejemplo el liderazgo en la investigación experimental lo han tenido desde el principio los científicos de los Estados Unidos, especialmente en los diseños experimentales probabilísticos.
Los parapsicólogos de Inglaterra, más bien se hallan orientados a la búsqueda de fenómenos que en otro tiempo se llamaron metapsíquicos. Les interesa más el fenómeno espontáneo.
Francia tenía una interesante parapsicología que tendía mucho a la investigación en la telepatía y la clarividencia sobre objetivos humanos.
Los objetivos de la parapsicología de EE.UU. son desde hace tiempo los experimentos de Ganzfeld y los experimentos de EDA y DMILS, y últimamente los de geomagnetismo y ESP.
La parapsicología argentina, la más importante de América Latina, es la investigación de aspectos cuasi terapéuticos de la parapsicología. Y la orientación a una utilización autoevaluativa de la ESP en la experimentación con personas. Investigar el fenómeno de Psi dentro del núcleo mismo de la psiquis humana, su conciencia, y buscar líneas psicológicas experimentales vinculadas a la consulta psicológica.
La unidad de los parapsicólogos, no está en los temas que investiga, que dependen de la vocación y la inquietud de cada uno o del núcleo científico al que pertenece. La unidad de la parapsicología está mostrada por su acogimiento estricto al método científico, como ocurre en toda ciencia.

-¿Cuál es la actividad del Instituto que Ud. dirige?

Resp.:Nuestra actividad es puramente experimental, tal como fue el objetivo del Instituto de Parapsicología desde su creación. En algunas oportunidades se daban algunos cursos breves o conferencias, pero al solo objeto de reunir a grupos de personas para pedirles su voluntaria aceptación de realizar o participar de un experimento. Es así, que si Ud. lee nuestra revista, verá que dice claramente que tal o cual experimento se realizó con los asistentes a un curso de parapsicología.
En realidad estos cursos no pasaban de 5 o 10 clases que se daban una vez por semana.
En general los asistentes a esos cursos, son personas que creen que la parapsicología es una profesión o se puede aprender algo para dedicarse a una actividad profesional. Es decir, cobrar un honorario a quienes tienen problemas personales afectivos o económicos, y dar una enseñanza para resolverlos de alguna manera diríamos “mágica”.
Desde luego que hay otros asistentes con otro objetivo y con otro nivel cultural y científico.
Este tipo de enseñanza no era ni es nuestro objetivo en los cursos, solo exponíamos los experimentos o los fenómenos espontáneos que ocurren a veces a las personas y que justifican la afirmación de la existencia de estas aptitudes en la psiquis humana.
En todo caso, nuestros cursos tendían a que cada uno pueda evaluar correctamente las cosas que pudieran haberles ocurrido para aprender a apreciar el verdadero o correcto, y no atribuir a la magia, a los espíritus o poderes extraños alguno que otro fenómeno, que resulta ser una ocurrencia natural, a veces alucinatoria, y otras veces una falsa interpretación de hechos o coincidencias realmente intrascendentes, que en un particular estado de ánimo, la persona atribuye a factores o poderes extraños.

-Y si una persona se acerca a Uds. para explicarles algún suceso o hecho insólito o curioso o les pide consejo ¿Uds. la atienden?

