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Los experimentos con H. Slade.

05 Feb

En 1877 realizó experimentos con Henry Slade, en Leipzig, el astrónomo Johann Karl Friedrich Zöllner y varios de sus colegas, especialmente los físicos Weber y Fechner. Aparte los fenómenos de telecinesia, Slade produjo las acciones sobre la aguja imantada , escritura directa entre pizarras y fenómenos de hiloclastia. Comenzaron con las experiencias de los nudos hechos en una cuerda pegada por los dos extremos y fijada sobre una tabla. Tomaron, sin que Slade lo viera, cuatro cordeles de 148 cm. de largo y 1 mm. de espesor y unieron con cera las dos puntas de cada uno. Zöllner eligió uno y se lo puso en el cuello, sin perder de vista el punto donde se unían los extremos. Sin tocar la cuerda y a plena luz, Slade logró hacerle cuatro nudos. Sellaron sobre una tabla los extremos de unas tiras chatas, de cuero, de 5 a 10 cm. de ancho, las que Zölner cubrió luego con las manos. Al rato sintió un soplo frío y las tiras comenzaron a moverse bajo sus dedos. Las manos de Slade, que estaban a unos veinte o treinta centímetros de la tabla, no se movieron. Tres minutos después Zöllner retiró las manos; las tiras estaban entrelazadas formando cuatro nudos.
Otro experimento. Zöllner ensartó en una cuerda de violín dos anillos de madera y uno de catgut, los tres de una sola pieza; anudó los extremos de la cuerda y los selló como en los casos anteriores. Pocos minutos después sintióse un ligero olor a quemado y se oyeron tintinear los anillos de madera, los que aparecieron ensartados en la pata central de un velador que estaba cerca. No pudieron haber pasado normalmente ni por la tapa del velador ni por las tres ramificaciones inferiores de la pata central. En la cuerda, además, había dos nudos flojos, dentro de los cuales se hallaba el anillo de catgut.
Zöllner obtuvo asimismo fenómenos de desaparición y reaparición de objetos. Por ejemplo, un velador que evolucionaba telecineticamente por el cuarto, en pleno día, se introdujo debajo de la mesa y desapareció. Al cabo de cinco o seis minutos apareció en el aire, a un metro y medio de altura, y cayó bruscamente. Otras veces Zöllner vio desaparecer y reaparecer un estuche de termómetro, un trozo de hulla y un libro que se hizo visible cayendo del cielo raso sin que las manos de Slade se movieran de la mesa. Estos fenómenos son idénticos a los que fueron comprobados por Ochorowicz, Lebiedzinski y otros experimentadores.

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Publicado por en febrero 5, 2011 en Casuística

 

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