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Francisco Mañez.

25 Jul

Francisco José Máñez Ferrer, nacido en Valencia el 22 de Mayo de 1958, parapsicólogo, investigador, escritor y divulgador de fenómenos anómalos.
Fue miembro de la Asociación Latinoamericana de Parapsicología, de la Parapsychological Association Inc, con sede en EEUU, director de la sección de parapsicología de la Asociación Valenciana de Investigaciones Parapsicológicas y Ovnilógicas (A.V.I.P.O)entre 1989 a 1991, de la cual pasó posteriormente a ser presidente tras obtener el premio Siddharta a la investigación. Fue socio fundador de la Sociedad de Investigación Psíquica ensis-enim.

Creó y fundamentó la “Teoría del colapso”, la cual, dejó plasmada en su libro “Cuando la Razón Duerme: Estructuración de la naturaleza y la psique” y presentada en el Segundo Encuentro Psi 1996 “Aportes de la psicología moderna a la parapsicología” Buenos aires (Argentina).
Co-dirigió la revista digital “Bitácora Internacional” desde 1997, siendo la primera en internet dedicada a todo tipo de fenómenos paranormales (así como a sus fraudes) en habla hispana.
Experimentando en psicofonía y psicoimagen ha obtenido curiosos resultados, siempre ligados a la “psi” como fue la famosa: “Estamos al otro lado de la muerte”, o las psicoimagenes conocidas por el “Spiderman” o la “Estrella Zenner”.

Estudioso de las llamadas Caras de Belmez (Teleplástias), este siempre ha mantenido que fue un fraude de fabricación casera y así lo intentó demostrar con su llamado “método Máñez”, a modo técnico, y quedó reflejado documentalmente en el libro “Los Caras de Belmez” junto a Javier Cavanilles.

TEORÍA DEL COLAPSO

Conceptos preliminares

Distancias espaciales y temporales, movimiento como desplazamiento en el espacio, relación entre causa y efecto son partes de esas verdades básicas que nos hacen ver un mundo continuo e irreversible en el que nos trasladamos de un lugar a otro con el paso de los días, los meses o los años (el continuum de la física clásica).
Ciertas cosas producen otras cosas, y así las bases de los acontecimientos se encuentran en otros acontecimientos anteriores, siendo el proceso irreversible dado que el encadenamiento de sucesos jamás retrocederá (nunca observaremos la recomposición de una taza rota como ocurre cuando volvemos hacia atrás una grabación de vídeo). Este es el mapa de la realidad que la mente elabora con el uso de la razón y la deducción lógica; o por lo menos es el modo en que el pensamiento occidental la ha cartografiado. Pero, ¿realmente no estamos confundiendo el mapa con el territorio?, ¿el origen de la realidad es de verdad la continuidad o es esta continuidad una traducción cerebral humana?. El desplazamiento en el tiempo y en el espacio nos hace ver un mundo continuo e irreversible en donde diversos efectos producen diferentes causas.

Se trata tan sólo de una traducción cerebral humana.

Decir que algunos animales no ven los colores es erróneo; no los ven porque no existen. El ojo humano capta ondas electromagnéticas y el cerebro las traduce en un mundo poblado de colores y tonalidades. Del mismo modo ciertas variaciones en la presión del aire son traducidas en sonidos, o el movimiento especial de moléculas en frío y calor. Los estímulos son interpretados por el cerebro dando forma a un universo repleto de sensaciones, y con ellas elaboramos los mapas de la realidad. ¿Pueden ser el tiempo y el espacio “traducciones” del desarrollo de otro proceso de la naturaleza que se escapa al ser humano actual?.

