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¿Hasta donde se puede deformar un fenómeno racional?

Artículo cedido por su autor.
 

¿Hasta donde se puede deformar un fenómeno racional?, introducirlo en una historia para conseguir con todo ese despropósito haga que parezca un drama surrealista en el que se llega a manipular intencionadamente la realidad hasta convertirla en una irrealidad paranormal no es profesional…

Cuando un hecho que está dentro de lo cotidiano se manipula conscientemente hasta conseguir encuadrarlo dentro de hechos de difícil catalogación y se deriva conscientemente hasta lo inexplicable llegándose a catalogar de paranormal. Esto es lo que se vende en la mayoría de los casos acostumbrando al público ávido de historias terroríficas, que falto de conocimientos, creen a pie juntillas lo que se les comunica como algo que no es de este mundo, aun sabiendo el escritor que miente sobre lo que realmente ha sucedido . Curiosamente la deformación de los hechos ocurridos en casos paranormales, están a la orden del día solo con el interés de generar incertidumbres y preguntas a las que contestar malintencionadamente, liar al inexperto que se acerca con la llana intención de que le aclaren conceptos y formas, y que por desgracia, solo saldrán más liados y desconcertados por las mentiras obtenidas como respuestas de los “expertos”. Insisto una y otra vez.., el dramatismo y los hechos luctuosos de un sitio, NO tiene porqué ser inequívocamente indicio de una fuente donde emanan por doquier hechos paranormales y mucho menos, que garanticen sucesos inexplicables cada vez que alguien ponga una grabadora o un video a tomar muestras del lugar.

Desgraciadamente el concepto de investigador de lo paranormal, ha dejado espacio a gente que con el mero hecho de transportar un equipo de última generación y sin conocimientos básicos de audio o video, tienen la desfachatez de otorgarse personalmente el marchamo de reputado experto en estudios paranormales. Mi máxima, jamás fue escuchada o tenida en cuenta, es más, muchas veces me enteraba cuando ya estaba editado el artículo en alguna revista del sector de palabras puestas en mi boca, que jamás yo había dicho e incluso frases manipuladas hasta decir todo lo contrario a lo que realmente yo expresaba en los borradores originales. Siempre surgían respuestas a mi descontento de las que yo no podía dar crédito (lo han eliminado en la editorial porque eran muchas páginas…, eran datos muy técnicos y aburren al lector…, o…, me han comentado que la han eliminado porque si no… “NO VENDE…”), solo lo acepté por ver que ya no se podía hacer nada para remediar el entuerto, esto fue rotundamente culpa mía y hoy me pesa como una loza el no haber expuesto mi indignación y contrariedad públicamente a lo que se decía en mi nombre sin yo haberlo autorizado.

Si nos hacemos eco de lo último aparecido en televisión, caso de los aparecidos, monja, niños, y personas irreales deambulando por los pasillos, claustros, habitaciones, torreones y hasta la capilla del Hospital de las Cinco Yagas (hoy cede del Parlamento Andaluz), habría que matizar muchas historias contadas.

Este caso ha sido conocido por muchos ciudadanos, también, llevado a revistas del sector misterio, libros, programas de radio y televisión, hasta rozar el aburrimiento y la pesadez de contar siempre lo mismo aunque con sutiles y estudiados cambios para amenizar aún más el miedo y darle más veracidad y consistencia a las afirmaciones sobre los sucesos allí acaecidos. Curiosamente, este caso que “investigamos conjuntamente J.M. García Bautista y un servidor” hace ya más de una década, el sr. García lo ha ido modificando con el paso del tiempo hasta conseguir macerar ese extraño buqué que se pasa de fermentación, se enrarece y hasta se agría dejando un mal sabor de boca a vinagre, lo que en un principio vimos claramente donde estaba el misterio, donde comenzaban a dilucidar las mentiras y hasta donde se debía colocar la estrecha línea entre lo normal y lo paranormal. Evidentemente ninguno de los presentes fuimos testigos directos de los hechos que nos fueron contando hasta completar la historia. Tuve la oportunidad de conocer personalmente y entablar una gran amistad con uno de los guardias de seguridad del antiguo Hospital de las Cinco Yagas mientras estuvo reconstruyéndose y cerrado al público (aunque conozco perfectamente su nombre y apellidos, este señor, jamás.., quiso darse a conocer ni que diera ningún indicio que le pudiera delatar por temor a ser expulsado de esa empresa de seguridad en la que trabajaba como vigilante, tanto en turnos de día como de noche), me contó pormenorizadamente lo verdadero, lo falso, lo ocurrido dentro y fuera de ese gran edificio, las bromas entre compañeros, las exageraciones e incluso el afán de protagonismos de otros compañeros que no tuvieron escrúpulos a la hora de darse a conocer en los programas de radio que entonces hacíamos para contar sus experiencias y hazañas internas, unas veces bien detalladas y otras muchas perfectamente engordadas y manipuladas para resaltar algo difícil de catalogar y hasta de tragar.

