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Las Psicofonías: De la perplejidad a una física del Espíritu.

Por Jose Ignacio Carmona

 -Artículo cedido  por  su autor del original en www.toledopatrimoniodelahumanidad.com -
 

Desde su origen las psicofonias fueron encasilladas en la esfera de la parapsicología, no tardando mucho en convertirse merced a cierto morbo mediático en una suerte de nuevo género de terror. No obstante hace muchos años  unos pocos experimentadores,  como era   mi caso,   ya  apuntamos que había que considerar el fenómeno en un conjunto mucho más amplio.

Aun recuerdo cuando empecé a publicar artículos en el famoso boletín   multilingüe ITC journal , dirigido por la diplomática Anabela Cardoso , entonces  yo era  la excepción en el seno de la comunidad internacional de investigadores ,     de  lo que  parece hoy  haberse convertido en regla.

A través  de la TCI, [i] se ha ido revelando una nueva realidad que se asemeja a un “teatro dentro de la vida” como en la obra de Rene Magritte . Irrumpe  un nuevo escenario donde parece abolirse las leyes naturales del tiempo y el espacio, contradiciendo la apariencia de la experiencia racional. Gracias a nuevos campos de la ciencia que van abriéndose paso de forma colateral, vamos conociendo aun en  estado embrionario, nuevas bases teóricas de las que se infierne leyes  que nos instruyen en que las leyes  subsidiarias de la naturaleza  quizá solo sean en último término disposiciones facultativas no vinculantes.

Dicho de otro modo, el esquema compositivo que engloba en una unidad, lugar, tiempo y acción, surge de un  deslinde conceptual más que forzado.

Si  entramos  a valorar entre otras,  hipótesis como  la de los campos morfo genéticos de Rupert Sheldrake y,  o conclusiones como las manifestadas por  John R. Searle[ii]:

“la conciencia es causada por procesos neuronales de nivel inferior en el cerebro, y ella misma es una característica que emerge a partir de ciertas actividades neuronales, podemos pensar que se trata de una propiedad emergente[iii] del cerebro”

Nos daremos cuenta  sin ofrecer mucha resistencia, que a  resultas, el cerebro parece haberse convertido en un  mero epígrafe de una suerte de corriente de conciencia global o campo unificado de conciencia[iv].

Después de cerca de 30 años profundizando  en el mundo  de las “Psicofonias” [v], constato como la primera toma de contacto con el fenómeno [vi] en ausencia de fraude , es el de la perplejidad. Recapitulemos para quien no conozca el fenómeno : si yo pregunto, pongo por caso,   en ausencia de interlocutor , en un lugar , el nombre de una persona  , una voz –que no es captada por oído humano-  graba intencionadamente   una respuesta (de manera que no es desconocida a día de hoy)en un aparato físico que  no es sugestionable .  Esto qué es lo que sucede mediante la TCI, y que se produce de manera muy extraordinaria, es cuanto menos, digno de atención.

En mi opinión las psicofonias responden a una metafísica compleja, pues son la punta del iceberg de un fenómeno que es mucho más interesante  al situarse  en la base del resto de los fenómenos: el misterio de la conciencia.

Cuando el cerebrocentrismo pasa a un segundo plano, sucede que al abrirse las compuertas que eluden ese  mecanismo reductor, surge  un flujo constante de información. La pregunta siguiente seria plantearnos  de donde viene esa información, y la clave, en mi opinión,  estaría en  establecer  que  relaciones existen entre información y energía.

El experimento de ojo de rana efectuado  por Warren McCullough [vii]en el Instituto de Tecnología de Massachusetts , demostró como la atención visual de la rana solo fija su atención en objetos en movimiento del tamaño de un insecto , siendo las otras percepciones visuales reprimidas, se trata de un mecanismo de eficiencia biológica basado en la represión sensorial  marcado por la evolución . Extrapolando esto al homo sapiens , observamos como nuestra mente también , como cualquier otro ser vivo, filtra un  ingente caudal de información de un universo in-formado ,procesando únicamente lo que no es útil para nuestra evolución y supervivencia.

Científicos como Bohm, Puthoff y otros muchos, están redescubriendo el papel de la información en la naturaleza, y sitúan el campo de la información[viii] en el vacio cuántico .Descubrimientos recientes apuntan a la presencia de ondas[ix]de presión en el vacio [x] ..La hipótesis que manejan  científicos  atrevidos es que el vacio cuántico al trasportar luz, energía, presión y sonido pudiera quizá correlacionar sucesos separados e incluso distantes. Esto es, el vacio no sería solamente un mar   superdenso de energía, sino también de INFORMACION. Una  posibilidad barajada entre otros  por Harold Puthoff , del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Texas.

En conclusión el vacio cuántico parece comportarse como un mecanismo de información holográfica que guarda la experiencia histórica de la materia.

Experiencias clínicas como las del renombrado psiquiatra Stanislav Grof , van más allá,  pues demuestran  como después de treinta mil sesiones utilizando el método de respiración holotropico para hacer caer la censura de la conciencia en los sujetos , la información fluye a la mente desde cualquier parte o aspecto del universo , con un plus , surgen conexiones tele somáticas  entre personas distintas y distantes[xi] .

La no-localizacion de las partículas nos instruye en  que no son entes individuales sino entidades sociales enmarañadas . Curiosamente,  tal como sucede en  experimentos inherentes  a  la conciencia propios de la psicología trans personal ,  muchas  habilidades aparentemente “extraordinarias”  también parecen manifestarse cuando el resto de facultades bilógicas predeterminadas para la vida quedan en suspenso

Estudios como los del prestigioso psiquiatra de Wisconsin Darold Treffert , una autoridad mundial en el síndrome del “savant”[xii], hablan de que existe una especie de memoria genética aletargada que a raíz de un traumatismo u otras causas se despierta  y activa posibilidades innatas dentro del ser humano. Esta particularidad observada en  muy pocas personas, se asimila  a  una especie de “software” que  despierta en el sujeto  una erudición intuitiva , cuasi esotérica,  permitiendo a la par en algunos casos  como el  de Jason Padgett , visualizar la geometría presente en la armonía del mundo sistematizada a partir de fractales .

La llamada “neuroteologia “una nueva disciplina que intenta acercarse a los fenómenos religiosos , místicos y espirituales desde un punto de vista neurológico, ,  ha señalado que cuando se analiza por ejemplo unos monjes meditando, desciende la actividad del lóbulo parietal , curiosamente es el área de la corteza cerebral con la que percibimos el espacio  inmediato y el lugar en que estamos . Esta alteración origina percepciones espaciales anormales  pues los límites espaciales se difuminan con el entorno hasta provocar en el monje una total identificación de su identidad individual con una totalidad transcendente [xiii]

Estos y otros  fenómenos no tienen todavía un marco teórico solido en donde podamos explicarlos porque  en ese sistema organizado dinámicamente al que llamamos vida, aparecen  propiedades emergentes

Los grandes físicos teóricos intentando desentrañar estos fenómenos, nos remiten a   un universo in-formado en donde-como apunta por ejemplo Alan Watts – no existe oposición entre lo infinito y lo finito.   Esto último corrige lo que entendíamos por extraordinario, pues de lo anterior se deriva el que cualquier  estado de conciencia absoluta es  al mismo tiempo nuestro estado presente de conciencia , ya que  estructuras convencionales como tiempo-espacio, sujeto-objeto, pertenecen a la esfera de una mente conceptual , pero íntimamente conectada con el modo conceptual de la experiencia se concentra la “experiencia del ser” .

Volcando todo este caudal de información experimental y teórica al mundo de las psicofonias , a  mi juicio el experimento que ha marcado un punto de inflexión en cuanto a la TCI , fue el llevado a cabo por Daniel Gulla[xiv], quien  al trabajar  sobre una base de datos las voces de una persona cuando estaba en vida y su presunta comunicación paranormal haciendo uso de técnicas electroacústicas forenses de última generación , llego a tipificar rasgos distintivos comunes a las voces paranormales :

“El análisis de las voces recibidas en TCI ha demostrado que en algunos casos las frecuencias fundamentales están, anormalmente, casi ausentes. Hay por tanto solo vibraciones de laringe asociadas a vocales lo que produce una ausencia de consonantes…en análisis de ordenador la amplitud vocal necesaria para la producción de voces estas voces es de dimensiones normales, su estructura sin embargo es anormal. ..Comparaciones entre el análisis acústico de dos muestras de voces recibidas por TCI y de grabaciones de voces de las mismas personas cuando Vivian, muestran que, si bien la información acústica disponible no es suficiente…aparece como ALTAMENTE PROBABLE QUE SE TRATA DE LA MISMA PERSONA…es lamentable que estos resultados sigan  desconocidos para la ciencia convencional”

Primera valoración: al ser la voz humana una señal biométrica inherente a cada persona (como una huella dactilar), la hipótesis transcendental se manifiesta en todo su esplendor. En otras palabras, “algo de nosotros que demuestra que somos nosotros queda en algún lado de manera latente”

¿Pero entonces contactamos con  personas que han tenido cuerpo físico?   : Si y no.

El lenguaje se nos queda pobre, y quizá lo que nosotros llameemos “espíritus” no sean sino  como las células mas ínfimas  de información que conformen de manera reticular ese flujo    de información continua , atemporal y adimensional ;  sucediendo que paradójicamente los llamados “muertos” estén al mismo tiempo tanto “dentro” como “fuera “ de nosotros.

La clave creo que nos la puede estar acercando el profesor Ernst Senkowski, científico y una de las voces más autorizadas en el estudio de la TCI:

“Una conclusión posible es que existen dominios de vacuo en los cuales el electromagnetismo, la gravedad y las capacidades psíquicas están interconectados “.

Los científicos de vanguardia nos dicen que hay dimensionaos adicionales que están ahí, pero  seguramente no estamos diseñado para percibirlas, pues pertenecemos a una sección tridimensional de un mundo de muchas más dimensiones. Por ejemplo  la comprensión de fenómenos como el movimiento de las placas tectónicas solo puede ser entendido añadiendo una dimensión adicional: “EL TIEMPO”

Pudiera suceder que al igual que el cerebro del músico se adapta al instrumento que toca, atendiendo a esa demostrada plastecida del cerebro, un experimentador tenaz a lo largo del tiempo termine desarrollando  como un automatismo inconsciente, aunque  biológicamente predeterminado ,  una superespecializacion  tendente a propiciar la inclusión psicofonía . Siendo bien sabido  como el cerebro funciona como un sistema de recompensa que, ante nuevos retos, desarrolla nuevas habilidades[xv].

