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FENOMENOLOGÍA PARAFÍSICA (PK): TELEPLASTIAS

02 Oct

Introducción al estudio de los fenómenos PK o parafísicos

En el campo de lo paranormal debemos distinguir dos vertientes perfectamente delimitadas, que ya hemos comentado anteriormente: la parapsíquica o fenómenos PSI-Gamma y la parafísica o fenómenos PSI-Kappa. En la vertiente parapsíquica se estudia la realidad de unos fenómenos, clasificándolos y catalogándolos al propio tiempo que se trata de identificar las circunstancias concretas en que se producen y que, incluso, como en el caso de la telepatía, clarividencia y telecinesia pueden ser registradas por procedimientos estadísticos.

Debe considerarse también la vertiente parafísica, en la que muy especialmente se polariza nuestra atención, pues si constatamos que estos fenómenos constituyen una realidad, es forzoso admitir su producción a favor de una energía de la que, si bien generalmente se la ha denominado telergía, nada sabemos de su naturaleza íntima y su actuación, intuimos que tiene su fundamento físico en la estructura biológica de los organismos que motivan a esta fenomenología.

Hemos elegido la parafísica como motivo de atención para este tema, pues si bien en el fenómeno telepático, por referirnos a uno concreto de los ya admitidos por la ciencia, podría ponerse en duda como consecuencia de su inaprehensible subjetividad, no ocurriría lo mismo con el conocido fenómeno de “poltergeist”. responsable de los incomprensibles movimientos de objetos. En el “poltergeist”, como fenómeno espontáneo de la telecinesia o efectos físicos, para cuya producción se hace necesaria la presencia de una persona accidentalmente dotada en el lugar donde se producen los hechos, sí hay que admitir la acción real y directa de una energía desconocida, por cuanto sin ella el fenómeno no tendría lugar. esta extraña energía está íntimamente vinculada a un especial comportamiento psicosomático del ser humano, circunstancia que nos interesa subrayar.

Cuando en pasadas épocas el hombre no entendía un fenómeno, recurría a la intervención de los dioses o de los demonios para justificar su ignorancia.

En nuestro siglo y en plena era espacial, su comprensión la hace recocer que la realidad es que aún no nos conocemos a nosotros mismos, pues a pesar de los tratados de neuropsiquiatría, psicoanálisis y afines, las nueve partes de nuestro cerebro, con sus inmensas posibilidades y poderes, continúan aún inéditas en espera de ser investigadas.

LAS TELEPLASTIAS

“Nada es real, pero nada es tampoco irreal y todos los fenómenos son aproximaciones a un lado o a otro entre la realidad y la irrealidad” (Charles Fort).

La parapsicología llama “teleplastias” a este tipo de figuras, siendo la objetivación de las formas producida por una energía misteriosa, a la que se ha dado el nombre de telergía.

La teleplastia es un esbozo de creación estética, cambiante o efímera, como en el excepcional caso que nos ocupa, en el que un fenómeno de contexto espiritual se muestra al observador en formas reconocibles.

El fenómeno de Bélmez de la Moraleda es de una complejidad tan enorme que su estudio, ampliamente considerado, sería impropio de esta breve reseña a título documental e informativo. Basta con decir que es un fenómeno paranormal en una doble vertiente: la parapsíquica y la parafísica, ambas de por sí constituyendo misterios insondables donde la fuerza de la hipótesis es el elemento dominante.

Nos limitaremos a la consideración de las teleplastias en su aspecto parafísico, o sea, en el aspecto externo y objetivo del fenómeno.

Las teleplastias no son pinturas, no están formadas con ningún producto químico y en ellas no hay nada de artificial. Es un fenómeno puramente natural, cuyas auténticas causas hoy se desconocen. Diferimos del criterio de algunas personas, por que no creemos que sean un fraude, si no una aplastante realidad que tiene su origen en ese inexplorado mundo de la mente y del espíritu.

Se ha dicho que si el rostro aparecido hubiese sido uno, el fenómeno de Bélmez de la Moraleda habría tenido visos de autenticidad, pero al ser múltiples no pueden considerarse como legítimo.

Creemos que los que opinan así opinaron no se entretuvieron en pensar que las “caras” no aparecieron todas al mismo tiempo, sino que lo fueron haciendo en el transcurso de los días y nunca en grupo. Es decir, que se trata de una repetición de un fenómeno que, en cada ocasión, exterioriza un solo rostro.

Por otro lado, si el inconsciente del médium está dotado para este tipo de fenómenos, nada le impide que, al producirse las causas que lo motivan, dé lugar, en cada ocasión, a un rostro distinto, que sumándose a los anteriores van formando el conjunto de teleplastias.

a) Buscando una posible explicación:

“No es suficiente saber reconocer y clasificar los hechos con exactitud. Es preciso, aún, interrogar a la naturaleza para aprender de ella en qué condiciones y bajo el imperio de que voluntad se operan sus múltiples producciones. El espíritu filosófico no sería capaz de contentarse con una simple posibilidad de identificación de los cuerpos, sino que reclama el conocimiento del secreto de su elaboración”. (Fulconelle).