Quisiera puntualizar solo en dos sucesos de los muchos contados dentro de este antiguo hospital en un capítulo dedicado al misterio del Hospital de las Cinco Yagas en una televisión local sevillana, donde ha aparecido un reportaje localizando interiores relacionado con este edificio y otros casos. La manipulación de este suceso, evidentemente para cualquiera que no hubiera estado en el ajo cuando se investigó este edificio, queda como una anécdota más, un misterio algo aterrador de difícil catalogación y hasta dentro de los límites de lo paranormal, pero estos casos tenían una explicación tan normal, que en su momento quedó fuera de toda duda que carecía de interés para identificarlo como hecho paranormal, de tal forma, que en los borradores se tacharon dentro de la catalogación del misterio en el momento que pude entrevistar a varios de los trabajadores de la empresa de electricidad contratada para reformar todas las instalaciones eléctricas de este edificio, ya que las existentes, estaban fuera de la normativa vigente y por consiguiente, fuera de los parámetros de seguridad establecidos por las compañías eléctricas responsables de certificar la calidad de seguridad y los consiguientes protocolos de montajes eléctricos legales de aquellos años.

Concretamente, nos llegó la noticia de esta forma: Los instaladores electricistas contratados para la obra de este edificio, se habían encontrado con problemas fuera de toda lógica al terminar las instalaciones y hacer las pruebas tanto de circuitería, seguridad, secciones de cableados, estanqueidad y derivas, así como los sistemas de tomas de tierras y otros elementos a tener en cuenta en dichas instalaciones eléctricas. El caso era que inexplicablemente en determinadas condiciones de funcionamiento, en una zona del edificio, saltaban los aparatos de seguridad y fallaban sin causa aparente algunas instalaciones de forma intermitentemente, sin seguir un patrón razonable a algún fallo de conexionados o elementos defectuosos, dicha inestabilidad, no seguía un patrón de conducta razonable a fallos localizados, efectivamente estos fallos se presentaban como algo fuera de lo normal. Después de un tiempo haciendo pruebas los electricistas, descubrieron que en unos arreglos de última hora en unos muros habían realizado con la máquina amoladora de corte (o como se le conoce por marca rotaflex) diversos cortes para modificar unos elementos de albañilería sin tener estos operarios en cuenta que las canalizaciones eléctricas pasaban por el otro lado de la habitación, el corte fue tan preciso que no llegó a dañar del todo los conductores afectados y estos quedaron conexionados “ por los pelos”, la consecuencia era que al calentarse comenzaban a dar fallos intermitentes, en cuanto se enfriaban los conductores, volvían a funcionar correctamente y sucesivamente, completaban el circulo de fallos, a los pocos días y no con muchos problemas, localizaron el corte de los conductores, los cambiaron por otros cables nuevos y el problema “paranormal” de las luces en algunas estancias dejaron de ser tan paranormales, entrando en la catalogación de un simple fallo humano…, aunque desgraciadamente al día de hoy se siguen vendiendo al público que le dé por ver el programa televisivo en cuestión, como un producto de miedo al estilo del mejor director de cine de terror.