Nada de esto es disparatado. La evolución funciona porque es una ley natural, aunque con una peculiaridad añadida, se ha construido a sí misma, dicho de otro modo, evoluciona con sus criaturas. Un recuerdo nuevo es un aprendizaje que se fija en nuestro cerebro provocando incluso cambios físicos en él[xvi] , esto nos lleva a concluir que en el ser humano el intercambio de información nos conduce a la especialización

Curiosamente en  la ecuación cerebro-psicofonia pare adivinarse  una estrecha relación.  Sabemos que determinadas personas a través de una forma de telecinesis que  ignoramos, alteran el normal funcionamiento de los aparatos.  Experimentos como los de Cazamalli [xvii]apuntan a  como en condiciones psicodinamicas especificas el cerebro del  ser humano en intensa actividad  es capaz de emitir señales electromagnéticas que varían atendiendo a los distintos estados de conciencia.

Muchos investigadores empiezan a barajar la posibilidad de que algunas ondas dimanadas de esa actividad bioelectrica cerebral se improvisen como  ondas portadora de radio.  Tenemos casos ilustrativos como el  del joven japonés Masuaki Kiyota,   quien  intentando doblar mediante concentración piezas de metal en un directo de tv , emitió señales sonoras de origen desconocido verificadas por el equipo de filmación. Los análisis por ordenador de los impulsos electicos  procedentes de la cabeza de Masuaki revelaron oscilaciones de frecuencia variable, en torno a 34,5 MHz, procedentes de su lóbulo frontal derecho.[xviii]

Algunos estudios refrendan la  similitud  entre el ruido de la actividad bioelectica del cerebro y el evidenciado en muchas de las comunicaciones de origen paranormal [xix]¿esto quiere decir que el cerebro humano sea el causante? , no, en absoluto, trata de  enfatizar el factor humano como el más importante  en relación a las psicofonias , el menos estudiado, por encima de otros como el empleo de técnicas o métodos específicos de grabación .

Abundando en nuestra capacidad para interactuar con el medio determinados estudios han señalado nuestra capacidad  para influir y alterar en la organización del vacío[xx] . Cuando algunos sujetos trataban de influir con su intención un lugar concreto, este espacio quedaba condicionado por esa intención, dando lugar a lo que se conoce como un sistema de nivel.

En conclusión sobre nuestra mente vacilante en continua evolución , se proyectan sombras de un convulso inconsciente personal , pero también simultáneamente  de un inconsciente o campo colectivo en  donde el flujo de información es continuo . Un organismo está en equilibrio termo-dinámico cuando está muerto, pero mientras se mantiene vivo esta en  un estado de equilibrio dinámico  en el que almacena  energía e información al objeto de de mantener ese flujo disponible para guiar y dirigir sus funciones vitales.

¿Podría darse el caso que tras lo que nosotros conocemos como “muerte” solo se produzca una desorganización de ese sistema y que a continuación esa información no se disipase sino que entrara a formar parte de un todo holográfico y que esa información fuese procesada a través de esa mencionada superespecializacion del cerebro del experimentador ¿

Como hemos visto somos capaces de influir los aparatos, de desarrollar habilidades, aun por extraordinarias que parezcan, derivándolas   a un fin concreto, de sincronizar campos  y fuerzas , de recibir información y procesarla de manera inteligente . Lo  único claro es que algo de nosotros trasciende a la transitoriedad de un cuerpo , y que ese algo se manifiesta , por veces , demasiadas veces ,atestiguando que sigue en un estado, lugar o estado que desconocemos ,  y   antes que atender a cualquier otra metafísica compleja , debemos otorgarle la consideración de “persona”.

PARA SABER MAS:

JOSE IGNACIO CARMONA SANCHEZ :PSICOFONIAS: EL ENIGMA DE LA TRANSCOMUNICACION INSTRUMENTAL (NOWTILUS).

En venta en Amazon (clicar)

 

Pdf experimentos efectuados en laboratorio de acústica, cámara anecoica de la Universidad de Vigo y estudios de grabación profesional. Publicación científica (original en inglés). AQUÍ

O también en este blog  en Español  (en tres partes)  AQUÍ

 

 

Anotaciones.

[i] Transcomunicacion instrumental: conjunto de técnicas y métodos audiovisuales destinados presuntamente a comunicarnos con una realidad transcendente que escapa a nuestros sentidos ordinarios.

[ii] Profesor en  la universidad de California , en Berkeley, y autor de “Le mystere de la conscience”

[iii] Una propiedad emergente de un sistema es una propiedad que se explica casualmente por el comportamiento de  los elementos de ese sistema ; pero no es una propiedad inherente a tales o cuales  elementos tomados individualmente; y no puede explicarse solo como la suma de las propiedades de esos elementos.

[iv]  Se han llevado a cabo muy pocos trabajos experimentales en el campo de aquello que algunos  han denominado  “corriente de pensamiento”,  nos encontramos con no pocos  hándicaps , pues  se han identificado de manera provisional  no menos de 20 estados de conciencia con una considerable superposición.

[v] Sonidos, palabras o frases obtenidos con soportes analógicos y digitales de grabación , para   cuyo origen no hallamos una explicación convencional  , pues su grabación escapa a toda explicación técnico –ambiental.

[vi] (he pasado por todas las fases , experimentación de campo, laboratorio, ensayos propios ,  proyectos multidisciplinares  de investigación avanzada , demostraciones ante personas cuyo perfil de sugestión es inapreciable,  entre las que se incluían jueces, físicos, médicos, ingenieros, antropólogos, científicos escépticos…)

[vii] Embodiments of Mind.

[viii] La palabra información en este contexto apunta a todo sistema codificado que contiene información , como por ejemplo , el código de nuestros genes. Esta información solo pide ser activa , dar “forma”.

[ix] La onda de presión captada por la Nasa se traduce en la nota musical Si menor, y es una nota que ha estado viajando por el espacio desde hace 2.500 millones de años sin que nuestros oídos puedan percibirla

[x] En el Observatorio de rayos X Chandra de la NASA , los astrónomos encontraron una onda generada por el agujero negro super masico en el cluster de galaxias de Perseus a, a 250 millones de años luz de la tierra .

[xi] En el 2013 Nikolekis conecto por internet el cerebro de dos ratas , una en Brasil y otra en EEUU , que se transmitieron información .

[xii] Una  50 personas diagnosticadas en el mundo  con habilidades sorprendentes tales como una memoria prodigiosa, aptitudes artísticas o matemáticas extraordinarias  etc.,

[xiii] Andrew Newberg y Eugene D,Aquilli de la Universidad de Pensilvania son dos pioneros de la “neuroteologia” que se ayudan para sus estudios de una técnica SPECT , una suerte de radiografía tridimensional del cerebro.

[xiv] Ingeniero electrónico , experto en identificación de voces para el tribunal de Justicia de Cassino, en Italia.

[xv] Determinadas histionas que permanece en estado ocioso, acaban formando nuevas sinapsis especificas a esa nueva habilidad .

[xvi] Experimentos hechos con pollitos demuestran como cuando estos aprenden algo, se activan una serie de neuronas que producen cambios hormonales en los neurotransmisores del cerebro y gracias a ello se sintetizan nuevas proteínas que afectan a la estructura de las conexiones celulares.

[xvii] El neuropsiquiatra Ferdinando Cazzamalli dedico 30 años al estudio de las radiaciones electromagnéticas que emanan del cerebro humano. Desarrollo 12 aparatos capaces de recibir frecuencias que iban desde los 75 kHz a 500 Mhz y aplico una técnica especifica a sujetos psicópatas y/ o que evidenciaran facultades paranormales.

[xviii] Francois Brune , edición no circulada destinada a investigadores y grupos de trabajo de su obra   “los muertos nos hablan II”.

[xix] Al estudiar las radiaciones electromagnéticas producidas por el cerebro humano , investigadores han verificado que ocurre un aumento de actividad durante la recepción paranormal de información . Se describe que este ruido electromagnético acompaña igualmente a los mensajes telefónicos paranormales..ACTAS DEL PRIME CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE INVESTIGACION ACTUAL DE LA SUPERVIVENCIA A LA MUERTE FISICA CON ESPECIAL MENCION A LA TCI , Vigo, 23-25 abril, 2004 Edita Anabela Cardoso.

[xx] El profesor emérito  de ciencias de la materia , William A. Tiller , de la Universidad de Stanford , California, publico más de 250 obras científicas sobre rad iónica, radiestesia, campos energéticos etc., Una de sus demostraciones se llevo a cabo estudiando a 4 médiums físicos , les conmino a influir  con su pensamiento en un aparato eléctrico, luego este aparato , marcado con la intención mental proyectada por estos sujetos, se envolvía en una hoja de aluminio y se enviaba por trasporte rápido a otro laboratorio a 3000 km de distancia . Se intentaba influir en el PH de un tarro de agua tomando las medidas  de manera  que los resultados no pudieran derivarse de un error de medida. El resultado fue positivo, la intención provoco cambios significativos, y el experimento se repitió hasta 3 veces con idéntico resultado. La segunda constatación fue más sorprendente, pues Tiller demostró como si la intención se renueva indefinidamente en un mismo lugar, , el efecto inducido se hace permanente, lo que significa que en ese espacio las leyes de la física no operan como antes.

