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El lenguaje de la posesión

10 Dic

El “caso Gretchen”, en pocas palabras, es el siguiente:

Carroll Jay, pastor protestante estadounidense, hipnotizador desde hace muchos años por hobby, se dedicaba desde 1954 a experimentos de regresión y vida precedente. Entre las varias personas con las que experimentaba estaba su mujer Dolores, que se reveló un óptimo sujeto hipnótico. Un día, en el curso de una sesión, la señora Dolores empezó inesperadamente a contestar en alemán a las preguntas que el marido le hacía en inglés. Demostraba comprender el inglés pero no lo usaba en las respuestas. Carroll Jay, que no conocía el alemán, continuó los experimentos, que registraba regularmente, con la ayuda de un diccionario y con la presencia de algunos amigos que habían estudiado esa lengua.
Stevenson se enteró del caso en 1971, es decir, un año después de que se hubiera manifestado la personalidad de Gretchen. En seguida se ocupó del mismo y lo siguió hasta 1974, cuando la señora Dolores (alias Gretchen) afirmó que no tenía intención de participar más en las sesiones.
En conjunto, las sesiones durante las cuales se manifestó la personalidad de Gretchen fueron 22, 19 de las cuales están registradas. Todo fue transcrito y traducido por Stevenson con la ayuda de una señora alemana, de modo que fue posible calcular exactamente todas las palabras alemanas usadas por Gretchen, y no sólo analizar sus conocimientos gramaticales y su pronunciación.
Dolores empezó repentinamente a contestar en alemán y Jamás aprendió el alemán .Una vez comprobado que Gretchen estaba en condiciones de hablar alemán y de contestar a las preguntas que se le hicieran en esa lengua, Stevenson indagó si Dolores Jay podía haberla aprendido en otra época cosa que negó. Otro tanto hizo el marido. Un examento con lie detector (detector de mentiras) confirmó su sinceridad. Steven-son realizó entonces una cuidadosa investigación en los lugares en lo que había crecido la señora (Clarkburg, en Virginia occidental) para averiguar si había podido aprender alemán de niña desmintiendo de esta manera el hecho. Pero resultó que Dolores Jay nunca había estudiado esa lengua y ni había vivido en contacto con personas que la hablaran. En esa época ni enseñaban alemán en la escuela local. La personalidad de Grechten que aparecía durante la hipnosis de la señora Jay, en el curso de las sesiones dio varias informaciones sobre ella misma. También fue posible hacer regresar a Gretchen a diferentes edades entre los 8 y los 16 años. No fue posible avanzar más allá de los 16 años; en efecto, Gretchen afirmó que había muerto a esa edad. Aunque sobre el tipo de muerte dio noticias inciertas y no orgánicas. Afirmó que su nombre era Gottlieb y ser hija de Hermann Gottlreb, síndico de la ciudad de Eberswalde en Alemania. Su madre murió cuando ella era pequeña y de la casa se había ocupado una tal señora Schilder. Gretchen también afirmó no saber leer ni escribir y dio algunas informaciones sobre su vida familiar, sobre las costumbres de la casa y sobre la misma Eberswalde. Aunque no recordaba ningún personaje importante de la época. Sólo nombró al papa León y aludió a ciertos litigios religiosos que parecían preocuparle mucho y este elemento la identificó como católica, cosa que por otra parte confirmó en otras ocasiones.

También dice que tiene mucho miedo del “Bundesrat” (Consejo Federal) los miembros del cual escuchaban sus conversaciones y la ponían en serio peligro. Siempre tenía miedo de que la espiaran y una vez hasta aludió a la prisión, dando a entender que había estado allí. Gretchen daba la impresión de estar muy espantada: hablaba poco, más bien sólo contestaba a las preguntas que se le hacían, y difícilmente salía de ciertos argumentos. Stevenson hizo investigaciones cuidadosas para verificar la autenticidad de las afirmaciones de Gretchen. No resultó que hubiera existido un Hermann Gottlieb síndico de Eberswalde. Muchos términos usados por Gretchen y hechos semejantes a los mencionados hacían pensar que la personalidad que se manifestaba había vivido en la última mitad del siglo XIX. La expresión “Bundesrat”, por ejemplo, se conoció en 1867 para designar la asamblea de los Estados de Alemania septentrional. En 1870, en cambio, se desencadenó una lucha entre el gobierno prusiano y la Iglesia católica y esto provocó no pocas persecuciones de católicos alemanes, sobre todo por obra del Bundesrat. La situación mejoró con el papa León XIII (1878-1903) que adoptó medidas menos severas frente al gobierno alemán, presidido entonces por Bismark que por su parte se había afanado de todas maneras para facilitar las relaciones con Roma.

El sueño de Jay

El alemán de Gretchen fue sometido al estudio y análisis de los nativos. Gretchen respondía en alemán, aunque las preguntas se le hicieran en inglés (lengua que demostraba comprender). La pronunciación era buena, el vocabulario no amplísimo, pero satisfactorio. Gretchen usaba también palabras alemanas arcaicas y en ese momento fuera de uso, junto con términos modernos. Su gramática dejaba que desear: usaba expresiones muy simples, frases brevísimas, a menudo una construcción equivocada (la construcción es un elemento fundamental
No recordaba ningún personaje importante de la época del alemán), conjugaba los verbos de manera inadecuada. Gretchen no tenía acentos dialectales particulares. Una sola vez consintió en tomar la pluma y escribir 38 vocablos, algunos correctamente, otros no. En otras ocasiones, como ya lo hemos dicho, Gretchen afirmó no saber leer ni escribir.