La estructuración de la realidad

Bajo lo óptica de la teoría del colapso el factor psi no es una fuerza ni una energía. Tampoco se trata de una facultad, capacidad o poder psíquico semejante a los conocidos (memoria,instinto, pensamiento),por lo tanto no existen transmisiones de ningún tipo ni influencias energéticas sobre la materia. Psi es la función o acto psíquico estructurador de la realidad. Al hablar de estructuración parece que me estoy refiriendo a la antigua idea de que el mundo es una creación mental. He rehuido intencionadamente el término crear porque esta palabra induce a pensar en la aparición de objetos desde la nada, pareciéndome mucho más correcto hablar de colapso en el sentido que le da la física cuántica; es decir, como observación que determina la existencia y la localización.

El mundo que observamos es un colapso de todas las infinitas posibilidades que se dan potencialmente en el universo para que un objeto exista o un suceso se desarrolle. Como elemento no físico pertenece a la acción desplegada por lo que he denominado observador interno, alejándome deliberadamente de las palabras alma, espíritu y anima, pues además de proyectar la imagen de “cuerpo sutil”, “doble etéreo” o “substancia impalpable” fomentan ideas metafísicas sobre otras dimensiones y mundos intangibles. El observador interno no se puede situar en un lugar del tiempo o del espacio, se encuentra en un continuo “ahora” atemporal, colapsando con su actividad a ambos elementos y a la materia.
Al universo estructurado como una única realidad por el factor psi lo he denominado colapso establecido. Es el mundo, la totalidad, la creación; en otras palabras, la naturaleza. Pero siendo una elección de los seres que lo habitan, el colapso establecido puede ser modificado al variar la opción del observador, y con la alteración las leyes que aparentan regirlo dejan de ser eternas e inmutables. En la naturaleza existen todas las posibilidades de que todo se dé. El colapso se establece tal y como lo conocemos gracias a los hábitos adquiridos por los observadores internos de los seres vivos. Los hábitos, a diferencia de las leyes, pueden modificarse siendo esta modificación lo que hemos interpretado como fenómenos paranormales. En ciertas circunstancias la consciencia puede lograr que la función psi colapse una realidad diferente a la habitual.

Desde que la física dividió la materia hasta lo minúsculo sabemos que los objetos no se encuentran formados por pequeñísimas porciones de elementos materiales, sino por subpartículas a las que podemos entender en parte gracia al idioma matemático. Sabemos muy poco sobre su naturaleza última, pero intuimos que no se tratan de entidades en sí mismas, más bien podemos nombrarlas como tendencias a existir que dependen hasta límites insólitos de la observación que efectuemos sobre ellas.

El tiempo puede definirse como la capacidad psíquica de medir el movimiento de la materia en el espacio, sin embargo, lo que al consciente le parece desplazamiento es para el observador interno una selección entre las infinitas posibilidades existentes de modo potencial en la naturaleza. El movimiento no existe como desplazamiento. Cuando andamos no estamos desplazándonos de un lugar a otro, verdaderamente lo que hace el factor psi es reedificar el mundo que rodea al observador interno, cuando levantamos el brazo no estamos trasladando una parte de nuestro cuerpo por el espacio sino eligiendo unas determinadas posibilidades.

Curiosamente este pensamiento encuentra comprensión entre los amantes de la informática, pues aunque resulte extremadamente limitado como analogía, el fenómeno conocido con el nombre de renderización actúa de modo muy parecido al colapso. Con los programas de animación en tres dimensiones se pueden producir espacios virtuales plagados de actividad. La pantalla del ordenador crea la sensación de movimiento recorriendo un espacio que en realidad no existe, pero que el programa se encarga de generar mediante complicados y rápidos cálculos dando forma a lo que hemos bautizado con el nombre de ciberespacio.
Aunque el ejemplo es limitado podemos equiparar al observador interno con el espectador de la renderización. Sin que exista movimiento la consciencia siente un desplazamiento ficticio al reorganizarse continuamente la realidad frente a él. Los observadores internos no se desplazan en ningún momento sino que “renderizan” los objetos y los seres de su entorno dando la sensación de que el movimiento los hace apartarse o aproximarse.