 

 

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Publicado por en septiembre 19, 2014 en Artículos, parapsicologia

 

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Las caras de Belmez -primeras pruebas comisión diario Pueblo

Por Manuel Gómez Ruiz

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Según las crónicas periodísticas realizadas a fines de 1971 y principios de 1972, desde un primer momento se intenta explicar el fenómeno bajo un prisma científico. Así, según refleja Martín Semprún en su crónica para el Diario Pueblo de fecha 31 de enero de 1972, míos días después de ser recortada del suelo la cara que ocupa la hornacina, dos Licenciadas en Filosofía y Letras rasparon la figura para analizar si se trataba de pintura o de cualquier otro producto químico. El resultado del análisis (del que no ofrece ningún dato técnico que lo identifique), refleja en composición del rostro sólo partículas de cemento, arena y arcilla.
Este análisis se vería ratificado por otros peritos en la materia tal y como afirma Semprún en dicha crónica (aunque sigue sin mencionar datos suficientes para poder identificar ni autores ni tipo de análisis), que constatan la no-existencia en las caras de componentes artificiales ni en su composición ni en su confección. En definitiva, sólo conjeturas. Sin embargo, el interés despertado en el territorio nacional español por estas primeras crónicas de Martín Semprún, lleva al Diario Pueblo a crear una Comisión de Investigación del fenómeno. Dicha Comisión estuvo integrada por Uttama Sitkari (Joaquín Grau. parapsicólogo), el Sr. Laguna (arqueólogo), Ángel Viñas (químico) y Antonio Casado (periodista).
De la lectura de las crónicas realizadas por este último se podría pensar que la investigación fue bastante exhaustiva, ya que, en el relato recogido en el diario de fecha 14 de febrero de 1972 se indica que ”antes de iniciar el viaje nos hemos puesto en contacto con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y otros Organismos relacionados con la investigación y la arqueología.” Esos contactos mencionados se reflejarían en las siguientes pruebas realizadas a instancia del equipo:

- Detección radiactiva.
– Análisis de elementos-trazas (impurezas de la materia prima).
– Examen al microscopio.
– Estudio con rayos X (Difracción de rayos X).
– Análisis orgánico.
– Espectrometría gamma (detectores de íoduro sódico o germanio-litio).
– Fotografías con rayos infrarrojos y ultravioletas.
– Pruebas acústicas.
– Impresión de placas radio y fotográficas.
– Investigación histórica.
– Estudio psicológico de los protagonistas

Sin embargo en las crónicas del acontecer diario publicadas por Pueblo, no se detallan en ningún momento en qué consistieron ni los resultados de la mayoría de las citadas pruebas, ni tampoco en qué consistía el asesoramiento prestado por instituciones como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. En este diario sólo fueron detalladas las siguientes pruebas (Jordán Peña, 1982, p.l39ss):

- Colocación en la cara más grande de una película virgen sin impresionar entre dos láminas de papel especial de color oscuro, de acuerdo con las instrucciones dadas por Germán de Argumosa. Con esta prueba se pretendía comprobar si el fenómeno estaba producido por radiaciones, hecho que quedaría demostrado según el Sr. Casado, si la película se velaba. La envoltura de la película se retiró al amanecer después de siete horas encima del rostro sin que la película quedara velada.

- Recolección de muestras de las “caras”, tierra y huesos de los allí encontrados, para su análisis por la Junta de Energía Nuclear por si se tratase de un fenómeno producido por la existencia de radioactividad en la zona. La Junta de Energía Nuclear sometió a análisis químico-isotópicos (prueba consistente en bombardear con neutrones los átomos contenidos en la muestra) el material enviado, pero las muestras puestas en el detector marcaron 340, cifra característica de los materiales no radiactivos, por lo que las autoridades en materia de energía nuclear españolas descartaron que los rostros pudieran estar motivados por una proyección de radioactividad.

- Colocación de una cámara fotográfica con un gran angular que recogía todo el ámbito de la cocina. La prueba consistía en dejar la estancia completamente a oscuras y colocar el objetivo de la cámara en exposición continua en espacios que iban de media a una hora. No se dio a conocer el resultado.

- Cubrimiento con láminas de estaño de un trozo de cemento que aún conservaba parte de un rostro aparecido con anterioridad a la excavación llevada a cabo en la cocina. Dicho precinto de estaño seria retirado al mes. De esta prueba tampoco se publicó su resultado.

- Observación al miscroscopio de los restos de tierra y huesos efectuada por el Sr. Lagunas. En dicha observación no halló nada de particular.

- Del análisis estratigrafía) de la capa de cemento, el Sr. Lagunas llegó a la conclusión que la impregnación del mismo se produce en la última película del cemento. Esta película impregnada es de 2 mm.

- Observación visual de un trozo de cemento por el Sr. Viñas. En dicha observación advirtió bandas de tonalidades grises del más claro al más oscuro que se ordenan en forma de rostro sin que exista acción de sales (teflorescencia). En cuanto a las vetas superpuestas no hay nada más que arena y cemento.

Como hemos podido comprobar, en ninguno de los citados análisis se detecta que hayan podido encontrar la causa del fenómeno. Es más, de la lista inicial de las pruebas que querían realizar a las efectivamente realizadas hemos podido observar que media un abismo. Sin embargo su conclusión final no puede ser más sorprendente: sales de plata que al incidir sobre ella una luz ultravioleta producen mía reacción de fotosíntesis que traería como resultado final la aparición de las caras. ¿En qué prueba analítica de las mencionadas, han detectado las sales de plata?. Por lo publicado en ninguna.
Según el propio Diario esta conclusión es resultado del análisis en laboratorio de dos ampliaciones de 30×40 correspondientes a dos fotografías de los rostros en ese momento visibles. Es decir, han demostrado la existencia de sales de plata no a través de analítica, sino a través de observación fotográfica… ¿por qué no detectaron las sales de plata en ninguno de los supuestos análisis solicitados, si como parecen querer demostrar, era fácilmente detectable en una fotografía
ampliada? . Para dar más consistencia a su hipótesis utilizan un argumento “irrefutable”: “De no haber pigmentos, no tenía que haber ocurrido ese desdibujamiento en los rasgos de la cara protegida en la hornacina” (?).
La verdad sin embargo no parece estar en esta extraña explicación. El cambio de rumbo en el tratamiento informativo de este caso comienza a partir de las apreciaciones que el Sr. Julio Camarero (enviado especial del Diario), realiza en el artículo publicado el 21 de febrero de 1972.

Estas  apreciaciones ,textualmente, fueron las  siguientes:

a) Los  controles no han sido para nada rigurosos.

b) ¿Por que no se precinta habitación para controlar el fenómeno? (Hasta este momento dicha prueba no había sido realizada).

c) Las caras han surgido, han sido demolidas y han vuelto a aparecer, ¿qué garantía existe de que nadie haya entrado allí para aplicar sobre la superficie cualquier sustancia corrosiva y dibujar esas rudimentarias caras? Por las noches, los habitantes de la casa quedan solos. Es volver a incidir sobre la falta de controles

d) Por otra parte me he tomado el trabajo de averiguar que en el mercado existen toda una gama de productos que se emplean domésticamente para limpiar los residuos después de una obra de albañilería. No olvidemos que las caras empezaron a “salir” a raíz de una de estas obras. (Esta afirmación no es correcta ya que fue el picado de la primera cara lo que produjo la primera obra. De acuerdo con los testimonios obtenidos, el suelo era de cemento al menos 10 años antes de la aparición de la primera cara…además, ¿qué quería demostrar con esta afirmación?)

e) Las autoridades en materia nuclear, descartan que pueda estar motivado por una proyección de radiactividad (¿Y es que si no es radiactivo, sólo puede ser un fraude?)

f) Así comentan por el pueblo que la familia ha ingresado más de un cuarto de millón de pesetas en la Caja de Ahorros.

g) También existen beneficios entre los pequeños industriales del pueblo.

Sus apreciaciones no pueden terminar de una manera más aclarativa de la posición de Julio Camarero, “…hay suficientes bellezas naturales como para que no necesitemos de fraudes de la estampita aderezados con voces de ultratumba”. Sin embargo, si leemos detenidamente no podemos encontrar ninguna prueba científica que avale toda una sene de opuuones subjetivas. Lo cierto es que este artículo cambió por completo la línea de trabajo de la Comisión del Diario. En el diario de fecha 22 de febrero el Sr. Casado indica algunos apuntes para el fraude, que curiosamente, hasta ese día no habían tenido en cuenta:

- Sospechosos codazos que los familiares de la casa se daban entre sí cuando mantenían conversaciones con Casado o con los miembros del equipo. (Una prueba muy “objetiva” como podemos comprobar).

- El testimonio del marido de la maestra del pueblo quien afirma que pasando la mano por el trazo que asemeja el bigote de la cara que está en la hornacina, (a mediados de septiembre), su dedo se manchó. (Y los restantes miles de curiosos que pasaron por la cocina y tocaron las caras…¿ninguno de ellos se manchó?. Y qué decir del rostro que fotogramétricamente detectaron al analizar la superficie del fogón? (Jordán Peña, 1982, p.144) ¿Por qué no comprobaron ellos mismos si manchaba?).

- En cuanto a las voces extrañas la gran acústica de la casa hace que conversaciones en la calle produzcan ecos en su ulterior. Don Antonio, el cura de la localidad, utilizó el núsmo casette que Germán y obtuvo “esas voces” que no eran otra cosa que los ruidos de las gentes que habitan en las casas de los contornos. (Este apunte no merece mayor comentario por la “objetividad” de la prueba).

- La conducta poco corriente de una diferencia sobre la posible sobrenaturalidad del fenómeno, teniendo en cuenta la conducta de las gentes del agro español.

Pero ¿en qué quedamos?, ¿No fueron ellos los que manifestaban que “hay que dejar bien sentado que aquí no hay brujas, ni demonios, ni espíritus quitasueños”?. Según escribía el Sr. Casado en la crónica de 19 de febrero de 1972, “Creo interpretar la opinión de todo elequipo si reafirmo mi parecer de que en Bélmez todo está ocurriendo en un contexto de leyes y mecanismos de continente científico que no actúan caprichosamente (…) Pero queda bien claro que el desconocimiento dá lugar al misterio, pero el misterio no tiene que dar lugar a desvarios totalmente gratuitos. De una vez por todas, éste es un campo de estudio para los científicos, por supuesto incluyo la parapsicología, no para los visionarios). Estas opiniones vertidas por Julio Camarero y Antonio Casado son sin embargo una simple “cortina de humo” que oculta una realidad más siniestra, alejada de cualquier posible prueba analítica.

Germán de Argumosa habla de las Caras de Bélmez from Juankar on Vimeo.

 
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Publicado por en septiembre 18, 2014 en Artículos, parapsicologia

 

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El inconsciente, la razón y la intuición-Diálogos entre Amold J. Toynbee y Daisaku Ikeda

Amold J. Toynbee, ilustre historiador británico, mundialmente conocido por su monumental Estudio de la Historia y otros trabajos fundamentales y Daisaku Ikeda, eminente filósofo japonés que desarrolla una destacada labor en defensa de la paz mundial, sostuvieron poco antes de la muerte del profesor Toynbee, verbalmente y por correspondencia, este importante diálogo sobre algunos problemas esenciales de la vida contemporánea. Los dos pensadores se reunieron en Londres y su conversación duró varios días. 

El inconsciente

Ikeda: En el estudio de la psique humana los procesos mentales conscientes -la percepción, el pensar, los procesos volitivos- fueron desde hace mucho objeto de la consideración filosófica. A mi juicio, todas las filosofías occidentales se han concentrado en el estudio de la conciencia. Pero la conciencia no es la única parte de la vida psíquica humana.

Toynbee: Sí, estoy de acuerdo; la conciencia es tan sólo la superficie manifiesta de la psique. Es como la parte visible de un iceberg cuyo grueso está sumergido.