Poco antes de la sesión hipnótica en la que se manifestó Gretchen, la señora Jay tuvo un sueño. Vio una muchacha a caballo acompañada por un hombre más anciano que iba a pie. Los dos estuvieron pronto cerca de una multitud de hambrientos armados con bastones y piedras y, mientras el hombre logró huir, la muchacha quedó en manos de los desenfrenados porque no había logrado sujetar las riendas de su caballo. En ese momento y con la sensación de terror la señora Jay se despertó y le contó el sueño a su marido. Mientras que en la primera parte del sueño Dolores se había sentido a sí misma como espectadora del hecho, hacia el final comprobó que la muchacha era ella misma. Un par de días después el marido la hipnotizó y le pidió que reviviera el sueño y lo describiera más detalladamente: así se hizo sin que sin embargo aparecieran otros detalles de valor. Los cónyugues no le dieron mucha importancia a ese sueño y directamente lo olvidaron para recordarlo, sin embargo, cuando la personalidad de Gretchen empezó a manifestarse, a tal punto que la señora Jay llegó a identificar a la muchacha del sueño con Gretchen y en consecuencia con ella misma. Luego durante un período tuvo íncubos nocturnos, dominados siempre por la figura de Gretchen y también de día tuvo a menudo la sensación de la presencia de la muchacha.

La reacción de la señora Jay frente a Gretchen era doble: por un lado temía que la personalidad de la muchacha pudiese llegar a “posesionarse” de ella, y por el otro no podía dejar de considerar a la muchacha una figura buena y necesitada de ayuda: los Jay hasta llegaron a considerar a Gretchen casi un “miembro de la familia”. Antes de las sesiones hipnóticas los Jay se habían interesado bien poco en la doctrina de la reeencarnación ya que la consideraban incompatible con el cristianismo. También la idea de la posesión tenía para ellos pocos atractivos porque en cierto sentido implicaba la ¡dea del demonio. Hoy, a la luz de la nueva experiencia, están dispuestos a profundizar el problema, a considerarlo seriamente y a escuchar el pensamiento de expertos autorizados. Carrol Jay piensa también escribir un libro sobre este caso.

Entre realidad y ficción

A juicio del profesor Stevenson, el interés mayor de este caso deriva de la presencia de xenoglosia de respuesta (es decir, en condiciones de no sólo pronunciar ciertas frases en una lengua por lo común desconocida, sino también de contestar a las preguntas: responsive xenoglossy). En realidad, que la personalidad de Gretchen estuviese en condiciones dé hablar claramente alemán es algo establecido sin posibilidad de duda, aunque la pronunciación no fuera siempre perfecta y la gramática censurable. Por otra parte, Dolores Jay nunca había aprendido alemán normalmente, ni había tenido relaciones con personas que conocieran y hablaran esa lengua.
A esta altura hay que cederle la palabra al profesor Stevenson que concluye de esta manera su análisis del “caso Gretchen”: “Es evidente que la capacidad de hablar una lengua extranjera no puede adquirirse sin práctica, no puede ser transmitida ni normal ni paranormalmente y por lo tanto si una persona logra hablar una lengua extranjera que no aprendió normalmente, es evidente que en ella actúa otra personalidad en condiciones de hablar dicha lengua. En una palabra, los casos auténticos de xenoglosia de respuesta constituyen para mí una prueba importante de la superviviencia de la personalidad humana después de la muerte. Una personalidad que sobrevive y que se demuestra capaz de seguir hablando una lengua extranjera por medio de una persona en trance lo puede hacer por el proceso que llamamos reencarnación o posesión. “Con el concepto de reencarnación podemos pensar que una personalidad difunta, que un día aprende a hablar la lengua en cuestión, haya sobrevivido a la muerte y luego se haya asociado a un nuevo cuerpo físico. En las circunstancias especiales procuradas por la hipnosis —y tal vez también en otras ocasiones— la personalidad precedente podría resurgir, aunque sólo fuera parcialmente, pero sin embargo con suficiente control para poder hablar la propia lengua nativa.

“Si consideramos la hipótesis de la posesión, podemos imaginar una personalidad difunta capaz de hablar su lengua natal que persiste en un estado desencarnado hasta que una persona viviente idónea, en estado de trance, le da la oportunidad de manifestarse temporalmente a través del cuerpo. En el caso presente esto significaría que Dolores Jay, una vez hipnotizada se reveló como médium y que en ese tiempo Gretchen fue capaz de controlar a Dolores Jay con la fuerza suficiente para hablar la propia lengua nativa.
“Si interpretamos el caso como una reencarnación, esto no tiene que llevarnos necesariamente a pensar que Dolores Jay sea sin más la reencarnación de una Gretchen que vivió en otro tiempo. Es concebible que Dolores Jay viviese una vida precedente en Alemania y supiese hablar alemán y que la personalidad de Gretchen constituyese una dramatización capaz de expresar parcialmente recuerdos de esa vida precedente. La personalidad de Gretchen podría, pues, semejarse a una novela histórica, mitad real y mitad ficción. Ni la interpretación de la posesión nos obliga a creer que la personalidad manifesta de Gretchen corresponda exactamente, o al menos de cerca, a una persona real que una vez vivió sobre la tierra y ahora está desencarnada. El fenómeno de la personalidad de Gretchen podría, pues, ser una mezcla entre partes de la personalidad misma de Dolores Jay y elementos de una real Gretchen desencarnada.

“No me siento en condiciones de decidir con seguridad si se trata de un fenómeno de reencarnación o de posesión. Me siento inclinado a considerar que se trata de posesión, con las limitaciones antes expuestas. No hay motivo para querer extraer conclusiones apresuradas: por ahora me parece suficiente llegar a la conclusión de que esta manifestación de xenoglosia indica la supervivencia de una personalidad humana después de la muerte y sus sucesivas manifestaciones en las sesiones con xenoglosia.”

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Publicado por en diciembre 10, 2012 en Casuística

 

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