Resp.: Dada nuestra experiencia en estos fenómenos, tanto experimentales como los ocurridos espontáneamente, si alguien viene a nuestro instituto para consultarnos por curiosidad sobre algún hecho que le haya ocurrido, tratamos de esclarecerlo. A otros que pueden venir con visibles trastornos de conducta les aconsejamos que consulten a un médico, psicólogo o psiquiatra. Si el profesional que los hubo atendido nos informa que la persona es normal, entonces podemos someterlo a algún test parapsicológico, que tampoco es una garantía de que pueda detectar a una persona con sobresalientes aptitudes parapsicológicas.
El objetivo de un test parapsicológico es el de estudiar alguna variable que detectamos en el fenómeno, con alguna hipótesis adecuada.
Hay algunos fenómenos sobresalientes que pueden ocurrirle a una persona una o dos veces en toda su vida. Otros fenómenos o coincidencias, diríamos curiosas, que pueden ocurrir con mayor frecuencia, pueden ser telepáticas o clarividentes.
Si la persona viene a nosotros porque estos hechos le molestan, afectan su salud, su estabilidad psicológica, estamos frente a un problema profesional médico.
En la mayoría de los casos, unos cuantos tests parapsicológicos le muestran a la persona que sus extraordinarias aptitudes o los extraordinarios fenómenos que dice le han ocurrido, son solo producto de su imaginación.
Todo depende de la carga afectiva y emocional que haya acompañado a ese supuesto fenómeno paranormal.
Es difícil explicar a una persona que alguna coincidencia que nos informa, no tiene la especial significación que ella le atribuye, dado justamente el estado emocional y afectivo que estuvo viviendo.
Lo importante aquí, es darle tiempo y que pueda apreciar estos sucesos desde alguna distancia.
Puede haber algunos hechos sobresalientes, pero que no tienen la significación que la persona les ha atribuido. Las aptitudes parapsicológicas de las cuales todos estamos equipados, en la mayoría de los casos no se diferencian en nada de las predicciones que racionalmente, o intuitivamente, hacemos en la vida cotidiana, y que son normales. Nuestros razonamientos en la mayoría de los casos ocultan o enmascaran la cognición PSI. Otras veces se dan como chispazos intuitivos.
Hay casos que lindan con lo anormal o patológico; como curiosidad podemos citar algunas entrevistas que se han dado en nuestro instituto.
En una oportunidad concurrió a nuestro instituto un joven de unos 20 años, que nos vino a decir que tenía que cumplir con un mandato especial, algo que alguien le ordenaba, y que su novia no le quería creer. El objetivo de su visita era que nos comunicáramos con la novia y le explicáramos que lo que el decía era verdad. En la visita que nos hizo, no explicó en qué consistía ese mandato. Su lenguaje y razonamiento eran aparentemente correctos. Mientras hablaba, se sonreía y decía no saber él mismo por qué se sonreía; por eso y algunos silencios un poco extensos en la conversación, lo consideramos un caso psiquiátrico.
En una conversación con la novia, le explicamos que ese problema no tenía nada que ver con nuestra actividad parapsicológíca, y que lo llevara a un médico. Nos informó entonces que su novio se resistía a concurrir a un médico y que no sabía qué hacer. Y nos consultaba al respecto. Le dijimos que fuera ella misma a consultar a un psiquiatra para saber qué actitud tomar. Nosotros no podíamos hacer nada en este sentido.
Otro caso, fue un joven que vino al Instituto a preguntar qué era lo que nosotros podíamos hacer, porque él tenía información secreta que quería comunicársela a las autoridades principales del ejército de un determinado país (nos dijo qué país).
Para ver la profundidad de su delirio, intentamos razonar objetivamente sobre la fuente de su información, lo cual lo puso nervioso y casi violento. Esto delataba su patología.
En esos casos lo más apropiado es ofrecerle toda clase de ayuda como él la pida y terminar amablemente la entrevista. Otra cosa nosotros no podemos hacer.
En una oportunidad se presentó en el instituto una mujer. Nos traía una lamparita eléctrica quemada de su velador. Al quemarse se produjeron algunas sombras oscuras en el globo de vidrio de la lámpara. Esta mujer nos mostraba la lámpara diciendo que esas formas o manchas no eran otra cosa que las iniciales del nombre de su marido que había fallecido hacía poco tiempo, y que eso era un claro mensaje que él le había mandado desde el otro mundo.
Nos pedía que confirmáramos esa interpretación, y preguntaba qué podía hacer para comunicarse con él.
Verdaderamente, nosotros por más que miramos las manchas que tenía la bombilla eléctrica no veíamos ninguna inicial de una palabra.
Ante una situación emocional como la que estaba viviendo esta mujer, aquí no hay razonamiento que valga. Hay que respetar su sentimiento y su creencia, y de alguna manera llevarla a la interpretación normal de un hecho sin significación, por lo menos aparentemente, de lo que ella pretendía.
Frente a tantos hechos de poltergeist , de psicokinesia que se relatan en la literatura parapsicológica, uno está tentado a veces a entrar en la corriente de estas interpretaciones; eso lo podemos hacer solo entre parapsicólogos, pero cuando estamos frente a un ser humano, con estas vivencias emocionales y afectivas tan dramáticas, no podemos darle explicaciones científicas, ni exponerle teorías cuánticas ni cosas por el estilo.