Ikeda: Por eso creo que una imagen total de la vida y de la psique humanas es imposible si no se presta atención a la esfera del inconsciente que se extiende detrás de todos los actos, pensamientos y deseos del hombre.

Toynbee: El inconsciente es la fuente de intuiciones que pueden inspirar al pensamiento racional; pero el espíritu no puede llegar a esas intuiciones si limita su actividad al nivel consciente. Se reconoce que algunos descubrimientos científicos que pueden expresarse en términos lógicos y verificarse mediante el experimento tuvieron su origen en intuiciones no lógicas e inverificadas que emergieron a la conciencia desde el inconsciente.

Ikeda: Sí, grandes descubrimientos científicos, lo mismo que las creaciones de grandes artistas, son el fruto de tales intuiciones.

Toynbee: El inconsciente es indudablemente la fuente de la poesía y de las concepciones religiosas. Es también la fuente de todas las emociones e impulsos. Los juicios éticos que formulamos en el plano de la conciencia distinguen las emociones e impulsos buenos y malos. Cuanto más profundo sea el grado en que logremos llevar nuestra conciencia hacia el inconsciente, tanto mayor es nuestro control consciente sobre nuestras emociones e impulsos. El control consciente nos permite someter aquellos productos del inconsciente que juzgamos malos y nos permite desarrollar los que juzgamos buenos.
Por eso creo que es sumamente importante que exploremos las profundidades inconscientes de la psique humana para reducir al mayor control consciente posible esas emociones y esos impulsos. Es esta una actividad espiritual provechosa aunque difícil de realizar. El inconsciente es como aquel mítico dios marino de los griegos, Proteo. El inconsciente trata de evadir todo control, se esfuerza por sacudirse ese yugo cuando se lo ha sometido a control y dispone de sutiles medios para vengarse de la conciencia cuando ésta lo ha dominado y para desatarse de nuevo si logra evadir ese control.

Ikeda: El primer hombre que aplicó los métodos de las ciencias naturales para explorar el inconsciente fue el psicólogo Sigmund Freud. Naturalmente, estimo que su obra es muy valiosa como la de otros hombres de ciencia de fines del siglo XIX. Pero ya en tiempos muy antiguos, estudiosos budistas de la India habían penetrado en las profundidades de la psique humana por debajo del plano de la conciencia.

Toynbee: Convengo en que el descubrimiento y exploración de las profundidades inconscientes de la psique, que en el Occidente comenzó sólo en la generación de Freud, se iniciaron en la India, por lo menos en época tan temprana como la de la generación de Buda y sus contemporáneos hindúes, es decir, por lo menos dos mil cuatrocientos años antes que Freud. El intento occidental modemo de indagar y dominar el inconsciente no ha progresado aún más allá de una fase temprana e ingenua. Los hindúes y los budistas estuvieron llevando a cabo esta indagación durante un tiempo mucho más prolongado y, avanzaron mucho más que los occidentales. Éstos tienen mucho que aprender de la experiencia india y asiático oriental en este terreno. En mis libros y artículos procuré repetidas veces llamar la atención de mis lectores occidentales sobre este hecho, como parte del intento de toda mi vida de contribuir a que el hombre modemo se despoje de su creencia ridículamente errónea de que la civilización occidental modema es superior a todas las otras y que las ha aventajado en todo.

Ikeda: Comprendo y respeto sus sinceros esfuerzos en este sentido. Dos de los principales pensadores de la escuela india de filosofía conocida como Vijnanavada, Asanga y Vasubandhu (ambos del siglo IV de la era cristiana), agregaron nuevos conceptos a los seis sentidos que se reconocían en esa época. Los seis sentidos tradicionales eran la vista, el oído, el olfato, el gusto, el tacto y un sexto que controla y unifíca las funciones de los otros cinco. Los conceptos que agregaron estos grandes pensadores fueron la facultad de entendimiento en el pensamiento profundo (manas -vijnana-) y una facultad que permite penetrar más profundamente en la naturaleza de la vida (alaya-vijnana). El séptimo sentido, la facultad de entendimiento o de razón, supone la especulación profunda; cae dentro de esta categoría el yo de Descartes en su “Pienso; luego existo”. En general los filósofos occidentales siguieron esta línea de pensamiento; pero Vasubandhu fue algo más lejos y descubrió el octavo sentido, en virtud del cual logró penetrar más profundamente y sin ilusiones en la naturaleza de la vida humana. Chih-i de China (siglo VI de la era cristiana), apoyándose en el pensamiento de Vasubandliti, descubrió un noveno sentido (amala-vijnana) con el cual el hombre llega a la entidad espiritual última que activa todas las otras operaciones psíquicas, El pensamiento de Chih-i fue la simiente de la cual brotó el budismo Tien-tai. Me he referido brevemente a estos pensadores para hacer notar que desde épocas antiguas los budistas intentaron comprender esas zonas profundas de la vida que se extienden más allá del -mundo de la conciencia.

Toynbee: Claro está que los esfuerzos de esos hombres produjeron importantes resultados, pero creo que ni siquiera la superficie consciente de la psique (que es relativamente comprensible) puede com-prenderse plena y realmente si no se la considera como una mera parte de un todo psíquico indivisible, en el que las profundidades del inconsciente dominan la superficie consciente, aunque se ignoran o no se, perciben esas profundidades inconscientes. El valor de llevar a la conciencia las profundidades inconscientes o por Io menos sus estratos superiores radica en que al adquirir conciencia de esas profundidades, podemos controlamos en lugar de ser controlados por ellas sin que lo advirtamos.
Creo que el filósofo budista hindú Vasubandhia y el filósofo budista chino Chih-i penetraron en los estratos inferiores del inconsciente (el vocablo espacial inferior es inapropiado y podría, confundir, pero el vocabulario espacial usado metafóricamente es el único vocabulario de que disponemos para describir fenómenos psíquicos). También creo que el estrato último de, abismo inconsciente de la psique humana es idéntico a la realidad última que alienta detrás de todas las manifestaciones del universo.

Ikeda: Sospecho, que lo que usted llama la realidad última que alienta en todo el universo corresponde a lo que el pensamiento budista llama la fuerza, vital universal, que es la fuente de todos los fenómenos del universo,
Pero vayamos a un plano más concreto: me gustaría conocer su opinión sobre los métodos empleados en la exploración de los fenómenos psíquicos. La indagación de este especial terreno del espíritu humano se vio estimulada por el desarrollo del psicoanálisis freudiano y de la psicología profunda.
Las numerosas ramas de la psicología pueden clasificarse en dos grupos principales. Uno está representado por la psicología de lo consciente que estudia el nivel consciente de la psique humana. El otro es la psicología profunda que estudia tanto el nivel consciente como el nivel inconsciente de la psique, pero que excluye todos los fenómenos que no son susceptibles de ser verificados objetivamente.

Toynbee: El estudio occidental moderno de la psique humana es mucho más reciente que el estudio occidental del aspecto físico e inanimado del universo fenoménico. El método científico occidental que se elaboró para estudiar el aspecto físico de los fenómenos alcanzó extraordinario éxito en su campo de acción propia. El método adquirió un prestigio tal que se lo aplicó sin reservas al estudio del aspecto psíquico de los fenómenos cuando por fin el Occidente también comenzó a estudiar este aspecto. Como ya dijimos, los budistas y los hindúes comenzaron a estudiar la psique en la India unos dos mil cuatrocientos años antes que los europeos, y en la India ese estudio no se llevó a cabo de acuerdo con un método anteriormente bien establecido en el estudio del aspecto físico de los fenómenos. El enfoque hindú, no físico, de los fenómenos psíquicos me parece más promisorio. El intento occidental moderno de establecer una ciencia de lo psíquico según el modelo de una ciencia física ya existente puede hacer que la ciencia psíquica corra el peligro de extraviarse por obra de una falsa analogía, Es probable que el estudio de los fenómenos psíquicos se aproxime más a la verdad si se analizan, a la manera hindú, de acuerdo con una orientación propia e independiente que contenga a la naturaleza del objeto de estudio.

Ikeda: Así es en efecto. Los planos profundos de la vida humana son fundamentalmente diferentes, por su naturaleza, de las manifestaciones que se dan en la superficie, Esos planos profundos trascienden el tiempo y el espacio y, por eso, los intentos de medirlos mediante los ordinarios criterios espaciales y temporales probablemente no nos aproximen a la verdadera naturaleza de la fuerza vital misma. En consecuencia y como usted dice, parece que el método hindú de introspección puede llegar a un conocimiento más correcto que los intentos de conjeturar sobre los fenómenos psíquicos profundos empleando los métodos que se usan para analizar los fenómenos conscientes.
Me referí brevemente a las dos corrientes principales de la psicología moderna pero en años recientes se han desarrollado varias nuevas escuelas de pensamiento que tratan de ir más allá de los límites de la psicología tradicional. Una de esas corrientes es la parapsicología, que se concentra en la indagación de fenómenos supranormales: la telepatía, la clarividencia, la psicokinesis y el preconocimiento. Si bien varios experimentos realizados en este terreno resistieron las pruebas a que los sometieron concienzudos hombres de ciencia, muchos experimentos no fueron otra cosa que fraudes. Algunos fenómenos supranormales pueden explicarse enteramente por acción de estratos profundos del inconsciente, sin que sea necesario atribuirlos a funciones perceptivas supuestamente extrasensoriales.

Toynbee: Por cierto que hubo bastante fraude en algunos experimentos occidentales modernos en lo tocante a la exposición y observación fenómenos psíquicos. Probablemente el fraude sea más fácil de practicar en las investigaciones psíquicas que en las investigaciones físicas; sin embargo, creo que la mayor parte de los actores y observadores de tales fenómenos obró de buena fe, aun en casos en que las explicaciones de los fenómenos no resultaron convincentes. Creo que esto puede decirse no sólo de la exploración Occidental moderna del inconsciente, sino que también puede decirse del yoga hindú y del chamanismo siberiano.

Ikeda: Aparte de los casos fraudulentos o carentes de significación, se han dado fenómenos que no pueden explicarse sino con referencia a algo supranormal. Sería un error desechar la parapsicología en su totalidad. El hipnotismo, que era considerado antes un fraude, no una ciencia, ha llegado a establecerse ahora como un vigoroso método de psicoterapia. Desde luego, las teorías parapsicológicas deben someterse siempre a severas pruebas de verificación.
Otra escuela de pensamiento que va aun mucho más lejos que la parapsicología en el terreno de la investigación psicológica es el espiritismo, que estudia la supuesta existencia de las almas. Sin guardar la menor relación con la ciencia positiva, el espiritismo ha llegado a convertirse en lo que podría llamarse un credo religioso. ¿Qué opina usted sobre estos enfoques de la psicología humana?