El siguiente caso que quiero que conozcáis es el que está relacionado con una inexplicable lluvia de piedras y cascotes que pusieron en un gran aprieto a uno de los guardas de seguridad. Este caso ocurrió de día (poco más de las 5 de la tarde) y no de noche como se cuenta en el programa de televisión. Ocurrió en el último patio por donde se acondicionó un muro derribándolo para dejar paso por un gran portalón para la entrada de camiones cargados de materiales de construcción y salida de escombros, este butrón en la pared o muro exterior del edificio daba directamente a la calle Don Fadrique, frente al antiguo Instituto de San Fernando dependiente de la Diputación sevillana. En ese edificio que aquí menciono, aparte de ser instituto, tenía ciertas dependencias acondicionadas a la gente sin recurso y se les permitía dormir a indigentes y gente de paso por la ciudad sin posibilidad de poderse costear una estancia en pensiones, “creo recordar que al día de hoy, sigue funcionando con esta finalidad algunas dependencias de este instituto”. Volviendo a la misteriosa historia de la lluvia de piedras y cascotes aparecida en este mismo programa de televisión, el caso que en su momento nos contaron, realmente ocurrió de esta otra forma: Fue un día de finales del otoño, con lluvia y viento racheado, inconstante y que estaba dando paso a una gran tormenta que llegaría más o menos sobre las 7 de la tarde, quedaba poco tiempo para terminar la jornada laboral de los albañiles y otros trabajadores que estaban en este edificio del hospital, situados en la zona más retirada de la zona de la Macarena al final de la calle de Don Fadrique.

Durante todo el día habían estado quitando las tejas del tejado para reparar las antiguas cubiertas de madera y ponerlas de materiales más modernos, parece ser, que en una de las caídas de aguas que daban para el patio interior, no dio tiempo a limpiar los escombros sobrantes de la mezcla que fijaban las antiguas tejas a las siguientes hiladas, por lo que quedaron muchos residuos desparramados por la techumbre. Antes de cerrar la puerta de entrada y salida de camiones, en un descuido de los que estaban al cuidado del portalón se introdujo con sigilo y sin ser visto hasta el interior del patio algún indigente del edificio de San Fernando por la escalera del fondo subió al piso superior, tal vez, con la idea de robar algo de hierro o sobrantes de la obra para poder sacar unos cuartos, pero coincidió que los albañiles se fueron y cerraron el portalón dejando al indigente encerrado dentro de las dependencias, este quiso buscar otra salida ya que aquella había quedado cerrada con una gran cadena y candado y comenzó a deambular por las dependencias internas del edificio hasta ser localizado por uno de los guardas de seguridad que a los gritos de alto salió corriendo tras el personaje que se había colado, en el momentos que el guardia de seguridad entraba en el patio a toda carrera, las rachas de viento fueron creciendo hasta conseguir hacer rodar los escombros por la pendiente del tejado y estos se precipitaron hacia el interior de las dependencias cayendo sobre el patio por el que corrían tanto el indigente como el guardia de seguridad, este temiendo por si integridad física, se paró en seco y retrocedió entre la caída de cascotes y piedras para refugiarse bajo los soportales donde la seguridad de no quedar descalabrado era mayor que la de quedarse en medio del patio, el personaje que se había colado dentro del edificio optó por hacer lo mismo que el guardia y este después de desaparecer el peligro a quedar chocado o maltrecho por una pedrada incontrolada fueron juntos hasta la puerta de entrada y esperaron a que llegara la policía que fue notificada de un intruso encontrado dentro de las dependencias para que se hicieran cargo. No sé, que ocurrió con esa persona que se había colado en los patios y pasillos que estaban reparando los albañiles, pero lo que si nos quedó suficientemente claro, es que esa lluvia de piedras paranormal dentro de la historia de miedo que acompaña a Sor Úrsula…, no es como tal una de las muchas posibles causas paranormales ocurridas dentro de ese edificio, sino una simple coincidencia entre circunstancias, pero desgraciadamente al día de hoy, se está vendiendo como algo insólito, de difícil catalogación y que según la teoría del presentador de ese programa está consolidado como otro elemento más para tener como misterioso y fenómeno paranormal sin serlo realmente.

         Rafael Cabello Herrero.

 
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Publicado por en agosto 26, 2014 en Artículos

 

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Apariciones en la cima del Montseny.

Jaume(Jacques)  Bordas Bley fue  durante algunos años titular  del antíguo observatorio metereorológico situado en el macizo del Montseny (Barcelona). En  el libro  titulado  “Jacques B. Bley” ( Eds. Telstar ) se relatan , entre otros(ya pusimos el de Ángela Bley), dos casos   de misteriosas  apariciones que  vivió de primera mano nombrado meteorólogo.