Lo único que atinamos a decirle es que compre varias lamparitas, que las coloque en el mismo velador en el que se quemó la que nos mostraba, para esperar que eso se volviera a producir. Y que si se volvía a producir algo así, que vuelva y nos la traiga. Si su esposo fallecido se comunicó la primera vez en esa forma, le dijimos, posiblemente se volvería a comunicar, quizás a través de alguna otra lamparita de su casa. Esta mujer no mostraba ninguna patología psicológica, su conversación era normal, su apreciación del fenómeno era de asombro. Aceptó de muy buena manera lo que le habíamos propuesto, le pareció muy razonable, y se fue dispuesta a hacerlo. No volvió más.
Otro caso que podemos citar es el de un hombre que se había casado recientemente, muy creyente en los espíritus y cosas del otro mundo, que para él era una cuestión de filosofía. Se había casado, y en la primera noche con su esposa, oyó un fuerte golpe en una ventana del dormitorio. Lo interpretó como un saludo y una especie de felicitación de algún espíritu del otro mundo. Es decir, lo interpretó como una clara señal del otro mundo.
Al oír el ruido, se lo dijo a la esposa, pero ella no lo había oído, lo cual lo dejó más asombrado todavía. Nos visitó para confirmar su interpretación y describir las circunstancias en que tal cosa se había producido. Le dijimos que mientras él solo haya oído ese ruido, puede ser o no una señal de los espíritus. Nunca nos oponemos a las interpretaciones que hacen las personas que nos la cuentan, porque como decimos, su situación emocional y afectiva es muy especial, y nosotros no somos médicos ni sacerdotes, para curar ni convencer a nadie de nada. Y ya sabemos por experiencia que en esas situaciones, la persona siempre tiene un argumento para refutarnos. Las explicaciones e interpretaciones científicas que podemos hacer las hacemos entre nosotros. Un médico no va a llevar a un enfermo a una consulta con otros médicos para estudiar su caso. En todo caso lo hace sin el enfermo presente.
Lo único que atinamos a decirle, es que no haga interrogatorios a su esposa, y que espere tranquilo, que cuando haya algún ruido como el que nos relató y que también su esposa lo haya oído, simultáneamente con él, en ese caso, que evalúe la situación y que vuelva, si es que no le encuentra una razón normal o sea un ruido de algo que tenga explicación. No íbamos nosotros a explicarle en la situación emocional en que se encontraba ninguna teoría científica sobre alucinaciones. No volvió.
Este último caso que podemos relatar, de la variedad de casos que nos vienen en consulta, es más agradable. Nos visitó un padre con su hija. Esta chica estaba terriblemente enamorada de un joven, que parece que no la acompañaba en sus sentimientos. Pero parece que era tal esta dependencia amorosa, que esta joven estaba realmente mal. En realidad este era un primer caso de uno de esos problemas amorosos que prometen resolver los innumerables avisos que aparecen en los periódicos de “parapsicólogos” que se ocupan de resolver estas cosas. Ver a un padre acompañar a su hija con un problema como este, nos hizo pensar que en la casa se vivía una situación bastante enojosa y pesada.
Como nosotros no participamos de esas prácticas absurdas, verdaderamente no sabíamos qué hacer.
Escuchamos al padre, la joven estaba silenciosa. Hicimos un modesto interrogatorio sin ninguna intención terapéutica ni de investigación psicológica, solo para entrar en una conversación común. Le preguntamos si estudiaba, si trabajaba, si tenía amigas, en qué ocupaba su tiempo, conversamos con el padre, de la niñez, de las alegrías que había tenido en su infancia, y después nos despedimos, y yo, sin pretender hacer ninguna predicción ni nada, solo como un padre que habla a su hija, le dije que el tiempo haría desaparecer ese estado de ánimo, que era importante que se buscara un trabajo y que encontraría algún otro joven del que se enamoraría.
A los tres meses aproximadamente, volvió esta chica con su padre, contenta y feliz, a darme las gracias por mi “predicción”, porque se había cumplido al pie de la letra. Había encontrado trabajo y había encontrado un nuevo amor.
Desde luego que esta visita me alegró, pero el que quedó asombrado fui yo mismo. Porque yo no hice ninguna predicción, ni pretendí en ningún momento resolver el problema de esta joven. Le dije al padre y a ella, lo que cualquier padre en su sano juicio le dice a su hija.
Lo que pasa es que hay que ver cómo el otro toma las palabras que oye, y la carga mágica que le atribuye. Mis palabras las tomó como una predicción y le hicieron adoptar una actitud distinta en la búsqueda de la solución de su situación. Aquí no hay fenómeno parapsicológico alguno. Y si lo hay, que lo discutan los parapsicólogos.
Hemos aprendido a que hay que tener un gran respeto por las personas que a veces vienen a contarnos sus secretos, a pedir que les demos alguna explicación a algo dramático que les haya ocurrido, a veces que los ayudemos a creer, entonces nosotros a veces archivamos nuestra ciencia, y los ayudamos a creer.

-¿Aconseja Ud. estudiar parapsicología?

Resp.: Para dedicarse al estudio de algo, hay que tener interés, generalmente vocación. Lo que yo entiendo es que todo aquel profesional que trata con personas, con temas vinculados a la salud física, mental, espiritual, es conveniente que sepa algo sobre los aportes que la parapsicología dice hacer sobre la naturaleza del hombre y de sus posibles aptitudes parapsicológicas. Nos referimos al medico, al psicólogo al psicoanalista, al consejero.
La parapsicología es una materia multidisciplinaria. No es tanto que el científico admita estos fenómenos, sino que sepa o conozca la estructura mental de los que creen convivir con estos fenómenos, la parapsicología lo ha estudiado.

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Publicado por en abril 30, 2013 en Entrevistas

 

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