Toynbee: Creo que todos los fenómenos observables son fenómenos normales. A mi juicio, los llamados fenómenos supranormales, que constituyen el objeto de estudio de la parapsicología, son en verdad fenómenos normales de un tipo raro o bien son fenómenos comunes que se han pasado por alto y descuidado hasta recientemente en el mundo occidental. Yo mismo fui testigo directo de una comunicación telepática que, lo sé, fue genuina. Supongo que todos los seres vivos se comunicaron siempre entre sí telepáticamente y que aun después de haberse inventado el habla humana, los hombres continuaron comunicándose entre sí telepáticamente, además de hacerlo por la palabra oral o escrita.

Ikeda: Las conclusiones sobre estos fenómenos supranormales son importantes y, por lo tanto, es necesario llegar a ellas. Pero estimarlos excesivamente y considerarlos como el resultado místico de alguna fuerza sobrenatural puede tener nefastas consecuencias. Primero, puede hacer nacer conceptos erróneos y fomentar prácticas fraudulentas. Segundo, y esto es más grave, puede obstruir el camino que conduzca al descubrimiento de conocimientos exactos y seguros sobre tales fenómenos. Pero, por otro lado, si las conclusiones sobre estos fenómenos son sometidas a una crítica excesivamente severa, quedarán desalentados todos los esfuerzos para penetrar en esos fenómenos. Y esto a su vez podría sofocar capacidades y posibilidades humanas hasta ahora inexploradas.
Dice usted que los llamados fenómenos supranormales son en verdad normales. Coincido con usted en este punto. Cuando se descubra el nexo de causa y efecto que relaciona a las cosas que hoy se consideran supranormales atendiendo a los resultados de los experimentos parapsicológicos, esas cosas mismas, probablemente serán consideradas como normales. El mundo de los animales ofrece numerosos ejemplos de facultades aparentemente sapranormales -el instinto de orientación de algunas aves y la capacidad de recorrer enormes distancias en sus migraciones- que hoy la ciencia explica con toda claridad. Si fueran sometidos a cuidadosas observaciones y experimentaciones, los fenómenos supranormales también podrían ser quizá igualmente explicables.
Muchas intenciones e ideas de los seres humanos se comunican mediante palabras, pero hay casos en que no se usan las palabras. Los pueblos orientales asignan gran importancia a la comunicación que tienen entre sí los aspectos espirituales de los seres humanos. Este tipo de comunicación (llamado ishindenshin en japonés) se realiza sin necesidad de palabras. Presumo que corresponde a lo que ustedes llaman telepatía. Me parece que equivocadas maneras de desarrollar esta oculta capacidad humana -o de no desarrollarla en modo alguno y despreciarla, lo cual da ocasión a que se atrofie- han impedido que se manifestase de la manera comprensible en que podría haberlo hecho.
Algo muy parecido ha ocurrido con la intuición. En general la intuición suele apreciarse algo menos que la razón, y la intuición misma se ha ido desacreditando a medida que se revelaron como erróneas ciertas conjeturas intuitivas. Como no resulta claro su modo de operar, la intuición suele condenarse apresuradamente por considerársela no científica. Pero esa actitud que condena a la intuición entraña el peligro de que el hombre se apoye exclusivamente en la razón y sacrifique así su facultad de intuir.
La conciencia de nivel profundo trasciende la razón y puede obrar con gran agudeza, rapidez y exactitud. Aunque esta, capacidad es inherente a la vida misma, el desarrollo de la civilización humana la ha debilitado. Como consecuencia de este proceso el hombre ha llegado a creer que puede obrar satisfactoriamente aun cuando permanezcan inactivas sus capacidades conscientes profundas. En otras palabras, la conciencia humana superficial, especialmente la razón, sofocó a la conciencia humana profunda.

Toynbee: Hay una tendencia a que una facultad más antigua se atrofie cuando otra nueva la complementa. Y esta es una circunstancia desdichada, porque la nueva facultad rara vez cumple todas las funciones de la vieja aunque puede llevar a cabo más eficazmente algunas de las funciones de ésta y aunque también pueda cumplir nuevas funciones que la facultad más antigua nunca desempeñó ni podría desempeñar. Por ejemplo, entre las personas que han aprendido a leer y a escribir, se debilitó la facultad de la memoria, y quizá la facuItad de leer y escribir a su vez sufra por la influencia de la radiotelefonía y la televisión, usadas como medios de comunicación. De manera parecida creo yo que el subconsciente queda parcialmente atrofiado en los seres humanos por obra de los logros de la consciencia que aportaron la razón y la cultura.
Podemos observar el mismo proceso en la esfera de la técnica de las comunicaciones en general. Los canales fueron puestos fuera de acción por los ferrocarriles, los ferrocarriles por las grandes carreteras de alta velocidad, los buques por los aviones, los servicios postales por los teléfonos. Sin embargo, los nuevos instrumentos no cumplen todas las funciones de los viejos a los que han arruinado. En la esfera material y en la esfera espiritual los progresos parecen adquirirse al precio de pérdidas que tal vez no podamos permitimos.

Razón e intuición

Ikeda: La razón y la intuición se complementan recíprocamente, por cuanto la razón presupone la función de la intuición, y ésta es rectificada y clarificada por la razón, El repetido ejercicio de la facultad de la razón puede sistematizar y clarificar el saber adquirido a través de la intuición. Mientras la razón adopta generalmente el enfoque analítico y resuelve complicadas cuestiones analizándolas en sus simples elementos constitutivos, la intuición aprehende un objeto como totalidad y penetra directamente en su naturaleza esencial. Aunque parezca que estos dos aspectos se oponen el uno al otro, yo pienso que están estrechamente relacionados y que los dos ejercen poderoso efecto en el saber humano,

Toynbee: Los datos de la percepción sensorial constituyen la materia prima de las hipótesis científicas. Una hipótesis es un intento de explicar tales datos. A la hipótesis debe seguir la verificación. Hay dos pruebas de verificación que deben aplicarse a la hipótesis. Una de ellas es racional. ¿Es compatible la hipótesis que se está considerando con otras hipótesis y, en general, compatible con el conjunto total de conocimientos provisionalmente aceptados? La segunda prueba de verificación consiste en cotejar la serie de fenómenos en virtud de los cuales se ha sugerido la hipótesis. ¿Explica satisfactoriamente la hipótesis estos fenómenos? ¿O hay algunos fenómenos que son incompatibles con ella? Por cierto que una hipótesis nunca puede llegar a demostrarse como correcta de una manera concluyente y definitiva. En efecto, nunca podemos estar seguros de que sea completo nuestro inventario de todos los fenómenos. En cualquier momento del futuro, podemos descubrir un fenómeno que no hubiera sido observado antes por nosotros. Y el fenómeno recién observado podría no ser compatible con la explicación hipotética aceptada hasta entonces de la determinada serie de fenómenos. Un solo caso que no se ajustara a la explicación bastaría para desacreditar la hipotética explicación de toda la serie de, fenómenos a que pertenece.
¿Cuál es la fuente de las hipótesis? Los datos de la percepción sensorial no nos ofrecen hipótesis. Las hipótesis no son datos, son explicaciones de datos. Tampoco es la razón la que nos ofrece las hipótesis. Nuestra facultad de razonar examina y critica las hipótesis, pero no las engendra. La razón no puede entrar en acción hasta que no tenga una hipótesis en la cual ejercitarse. La razón y la percepción sensorial obran en el nivel consciente de la psique. Las hipótesis nos son presentadas por la intuición que aflora a la conciencia desde las profundidades inconscientes. La conciencia recibe las intuiciones del inconsciente. La razón y la percepción sensorial no son facultades creadoras. La actividad creadora de la psique humana corresponde a la intuición cuya fuente es el inconsciente.

lkeda: Lo que usted acaba de decir explica muy claramente las actividades de los grandes creadores espirituales del mundo, tanto de los hombres de ciencia como de las figuras religiosas. Sólo la intuición puede aprehender esferas en las que la razón no es capaz de penetrar. Pero, posiblemente a causa de su naturaleza subjetiva, una intuición errónea puede conducir a la complacencia. Es menester verificar con medios racionales la validez de cosas percibidas intuitivamente. Si damos un paso más adelante en este proceso, comprobamos que tenemos necesidad de un saber que se da en un nuevo plano en el cual la razón y la intuición se complementan recíprocamente. Ese saber podría llamarse intuición racional o razón, intuitiva.
Los casos de algunos de los grandes innovadores en el terreno de la física ilustran bien lo que digo. La teoría de la relatividad de Einstein y el descubrimiento de las leyes de la gravedad de, Newton fueron el fruto de la intuición de dos genios. Pero en ambos casos una inmensa meditación racional precedió al momento intuitivo. No es posible considerar las grandes visiones de esos hombres como semejantes a las ideas fortuitamente brillantes que todos nosotros concebimos de cuando en cuando, Desde el punto de vista de una tercera parte, una verdad a la que se llegó a través de la intuición es una hipótesis que hay que demostrar. Pero evidentemente no es éste el caso del hombre que llegó a una verdad intuitiva como resultado de un intenso trabajo de meditación racional. Lo que quiero decir es esto: la intuición que se da en casos de esta índole no es una intuición fortuita, sino que es lo que he llamado intuición racional.

Toynbee: Comprendo su punto de vista y creo que está bien fundado. Pero debemos recordar que tanto el nivel consciente como el nivel inconsciente se extienden en un piano horizontal entro, seres humanos y hasta en enteras sociedades humanas. Como la percepción sensorial y la razón obran en el nivel consciente, diferentes seres humanos pueden comparar las anotaciones que han hecho sobre lo que perciben y sobre la manera en que razonan. Esos hombres pueden llegar a descripciones comunes de los fenómenos y a conclusiones comunes en su modo de pensar. Llamamos objetivas a. estas descripciones y conclusiones comunes, con lo que queremos significar que no son opiniones privadas ni pensamientos peculiares de un individuó solitario. Pero no tenemos manera de saber si esos contenidos comunes de la conciencia son objetivos en el sentido de ser genuinos y exactos reflejos mentales de la realidad en sí. Podrían ser tan sólo alucinaciones en masa.
Algunas intuiciones son subjetivas en el sentido de ser peculiares de un determinado individuo, de suerte que esas intuiciones individuales pueden no ser convincentes para otras personas. Tales intuiciones no son evidentes por sí mismas para todos los espíritus y, sin embargo, pueden conquistar adeptos. Las intuiciones individuales de los hombres de ciencia, de los poetas y de los profetas religiosos son de este género. En la medida en que se lo ha explorado hasta ahora, el inconsciente parece estar compuesto de una serie de diferentes estratos psíquicos. Parece que existe un estrato por debajo del nivel de la intuición individual, en el cual el inconsciente engendra mitos de la clase de lo que C. G. Jung llamó “imágenes primordiales”. Lo mismo que nuestras operaciones mentales del nivel consciente, estos mitos son comunes a todos los seres humanos. Idénticas imágenes primordiales se manifiestan en los ritos y en el folklore de muchos pueblos muy diferentes, así como se manifiestan en refinadas novelas y piezas de teatro escritas por representantes de diferentes civilizaciones de diferentes lugares y tiempos. Esas imágenes primordiales llevan una gran carga de energía psíquica y tienen fuerza arrolladora. A veces se imponen a la voluntad consciente y hacen que las personas obren de maneras contrarias a sus intenciones deliberadas.