Una noche, aparentemente tranquila, llamaron a la puerta del refugio. Al abrirla, Jaume no vio a nadie, y tampoco en los alrededores. Volviendo a su litera escuchó como si arañaran suavemente los postigos de la ventana. Se acercó cautelosamente y la abrió con rapidez con la intención de sorprender al fantasmal visitante.

“Ante sus ojos apareció de nuevo la estelada noche, pero esta vez, sobre el fondo oscuro se distinguía una forma densa que tenía apariencia humana, dándole la espalda, caminando ingrávido y huyendo … hacia el abismo.
A Jacques le dio un terrible vuelco el corazón y estuvo a punto de perder la serenidad.
Aquel desconocido iba a despeñarse irremisiblemente.
La opaca silueta siguió avanzando horizontalmente,deslizante sobre el aire, sobre el vacío, sin caer en el abismo, hasta que desapareció en el horizonte nocturno,
esfumándose para no volver nunca más “.

La siguiente aparición ocurrió en pleno día.

“Viniendo de Sant Marçal y cuando se disponía a tomar el atajo de las Agudas – que comienza en el mismo pie de esta cumbre – para efectuar la escalada de la pared por este lado, Jacques percibió unos pasos, experimentando la sensación que lo seguían a lo largo del sendero.
Aquello lo puso en guardia, aquel sendero no era frecuentado por excursionistas.
Extraordinario era quien fuera pudiera aguantar su rápido paso de montaña.
Dándose la vuelta de pronto se encontró delante un individuo rubio, de aspecto típicamente germánico, en shorts y calzando una especie de botas que rememoraban las de un patinador, cordadas por el centro hasta media pierna.
Era joven, de unos 28 a 30 años de edad. Jacques decidió continuar su camino sin darle más importancia al encuentro. Podría tratarse de una mera casualidad. (…)
De pronto dejó de sentir sus pasos … se giró: no encontró a nadie.
Rehizo retrocediendo una parte del camino. Dio voces, pero no obtuvo ninguna respuesta “.

Fuente.

 
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Publicado por en agosto 24, 2014 en Artículos

 

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Las caras de Bélmez. ¿Fenómeno físico fraudulento o fenómeno parapsicológico?.

Dr Antonio Sánchez Arjona 

Extracto del artículo publicado originalmente en la revista Telepsiquia, nº1 Febrero de 1977.

 

caras de Belmez 2011

Se nombró una comisión para su estudio previo.

Hasta Febrero de 1972, yo no había tenido la menor noticia del asunto de Bélmez. Fue en esta fecha cuando la llamada de un hombre tan inquieto por estas cuestiones como ampliamente informado, Jordán Peña, me sorprendió con la información y, aún más, con la gentileza de invitarme a formar parte de una comisión que se había organizado para su estudio. Acepté, y mi actuación quedó, por tanto, dentro de la del equipo; cuyo informe, en su primera fase; a saber, la del estudio físico del fenómeno, corrió a cargo del mismo Jordán Peña, como presidente de dicha comisión, y en su segunda fase, a saber, la del aspecto psico-social y parapsicológico, aún espera la decisión que haya que tomar respecto a él el referido presidente.

Por consiguiente, si ahora yo he de dar una opinión del caso, quiero que sea al margen de lo que en esta comisión se haya tratado y sin convertirme en juez de la misma. Hay, sin embargo, dos aspectos que yo no 0uedo eludir y a los que puedo referirme sin que ello desdiga mi fidelidad como comisionado. Uno es el de mi responsabilidad en la comisión y otro el de lo objetivamente hecho por ésta y públicamente manifestado por los medios informativos o por el mismo presidente. Del primer aspecto hablaré cuando trate en general mi responsabilidad en el caso Bélmez. Del segundo trataré según vaya surgiendo la necesidad al referirme a ello en la exposición de mi opinión personal.

Impresiones de uno de sus miembros sobre la fenomenología.