El fenómeno conocido como “renderización” puede darnos una idea aproximada de cómo se forma el mundo que nos rodea, aunque al igual que toda analogía resulta limitado frente al origen del colapso establecido.
De alguna forma pensamos que el tiempo y el espacio son escenarios donde transcurren las cosas materiales, cuando en sí mismos son fenómenos relacionados con el origen de la materia. Si Newton presentó un tiempo absoluto que transcurría uniformemente, Einstein lo mostró unido al espacio siendo la materia un “nudo” formando por el espacio-tiempo. Un ordenador renderiza el ciberespacio desde el presente hacia el futuro, sin embargo el observador interno desde su atemporal “ahora” colapsa la realidad estructurando lo que conocemos como pasado Esa realidad es experimentada de forma continua por el ser humano. De esa continuidad no quedan rastros, en el sentido de que desaparece y sólo contamos con nuestra memoria como prueba de su existencia (una fotografía no es un objeto del pasado sino del presente). Lo que nos parece evocación de sucesos anterior es una determinación constante e ininterrumpida de su existencia y localización en ese atemporal “ahora” interior. Los objetos de este mundo y sus desplazamientos son “recuerdos” en la mente de los seres vivos. El tiempo es el colapso de los acontecimientos unidos en el presente por su significado lo que crea una línea hacia atrás que da sentido al pasado.
Continuamente las criaturas reedifican la realidad que habitan. Tomamos por evocación y memoria lo que verdaderamente es una estructuración constante de la naturaleza. La idea en principio puede parecer ilógica de no tenerse en cuenta interesantes experimentos como el de elección retardada de Wheeler en donde se elige el pasado de la subpartícula, y en otro campo distinto las constantes afirmaciones de los místicos que han visto en la vida el origen de todo lo conocido (Jesús recordó a los que querían apedrearle “Yo he dicho: dioses sois”, en San Juan, 10-34).

Infinito y ondas de probabilidad

Hemos confeccionado nuestros idiomas basándonos en referencias espaciales y temporales.Con ello nos es imposible alejarnos de estos conceptos cuando pensamos y reflexionamos. He preferido no crear términos nuevos ni separarme en exceso de los más habituales, pues de hacerlo mis palabras resultarían incomprensibles, así que las expresiones relativas a la memoria, al espacio y al tiempo siempre deberán ser tomadas como simples referencias erróneas en un mapa que en principio sirve para no extraviarnos. Sin embargo a la hora de exponer el sistema por el que se estructura la realidad resulta posible utilizar el lenguaje matemático. Con esta intención debemos familiarizarnos parcialmente con dos conceptos: el infinito y las ondas de probabilidad.
Cuando sumamos uno más uno y nos da dos vemos que el resultado es una cifra mayor que los sumandos, contrariamente una cantidad infinita o finita sumada a otra infinita da como resultado otra vez el infinito: el todo no siempre es mayor que algunas de sus partes. Este sencillo ejemplo nos permitirá comprender después cómo un solo observador interno colapsa la realidad igual que la suma de todos los observadores.