Ikeda: Presumo que las imágenes primordiales de Jung son lo que a veces se llama espíritu colectivo, lo cual significa que en las partes íntimas y profundas del espíritu de cada individuo tiene su asiento el depósito de experiencias que se han transmitido de generación en generación desde que el hombre apareció en la tierra. Esas experiencias son comunes a todos los pueblos, aunque en general permanecen sumergidas.
Si bien es lícito asignar la religión a la esfera de las intuiciones, la religión que se apoye tan sólo en la intuición no será una religión convincente. Sólo iluminado por la luz de la razón puede tener verdadera vida el conocimiento intuitivo de la religión, En este sentido, insisto en que la intuición debe ser intuición racional, y análogamente, porque creo que la razón debe contar con el apoyo de la intuición, insisto en que es necesaria una razón de tipo intuitivo.

Toynbee: Creo que la ciencia y la religión toman sus intuiciones tanto del estrato individual como del estrato universal del inconsciente. En este sentido, las hipótesis del hombre de ciencia son afines a las visiones del profeta religioso, sólo que los hombres de ciencia son más rigurosos que los profetas en cuanto a someter a prueba sus intuiciones en el terreno de la conciencia. Los profetas religiosos se inclinan a dar respuestas dogmáticas a las cuestiones fundamentales sobre la naturaleza del universo y sobre la significación de la vida humana. Esas cuestiones fundamentales, que se plantean los más de los seres humanos en una u otra fase de su vida, no pueden recibir respuestas verificables, pues esta posibilidad está más allá de la capacidad del espíritu humano. Sin embargo, esas cuestiones fundamentales se presentan a nuestro espíritu de manera sumamente apremiante y exigen insistentemente respuestas. Las respuestas que dan los profetas religiosos son dogmáticas por cuanto son inverificables. (La significación original de la voz griega dogma es la de opinión, a diferencia de verdad universalmente reconocida.) Los hombres de ciencia limitan sus actividades a observar fenómenos, buscarles una explicación racional y someter a prueba las conclusiones a que llegaron. A diferencia de la ciencia, la religión ofrece al hombre un mapa completo del mundo misterioso en que despertamos a la conciencia y en el que pasamos nuestra vida. Si bien ese mapa es conjetural, no podemos pasamos sin él. Es una necesidad de la vida. Para nosotros tiene una importancia práctica mucho mayor que los resultados probados a que llegó la ciencia sobre la diminuta fracción del universo que es accesible a la indagación científica. Por supuesto que también la ciencia es una necesidad de la vida, pero la ciencia que nos es indispensable es una ciencia elemental. Fueron necesarios la observación científica y el razonamiento para construir las primeras herramientas paleolíticas, Esa ciencia elemental bastaba para asegurar la supervivencia de nuestra especie. Los enormes progresos científicos posteriores fueron superfluos a los efectos de la supervivencia y hasta podrían determinar que la humanidad llegara a destruirse a sí misma.

Ikeda: En la fase actual de la historia humana, la religión y la ciencia son, como usted dice, necesidades de la vida. Como necesitamos de las dos, ellas no deberían oponerse la una a la otra. En realidad, la ciencia debería fundarse en la religión y la religión debería comprender la racionalidad científica. Creo firmemente que si se estableciera una armonía entre la ciencia y la religión este hecho tendría un efecto revelador en toda la humanidad. En este sentido considero que las palabras de Albert Einstein -”La ciencia sin religión es coja y la religión sin ciencia, es ciega”- tienen aun mayor importancia hoy que cuando él las dijo.

Toynbee: La ciencia y la religión no tienen por qué estar en conflicto, ni deberían estarlo. Son dos maneras complementarias de enfocar mentalmente el universo y habérselas con él. A la ciencia no le es lícito invadir el campo de la religión. No podría invadirlo sin formular pronunciamientos dogmáticos e inverificables, con lo cual se anularía a sí misma, pues ello supondría abandonar sus procedimientos propios de verificación. La religión invadió a veces el campo de la ciencia, pero tuvo que retirarse cuando la ciencia reclamó la posesión de su campo propio. Sin embargo, esas retiradas dejaron intacto el campo mismo de la religión.

Ikeda: La religión y el enfoque intuitivo del universo aspiran al bien de la humanidad. Debemos esforzamos por hacer que todos los seres humanos comprendan el valor de tal enfoque. Si asumimos esta responsabilidad, podemos explorar las relaciones complementarias de ciencia y religión para encontrar una manera de que la religión resulte más accesible a todos los hombres.
Como usted dijo, los profetas religiosos se inclinan a apoyarse exclusivamente en la intuición y a dar respuestas dogmáticas a las cuestiones fundamentales. En cambio, los hombres de ciencia se limitan a las explicaciones racionales y a someter a prueba todas las conclusiones derivadas de esas explicaciones. Para llegar a explicaciones inteligibles se valen de la razón humana.
Después de haber reconocido que la naturaleza y el valor de la intuición y la razón tienen un carácter diferente, estaríamos en condiciones de construir un puente entre la ciencia y la religión, y de esta manera el hombre moderno aceptaría más fácilmente, esta última. En otras palabras; tanto la ciencia como la religión deberían dejar de aferrarse exclusivamente a sus respectivos campos y deberían aproximarse la una a la otra. Con esto no quiero decir que una invada la esfera de la otra; por el contrario, cada cual debe respetar a la otra a medida que se verifique la aproximación, sin embargo, por más que se acerquen, los métodos de la ciencia nunca podrán invadir la esfera de la religión.
 
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Publicado por en septiembre 17, 2014 en Entrevistas, parapsicologia

 

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Sincronicidad: psicología de las coincidencias significativas

Por J.C. Alonso.

Los orígenes de la sincronicidad están muy relacionados con la parapsicología, el ocultismo y el espiritismo. Para Jung, los fenómenos parapsicológicos fueron recurrentes en su vida, aún desde muy pequeño. Uno podría decir que era muy “permeable” a ese tipo de acontecimientos, que ahora sabemos que provienen del fondo de la psique, del fondo del inconsciente. A esa permeabilidad a las manifestaciones del inconsciente se sumaba en Jung una gran capacidad de observación de la naturaleza. Es decir, su percepción estaba atenta no sólo a lo que ocurría en su mundo interno sino también en su mundo externo, y lo más interesante es que él tendía siempre a hacer conexiones entre estos dos mundos. Aunque estaba acostumbrado a tener sueños proféticos y premoniciones, cada vez que los tenía, los abordaba siempre con respeto; con el respeto que despierta lo misterioso, lo extraordinario y lo numinoso.

Esta tendencia de Jung hacia lo misterioso y lo inconsciente tenía antecedentes tanto familiares como culturales. Familiares porque varios de los miembros de su familia tenían esas mismas inclinaciones, especialmente en la rama materna. Emilie Preiswerk, madre de Jung, vivía interesada por todo lo sobrenatural. Llevaba un diario en el que anotaba todas las premoniciones y los sucesos extraños que le ocurrían en su cotidianidad. Se decía que también era clarividente y que podía ver espíritus de personas que no conocía, pero que luego se sabía que eran seres que habían existido en el pasado.

El padre de ella, o sea el abuelo materno de Jung, Samuel Preiswerk, era un pastor protestante que ponía a la madre de Jung cuando estaba pequeña a cuidarle la espalda mientras él escribía sus sermones, argumentando que lo hacía para que no lo molestaran los espíritus que pasaban por detrás de él. Además, todas las semanas, el mismo día y a la misma hora, dedicaba sagradamente un tiempo para mantener una comunicación privada con su primera esposa ya fallecida.

Al escuchar lo anterior, se puede pensar que esas excentricidades eran de una familia de trastornados. Pero en justicia, tenemos que ubicarnos en el Zeitgeist o espíritu de los tiempos, y esos son los antecedentes culturales que mencioné anteriormente. Porque en el clima intelectual y cultural de la Basilea de 1900, el movimiento romántico aún tenía una gran influencia. Este movimiento había surgido en las décadas anteriores como una reacción al racionalismo extremo que había imperado antes, y se manifestaba en el desborde de la fantasía, las novelas góticas de terror, la emoción con lo sobrenatural, los espectros de ultratumba, el suicidio de los novelistas, el magnetismo animal, el interés por la hipnosis y por las personalidades múltiples.

En coherencia con ese clima, Jung se va dedicar con gran disciplina a la lectura de la parapsicología cuando comenzó a estudiar medicina en esta época. Un amigo de él recordaba que luego de sus investigaciones en estos campos, Jung ofrecía charlas a sus compañeros sobre todas las experiencias y teorías parapsicológicas y espiritistas, y lo hacía con mucha convicción. Sus conferencias eran desde entonces bastante concurridas en razón a lo ameno que era. Además, unos pocos años después organizó él mismo sesiones de espiritismo en las que la médium era una de sus primas, una estudiante de 15 años, llamada Hélén Preiswerk.

Se cuenta que por esa época ocurrieron dos “fenómenos ocultos” en el hogar de Jung, en el que vivía con su madre y su hermana. El primero fue una enorme mesa de madera maciza que se partió en dos, haciendo un gran estruendo. El segundo fue que lo mismo sucedió cuando un gran cuchillo de pan que había dentro de un cajón se rompió en cuatro partes, sonando como los disparos de una pistola; los cuatro trozos del cuchillo todavía están en manos de la familia Jung.

Poco después, cuando ya se encontraba estudiando psiquiatría, su jefe en el Hospital Universitario Bürghozli, el destacado psiquiatra Eugen Bleuler, lo motivó a que hiciera su tesis doctoral sobre un análisis psicológico de todas esas experiencias espiritistas que él había experimentado. Esto comprueba que este tipo de fenómenos eran plenamente aceptados en la investigación académica. Jung aceptó gustoso y su trabajo de grado se llamó “Acerca de la Psicología y la patología de los llamados fenómenos ocultos” y está incluido en el volumen 1 de su Obra Completa. Es un trabajo muy interesante porque allí menciona por primera vez los atisbos de conceptos que posteriormente desarrollaría.