El 19 de febrero, después de unas reuniones previas de la comisión, en las que yo había explicado la posibilidad del fenómeno y lo complicado de la metodología, relegando para más adelante la consideración parapsicológica propiamente dicha, de acuerdo con el mismo presidente, nos presentamos en Bélmez los miembros de dicha comisión y con este motivo tuve ocasión de ver e inspeccionar lo que allí había, entrevistando principalmente a la dueña de la casa, María Gómez Cámara. Aunque de dicha entrevista no debo manifestar aquí lo más mínimo, creo que sí podré decir que si bien mi primera impresión fue realmente desfavorable al ver el pavimento –quizá por la misma prevención que llevaba más que contra el fraude contra la sugestión popular-, la impresión que me produjo la simple observación de la señora aludida me iba dejando cada vez más perplejo sobre el asunto. Sí era descorazonador que hubiera de hacer cierto esfuerzo para ver en el suelo las “caras” tan nítidamente como en las fotografías, era forzoso reconocer que se trataba de efectos propios de la técnica (acaso podríamos decir igual de la psicofonía o de otras psicopercepciones que pudieran algún día obtenerse) y, una vez aceptado, por consiguiente, el enriquecimiento de la misma nos permitía de nuestra simple visión ocular, se hacía más obvio cada vez el relacionar las imágenes aparecidas entonces (el niño y los adultos) con aquella constelación familiar (ella, él y el niño), a pesar de tener las imágenes una cierta expresión de rostro desencajado por la muerte más que de gesto de terror o angustia en persona viva. Hasta incluso se sentía uno tentado de ver un trasfondo religioso a través de un tipo de crucificado, lo cual no quiere decir, precisamente, que pensemos en una intervención divina, sino que el poder de expresión de esas fuerzas haya captado la imagen de dolor que tenían más arraigadas en su conciencia de cristianos, fundiéndola con la suya propia.

Con ocasión de nuestra visita a Bélmez di a un periódico español mi versión de los hechos, autorizándolo a que hiciese suyo el comentario que yo a título personal, le daba, y no como miembro de la comisión, en torno a la que el fenómeno podía significar que en el orden de las fuerzas psicoquinéticas y el transconciente. Pero creo que puesto que este informe debe ser lo más objetivo posible no debo repetir aquí dicho comentario, ni, en honor a mi compromiso con el periodista, descubrir aquí su paternidad.

La explicación mía me parecía tan congruente con lo que de más cierto aún ya hoy puede ofrecernos la parapsicología; y, por otra parte, el proceso me parecía tan profundo y las imágenes tan especialmente expresivas y en tanta conexión, que suponía que de haber sido un fraude lo hubiese tenido que hacer o por lo menos dirigir un parapsicólogo muy bien enterado del asunto y ayudado de buenos actores y mejores artistas. Y me refiero sólo a estos fenómenos, pues por falta de suficiente experiencia no puedo entrar en los concomitantes de la psicología, ectoplasmas (aunque de éste sólo se empezó a hablar más tarde), etc.

A pesar de todo esto, la fe en el presidente de la comisión, que aseguraba el fraude por vías inasequibles a la comisión misma, me hicieron desistir en dar más vueltas al asunto ni plantearlo siquiera a autoridades extranjeras, si bien seguía preocupándome la personalidad de María Gómez Cámara.

Pero ¡cuál no sería mi sorpresa al saber que alguien –concretamente para De Argumosa- el fenómeno había seguido mereciendo atención sin límites y, gracias al tesón y a las posibilidades y preparación de dicho estudioso, había llegado a atraer la curiosidad de autoridades en la materia como Hans Bender!.

He aquí mi gran perplejidad: ¿Qué había de seguro en la firme actitud de nuestro presidente?, ¿qué había de seguro en la no menos firme actitud del profesor De Argumosa, avalada ahora por una opinión internacional, que si bien estaba representada por personas que no habían estado en Bélmez, tenía a su favor el testimonio, tras la presencia en Bélmez, de Hans Bender nada menos?.

Fue esta perplejidad la que nos llevó a volver sobre nuestros pasos y recordar la falta de objetividad que en toda esta investigación habíamos echado de menos. Quizás en este caso, como en tantos otros, por falta de coordinación y exceso de individualismo, del que todos tenemos un poco de culpa.

Impresiones sobre la metodología.

