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Los experimentos de la silla vacía.

05 Feb

Con el propósito de in tensificar hasta donde fuera posible el estudio metagnómico de Pascal Forthuny, el profesor Eugène Osty imaginó una experiencia de precognición que se llevó a cabo en 1926. Dos horas antes de la sesión de clarividencia, de las que se ofrecían en el Instituto de metapsíquica, Osty hizo elegir a dos personas un asiento de la sala y pidió al sujeto que des cribiera al concurrente que lo ocuparía. La adivinación dictada por Forthuny fue registrada por escrito sin testigos. Cuando los dos cientos asistentes al acto se instalaron en los asientos, al azar, como suele hacerse en las salas de conferencias, el sujeto se colocó frente a la silla elegida anteriormente. La ocupaba una señora, y Forthuny leyó su adivinación, que se refería a la salud física y mental de la dama, y mencionaba los acontecimientos destacados de su vida. La lograda “videncia” contenía asimismo predicciones.La señora explicó que había estado por no ir a la sesión, y que la elección del asiento había sido completamente accidental por el amontonamiento de gente. La condición del azar se cumplió, por lo tanto, durante toda la experiencia. En cuanto a los detalles físicos y morales expresados por el sujeto, la señora reconoció que eran exactos.En otra ocasión le pidieron a Forthuny que se pusiera en comu nicación mental, antes de la sesión, con una de las personas que asistirían, y que era para él completamente desconocida. La experiencia dio muy buen resultado. Se asignó a la referida persona un lugar “en la segunda sala, al pie de la biblioteca, al lado de la chi menea”. La descripción de los rasgos fue exacta, lo mismo que las referencias a la profesión (literato, se ocupa de los archivos y de la historia local) y otros veinte detalles que no pudieron haber sido reunidos por casualidad.

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Publicado por en febrero 5, 2011 en Casuística

 

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