Por ejemplo, el concepto de complejos autónomos. A partir de sus observaciones sobre los trances de su prima en los que según ella, el espíritu de la persona invocada se posesionaba de ella, Jung va a deducir que tales trances eran manifestaciones de una parte de la personalidad de la misma médium. Añade que es falso que tengamos una personalidad única, y que en realidad somos un manojo de personalidades, o cuando menos, una unidad múltiple. Jung las va a llamar “distintas almas”, siendo el concepto de “alma” sinónimo de “psique” para este autor. Estas “partes del alma” eran una anticipación de su posterior concepto de “complejos autónomos”. Además, Jung va a añadir que a diferencia de la aproximación freudiana, los complejos existían no sólo en el inconsciente de personas trastornadas sino en las personas sanas.

No obstante, para llegar a esa conceptualización de los complejos va a ser necesario que Jung desarrollara entre 1900 y 1902, cuando estaba aún en el Hospital Bürghozli, sus famosos experimentos sobre asociación de palabras. Sus resultados van a comprobar experimentalmente la existencia de estos complejos autónomos, y en consecuencia la existencia de un inconsciente que operaba por debajo de la consciencia, que era la hipótesis de Freud. Este fue uno de los motivos para que a Freud le llamara tanto la atención la alianza con Jung.

En su tesis doctoral se menciona otro concepto fundamental que desarrollará muy pronto. Se trata del concepto de compensación, concretamente de “la relación compensatoria que existe entre la consciencia y el inconsciente”. Afirmaba que si la consciencia dejaba de ver algo en su realidad externa, el inconsciente tendía compensatoriamente a mostrar ese algo en sueños o fantasías. O si la consciencia no aceptaba un determinado rasgo de personalidad que estaba luchando por manifestarse, ese rasgo iba a intentar hacer su aparición en forma inconsciente. En consistencia con este planteamiento, Jung va a proponer la hipótesis de que cuando un médium acepta la posesión de un espíritu cualquiera y habla por él, en realidad lo que se manifiesta compensatoriamente es un complejo propio del médium. Ese complejo personificado surgirá espontáneamente buscando integrar determinados rasgos de carácter en la personalidad del médium. En otras palabras, se trata de un esfuerzo que hace el inconsciente del espiritista por desarrollar su personalidad y por individuarse. Aunque la prima de Jung tenía una personalidad de muy bajo perfil, cuando entraba en trance se volvía una persona muy segura de sí misma. Esto parece haber sido una manifestación prospectiva de su futuro carácter, ya que más tarde, efectivamente ella se convirtió en una mujer madura y confiada de sí misma, que tuvo una casa de modas en Paris.

Aunque el interés de Jung por estos temas nunca desapareció pues continuó reflexionando y hablando en privado sobre estos temas con sus amigos y familiares, escribió muy pocas veces sobre estas cuestiones. Será sólo en la década de los años 50 que va a publicar su obra sobre la sincronicidad. Pero en este intervalo de casi 30 años, Jung va a desarrollar su teoría de la estructura de la psique y creo necesario antes de continuar, recordar, así sea de manera muy esquemática las diferencias entre el modelo psíquico de Freud y el de Jung.

Se puede pensar la estructura freudiana de la psique como un gran círculo (Figura 1) en el que una gran parte superior es la conciencia; una segunda capa más pequeña es el preconsciente en el que estarán básicamente aspectos olvidados pero que con un esfuerzo podemos hacer conscientes; y una tercera capa más pequeña que es el inconsciente, en donde estarían aquellos contenidos que fueron conscientes una vez pero fueron luego reprimidos. El “Yo” estaría situado en los límites de la conciencia y del preconsciente.

Figura 1
Modelo freudiano de la psique

      Freud

Figura 2
Modelo junguiano de la psique

Jung

Por el contrario, la estructura junguiana de la psique sería un gran círculo (Figura 2) en el que una pequeña parte superior sería la conciencia, una segunda capa mucho más grande el inconsciente personal, y debajo estaría una inmensa porción que constituye el inconsciente colectivo. El inconsciente personal junguiano es, en general, muy semejante a la suma del preconsciente y del inconsciente freudiano. Lo más novedoso en Jung es la idea del inconsciente colectivo. Implica que además de los contenidos inconscientes personales existen otros que pertenecen al inconsciente colectivo, los cuales nunca estuvieron antes en la consciencia, sino que son elementos que existen como herencia de la humanidad. Es decir, al igual que nuestro cerebro humano heredó el cerebro reptil y el mamífero, así también la pique heredó contenidos inconscientes de los seres humanos que nos antecedieron.

Ese inconsciente colectivo está constituido por arquetipos. Sin embargo, en este punto tenemos que recordar la diferencia que hace Jung entre “representaciones arquetípicas” y “arquetipos en sí”. El ser humano puede conocer las representaciones arquetípicas. Las vemos por ejemplo en todos esos motivos comunes típicos que se presentan una y otra vez en los mitos, cuentos de hadas y sueños de individuos en toda la historia de la humanidad. Pensemos en el motivo del diluvio, el del viejo sabio, el del héroe, el del niño milagroso que se pierde en el bosque, de la bruja malvada, etc. Por el contrario, el “arquetipo en sí” es la fuente de esas anteriores representaciones; es la fuerza que da orden a esos motivos. Pero Jung decía que ese “arquetipo en sí” no se podía conocer, porque es un misterio, es inescrutable. Sólo es posible deducir su existencia por sus manifestaciones en mitos, cuentos y sueños.

Dejando los modelos de la psique en Freud y en Jung, se puede volver al tema de la sincronicidad. Jung afirmaba que en el ámbito de la consciencia y del inconsciente personal, lo psíquico y lo físico están claramente diferenciados. Pero que en el inconsciente colectivo, los “arquetipos en sí” son psicóideos, lo cual significa que son a la vez psíquicos y también físicos. Esto es una paradoja semejante a la de la luz en la física, que en unas condiciones se explica como ondas y en otras condiciones como si fueran partículas.

Una característica de los fenómenos psicóideos es que favorecen la aparición de sincronicidades, de hechos psíquicos a la vez que físicos. Este planteamiento abrió el camino para tratar de comprender fenómenos que habían sido inabordables hasta ese momento, como sueños proféticos, telepatías, percepciones extrasensoriales, parapsicología, aparición de espíritus, métodos mánticos, etc. Todos ellos constituyen coincidencias extrañas entre dos sucesos sin que exista una relación de causalidad entre ellos.

Hablemos por ejemplo de esos fenómenos extraños que suelen llamarse percepciones extra sensoriales o PES. En ellos se tiene una imagen cualquiera, por ejemplo, un sueño o una visión, la cual causa luego sorpresa cuando va a coincidir con un hecho que sucede en la realidad externa. Un ejemplo real, una amiga se despierta a mitad de la noche con una pesadilla en la que sueña que “algo amarillo enorme” se le viene encima; y al día siguiente, estando el novio conduciendo el auto, un bus amarillo de colegio se les viene encima y los estrella. Esa es una gran coincidencia. Jung dirá que es una coincidencia “significativa”.

Generalmente la ciencia tradicional considera que estas extrañas “coincidencias” son sucesos “fortuitos”. Pero decir eso no explica nada. Jung cuestionaba mucho ese uso tan libre con que se utiliza el concepto de “fortuito”. Le gustaba recordar que antes de Freud, se consideraban los lapsus algo fortuito, pero que luego del psicoanálisis se vio que tales lapsus no eran fortuitos, sino que eran fenómenos que tenían unas explicaciones psicológicas muy claras.

Al analizar las percepciones extrasensoriales, Jung decía que su estudio estaba destinado al fracaso si se trataban de explicar bajo el principio de la causalidad. Porque ¿cómo puede un suceso futuro ser la “causa” de un hecho que ocurre en el presente? Por ejemplo, una mujer que vive en Colombia tiene hoy un sueño en el que fallece un amigo suyo que se encuentra absolutamente sano y que vive en Estados Unidos. Al día siguiente se entera que ese amigo falleció en la realidad. ¿Cómo puede la muerte del amigo haber causado el sueño?

O para poner un ejemplo experimental. ¿Cómo puede una mujer que presenta una prueba de percepción extra sensorial lograr “percibir” y “adivinar” con una alta probabilidad, mayor al promedio, la secuencia de 25 láminas de figuras que otro sujeto está destapando detrás de un tablero? Más extraño aún, ¿cómo explicar que si la persona que destapa las figuras viaja a otra ciudad para repetir la prueba, se mantiene la alta probabilidad de aciertos? Eso fue lo que demostraron los famosos experimentos de Rhine en la Universidad de Duke. Para Jung, esa fue la prueba de que el ser humano tiene una capacidad paranormal de percepción extra sensorial. Afirmó que los experimentos de Rhine enseñaban que lo improbable sí ocurre y que para la investigación científica era fundamental tener en cuenta lo improbable. La principal dificultad de los análisis científicos de parapsicología surgía al tratar de establecer la “validez” de los experimentos, y no era posible dar una explicación “causal”. Por eso no tenían validez. Para el pensamiento occidental, es casi imposible abandonar este principio de causalidad y aceptar la realidad de las conexiones no causales entre los fenómenos.

Pero la ciencia se vio pronto obligada a derribar la tiranía del principio causal. El camino llegó a partir de la estadística. La ciencia se basa en la validez estadística, y en estadística se tienen en cuenta las “excepciones”. Y como se sabe, esas excepciones que son escasas en los hechos cotidianos, se multiplican cuando se estudian fenómenos de lo infinitamente grande, como es el reino cósmico, o de lo infinitamente pequeño como es el reino subatómico. Esas excepciones fueron las que pusieron fin a la validez absoluta de la causalidad.

Jung va a plantear que una situación muy semejante se presenta en el campo de la psicología, concretamente en los procesos “trans-psíquicos” en los que interviene no solo la consciencia sino también el inconsciente. En esas situaciones, como la del ejemplo de la mujer que tiene el sueño premonitorio y luego ocurre la muerte real del amigo, la conexión entre los fenómenos no puede ser causal sino requiere otro principio de explicación. Ese otro principio explicativo lo va a proponer Jung con el principio de la sincronicidad. Definió la sincronicidad como “Una coincidencia… de dos o más acontecimientos no relacionados causalmente pero que tienen el mismo significado o un significado similar”.