En primer lugar, hemos de advertir como cuestión previa que ciencia tan trascendental como la parapsicología no puede emplear en la investigación métodos científicos hasta ahora conocidos si no es como vía negativa o, en todo caso, como vía de “servicio” o “emergencia” (en este caso sólo interesa la vía negativa, no la otra).

Por otra parte, la parapsicología no tiene todavía métodos propiamente parapsicológicos. Los que aparecen como tales deben reducirse por ahora a los mismos físicos o a los morales. Usar el hipnotismo o la mediumnidad, o cualquier tipo de adivinación es partir de la misma base que estamos estudiando, sin garantía de aciertos –entre otras cosas, por la posible influencia subsconciente del inductor- y válidos sólo en un plano esotérico, en el cual cabe todo. Usar la psicofonía tiene el carácter de búsqueda de fenómeno concomitante más que de método, si bien el estudio de estos fenómenos, incluido también entonces con ese carácter la mediumnidad, ectoplasmia, etc, puede considerarse como parte de una metodología de tipo fenomenológico más que ontológico, a la que nosotros añadiríamos por nuestra cuenta, como ya indicamos en su día a cierto periodista, la incidencia local de otros fenómenos parapsicologicos por esa zona de Cazorla. Si por ambos caminos el fenómeno hubiese resultado inexplicable, habría que haberle buscado su puesto en la fenomenología parapsicológica, estudiando su analogía con otros, puesto que este, por otra parte, resulta siempre provisional hasta tanto el progreso de la teoría humana amplíe las dos vías descartados o encuentre métodos propios en parapsicología. Si por la vía física se hubiese encontrado una explicación suficiente del fenómeno, habría que haberse preguntado si también lo había por la vía moral. Porque si aún explicado suficientemente desde el punto de vista físico no se puede explicar moralmente, el fenómeno sigue siendo misterioso. Sólo si también moralmente tiene explicación suficiente, la investigación parapsicológica huelga y el fraude es manifiesto.

Ahora bien, ¿se ha seguido en el caso de Bélmez este proceso?. Realmente creemos que se han tocado todos los resortes que en él se enumeran. Pero no en conjunto. En efecto, mientras unos han hecho unas partes, otros, escépticos de las mismas, han hecho otras. Como el lector sabe ya la parte que a cada uno corresponde, él mismo podrá juzgar donde está el fallo de la investigación en conjunto. Pero antes queremos advertir lo siguiente:

Primero: Que al referirnos a la falta de objetividad no hablamos aquí, ni mucho menos, de escrupulosidad en la realización de las pruebas o en la elección del testimonio, sino simplemente de la confrontación entre sí de los contendientes y de sus aportaciones. Por lo demás, bien sabemos de la seriedad con que tanto Jordán Peña como De Argumosa han realizado su investigación. Pero mientras Jordán Peña tiene que callar la parte decisiva, por ser totalmente confidencial, según nos lo comunicó, De Argumosa, persuadido por su investigación personal de que no hay tal fraude de hecho, y no satisfaciéndole la investigación física llevada a cabo, por una parte, y entendiéndose, por otra, que aún no dando ésta por resultado ninguna especificidad o inexplicabilidad del fenómeno, no impedía la posibilidad de trascenderla, se instala y a decididamente en la perspectiva parapsicológica.

Segundo: Que, en efecto, aún suponiendo bien hecha la investigación física, que diera como resultado la posibilidad de hacer aquellas mismas caras y su expresión en un simple laboratorio o mejor en varios, tenía que saberse si se ha investigado suficientemente la aparición de las mismas en unas circunstancias tan distintas, por una parte, de las de los laboratorios y tan especiales, por otra parte, como las de aquella cocina y su ambiente y subsuelo, cosa que nos imaginamos no hayan podido repetir ese o esos laboratorios.

Tercero: Que si había de recurrirse a la pesquisa moral o policial, sus conclusiones tenían que ponerse a salvo de cualquier subjetividad, incluida hasta la posibilidad de una confesión falsa. Ahora bien, esto no era posible si se había conseguido en un plano el todo confidencial y, por tanto, por mucha seguridad que para el investigador afortunado con esta confesión existiese y la confianza que él personalmente nos mereciese, la decisión sería puramente subjetiva.

