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Caso de sueño precognitivo.

13 Ago

El día 11 de julio de 1947, Norbert, el hijo mayor de un profesor de un instituto de enseñanza media, murió ahogado en un pequeño estanque cerca de Bad Tolz cuando se proponía coger nenúfares. Era muy buen nadador. Un ataque de corazón puso fin a su vida. El cadáver no fue encontrado hasta dos días después. Los cabellos le caían por delante, tapándole en parte la cara. El 9 de mayo del mismo año había ingresado en un centro de acogida alemán después de haber sido liberado por los ingleses, que lo tenían prisionero. La familia no se había enterado.
Su madre lo vio en sueños en la noche siguiente. Llegaba bajando por los aires; iba vestido de negro y aunque se le iba a dispensar una alegre bienvenida, tenía el semblante triste. Su hermano Gerfried, en Hannover, a varios centenares de kilómetros de Bad Tolz, pintó en el mismo día, bajo un impulso irresistible, un cuadro en el que una náyade extendía su mano hacia un nenúfar 10. Siguieron otros cuadros, con un monstruo marino, con un joven que se ahogaba en un torbellino, con varias figuras de un hombre con los cabellos caídos sobre el rostro, con un coche fúnebre y otros. El día 4 de julio Norbert, acompañado de la esposa, visitó a los padres. Mientras tanto, Gerfried, en el norte de Alemania, pintó la Muerte y se extrañó luego de haberlo hecho al estilo de su hermano, que también pintaba. En la noche siguiente, tuvo el padre una pesadilla. Soñó que se encontraba en una llanura pantanosa junto con su hija, que andaba sobre el agua. Sintió un miedo terrible de que se ahogara la joven. En vista de lo que realmente sucedió, parece que la hija era una figura substitutiva, que representaba en realidad al hijo que después se ahogó. El día 11 de julio no volvió Norbert de su excursión al estanque. El día 13 (cuando se encontró el cadáver), Gerfried, que no sabía nada de lo sucedido, pintó el último cuadro de aquella serie. Era una figura estilizada, con los cabellos caídos sobre el rostro, situada entre una imagen de la vida y un féretro. Le llegó poco después el telegrama que le anunciaba la muerte. Comprendió instantáneamente que había dibujado el camino a la muerte de su hermano.
Una tía, que vivía en Pretzch, junto al Elba, había soñado pocos días antes que estaba con su sobrino Norbert en un andén de una estación de Bohemia. Llegó un tren y el abuelo de Norbert (difunto) cogió al joven por el brazo y lo llevó consigo al tren, en el que partieron ambos y se despidieron de ella con la mano. Se impone la impresión de que los sueños y los cuadros pintados están relacionados con el suceso que había de producirse. Puede suponerse que una especie de «destino interior», sentido por el interesado (un impulso a morir) fue transmitido telepáticamente, pero esto no explicaría la inclusión de motivos anticipados tales como los cabellos caídos sobre el rostro y los nenúfares.

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Publicado por en agosto 13, 2011 en Casuística

 

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