1+1=2

INFINITO + 1 = INFINITO

INFINITO + INFINITO = INFINITO

El todo no siempre es mayor que las partes que lo forman .Aunque considero imprescindible una buena comprensión de las ondas de probabilidad y sus propiedades para ver la relación que existe con el colapso, básicamente las ondas de probabilidad son un concepto formulado por Erwin Schrödinger basándose en la ideas de Louis de Broglier que pertenece casi en exclusiva a la física cuántica, y hacen referencia a la actuación de las subpartículas. En verdad no nos dicen nada sobre su naturaleza última, pero valen para describir sus actuaciones y hacer predicciones. Sus características principales son idénticas a las de cualquier clase de onda (agua, sonido, electromagnética) y con ellas
podemos aproximarnos a la teoría del colapso.
Una subpartícula puede ser entendida como una onda pero así como hay agua en toda una onda de mar, la onda de probabilidad es una descripción matemática que nos permite calcular dónde tiene más posibilidades de ser localizada. Cuando esto sucede se produce lo que Schrödinger llamó el colapso de la función ondulatoria, y la subpartícula deja de ser algo borroso para nosotros y se transforma en un objeto “material”.
Como toda analogía las ondas de probabilidad resultan limitadas a la hora de describir un dinamismo que va más allá de todo lo conocido. Me he percatado que muchas personas entienden mejor la teoría del colapso si hablamos de ondas de “recuerdos”. Cualquier observador los genera y colapsa en su sentido de que para él existen potencialmente un número infinito del que escoge unos concretos (determina su existencia y localización). Pero tanto si deseamos hablar de probabilidades o de “recuerdos” en el nuevo mapa que estamos confeccionando de la realidad se observa otros fenómenos asociados a la ondas de cuyaevolución surge el mundo ante nosotros tal y como lo conocemos.

La filosofía que defendió la idea de que el mundo es una creación mental ha tenido grandesproblemas para contestar a las cuestiones de por qué es el mismo mundo para todos y cómo es posible que la realidad sea igual para un solo ser vivo que para el conjunto de la vida. Una de las principales diferencias existentes entre los términos “crear” y “colapsar” radica en que creación llega a ser sinónimo de producción individual. Si los seres son individuales cada uno crearía su propia realidad, y el problema se presenta cuando nos preguntamos cómo pueden coincidir en una sola las realidades particulares. Arthur Schopenhauer se enfrentó al dilema llegando a la conclusión de que de algún modo debía existir un orden predeterminado. La teoría del colapso se enfrenta a esta estructuración de la realidad desde otro ángulo al no aislar a los seres vivos como meros creadores individuales de la naturaleza.

Cuando se produce el choque entre ondas hallamos el fenómenos llamado interferencia. Si miramos el oleaje del mar podemos distinguir la altura de las olas (amplitud de onda) y su separación (longitud de onda). El choque entre las olas puede producirse en el momento en que están subiendo o bajando, lo que da lugar en el primer caso a una nueva ola cuya altura será el doble de las originales, en el segundo se anularán mutuamente y el agua no sufrirá alteraciones. Estos fenómenos que reciben en nombre de interferencia constructiva y destructiva respectivamente pueden ser totales o parciales y son aplicables a cualquier clase de onda. De la misma forma las ondas de probabilidad chocan entre sí. Aquellas que provoquen una interferencia constructiva darán lugar a la realidad física que todos observamos, y las que produzcan una destructiva no llegan a plasmarse en el mundo material quedando como nuestro interior psíquico privado.

Extracto de la conferencia pronunciada por el autor durante el Primer Encuentro Iberoamericano de Parapsicología celebrado en Buenos Aires (Argentina) del 15 al 17 de noviembre de 1.996, en donde presentó por primera vez la teoría del colapso.

Audio Teoría del Colapso (Cuadernos de Bitácora):

http://www.ivoox.com/detectives-lo-insolito-05-la-teoria-del_md_1346507_wp_1.mp3″

Ir a descargar

Divulgación escrita.

Revistas

-Psi-comunicación
-Siddharta
-Revista Argentina de Psicología Paranormal
-Año Cero
-Más Allá de la Ciencia
-Nueva Dimensión
-Karma7

Formato digital

-Extrañología
-Clave7
-Cuadernos de Bitácora

Libros

– Cuando la razón duerme:estructuración de la naturaleza y la psique (1997)
– El informe Northrop (1997)
– Historias aeronáuticas que nos hicieron creer en ovnis (1998)
– Los Caras de Belmez(2007) junto a Javier Cavanilles

Blog

La Cara Oculta de los Ovnis

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5 comentarios

Publicado por en julio 25, 2012 en Personajes célebres

 

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