Cuarto: La observación de los fenómenos concomitantes podía crear un clima de conjunto que fuese apto para admitir el misterio del fenómeno, aúna pesar de una posibilidad de explicación física del fundamental o primario. Pero, ¿se habrían hecho las investigaciones sobre el concomitante psicofónico, ectoplasmático, etc -se preguntan algunos investigadores- con la garantía de objetividad por ellos deseada? .

Por tanto, en resumen, en el análisis final del fenómeno de Bélmez se encuentran dos posturas subjetivas y antitéticas: la explicación físico-moral, que afirma el fraude, y la explicación parapsicológica, que afirma el hecho paranormal. Si hay motivo fundado para afirmar policialmente que hubo fraude, y que lo hubo desde el principio y en todo, hará falta revisar la psicofonía, la mediumnidad y las demás circunstancias misteriosas del caso como posibles sugestiones del investigador mismo, aún admitida, por supuesto, su más sana intención y honradez científica. Pero si se descarta esta posibilidad de sugestión, habrá que revisar las condiciones de la investigación policial, que –aún admitida también por supuesto la más sana intención y honradez científica del correspondiente investigador- podría quedar invalidada ante cualquier información precipitada o incluso ante la misma confesión más o menos secretamente forzada, parcial o fraudulenta. Cualquier empeño en mantener su postura cada una es subjetiva y no ofrece más garantía que la veracidad y honradez de los contendientes, lo cual no excluye la posibilidad de error por muy seguro que cada uno esté de sí mismo.

No olvidemos lo que ya Gulat-Wellengurb –en su “Grundlagen des physikalichen mediumnismus”, Berlín, 1925- escribía en su capítulo acerca de los métodos: “Cuando el investigador busca llegar a un objetivo con toda ansiedad, rechazará instintivamente todo aquello que pueda convertir en ilusión la esperanza de ver confirmada su tesis”.

Culpa y disculpa por haber reservado hasta ahora esta opinión.

En cuanto a mi responsabilidad, tanto por lo que toca a la debida información de la opinión publica como en lo que toca a la información del reducido sector de esta investigación, he de advertir que dicha responsabilidad estaba constreñida por las circunstancias siguientes; primero, porque aceptada la invitación para formar parte de esta comisión, me sentí relevado de plantearme siquiera la posibilidad de una gestión personal, cosa para la que, por otra parte, no me hubiese encontrado en ese momento con los medios necesarios. Segundo, porque dentro ya de esta comisión no llegué a sentirme con la suficiente autonomía y capacidad material de acción, debido a que según entendimos al mismo presidente, su actuación personal encontró pronto, por la vía de información privada y confidencial, fehacientes datos morales para no seguir adelante, y yo tenía toda mi fe en él.

Esperemos que la confrontación de los resultados bis a bis –para lo que nos consta la buena disposición de ánimo de las dos figuras centrales, valientes y decididas a cual más en este asunto, don José Luís Jordán Peña y don Germán de Argumosa, representantes cada uno por su parte, de las dos posturas antitéticas aludidas- y el feliz acierto de este último de presentar el caso a los medios científicos extranjeros –a consecuencia de lo cual vino a tomar cartas en el asunto nada menos que Hans Bender-, den luz suficiente sobre los hechos y preparen así el camino para emitir luego nosotros –conmigo creo que estará también el profesor García Carbajo- una explicación y una hipótesis que por ahora nos permitimos silenciar o, para simplemente, sumarnos a ellos en su tarea esclarecedora de la verdad viva en un fecundo empeño noble y leal de todos.

 
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Publicado por en agosto 23, 2014 en Artículos

 

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Fenómenos Psíquicos.

Por  M. Seral Coca.

Lo primero que tenemos que hacer al enfrentamos a los fenómenos  psíquicos es comprender que existen.
La parapsicología ha estudiado y catalogado un buen numero de echos y recogidos suficientes evidencias y casuística. Las abundantes obras al respecto pueden suministrarnos exahustiva información sobre el particular.
Vamos a echar un vistazo a alguno de los campos estudiados, por ejemplo, el Espiritismo, y a revisar qué fenómenos podemos encontramos reportados.