En principio debe suponerse forzosamente que si el fenómeno que nos ocupa no es fraude ni puede ser catalogado como sobrenatural, forzosamente ha de tener una explicación razonable que lo justifique como fenómeno puramente natural con una causa psicofísica que lo apoye.

La parapsicología enseña, por otra parte, que para que un fenómeno paranormal de efectos físicos pueda producirse, hay que admitir, por ser incomprensible, la existencia de una persona que, actuando como médium o dotada, dé lugar a la producción de las fuerzas psicofísicas necesarias que puedan justificarlo.

Por las razones que fuesen, en el psiquismo inconsciente de la persona dotada aparece la voluntad de realización de un efecto (psicobulia) que, gracias a la facultad que se atribuye al pensamiento de poder ejercitar una acción directa sobre la materia (ideoplastia), hace que en el sujeto se produzca una liberación de energía (psicorragia). Esta energía, en una forma de fuerza psicofísica inconsciente (telergía), condensada como consecuencia de su versatilidad (ectoplasma), produce el efecto que consideramos (teleplastia).

Las palabras técnicas utilizadas, y cuyo claro concepto interesa conocer a fin de poderlas aplicar correctamente, son las siguientes: médium, psicobulia, ideoplastia, psicorragia, telergía, ectoplasma y teleplastia.

Médium:

Teóricamente todos podemos considerarnos dotados, en mayor o menor medida, por que es una realidad que los poderes paranormales son sustanciales al ser humano.

Dichos poderes pueden manifestarse entre nosotros por alguna de las siguientes causas:

-Por nacimiento.
-Por adecuados ejercicios psicofísicos.
-Por el consumo de drogas.
-Como consecuencia de enfermedad, accidente o trauma emocional.

Psicobulia:

Se denomina así a la voluntad del psiquismo inconsciente de la persona dotada que dirige la telergía, o energía responsable de los fenómenos físicos.

Representa no sólo la voluntad inconsciente del dotado, sino también las cualidades psíquicas del mismo que contribuyen a la realización del fenómeno.

Psicorragia:

Es el nombre que se da al proceso de liberación de esas fuerzas inconscientes que denominamos telergía.

Ideoplastia:

Es la facultad que se atribuye al pensamiento de poder ejercer una acción directa sobre la materia.

Telergía:

Es una energía psicofísica de naturaleza indeterminada, capaz de realizar un trabajo sobre la materia por medios comunes.

Ectoplasma:

Es una sustancia real, de naturaleza desconocida y muy versátil. Se considera como telergía condensada y, por supuesto, producida por el médium o dotado.

Su significado es evidente, ya que constituye el tema central de este tema.

FENÓMENOS ANALOGOS:

Si el fenómeno de las teleplastias, tal como parecen indicar todos los datos recogidos, es función de una especial actividad paranormal del ser humano, es lógico pensar que más de una vez se tuvo que dar este fenómeno a lo largo de la historia, aunque se relegara al olvido al considerarlo, supersticiosamente, como producto de magia.

El fenómeno de las “caras” de Bélmez no es inédito; nos lo demuestra el hecho de que, ya en Enero de 1.963, concretamente en la localidad de Nassau (Bahamas), ocurrió algo muy parecido.

El fenómeno se produjo en la iglesia del Tabernáculo de la Buena Nueva, en el transcurso del sermón que pronunciaba el reverendo Paul Roberto. La Sra. Lovre, joven ama de casa de respetada familia, que asistía al acto religioso, dijo ver el rostro de Cristo a la vez que señalaba una de las paredes de la Iglesia. sin embargo, las insistentes miradas de los feligreses nada pudieron ver, aunque la dama insistiera en que veía a Jesús junto a los rostros de dos personas que no podía identificar.

La noticia se propagó y la iglesia se vio repleta de público en el sermón de la tarde.

En esta ocasión, los asistentes pudieron apreciar claramente como los rostros empezaban a destacarse en la pared.

Si el suceso hubiera sido una farsa, el periodista Luther Evans, enviado por el ” Chicago Daily News” para investigar el caso, habría escrito un sabroso y humorístico artículo sobre el particular, pero no fue así, ya que tuvo oportunidad de convencerse de la autenticidad de los hechos.

Esas teleplastias perduraron en la Iglesia poco tiempo, aunque sí el suficiente para proporcionar el testimonio de la insoslayable realidad de esta fenomenología.

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Publicado por en octubre 2, 2010 en Tratado Parapsicológico

 

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