Ese es el título de este escrito: “La sincronicidad, psicología de las coincidencias significativas”. Con este concepto, Jung va a proponer que se añada la sincronicidad como el cuarto principio explicativo en el mundo, además del espacio, el tiempo y la causalidad. Pero desde el comienzo, Jung fue cuidadoso en advertir que este principio de sincronicidad debería aplicarse si y solo si, no se puede encontrar una explicación causal. Eso evitaría que las personas estuvieran imaginando sincronicidades donde no las hay.

Para Jung existen dos requisitos importantes en una sincronicidad: una, la coincidencia la da el “significado” que vincula los dos hechos, el interno y el externo (por eso se llaman las coincidencias “significativas”); es decir, que el significado es el que conecta los dos fenómenos que no están relacionados causalmente. Dos, para que haya sincronicidad es necesario que quien la experimente vea el significado y el sentido. O sea, puede suceder que una coincidencia de estas ocurra y el individuo la ignore, por el motivo que sea. En ese caso no habría sincronicidad.

Hay un ejemplo clásico que cuenta Jung. Una paciente le estaba hablando de un sueño sobre un escarabajo dorado, cuando un cucarrón parecido a un escarabajo comenzó a dar golpes en el vidrio de la ventana del consultorio. Esto es una sincronicidad porque los dos fenómenos, el sueño y la aparición del insecto, están conectados por el significado del escarabajo, el cual tiene un simbolismo de transformación. Y que efectivamente transformó el tratamiento de esta paciente, que se encontraba en un período de estancamiento. Pero no hay una relación causal entre los hechos. Ni el sueño causó la llegada del cucarrón, ni el cucarrón produjo el sueño.

Algo importante es que empíricamente se ha descubierto que las sincronicidades ocurren con mayor frecuencia en cercanía de acontecimientos arquetípicos de gran emocionalidad, como muertes, enfermedades, crisis de la mitad de la vida, trastornos mentales, etc. Es decir, que las emociones fuertes parecerían ser una condición para que ocurran tales fenómenos. Esto se puede explicar psicológicamente al tener en cuenta que durante una emoción fuerte, el umbral de la consciencia desciende y los contenidos del inconsciente pueden manifestarse.

En los manuales de casos parapsicológicos se muestra que la mayoría de estos fenómenos ocurren en conexión con la muerte. Y es que la muerte es quizás la situación arquetípica de más misterio y que crea una mayor conmoción emocional. Y la conmoción emocional no es sólo de quien está muriéndose, sino que se suma también la emocionalidad de los familiares que rodean al moribundo. Esa emocionalidad y el descenso del umbral de la consciencia son los factores que crean las condiciones para que aparezcan sueños proféticos, aparición de espíritus, premoniciones o telepatías.

También pueden suceder fenómenos parasicológicos en los que objetos de la realidad sufran alteraciones: por ejemplo, un reloj se detiene al mismo tiempo que la persona muere, o suenan pasos en el corredor, una puerta se abre sola, el tejado se llena de pájaros, o un espejo se parte. Es como si en esos momentos se entrara en una dimensión diferente en la que no hay espacio ni tiempo. Ya ampliaremos luego esta idea. Todos son sincronicidades en que coinciden fenómenos de la realidad con estados mentales de conmoción. El significado vinculante es la muerte. Y es que durante toda la humanidad, la muerte y la idea de la vida después de la muerte, han estado presentes en religiones, en filosofías, en el arte. Jung decía que hay que pensar en la muerte. Dejar de verlo como un tema tabú. Que no hacerlo es un descuido y una negligencia y que el ser humano se pierde algo esencial si no lo hace. Que la vida se volvería muy pobre y la vejez se volvería muy angustiante si no se fantaseara sobre estos asuntos. Dejar de pensar en la muerte no evita que sea algo aterrorizante. Entre más se niegue, más asusta. Pero atención: no es que afirmara que se debe creer en la vida después de la muerte sino que se debería reflexionar sobre este aspecto.

Pero volviendo a la vida de Jung, él sabía lo difícil que era hablar científicamente de este tema y por eso esperó más de treinta años antes de presentar su ensayo sobre la sincronicidad. Fue hasta 1952, casi 10 años antes de su muerte, en que escribió sobre el tema y lo hizo junto con al premio Nobel de física Wolfgang Pauli. Ya con anterioridad había utilizado este término con motivo del discurso en memoria de su amigo Richard Wilhelm cuando éste falleció en 1930, al referirse a la traducción que su amigo había hecho del libro I Ching. Posteriormente, al escribir el prólogo de este libro, Jung va a revelar que había experimentado con el I Ching desde hacía más de tres décadas.

Pero sólo hasta ese momento se permitía contarlo. Pienso que lo hacía principalmente por dos razones: primera es que ya tenía 80 años, era mundialmente respetado y le importaba poco si lo consideraban menos científico por contarlo; y segunda es que los físicos modernos ya habían dejado de creer en lo infalible de la causalidad. Además, ya la parapsicología se había abierto un espacio legítimo de investigación científica. Tanto que el físico Pauli describió la parapsicología como el territorio “limítrofe entre la física y la psicología”.

Jung dice que la ciencia del I Ching no se basa en la causalidad:“La manera en que el I Ching tiende a contemplar la realidad parece desaprobar nuestros procedimientos causalistas. La cuestión que interesa parece ser la configuración formada por los hechos casuales en el momento de la observación, y de ningún modo las razones hipotéticas que aparentemente justifican la coincidencia”.En otras palabras, que el I Ching se basa en el principio de la sincronicidad. Para Jung los aciertos en los resultados de los hexagramas son sincronicidades en las que se da una coincidencia entre un hecho psicológico, que es la pregunta mental que se hace el consultante, y uno físico, que es la combinación de monedas que define un hexagrama. El hexagrama lo que hace es una descripción simbólica de la situación psicológica de quien pregunta. Pero, de nuevo, los aciertos que se obtienen son proporcionales a la emocionalidad de quien pregunta. Si usted pregunta por preguntar lo más posible es que le salga el hexagrama de la “Tontería infantil”, que es parecido a un regaño que manda a coger seriedad a la persona.

Pero vayamos ahora a la teoría. Para Jung existían entonces dos realidades internas: una realidad psíquica a la que pertenecen la consciencia y el inconsciente personal, y otra realidad trans-psíquica a la que pertenece el inconsciente colectivo (Figura 3). En la primera nos movemos limitados por las dimensiones de tiempo y espacio, por la diferencia entre lo psíquico y lo físico. Pero en la realidad tranpsíquica del inconsciente colectivo no existen esas divisiones. En esa realidad se abrían para Jung las puertas para analizar muchos de los fenómenos paranormales. Es un reino sin espacio ni tiempo que permite especular sobre muchísimos de los fenómenos que hemos hablado: sueños proféticos, telepatías, percepciones extrasensoriales, métodos mánticos. Y hasta sobre una vida después de la muerte. En su ensayo “El alma y la muerte” (Vol 8) afirmó que en ocasiones especiales la psique puede llegar a ese lugar sin espacio ni tiempo, y allí se abría la posibilidad de entrar en una eternidad “relativa”, en la que se pudieran presentar auténticos fenómenos posteriores a la muerte. En los fenómenos conscientes dependemos completamente de la secuencia del tiempo pasado, presente y futuro, y la muerte de alguien está muy definida en ese continuo. Pero en una realidad tranpsíquica, la muerte no estaría ligada a la secuencia temporal.

Figura 3
Realidad Trans-psíquica

TransPsiq

En este punto surgen las similitudes entre la Psicología Analítica con las nuevas investigaciones en física subatómica, y es que ambas se han enfrentado al problema de la no causalidad y de la relatividad del tiempo y del espacio. Menciona Jung: “…se está produciendo un gran cambio en nuestro punto de vista. Lo que no consiguió la Crítica de la razón pura de Kant lo está logrando la física moderna. Los axiomas de la causalidad se están conmoviendo hasta sus cimientos: sabemos ahora que lo que llamamos leyes naturales son verdades meramente estadísticas que deben por lo tanto, necesariamente, dejar margen a las excepciones”.

Por eso es que los descubrimientos de Jung son tan importantes en el marco de la ciencia moderna. Fue un importante hecho el encuentro de Jung con Pauli. Entre los dos tendieron un puente entre la física y la psicología.

Pero Jung va a ser capaz de trascender el campo de la psicología y llegar al concepto del Unus Mundus. ¿Cómo llega Jung a ese concepto? Al ser los arquetipos psicóideos, les permite manifestarse de esa manera paralela, como imagen psíquica a la vez que como acontecimiento externo. En la sincronicidad, lo psíquico y lo físico hablan el mismo idioma, unidos por un significado arquetípico que parece existir más allá del ser humano y llegar a ser un sentido de orden no causal en todo el universo, en el macrocosmos, en el microcosmos y en el cosmos tranpsíquico. Jung afirmó lo siguiente: “Puesto que la psique y la materia están contenidas en el mismo mundo y en permanente contacto entre sí…, no sólo es posible sino bastante probable que la psique y la materia sean dos aspectos diferentes de la misma cosa”.

En el ser humano la Sincronicidad plantea una unidad de su psique y su cuerpo, lo cual ayuda a explicar buena parte de las enfermedades, entre otras las psicosomáticas. Pero en un plano más amplio y más general, ofrece un nuevo paradigma de orden en el que habría una unidad psicofísica de TODOS los fenómenos de la vida. Ese concepto de una idea unitaria de la realidad fue llamada por Jung el Unus Mundus, o sea el mundo único en el que la materia y la psique no están separados.

Pueden ahora ustedes darse cuenta de por qué hemos comenzado hablando de algo tan aparentemente poco científico como parapsicología, ocultismo y espiritismo, y terminemos hablando de algo tan aparentemente científico como la física cuántica.

Por supuesto que cuando ocurren las sincronicidades producen sorpresa y miedo. Es un contacto con lo desconocido y misterioso. Un mecanismo de defensa es decir como Freud dijo a Jung cuando le planteo sus inquietudes: “Deje eso a un lado porque eso es un absurdo científico”. Pero la actitud científica de Jung logró este tipo de integraciones porque nunca dejó de abordar un fenómeno con los prejuicios corrientes de los investigadores positivistas, sino que los enfrentó y logró conciliarlos. El planteamiento de Jung de que ambas, causalidad y sincronicidad hacen parte de la realidad fue el comienzo de un nuevo paradigma de Unus Mundus que apenas está comenzando pero que con seguridad continuará evolucionando en los años venideros.

 

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Publicado por en septiembre 16, 2014 en Artículos

 

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