Espiritismo
Haciendo una esta rápida encontraríamos:

* imágenes fantasmales (Fantasmogénesis)
* Sonidos iiexpicables (Tiptologia)
* Olores riexpicables (Osmogénesis)
* Movimiento de objetos (Telekinesis)
* Aparición de objetos inexplicables (Aportes)
* Profecías (Videncia)
* Revelación de to que piensan los asistentes (Clarividencia)
* Relato de cosas que pasan en otro lugar (Visión remota)
* Marcas o heridas físicas en los asistentes (Estigmatización)
* Elevación en el aire de algún objeto o persona (Levíación)

Apariciones religiosas
¿Qué encontraríamos, por ejemplo, en las apariciones de vírgenes y santos? Veamoslo:

* Entidades traslúcidas, la aparición (Fantasmogénesis)
* Músicas O sonidos inexplicables ((Tiptologta)
* Olores de rosas o perfumes (Osmogénesis)
* Movimiento de objetos (Telekinesis)
* Aparición de flores, crucifijos, etc (Aportes)
* Profecías (Videncia)
* Revelación de lo que piensan los asistentes (Clarividencia)
* Relato de cosas que pasan en otro lugar (Visión remota)
* Marcas, normalmente estigmas de la crucifixión (Estigmatización)
* Elevación de personas u objetos (Levíación)

Posesiones diabólicas
¿Y en los casos de posesión diabólica?

* Formas etéreas aterradoras (Fantasmogénesis)
* Gritos aullidos inexplicables (Tiptologia)
* Olores repugnantes sin origen aparente (Osmogénesis)
* Movimiento de objetos (Telekinesis)
* Aparición de objetos (vómitos imposibles) diversos (Aportes)
* Profecías, normalmente terríbles (Videncia)
* Revelación de secretos ocultos (Clarividencia)
* Relato de cosas que pasan en otro lugar (Visión remota)
* Heridas, arañazos, quemaduras, etc.(Estigmatización)
* Caminar por las paredes y techos (Levitación)

No vamos a extendemos mas, pero este tipo de fenómenos se repetirán, con las variantes propias de la imaginería correspondiente, en las distintas fenomenologías relatadas o estudiadas a lo largo de la historia o de las distintas culturas y creencias. Podemos incluir aquí desde las apariciones aborígenes y los cultos como el vudú a, incluso, muchos rasgos de las referencias a extraterrestres.

Conclusiones

Dado que los fenómenos son de la misma naturaleza, sólo podemos llegar a tres postiles explicaciones autoexcluyentes:

1. Todas las entidades sobrenaturales poseen los mismos poderes y los emplean adecuándolos a su particular característica y a las creencias del sujeto o sujetos.

2. Sólo existe una entidad sobrenatural que se divierte haciéndose pasar por cualquiera de las otras cuando le place. Aquí tendríamos a la Diablo haciendo milagros o a la Virgen realizando posesiones diabólicas, por ejemplo.

3. La fuerza que produce los fenómenos procede de “otro lugar”, adaptando su manifestación a las creencias del sujeto.

De las tres hipótesis, sólo la tercera parece coherente y, si planteamos que es del subconsciente de donde brota la fuerza que produce tales fenómenos, todo se nos hace repentinamente claro.
Conociendo las características del subconsciente, sabemos que éste no se expresa por medio de razonamientos lógicos sino de símbolos, y que su modo de “inteligencia” es deductivo (de causa efecto) y no inductivo. Igualmente, sabemos que ocurre a la memoria para establecer los símbolos o imágenes con los que van a trabajar y que se adaptan a los particulares modelos mentales de cada uno.
Así, observamos que en la mencionada metodología, los símbolos y características utilizados dependen de las creencias del sujeto. Una Virgen María no se le aparecerá a un budista y un espíritu del vudú no se le mostrará a un convencido de estar poseído por el Diablo.
De este modo, podemos especular que las fuerza causantes del fenómeno utiliza siempre los mismos medios, pero adapta la expresión que hace de ellos al sistema de recuerdos y creencias del individuo a través de los que se manifiesta.
El planteamiento esotérico se confirma en la opinión de que es del subconsciente de donde brota la fuerza capaz de producir cambios en la realidad física de un modo evidente.
El subconsciente contendría todo el poder psíquico que podemos recabar en la producción de cualquier fenómeno “mágico”, “milagroso” o paranormal.

 
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Publicado por en agosto 23, 2014 en Artículos

 

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